La Inquisición ofrecía mas garantías juridicas que los JVM

LA VIOLENCIA DOMESTICA ES BIDIRECCIONAL. ESTUDIOS E INVESTIGACIONES

In Estadistica (datos estadisticos), Hombres maltratados on 26 octubre, 2013 at 21:26
 

HOMBRES MALTRATADOS Y VIOLENCIA DOMÉSTICA.Por Tom Williamson
Recopilación de estudios sobre violencia doméstica realizada por el profesor Fiebert, de la Universidad de California
Comportamiento de la Mujer La Ley de Briffault Feminismo Fraude VAWA
Las mujeres son, al menos, tan violentas como los hombres, pero esta evidencia es ignorada.
Ponencia presentada en la conferencia sobre las tendencias en la intervención contra la violencia infligida, patrocinado por la Universidad de Haifa y la Universidad de Nueva York. Universidad de Nueva York, 23 de mayo de 2006. DOMINIO Y SIMETRÍA EN VIOLENCIA DE PAREJA POR ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE HOMBRES Y MUJERES EN 32 DE LAS NACIONES 1 Murray A. Straus Family Research Laboratory, de la Universidad de New Hampshire Durham, NH 03824 603-862-2594 murray.straus @ unh.edu Sitio web:  (TRADUCIDA)

También en enlace dropbox aqui
Recopilación de estudios sobre violencia doméstica realizada por el profesor Fiebert, de la Universidad de California

Y por supuesto, lo mejor de lo mejor en comparativas internacionales, realizado por Javier Alvarez Deca:

La violencia en la pareja

(Análisis comparativo de una recopilación de estudios internacionales)

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1)

HOMBRES MALTRATADOS Y VIOLENCIA DOMÉSTICA

Publicado en el Internet por:  

Unión nacional de Hombres Libres 

PO Box 129 

Manhasset, NY 11030, 

Internet: http://www.ncfm.org

Hotline: (516) 872-2782 

http://webhostingfree.galeon.com

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La Unión Nacional de Hombres Libres (NCFM) es una organización educativa sin ánimo de lucro que examina la discriminación por sexo cuando afecta a los hombres.

También intenta llamar a la conciencia pública sobre un problema pequeño y conocido, pero importante: los temas que tratan sobre la experiencia masculina.  Además, desde el centro se patrocinan todo tipo de proyectos sobre “los derechos de los hombres”. La cuota es de $30 anual en EE.UU. y Canadá. $40 en el resto del mundo. 

NCFM se fundó para reforzar la toma de conciencia de que los hombres necesitaban una voz unificada para expresar sus deseos y creencias en los problemas políticos y sociales importantes de hoy en día.

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HOMBRES MALTRATADOS Y VIOLENCIA DOMÉSTICA

Por Tom Williamson

MA, Sociología, 

Preparado en Mayo de 1995

RESUMEN: Todos nosotros sabemos que un cierto porcentaje de mujeres es víctima de abuso por parte del esposo, pero raramente oímos hablar de hombres que están siendo maltratados por sus esposas o novias. Una investigación hecha de forma consistente durante los últimos 20 años, demuestra que el 50% de las victimas golpeadas son hombres. Este escrito documenta esta información y discute las implicaciones políticas. 

La investigación citada es útil para asistentes sociales, abogados y al curioso.

“Aunque puede haber excepciones en este trabajo, cada estudio entre los más de 30 realizados, da una muestra de lo que venimos observando… existe una proporción entre los ataques de mujeres a sus compañeros masculinos y los de hombres a sus compañeras femeninas.”

Murray A. Straus, PhD., “Ataques Físicos  por Esposas: Problema de componente Social “. de problemática Actual de la Violencia Familiar, revisado por Richard J. Gelles, PhD., y Donileen R. Loseke, PhD., Salvia, Newbury Park, CA, 1993, página 70. 

Hombres, si alguna vez hablan sobre el abuso que sufren, normalmente hablarán sobre el abuso emocional. Muchísimos hombres se han sentido profundamente heridos por la cruel manipulación que le han hecho de sus madres, novias o esposas. Sin embargo, a pesar de que nunca he visto reflejado este hecho en los estudios que habitualmente se publican sobre el tema, mi experiencia en grupos de hombres me ha llevado a creer que el abuso emocional es bastante común. No obstante, éste no es un problema social al que la opinión pública se muestre sensible y es improbable que alguna vez sea así mientras los hombres no se agrupen y desarrollen una voz independiente en estos problemas de género

Lo que sí es tema de especial sensibilidad pública es el abuso físico. Durante más de un milenio se suponía que sólo las mujeres eran las víctimas de este problema. En 1975 todo eso cambió. Se quitó el velo a uno de los descubrimientos más grandes de sociología. 

Cada cultura asume que sabe la verdad de forma instintiva sobre la naturaleza de la humanidad. El término para tal arrogancia es, “etnocentrismo”. La meta y, a menudo, el resultado de la sociología es confirmar lo que nosotros intuimos que ya sabemos y confirmar las nociones y creencias que tenemos. Y eso es un craso error. 

La física y la astronomía son ciencias que, a menudo, hacen lo mismo. Copérnico y Galileo eran físicos que se resistieron a la creencia común y fueron amenazados y perseguidos. Los tres científicos sociales que descubrieron la verdadera violencia de género en las relaciones conyugales también fueron amenazados; Como establecieron sus colegas que hicieron estudios más tarde siguiendo sus pasos. 

Straus, Gelles y Steinmetz averiguaron que los maridos eran en un 50% (realmente un 52%), las víctimas de la violencia familiar. Este fue el primer estudio nacional hecho y no tenían ni idea de lo que estaban a punto de destapar cuando comenzaron su trabajo. teen schoolgirls fucking Lo que encontraron era bastante revolucionario, aún si el debate sólo se limitara a la violencia familiar. Sin embargo, lo que encontraron les dejó tan sorprendidos que,  contrariamente a la creencia y sabiduría popular, les llevó a plantearse si la misma naturaleza (corazón y alma) de la manera como clasificamos a las personas en virtud de su sexo, nos llevaban a esas conclusiones. Todas las asunciones pasadas deben replantearse. 

La manera en que nosotros juzgamos, basada en el sexo es, a menudo, el resultado de un “estereotipo”; Es decir, una simplificación extrema de la naturaleza de algo para formarnos la base de algún juicio o prejuicio. Por ejemplo, esperamos que todos los hombres sean más grandes y más fuertes que las mujeres. La altura media de hombres en los EE.UU. es de 1,75 mts. El hombre corriente pesa 74 Kg. La altura media de las mujeres 1,55 mts. El peso medio de la mujer americana es de 61 Kg. (Science & Technology Desk Referente, Gale Research, Inc., Detroit, 1993). Pero, estos son “promedios”. La mayoría de las personas no encaja en el “promedio”. El “promedio” es un modelo derivado de sumar todas las alturas y dividir entonces por el número total de las personas. La mayoría de las personas serán más bajas  o más altas que el “promedio”. Así, lo que nosotros llamamos el “promedio” nos ayuda a creamos un estereotipo en nuestra mente. Muchas mujeres, de hecho, son más grandes y más fuertes que muchos hombres.

El hecho es que aquéllos que ocultado la distribución igualitaria de la violencia familiar entre ambos sexos todavía tienen que explicar cómo una persona más pequeña puede pegar a otra más grande. La mayoría de las personas que salen y las que se casan intentan emparejarse con el estereotipo. Los hombres más grandes tienden a salir y casarse con mujeres más pequeñas. Lo que los documentos de la investigación verifican es que esas personas más pequeñas también tienen ocasión de vencer mediante el elemento sorpresa y el uso de armas. 

Otra cosa antes de que empecemos a discutir la investigación: El número de parejas que experimentan violencia familiar es una minoría. La prensa popular que ha confiado en “activistas” para su información, tiene completamente sobrevalorada la magnitud de la situación.

Christina Hoff Sommers en su libro “Quien Robó al Feminismo: Cómo las Mujeres han Traicionado a las Mujeres”, cita investigaciones reales sobre la incidencia de la violencia doméstica y la compara (citando fuentes) a las demandas hechas por los grupos de mujeres. Lo que muestra la investigación es que aproximadamente 100,000 mujeres son víctimas de violencia grave al año en EE.UU. (página 195). Comparen esto a las demandas de 3 o 4 millones de mujeres que aparecen en la prensa nacional. Aproximadamente 16 por ciento de las parejas son violentas (página 194). 

INVESTIGACIÓN: La mayoría de las investigaciones se ha centrado en contar el número de muertes violentas hechos por mujeres contra hombres, comparado con el número de muertes violentas de hombres perpetrado en mujeres. La idea que el número de muertes violentas en una relación de la pareja es casi igual entre hombres y mujeres es algo que los investigadores han encontrado duro de aceptar. Así que siguen profundizando en la investigación. 

Profundizar la investigación es un elemento importante para establecer la validez de un hallazgo. Cuando lea la investigación es importante que preste atención especial a las tablas de estadísticas presentadas. La razón es que la explicación textual (o su interpretación) de las estadísticas variará entre investigadores. Los investigadores, también son humanos. La sociología, por su naturaleza, presenta problemas especiales para superar los prejuicios del investigador. Con la Física puedes tener un investigador que estudie las amebas. ¿Quién se preocupa de una ameba? Pero en sociología, el investigador forma parte de esa sociedad de las amebas que está estudiando. Por consiguiente, debe esperarse que el científico social se verá afectado personalmente por sus propios hallazgos. Peor aún, los objetos de su estudio pueden provocarle reacciones personales. 

Además, algunos investigadores están políticamente involucrados con el resultado de su investigación. Por ejemplo, Murray Straus, uno de los investigadores originales en descubrir la alta incidencia de violencia por esposas contra los maridos es un “feminista” confeso. Una  revisión de lo que ha escrito durante años demuestra que este tema no era fácil para él. Su reacción inicial era intentar y buscar maneras para minimizar el hallazgo de violencia contra los hombres. Por contraste, su colega, Susane Steinmetz, ha hecho simplemente lo opuesto. ¿Es pura coincidencia que un investigador masculino minimice la violencia contra los hombres, mientras una investigadora lo aumente al máximo? 

Una de las maneras en que investigadores han intentado minimizar en general la violencia contra los hombres es defender que las mujeres sufren las lesiones más severas y en mayor número. Pero la investigadora, Maureen McLeod, ha defendido fuertemente todo lo contrario. En su estudio de 1984 presenta datos originales y estadísticas acumuladas a nivel nacional para demostrar que los hombres como grupo sufren las lesiones más severas. 

LO QUE SABEMOS: Lo que se demuestra de forma consistente es que las proporciones de violencia perpetrada por mujeres y hombres es similar. 

QUE ES CUESTIONABLE: Que es lo que se está detrás de la defensa de datos diferentes de qué grupo (hombres o mujeres) sufre las lesiones más severas, lo que motiva la violencia (las mujeres están solo se defienden?), y cuales son las razones culturales que permiten la violencia. 

IMPLICACIONES POLÍTICAS – las feministas han tomado una posición atrincherada: La violencia contra los hombres simplemente es un problema que no existe. Sólo la violencia contra la esposa merece nuestra atención. De hecho, una industria entera se ha construido alrededor de esta creencia. Lo vemos de organismos creados para la protección de la mujer. Pero también en comisiones gubernamentales que se benefician de nuestros impuestos. Casi cada municipio estatal y ayuntamiento tiene una de estas comisiones preparada para estudiar y servir a  las necesidades de mujeres de forma exclusiva. No existe ningún organismo comparable para estudiar y servir las necesidades de los hombres. 

No sólo esta primacía se construyó en base a un prejuicio cultural que insiste en la imposibilidad de que ninguna mujer pudiera pegar a un hombre saludable, además, ahora existe un interés económico guardando este mito. El movimiento de las mujeres para mantener su status, tiene que producir problemas que afecten de forma exclusiva a las mujeres. Hay muchos casos donde hacen esto excluyendo una apreciación global legítima que disminuiría su articulación de “problemas de mujeres”. Muchos de los problemas han venido articulándose como “problemas de mujeres” son, de hecho, problemas sociales que afectan a hombres y mujeres. Lo que ellos han hecho y han estado haciendo es injusto, porque un problema mal planteado asegura de forma absoluta que no habrá ninguna solución. Esto significa que el feminismo está deseoso de sacrificar una porción de la población para satisfacer sus propios intereses. 

En medicina (por lo menos hasta recientemente, cuando las feministas empezaron a hacer un alboroto sobre donde se destinan los fondos de investigación) nunca había habido un debate sobre quién debe y quien no recibir los servicios. Un enfermo recibía atención de forma igualitaria independientemente de si era hombre o mujer, aun cuando la enfermedad fuera rara. Sólo en el terreno de los abusos de género se intenta reconocer que es un problema digno de tratamiento en función del sexo. Así no hay ningún recurso que ayude a un varón, si está denunciando abusos por parte de su esposa. 

Uno podría esperar que si se descubrieran gran número de hombres golpeados, todos nos apresuraríamos en su ayuda. Habría organismos que estarían interesados por él: La industria de la asistencia social se encontraría de repente que tendría el potencial para doblar su clientela. Las mujeres golpeadas podrían tener un poco de consuelo sabiendo que si había un número grande de hombres golpeados, el problema de maltrato doméstico podría conseguir atención pública mayor (cuantos mas, mejor). 

Pero esto no ha pasado, porque el problema del esposo maltratado ha sido extraído fuera de la problemática hombre vs. mujer para que los movimientos feministas puedan mantener su influencia en consolidar y mantener la atención de las autoridades políticas. Es fácil de hacer, porque también juegan los estereotipos culturales ya mencionados que resulta duro cambiar. 

LOS HOMBRES NO VAMOS A AVANZAR – A menudo los hombres que son atacados físicamente por mujeres no son conscientes de tener un problema.  A menudo ellos ven a sus esposas (o novias) como las que tienen el problema.  Ésta es una de las razones por qué los hombres no se quejan de los abusos.  Los mismos hombres a menudo no piensan en ellos como que tienen un problema cuando sus compañeras son abusivas. Además, no suele suceder que los hombres se ayuden entre ellos.  Cuando los hombres son conscientes que necesitan ayuda son a menudo incapaces de encontrarla en una sociedad que no cree o entiende su queja como creíble. 

Los hombres generalmente vienen a ser entre el 5 y 15% de todos los casos denunciados (el porcentaje varía geográficamente) a la policía. Con esta base el feminismo sostiene que las mujeres son el 95% de todas las víctimas de violencia doméstica. No obstante, aun dando esas cifras por buenas, en un área metropolitana mayor, como la ciudad de Nueva York, el 5% pueden ser varios miles de hombres. Ésta no es una situación que deba despedirse ligeramente o deba pasarse por alto. 

EL PROBLEMA PARA LOS HOMBRES – El problema para hombres atacados por sus esposas es de “credibilidad”. Por ejemplo, en la primavera de 1988 una mujer llamada Laurie Dann que inició un tiroteo en una escuela primaria local en Winnetka, IL. Varios niños fueron heridos y uno de 8 años murió. Laurie tenía una larga historia de problemas psiquiátricos e, incluso, de violencia doméstica. En un momento dado ella apuñaló a su marido con un pica-hielos (usando el elemento sorpresa). Cuando el Sr. Dann denunció el incidente, la policía se negó a creer que su esposa lo atacó e incluso sugirió que él mismo se había apuñalado (Nightline, Noticias de ABC, trascripción del 23 de mayo de 1988, Programa número 1826, Journal Graphics, Inc., NY). 

Cuando el problema del maltrato a la mujer destacó por primera vez como un problema social serio, el público se rió.  La feminidad fue amenazada dando por supuesto que la mujer no podía satisfacer a su hombre o que mereció ser pegada debido al estereotipo prevaleciendo que las mujeres deben ser sumisas. 

Una campaña de educación pública sin precedentes cambió todo eso para entender a las mujeres como grupo. Las mujeres avanzaron en mayor número cuando comprendieron que tenían la aprobación pública. Eso mismo puede pasar con los hombres. Por ejemplo, siempre que NCFM ha estado en una radio o en un talk-show de TV, siempre se ponen en contacto con nosotros hombres que dicen haber sufrido violencia doméstica  o que tienen historias de autentico horror. Estas apariciones les animan a avanzar. 

Miremos otra situación. Por un lado se anima a los hombres a avanzar y por otro, se les desanima. En 1978 investigué (sin publicar) a la Oficina del Alcalde de Nueva Cork, en su Dpto. encargado de investigar las violaciones (NYCMTR) y la oficina de información de Víctimas de Condado de Suffolk (VIBS). Por la insistencia de uno de sus asistentes sociales, Sr. Joseph Burch, el NYCMTR había creado varios una campaña informando de los  servicios públicos dirigidos específicamente a los hombres maltratados. El Sr. Burch también mandó notas de prensa anunciando la creación de estos servicios que el NYCMTR ponía a disposición de los hombres y, a la vez, aparecía en varios programas de charla locales para discutir sobre la problemática de los maridos maltratados. 

El NYCMTR ofrecía sus servicios por lo menos en una de las salas de emergencia de hospital en cada uno de los cinco distritos municipales de la ciudad de Nueva York. De esta manera el NYCMTR esperó descubrir casos no denunciados examinando las nuevas llegadas en las salas de emergencia e identificar los casos de violencia doméstica por sí mismos. 

En cambio, las oficinas de atención del VIBS estaban situadas en una autopista. En 1978 el VIBS empezó una campaña de servicio público dirigido a violencia familiar que era neutral del género. En lugar de anunciar servicios para las esposas golpeadas o para los maridos maltratados, anunciaron servicios para los “cónyuges” maltratados.

También comenzaron un estudio en el Condado de Suffolk para determinar la incidencia de la violencia familiar perpetrado por hombres y por mujeres. Como el NYCMTR, empezaron a ofrecer servicios e iniciar una investigación en base al estudio nacional de 1975 dirigido por Straus, Gelles y Steinmetz. 

El NYCMTR estaba destinado a supervisar y tratar actos de violencia contra las mujeres. Por consiguiente, no se guardaron las estadísticas en el número de hombres que respondieron a su programa de sondeo o en el número de hombres golpeados identificados a través de su cuatro programas en las salas de emergencia. Lo único que sabemos sobre este programa es: “Algunos” (palabra indefinida) hombres realmente acudieron a los centros para recibir asesoramiento. “Algunos” hombres fueron identificados por los investigadores en las salas de emergencia. Hubo un “diluvio” (palabra indefinida) de llamadas de hombres contestando los anuncios de servicio públicos a las apariencias públicas hechas por Joseph Burch.

En contraste, el VIBS no recibió ninguna consulta de los hombres que vieron sus anuncios de servicio públicos y ninguno buscó tratamiento en su centro. La implicación aquí es que usando un género de término neutro para describir abuso conyugal, no se registraron hombres. En el contexto de la violencia familiar, “cónyuge” quiere decir “mujer” Tampoco, la situación del VIBS facilitaba a los hombres alentándoles a entrar.

El VIBS se sorprendió por esto, porque el estudio para el Condado de Suffolk hecho por Straus, Gelles y los hallazgos de Steinmetz establecía que los hombres eran el 50% de las victimas de violencia familiar

En años siguientes, el VIBS perdió su estudio y, hoy por hoy, incluso niega que semejante estudio fuera hecho. Debe notarse que las copias del estudio del VIBS existen y el Newsday le brindó cobertura el 12 de abril de 1978 en la primera página de la sección de la Regional. 

DIFERENTES TIPOS DE INVESTIGACIÓN – Principalmente, hay dos tipos de investigación que examinaban la violencia familiar: Muestreos al azar en las comunidades religiosas y los estudios clínicos. Es importante que las personas laicas entiendan las diferencias en la técnica y objetivos de estos dos tipos de estudios. 

Investigar la población entera de los Estados Unidos es imposible. Ni el censo puede hacerlo. Si todos en la población fuéramos inspeccionados se conocería como un Estudio Universal (o un universo finito). Los Estudios Universales son sólo prácticos en ciertas poblaciones pequeñas. 

En lugar de los Estudios Universales, se usan Estudios al Azar. Se hacen estudios del azar limitados a un número fijo de las personas. Generalmente se está de acuerdo que un tamaño de la muestra de 2,000 personas es representativo de la población entera de las personas americanas y así se hace normalmente. Siguiendo esto hay tres acercamientos básicos: Consultores que se mandan a la comunidad para hacer entrevistas cara a cara, un mailing que se envía por correo o encuestas telefónicas. 

Los estudios del azar son el método mejor para evaluar la incidencia de algo. 

Sin embargo, Y ESTO ES IMPORTANTE, no hay ninguna garantía de que una muestra sea, de hecho, representante. Se dan interferencias, las personas cometen errores, el investigador puede haber coincido con un grupo poco representativo por casualidad. No hay ninguna manera de decirlo. Este es el motivo por el que la repetición de la investigación es tan importante. Cuantos más estudios se repiten y se obtienen las mismas conclusiones mas acertado es el estudio y podemos concluir que se trata de una muestra fiable. Eso solo se sabe esto después de estar hecho; Después de que un estudio ha sido llevado a cabo con rigor nos puede llevar a nuestro último objetivo sobre la investigación.  

La ciencia usa el razonamiento “inductivo” y NO el “deductivo”. Sherlock Holmes usaba el razonamiento “deductivo” y él no era ningún científico. El razonamiento deductivo va de lo general a lo particular. Se eliminan posibilidades y se llega a una conclusión. El razonamiento inductivo va del particular al general. Un científico hace un estudio. En base a ese estudio todo lo que puede hacer son charlas sobre los resultados de su estudio. No puede hacer ninguna conclusión válida sobre la sociedad.

Desgraciadamente, la tentación siempre esta presente para mirar los resultados de un estudio y hacer generalizaciones basadas en él. Las personas que realizan investigaciones  de forma “activista” hacen esto todo el tiempo. Uno puede especular, pero uno no puede (y no debe) hablar con verdadera autoridad. 

Uno puede sacar ninguna conclusión sólida sobre la sociedad hasta que se han hecho varios estudios diferentes sobre una misma cosa. Cuando se han hecho suficientes, entonces alguien puede hacer un estudio de los estudios (a veces llamados “compuestos”). 

Normalmente se dirigen estudios clínicos hacia alguna situación, como un centro de tratamiento. Uno puede tomar una muestra del azar representativa de las personas que asisten a un centro, o, si es posible, entrevistar a todas las personas. El propósito de un estudio clínico normalmente es determinar la efectividad de un tratamiento particular o programa. 

El problema es que las “autoridades” emplearán mal los resultados de estudios clínicos para sostener una conclusión sobre la población general. Por ejemplo, las autoridades para los asuntos de maltrato a mujeres siempre se han reflejado en los informes policiales para mostrar que la mayoría de esposos golpeado son mujeres. De hecho, la única cosa que reflejan estos informes policiales es que la mayoría de las personas que “informan” del abuso del cónyuge son mujeres. Es más, el informe policial no dice nada sobre el perfil de éstas. Se han usado estudios clínicos para defender que la mayoría de mujeres maltratadas que usaron a su vez la violencia, sólo lo hizo en defensa propia. Y puede ser bien que haya algo sobre estas mujeres que las hace más inclinadas a usar la violencia en venganza antes de buscar protección. Nadie lo sabe. Una cosa, sin embargo, es segura. Los estudios clínicos no dicen nada absolutamente sobre la población a gran escala. 

Hay muchas cosas que un profesional necesita saber para evaluar el valor de cualquier estudio. Una valoración apropiada precisa de especialización y un vasto conocimiento de estadística y su metodología. Demasiado frecuentemente los periódicos informan de resultados de estudios que se han hecho sin valorar el rigor del estudio. El resultado es que todos los estudios que aparecen en los periódicos son tratados con el mismo peso de autoridad. 

Éste no es el lugar para dar un curso en estadística o metodología, pero yo he intentado alertarlo a dos áreas que son esenciales el nivel básico:

  1. Diferentes tipos de estudios evalúan cosas diferentes, en particular, las muestras al azar y los estudios clínicos.
  2. Un tamaño mínimo de la muestra de 2,000 personas se necesita para que un estudio al azar sea considerado representativo de la población americana.

Es más, los investigadores pueden verse tentados para generalizar sobre sus hallazgos, pueden encontrar la necesidad para explicar o justificar sus hallazgos de su punto de vista particular y pueden ser susceptibles al prejuicio. Por ejemplo, tres investigadores estaban realizando el estudio original de 1975 que destapó la existencia del marido maltratado en grandes proporciones: Murray Straus, Richard Gelles y Susan Steinmetz. Straus intentó demostrar los hallazgos de hombres golpeados, mientras Steinmetz les dio énfasis. Los dos estaban informando en los mismos datos. Gelles permanecía callado. 

Solo con esto en mente usted está en una posición que le permita empezar a evaluar la credibilidad de una investigación sobre violencia familiar y descubrir sus sensibilidades contra la intención de las autoridades que pretenden hacer creer que los hombres maltratados no existen. 

El estudio nacional original se hizo en 1975. Solo algunos documentos fueron publicados. En 1980 los resultados del estudio se hicieron disponibles al público general en un libro llamado, Detrás de las Puertas Cerradas,: Violencia En La Familia americana (Anchor Press, Garden City, NY). En 1985 Straus y Gelles completaron y publicaron una continuación del estudio que se publicó en el Journal of marriage and family en agosto de 1986. En 1992 una tercera continuación al estudio fue completado por Murray A. Straus y Glenda Kaufman Kantor. El estudio se presentó a XIII Congreso Mundial de Sociología, Bielefeld, Alemania, 19 de julio de 1994. El estudio se lista como “inédito”. 

 

Aquí están los datos comparativos de los tres estudios:

Expresado como una proporción por 1,000 parejas:

 

 

Por el marido

Por la esposa

 

Ataques leves

98

77

1975

82

75

1985

92

94

1992

Ataques graves

38

47

1975

30

43

1985

19

44

1992

 Tabla preparada por Malcolm George, PhD, usando los datos disponibles de “Change in Spouse Assault Rates From 1975 to 1992: A Comparison of Three National Surveys in the United States “, por Murray A. Straus y Glenda Kaufman Kantor (sin publicar).

 

Mientras las cifras anteriores indican el origen de las denuncias por violencia doméstica por un género u otro, se pueden extraer ciertas conclusiones del estudio Behind Closed Doors: 

El 49% de las parejas que denunciaron  cualquier tipo de violencia, se demostró que los miembros eran violentos (página 37). 

En mi opinión, esto apunta a que la violencia doméstica es un principio dinámico (una interacción entre dos personas). Esto contrasta con la teoría feminista que asume que sólo los hombres son violentos y que el motivo subyacente es la dominación. 

