La Inquisición ofrecía mas garantías juridicas que los JVM

ANECDOTARIO DE LA DEGENERADA VIOLENCIA "DE GENERO". Los negros y el cornudo. 30/06/2004

In Casos sangrantes, Denuncias falsas on 25 octubre, 2013 at 1:54

(extraido del libro El Varon Castrado, de Diaz Herrera)

Aquel 30 de junio de 2004, Sonia Martín Sanjusto acudió a la policía y denunció a su marido, Domingo San José Moya. «Este mes me pegó dos veces, el día seis y volvió a hacerlo ayer mismo. ¡Es un canalla y un sinvergüenza, un maltratador de mujeres!»

cornudoEse mismo día la policía le detuvo, le tomó las huellas dactilares, le hizo la clásica foto de frente y de perfil y, a la mañana siguiente, le condujo ante el juez de Instrucción. Sin investigar lo más mínimo, el magistrado le echó de su casa con lo puesto y ordenó que no se acercara a su mujer durante seis meses.

 

-Si lo hace no tengo más remedio que meterle en la cárcel –le advirtió.

El 9 de febrero de 2006 se vio el asunto en los juzgados de lo Penal de la calle Julián Camarillo de Madrid. Domingo San José Moya depuso ante quien quiso oírle lo siguiente:

-Nunca he pegado a mi esposa aunque es cierto que el día seis discutimos. Es ella quien me ha maltratado psicológicamente al no dejarme ver a mis dos hijos en el año que llevamos de separación.
-¿Y qué pasó el día 29? ¿Le pegó usted el 29 de junio de 2004? –preguntó el letrado defensor del acusado.
-¡Qué va! Lo que recuerdo de ese día es que llegué a casa más temprano que de costumbre y sin previo aviso.
Me encontré a mi mujer con dos hombre negros, uno de ellos desnudo. Intenté perseguirles pero mi mujer me sujetó por la espalda para que pudieran huir, como así ocurrió.
-¿Denunció usted esos hechos?
-Sí, el mismo día 29, ante la Policía. Declaré textualmente que había encontrado a mi mujer con dos negros en la cama y que, a raíz de producirse ese incidente, se apropió de dos pagarés de mi empresa y se marchó con los niños. La denuncié por infidelidad conyugal, por abandono del hogar y por el robo de los pagarés. Horas después, en represalia, me denunció a mí.

Interrogada, Sonia Martín Sanjusto reconoció que el día de autos, cuando su marido se presentó en su casa por sorpresa, ella cenaba con dos amigos dominicanos. Uno de ellos estaba en el cuarto de baño. Apostilló:

-Al verlos, mi marido soltó un ventilador que traía, fue a la cocina y cogió un cuchillo. Al observar su actitud amenazante los dos dominicanos, de raza negra, salieron corriendo y él los siguió.
-¿Qué ocurrió después?
-Intenté detenerle, pero mi marido me empujó y me tiró al suelo en las escaleras.

La mujer presentó un parte de lesiones en hombro, codo, muñeca y piernas, que se corresponden con una caída. Solicitó que su marido fuera condenado al tipo máximo que impone la ley, es decir, a dos penas de un año de cárcel.

Al no estar acreditado que Domingo San José Moya causara voluntariamente las supuestas lesiones a su mujer, ya que incluso cabía la posibilidad que ésta se hubiera caído o tirado al suelo para no ser agredida al ver pasar a su marido cuchillo en ristre detrás de los negros, el juez decidió absolverle.

Meses después de dictada la sentencia, San José Moya puede presumir de que es un hombre tal vez cornudo pero no apaleado.

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