En otra sección de Behind Closed Doors aparece que: “Así, un estudio de la violencia entre las parejas y la violencia de los padres hacia los niños revela que las mujeres son tan o más violentas en la casa que los hombres. Esto hace asomar una sombra de duda en las teorías genéticas puras de violencia y apunta a la necesidad de investigar también factores sociales y psicológicos asociados con la violencia familiar”. (página 67).

A continuación, se relacionan qué formas de violencia fueron consideradas leves y cuáles graves:

A. ACTOS VIOLENTOS LEVES:

   1. Lanzamiento de objetos

   2. Empujar/Coger/Sacudir 

   3. Bofetada o Azote

B. ACTOS VIOLENTOS GRAVES:

   1. Patear/dar un puñetazo 

   2. Golpear, Intentar golpear con objetos 

   3. Dejar inconsciente

   4. Amenazar con arma de fuego o blanca

   5. Usar arma de fuego o blanca 

QUE MUESTRAN LOS NÚMEROS: De la tabla anterior puede observarse que el número de ataques iniciados por hombres es aproximadamente igual al número de ataques iniciado por mujeres. En relación a los ataques graves de violencia la tendencia de los ataques iniciados por hombres disminuye, mientras que el número de ataques por parte de las mujeres se mantiene. Straus y Gelles (1986) y Straus y Kantor (1992) atribuyen ese descenso (esto es una teoría) al éxito de las campañas públicas y a los programas de educación públicos que han alertado al público al problema de abuso de la esposa. Asimismo, el mantenimiento de la tendencia de la violencia femenina se mantiene por el hecho de que ha habido ninguna campaña pública que exponga el problema de abuso al hombre. 

POR QUÉ LOS HOMBRES LO ACEPTAN: Hemos detectado que cuando un marido es maltratado tiene tendencia a creer que la que tiene un problema es la esposa y no tiene noción de estar padeciendo un maltrato. Ésta es una observación informal hecha por el NCFM que trabaja con grupos que defienden de los derechos del padre. Normalmente, los hombres obtienen asesoramiento legal en los grupos que defienden los derechos del padre, pero no hay constancia por parte de estos grupos que cualquiera de sus miembros haya sido objeto de violencia familiar hasta que él toma la iniciativa en investigar esa parte. El NCFM empezó a instar los grupos de los derechos de padre para que inspeccionaran esa parte en sus miembros a principio de los 1980’s a través de su participación en el Congreso Nacional para los Hombres (National Congress of Man). 

El denominador común de los hombres maltratados es la sensación de que ellos pueden soportarlo y controlarlo, es decir, frenando a sus esposas o encontrando alguna manera de agradarla. No tienen la sensación de que la conducta de la esposa violenta pudiera ser patológica (y que podría ir agravándose) y que una amenaza a su propia vida podría aparecer a medio plazo. No parece por consiguiente que sean consientes que se están enfrentando a dos peligros potenciales:

  1. Que una persona más pequeña y más débil pudiera contar con el elemento sorpresa o recurrir a las armas y
  2. Que el mismo acto de refrenar la violencia de la esposa y que pudiera ser observado por un tercero, como la policía, podría ser interpretado como violencia doméstica contra la esposa.

Una queja común de los hombres que se han enfrentado a este tipo de abuso es que ellos han sido arrestados en lugar de la esposa. Si la esposa le dice a la policía que ha sido victima de violencia doméstica, la policía probablemente la creerá. Steinmetz (Victimology, 1978) apunta que “sólo cuando la violencia parecía estar afectando a los niños en lugar de a la seguridad física del marido, que éste considerara el abandono de la esposa.”  A continuación,  Steinmetz indica que hay una gran cantidad de maridos que no se van por motivos económicos. Algunos ejemplos de por qué los maridos se quedan son: 

  • La posibilidad de tener que pagar la pensión de compensación y la pérdida de calidad de vida que ello implica.
  • Los hombres eran reacios a dejar sus casas en las que tenían hecha una gran inversión (financiera y emocional, mejoras de la casa, cuartos familiares, etc.).
  • Los hombres, sigue informando, expresaban su deseo de mantener unida a la familia a toda costa por el bien de los niños.
 Steinmetz también encontró que los casos de violencia mas leve no se consideraban como de gran preocupación y los hombres no respondían a la violencia con violencia, debido al daño enorme que sentían que podrían infligir a sus esposas más débiles.
 

¿QUÉ CAUSA VIOLENCIA FAMILIAR? Para muchos investigadores esto es un misterio. Unos apuntan a ciertas causas inexplicables que hay que buscarlas fuera de la pareja.  Por ejemplo, en muchas casas la violencia empieza sólo una semana después de la boda. Nadie sabe por qué.

Sin embargo, sabemos que las personas que crecieron en casas violentas son un grupo potencial de ser violentos con sus parejas.  También sabemos que el alcohol esta muy relacionado en los casos de violencia doméstica.  No hay ninguna duda de que este asunto necesita ser estudiado exhaustivamente, pero necesita ser hecho sin ningún tipo de prejuicios.  Es decir que la condición de hombres maltratados debe estudiarse conjuntamente con la de mujeres maltratadas.

Sabemos que hombres que atacan a sus esposas son a menudo incapaces de expresar sus sentimientos. Por ejemplo, pueden no distinguir entre estar herido y estar enfadado. Reaccionan físicamente a una percepción general de inquietud. ¿Es el mismo motivo el que mueve a las mujeres a ser violentas?  Necesitamos averiguarlo.

¿QUÉ PUEDE HACERSE? – El problema principal está relacionado con la educación pública.  Una vez que se acepta el problema, ya pueden desarrollarse programas para tratarlo.  El desarrollo de programas depende de los fondos de gasto público y éstos son una cuestión completamente política.  Los hombres no avanzarán hasta que se animen a sí mismos a avanzar.  Las mujeres también se enfrentaron una vez el mismo problema.  Nosotros sabemos que las campañas públicas dirigidas a las mujeres han funcionado.  Ahora es el momento para animar la otra mitad. Cree anuncios de los servicios públicos y enviarlos a las emisoras de radio locales y a programas de TELEVISIÓN.  Leer más sobre el problema usted y volverse un portavoz o defensor. Crear grupos de apoyo que aportar hacer algo sobre el problema.  Escríbale cartas al editor de su periódico local.  Exija que ese político local tome interés. Si usted es miembro de un grupo religioso o de la comunidad, portavoces seductores que levantarán el tema para la discusión.

Y FINALMENTE RECUERDA ESTO – La violencia doméstica afecta a l@s niñ@s, de maneras muy grave.  Si limitamos el problema a las mujeres ignorando el otro lado de la moneda, los niños, los niños que no son de nadie pasan esta ” batalla de sexos” sufriendo mucho.  El blanco de ese sufrimiento serán las muchachas y muchachos de esas familias donde la esposa es violenta mientras nosotros miramos a otra parte.

ALGUNAS CONCLUSIONES – La existencia del marido maltratado (novio) ha quedado bien demostrada. Es indiscutible.

A continuación citamos varios estudios (incluso los referidos anteriormente) que puede consultar si por cualquier razón aun guarda alguna duda o quiere hacer alguna investigación por sus propios medios. Todas las investigaciones citadas lo llevarán a una multitud de estudios, algunos de ellos que tienen su origen en los 1960’s. Estos nos dan una perspectiva histórica y nos demuestra que la evidencia de los hombres maltratados surgió hace mucho. A pesar de todas estas enormes pruebas, los libros en las bibliotecas, directorios, la literatura, etc. que tratan el tema son escasos.

También debe tenerse en cuenta, que cuando se hace una investigación, los unen a su preparación sus posturas, sus puntos de vista y prejuicios. Siempre debe observarse el trabajo e intentar calibrar ese “aroma” que delate la tendencia de ese estudio. Siendo un poco mas critico con los informes.

RELACION DE  INVESTIGACIÓN: A continuación se relacionan ejemplos de investigaciones orientadas a estudiar los maridos maltratados, haciendo especial énfasis en los hombres agredidos. Yo también separaré las fuentes en distintos tipos.

Algunas de las investigaciones se catalogan como “inéditas”. A menudo se crean estudios Inéditos para dar una conferencia o para algún tipo de distribución especial. La mayoría de las veces, si usted llama a la secretaria al departamento (en la universidad) donde la investigación se llevó a cabo, pueden enviarle por correo una copia de forma gratuita.

Por regla general la investigación puede encontrarse en una biblioteca universitaria en forma de microfilm. Es una idea buena llamar antes para asegurarse primero que tienen ejemplares de la publicación del año que le interesa. Hay un gran número de diferentes publicaciones, por lo que es improbable que todas las universidades tengan todas las publicaciones. En el caso de que una publicación no esté disponible en una biblioteca universitaria, puede consultar con el bibliotecario la referencia en su biblioteca pública local y obtener la dirección de la publicación que desee. La mayoría de las publicaciones cobran un pequeño importe por las reimpresiones.

ESTUDIOS NACIONALES Y LA REPETICIÓN: Estos estudios usaron una muestra representativa de la población entera en los Estados Unidos. Fueron reproducidos con objeto de poder confirmar los hallazgos originales y/o medir cualquier variación en el tiempo.

Straus, Murray A.; Gelles, Richard J.; Steinmetz, Susan K.; Behind Closed Doors: Violence in the American Family; Anchor Press/Doubleday, Garden City, NY, 1980.

Este libro contiene los resultados del primer estudio realizado a nivel nacional en cuanto a violencia doméstica. Se hizo en 1975 y se publicó en forma del libro en 1980. El libro se ocupa por todos los tipos de violencia doméstica: hombre a mujer, mujer a hombre y abuso de niños. Éste fue el primer trabajo en sacar a la luz la existencia de hombres maltratados al público en general.

Straus, Murray A.; Gelles, Richard J.; “Societal Change and Change In Family Violence From 1975 to 1985 As Revealed By Two National Surveys”; Journal Of Marriage And The Family; Vol 48, Aug. 1986

Esta investigación es una continuación del estudio original de 1975 (citado anteriormente). Confirma la existencia de hombres maltratados. También reconstruye en 1975 los hallazgos de los abusos a menores.

Straus, Murray A.; Kantor, Glenda Kaufman, “Change In Spouse Assault Rates From 1975 to 1992: A Comparison Of Three National Surveys In The United States”, INEDITO, documento de investigacion presentado en el XIII Congreso Mundial de Sociologia, Bielefeld, Alemania, 19 de July, 1994. Puede conseguirlo en el Family Research Laboratory, University of New Hampshire, Durham, NH 03824, llamando al (603) 862-2594.

  Esta documentación es una continuación a los realizados en 1975 y 1985. Es un documento breve y debe leerse junto con el libro, Behind Closed Doors, citado anteriormente. 

Steinmetz, Susan K.; “The Battered Husband Syndrome”; Victimology: An International Journal, Vol. 2, 1977-1978, Números 3-4; pp 499-509.

 

Esta investigación fue preparada de forma independiente por Susan Steinmetz que usa datos nacionales acumulada hasta 1975. Se publicó anteriormente al libro, behind Closed Doors. Steinmetz extiende la investigación original, examinando el problema de hombres golpeado desde un punto de vista histórico. También examina actitudes culturales actuales como expresó a través de historietas. Ella sostiene que el abuso del marido es un problema serio.

 

Straus, Murray A.; “Sexual Inequality, Cultural Norms, and Wife Beating”, Victimology: An International Journal, Vol. 1, 1976; pp 54-76.

 

Este documento fue preparado de forma independiente por Straus usando datos a nivel nacional acumulados hasta 1975. Se publicó anteriormente en el libro, Behind Closed Doors. Straus intenta defender que las mujeres que son violentas son, en su mayor parte, en defensa propia. Su tesis se basa en investigaciones en estudios anteriores y no específicamente del de 1975. Sus comentarios suelen iniciarse con las palabras, “En mi opinión”. Este tipo de conducta normalmente no se tolera en investigación científica que se suponga que tiene intención de informar de datos fríos. Straus no aceptó las conclusiones de los resultados de los estudios de 1975. 

Siguiendo la trayectoria de Murray Straus especula y da rodeos sobre los mismos datos y esto es sintomático de la sorpresa que experimentó como todos las personas que están de una u otra forma involucradas en el tema de esposas maltratadas. El asunto continua en: Straus, Murray A.; “Victims and Aggressors In Marital Violence”, American Behavioral Scientist, Vol. 23, Number 5, May/June 1980, pages 681-704.

 

En este documento Straus admite que el 36% de su muestra femenina posiblemente no podrían no estar actuando solo en defensa propia (página 692). Sigue especulando sobre el otro 64%. Debe tenerse precaución cuando un científico dice cosas como, “En mi opinión” y “Asumiendo… “. Éstos son recursos legítimos para discusiones entre amigos y en artículos claramente dirigidos para hacer un debate. Con tal de que el lector comprenda que el Dr. Straus lo que hace es filosofar sobre estos temas cosas, sus conclusiones son insustanciales. Hay algo sincero franco sobre el acercamiento del Dr. Straus.  Para poder analizar un proceso uno tiene que consultar mas de una fuente que la del Dr. Straus y así poder ver distintos puntos de vista que aquellos con los que el esta comprometido.

 
ESTUDIOS COMPUESTOS: Éstos son estudios de los estudios. Los estudios compuestos discuten la investigación una vez ya se ha finalizado.

McNeely, R.L.; Robinsin-Simpson, Gloria; “The Truth About Domestic Violence: A Falsely Framed Issue”;  Social Work, Nov/Dec 1987, pp 485-490. Estudia al máximo las investigaciones hechas hasta la fecha (1987) relativas al maltrato de los esposos golpeado y la violencia llevada a cabo mujeres. Los estudios que examinó eran todos realizados en los Estados Unidos. George, Malcolm J., PhD., “Riding The Donkey Backwards: Men As The Unacceptable Victims Of Marital Violence”, The Journal of Men’s Studies, Vol. 3, number 2, November 1994. 

Da una mirada contrastando las investigaciones llevadas a cabo en los Estados Unidos y en otras naciones. Se complica un poco para poner en perspectiva el debate sobre quién (mujeres o hombres) es más severamente maltratado y si mujeres son violentas o están actuando en defensa propia. Es más, señala que el maltrato hacia los hombres es muy similar al proceso del abuso de mujeres.

Zepezauer, Frank; “The Facts About Lesbian Partner Abuse: Still In The Closet”, 1993, UNPUBLISHED. Write: 1731 Wright Ave., Sunnyvale, CA 94087.Zepezauer es uno de los escritores más prolíficos que trata de los problemas actuales de los hombres. Produjo una relación de causas hasta la fecha sobre la investigación de violencia entre lesbianas, porque descubrió que encajaba el modelo feminista de pasividad de la mujer y victimización. Mirándolo detenidamente, Zepezauer encontró que la violencia entre parejas lesbianas incluso es aun menos reconocida que el abuso de varones. La única otra fuente que ha realizado una investigación sobre lesbianas (en un modelo compuesto) es el Valley Oasis Shelter, citado mas adelante bajo el apartado SERVICIOS.

 

POLÉMICA: Estos artículos discuten la investigación y deducen una posición que debe tomarse con respecto al “activismo” y a “la provisión de servicios.”

Rossler, John; “Domestic Violence: Some Things Have Always Been Equal”, Transitions, Vol. 14, Number 3, May/June 1994. Reprints available from Michigan State University Libraries, Special Collections, Changing Men Collection, East Lansing, MI, 48824.Rossler defiende que los hombres son a menudo víctimas de casos de violencia grave y usa una batería de estudios para apoyar su posición.

 

Flynn, Clifton P.; “relationship Violence By Women: Issues And Implications”, Family Relations, April 1990, pages 194-198.

 

Defiende que la cantidad de violencia grave contra las mujeres es mayor que los casos de violencia grave contra los hombres. Es más, su idea es que las mujeres violentas están a menudo, solo defendiéndose. Sin embargo, defiende que aunque la violencia contra los hombres es menor, no obstante, existe un área legítima de estudio.

INVESTIGACIÓN LOCALIZADA: Este tipo de investigación se restringe típicamente a una región geográfica particular. Por consiguiente, el tamaño
de la muestra estudiada será más pequeña que la de 2,000 casos tal y como se mencionó anteriormente.

McLeod, Maureen; “Women Against Men: An Examination Of Domestic Violence Based On An Analysis Of Official Data and National Victimization”, Justice Quarterly, Vol. 1, Number 1, Fall 1984. Este estudio examina más de 6,000 casos denunciados de violencia doméstica en Detroit y los compara con datos del Nacional Crime Survey en los Estados Unidos. Concluye que los hombres son a menudo los grupos mas severamente teen schoolgirls fucking heridos, víctimas de las esposas o novias ya que suelen usan armas. McLeod es uno de los pocos investigadores que examina el perfil del asaltante femenino en la violencia familiar. 

White, Jacquelyn W.; Humphrey, John A.; “Women’s Aggression In Heterosexual Conflicts”, Aggressive Behavior, Vol. 20, 1994, pages 195-202.Se esfuerza por construir un modelo que prevenga la agresión femenina en las relaciones heterosexuales.

 

Marshall, Linda L.; “The Severity Of Violence Against Men Scales”, Journal Of Family Violence, Vol. 7, Number 3, 1992.  Desarrolla un baremo para mesurar la violencia de mujeres contra hombres. Defiende que las medidas que se desarrollaron para medir la violencia de los hombres contra las mujeres no son aplicables a la inversa.

 

Mann, Coramae Richy; “Getting Even? Women Who Kill In Domestic Encounters”, Justice Quarterly, Vol. 5, Number 1, March 1988, pages 201-219.El estudio investiga una muestra del azar de 296 casos de homicidio de seis ciudades en los EE.UU. 145 casos de la muestra las víctimas eran provenientes de violencia doméstica. Mann no esta de acuerdo con el cuadro de mujeres violentas que solamente se defienden y lanza alguna crítica a los modos de investigación usados por Straus para formular su “opinión”. Como muestra del estudio, cabe destacar que Mann detectó que las mujeres en prisión por el homicidio tenían cargos previos por atracos y posesión de armas.

 

Brinkerhoff, Merlin B.; Grandin, Elaine; Lupri, Eugen; “Religious Involvement And Spousal Violence: The Canadian Case”, Journal For The Scientific Study Of Religion, Vol. 31, Number 1, 1992, pages 15-31.Examina la influencia religiosa y la asistencia a la iglesia en la violencia marital. El estudio encontró que la religión tenía poco para ver con la violencia marital. Desmantela el prejuicio que establecía de forma rígida que los hombres patriarcales eran más proclives a pegar a sus esposas que la media. Otras variables se tuvieron en cuenta para examinar la violencia de hombre a mujer y de mujer a hombre. Se detectaron algunos rasgos de similitud entre la falta de asistencia de la iglesia y violencia de la familia.

 

Weerth, Carolina de; Kalma, Akko P.; “Female Aggression As A Response To Sexual Jealousy: A Sex Role Reversal”, Aggressive Behavior, Vol. 19, 1993, pages 265-279.Los autores defienden que los cambios de rol en función del sexo han aumentado  los niveles de agresión por parte de las mujeres. El estudio consultaba a grupos de mujeres cómo reaccionarían a la infidelidad de su compañero. school teenage porn No estudió casos reales de agresión. La agresión comprendía cosas como llorar y fingir indiferencia (manipulación agresiva) así como el abuso verbal y físico. Las mujeres eran probablemente mas sinceras que los varones a la hora de manifestar si sus reacciones serían agresivas verbal o físicamente.

 

Brinkerhoff, Merlin B.; Lupri, Eugen; “Interspousal Violence”, Canadian Journal Of Sociology, Vol. 13, Number 4, 1988, pages 407-434. Este estudio detectó que el número de actos violentos perpetuado por mujeres exceden a los perpetrados por hombres. El número de parejas que experimentan violencia mutua está alrededor de 50%. El estudio demuestra que el amor y el afecto pueden coexistir de forma simultánea con el conflicto y violencia.

 
 

Sommer, Reena; Barnes, Gordon E.; Murray, Robert P.; “Alcohol Consumption, Alcohol Abuse, Personality and Female Perpetrated Spouse Abuse”, Personality and Individual Differences, Vol. 13, Number 12, 1992, pages 1315-1323.Estudio canadiense buscando indicadores para prevenir la violencia. El abuso del alcohol era un factor significativo, aunque no el único. Otros indicadores eran la juventud y resultados altos en los siguientes índices: Escala de psicosis de Eysenck, el Índice de Neurosis y la Balanza de McAndrew.

 

Dawson, John M.; Langan, Patrick A.; “Murder In Families”, Bureau Of Justice Statistics, July 1994. This is a Special Report. Write: U.S. Department of Justice, Office of Justice Programs, Bureau of Justice Statistics,Washington, DC20531.Los Estados Unidos tienen más de 3,000 condados, pero más de la mitad de todos los asesinatos ocurre solo en 75. El informe analiza donde las proporciones de asesinato son más altos, quiénes son las víctimas y quiénes los perpetradores. Los asesinatos dentro de las familias merecen una atención especial.

 

LABORATORIO de la INVESTIGACIÓN FAMILIAR en la Universidad de New Hampshire, Durham, NH 03824, el Teléfono (603) 862-2594 tienen un gran fondo de bibliografías comentadas sobre violencia familiar.

 
SERVICIOS: 

Lipchick, Eve; “Spouse Abuse: Challenging The Party Line”, Networker, May/June 1991.Lipchick es una terapeuta que combate tesis del estilo de, “defender a la mujer, rehabilitar al hombre”. Defiende el acercamiento de las “parejas” para resolver los problemas de violencia doméstica. Este principio no es válido en todos los casos. Lo que reconoce es que la solución política que se esta imponiendo en terapia está basada en “información incorrecta.”

 

Jacobson, Neil S.; “Rewards and Dangers In Researching Domestic Violence”, Family Process, Vol. 33, March 1994, pages 82-85. Jacobson no se compromete con el tema de los hombres maltratados. Desafía el modelo político feminista como tratamiento. Defiende, en cambio, que debemos mirar la violencia familiar en un contexto medioambiental. Su propósito es mejorar los programas de tratamiento para hombres que maltratan a sus mujeres a través de una investigación más desapasionada.

 

Jacobson es “feminista” confeso y defiende la diversidad de las personas y, por consiguiente, no encaja en un modelo político único. Algunos maltratadores podrían ser patológicos, otros podrían estar atrapados en un subconsciente “dinámico”, etc. El terapeuta debe determinarlo y prescribir tratamiento. Por miedo de ofenderteen xxx pussy pictures a sus lectores, el Proceso Familiar refutó las ideas de Jacobson por un artículo feminista ortodoxo. Normalmente este es un truco editorial que se puede encontrar en la prensa laica cuando una publicación da otro punto de vista a la opinión pública. El dirigir la refutación a un punto de vista poco común intenta comunicar donde se encuentra la línea editorial. Un acercamiento más honrado es ejecutar esas refutaciones con posterioridad en los problemas que más tarde para que el lector tenga una oportunidad para digerir nuevas ideas sin un doctrinario que ejerza una influencia inmediata.

 

Williamson, Tom, (no title), Chapter 7, pages 143-148, in, Men Healing Shame, edited by Schenk, Roy, PhD., & Everingham, John, PhD., Springer Publishing, Inc., NY, 1995. See: “Social Work In The Cross Fire” at this FTP site. Defiende el uso de diferentes tratamientos para los maltratadores. La línea dominante es tratar a los hombres como “opresores” que quieren dominar a sus mujeres. La segunda línea es tratar en grupos separados a los distintos sexos: hombres como los causantes y las mujeres como víctimas. Existe cierta resistencia a ver la violencia familiar como una interacción dinámica de ambos.

 
 
Apenas hay ningún un servicio que trate específicamente a hombres maltratados en los Estados Unidos. Hay dos excepciones son:
 
  • Domestic Abuse Project of Dane County, Inc., PO Box 9173, Madison, WI 53715. Telephone: (608) 233-3317 or (800) 500-8739. El programa ayuda solamente a hombres maltratados. Proporciona apoyo y asesoramiento.
  • Valley Oasis Shelter, PO Box 4226, Lancaster, CA93539. Telephone: (805) 945-6736 available 24 hours a day. Or call (805) 949-1636. Ayuda a todas las víctimas de violencia doméstica incluso a la comunidad homosexual. Proporciona apoyo y asesoramiento. Si se solicita, le pueden servir documentación sobre hombres y lesbianas maltratadas.
     
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LECTURA ADICIONAL:
 

“Abused Men: The Hidden Side of Domestic Violence”, by Phil W. Cook. El libro es pionero ya que nunca antes había sido dedicado un libro en exclusiva al maltrato masculino. Desde 1975 cuando el fenómeno de un hombre maltratado por su esposa o novia, ge descubierto primero por Strauss, Gelles y Steinmetz, solamente provocaba una nota a pie de página o, en el mejor de los casos, un capítulo en algún libro. A través de este trabajo el hombre maltratado es el centro del tema del libro, así como la mujer maltratadora. “Abused Men” esta escrito por Phillip W. Cook un periodista de investigación. Está publicado por Greenwood Publishing Group, Inc., Westport, CT.(1997). Precio: $26.95 ISBN 0-275-95862-0. Para pedir llamar al (800) 225-5800. Si tiene preguntas de otra naturaleza, puede ponerse en contacto con el representante del editor, Ellen Louer a: publicity@greenwood.com.

Sommers, Christina Hoff; Who Stole Feminism: How Women Have Betrayed Women, Simon&Schuster, NY, 1994. Mientras había otros trabajos que intentaban exponer las mentiras y la incompetencia criadas por la investigación feminista (a menudo llamada investigación “activista”), Sommers es la primera feminista que avanza y defiende que ya es suficiente. Su preocupación es que ese feminismo ha dañado el sistema educativo de América al punto que si no se hace algo se producirá un fenómeno que afectará la capacidad de América para competir en el mercado balanza mundial de una forma seria. Como feminista su énfasis está en la forma en que las jóvenes se han perjudicado. Toca el asunto de la violencia doméstica como un ejemplo entre otros muchos (páginas 188-208). Documenta cuidadosamente cómo la desinformación ha alimentado al público y ha rastreado todas sus fuentes.

 
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ALGUNAS CONCLUSIONES ADICIONALES – Los servicios para las víctimas de violencia doméstica también tienen alcance fuera de las comunidades de feministas y en los movimientos de las mujeres. Desde su perspectiva, la violencia familiar se sale fuera de la naturaleza patriarcal de la familia en la que los hombres dominan a las mujeres. young sex pics Con semejantes razones, no podrían reconocer la existencia de hombres maltratados o la naturaleza violenta de algunas mujeres. Con el tiempo buscaron y consiguieron consolidar las ayudas del estado y de las agencias federales. Como el conocimiento de esposas golpeadas fue aumentando, llamó la atención de grupos de terapeutas profesionales, asistentes sociales y científicos sociales. Algunas de estos grupos, no pertenecían a ningún movimiento “activista” y estaban abiertos a la consideración que también existieran hombres maltratados. Esto llevó a algunos (muy pocos) centros de ayuda a mujeres maltratadas a que estuvieran abiertas a la posibilidad de proporcionar también servicios a los hombres.

Por ejemplo, en 1988 Connecticut decidió que todos los servicios sociales son neutrales en género. Las reacciones fueron desiguales. En New London, el Centro de las Mujeres del Sudoeste de Connecticut, iniciaron grupos de apoyo para hombres maltratados. No duró demasiado. Los que se habían acercado, dejaban el programa antes de conseguir logros significativos y el centro recibió duras presiones. El mayor problema era que solo podían atender hombres que les fueran enviados desde el juzgado.

Segundo, los medios tradicionales de terapia de grupo que puede dar resultado para las mujeres no funcionan a menudo para los hombres. En primer lugar, los hombres son menos verbales y menos orientados a “procesos”. Los hombres están más orientados a una meta, al “arreglo” inmediato, punto de vista.

Tercero, los hombres se avergüenzan en buscar ayuda por los problemas personales, sobre todo si tienen que ir a un centro de mujeres para conseguirlo.

Las técnicas necesitan ser diseñadas y desarrolladas específicamente para los hombres. Finalmente, si deben desarrollarse estos servicios dirigidos a hombres deben ser comenzados por movimientos activistas de hombres (tal y como con el caso del programa de violencia doméstica en Madison, citado anteriormente) de la misma manera que los servicios de mujeres fueron comenzados por activistas de mujeres. Los políticos no quieren involucrarse en estos temas y son reacios a invertir fondos hasta que las cosas polarizan. Y ése es el problema con todo el sistema.

 

La polarización del sistema es el resultado de la manera tradicional que hemos visto en la violencia de “genero”: Hombre fuerte – mujer débil; los hombres son los responsables – las mujeres merecen cuidados; los hombres son los perpetradores – las mujeres son las víctimas; los hombres son adultos – las mujeres son niños, etc.,

Si miramos las cosas que hacen las mujeres, les damos menos importancia que cuando miramos a las que hacen los hombres. Los que hacen los hombres tiene consecuencias importantes. Lo qué hacen las mujeres no tiene importancia o es perdonable. Así que, a quién le importa si las mujeres son violentas? Esta es la actitud predominante, ellas no pueden hacer daño o si hacen algún daño, por alguna aberración rara, entonces debe haber alguna explicación, defensa propia, que sufrió abuso sexual cuando niña, que un hombre la influyó a hacerlo (ése era el argumento del juicio para salvar a las integrantes femeninas de la banda de asesinos de Charles Manson. Ellas realmente no quisieron matar. Ellas estaban bajo el hechizo de Charles), etc. Cuando miramos la violencia de las mujeres el énfasis se hace en las “causas”. Cuando miramos violencia masculina el énfasis se hace en los “resultados.”

Este juego se produce en el debate entre investigadores algunos que defienden que la mayoría de las esposas que usan violencia solo está defendiéndose, mientras otros miran a las realidades. El objeto es reforzar la idea que la mayoría de los hombres son los perpetradores de violencia, mientras que la mayoría de las mujeres son victimas de él. La decisión de quién debe o no recibir servicios básicos depende del resultado. Es un argumento tonto y perjudicial. Aunque sólo un hombre fuera golpeado él debe recibir asistencia, como conseguiría servicios en un hospital si fuera la única persona que padece una enfermedad tropical rara.

Todos los investigadores hasta la fecha han pasado por alto la posibilidad de que el hombre puede haber estado defendiéndose cuando fue abusado por la esposa. La queja número uno por la que he tenido noticias de hombres maltratados ha sido a través de las organizaciones de los derechos de padre que se produce cuando han llamado a la policía y los arrestados han sido ellos (inflando las estadísticas del hombre maltratador). Verdaderamente, ésta es una prueba anecdótica, pero la prueba anecdótica es bastante para proporcionar una excusa razonable para gastar el dinero en una investigación.

Lo que la investigación demuestra más allá de cualquier genero de duda es que existen hombres maltratados en números cada vez más grandes de los que podríamos sospechar. Eso es todos lo que demuestra. Lo miramos, lo reexaminamos, atamos cabos. El debate ha terminado. Es tiempo de seguir en otras cosas. Los problemas de quien es peor en la violencia de género o quién la empezó se han dejado de lado, en función de prejuicios. Es, como he dicho antes, que se pierden muchos recursos el decidir quién consigue la ayuda. Es sólo pertinente en la medida en que cuando nosotros identificamos cómo el tratamiento se aplica al hombre o la mujer; ¡la víctima o el perpetrador de cualquier género! Y, cuando algunos investigadores han observado que en la mitad de las casos el hombre y la mujer se maltratan mutuamente. ¡Entonces si se puede se puede hacer la definición de la mujer como victima y perpetrador!

Registrado como propiedad intelectual en 1995, Unión Nacional de Hombres Libres,
WWW: www.ncfm.org 

Traducido por Javier Hernandez

 

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2) INFORME FIEBBER

http://www.cronicas.org/fiebert.htm#fragment-1

 

REFERENCES EXAMINING ASSAULTS BY WOMEN ON THEIR SPOUSES OR MALE PARTNERS:
AN ANNOTATED BIBLIOGRAPHY

(“Textos sobre agresiones de mujeres a sus cónyuges o parejas masculinas: bibliografía anotada”)

Estudio realizado por Martin S. Fiebert, profesor del Departamento de Psicología de la Universidad del Estado de California, publicado por primera vez en 1997 y actualizado periódicamente desde entonces.  En él se facilitan los datos, las cifras y las conclusiones resultantes de 246 investigaciones especializadas: 187 estudios empíricos y 59 exámenes o análisis que demuestran que las mujeres son tan agresivas físicamente, o más, que los hombres en sus relaciones conyugales o de pareja. El tamaño de la muestra global de los estudios analizados sobrepasa los 237.750 casos (actualización de septiembre de 2008). La traducción que aquí se presenta fue realizada en 1999 por la Asociación de Padres y Madres Separados Canaletas-Alhambra (Granada).

Los estudios se agrupan en seis secciones:

ESTUDIOS ENTRE PAREJAS NO CASADAS

1.Aizenman, M., & Kelley, G. (1988. The incidence of violence and acquaintance rape in dating relationships among college men and women. Journal of College Student Development, 29, 305-311. ). La incidencia de la violencia y la violación reconocida en las citas entre universitarios y universitarias. Una muestra de universitarios que salen habitualmente con su pareja constituída por 204 mujeres y 140 hombres respondieron a una investigación sobre la violencia en los noviazgos. Los autores manifiestan no hallar diferencias significativas por sexos en cuanto a haber reconocido perpetrar abusos físicos.

2. Archer, J., & Ray, N. (1989). Dating violence in the United Kingdom: a preliminary study. Aggressive Behavior, 15, 337-343. – Violencia en los noviazgos en el Reino Unido: un estudio preliminar. Comportamiento Agresivo. (Veintitrés parejas en noviazgo cumplimentaron la Escala de Tácticas de Conflicto. Los resultados indican que las mujeres son significativamente más propensas que sus compañeros a expresar violencia física. Los autores también describen que las “dosis de aceptación por parte de la pareja eran muy altas”, así como que la correlación entre la violencia pasada y presente era baja.

3. Arias, I., Samios, M., & O’Leary, K. D. (1987). Prevalence and correlates of physical aggression during courtship. Journal of Interpersonal Violence, 2, 82-90. Prevalencia y correlación de la agresión física durante el noviazgo. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto con una muestra de 270 pregraduados, 95 hombres y 175 mujeres; y se verificó que el 30 % de los hombres y el 49 % de las mujeres manifestaron haber empleado alguna forma de agresión en su vida de noviazgo, comprobándose un mayor porcentaje de mujeres que de hombres como protagonistas de agresiones físicas graves).

4.Arias, I., & Johnson, P. (1989). Evaluations of physical aggression among intimate dyads. Journal of Interpersonal Violence, 4, 298-307. Evaluaciones de agresión física entre dyads íntimos. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto – CTS – con una muestra de 103 hombres y 99 mujeres pregraduados. Ambos habían tenido experiencias similares de violencia en el noviazgo, admitiendo un 19 % de las mujeres y un 20 % de los hombres haber agredido físicamente a su pareja. Un porcentaje significativamente superior de mujeres declararon que la auto-defensa era una razón legítima para que los hombres fueran agresivos, en tanto un mayor porcentaje de hombres opinaron que abofetear era una respuesta legítima para una mujer o un hombre en caso de infidelidad sexual de la pareja).

5.Bernard, M. L., & Bernard, J. L. (1983). Violent intimacy: The family as a model for love relationships.Family Relations, 32, 283-286. Violencia íntima: La familia como modelo de las relaciones amorosas. (Muestra investigada de 461 universitarios, 168 varones, 293 mujeres, en relación con la violencia en los noviazgos. Se demostró que el 15 % de los hombres frente a un 21 % de las mujeres admitieron haber abusado físicamente de sus parejas Escala de Tácticas de Conflicto.)

6.Billingham, R. E., & Sack, A. R. (1986). Courtship violence and the interactive status of the relationship.Journal of Adolescent. Violencia en los noviazgos y el estatus interactivo de la relación. Research, 1, 315-325. (Se empleó la CTS con 526 estudiantes universitarios, 167 hombres, 359 mujeres, encontrándose tasas similares de violencia mutua, pero arrojando las mujeres mayor tasa en cuanto a ser la iniciadora de la violencia sin provocación previa de la pareja <9 % de mujeres vs. 3 % de hombres>).

7.Bookwala, J., Frieze, I. H., Smith, C., & Ryan, K. (1992). Predictors of dating violence: A multivariate analysis. Violence and Victims, 7, 297-311. Predictores de la violencia en los noviazgos: un análisis multivariable. (Se empleó la CTS con 305 universitarios –227 mujeres y 78 hombres–, detectándose que 133 mujeres y 43 hombres habían sufrido violencia en una relación de noviazgo actual o reciente. Los autores manifestaron que “las mujeres evidenciaban haber expresado tanta o más violencia en sus relaciones como los hombres”. En tanto la violencia en las relaciones parece ser mayoritariamente mutua –36% declarada por mujeres y 38 % por hombres–, las mujeres reconocen haber iniciado la violencia con sus parejas no violentas más frecuentemente que los hombres –22 % frente a 17%–).

8.Burke, P. J., Stets, J. E., & Pirog-Good, M. A. (1988). Gender identity, self-esteem, and physical and sexual abuse in dating relationships. Social Psychology Quarterly, 51, 272-285. Identidad de género, autoestima y abusos físicos y sexuales en relaciones de noviazgo. (Una muestra de 505 universitarios <298 mujeres y 207 hombres>. Completado el CTS, los autores declaran la “ausencia de diferencias significativas entre hombres y mujeres en cuanto a haber reconocido infligir o mantener abusos físicos”. Específicamente, en el periodo de un año descubrieron que el 14 % de los hombres y el 18% de las mujeres habían declarado haber infligido abusos físicos, en tanto el 10 % de los hombres y el 18 % de las mujeres declararon haberlo hecho constantemente.

9.Carlson, B. E. (1987). Dating violence: a research review and comparison with spouse abuse. Social Casework, 68, 16-23. Violencia en los noviazgos: una revisión de las investigaciones y comparación con el abuso conyugal. (Revisa las investigaciones sobre violencia en los noviazgos, concluyendo que tanto los hombres como las mujeres arrojan las mismas posibilidades de agredir a sus parejas y que “la frecuencia de las agresiones es inversamente proporcional a la probabilidad de causar heridas físicas”)

10.Caulfield, M. B., & Riggs, D. S. (1992). The assessment of dating aggression: Empirical evaluation of the Conflict Tactics Scale. Journal of Interpersonal Violence, 4, 549-558. La investigación de la agresión en el noviazgo: Evaluación empírica de la Escala de Tácticas de Conflicto. Se empleó la CTS con una muestra de 667 universitarios solteros <268 hombres y 399 mujeres> obteniéndose un número de declaraciones positivas de violencia física de los puntos de la Escala significativamente mayor por parte de las mujeres. Por ejemplo, el 19 % de las mujeres habían abofeteado a su pareja, en tanto lo habían hecho el 7 % de los hombres. El 13 % de las mujeres habían asestado patadas, mordiscos o golpes a sus parejas, en tanto sólo un 3.1 % de los hombres lo hicieron).

11.Deal, J. E., & Wampler, K. S. (1986). Dating violence: The primacy of previous experience. Journal of Social and Personal Relationships, 3, 457-471. Violencia en los noviazgos: La primacía de experiencias previas. (De 410 universitarios <295 mujeres, 115 hombres> que habían respondido a la CTS y otros instrumentos, se reveló que el 47% experimentaron alguna violencia en sus relaciones de noviazgo. La mayoría de las experiencias eran recíprocas. Cuando no lo eran, los hombres arrojaban tres veces más probabilidades de declarar haber sido víctimas. Las experiencias violentas en relaciones previas era el factor que mejor predecía la violencia en las relaciones actuales.)

12.Follingstad, D. R., Wright, S., & Sebastian, J. A. (1991). Sex differences in motivations and effects in dating violence. Family Relations, 40, 51-57. Diferencias entre sexos en cuanto a las motivaciones y efectos en la violencia en los noviazgos. (Se empleó una muestra de 495 universitarios <207 hombres, 288 women> que completaron la CTS complementada con otros instrumentos, incluyendo una “justificación de la violencia como medida adoptada en la relación”. El estudio comprobó que las mujeres tenían el doble de posibilidades de reconocer haber ejercido violencia en el noviazgo que los hombres. Las víctimas de sexo femenino atribuían la violencia masculina al deseo de ganar control sobre ellas o de vengarse por haber sido golpeados primero, en tanto que las de sexo masculino atribuían las agresiones femeninas en base a su deseo de demostrarles “su indignación, y para vengarse por haberse sentido emocionalmente heridas o maltratadas).

13.Henton, J., Cate, R., Koval, J., Lloyd, S., & Christopher, S. (1983). Romance and violence in dating relationships. Journal of Family Issues, 4, 467-482. Romance y violencia en las relaciones de noviazgo. (Se investigó una muestra de 644 universitarios <351 hombres, 293 mujeres> y se concluyó que los abusos aparecían en 121 de cada 1000 casos, y eran normalmente recíprocos por parte de ambos miembros de la pareja, que mostraban iniciar la violencia en tasas similares.)

14.Lane, K., & Gwartney-Gibbs, P.A. (1985). Violence in the context of dating and sex. Journal of Family Issues, 6, 45-49. Violencia en el contexto del noviazgo y las relaciones sexuales. (Investigados 325 estudiantes <165 hombres, 160 mujeres> en relación con la violencia en el noviazgo. Empleada la Escala de Tácticas de Conflicto se obtuvieron tasas similares de violencia en hombres y en mujeres.)

15.Laner, M. R., & Thompson, J. (1982). Abuse and aggression in courting couples. Deviant Behavior, 3, 229-244. Abuso y agresión entre novios. Desviaciones de comportamiento. (Empleada la Escala Táctica de Conflictos en una muestra de 371 <129 hombres, 242 mujeres> se obtuvieron tasas similares de violencia en hombres y mujeres en el curso de sus relaciones de noviazgo.

16.Lo, W. A., & Sporakowski, M. J. (1989). The continuation of violent dating relationships among college students. Journal of College Student Development, 30, 432-439. La persistencia de las relaciones de noviazgo violentas entre universitarios. (Una muestra de 422 universitarios completaron la Escala de Tácticas de Conflicto. Se verificó que “las mujeres tienen más tendencia que los hombres a declararse como agresores y menos proclives que ellos a declararse víctimas”.)

17.Marshall, L. L., & Rose, P. (1987). Gender, stress and violence in the adult relationships of a sample of college students. Journal of Social and Personal Relationships, 4, 299-316. Sexo, intensidad y violencia de las relaciones adultas de una muestra de estudiantes universitarios. (Una investigación de 308 pre-graduados <152 hombres, 156 mujeres> reveló que el 52% expresó violencia y que el 62% la padeció en algún momento de sus relaciones adultas. Globalmente, las mujeres declararon expresar más violencia física que los hombres. Los abusos de la infancia emergieron como predictores de la violencia en las relaciones adultas.

18.Marshall, L. L., & Rose, P. (1990). Premarital violence: The impact of family of origin violence, stress and reciprocity. Violence and Victims, 5, 51-64. Violencia prematrimonial: El impacto de la violencia en el seno de la familia de origen, intensidad y reciprocidad. Violencia y Víctimas. (454 parejas convivientes de universitarios <249 mujeres, 205 hombres> completaron la CTS y otras escalas. Globalmente, las mujeres declararon expresar más violencia que los hombres, en tanto que los hombres reportaron recibir más violencia que las mujeres. La violencia femenina se asociaba igualmente a haber padecido abusos en la infancia).

19.Mason, A., & Blankenship, V. (1987). Power and affiliation motivation, stress and abuse in intimate relationships. Journal of Personality and Social Psychology, 52, 203-210. Motivación del poder y la sumisión, intensidad y abuso en las relaciones íntimas. (Fueron investigados 156 universitarios <48 hombres, 107 mujeres> con el Test de Relación Temática (TAT), Investigación de las Experiencias vitales y el CTS. Se concluyó que no había diferencias significativas por razón del sexo en cuanto a infligir abusos físicos. Los hombres con ansia de poder estaban más inclinados para abusar físicamente, en tanto que las mujeres sometidas a gran presión con gran ansia de sumisión y una baja actividad inhibitoria tenían más tendencia a abusar físicamente. Los resultados indicaban que los abusos físicos se dan con más frecuencia entre parejas comprometidas.

20.Matthews, W. J. (1984). Violence in college couples. College Student Journal, 18, 150-158. Violencia entre parejas universitarias. (Un estudio entre 351 universitarios, <123 hombres y 228 mujeres> revelo que 79 personas, el 22.8% de la muestra, narraron al menos un incidente de violencia en el noviazgo. Las personas de ambos sexos admitieron su responsabilidad conjunta en el comportamiento violento y ambos sexos, tanto en su papel de receptores o de emisores de agresiones interpretaron la violencia como una manifestación de “amor”.)

21.McKinney, K. (1986). Measures of verbal, physical and sexual dating violence by gender. Free Inquiry in Creative Sociology, 14, 55-60. Medición de violencia física y sexual en el noviazgo por sexos. (Se sometieron a investigación 163 universitarios, 78 hombres y 85 mujeres, mediante un cuestionario diseñado para obtener información sobre la implicación en la violencia en el noviazgo. El 38% de las mujeres y el 47% de los hombres declaraban ser víctimas de abusos psíquicos en sus relaciones de noviazgo. También se averiguó que el 26% de las mujeres y el 21% de los hombres reconocían haber agredido físicamente a sus novios/as.

22.Riggs, D. S., O’Leary, K. D., & Breslin, F. C. (1990). Multiple correlates of physical aggression in dating couples. Journal of Interpersonal Violence, 5, 61-73. Correlaciones múltiples de la agresión física en las parejas de novios. (Se empleó la CTS y se estudiaron 408 estudiantes universitarios <125 hombres y 283 mujeres>. Se apreció que había un número significativamente superior de mujeres <39%> que de hombres <23%> que habían sido vistos involucrados en una agresión física contra sus parejas actuales.)

23.Sack, A. R., Keller, J. F., & Howard, R. D. (1982). Conflict tactics and violence in dating situations.International Journal of Sociology of the Family, 12, 89-100. Tácticas de conflicto y violencia en situaciones de noviazgo. (Se empleó la CTS en una muestra de 211 universitarios, 92 hombres y 119 mujeres. Los resultados indican que no hay diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a la expresión de violencia física.)

24.Sigelman, C. K., Berry, C. J., & Wiles, K. A. (1984). Violence in college students’ dating relationships.Journal of Applied Social Psychology, 5, 530-548. La violencia en relaciones entre universitarios. (Se investigaron 504 universitarios <116 hombres, 388 mujeres> con la Escala de Tácticas de Conflicto, y se halló que hombres y mujeres arrojaban resultados similares en la violencia general que expresaban, pero que los hombres declaraban haberla padecido en un grado significativamente mayor que las mujeres.)

25.Stets, J. E., & Pirog-Good, M. A. (1987). Violence in dating relationships, Social Psychology Quarterly, 50, 237-246. Violencia en las relaciones de noviazgo. (Se examinó una muestra de 505 universitarios blancos. Se encontró que hombres y mujeres eran semejantes en el uso por parte de ambos y el padecimiento de la violencia. Los celos eran un factor determinante que explicaban la violencia en el noviazgo por parte de las mujeres.

26.Stets, J. E. & Pirog-Good, M. A. (1989). Patterns of physical and sexual abuse for men and women in dating relationships: A descriptive analysis, Journal of Family Violence, 4, 63-76. Patrones del abuso físico y sexual para hombres y mujeres en sus relaciones de noviazgo. (Fue examinada una muestra de 287 universitarios <118 hombres y 169 mujeres> hallándose tasas similares para hombres y mujeres de abusos físicos leves en sus relaciones de pareja. Más mujeres que hombres resultaban empujadas y recibían empellones <24% vs 10%> mientras que había más hombres que mujeres que resultaban abofeteados <12% vs 8%>. En términos de contactos sexuales no deseados, el 22% de los hombres y el 36% de las mujeres denunciaron dicho comportamiento. La más frecuente declaración tanto para hombres <18%> como para mujeres <19%> fue el verbatim, “contra mi deseo, mi pareja inició la aproximación sexual”.)

27.Straus, M. A., Hamby, S. L., Boney-McCoy, S., & Sugarman, D. B. (1996). The Revised Conflict Tactics Scales (CTS2). Journal of Family Issues, 17, 283-316. .Las Escalas revisadas de Tácticas de Conflicto. Desarrollo y datos psicométricos preliminares. (La CTS revisada muestra una diferenciación más clara entre la violencia leve y la grave, y nuevas escalas para medir la coerción y las heridas psíquicas. Se utilizó la CTS2 con una muestra de 317 estudiantes <114 hombres, 203 mujeres> y encontraron que: el 49% de los hombres y el 31% de las mujeres declararon haber sido víctimas de un ataque físico por parte de su pareja; el 38% de hombres y el 30% de las mujeres declararon haber sido víctimas de una coerción sexual por parte de su pareja, y el 16% de los hombres y el 14% de las mujeres declararon haber sido seriamente heridas por sus parejas.)

28.Thompson Jr., E. H. (1990). Courtship violence and the male role. Men’s Studies Review, 7, (3) 1, 4-13. Violencia en los noviazgos y el papel masculino. (La muestra fue de 336 pregraduados <167 hombres, 169 mujeres> que completaron una versión modificada de la CTS. Se comprobó que el 24.6% de los hombres comparados con el 28.4% de las mujeres expresaron violencia física hacia sus parejas durante los últimos dos años. Se verificó que las mujeres eran dos veces más propensas a la hora de abofetear a sus parejas.)

29.White, J. W., & Koss, M. P. (1991). Courtship violence: Incidence in a national sample of higher education students. Violence and Victims, 6, 247-256.Violencia en los noviazgos: incidencia en una muestra nacional de estudiantes de educación superior. (En una muestra representativa de 6,603 mujeres y 2,105 hombres se demostró que el 37% de los hombres y el 35% de las mujeres infligieron alguna forma de agresión física, mientras que el 39% de los hombres y el 32% de las mujeres fueron víctimas de alguna forma de agresión física).

 

ESTUDIOS ENTRE PAREJAS CASADAS

1. Bland, R., & Orne, H. (1986). Family violence and psychiatric disorder. Canadian Journal of Psychiatry, 31, 129-137. Violencia familiar y desórdenespsiquiátricos. (En el curso de las entrevistas realizadas con sujetos canadienses elegidos al azar, 489 hombres y 711 mujeres, se evidenció que más mujeres quehombres, o bien iniciaban la violencia o bien se implicaban en ella en mayor porcentaje que su pareja).

2. Brinkerhoff, M., & Lupri, E. (1988). Interspousal violence. Canadian Journal of Sociology, 13, 407-434. Violencia conyugal. (Se examinó la violencia conyugal en una muestra representativa de 562 parejas en Calgary, Canadá. Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto, comprobándose el doble de casos de violencia gravede esposa a esposo que de esposo a esposa 10,7% vs 4,8%). La tasa global de violencia por parte de los esposos era del 10.3 % en tanto que la de las esposas era el 13.2 %. La violencia era significativamente mayor entre parejas más jóvenes y sin hijos. Los resultados apuntan a un descenso de la violencia masculina de lamano de una mayor cultura y educación, en tanto la violencia femenina aumentaba).

3. Brush, L. D. (1990). Violent Acts and injurious outcomes in married couples: Methodological issues in the National Survey of Families and Households. Gender &Society, 4, 56-67. Actos violentos y manifestaciones injuriosas en parejas casadas: temas metodológicos en la Encuesta nacional de familias y hogares. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto en una investigación de ámbito nacional, n=5,474, demostrándose que las mujeres estaban implicadas en la mismaproporción de violencia conyugal que los hombres).

4. Brutz, J., & Ingoldsby, B. B. (1984). Conflict resolution in Quaker families. Journal of Marriage and the Family, 46, 21-26. Resolución de conflictos en familias cuáqueras. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto con una muestra de 288 cuáqueros –130 hombre y 158 mujeres, hallándose una tasa ligeramente mayorde violencia femenina hacia el hombre <15.2%> que de violencia masculina hacia la mujer <14.6%>.)

5. Goldberg, W. G., & Tomlanovich, M. C. (1984). Domestic violence victims in the emergency department.JAMA, 251, 3259-3264. Víctimas de la violenciadoméstica en el departamento de emergencia. (Se consideró una muestra de 492 patients <275 mujeres, 217 hombres> que buscaron tratamiento en el departamento de emergencias de un hospital de Detroit, sobre la cual investigaron su experiencia en relación con la violencia doméstica. Los entrevistados eran en su mayoría Afroamericanos (78%), de hábitat urbano (90%) y desempleados (60%). Se contabilizaron 107 víctimas de violencia doméstica (22%). Mientras que los resultados indicaron que el 38 % de las víctimas eran hombres y el 62 % eran mujeres, esta diferencia por sexos no alcanzó significación estadística).

6. Jouriles, E. N., & O’leary, K. D. (1985). Interpersonal reliability of reports of marital violence. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 53, 419-421. Fiabilidad de los informes sobre violencia doméstica. (Se empleó la CTS con una muestra de 65 parejas en terapia matrimonial y 37 parejas de la comunidad. Se encontraron niveles moderados de acuerdo sobre el abuso entre ambos miembros de la pareja, y similares niveles de violencia manifestada entre ambosmiembros.)

7. Langhinrichsen-Rohling, J., & Vivian, D. (1994). The correlates of spouses’ incongruent reports of marital aggression. Journal of Family Violence, 9, 265-283. Correlaciones de las denuncias incongruentes de las esposas sobre agresión conyugal. (En una muestra clínica de 97 parejas que buscaban terapia de pareja, los autores encontraron, empleando una versión modificada de la CTS, que el 61% de los esposos y el 64% de las esposas quedaban clasificados comoagresivos, el 25% de los esposos y el 11% de las esposas como levemente agresivas y el 36% de los maridos y el 53% de las esposas eran clasificadas comogravemente agresivas. El 68% de las parejas estaban de acuerdo con el nivel de agresividad global declarado por los esposos, y el 69% de las parejas lo estaban en cuanto al nivel global de agresividad de las esposas. Los niveles de agresividad se clasificaban como: no violentos, levemente violentos o gravemente violentos”. Donde aparecían las discrepancias era en los casos denunciados: el 65% de los esposos <n=20> estaban infra-denunciando las agresiones, y el 35% de losesposos estaban sobre-denunciándolas; en tanto que el 57% de las esposas <n=17> estaban infra-denunciando las agresiones y el 43% de ellas <n=13> lasestaban sobre-denunciando.)

8. Malone, J., Tyree, A., & O’Leary, K. D. (1989). Generalization and containment: Different effects of past aggression for wives and husbands. Journal of Marriageand the Family, 51, 687-697. Generalización y contención: Los diferentes efectos de agresiones pasadas para esposas y esposos. (En una muestra de 328 se verificó que los hombres y las mujeres estaban involucrados en similares proporciones de agresión física en el seno de sus familias de origen y contra suscónyuges. Sin embargo, los resultados indican que las mujeres eran más agresivas hacia sus parejas que los hombres. La agresión era más predecible en las mujeres, v.g., si las mujeres observaban agresiones parentales o pegaban a sus hermanos, tenían más probabilidades que los hombres de ser violentas con sus cónyuges.)

9. Margolin, G. (1987). The multiple forms of aggressiveness between marital partners: how do we identify them? Journal of Marital and Family Therapy, 13 , 77-84. Las múltiples formas de agresividad entre parejas casadas: ¿cómo identificarlas? (Se retribuyó a una muestra voluntaria de 103 parejas por completar la Escala de Tácticas de Conflicto. Se comprobó que los esposos y las esposas perpetraban niveles similares de violencia. Específicamente, la incidencia de violencia, tal y como se declaraba por cada esposo, era: marido contra mujer = 39; mujer contra marido = 41.)

10. Nisonoff, L., & Bitman, I. (1979). Spouse abuse: Incidence and relationship to selected demographic variables. Victimology, 4, 131-140. Abusos conyugales: incidencia y su relación con variables demográficas preseleccionadas. (En una muestra de 297 encuestas telefónicas <112 hombres, 185 mujeres> se verificó que el 15.5% de los hombres y el 11.3% de las mujeres declaraban haber golpeado a su cónyuge, mientras que el 18.6% de hombres y el 12.7 % de mujeresdeclaraban haber sido golpeados por su cónyuge.)

11. O’Leary, K. D., Barling, J., Arias, I., Rosenbaum, A., Malone, J., & Tyree, A. (1989). Prevalence and stability of physical aggression between spouses: Alongitudinal analysis. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 57, 263-268. Prevalencia y estabilidad de la agresión física entre esposos: un análisis longitudinal. (272 parejas fueron consultadas en relación con las agresiones físicas. Más mujeres que hombres reconocieron haber agredido físicamente asus parejas en la fase prematrimonial <44% vs 31%> y en el curso de los primeros 18 meses de matrimonio <36% vs 27%>. En los 30 primeros meses de matrimonio la tasa era superior en el caso de las mujeres, si bien no significativamente <32% vs 25%>.)

12. Rollins, B. C., & Oheneba-Sakyi, Y. (1990). Physical violence in Utah households. Journal of Family Violence, 5, 301-309. La violencia física en los hogares deUtah. (En una muestra al azar de 1,471 hogares de Utah, empleando la Escala de Tácticas de Conflicto, se apreció que la tasa de violencia grave infligida pormujeres era del 5.3% frente a la tasa del 3.4% de hombres.)

13. Russell, R. J. H., & Hulson, B. (1992). Physical and psychological abuse of heterosexual partners.Personality and Individual Differences, 13, 457-473. Abusosfísicos y psicológicos en parejas heterosexuales. Personalidad y diferencias individuales. (En un estudio piloto en Gran Bretaña, 46 parejas respondieron a la Escala Táctica de Conflictos. Los resultados revelan que la violencia de los esposos hacia las esposas era: violencia en general =25 % y violencia grave = 5.8%; paralelamente, la violencia de esposas contra hombres era: violencia en general = 25% y violencia grave =11.3%.)

14. Stets, J. E., & Straus, M. A. (1990). Gender differences in reporting marital violence and its medical and psychological consequences. In M. A. Straus & R. J.Gelles (Eds.), Physical violence in American families: Risk factors and adaptations to violence in 8,145 families (pp. 151-166). New Brunswick, NJ: Transaction. Diferencias de sexo en las denuncias de violencia conyugal y sus consecuencias médicas y psicológicas. Violencia física en familiar americanas: riesgos, factores y adaptación a la violencia en 8145 familias. (Proporciona información sobre la iniciación de la violencia. En una muestra de 297 hombres y 428 mujeres, los hombres reconocieron haber dado el primer golpe en el 43.7% de los casos, y su pareja lo hizo en el 44.1% de los casos, non pudiendo determinarse quién fue el primero en golpear en el 12.2% de los casos restantes. Las mujeres reconocieron haber golpeado en primer lugar en el 52% de los casos y su pareja lo hizo en el 44.1% de los casos, no pudiéndose discernir quién lo hizo en primer lugar en el 4.7% de los casos restantes. Los autores concluyen que laviolencia practicada por las mujeres no es primariamente defensiva).

15. Straus, M. (1980). Victims and aggressors in marital violence. American Behavioral Scientist, 23, 681-704. (Reviews data from the 1975 National Survey. Víctimasy agresores en la violencia conyugal. (Se examinó una submuestra de 325 parejas violentas y determinaron que en el 49.5% de los casos, tanto las esposascomo los esposos cometieron al menos un acto violento. Mientras que el esposo cometió únicamente el acto violento en el 27.7% de los casos, y las mujeres lohicieron en el 22.7% de los mismos. Se verificó que 148 esposos violentos tenían un número medio de 7.1 agresiones por año, mientras que las 177 esposas violentas tenían una media de 6.8 agresiones al año).

16. Szinovacz, M. E. (1983). Using couple data as a methodological tool: The case of marital violence. Journal of Marriage and the Family, 45, 633-644. Empleando datos de parejas como herramienta metodológica: El caso de la violencia conyugal. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflico con 103 parejas y se hallóque la tasa de las esposas en cuanto a agresiones físicas cometidas era levemente más alta que las cometidas por los esposos).

17. Vivian, D., & Langhinrichsen-Rohling, J. (1996). Are bi-directionally violent couples mutually victimized? In L. K. Hamberger & C. Renzetti (Eds.) Domesticpartner abuse (pp. 23-52). New York: Springer. ¿Son las parejas bi-direccionalmente violentas mutuamente victimizadas? En L. K. Hamberger & C. Renzetti (Eds.) Abuso doméstico de la pareja (pp 23-52) (Los autores averiguaron mediante el empleo de una versión modificada de la CTS que, en una muestra de 57 parejas mutuamente agresivas, no habían diferencias significativas entre las declaraciones de esposos y esposas acerca de la frecuencia y la gravedad de la victimizaciónpor agresión. Con respecto a las heridas, 32 mujeres y 25 maridos declararon la presencia de una herida física a resultas de la agresión de la pareja.

 

 

MACROENCUESTAS

1. Carrado, M., George, M. J., Loxam, E., Jones, L., & Templar, D. (1996). Aggression in British heterosexual relationships: a descriptiveanalysis. Aggressive Behavior, 22, 401-415.La agresión en las relaciones heterosexuales en Gran Bretaña: un análisis descriptivo. (En una muestra representativa de británicos <984 hombres y 971 mujeres> se concluyó, usando una versión modificada de la CTS, que el 18% delos hombres y el 13% de las mujeres manifestaban haber sido víctimas de violencia física en algún momento de sus relaciones heterosexuales. Específicamente, respecto a las relaciones actuales, el 11 % de los hombres y el 5 % de las mujeres reportaron haber sido víctimas de unaagresión de su pareja.

2. Cascardi, M., Langhinrichsen, J., & Vivian, D. (1992). Marital aggression: Impact, injury, and health correlates for husbands and wives.Archives of Internal Medicine, 152, 1178-1184. Agresión conyugal: Impacto, heridas y correlaciones para maridos y esposas. (Se examinaron 93 parejas que habían acudido en busca de terapia de pareja. Se llegó a la conclusión, usando la CTS e informaciones complementarias que el 71 % de la muestra reportó al menos un incidente de agresión física en el año anterior.En tanto que hombres ymujeres se mostraban igualmente proclives a emplear la violencia, las mujeres reportaban daños más graves. La mitad de las esposas y dos terceras partes de los esposos manifestaron haber salido indemnes tras la agresión, pero las esposas sufrían más heridas en el curso de agresiones leves).

3. Kalmuss, D. (1984). The intergenerational transmission of marital aggression. Journal of Marriage and the Family, 46, 11-19. La transmisión intergeneracional de la agresión matrimonial. (En una muestra representativa de 2,143 adultos se pudo verificar que la tasa de agresionesgraves de maridos contra esposas es del 3.8%, en tanto que la tasa de agresiones graves de esposas contra maridos es del 4.6%.)

4. Makepeace, J. M. (1986). Gender differences in courtship violence victimization. Family Relations, 35, 383-388. Diferencias por sexo en lavictimización acontecida en casos de violencia en el noviazgo. (Una muestra de 2,338 estudiantes <1,059 hombres, 1,279 mujeres> de siete facultades fueron investigados acerca de su experiencia con la violencia en los noviazgos. Dicha violencia había sido experimentada por el16.7 % de los entrevistados. Los autores declaran que las “tasas de comisión de actos y de iniciación de la violencia eran similares por sexos”. En términos de heridas, tanto los hombres (98%) como las mujeres (92%) declararon que los efectos de la violencia sufrida eran “nulos o suaves”.

5. Maxfield, M. G. (1989). Circumstances in supplementary homicide reports: Variety and validity.Criminology, 27, 671-695. Circunstanciasen informes suplementarios de homicidio: Variedad y validez. (El estudio examina datos de homicidio de los archivos del FBI entre 1976 y1985. Muestra que 9,822 esposas y parejas de hecho de sexo femenino <57%> fueron asesinadas, comparado con 7,433 esposos y parejasde hecho de sexo masculino <43%>).

6. McLeod, M. (1984). Women against men: An examination of domestic violence based on an analysis of official data and nationalvictimization data. Justice Quarterly, 1, 171-193. Mujeres contra hombres: un examen de la violencia doméstica basado en un análisisde los datos oficiales de ámbito nacional de victimización. (De una base de datos de 6,200 casos de abusos conyugales en el área deDetroit entre 1978 y 1979, se halló que los hombres agresores usaban armas en un 25% de los casos, en tanto que las mujeres agresoras lasutilizaban en un 86%; el 74% de los hombres padecieron heridas, y de estos, el 84% requirieron atención médica. Concluye el estudio con quelas víctimas de sexo masculino resultan heridos de mayor consideración y con más frecuencia que las víctimas femeninas).

7. Mercy, J. A., & Saltzman, L. E. (1989). Fatal violence among spouses in the United States, 1975-85.American Journal of Public Health, 79,595-599. Violencia mortal entre esposos en los Estados Unidos, de 1975 a 1985. (Se tomó como punto de partida el examen de las cifrasdel FBI sobre homicidios conyugales. Durante los diez años que transcurren entre 1975 y 1985 se han observado tasas mayores de esposasasesinas que de hombres asesinos de sus parejas <43.4% vs 56.6%>. Los esposos de raza negra alcanzaban los mayores índices de riesgo de victimización. Los uxoricidios entre negros eran 8.4 veces más numerosos que los que se daban entre blancos. Las tasas de uxoricidio eran 7.7 veces más altas entre matrimonios interraciales, y el riesgo de convertirse en víctimas tanto de blancos como de negros se incrementaba cuanto mayor era la diferencia de edad entre los cónyuges. Las mujeres y los maridos reunían las mismas probabilidades de morir por arma defuego <aproximadamente el 72% de los casos> en tanto que los maridos tenían mayores posibilidades de ser apuñalados y las esposas demorir apaleadas. Las discusiones aparentemente indujeron al asesinato al 67% de los cónyuges homicidas.

8. Mihalic, S. W., & Elliot, D. (1997). A social learning theory model of marital violence. Journal of Family Violence, 12, 21-46. Un modelo teórico de aprendizaje social sobre la violencia conyugal. (Basado en los datos de la Encuesta Nacional de la Juventud <véase Morse, 1995> se sometió a investigación un modelo de aprendizaje sobre la vielencia conyugal. Para los hombres, la condición étnica, la victimizaciónprevia, la tensión emocional y la satisfacción conyugal predecían tanto la comisión como la experimentación de violencia leve. En cuanto a laviolencia grave, eran la condición étnica, la clase social y las actitudes reflejadas en el rol sexual las que predecían la perpetración de violenciaconyugal. Para las mujeres, el factor de predicción más importante de la violencia conyugal tanto leve como grave era la satisfacción conyugal, si bien la clase social también era un elemento de predicción. En relación a las mujeres que perpetraban violencia conyugal, el haberpresenciado violencia parental era un factor de predicción importante junto con la clase social y la satisfacción conyugal. El modelo deaprendizaje social se mostró más efectivo para mujeres que para hombres.)

9. Morse, B. J. (1995). Beyond the Conflict Tactics Scale: Assessing gender differences in partner violence.Violence and Victims, 10 (4)251-272. Más allá de la Escala de Tácticas de Conflicto: comprendiendo las diferencias por razón de sexo en la violencia conyugal.Violencia y víctimas. (Los datos se analizaron a partir de los obtenidos de la Encuesta Nacional de la Juventud, mediante un estudio longitudinal emprendido en 1976 , con 1,725 indivíduos que fueron seleccionados de una muestra significativa de hogares de Estados Unidos y que en 1976 tenían entre 11 y 17 años. Este estudió, que empleó la técnica de la CTS, se centró en la violencia entre hombres y mujerescasados o cohabitando durante los años de la investigación: 1983 <n=1,496>, 1986 <n=1,384>, 1989 <n=1,436>, and 1992 <n=1,340>. Para cada uno de los años, la prevalencia de las tasas de cualquier tipo de violencia y también de violencia grave eran significativamente mayorespara las mujeres contra los hombres que para los hombres contra las mujeres. Por ejemplo, en 1983 la tasa de violencia de hombres hacia mujeres era de 36.7, en tanto que la de mujeres hacia hombres era de 48; in 1986, la tasa de violencia grave de hombres hacia mujeres era del 9.5, siendo la tasa de violencia grave de mujeres hacia hombres del 22. En 1992, la tasa de violencia en general de hombres hacia mujeres era del 20.2, con una tasa de violencia grave del 5.7; entretanto, la tasa de violencia en general de mujeres hacia hombres era del 27.9. con una tasa de violencia grave del 13.8. El autor destaca que el descenso de la tasa de violencia a lo largo del tiempo es atribuible a la mayor edad delos indivíduos analizados. Los resultados revelan <p. 163> que “las mujeres denunciaron más del doble de las veces a sus cónyuges poragresión durante el año siendo falsa la agresión”. En 1986 en torno al 20% de hombres y mujeres denunciaron que las agresiones habían causado heridas físicas. En otros años, las mujeres se mostraban más proclives a denunciarse por haber causado heridas).

10. Rouse, L. P., Breen, R., & Howell, M. (1988). Abuse in intimate relationships. A Comparison of married and dating college students. Journal ofInterpersonal Violence, 3, 414-429. El abuso en las relaciones íntimas. Una comparación de estudiantes en situación de noviazgo y de casados. (Usada una muestra de 130 universitarios casados (48 hombres, 82 mujeres) y 130 universitarios en situación de noviazgo (58 hombres, 72 mujeres) manifestaron su experiencia de abusos físicos en el curso de sus relaciones íntimas. Los hombres eran más propensosa denunciar haber sido víctimas de abusos físicos que las mujeres tanto entre la muestra de casados como en la muestra de novios.

11. Sommer, R. (1994). Male and female partner abuse: Testing a diathesis-stress model. Unpublished doctoral dissertation, University ofManitoba, Winnipeg, Canadá. Conflictos de pareja, hombres y mujeres: probando un modelo diatésico. (El estudio contó con dos olas: la primera entre 1989 y 1990 incluyó una muestra elegida al azar de 452 mujeres casadas o cohabitantes y 447 hombres casados o cohabitantes de Winnipeg, Canadá; la segunda ola fue entre 1991 y 1992 e incluían 368 mujeres y 369 hombres, todos los cuales habían participado en la primera ola. Los individuos completaron la CTS y otros instrumentos de consulta. El 39.1% de las mujeres declararon ser agresoras físicas (el16.2% reportando haber perpetrado violencia grave) en algún momento de su relación con su pareja varón. Paralelamente, el 26.3% de los hombres declararonser agresores físicos (el 7.6% reportando haber perpetrado violencia grave) en algún momento de su relación con su pareja mujer. Entre losperpetradores de abuso contra su pareja, el 34.8% de los hombres y el 40.1% de las mujeres declararon haber contemplando a sus madrespegando a sus padres. Los resultados indican que el 21% de los varones y el 13% de las mujeres de estas parejas requirieron atención médica como resultado de un incidente de abuso de su pareja. “Los resultados también indican que el 10% de las mujeres y el 15% de los hombresperpetraron abusos contra su pareja en defensa propia”.)

12. Straus, M. A., & Gelles, R. J. (1986). Societal change and change in family violence from 1975 to 1985 as revealed by two national surveys.Journal of Marriage and the Family, 48, 465-479. Cambios sociales y en la violencia familiar entre 1975 y 1985 conforme a lasconclusiones de dos investigaciones nacionales. (Se revisaron datos de dos extensas muestras de investigaciones sobre violencia familiaren parejas casadas, y se sintetizó que los hombres y las mujeres se agreden mutuamente en tasas similares, estando las mujerescomprometidas en actos leves de violencia en una escala mayor que los hombres. El tamaño de la muestra en 1975 fue de 2143 personas, yde 6002 en 1985.)

13. Straus, M. A., Kaufman Kantor, G., & Moore, D. W. (1994, August). Change in cultural norms approving marital violence from 1968 to 1994.Paper presented at the American Sociological Association, Los Angeles, CA. Cambios en las normas culturales que aprobaban laviolencia conyugal desde 1968 hasta 1994. El documento fue presentado en la Asociación de Sociología de América, en Los Angeles, California. (Comparaba estudios dirigidos en 1968 <n=1,176>, 1985 <n=6,002>, 1992 <n=1,970>, and 1994 <n=524>, en relación con laaprobación del abofeteo por parte de un cónyuge.La aprobación por parte de los maridos ha decrecido del 21% de 1968 hasta el 13% en 1985,al 12% en 1992 y al 10% en 1994. La aprobación del abofeteo por parte de las mujeres era del 22% en 1968 y no ha decrecido en todo estetiempo.)

 

 

ESTUDIOS CON VARIABLE RACIAL

1. Kim, K., & Cho, Y. (1992). Epidemiological survey of spousal abuse in Korea. In E. C. Viano (Ed.) Intimate Violence: Interdisciplinary Perspectives. (pp. 277-282). Bristol, PA: Taylor and Francis. Estudio epidemiológico del abuso matrimonial en Corea. En la editorial E.C. Viano. Violencia íntima: perspectivas interdisciplinarias. (Se empleó la Escala de Tácticas de Conflicto en entrevistas con una muestra seleccionada al azar de 1316 coreanos casados <707 mujeres, 609 hombres>. Comparando con los datos obtenidos entre parejas americanas, los resultados indican que los hombres coreanos son maltratados por sus esposas el doble que los americanos, mientras que las mujeres coreanas eran maltratadas por sus esposos el triple que las mujeres.)

2. Mwamwenda, T. S. (1997). Husband Battery among the Xhosa speaking people of Transkei, South Africa.Unpublished manuscript, University of Transkei, S. A. Malos tratos a esposos de lengua Xhosa del Transkei, en Sudáfrica. Manuscrito no publicado, de la Universidad de Transkey, S.A. (Se investigó sobre una muestra de 138 mujeres y 81 hombres universitarios en Transkei, Sudáfrica, acerca de haber sido testigos de malos tratos a esposos. Las respuestas revelaron que el 2% de los sujetos habían visto a su madre pegando a su padre. El 18% vio u oyó de parientes de sexo femenino que habían golpeado a sus maridos, y el 26% vio u oyó a vecinas que golpeaban a sus maridos.)

3. DeMaris, A. (1992). Male versus female initiation of aggression: The case of courtship violence. In E. C. Viano (Ed.), Intimate violence: interdisciplinary perspectives. (pp. 111-120). Bristol, PA: Taylor & Francis. Iniciación de la agresión varón contra mujer: El caso de la violencia durante las relaciones afectivas. (Examinada una muestra de 865 universitarios blancos y negros en relación con la iniciación de la violencia en sus relaciones de noviazgo. Se concluyó que 218 sujetos, 80 hombres y 118 mujeres, habían experimentado o expresado violencia en sus relaciones afectivas actuales o recientes. Los resultados indicaron que “cuando uno de los miembros de la pareja podía identificarse como el instigador habitual de la violencia, ese miembro era más frecuentemente la mujer. Esta conclusión era igualmente válida en entrevistados blancos y negros).

4. O’Keeffe, N. K., Brockopp, K., & Chew, E. (1986). Teen dating violence. Social Work, 31, 465-468.Violencia en los noviazgos adolescentes. (Muestra de 256 universitarios de Sacramento, California., 135 chicas, 121 chicos, con la técnica CTS. El 90% de los estudiantes eran juniors o seniors, la mayoría procedentes de hogares de clase media, el 94% estudiantes de rendimiento medio o por encima de la media, y el 65 % eran blancos frente al 35 % negros, hispanos o asiáticos. Resultó que el 11.9% de las chicas (frente al 7.4% de los chicos) admitieron haber sido perpetradores únicos de violencia física. El 17.8% de las chicas y el 11.6% de los chicos admitieron que ambos habían sido “tanto víctimas como perpetradores” de violencia física.)

5. Plass, M. S., & Gessner, J. C. (1983). Violence in courtship relations: a southern sample. Free Inquiry in Creative Sociology, 11, 198-202. La violencia en las relaciones de noviazgo: una muestra del sur. (En una muestra puntual de 195 alumnos de escuela superior y universitarios de una gran ciudad sureña, los investigadores emplearon la escala de Tácticas de Conflicto para examinar la violencia en los noviazgos. Globalmente, los resultados revelaron que las mujeres eran significativamente más propensas que los hombres a ser agresoras. Específicamente en relaciones formales, las mujeres eran tres veces más propensas que los hombres a abofetear a sus parejas, y siete veces más propensas a darles patadas, morder o golpearles con los puños. En relaciones esporádicas, si bien las diferencias por razón de sexo no eran muy acusadas, las mujeres eran más agresivas que los hombres. Otras conclusiones revelan que los estudiantes de la escuela superior abusaban más que los universitarios, y que una “mayor proporción de entrevistados de color eran agresores”).

6. Rouse, L. P. (1988). Abuse in dating relationships: A comparison of Blacks, Whites, and Hispanics. Journal of College Student Development, 29, 312-319. Abusos en las relaciones de noviazgo: una comparación entre negros, blancos e hispanos. (El uso de la fuerza física y sus consecuencias fueron examinados en una muestra diversa de universitarios. Eran 130 blancos <58 hombres, 72 mujeres>, 64 negros <32 hombres, 32 mujeres>, y 34 Hispanos <24 hombres, 10 mujeres>. Los hombres eran significativamente más propensos que las mujeres en cuanto a denunciar el uso de la violencia física por parte de sus parejas y el haber causado mayor número de heridas que requerían atención médica. Esta diferencia por criterios de sexo se evidenciaba entre blancos y negros, pero no entre hispanos.

7. Ernst, A. A., Nick, T. G., Weiss, S. J., Houry, D., & Mills, T. (1997). Domestic violence in an inner-city ED. Annals of Emergency Medicine, 30, 190-197. Violencia doméstica en un Centro Urbano. (Consultados 516 pacientes <233 hombres, 283 mujeres> en un Departamento de emergencias urbano de New Orleans usando el Indice de Abusos Conyugales, una escala que mide la violencia doméstica. Se detectó que el 28% de los hombres y el 33% de las mujeres –una diferencia no significativa– declararon haber sido víctimas de violencia física en el pasado. En términos étnicos, el 82 % de los sujetos eran Afroamericanos. Los autores declararon haber hallado diferencias significativas en el número de mujeres vs. El de hombres que habían denunciado abusos pasados a la policía —19% de mujeres y 6 % de hombres—).

8. Hampton, R. L., Gelles, R. J., & Harrop, J. W. (1989). Is violence in families increasing? A comparison of 1975 and 1985 National Survey rates. Journal of Marriage and the Family, 51, 969-980. ¿Está creciendo la violencia familiar? Una comparación con las encuestas nacionales de 1975 y 1985. (Se comparó una muestra de 147 afroamericanos de la estadística de 1975 con 576 de la de 1985, en relación a la violencia conyugal. Empleando la CTS, se comprobó que la tasa de violencia global de maridos hacia sus esposas (169/1000) se mantuvo entre 1975 y 1985, en tanto que la tasa de violencia general de mujeres hacia sus maridos había aumentado un 33% (de 153/1000 a 204/1000) entre 1975 y 1985. La tasa de violencia grave de esposos sobre esposas disminuyó un 43% (de 113/1000 a 64/1000) entre1975 y 1985, mientras que la tasa de violencia grave de esposas sobre sus maridos había aumentado un 42 % (de 76/1000 a 108/1000) de 1975 a 1985. En 1985, la tasa de violencia abusiva perpetrada por mujeres negras casi triplicaba la tasa de mujeres.)

9. Sorenson, S. B., & Telles, C. A. (1991). Self reports of spousal violence in a Mexican-American and non-Hispanic white population. Violence and Victims, 6, 3-15. Auto declarativos de violencia conyugal en una muestra de población Méjicano-americana y no Hispana. (Se investigaron 1,243 Mejicano-americanos y 1,149 blancos no Hispanos, probándose que las mujeres mostraban mayores tasas que los hombres de propinar golpes, lanzar objetos, iniciar la violencia y golpear primero más de una vez. Las diferencias por razón de sexo eran significativas sólo para blancos no Hispanos.)

10. Straus, M. A., Gelles, R. J., & Steinmetz, S. K. (1981). Behind closed doors: Violence in the American family, Garden City, NJ: Anchor. Detrás de las puertas cerradas: Violencia en la familia americana. (Ofrece los resultados de una encuesta sobre violencia familiar de ámbito nacional que se llevó a cabo en 1975. En términos religiosos, se comprobó que los hombres judíos eran los que ostentaban la tasa menor de violencia conyugal abusiva (1%), mientras que las mujeres judías tenían una tasa de violencia conyugal abusiva que más que duplicaba la tasa de las mujeres <7%>, pp. 128-133. La violencia abusiva fue definida como un “acto que tiene un alto potencial para herir a la persona golpeada” pp 21-2.)

 

ARTÍCULOS

1. Flynn, C. P. (1990). Relationship violence by women: issues and implications. Family Relations, 36, 295-299. Violencia relacional familiar por partede las mujeres: puntos clave e implicaciones. (Un artículo de análisis/revisión que declara “los investigadores han descubierto recurrentemente quehombres y mujeres, en el curso de sus relaciones tanto matrimoniales como prematrimoniales, incurren en las dosis comparables de violencia” El autor también escribe, “La violencia por parte de las mujeres en el marco de las relaciones íntimas ha recibido muy escasa atención de parte de lospolíticos, el público en general, y hasta muy recientemente, por parte de los investigadores… los hombres maltratados y las mujeres mal tratadorashan recibido una ‘desatención selectiva’ tanto por los medios de comunicación como por los investigadores”.

2. Gelles, R. J. (1994). Research and advocacy: Can one wear two hats? Family Process, 33, 93-95. ¿Puede una persona llevar dos sombreros? (Lamenta la ausencia de objetividad por parte de las críticas “feministas” en sus críticas sobre los estudios que prueban la violencia doméstica perpetrada por mujeres.

2. George, M. J. (1994). Riding the donkey backwards: Men as the unacceptable victims of marital violence.Journal of Men’s Studies, 3,137-159. Cabalgando sobre el burro para atrás: Hombres como víctimas inaceptables de violencia conyugal. (Una minuciosa revisión de la literatura que examina hallazgos y aspectos clave referidos a los hombres en tanto que víctimas, en la misma medida que las mujeres,del abuso de su pareja.

3. Macchietto, J. (1992). Aspects of male victimization and female aggression: Implications for counseling men. Journal of Mental HealthCounseling, 14, 375-392. Aspectos sobre la victimización masculina y la agresión femenina: implicaciones para la asesoría de hombres. (El artículo revisa la literatura sobre la victimización masculina y la agresión femenina.)

4. McNeely, R. L., & Mann, C. R. (1990). Domestic violence is a human issue. Journal of Interpersonal Violence, 5, 129-132. La violenciadoméstica es un problema humano. (Un artículo de la revista que critica la conclusión de que las mujeres son más proclives que los hombres en ejercer actos graves de violencia, y que llega a la conclusión de que “es erróneo clasificar la violencia de las esposas como unproblema inherente a la mujer, en lugar de considerarlo como un problema humano en general.)

5. McNeely, R. L., & Robinson-Simpson, G. (1987). The truth about domestic violence: A falsely framed issue.Social Work, 32, 485-490. La verdad sobre la violencia doméstica: un problema falsamente enfocado. (Un artículo de esta revista concluye que las mujeres son tan violentas como los hombres en sus relaciones domésticas.)

6. Steinmetz, S. K. (1977-78). The battered husband syndrome. Victimology: An International Journal, 2, 499-509.El síndrome del esposomal tratado. (Un artículo pionero que sugiere que la incidencia de los golpes a los maridos es similar a la incidencia de los golpes a las esposas).

7. Steinmetz, S. K. (1980). Women and violence: victims and perpetrators. American Journal of Psychotherapy, 34, 334- 350. Mujeres y violencia: víctimas y ejecutores. (Examina la aparente contradicción en el papel de las mujeres como víctimas y perpetradoras de violenciadoméstica.)

8. Straus, M. A. (1993). Physical assaults by wives: A major social problem. In R. J. Gelles & D. R. Loseke (Eds.), Current controversies onfamily violence pp. 67-87. Newbury Park, CA:Sage. Ataques físicos llevados a cabo por mujeres: un problema social grave (Revisa laliteratura al respecto y concluye que las mujeres iniciaron los asaltos físicos sobre sus parejas tan a menudo como los hombres).

9. Thompson Jr., E. H. (1991). The maleness of violence in data relationships: an appraisal of stereotypes.Sex Roles, 24, 261-278. Lamasculinidad de la violencia en relaciones comprobadas: una evaluación de estereotipos. (En una presentación más extensiva de su artículo fechado en 1990, el autor concluye que “Una orientación más masculina y/o una orientación menos femenina y las variaciones en laseriedad de la relación probaron ser los dos predictores más fuertes de la involucración en la violencia durante los noviazgos por parte de losdos miembros de la pareja).

10. Tyree, A., & Malone, J. (1991). How can it be that wives hit husbands as much as husbands hit wives and none of us knew it? Paperpresented at the annual meeting of the American Sociological Association. ¿Cómo puede ser que las esposas golpeen a los esposostanto como los esposos golpean a las esposas y que ninguno lo supiéramos? Documento presentado en la convención anual de la Asociación americana de Sociología. (Revisa la literatura y analiza los resultados de su estudio dirigido a la prevención de la violencia conyugal. Prueba que la violencia femenina está correlacionada con un historial de golpes a los hermanos y a un intento de mejorar el contactocon sus parejas).

11. White, J. W., & Kowalski, R. M. (1994). Deconstructing the myth of the nonaggressive woman: A feminist analysis. Psychology of WomenQuarterly, 18, 487-508. Desmontando el mito de la mujer no agresiva: un análisis feminista. (Una revisión y análisis que reconoce que lasmujeres “igualan o superan a los hombres en número de actos agresivos confesados haberse cometido en la familia” Examina un elenco de explicaciones para justificar tales agresiones.)

 

 

OTROS ESTUDIOS Y METODOLOGÍAS

1. Fiebert, M. S., & Gonzalez, D. M. (1997). Women who initiate assaults: The reasons offered for such behavior. Psychological Reports, 80, 583-590. Mujeres que inician episodios violentos: las razones ofrecidas en justificación de tales comportamientos. (Una muestra de 968 mujeres, extraída fundamentalmente de cursos universitarios del área sur de California, fue investigada en relación con la iniciación de violencia física sobre sus parejas (varones). El 29% de las mujeres, n=285, revelaron que ellas habían iniciado la violencia durante los pasados cinco años. Las mujeres entre 20 y 30 años se mostraban más proclives para agredir que las de 30 años en adelante. En cuanto a las razones, las mujeres aparentemente agredieron por pensar que sus parejas varones no sufrirían heridas o que no se tomarían revancha alguna. La mujeres también afirmaron que habían ejercido violencia sobre sus parejas porque querían llamar su atención, particularmente en el aspecto emocional.)

2. Gonzalez, D. M. (1997). Why females initiate violence: A study examining the reasons behind assaults on men. Unpublished master’s thesis, California State University, Long Beach.Por qué las mujeres inician la violencia: un estudio que examinaba las razones que motivaban los ataques hacia hombres. (225 mujeres universitarias participaron en una investigación que examinaba su historia pasada y sus justificaciones para iniciar agresiones contra sus parejas varones. Los sujetos también respondieron a 8 escenarios de conflictos en los cuales se ofrecía información relativa a posibles razones para la iniciación de la agresión. Los resultados indicaban que el 55 % de los sujetos admitían haber iniciado agresiones físicas hacia sus parejas varones en algún momento de sus vidas. Siendo la razón más comunmente alegada que la agresión era una reacción espontánea a la frustración).

3. Lillja, C. M. (1995). Why women abuse: A study examining the function of abused men. Unpublished master’s thesis, California State University, Long Beach. Por qué abusan las mujeres: un estudio que examina la función de hombres que han padecido abusos. Tesis doctoral no publicada de la Universidad estatal de California, Long Beach (Una revisión sobre la literatura que examina el tema de los hombres en tanto que víctimas de ataques de mujeres. Incluye un cuestionario original para medir la veracidad de la asunción de que las mujeres que carecen de apoyo social para combatir el estrés muestran probabilidades de cometer violencia doméstica

4. Fiebert, M. S. (1996). College students’ perception of men as victims of women’s assaultive behavior.Perceptual & Motor Skills, 82, 49-50. La percepción de los universitarios sobre los hombres como víctimas de un comportamiento agresivo. (371 universitarios <91 hombres, 280 mujeres> fueron investigados en relación con el conocimiento que tenían y la aceptación de los datos de investigaciones que revelaban comportamientos violentos por parte de mujeres. La mayoría de los sujetos (63%) eran totalmente desconocedores de que el índice de malos tratos era similar para los hombres que para las mujeres; un porcentaje ligeramente superior de mujeres que de hombres (39% vs 32%) manifestaba estar familiarizadas con este dato. En cuanto a la aceptación de la validez de estos datos, la mayoría de los sujetos (65%) aceptaron la validez del dato, con un mayor porcentaje de hombres (70% vs 64%) manifestando dicha aceptación.)

5. Feather, N. T. (1996). Domestic violence, gender and perceptions of justice. Sex Roles, 35, 507-519.Violencia doméstica, género y percepciones de la justicia. (A 109 hombres y 111 mujeres de Adelaida, Sur de Australia, les fue presentado un escenario hipotético en el cual, bien el esposo o bien la esposa perpetraban violencia doméstica. Los participantes fueron significativamente más negativos en su evaluación del esposo que en la de la esposa, mostrándose más comprensivos con la esposa y manifestando su creencia de que el esposo merecía penas más duras por su comportamiento).

6. Saenger, G. (1963). Male and female relations in the American comic strip. In D. M. White & R. H. Abel (Eds.), The funnies, an American idiom (pp. 219-231). Glencoe, NY: The Free Press. Relaciones entre hombres y mujeres en las tiras cómicas americanas (Se examinaron veinte ediciones consecutivas de todas las tiras cómicas de nueve periódicos de Nueva York en octubre de 1950. Los resultados revelaban que los esposos eran víctimas de agresiones en el 63% de las situaciones de conflicto. Adicionalmente, las esposas eran más agresivas en el 73% de las situaciones domésticas; en el 10 % de dichas situaciones ambos eran igualmente agresivos y sólo en el 17% de las situaciones eran los esposos más violentos que las esposas.

7. Sommer, R., Barnes, G. E. & Murray, R. P. (1992). Alcohol consumption, alcohol abuse, personality and female perpetrated spouse abuse. Journal of Personality and Individual Differences, 13, 1315-1323. Consumo de alcohol, abuso de alcohol, personalidad y abusos conyugales perpetrados por mujeres. (Se analizaron las respuestas de una submuestra de 452 mujeres extraídas de una muestra de 1257 residentes de Winnipeg. Empleando la CTS, se evidenció que el 39% de mujeres habían practicado agresiones contra sus parejas varones en algún momento de su relación. Las mujeres más jóvenes, con alta puntuación en la escala P de Eysenck eran las más propensas a perpetrar violencia. Nota: la muestra de los individuos es la misma que la citada en la disertación de Sommer en 1994.)

8. Steinmetz, S. K. (1981). A cross cultural comparison of marital abuse. Journal of Sociology and Social Welfare, 8, 404-414. Una comparación multicultural del abuso conyugal. (Empleando una versión modificada de la CTS, se examinó la violencia conyugal en pequeñas muestras de seis sociedades: Finlandia, Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Belice e Israel <total n=630>. Se comprobó que “en cada sociedad, el porcentaje de hombres que empleaban la violencia era similar al porcentaje de esposas violentas”. La mayor excepción era Puerto Rico, donde los hombres eran más violentos. El autor también manifiesta que “las esposas que empleaban la violencia… tendían a hacerlo en mayores proporciones.)

9. Stets, J. E. & Henderson, D. A. (1991). Contextual factors surrounding conflict resolution while dating: results from a national study. Family Relations, 40, 29-40. Factores contextuales en torno a la resolución de conflictos durante el noviazgo: resultados de una investigación de ámbito nacional. (Obtenido de una investigación telefónica nacional con muestra elegida al azar, se consideraron novios <n=277; hombres=149, mujeres=128> de edades comprendidas entre los 18 y los 30 años, solteros, que nunca habían contraído matrimonio con anterioridad y con relaciones de noviazgo durante el año anterior que hubiese durado al menos dos y con al menos seis citas. Fueron examinados con la Escala de Tácticas de Conflicto. Las conclusiones revelaban que más del 30% de los individuos utilizaban las agresiones físicas en sus relaciones, el 22% de los hombres y el 40% de las mujeres habiendo manifestado usar alguna forma de agresión física. Las mujeres eran “seis veces más propensas que los hombres para infligir agresiones graves <19.2% vs. 3.4%>…Los hombres eran dos veces más propensos que las mujeres a reconocer haber recibido agresiones graves <15.7% vs. 8%>.” También se supo que los sujetos más jóvenes y aquellos de menor status socioeconómico <SES> eran más propensos a emplear las agresiones físicas.)

10. Straus, M. A. (1995). Trends in cultural norms and rates of partner violence: An update to 1992. In S. M. Stich & M. A. Straus (Eds.) Understanding partner violence: Prevalence, causes, consequences, and solutions (pp. 30-33). Minneapolis, MN: National Council on Family Relations. Tendencias en las normas culturales y tasas de violencia en la pareja: una actualización al estudio de 1992. En S. M. Stich & M. A. Straus (Eds.) Comprendiendo la violencia de la pareja: Prevalencia, causas, consecuencias y soluciones. (Manifiesta haber descubierto que mientras que la aprobación de un marido que abofetea a su esposa declinó dramáticamente entre 1968 y 1994 <21% to 10%> la aprobación de una esposa que abofetea a su esposo no declinó, sino que permaneció en un 22% durante el mismo periodo. La razón más frecuentemente mencionada para justificar el abofetear a la pareja es, para ambos sexos, la infidelidad conyugal. También informa que los ataques físicos graves protagonizados por hombres declinaron en un 48% desde 1975 hasta 1992, desde una proporción del 38/1000 hasta la del 19/1000, mientras que los ataques físicos graves protagonizados por mujeres no se han visto reducidos en ese periodo, continuando en una tasas de 40/1000. El estudio sugiere que las manifestaciones de los poderes públicos deberían dirigirse hacia las mujeres que perpetran violencia y que los programas escolares deberían “reconocer explícitamente y condenar la violencia ejercida por las niñas en la misma medida que la ejercida por los niños”.)

11. Straus, M. A., & Kaufman Kantor, G. (1994, July). Change in spouse assault rates from 1975-1992: A comparison of three national surveys in the United States. Paper presented at the Thirteenth World Congress of Sociology, Bielefeld, Germany. Cambios en las tasas de agresión conyugal entre 1975 y 1992: Una comparación de tres encuestas nacionales en Estados Unidos. Documento presentado en el Decimotercer Congreso de Sociología en Bielefeld, Alemania. ( Señala que la tendencia decreciente de ataques graves por parte de maridos que se evidenció en la encuesta nacional entre 1975 y 1985 se ha mantenido en la encuesta de 1992, mientras que las esposas mantuvieron tasas más altas de agresiones.)

12. Sugarman, D. B., & Hotaling, G. T. (1989). Dating violence: Prevalence, context, and risk markers. In M. A. Pirog-Good & J. E. Stets (Eds.) Violence in dating relationships: Emerging social issues (pp.3-32). New York: Praeger. Violencia en los noviazgos: Prevalencia, contexto y síntomas del riesgo. En M. A. Pirog-Good & J. E. Stets (Eds.) Violencia en las relaciones de noviazgo: Temas sociales emergentes (pp. 3-32). (Se revisaron 21 estudios de comportamiento en el noviazgo y apreciaron que las mujeres declararon haber expresado violencia en tasas más altas que los hombres <329/1000 casos vs. 393/1000 casos).

13. Tang, C. S. (1994). Prevalence of spouse aggression in Hong Kong. Journal of Family Violence, 9, 347-356. Prevalencia de la agresión conyugal en Hong Kong. (Los individuos entrevistados eran 382 pregraduados <246 mujeres, 136 hombres> en la universidad china de Hong Kong. Se empleó la CTS para obtener la evaluación de las reacciones de sus padres durante un conflicto familiar. El 14% de llos estudiantes declararon que sus padres estaban involucrados en violencia física. “Las madres eran tan propensas como los padres para usar de la violencia física contra sus cónyuges”.)

14. White, J. W., & Humphrey, (1994). Women’s aggression in heterosexual conflicts. Aggressive Behavior, 20, 195-202. Agresión femenina en conflictos heterosexuales. Comportamiento agresivo. (829 mujeres <representando el 84% de la mujeres de primer curso de facultad> de 17 – 18 años de edad, recién incorporadas a la universidad, completaron la CTS y otros instrumentos de obtención de información. Los resultados revelaban que el 51.5% de las entrevistadas practicaron violencia física al menos una vez en sus relaciones de noviazgo anteriores y, en el año anterior, el 30.2% reconocieron haber agredido físicamente a sus parejas varones. El uso de la agresión física en el pasado era el mejor predictor de la agresión actual. Haber presenciado una agresión entre sus padres también era un factor predictor de las agresiones actuales.)

 

(Traducción realizada en 1999 por la Asociación de Padres y Madres Separados Canaletas-Alhambra(Granada), con mejoras de edición introducidas en la página de la iniciativa “Padres e Hijos” (http://www.arrakis.es/~ajmm/), a quienes expresamos nuestro agradecimiento.)

 

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3)

Comportamiento de la Mujer La Ley de Briffault Feminismo Fraude VAWA

 

 

 

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4) Las mujeres son, al menos, tan violentas como los hombres, pero esta evidencia es ignorada.

 

Por Melanie Phillips

(Extraído de: “La sociedad del cambio sexual” – Gran Bretaña Feminizada y los Varones Neutralizados)
http://www.fact. on.ca/news/ news9910. htm

http://www.lexfamily.es/revista.php?codigo=236

“Si se menciona al  feminismo a la mayoría de la gente, la reacción será probablemente de una indiferencia ligeramente divertida. Algunos hombres pueden sentirse irritados por la retórica feminista, algunas mujeres podrían sentir que su programa es un poco extremista. Pero la medida en que el feminismo en su forma más extrema se ha incrustado dentro de las instituciones y el pensamiento de Gran Bretaña simplemente no ha sido comprendido.

El feminismo se ha convertido en la incontrovertible ortodoxia, incluso en la mayoría de las instituciones más aparentemente conservadoras, y maneja todo el programa de la política social doméstica. Sin embargo, esta ortodoxia no se basa en los conceptos de equidad o la justicia o la solidaridad social. Se basa en la hostilidad hacia los hombres.

La idea de que los hombres oprimen a las mujeres, y que estas, por lo tanto, tienen todo el interés en evitar la trampa del matrimonio y deben lograr la independencia de los hombres, a toda costa, puede que para muchos tenga poco que ver con la vida cotidiana. Sin embargo, ahora es el principio detrás de la elaboración de políticas sociales, económicas y jurídicas.

Enterrada dentro de esta doctrina, sin embargo, hay una hipótesis aún más profunda. La opresión del hombre sobre la mujer sólo es posible por el hecho de que los hombres son intrínsecamente depredadores y violentos, amenazando tanto a las mujeres como a los niños con la violación o agresión física. Los hombres son, por lo tanto, el enemigo – no sólo de la mujer sino de la humanidad, claro objeto de temor y desprecio.

Esta hipótesis pasa por el pensamiento feminista como un hecho. “La mayoría de la violencia, la mayoría de la delincuencia … no es cometido por los seres humanos en general. Es cometidos por hombres”, escribió Jill TWEEDIE.

Según Marilyn French, el hombre utiliza la violencia para amenazar y controlar, así como de hecho dañar: “Mientras que algunos hombres utilizan la fuerza física para someter a las mujeres, los demás hombres no tienen necesidad. El conocimiento de que algunos hombres lo hacen basta para que todas las mujeres se sientan amenazadas.

“Por otra parte, son el matrimonio y la vida familiar las  que exponen a las mujeres a la mayoría de la violencia masculina. Según Gloria Steinem, “el patriarcado requiere la violencia o la amenaza subliminal de la violencia, a fin de sostenerse a sí mismo … La situación más peligrosa para una mujer no es un hombre desconocido en la calle, o incluso el enemigo en tiempos de guerra, sino un marido o amante en el aislamiento de su propio hogar “.

Todo esto ha sido suficiente para encender el estómago de algunas feministas, en particular a los amantes de los maridos o hijos. La novelista Maggie Gee dijo que ella pensaba que la guerra de los sexos fue emocionante, pero ahora había llegado a la conclusión de que iba demasiado lejos. “Las mujeres están renunciando a sus relaciones con demasiada rapidez. Me gusta mucho vivir con un hombre, sigo pensando que las generalizaciones acerca de los hombres no son verdad.”

Estas generalizaciones, sin embargo, son ahora las cuestiones básicas  de la política pública. La violencia masculina contra las mujeres, dijo que el gobierno en junio de 1999, ya no va a ser “barrida bajo la alfombra”. Prácticamente nadie pone en tela de juicio la premisa de que los hombres son invariablemente victimarios,  y las mujeres, invariablemente, sus víctimas.

No cabe duda de que algunos hombres son violentos contra la mujer, la evidencia de lesiones de las mujeres es realmente suficiente. Sin embargo, esta es una cara de la historia solamente. Hay otro aspecto: la magnitud de la violencia de las mujeres contra los hombres y los niños. Que, sin embargo, es una historia que casi todos los organismos oficiales en el Reino Unido y los Estados Unidos ha suprimido con éxito.

En la actualidad hay docenas de estudios que demuestran que las mujeres son tan violentas con sus parejas, si no más, que los hombres. A diferencia de la mayoría de la investigación feminista, estos estudios preguntar los hombres como a las mujeres si alguna vez ha estado en el lado receptor de la violencia de sus parejas. Son, por tanto, no sólo más equilibrados que los estudios que sólo preguntan acerca de la violencia contra las mujeres, sino que también son más fiables indicadores que las estadísticas oficiales que pueden ser distorsionados por los factores que afectan la tasa de presentación de casos en las muestras estadísticas (denuncias de las mujeres que utilizan la violencia como arma en los casos de custodia, por ejemplo , o la vergüenza o incomodidad de  los hombres para revelar que han sido objeto de abusos).

Muchas personas son susceptibles de sentirse sorprendidos y escépticos con respecto a la conclusión de estos informes. La idea de que las mujeres son tan violentas como los hombres es contra-intuitiva y simplemente increíble. Por lo tanto, es importante ofrecer una idea del alcance y la importancia de sus hallazgos.

Un estudio británico por Michelle Carrado y otros, por ejemplo, entrevistó a 1800 hombres y mujeres con parejas heterosexuales. Aproximadamente el 11% de los hombres, pero sólo el 5% de las mujeres dijeron que sus actuales parejas habían cometido actos de violencia contra ellos, que van desde empujones, a golpes, a puñaladas. Cinco por ciento de los hombres casados o convivientes informó de dos o más actos de violencia contra ellos en una relación actual, en comparación con sólo 1% de las mujeres. Otro 10% de los hombres, pero el 11% de las mujeres dijeron que habían cometido uno de estos actos violentos.

Estudio tras estudio muestra que las mujeres no son simplemente violentas en legítima defensa, y que dan el primer golpe en aproximadamente la mitad de todas las peleas. Los científicos sociales de EEUU Murray Straus y Richard Gelles informaron a partir de dos grandes encuestas nacionales que ambos cónyuges habían atacado al otro en tasas de aproximadamente iguales, con la participación de las mujeres en actos menores de violencia con mayor frecuencia. En otras partes, detectaron que existen más esposas que los maridos que actuaron en forma gravemente violenta contra sus cónyuges.

Además, ahora existe una considerable evidencia de que las mujeres inician los actos graves de violencia con mayor frecuencia que los hombres. Un estudio de 1037 adultos jóvenes nacidos entre 1972 y 1973 en Dunedin, Nueva Zelanda, encontró que el 18,6% de las mujeres jóvenes dijeron que habían perpetrado los casos de violencia grave contra sus parejas, en comparación con el 5,7% de los hombres jóvenes. Tres veces más mujeres que hombres dijeron que había dado patadas y mordidas a sus parejas, o los habían golpeado con sus puños o con un objeto.

En cualquier caso, la idea de que las mujeres nunca son las instigadoras de la violencia es demolida por la evidencia acerca de las lesbianas.

Según Claire Renzetti, la violencia en las relaciones lésbicas se produce con la misma frecuencia que en las relaciones heterosexuales. Las abusadoras homosexuales “muestran una ingenuidad aterradora en su selección de las tácticas abusivas, con frecuencia el abuso se adapta a las vulnerabilidades específicas de sus parejas”. Tal abuso de la misma puede ser extremadamente violento, con mujeres mordidas, pateadas, recibiendo puñetazos, lanzadas por las escaleras, y atacadas con armas, incluidas armas de fuego, cuchillos, látigos y botellas rotas.

Es cierto que la mayoría de las mujeres que son víctimas de la violencia sufren agresiones en el hogar. Sin embargo, el British Crime Survey 1996 informó de que cerca de un tercio de las víctimas de la violencia doméstica eran hombres, y que casi la mitad de estas víctimas masculinas fueron atacados por mujeres. Además, si una mujer inicia una pelea física con un hombre, incluso un leve golpe podría provocar represalias en él, con consecuencias mucho peores. Las mujeres que asesinan a maridos violentos pueden ser tratados indulgencia porque fueron provocadas, pero los hombres que son violentos contra las mujeres nunca se concedió el mismo entendimiento. La provocación, al parecer, es una cuestión feminista.

Además, dada la mayor fortaleza de los hombres, es particularmente digno de mención que tantas mujeres inicien actos de violencia contra ellos. El hecho es que los hombres lo soportan. El psicólogo John Archer ha señalado que, entre las mujeres estudiantes universitarias, el 29% admitió iniciar un asalto a una pareja masculina. De esas mujeres, la mitad dijeron que no tenían miedo a las represalias, o que dado que los hombres fácilmente podrían defenderse, no ven su propia agresión física como un problema. En otras palabras, lejos de suponer que los hombres son violentos, las mujeres dan por sentado que los hombres no responderán a la agresión.

Archer hizo observaciones sobre la aparente moderación mostrada por muchos hombres en las culturas occidentales. “Podemos especular que, en cierta medida, una fuerte norma de los hombres que no permite golpear a la mujer, a abierto a ciertas mujeres la posibilidad de  participar en la agresión física que, de otro modo no se habría producido”, escribió. La agresión masculina, sugirió, fue una especie de valor por defecto asociado con las estructuras patriarcales.

Cuando se quitan esos límites, como se ha producido a partir de los valores liberales seculares de la vida moderna y por la emancipación de la mujer, las mujeres aumentan la agresión. “Estos valores tienen un gran impacto en una relación que puede ser terminado por la mujer con un bajo costo, y donde la tasa masculina de la agresión es baja.” Podemos especular que estos representan casos concretos de una más general conjunto de circunstancias que implican un cambio en el equilibrio de poder entre hombres y mujeres.”

En otras palabras, como las mujeres se han convertido en independientes de los hombres, también han vuelto más violentas hacia ellos – porque los hombres se han convertido en prescindibles. Esta conclusión difícil de digerir, sin embargo, ha sido totalmente pasada por alto en una cultura que cree que la infamia es prerrogativa de los varones.

Mucho para asombro de todos, la Home Office produjo recientemente su propia evidencia de que la violencia doméstica no es una enfermedad masculina. En enero de 1999, se informó que el 4,2% de las mujeres y el 4,2% de los hombres mayores de 16 a 59 dijeron que habían sido físicamente asaltado por una actual o anterior pareja en el último año. Las mujeres separadas de sus pareja tenían mayor probabilidad de ser víctimas, con 22% atacadas al menos una vez en 1995.

La reacción pública a la investigación del Ministerio del Interior fue de casi total silencio. El gobierno, también, parece impermeable a sus consecuencias. Poco después de la publicación, el Ministro del Interior abrió un tribunal de la violencia en el hogar en Leeds que fue fundado en la suposición explícita de que sólo los hombres son violentos.

En junio de este año, la unidad de mujeres de la Oficina del Gabinete lanzó una campaña para “cambiar la cultura” que presenta la violencia doméstica como un problema casi exclusivamente de delincuencia masculina. Se omitió expresamente otro hecho bien documentado: que la mayoría de la violencia contra los niños es cometido por su madre, no su padre. Un estudio realizado por la Sociedad Nacional para la Prevención de la crueldad contra los niños puso de manifiesto hace unos años que las madres naturales, y no los padres, son más frecuentemente los autores de lesiones físicas, abuso emocional y el abandono. Esto no es sorprendente, ya que las madres suelen tener mucho más contacto diario que los padres con sus hijos. Hubo otra notable omisión: el material de la Unidad de la Mujer material no diferenció entre las parejas que estaban casadas y las personas que vivían juntos o eran amantes irregulares.

Por lo tanto, un hecho clave omitido: que el riesgo de violencia aumenta significativamente para las parejas no casadas. El Ministerio observó del propio estudio que la separación matrimonial era un “factor clave de riesgo”. Sólo el 12,6 de cada 1000 mujeres casadas son víctimas de la violencia, en comparación con 43,9 de cada 1000 mujeres nunca casadas -y 66,5 en cada 1000 mujeres divorciadas o separadas. A medida que se sustituyen los maridos por amantes o parejas temporarias, en consecuencia, aumenta la violencia contra la mujer. El matrimonio es un fuerte factor de seguridad para las mujeres.

Sin embargo, esto no es dicho. En lugar de ello, la idea es fomentada es la contraria, que la violencia contra las mujeres generalmente se realiza en el matrimonio. En noviembre de 1998, la unidad de la mujer anunció una nueva iniciativa. Se instó a los niños a denunciar la violencia contra las madres y hermanas. No había ninguna mención de abuso en contra de los padres. En cambio, un anuncio de televisión mostró a un marido golpeando a su mujer cuando ella le dijo que serviría tarde la cena. Esa era la violencia. Fue seguido de una línea de ayuda para niños con un número para llamar en caso de que una mujer en su casa hubiera sido objeto de abusos.

Este escenario de ficción ha iluminado notablemente un  pensamiento recomendable para los funcionarios y ministros. Se ha hecho aceptable, por lo que parece, para los niños informar sobre sus padres a los profesores o “líneas de ayuda” por simplemente gritar a sus madres. Gritar ahora se clasifica violencia doméstica. Si ese es el caso, entonces la violencia ocurre con enorme frecuencia en las familias. No gritan a veces las mujeres a los hombres?

Hay otro aspecto revelador de este anuncio. Se desarrolló en un típico hogar familiar nuclear de clase media familia. La idea detrás de este, de acuerdo con el entonces ministro escocés Helen Liddell, fue que “la violencia en el hogar no tiene límites de clase social o grupo social”. Sin embargo, no sólo no es este el escenario principal de la violencia, sino que la familia nuclear es el ámbito menos probable para el maltrato de las mujeres o los niños. No es casual, sin embargo, que sea elegido. La familia nuclear casada se ha demonizado porque se dice que es el vehículo para la opresión de la mujer.

El resultado de todo esto es que ahora se acepta en general que la violencia es intrínsecamente masculina. Esta es una grave distorsión de la imagen. Es cierto que la mayoría de los delitos registrados son cometidos por hombres. De ello no se deduce, sin embargo, que la mayoría de los hombres cometan delitos. Sin embargo, esta es la falsa conclusión que se ha preparado, como consecuencia de la supresión o distorsión de los hechos acerca de la violencia, así como el mensaje que constantemente se promulgó de que la violencia es un problema de la masculinidad. La evidencia sugiere que una conclusión muy diferente debe explotar. Sin duda es que tanto las mujeres como los hombres son capaces de la agresión y la violencia, pero que los hombres violentos, al igual que las mujeres violentas, no son típicos de su sexo “.

 

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Trabajo presentado en la conferencia sobre las tendencias en Intimate Violence Intervention , patrocinado por el
Universidad de Haifa y la Universidad de Nueva York. Universidad de Nueva York , 23 de mayo de 2006.
Dominación y simetría en la violencia de pareja
POR ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE HOMBRES Y MUJERES
DE 32 NACIONES 1
Murray A. Straus
Laboratorio de Investigación Familiar de la Universidad de New Hampshire
Durham , NH 03824 603-862-2594 murray.straus @ unh.edu
Sitio web: http://pubpages.unh.edu/ ~ MAS2
abstracto
El estudio investigó la creencia generalizada de que la violencia contra las parejas en matrimonio ,
cohabitación y las relaciones de noviazgo es perpetrado casi exclusivamente por los hombres, y que cuando
mujeres asalto a sus socios , tiene una etiología diferente a las agresiones de los hombres . El empírico
datos sobre estos temas fueron proporcionados por 13.601 estudiantes universitarios que participaron en el
Dating Violence Study Internacional en 32 países . Los resultados en la primera parte de este trabajo
muestran que casi una tercera parte de la mujer , así como los estudiantes varones agredieron físicamente a una pareja
socio en el período de estudio de 12 meses , y que el patrón más frecuente fue la reciprocidad en
la violencia , es decir, ambos eran violentos , seguido por la violencia ” sólo para mujeres ” . La violencia sólo por el hombre
socio fue el patrón menos frecuente de acuerdo con ambos participantes masculinos y femeninos . la
segunda parte del artículo se centra en si hay simetría de género en un aspecto crucial de la
etiología de la violencia en la pareja – dominio de uno de los socios , los resultados muestran que el dominio de
el hombre o la pareja femenina se asocia con una mayor probabilidad de violencia.
Estos resultados , junto con los resultados de muchos otros estudios , ponen en duda la
supuesto de que la violencia de pareja es principalmente un crimen masculino y que , cuando las mujeres son violentas , que
es en defensa propia. Debido a que estas hipótesis son elementos cruciales en casi toda la violencia de pareja
programas de prevención y tratamiento, se necesita una revisión fundamental para que estos programas
en alineación con los datos empíricos . Prevención y tratamiento de la violencia de pareja podría
ser más eficaz si los programas reconocen que la mayoría violencia de la pareja es mutua y actuar
en la alta tasa de comisión por las mujeres y la etiología similar de violencia de pareja los hombres
y las mujeres .
*****************
1 . Más información sobre la violencia Estudio internacional de encuentros y la presentación de informes periódicos
resultados se pueden descargar de htttp :/ / pubpages.unh.edu / ~ MAS2 . Estoy en deuda con Jennifer
Hagberg para la preparación de las mesas, y Rose A. Medeiros para los gráficos. Es un placer
Expresar su agradecimiento a los miembros de la Familia Seminario de Investigación Laboratorio de valiosa
comentarios y sugerencias. El trabajo ha sido financiado por el Instituto Nacional de Salud Mental
Salud de subvención T32MH15161 y por la Universidad de New Hampshire.
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 1
  En este trabajo se presentan los resultados de una investigación empírica de dos de los más
temas polémicos e importantes en la comprensión de la violencia física entre los socios de una
civil, convivencia o relaciones de pareja . Las respuestas a estas preguntas pueden tener un profundo
implicaciones para la prevención y tratamiento de la violencia de pareja .
1 . ¿Es la violencia de pareja perpetrada principalmente por los hombres, en comparación con las mujeres , y como
en comparación con los dos socios que participan en la violencia?
2 . ¿Hasta qué punto es el dominio de la pareja masculina asociada con la violencia de pareja ,
en comparación con el dominio de la pareja? En pocas palabras es el tema uno de sexo masculino
dominación o de desigualdad entre los socios ?
Sólo mencionar estas dos cuestiones como temas de investigación empírica es a menudo considerado
que socava los esfuerzos para acabar con la violencia de pareja . Esto es debido a que estas preguntas implícitamente
desafiar a dos principios fundamentales que subyacen en la mayoría de los esfuerzos para prevenir y tratar la violencia de pareja .
El primer principio , que la violencia de pareja es perpetrada principalmente por los hombres. Con relación a
Te primer principio , en un artículo sobre “La desigualdad sexual , normas culturales y golpear a la esposa “
publicado hace 30 años ( Straus, 1976 ) señalé que ” las esposas son más a menudo víctimas de
la violencia de sus maridos que a la inversa . ” El segundo principio afirma en dicho artículo era
atribuir la violencia de pareja masculina a ” la naturaleza jerárquica y machista de la sociedad … ” A
principio de correlación es que cuando los hombres son violentos el propósito es obligar y dominar ,
mientras que cuando las mujeres son violentos es casi siempre un acto de defensa propia o en respuesta a
insoportablemente humillante y el comportamiento de la pareja masculina dominante. La idea de que las mujeres son
motivado para golpear con el fin de obligar a un compañero , o de rabia y enfado por mala conducta
una pareja masculina (por ejemplo, la infidelidad sexual) , es considerado como escandaloso, y se toma como un signo de
el sexismo y la misoginia .
En los 35 años desde que empecé la investigación sobre la violencia de pareja , poco a poco , he visto a mi
suposiciones acerca de la prevalencia y la etiología en contradicción con una masa de evidencia empírica de
mi propia investigación y de la investigación por muchos otros. Por lo tanto , poco a poco he llegado a un
visión mucho más polifacética de la violencia de pareja . Este punto de vista reconoce la abrumadora
evidencia de que las mujeres asalto sus socios a aproximadamente la misma velocidad que los hombres , y que los motivos
de violencia por parte de hombres y mujeres son diversas . Sin embargo , pocos han llegado a la
misma conclusión , y algunos de los pocos que no expresar públicamente sus posiciones por temor a la
tipo de ostracismo que he experimentado (en parte se describe en el Straus y Gelles ( Straus &
Gelles , 1990 ) . En cambio , la evidencia en la simetría de género en la prevalencia y la etiología suele ser
ignorado y, a menudo negado explícitamente ( Straus & Scott , en prensa) . Como se sugiere en la
conclusión, esta negación ha paralizado los esfuerzos de prevención y tratamiento.
Tal como se deduce de los párrafos anteriores, hay por lo menos dos aspectos de género
simetría en la violencia de pareja : la mutualidad de comisión por hombres y mujeres y la etiología paralelo
de la violencia . Los principales objetivos de este trabajo es presentar los resultados de una cruzada nacional
El estudio de estos dos aspectos de la simetría de género y extraer sus implicaciones para la prevención
y los programas de tratamiento . Un objetivo adicional es para ilustrar el uso de una fácil aplicación
tipología. Esto clasifica casos en Male- Sólo la violencia , sólo para mujeres, la violencia , y dos
Violentos . El uso de estas categorías simples pero cruciales son necesarios para ayudar a la investigación y la prevención
y los programas de tratamiento actúan sobre las implicaciones para la prevención y el tratamiento que se derivan de la
resultados empíricos presentados en este documento.
ESTUDIOS PREVIOS DE RECIPROCIDAD
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 2
La importancia de los datos en la reciprocidad se basa en la suposición de que la violencia se produce en
el contexto de un sistema continuo de las relaciones familiares . Por lo tanto el trabajo de investigación y clínica
sobre la violencia de pareja puede beneficiarse de tomar en cuenta el comportamiento de los dos socios en el
sistema familiar. Esto se aplica incluso cuando pueda parecer que sólo la información sobre el comportamiento de los
se necesita uno de los socios , tales como medir el progreso en un programa de tratamiento para los hombres
agresores . La investigación ha demostrado que el cese de la violencia por un compañero es altamente
depende de si el otro socio también se detiene bateo ( Feld y Straus , 1989 ; Gelles y
Straus , 1988 ) . Por lo tanto , incluso cuando la supervisión de un programa de tratamiento para un autor designado , se
Es fundamental conocer el grado en que la pareja también ha cesado los actos de agresión física.
Varios estudios , incluyendo dos de las muestras grandes y representativas a nivel nacional , tienen
encontró que sólo para mujeres la violencia es tan frecuente como varón-solamente la violencia , y que la mayor parte
patrón predominante es la violencia mutua El 1975 y el 1985 Nacionales Encuestas Violencia Familiar
ambos se encuentran cerca de la mitad de la violencia fue mutuo, cuarto era sólo para hombres , y uno
trimestre fue sólo para mujeres ( Gelles y Straus, 1988 ; . Straus et al, 1980 ) . La comorbilidad Nacional
Estudio ( Kessler et al. , 2001) encontró porcentajes casi idénticos de Male -Only , sólo para mujeres , y
Tanto violento . Otros estudios muestran resultados similares incluyen Anderson 2002 ; ? ( Capaldi y Owen,
2001 , . McCarroll et al, 2004) y Williams friso) ? .
A pesar de la clara evidencia de que las parejas difieren con respecto a la simetría y la asimetría en
PV , la etiología de incluso los tres tipos se acaban de describir rara vez ha sido investigado . Si cada uno
tiene una etiología diferente, como se afirma a menudo , sobre todo para los autores femeninos ( véase más adelante) ,
esas diferencias deben tenerse en cuenta por los programas de prevención y tratamiento. anterior
investigación de Medeiros y Straus ( Medeiros y Straus , 2006a ; Medeiros y Straus, 2006b ) , hizo
encontrar un patrón similar de factores de riesgo para el hombre y la mujer , pero no se diferencian sólo para hombres ,
sólo para mujeres , parejas mutuamente violentos, como se hizo en este trabajo .
INVESTIGACIÓN EN SIMETRÍA DE GÉNERO EN DOMINIO
  La literatura sobre el PV contiene innumerables afirmaciones de que la etiología de la PV es diferente para
hombres y mujeres. La violencia de sus parejas masculinas se atribuye a un esfuerzo para dominar y controlar
Considerando que la violencia en las parejas femeninas se atribuye a la defensa propia o como respuesta justificada a una
abrumadora patrón de dominación y degradación. La existencia de dominó y se disminuye
víctimas mujeres está claramente documentado. Sin embargo , la evidencia disponible sugiere que estos casos
son un porcentaje muy pequeño de la violencia de pareja ( Gelles y Straus, 1988 ; Kaufman Kantor y Straus,
1990 ; Straus , 1991 ) .
Dominio y control
  La idea de que es principalmente a los hombres que usan la violencia para dominar y controlar se puede encontrar
en cientos de artículos de revistas . Para tomar sólo un ejemplo de un experimentado y respetado
investigación, Hamberger y Guse ( 2002 ) afirman que “Los hombres , en contraste con las mujeres { } parecen utilizar
violencia para dominar y controlar a …. ” Sin embargo , a pesar de que su artículo citaba unos 80 estudios , ninguno
proporcionado evidencia empírica sobre las diferencias de género en el dominio y control de la motivación. es
No cebecause no existen estudios que comparen el dominio como un motivo por hombres y mujeres .
Hay por lo menos seis de tales estudios, incluyendo al menos un estudio muy bien conocido . Este es el
1975 Encuesta Nacional de Violencia Familiar , como se informó en el libro detrás de puertas cerradas : Violencia
En la familia americana ( Straus et al . , 1980 ) . Este libro reporta los resultados de un estudio de un
muestra nacionalmente representativa de 2.143 parejas estadounidenses . Ese estudio encontró que igualitaria
parejas fueron las menos violentas , que tanto la dominación masculina y la dominación femenina fueron
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 3
asociado con un aumento de la tasa de violencia . Por otra parte , la tasa más alta de violencia aplicada
a las dos partes macho y hembra . Desde entonces, varios otros estudios han encontrado que el dominio
o el control de las mujeres se asocia con una mayor tasa de violencia por parte de las mujeres (Kim, 2003 ;
Medeiros y Straus, 2006b ; So- Kum Tang, 1999 ; JE Stets y Pirog – Good, 1990 ; Straus et al, .
1980 , Straus y miembros del Consorcio de Investigación Dating Violence International, 2006 ;
Sugihara y Warner , 2002 ) . Estos resultados sugieren que siempre que haya predominio de uno
socio , hay un aumento del riesgo de violencia por el socio dominante para mantener la dominante
posición o por el socio subordinado para lograr algo bloqueado por el socio dominante, o
para cambiar la estructura de poder .
Autodefensa
La creencia de que la violencia de las mujeres es principalmente en defensa propia se deriva de las creencias que
son los hombres que cometen violencia en la pareja y que los hombres , pero no a las mujeres , asalto para lograr
dominación y control. Si ninguna de estas creencias son correctas , tal vez la idea de que las mujeres
la violencia es principalmente un acto de legítima defensa tampoco es correcto. Este es un aspecto importante de
violencia de la pareja que necesita ser aclarado , y también es importante para los datos a ser mutualidad
presentado , ya que podría explicar predominio de la violencia mutua.
Sobre esta cuestión , así como los dos temas centrales , hay una gran discrepancia entre la
afirmaciones y las pruebas . Por ejemplo, el informe de la Organización Mundial de la Salud influyente
Estados violencia que ” Cuando la violencia de las mujeres se produce , es más probable que sea en la forma de auto- defensa (32, 37 , 38 ) . ” ( Krug, Dahlberg , Mercy , Zwi , Lozano , y la Organización Mundial de la Salud
2002 . Sin embargo , el examen de las referencias 32 ​​, 37 y 38 , se ha encontrado que aunque los tres afirmaron
que la violencia de las mujeres era sobre todo en defensa propia , # 32 Saunders ( 1986 ) informaron datos sobre
autodefensa, # 37 DeKesseredy et al (1997 ) no los datos del informe , pero los datos muestran que sólo
6,9 % de las mujeres que actuó en defensa propia , y la referencia # 38 Johnson & Ferraro ( 2000 ) es un
artículo de revisión que cita referencias 32 ​​y 37 y otras referencias que también presentan ninguna
datos empíricos .
Por lo menos otros cinco estudios que reportan datos sobre la legítima defensa . Al igual que el DeKesseredy et al .
estudio , cuatro de los cinco encontraron que sólo un pequeño porcentaje de la violencia femenina fue en defensa propia [ Carrado , 1996 # 2909 ; Cascardi , 1995 # 230 ; Felson , 1998 # 6675 ; [ Follingstad , 1991
# 446 ; Sarantakos , 1998 , 1999 , ? ? [ Sommer, 1996 # 3011 ] . En el único estudio que encontró alta
tasas de auto- defensa, el porcentaje en defensa propia fue ligeramente mayor en los hombres ( 56 % ) que para los
las mujeres ( 42 % ) Harned ( 2001 ? ? ) . En lugar de auto- defensa, las motivaciones más habituales para
la violencia de las mujeres son la coerción , la ira y el mal comportamiento castigando por su pareja . estos
motivos son paralelas a las motivaciones de los agresores . La investigación sobre los homicidios de mujeres
muestra resultados similares. Por ejemplo , Jurik y Gregware ( 1989 ) estudiaron a 24 mujeres perpetrada
homicidios y encontró que el 60 % tenía antecedentes penales permeable , el 60% habían iniciado el uso de la física
la fuerza, y sólo el 21 % de los homicidios fueron en respuesta a “abuso previo ” o “amenaza de
abuso / muerte ” .
HIPÓTESIS
Los estudios de opinión llevado a las siguientes hipótesis :
1 . La categoría más importante de la violencia en la pareja es la violencia mutua , es decir, ambas partes
participar en el asalto físico. El siguiente patrón más frecuente es ” sólo para mujeres “, es decir , la
pareja femenina es violento y la pareja no lo es. El patrón es menos frecuente
” Sólo para hombres “.
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2 . Dominación por un socio , independientemente de si es el varón o mujer, es
asociado a una mayor probabilidad de violencia.
MÉTODOS
La violencia Estudio internacional de encuentros
Esta investigación forma parte de la relación sexual, la violencia Estudio Internacional , que está siendo
llevada a cabo por un consorcio de investigadores en todas las principales regiones del mundo . Cada miembro del consorcio
utilizado el mismo cuestionario básico , a excepción de la última sección , que estaba reservado para cada
miembro para añadir preguntas sobre temas de interés local o teórico específico . Una detallada
Descripción del estudio , incluyendo el cuestionario y todos los otros documentos clave , está disponible en
el sitio web http://pubpages.unh.edu/ ~ MAS2 , y en los artículos anteriores informes de resultados de esta
estudio [ Straus, 2004 # 6625 ; Straus, 2004 # 6622 ; Straus, 2005, en prensa, [ Douglas, 2006 # 6066 ] ] .
muestra
  Este trabajo presenta los resultados de una muestra de 13.601 estudiantes de 68
universidades de 32 países . La tabla 1 recoge las naciones, y muestra que se encuentran en todos los principales
regiones del mundo. Los datos se obtuvieron mediante la administración de un cuestionario durante regularmente
clases programadas . La mayoría de las clases eran en la psicología , la sociología , la criminología y la familia
estudios . Los resultados describen lo que se encontró para los estudiantes en las clases en cada país
y no puede ser tomado como representativo de los estudiantes en general.
  De la ? ? los estudiantes que completaron el cuestionario , los que no estaban en citas
relación fueron excluidos de los análisis presentados en este documento . Los cuestionarios de
estas? ? ? fueron analizados en busca de patrones de respuesta anormales tales como una frecuencia inverosímil alta
de eventos raros, por ejemplo, 10 casos de atacar a un compañero con un cuchillo o una pistola en el pasado
años , o respuestas inconsistentes , por ejemplo, la presentación de informes de lesiones, no asalto . Con base en esta
método de cribado , 6,2 % ? ? de los encuestados fueron retirados de la muestra , dejando ?
casos , de los cuales , 13.601 completaron todas las preguntas utilizadas para los análisis que se presentan.
La N de cada contexto nacional , se muestran en la Tabla 1 .
Administración del cuestionario
Los datos fueron recogidos mediante procedimientos revisados ​​y aprobados por las juntas de
protección de los sujetos humanos en cada una de las universidades en el estudio. El propósito del estudio
y el derecho a no participar se explicó a todos los estudiantes. Se les aseguró el anonimato
y la confidencialidad , y teniendo en cuenta una forma informativa que explica el estudio con más detalle y
proporcionado información de contacto de agencias de servicios sociales de la zona en caso de que necesite ayuda .
Medida de la dominación
  Dominación por el socio que completaron el cuestionario se mide por el
Escala de dominancia del Perfil Personal y Relaciones ( Straus et al, 1999 ; . Straus &
Mouradian , 1999 ) . Esta escala es una forma corta de nueve ítems de la escala de dominancia desarrollado por
Hamby ( Hamby , 1996 ) . Ejemplos de estos bienes son ” por lo general tienen la última palabra cuando mi
socio y no estoy de acuerdo ” y” Mi pareja tiene que recordar que yo estoy a cargo . ” El
categorías de respuesta son 1 = Muy en desacuerdo, 2 = En desacuerdo, 3 = De acuerdo , y 4 = Muy de
Acepto. La calificación a escala es la media de los nueve artículos. El rango teórico de las puntuaciones es desde
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1 a 4 . El alcance real de esta muestra es de 1 a 3,96 ( media = 1 95 , SD = 0,39) .
Medidas de la violencia de pareja
El CTS2 . Asalto físico se midió por el conflicto revisadas Tactics Scales o
CTS2 ( Straus et al . , 1996 ) . En los últimos 25 años , el CTS se han utilizado en cientos de
estudios , principalmente en América del Norte , sino también en muchos otros países . Se ha demostrado la fiabilidad entre las culturas y la validez ( Archer, 1999 ; Straus, 1990a , 2004 ) . Esta investigación utilizó el
Escala CTS2 de asalto físico, tanto en general , y la subescala de asalto grave. La mayoría de los
asaltos y se encontraban en la categoría de “menor” . Dado que la violencia severa se considera una única
fenómeno con una etiología diferente [ Johnson, 2000 # 5244 ; Straus, 1990 # 4648 ], todos los análisis
se llevaron a cabo tanto para las tasas generales de la violencia de pareja , y las tasas de violencia grave.
Este documento también se utiliza el recientemente publicado “Tipos Mutualidad ” ( Straus & Douglas, 2004 )
que clasifica las relaciones donde la violencia se produjo en tres categorías : Masculino -Only ,
Sólo para mujeres , y tanto violento . Esta tipología permite la investigación sobre un aspecto importante de
la violencia de pareja que , a pesar de su uso en estudios como el Estudio Nacional de Comorbilidad ( Kessler
. et al , 2001 ) , rara vez se investigó : el grado en que la violencia del compañero es mutua o uno
lados . El CTS lo hace posible , incluso cuando sólo una pareja ha completado la
cuestionario , debido a cuestiones CTS se preguntó por parejas. La primera pregunta en cada par pide
sobre el comportamiento de los participantes del estudio y el segundo par se pregunta sobre el comportamiento de la
pareja. Para controlar el posible sesgo de género en la presentación de informes tanto en su propio comportamiento y el de
su pareja, todos los análisis que examinan los vínculos entre la dominación y la violencia de pareja son
hace por separado para hombres y mujeres participantes .
Asalto físico . Los CTS2 elementos para medir asalto “menores” son: ( 1 ) empujado o
empujó , ( 2 ) agarró , ( 3 ) una bofetada , ( 4 ) arrojó algo al compañero y ( 5 ) del brazo o el pelo trenzado .
Los elementos de la escala de asalto “grave” son: ( 1 ) puñetazos o golpear a un compañero, ( 2 ) una patada , ( 3 ) calzadas ,
( 4 ) se estrelló contra una pared, ( 5 ) una paliza , ( 6 ) quemado o escaldado y ( 7 ) utilizó un cuchillo o una pistola o
pareja. El tipo ” general ” del asalto socio incluye todos estos elementos. Asalto menor fue
anotado como habiendo ocurrido si uno o más de los artículos estaba presente . Asalto grave se obtuvo
de la misma manera . Dado que la mayoría de los ataques fueron menores , la escala de asalto menor y la
general o ” ninguna” escalas de asalto superposición grandes. Consecuencias de los resultados del ” cualquier asalto “
son casi los mismos que los de asalto menor. Para evitar esta redundancia , se presenta
omite la variable de asalto menor y presenta los resultados de cualquier asalto y asalto grave.
Escala de Aceptación Social
En la investigación sobre el comportamiento criminal de auto -reporte , las diferencias entre los grupos podría reflejar
diferencias en la disposición a reportar d conductas socialmente indeseables , tanto o más que real
diferencias en la delincuencia . Para hacer frente a esta amenaza a la validez , controlamos la puntuación en una escala que
mide la tendencia a evitar informar conductas socialmente indeseables – la conveniencia Social
escala del Perfil Personal y Relaciones ( Straus et al, 1999 ; . Straus & Mouradian , 1999 ) .
Esto es pedir escala a13 – tema acerca de los comportamientos y emociones que son poco deseables , pero
caso de la mayoría de personas, tales como ” A veces trato de conseguir incluso más que perdonar y olvidar. ” El
más artículos al demandado niega , es más probable un encuestado se evitará la presentación de informes socio
violencia. Las categorías de respuesta y el rango teórico de la escala son los mismos que para los
la escala de dominancia .
Características demográficas de los Sitios
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La Tabla 1 muestra que la composición demográfica de las universidades varía enormemente de
una nación a otra . El análisis de los datos controlados por estas diferencias , ya que podría ser
confundirse con las variables de interés teórico.
  Género. Género se mide como el porcentaje de estudiantes en cada nacional
establecimiento . Setenta y uno por ciento de los estudiantes eran mujeres , porque los cuestionarios fueron
administrada en los cursos de ciencias sociales que tienden a tener una gran concentración de mujeres
matrículas . Debido a que este estudio se centra en las cuestiones en las que las diferencias de género son
importante , los análisis ya sea controlados por género o fueron replicados para hombres y mujeres
estudiantes.
Edad . Edades de los estudiantes oscilaban entre 18 y 40 años, con una media de 23 . Está bien establecido que
edades más tempranas se asocian con mayores tasas de crímenes violentos , incluyendo la violencia de pareja ( ene
E. Stets y Straus , 1989 ) .
Relación longitud . La longitud de las relaciones variar en gran medida . Mientras que sólo el 9,7 %
había estado en su relación actual durante un mes , el 38% había estado en las relaciones de de
dos a 12 meses . Dado que las relaciones cambian con el tiempo , es importante para el control de la
tiempo que la pareja había estado juntos .
análisis de los datos
  El análisis de regresión logística multinomial se utiliza para verificar las hipótesis
de la puntuación en la escala de dominancia para cada uno de los tipos mutualidad violencia . los análisis
controlado por la edad del encuestado , la duración de las relaciones, deseabilidad social , socioeconómico
estado , y para el análisis de la muestra total , el género del entrevistado
PREVALENCIA DE LA VIOLENCIA DE PAREJA
Asalto de Cambio
El primer par de columnas de la Tabla 2 se presenta el porcentaje de alumnos en cada uno de los 32 nacionales
contextos que agredieron físicamente a un socio para los encuentros en 12 meses antes de completar el
cuestionario. La primera fila de esta columna muestra que para todos los estudiantes en el estudio , casi un
tercero había atacado físicamente a un compañero. Esta es una velocidad extremadamente alta , pero es consistente con una
gran número de estudios, la mayoría de América del Norte que han encontrado tasas en el rango de 20 a 40 %
( Archer , 2000 ; David B. Sugarman y Hotaling , 1989 ) . La mayoría de estos ataques fueron “menores
la violencia ” como minando o tirar cosas al socio en la ira. Sin embargo , los dos primeros
columnas de la tabla 3 se muestran mucho más bajo, pero aún altos índices de ” violencia grave . ” Estos son
ataques como puñetazos, patadas y golpes con un objeto, que tienen una mayor probabilidad de
causando una lesión , en general, uno de cada diez de los estudiantes en este estudio severamente atacado una datación
pareja.
También es importante tener en cuenta que no eran muy grandes diferencias entre nacional
ajustes en el porcentaje que agredió a su pareja. El primer par de columnas en la Tabla 2 muestra que
las tarifas de cualquier tipo de violencia oscilaba entre un mínimo de 16 o 17 % en Portugal y Suecia, a un máximo de
44 y 77% en México e Irán. La Tabla 3 muestra que las tasas de asalto grave varió de un
baja de 1,7 % y 4 % en Suecia y Malta a un máximo de 19,8 y 23,2 % en Tanzania y Taiwán.
Mutualidad y la asimetría
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Prevalencia de la violencia recíproca y asimétrica . Los porcentajes en los tres pares
de columnas en el lado derecho de las Tablas 2 y 3 se basan en el sub – grupo que informó de uno o
más incidentes de violencia , ya que son los únicos a los estudiantes para que la cuestión de
reciprocidad es relevante. La primera fila de la Tabla 2 muestra que , en las parejas donde había
la violencia , en más de dos tercios de los casos , ambos cónyuges eran violentos Mujer – Sólo la violencia ,
caracterizado una quinta parte del caso y Male- Sólo la violencia se encuentra en uno de cada diez parejas.
En cuanto a la violencia grave , la Tabla 3 muestra un patrón ligeramente diferente. El por ciento de mutua
la violencia es algo menor ( 54,8 % frente a 68,6 % ) , y el porcentaje de Hombre – Sólo es la violencia
algo superior al de cualquier tipo de violencia ( 15,7 % versus 10,8 %).
Las diferencias nacionales que establezcan . Las tablas 2 y 3 muestran también grandes diferencias entre
entornos nacionales en los tipos de mutualidad. Sin embargo, entre los valores nacionales 32 , no hay ninguno
en el que ” solo para hombres “, es la mayor de las tres categorías de la mutualidad . Incluso en los dos países
con el mayor porcentaje de Male- Sólo la violencia ( Grecia y Malta) , los porcentajes son sólo
26,2 % y 21,7 % de las parejas . En cada uno de los 32 escenarios nacionales , la violencia mutua es la
mayor categoría .
Para Violencia grave ( Tabla 3 ) . , Los resultados son paralelos . En ninguno de los 32 Nacional
configuración es Male- Sólo la categoría más importante . Por otra parte , para las dos configuraciones que son nacionales
más alto en el porcentaje de Male- Sólo la violencia (Malta y Suecia ) , es importante tener en cuenta
que estos son los porcentajes de las relaciones en las que se produjo la violencia. Malta y Suecia
También los escenarios nacionales con las tarifas más bajas de violencia grave. Así, el alto porcentaje de
Male- Sólo la violencia representa un gran pedazo de un pequeño pastel. En los 32 escenarios nacionales , tanto
Violenta es la categoría más grande de violencia grave .
La edad y la violencia de pareja . Estos resultados para los estudiantes universitarios son parejas de novios
similar en algunos aspectos a la que se encuentra para las parejas casadas y convivientes mayores , y diferentes en
algunos otros aspectos . Se diferencian en que , para parejas mayores hay menos porque la reciprocidad
por ciento de los Hombres -Only y sólo para mujeres es mayor. Entre las parejas mayores, el Hombre -Only y
Mujer – Sólo los tipos son igualmente frecuentes. Ellos son similares en que la más frecuente
patrón es la violencia mutua, y que solo para hombres no es predominante. Además , una gran parte pequeña
por ciento de las parejas mayores. La violencia de pareja , al igual que otros tipos de violencia disminuye rápidamente al
edad, de la tasa de 30 % se encuentran típicamente para todas las parejas ( estudiante o no estudiante) en el grupo de edad
de esta muestra , a aproximadamente 12 % de las parejas de Estados Unidos a los 40 años ( la edad media de los matrimonios estadounidenses) ,
y sigue disminuyendo lentamente a medida que aumenta la edad ( Jan E. Stets y Straus, 1989 ; . pretendiente et al,
1990 ) .
DOMINIO DE HOMBRES Y MUJERES
  Los varones encabezados de columna en la tabla 4 da las puntuaciones de la escala de dominancia promedio de la
estudiantes varones en cada contexto nacional . Los entornos nacionales están dispuestos en orden jerárquico
según estos resultados . El país con la puntuación más alta por el dominio de las parejas masculinas es
Tanzania , que también es la menos modernizada de las 32 ​​naciones en este estudio . Los cuatro nacional
valores que son la siguiente más dominante masculina son Rusia , Irán , Taiwán y China continental.
El contexto nacional en el que los varones tienen la puntuación media más baja es la dominación
Suecia, que es una nación que ha liderado el camino en medidas para promover la igualdad de género . el otro
cuatro de los cinco escenarios nacionales dominantes masculinos son menos Holanda, Canadá , Suiza y
Malta.
  El orden de rango de ajustes nacionales discutidos anteriormente es consistente con la idea de que ,
entre los Estados-nación , un mayor desarrollo económico y modernidad se asocia con un menguante
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de la estructura tradicional de dominación masculina . Sin embargo , la comparación de la escala de dominancia
decenas de hombres y mujeres no es consistente con la idea de que los hombres son más dominantes en la pareja
relaciones. La fila para todas las naciones de la Tabla 4 muestra que , para todos los estudiantes en el estudio, la
puntuación media de dominación de las mujeres es ligeramente superior al de los hombres. En general , la
Puntuaciones de la escala de dominancia son mayores para las mujeres que para los hombres en 24 de los 32 países , y en todos
12 de los países con los puntajes más bajos de la dominación masculina . Aunque las diferencias son
pequeña , que no son consistentes con la gran cantidad de evidencia que muestra mayor poder masculino en
mayoría de las sociedades ( García- Moreno et al, 2005 ; . DB Sugarman y Straus, 1988 ) .
Validez de la escala de dominancia . La discrepancia entre los resultados casi iguales
de los alumnos y alumnas en la escala de dominancia plantea dudas sobre la validez de esta
escala. Una forma habitual de examinar la validez de una medida es determinar el grado de
que se correlaciona con otra medida de validez conocido . Esto se hizo mediante la correlación de la
Escala de dominancia con puntajes para el Empoderamiento Índice de Género de las Naciones Unidas ( como se da en la
Informe sobre Desarrollo Humano 2005 , un informe independiente encargado por las Naciones Unidas
Para el Desarrollo ( http://hdr.undp.org/ ) . Las puntuaciones de Potenciación de Género se añadieron a la
archivo de datos para las 29 naciones incluidas tanto en este estudio y el estudio de la ONU . correlación parcial
el análisis , el control de la puntuación media de los estudiantes en cada contexto nacional en el Social
Se calcula la escala Conveniencia . La correlación parcial de – 0.69 indica que el género más
Empoderamiento medida por la escala de la ONU , más bajo es el puntaje dominación de los hombres en este
estudio . Por ejemplo , Tanzania tiene la puntuación más baja de Potenciación de Género , así como la más alta
Puntuación Dominación de los 29 entornos nacionales que se disponía de ambas medidas , y Suecia
tiene la puntuación más alta de Potenciación de Género y la puntuación de la escala más baja dominancia . Por lo tanto , la
Resultados de dominancia escala para los hombres en este estudio son muy coherentes con el ampliamente utilizado
De potenciación de género .
RELACIÓN DE DOMINIO A LA VIOLENCIA SOCIO
Un trabajo anterior prueba la idea de que la etiología de la violencia de pareja las mujeres es diferente
que la violencia de los hombres con los 23 factores de riesgo medidos por el personal y las relaciones
Perfil , pero sólo en una muestra de estudiantes de la Universidad de New Hampshire ( Medeiros y Straus,
2006b ) . No hay espacio suficiente para presentar esa masa de datos para los entornos nacionales en 32
este trabajo . Sin embargo , hay espacio suficiente para presentar los resultados de un factor de riesgo que es
central para la teoría feminista de la PV – Dominación por un socio . De acuerdo con la teoría feminista ,
dominio de la pareja debe estar estrechamente relacionada a las agresiones masculinas en las parejas femeninas ,
sino el dominio de las parejas femeninas no debe ser tan fuertemente relacionada con la violencia en contra de un hombre
pareja.
Los resultados del análisis de regresión logística multinomial para investigar el grado en
que la dominación es parte de la etiología de la violencia de la pareja de la mujer , así como por los hombres son
presentado la Tabla 5 para la violencia en general , y en la Tabla 6 para la violencia grave . Para ayudar a centrarse en
el tema central, las líneas correspondientes a la Escala de Dominio y el Odds Ratio que muestra la relación de
Dominación de PV están en negrita. Para ayudar a comprender las relaciones entre
la dominación y la violencia de pareja , los coeficientes de regresión fueron convertidos a un estimado
probabilidades para cada tipo de violencia y estas estimaciones se representan en las figuras 1 a 3.
Las siguientes secciones presentan primero los resultados de la Tabla 5 , que utiliza como el
variable dependiente si había habido ningún tipo de violencia en la relación durante el anterior
12 meses . La mayoría de los actos violentos en la medida global de la violencia utilizadas para la Tabla 5 son
relativamente menor , por ejemplo , golpeando y lanzando cosas a la pareja) . Debido a la etiología de
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violencia grave puede ser diferente a la violencia grave, la Tabla 6 se centra en los casos de grave
violencia, como golpes, asfixia y golpes con un objeto.
Dominación y la violencia general
Dominio de los hombres y Male – sólo la violencia . La parte A de la Tabla 5 se refiere al comportamiento
de los estudiantes varones en este estudio , según lo informado por los estudiantes varones . La entrada de la columna de
Odds Ratios por el dominio en el panel de Male- Sólo la violencia muestra una odds ratio de 2,29 .
Esto indica que cada aumento de un punto en la escala de cuatro puntos Dominance aumenta la
probabilidad de violencia por parte de los estudiantes varones 2,29 veces . De las otras cuatro variables en el Hombre -Only
Panel , sólo uno – duración de la relación – se relaciona significativamente con Male- Sólo la violencia. la
odds ratio para la edad de 1,03 indica que cada mes adicional de la relación ha sido
curso, aumenta las probabilidades de Male- Sólo 1,03 violencia , o el 3% . Esto puede parecer una pequeña
odds ratio pero es estadísticamente significativa y , para las relaciones de larga duración tales como uno de los diez
meses , significaría un aumento del 3 % por cada mes , o un total de un aumento del 30 % en las probabilidades
de la violencia en comparación con una relación acaba de establecer . La edad del estudiante, el
el nivel socioeconómico de los padres del estudiante , y la puntuación de la respuesta socialmente deseable
escala no están asociados con un aumento en las probabilidades de Male- Sólo la violencia.
Dominio de los hombres y mujeres, sólo la violencia . Descendiendo al panel de
Mujer de sólo la violencia ( según lo informado por los varones ) , muestra resultados similares . El odds ratio para
Dominación por los hombres en este estudio se asocia aumenta la probabilidad de que sólo para mujeres
violencia de 1,96 veces por cada aumento de un punto en la escala de dominancia . La única otra
relación significativa en el panel sólo para mujeres muestra que cuanto mayor sea la relación de la
mayores las probabilidades de Mujer – Sólo la violencia.
Dominio de los hombres y la violencia mutua . Los resultados en el panel violento Ambos
La parte A de la Tabla 5 son similares a los resultados de la violencia masculina – Sólo y sólo para mujeres , pero hay
son tres diferencias importantes . En primer lugar , el dominio por la pareja masculina está asociada con una de tres
aumento de veces en la probabilidad de ambos socios de ser violentos . Este es mayor que el aumento en
la probabilidad de violencia masculina -Only o sólo para mujeres . Es decir, el dominio de una pareja masculina
más fuertemente asociado con la violencia mutua que con Male- Sólo la violencia. En segundo lugar , la edad fue
no relacionado con la probabilidad de violencia masculina -Only o sólo para mujeres , pero para ambos violento , cada
año adicional de edad , se asocia con un pequeño pero estadísticamente significativa disminución en las probabilidades
de la pareja de ser violento . Esto es consistente con muchos estudios que muestran que el crimen violento
disminuye con la edad . Por último, la odds ratio de 0,31 para la escala de deseabilidad social indica que
aumento de un punto en este cuatro puntos reduce la probabilidad de que ambas estén violentos en un 69 %
( 1,00-0,31 = 0,69 o 69 % ) . En resumen , los estudiantes identificados por la escala de deseabilidad social como
dispuesto a revelar tipos menores de comportamiento socialmente indeseable , son también mucho menos probable que
revelar un patrón de violencia mutua en sus relaciones de pareja . Esto ilustra por qué era
necesario controlar para la puntuación en la escala de deseabilidad social mediante la inclusión de la puntuación en la
Escala de deseabilidad social como una de las variables independientes en todos los modelos probados .
En consecuencia , todos los odds ratios en los cuadros 4 y 5 se ajustan para controlar la puntuación en la
Escala de deseabilidad social .
Dominio de las mujeres y Male- sólo la violencia . Los resultados para las mujeres participantes
en el estudio se presentan en la Parte B de la Tabla 5 . El Hombre – Solo panel muestra una odds ratio de
2.629 . Esto indica que el dominio hembra según lo informado por las mujeres se asocia con alrededor de un
dos y media veces mayor probabilidad de que el Hombre – Sólo patrón de violencia de pareja. El único
otros odds ratios significativos en el Hombre – Solo panel de la violencia de la Tabla 5B muestran que la
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probabilidad de Male- Sólo la violencia aumenta en un 3 % por cada mes adicional de la relación
ha estado en vigor .
Dominio de las mujeres y sólo para mujeres Violencia . El odds ratio de panel central de la
Tabla 5B muestra que el predominio femenino es mucho más fuertemente ligado a la hembra de sólo la violencia
que fue mostrado por la relación de dominación masculina a femenina de sólo violencia. Es decir, cuando
hay predominio de cualquiera de las partes , que aumenta las probabilidades de Mujer – Sólo la violencia , pero la
aumento es mucho mayor para la dominación femenina . Tres de los otros cuatro variables independientes
en la dominación por las hembras del panel de la Tabla 5 también son estadísticamente significativas .
Dominio de las mujeres y violencia mutua . El odds ratio de la Tanto Violent
el panel de la Parte B de la Tabla 5 siguen un patrón que es similar a la de los hombres , pero el efecto de la hembra
dominancia en las probabilidades de violencia mutua tiende a ser mayor que el efecto de macho
dominación. También muestra que la edad está relacionada con una disminución de las probabilidades de violencia mutua ,
y que cuanto más tiempo la relación de la mayor de las probabilidades de violencia mutua . Por último , como era
encontrado de la violencia mutua masculino según lo informado por los hombres, a mayor puntuación en el Social
Escala de Conveniencia , menor será la probabilidad de denunciar la violencia mutua.
Gráficos probabilidad predicha
Las figuras 1 a 3 proporcionan un medio visual de la comprensión de la relación entre el
Dominación escala y la probabilidad de violencia en la pareja y también muestran la probabilidad predicha
de cada uno de los tres tipos de reciprocidad. La línea superior de la Figura 1 grafica la relación entre
macho dominante según lo informado por los hombres y la probabilidad estimada de Male- Sólo asalto . la
probabilidades estimadas son después del ajuste para el control de las otras tres variables. La parte superior
línea muestra que la más dominante de la pareja de sexo masculino , mayor será la probabilidad de que él tenía
asaltado es un socio durante el año objeto de este estudio. De manera similar, las parcelas de la línea inferior
relación entre la dominación femenina según lo informado por las hembras y la probabilidad de Hombre – Sólo
asalto . Esto demuestra que la dominación femenina también se asocia con un mayor riesgo de violencia por parte de
la pareja masculina , pero que la probabilidad de Hombre – Sólo la violencia no es ningún mayor al más alto
nivel de dominación femenina que en el nivel medio,
  La Figura 2 muestra que , a pesar de dominio por uno de la pareja de sexo masculino o femenino es
asocia con una mayor probabilidad de Mujer – Sólo la violencia , la relación es débil
dominio de los hombres ( línea inferior) y fuertes para la dominación de las mujeres ( línea superior) . e
  La Figura 3 muestra que el dominio ya sea por la pareja de sexo masculino o femenino es fuertemente
asociado con un incremento en la probabilidad de la pareja son violentos. La probabilidad de
violencia mutua aumenta desde aproximadamente el 10 % para ambos hombres y mujeres participantes en este estudio
que tenían las puntuaciones más bajas de dominancia a más del 50 % de los participantes con la puntuación más alta .
Dominación y violencia grave
Tabla 6 se presentan los resultados mediante la escala de violencia grave de la CTS como
variable dependiente. Al igual que en el caso de la tabla utilizando la escala de la violencia en general ( Tabla 5 ) ,
Tabla 6 da los resultados por separado por el dominio por la pareja masculina ( Parte A) y por el
pareja femenina (Parte B).
Los resultados de la violencia severa paralelo los resultados de la escala de la violencia en general, pero la
odds ratios tienden a ser más grandes . Es decir, dominio por uno de la pareja de sexo masculino o femenino es más
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estrechamente relacionado con un aumento de la probabilidad de la violencia grave que a la violencia menor, incluso
aunque la tasa global de la violencia severa es mucho más bajo ( 10 % versus 30 %).
La fila superior de la tabla 6A muestra que la dominación masculina se asocia con una de cinco veces
aumento de las probabilidades de graves Male- Sólo la violencia . Durante la dominación femenina , la fila superior de la parte
B de la Tabla 6 muestra que la dominación femenina también se asocia con un incremento de cinco veces en la severa
Male- Sólo la violencia.
Los paneles de media de la Tabla 6A y B muestran que la dominación masculina está asociada con un
1,67 veces aumento en las probabilidades de Mujer – Sólo la violencia grave, pero el panel central de la tabla
La figura 6B muestra que el dominio hembra se asocia con un aumento mucho mayor de la probabilidad
de la Mujer – Sólo la violencia ( un aumento de cuatro veces ) . Por último , los paneles inferiores de la Tabla 6A y B
mostrar que la dominación masculina se asocia con aumento de 4,5 veces en la probabilidad de graves
violencia mutua , y el panel inferior en la Tabla 6B muestra que la dominación femenina se asocia
con un aumento aún mayor en la probabilidad de Sever violencia mutua ( un aumento de 5,7 veces ) . en
en general , el dominio por cualquiera de las partes se asocia con una mayor probabilidad de graves
la violencia , sino el dominio de la pareja femenina aumenta el riesgo de graves sólo para mujeres , y
violencia mutua grave, incluso con más fuerza que hace dominio de la pareja masculina .
DISCUSIÓN
  Los resultados presentados en este documento son coherentes con las primeras hipótesis – que mutua
la violencia es el patrón más frecuente , seguido de la Mujer -Only , y que Male- Sólo la violencia es
el patrón para que no se producen con frecuencia . Los resultados en el apartado de las tasas de prevalencia añaden evidencia transnacional a las pruebas ya abrumadora de América del Norte que ha encontrado
que aproximadamente el mismo porcentaje de mujeres que son físicamente violentos con sus parejas que los hombres, y
para las mujeres jóvenes , el porcentaje es superior al de los hombres ( Archer, 2000 ) . En ninguno de los 32
países estudiados fue Male- Sólo la violencia la categoría más importante . En muchos de los contextos nacionales que
era menos de 10 por ciento de las parejas violentas . El patrón predominante fue uno en el que ambos
socios eran violentos . La segunda categoría más importante fue parejas en las que la pareja femenina era
el único para llevar a cabo ataques físicos. Estos resultados se aplican a la violencia grave, como
punzonado y golpear con objetos , así como a la violencia menor. Esto contradice la generalizada
creencia de que la violencia de pareja es predominantemente un crimen cometido por los hombres. De hecho , casi todos los
el tratamiento y el esfuerzo preventivo se basa en este supuesto , que estos resultados pueden sugerir
ser falsa.
  La segunda hipótesis de que el dominio de cualquiera de las partes , y no sólo la pareja masculina , es un
También contó con el apoyo factor de riesgo para la violencia. De hecho , este estudio encontró que el dominio de la
pareja femenina es aún más estrechamente relacionado con la violencia de las mujeres que en los hombres es la dominación. la
resultados en el dominio como un factor de riesgo para la violencia , al igual que los resultados de la simetría y la asimetría
en la comisión , se aplican tanto a la violencia menor y la violencia severa. Esto contradice la creencia
que cuando las mujeres afectadas , los motivos son diferentes, y que la dominación masculina es la causa principal de
la violencia de pareja . Por lo tanto , los resultados de este trabajo ponen en cuestión otra suposición básica de
mayoría de los programas de prevención y tratamiento .
Aunque estos resultados son claros y ” fuerte ” en el sentido de que las relaciones son
consistente y estadísticamente confiable y parecen aplicarse en todo el mundo , también hay limitaciones
a tener en cuenta al considerar las implicaciones que se derivan de los resultados.
Limitaciones
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 12
  Ejemplo del estudiante . Este estudio se basa en una muestra de estudiantes universitarios en lugar de una
muestra de la población general , y es una muestra de conveniencia en lugar de una probabilidad
muestra de estudiantes . Por lo tanto , las conclusiones son aplicables a este ejemplo y que se desconoce
si también se aplican de manera más amplia . Sin embargo, hay una voluminosa investigación sobre las citas
la violencia de pareja y , con raras excepciones , los resultados son paralelos a los encontrados para uso general
muestras de población . La principal excepción es la mayor tasa de violencia de pareja en los estudiantes
muestras, que se deriva de su juventud en lugar de su ser estudiantes.
  Un tema relacionado es muestra de que este tipo de muestra puede diferir importante de un ” clínica “
muestra de hombres y mujeres detenidos por violencia o de hombres y mujeres que son víctimas de la pareja
la violencia de pareja . Esta diferencia es a la vez una fuerza y ​​una limitación . Es la fuerza porque se necesitan muestras de población no clínica para guiar los esfuerzos de prevención . Lo que es cierto de una clínica
población a menudo no se aplica necesariamente a la población en general (es decir , el objetivo de la enseñanza primaria
prevención) . Suponer que sí se aplica se ha llamado la “falacia clínica. ” Por el contrario ,
lo que es cierto de la población en general no se aplica necesariamente a las poblaciones clínicas . a
asumir que no ha sido llamada la ” falacia de la muestra representativa” ( Straus, 1990b ) . la
ejemplo simple , pero importante, es la creencia generalizada de que una vez que la violencia de pareja se inicia , es posible que
escalar , pero no va a cesar. Eso es correcto para las muestras de las mujeres en los refugios para maltratadas
mujeres. Ellos no estarían allí si hubiera cesado. Por otra parte , los estudios de la general,
población, como Feld y Straus ( 1989 ) encuentran consistentemente altas tasas de abandono del hábito . Por lo tanto ,
políticas y prácticas basadas en el grupo clínico pueden no aplicarse a la población en general , así
como asesoramiento sobre la base de la población en general no puede aplicarse a poblaciones clínicas . Del mismo modo , la
resultados de este estudio sobre la simetría de género en la comisión y en la etiología no se aplique
o severamente agredidos y oprimidos mujeres, como aquellos que buscan la ayuda de un refugio para
mujeres maltratadas , oa las mujeres que forman parte del pequeño porcentaje de las parejas violentas ( menos de
uno por ciento ) que han tenido avances violencia hasta el punto de intervención policial ( Kaufman
Kantor y Straus , 1990 ) .
Los datos transversales . También con precaución debido a que los resultados se basan en la cruz
datos de la sección y no pueden reflejar una relación de causa -efecto entre la dominación y la pareja
violencia. Sin embargo , los análisis controlados por un número de variables que pudieran producir
resultados espurios , como la confusión con el nivel socioeconómico y las diferencias en la disposición
a reportar el comportamiento socialmente indeseable.
Autodefensa . Una limitación importante de este estudio es que no hay evidencia directa
lo que contradice la creencia de que PV por las mujeres es principalmente un acto de defensa propia. Sin embargo , la legítima defensa no es probable que solicitar al menos una cuarta parte de los casos en que era la única violencia
perpetrada por la pareja femenina . La defensa propia podría , por supuesto , se aplican a los dos tercios de
casos en que la violencia era mutuo. Sin embargo , los resultados de este estudio , y esos crítica
anteriormente en este documento , han encontrado que la dominación de la mujer se asocia con la violencia mutua ,
Esto hace que la explicación de autodefensa menos plausible. Además , los estudios que directamente
investigado la autodefensa (revisado en la introducción ) encuentran que , para las mujeres como para los hombres,
la violencia en defensa propia se aplica sólo a una minoría de los casos de violencia de pareja .
Implicaciones teóricas y metodológicas
Implicaciones teóricas . Los resultados muestran que la violencia recíproca es el más
forma predominante de la violencia de pareja en esta muestra y que Male- Sólo la violencia es el menos
forma predominante , y los resultados muestran que el dominio ya sea por el hombre o la mujer
pareja, en lugar de la dominación masculina aumenta la probabilidad de que la violencia de pareja , exigen una
reorientación fundamental de la violencia en la pareja forma en que se concibe , sobre todo porque estos resultados
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 13
son consistentes con los resultados de otros estudios, incluyendo muestras representativas a nivel nacional de la
población general . Se trata de las injusticias y luchas de poder que están asociados con la desigualdad
que da lugar a la violencia , no sólo la desigualdad en forma de macho dominante. Si la dominación masculina
es mucho más frecuente que la dominación femenina (como se supone en general ) , ese aspecto de la desigualdad
es sumamente importante para entender , prevenir y tratar la violencia familiar , pero para este
muestra que para otros, la dominación masculina no es más frecuente que la dominación femenina . es
no significa negar la existencia de las relaciones dominantes y opresivas masculinos. Es sólo que tales
relaciones, son poco frecuentes entre los estudiantes de los 32 países estudiados.
Factores de riesgo versus uno a uno causa . Es importante que tanto teóricos
comprensión de la violencia doméstica y la práctica clínica a tener en cuenta que el dominio es una
” Factor de riesgo ” no es un uno-a- una de las causas . Por ejemplo , la probabilidad de que los participantes en este estudio
agredir a un compañero pasó de un diez por ciento para aquellos con puntaje de la escala más baja dominancia
a un 50% para aquellos con las puntuaciones más altas de dominancia , o un incremento de cinco veces . Sin embargo ,
estos mismos resultados también indican que la mitad de aquellos con la puntuación más alta dominancia no le
asalto a su pareja. Del mismo modo, en la Encuesta Nacional de Violencia Familiar , muy masculina
socios dominantes tenían aproximadamente diez veces mayor probabilidad de agredir a un compañero que lo hizo
hombres igualitarios , sino que elevó la tasa del 2% al 20 %, lo que significa que el 80 % de los extremadamente
socios dominantes masculinos no hicieron asalto a su pareja en el año objeto de este estudio. estos
mismos principios se aplican a todos los factores de riesgo, como consumo excesivo de alcohol ( Kaufman Kantor y Straus, 1987 )
y el castigo corporal como un niño ( Straus, 2001 ) . Bebedores compulsivos y los que estaban
azotado mucho , tienen índices mucho más altos de agresión a un compañero, pero no son violentos a su
socios, y la mayoría de las personas que recibían azotes mucho cuando era niño no asalto a sus parejas.
Tipos de violencia. Durante los últimos 20 años , las grandes diferencias dentro de la categoría de
“Violentos ” ha ganado aceptación en principio. A diferencia simple pero importante es
variación en la cronicidad y la severidad de la violencia de pareja . El patrón típico es un ocasional
episodio de violencia menor, como bofetadas y tirar objetos en una pareja, con sólo raras
lesión. Esto es lo que Straus y sus colegas llaman “común ” o “normal ” (en el sentido estadístico)
la violencia [ Straus, 1980 [ 2006 , # 5564 , Straus, 1990 # 8695 ] y Johnson [ de 1995 # 734 ] llama
” Pareja común” la violencia. Estos casos suelen ser diferentes en muchos aspectos de los casos de crónica
y agresiones graves con una mayor probabilidad de lesión. Este patrón caracterizan la
experiencias de las mujeres manyh que utilizan los servicios para las mujeres víctimas. Sin embargo, son sólo una
pequeña fracción de los casos en las muestras de la comunidad debido a que tales casos son raros en el primer lugar , y
porque algunas de las víctimas y los autores no describen lo que ha sucedido a la encuesta
entrevistadores [, 1990 # 8695 ] .
Tipologías más completas han sido desarrollados por Holtzworth – Munrow
[ Holtzworth – Munroe, 1999 # 5242 ; Holtzworth – Munroe, 1994 # 3291 ], que distingue entre
? ? y Johnson [ , 1995 # 3292 ] que identifica lo que él identificó originalmente ” patriarcal
terrorismo “y ha rebautizado como” la “violencia terrorista [ Johnson, 2000 # 5244 ] . Todavía otro
aspecto es la diferencia simple pero crucial entre Male -Only , Feamle -Only y dos Violent
tipos utilizados para este trabajo .
Los diferentes patrones de violencia de pareja identificados por estas y otras tipologías ,
aunque cada vez más reconocida por los investigadores y los clínicos , sólo raras veces han sido puestos
en la práctica real de la investigación o de la prevención y el tratamiento. La implicación para la investigación
es que las investigaciones sobre la etiología y consecuencias deben evitar agrupar todos los casos juntos, y
en cambio examinar la etiología y las consecuencias de cada tipo. Se aplica la misma implicación
para la prevención y el tratamiento .
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 14
Política y práctica Implicaciones
Este estudio y los citados en la introducción han revelado una cantidad abrumadora de
evidencia de que la violencia mutua es el patrón predominante en la población general , y este
estudiar junto con una cantidad menor, pero sigue siendo grande la evidencia de estudios previos, sugiere que
la etiología de la violencia de pareja en la población general es sobre todo paralelo entre hombres y mujeres .
El hecho de que se encontró predominio en la relación a ser un factor de riesgo para la violencia de los
las mujeres como por los hombres es crucial. La dominación masculina no es necesario abordar , pero también lo hace
dominación femenina , y muchos otros problemas en el sistema familiar. En resumen , al menos en el contexto de
relaciones universitarios estudiantiles buscar pareja, la violencia de pareja es más una visión sistémica no sexista
problema de lo que es un problema de un sistema social patriarcal que hace cumplir dominio masculino por
violencia.
Por desgracia , la organización, la financiación y la dotación de personal de prevención y tratamiento actual
esfuerzos está casado con la teoría de la dominación patriarcal ( Straus, 2006 , en prensa) . Si los investigadores
o proveedores de servicios no declaran lealtad a estos artículos de la fe , se arriesgan a ser negado
financiación y condenado al ostracismo (ver Straus ( 1990c ) y ( Holtzworth – Munroe, 2005 ) para dos conjuntos de
experiencias personales). Un ejemplo reciente es ” solicitud de propuestas ” en la investigación sobre física
y la violencia sexual contra los socios emitidas en diciembre de 2005 por el Instituto Nacional de
Justicia. Ambos especifican que las aplicaciones que tratan con las víctimas masculinas no se considerarían
para su financiación. El conjunto de los nueve artículos que proporcionaron la revisión más completa del mercado de
factores de riesgo para la violencia familiar ( Heyman y Slep , 2001 ) incluyó un artículo sobre los factores de riesgo para el hombre
la violencia , pero nada de violencia por parte de las mujeres. Esta omisión fue en respuesta al interés
expresado por la administración .
La negativa a reconocer la naturaleza del sistema multi- causal y familiar del problema tiene
obstaculizado los esfuerzos para poner fin a la violencia doméstica. El resultado ha sido deliberadamente ignorando la mitad de la
perpetradores. A pesar de estos obstáculos , la situación está cambiando lentamente . ? ? I nsert
Referencia a Holtzworth – Munore , O’Leary , conferencia etc.Este Rosenbaum es un ejemplo
del proceso . Otro ejemplo ocurrió cuando la Violencia contra la Mujer acto llegó el momento de
renovación a finales de 2005 . Los grupos de derechos de los hombres lograron tener el acto revisado para incluir una
párrafo que permite la financiación de los servicios para las víctimas masculinas . Estos grupos también reconocen que ,
por el compromiso ideológico y la estructura organizativa de los organismos de financiación ,
permiso legal para financiar programas que abordan la violencia y la victimización femenina masculina no
significa que se producirá . En consecuencia , los grupos que presionaron para que el acto ha cambiado ahora son
preparación de acciones legales para poner esta disposición en vigor. Están , por supuesto , centrándose en
servicios para las víctimas masculinas. Este será un primer paso importante en el reconocimiento de la naturaleza del sistema de la familia
de la mayoría de la violencia de pareja . Sin embargo , se necesita mucho más .
El sistema de servicios de violencia doméstica, incluidos los servicios para las mujeres víctimas , debe
reemplazar el default- supuesto de que la violencia de pareja es principalmente el producto de la dominación masculina .
En cambio, el default- supuesto debe ser que la violencia de pareja es predominantemente mutua
violencia y otros tipos de maltrato mutuo de su pareja, y que los factores de riesgo son
prácticamente los mismos para hombres y mujeres . Al mismo tiempo , los proveedores de servicios deben permanecer
alertar a los casos que no se ajustan al patrón típico , incluyendo los casos que se ajustan a la imagen clásica de
una esposa oprimida y maltratada . Aunque hay hombres que entran en esta categoría , es más
a menudo las mujeres. Además , los efectos nocivos de todos los niveles de violencia son mayores para las mujeres ,
física, psicológica y económica. En consecuencia , si bien los servicios para las víctimas masculinas
son necesarios , la necesidad de servicios para las mujeres víctimas seguirá siendo mayor .
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 15
Además de los servicios para las víctimas masculinas , muchos cambios importantes que pueden derivarse de la
predominio de la violencia mutua y el predominio de la etiología de la violencia paralela al masculino
y las parejas femeninas . Creemos que haciendo caso omiso de estos hechos dificulta la prevención y el tratamiento
esfuerzos, y que los cambios necesarios en los programas de prevención y tratamiento del delincuente incluyen
siguiendo :
Reemplace el supuesto de que casi toda la violencia socio es sólo para hombres , con el
suposición de que podría haber violencia mutua o sólo para mujeres , y que esto debe
determinarse en el mismo inicio de los esfuerzos de recuperación.
Reemplace el factor ” sistema patriarcal ” modelo único causal con un modelo multi- causal.
Reemplace la dominación masculina como factor de riesgo importante en la necesidad de cambio , con predominio de
cualquiera de las partes , pero sólo como uno de los muchos factores de riesgo que requieren atención.
Da igual atención a los programas de prevención en desarrollo dirigidos a la violencia de las mujeres
y las niñas.
Los esfuerzos de prevención secundarias tienen que estar abiertos a una variedad de nuevos enfoques , de los cuales
uno de los más prometedores es la justicia restaurativa (Mills , 2003 , 2006 , Strang y
Braithwaite , 2002 )
Estos cambios en la política y la práctica , en lugar de debilitar los esfuerzos para proteger a las mujeres ,
mejorará la protección de las mujeres debido a la violencia de las mujeres es un factor importante que contribuye
a la victimización de las mujeres . Cuando las mujeres son violentas , son los socios más probabilidades de ser
heridos ( Straus, 2005a, 2005b ) . Por lo tanto , los esfuerzos para poner fin a la violencia de pareja en mujeres se
contribuir a proteger a las mujeres . Es el momento de hacer de la prevención y el tratamiento esfuerzo que es
destinada a poner fin a toda la violencia familiar , a partir de golpear a los niños , no sólo la violencia contra
mujeres. Sólo entonces las mujeres , así como todos los demás seres humanos, estar seguros en sus propios hogares.
La investigación reportada en este trabajo , que muestra que la simetría en la reciprocidad y la etiología es la
patrón predominante en todo el mundo , podría ayudar a lograr ese fin.
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 16
. figura 1 Relación entre Dominación Escala de Puntuación
y probabilidad de Male- Sólo la violencia ,
Como reportado por hombres y mujeres
0
0.01
0.02
0.03
0.04
0.05
0.06
0.07
0.511.522.533.54
Dominación Escala de Puntuación
Probabilidad predicha de Asalto
Hombres
Mujeres
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 17
. figura 2 Relación entre Dominación Escala de Puntuación
y probabilidad de Mujer – Sólo la violencia ,
Como reportado por hombres y mujeres
0
0.05
0.1
0.15
0.2
0.25
0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5 4
Dominación Escala de Puntuación
Probabilidad predicha de Asalto
Hombres
Mujeres
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ID41E2.doc , 19May2006 , Página 19
. figura 3 . Relación entre Dominación Escala Puntuación
y la probabilidad de la violencia por ambas partes ,
lo reportado por hombres y mujeres
0
0.1
0.2
0.3
0.4
0.5
0.6
0.7
0,5 1 1,5 2 2,5 3 3,5 4
Dominación Escala de Puntuación
Probabilidad predicha de Asalto
MalesFemales
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 20
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 21
Tabla 1 . Características de los estudiantes de ámbito nacional
          Nacional de Establecimiento N
%
femenino
edad
M ( SD )
Conveniencia Social
escala
M ( SD )
Todos los países 13.601 71,5 23,0 ( 6,22 ) 2,62 ( 0,36 )
África: Sudáfrica ( ZAF ) 85 94,1 23,2 ( 4,68 ) 2,66 ( 0,33 )
           Tanzania ( TZA ) 130 45,4 26,3 ( 4,72 ) 2,64 ( 0,30 )
Asia : China ( CHN) 763 62,3 21,5 ( 2,67 ) 2,58 ( 0,26 )
   China y Hong Kong ( HKG ) 521 69,7 24,4 ( 5,16 ) 2,55 ( 0,29 )
   India ( IND ) 84 72,6 22,3 ( 2,38 ) 2,55 ( 0,33 )
   Japón (JPN ) 120 49,2 20,3 ( 1,09) 2,38 ( 0,39 )
   Singapore ( SGP ) 199 71,4 24,5 ( 3,43 ) 2,53 ( 0,31 )
   Corea del Sur ( KOR ) ​​183 61,2 24,7 ( 3,87 ) 2,47 ( 0,29 )
   Taiwan ( TWN ) 152 76,3 20,1 ( 1,86) 2,50 ( 0,25 )
Europa: Bélgica ( BEL ) 686 78,4 27,5 ( 11,01 ) 2,64 ( 0,36 )
       Alemania ( GER ) 483 69,2 24,1 ( 4,87 ) 2,50 ( 0,30 )
       Grecia ( GRC ) 213 77,0 21,2 ( 2,20 ) 2,72 ( 0,36 )
       Hungría ( HUN ) 152 68,4 22,3 ( 2,51 ) 2,61 ( 0,35 )
       Lituania ( LTU) 347 68,0 20,5 ( 2,50 ) 2,52 ( 0,29 )
       Malta ( MLT ) 97 76,3 22,4 ( 5,86 ) 2,60 ( 0,37 )
       Países Bajos ( NDL ) 380 87,4 23,4 ( 6,79) 2,67 ( 0,38 )
       Rumania ( ROU ) 236 89,8 21,0 ( 2,23 ) 2,77 ( 0,38 )
       Federación de Rusia ( RUS ) 398 59,5 20,0 ( 2,79 ) 2,51 ( 0,35 )
       Suecia ( SWE ) 671 76,2 28,5 ( 7,41 ) 2,64 ( 0,36 )
       Suiza ( CHE ) 310 76,8 34,2 ( 10,48 ) 2,62 ( 0,35 )
       Reino Unido (UK ) 407 86,0 20,9 ( 4,63 ) 2,57 ( 0,37 )
América Latina: Brasil (BRA ) 236 67,4 21,0 ( 3,63 ) 2,66 ( 0,39 )
                  Guatemala ( GTM ) 168 48,2 19,6 ( 2,55 ) 2,60 ( 0,38 )
                  México ( MEX ) 190 85,3 20,4 ( 3,56 ) 2,85 ( 0,39 )
                  Portugal ( PRT) 352 68,2 21,7 ( 3,37 ) 2,74 ( 0,33 )
                  Venezuela (VEN ) 209 62,7 23,9 ( 4,96 ) 2,91 ( 0,41 )
Oriente Medio: Irán ( IRN ) 91 75,8 * 2,50 ( 0,34 )
               Israel ( ISR) 287 81,5 31,1 ( 8,64 ) 2,64 ( 0,39 )
América del Norte: Canadá ( CAN) 1090 72,6 21,7 ( 4,26 ) 2,62 ( 0,36 )
                   Estados Unidos
( EE.UU. )
4020 69,3 21,6 ( 4,89 ) 2,64 ( 0,37 )
Oceanía: Australia ( AUS ) 214 83,2 23,5 ( 7,11 ) 2,62 ( 0,35 )
         Nueva Zelanda ( NZD ) 127 78,7 21,7 ( 5,82 ) 2,49 ( 0,32 )
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 22
Tabla 2 . La prevalencia y la mutualidad de la violencia física
Porcentaje de relaciones violentas ( todo tipo de violencia )
Asalto Cambio Male- Female Only – Sólo dos Violent
Nación Nación % % % Nación Nación %
Todo 31,2 9,9 Todos Todos Todos 21,4 68,6
IRN GRC 77.1 26.2 36.9 HKG IRN 94.6
MEX 44.1 MLT SGP 21.7 32.0 91.3 TZA
ZAF VEN 39.5 17.4 31.7 CHN ZAF 82.0
GBR 37.5 BRA MLT 15,2 30,4 80,7 JPN
TZA 37.4 AUS SWE 14.0 28.4 77.7 MEX
HKG PRT 37,0 13,6 28,2 NZL GBR 76.5
TWN HUN 36.1 12.5 27.8 ISR IND 75.0
CHN 34.7 DEU RUS 12.4 27.1 72.5 KOR
LTU 33.9 SWE CHE 11,8 25,8 71,1 BRA
BEL BEL 33.4 11.2 25.5 ROU NDL 71.0
IND 32.3 ISR 9.8 TWN LTU 25.4 70.7
KOR 32,2 EE.UU. 9,7 GTM RUS 25.0 70.0
RUS 32.2 SGP DEU 9,4 24,8 70,0 HUN
ROU 31.9 CHE NDL 9,4 24,2 69,6 EE.UU.
NDL 31.7 CAN BEL 9.4 LTU 23.5 68.8
EE.UU. 30,0 NZL 8.7 PRT 22,7 68,3 CAN
GRC 28.5 IND CAN 8.3 22.1 67.8 TWN
NZL 27.9 GTM 8,3 AUS 21.0 67.4 ROU
DEU 26.6 KOR 8,0 EE.UU. 20,6 66,6 GTM
CAN HKG 24.9 7.7 19.8 AUS BEL 64.9
CHE 24,7 JPN KOR 7.6 19.3 64.7 CHE
VEN 24.3 ZAF GBR 7,6 19,2 63,6 PRT
GTM CHN 24,2 6,9 19,0 VEN VEN 63.4
22.7 HUN HUN ROU 6.9 17.5 63.0 NZL
SGP 22.7 TZA 6,9 IND 16.6 62.7 DEU
BRA 22 . TWN 6.7 GRC 16.2 62.3 ISR
JPN 21.4 MEX MEX 6,6 15,5 61,2 CHN
AUS LTU 20.2 5.6 13.5 SWE BRA 59.7
MLT 19.1 NDL 4.6 JPN 11.5 58.4 SGP
ISR 18.6 GBR ZAF 4,2 10,2 57,5 GRC
SWE IRN 17,9 4,0 1,7 TZA HKG 55.2
PRT 16,6 RUS IRN 2,8 1,3 47,8 MLT
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 23
Tabla 3 . La prevalencia y la mutualidad de la violencia severa mediante el establecimiento Nacional
Asalto grave
velocidad
Porcentaje de severamente las relaciones violentas
Male- Female Only – Sólo dos Violent
nación
% % Nación Nación Nación % %
Todo 10,8 Todos 15,7 Todos 29,4 Todos 54,8
TWN MLT 23,2 37,5 60,0 JPN NZL 80.0
TZA SWE 19.8 37.5 50.0 MLT KOR 70.9
MEX GRC 16.5 24.3 46.1 SGP BRA 70.5
IRN VEN 16.3 21.8 43.4 HKG PRT 69.5
ZAF PRT 16,1 21,7 43,4 NDL IRN 66.6
CHN TZA 15.9 21.2 42.1 HUN TZA 66.6
HKG 15.5 ROU CHN 21.2 41.3 64.8 MEX
KOR AUS 14.8 20.0 37.8 TWN CAN 62.6
GRC 14.8 CHN SWE 19.7 37.5 62.5 VEN
GBR 14.4 ZAF ROU 18,7 36,3 62,2 RUS
RUS 12.4 BEL LTU 18.3 36.3 61.9 CHE
IND 11.9 DEU BEL 17.3 33.3 61.5 IND
VEN 11.4 IRN RUS 16.6 30.1 61.5 ISR
EE.UU. GTM 11.0 16.6 28.5 CHE GBR 60.5
HUN MEX 11.0 16.2 28.2 DEU TWN 59.4
NZL HUN 10,9 15,7 EE.UU. 28,1 58,5 GRC
BEL IND 10.6 15.3 28.1 GBR EE.UU. 56,6
ROU ISR 10.5 15.3 28.0 AUS ZAF 56.2
CAN 8.6 EE.UU. 15,2 27,7 GTM GTM 55.5
AUS 8,5 LTU 15.1 CAN DEU 25,2 54,3
LTU 8.5 PUEDE ZAF 12.1 25.0 52.0 AUS
BRA JPN 8,3 11,7 23,0 IND LTU 48.4
ISR ISR 7.5 GBR 11.2 23.0 48.2 BEL
DEU 7.2 JPN KOR 10.0 22.5 47.8 NDL
GTM 7,1 CHE MEX 9.5 18.9 47.4 HKG
BRA BRA 5.9 HKG 9,0 17,6 46,1 SGP
CHE 5.7 NDL 8.7 GRC 17.0 42.4 ROU
PRT 5.0 SGP IRN 7,6 16,6 42,1 HUN
SGP 4.9 RUS 7,5 VEN 15.6 40.0 NZL
NDL 4.9 KOR TZA 6,4 12,1 38,8 CHN
MLT 4.0 TWN JPN 2,7 10,0 25,0 SWE
SWE 1,7 NZL 0.00 PRT MLT 8,7 12,5
ID41E2.doc , 19May2006 , Página 24
Tabla 4 . Escala de Dominio
En Rango Orden de
Male Dominance Puntuación media
  Puntuación de medios:
NACIÓN HOMBRES MUJERES
TODO 1,98 1,99
TZA 2,38 2,38
RUS 2.37 2.21
IRN 2,27 2,32
TWN 2.23 2.28
CHN 2.22 2.15
GRC 2,17 1,98
KOR 2.17 2.25
LTU 2.11 2.20
HKG 2,10 2,16
IND 2.10 2.18
HUN 2,08 1,93
MEX 2.03 2.10
VEN 2,03 1,93
ZAF 2,01 2,08
ROU 2.00 2.01
GTM 1,97 1,98
BRA 1.96 1.94
SGP 1,96 2,03
EE.UU. 1,93 1,91
JPN 1,90 1,97
PRT 1,89 1,89
DEU 1.82 1.90
ISR 1.81 1.86
AUS 1.80 1.83
GBR 1,80 1,87
BEL 1.77 1.80
MLT 1,75 1,95
NZL 1,75 1,82
CAN 1.73 1.81
CHE 1,73 1,76

Tabla 5 .

dependiente
variable
independiente

posibilidades
proporción
95 %
confianza

relación

sólo
violencia

relación

sólo
violencia

relación

ambos
violento

escala

sólo
violencia

sólo
violencia

ambos
violento

dependiente

posibilidades

obligado
superior
obligado

( meses )

sólo
violencia

escala

( meses )

sólo
violencia

escala

( meses )

ambos
violento

escala

sólo
violencia

sólo
violencia

ambos

REFERENCIAS

revisar.

journal of

W.H.O.

Organización.

New York: Simon & Schuster .

muestras clínicas .

social

un . ( 2003 ) .

en

Princeton University Press.

revista

Nueva York :
Cambridge University Press .

política .

socios .

journal of

( 2006 ) .

marcadores .
New York: Praeger .

regiones .

en

Transacción

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