La Inquisición ofrecía mas garantías juridicas que los JVM

Balance de las discriminatorias leyes sexistas en España (2004-2010) FEDERGEN

In Denuncias falsas, Estadistica (datos estadisticos), Hombres maltratados, Legislacion on 20 noviembre, 2013 at 17:07

FEDERACIÓN DE AFECTADOS POR
LAS LEYES DE GÉNERO
(FEDERGEN)
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DOSIER DE PRENSA
VIOLACIÓN  DE LOS DERECHOS HUMANOS
LEYES  ESPAÑOLAS  INSPIRADAS EN LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO  QUE VIOLAN EL
CONVENIO EUROPEO DE DERECHOS HUMANOS
I. Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de medidas de protección integral
contra la violencia de género: 
Violación del art.14 del Convenio y del art. 1 del Protocolo 12, autónomamente y en
relación a los art. 6, art. 7, art. 8, art. 9 y art. 10  del Convenio.
I. Ley Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre, por la que se modifica la Ley
Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal:
Violación del art. 14 y art. 1 del Protocolo 12, en relación al art. 6, art.7 y art. 8 del
Convenio.
II. Leyes autonómicas de violencia de género de Andalucía, Galicia, Aragón,
Cantabria, Cataluña,  Murcia, Canarias, Madrid y Castilla-León:
Violación del  art. 14 y art. 1 del protocolo 12, en relación a los art. 6, art. 7, art. 8, art. 9 y
art. 10 del Convenio
IV. Falta de independencia e imparcialidad del tribunal constitucional:
Violación del art. 6.1.
            SE CONCULCA EL ESTADO DE DERECHO

Sólo letrados valientes son capaces de denunciar lo que está ocurriendo con tanta
claridad como Ignacio Francés Sánchez. Estamos ante una tragedia de grandes
dimensiones. No sabemos cuántas personas inocentes cumplen condenas en España
por " delitos de género" puesto que no se recaban los datos o se ocultan, pero se
puede deducir que con la aplicación de una ley que no ofrece garantías procesales, con
una indefinición del delito ( se califica lo que es violencia doméstica como violencia de
género) y juzgados por " tribunales especializados"  que en la práctica jurídica son "
tribunales especiales" (debido al rango de la LICVG trasladan los expedientes civiles y
penales  a la jurisdicción penal de los tribunales " especiales de violencia contra la mujer")
son varios miles.
Casi el  diez por cien de la población masculina española mayor de 18 años ha pasado
por los calabozos policiales denunciados por delitos de género.
Ignacio Francés Sánchez Fecha: Enero 2012
Origen: Noticias Jurídicas 
A menudo, a lo largo de estos últimos años, se dice con timidez dos palabras que
rápidamente son borradas de la escena en la que hayan sido pronunciadas, como si de
un virus se tratara, denuncia falsa en la violencia de género. Muchos pueden
preguntarse ¿Qué tiene que ver una denuncia falsa en violencia de género con el
matrimonio? Esta pregunta tiene dos respuestas; en el hipotético caso de que la denuncia
sea veraz, no tendrá nada que ver, ahora bien en el supuesto de que sea falsa,
desencadenará una serie de situaciones que a continuación expondremos. 
Este letrado, considera haber adquirido gran experiencia en casos de violencia de género,
familia y denuncias falsas en ambas ramas; a través de estos años, ha podido ver de todo,
y en concreto una nueva forma de obtener resultados amparándose en una ley que a día
de hoy muchos consideramos desequilibrada. 
Efectivamente el maltrato como violencia de género existe. A aquellos que maltraten a la
mujer prevaliéndose de una fuerza física superior debe aplicárseles la ley penal con el
mayor rigor exigible, ahora bien, ¿hay algo más injusto que una condena de un
inocente?
Si efectivamente ocurre, y este letrado puede dar fe de ello pues ha sido testigo laboral de
dicha situación en infinidad de ocasiones ¿Puede resarcirse al inocente del daño que se
le ha causado?
Hay algo indiscutible, la ley no es equilibrada y puede generar serias dudas en opinión de
este letrado y en muchos de sus extremos sobrepasar la inconstitucionalidad, contraria
incluso a la base de nuestro ordenamiento, el artículo 24 de la constitución española en
referencia al derecho a la tutela judicial efectiva y por ende el derecho a un juicio justo.
Ilegalidades como dar por cierta la declaración de la denunciante mientras no se
demuestre lo contrario ( en multitud de ocasiones y si no hay testigos es imposible
demostrar que no ha ocurrido, por lo tanto el denunciado no podrá defenderse, esto se
llama en derecho “prueba diabólica”, es decir cargar la prueba al denunciado), o que te
encuentres un escrito de acusación de fiscalía con solicitud de pena antes de oír al
denunciado declarar práctica habitual en violencia de género, o en su defecto realizar la
detención y dejar al denunciado en calabozos durante una o incluso dos noches sin
evidencias ni indicios, es decir, cumplimiento de parte de la pena anticipada, a pesar de
que se maquille la palabra preso por retenido, al fin y al cabo es lo mismo, es más, y por
poner un ejemplo. en una ocasión, este letrado se personó en instancias policiales con la
grabación de lo ocurrido, que demostraba la denuncia falsa, y viendo que el encarcelado
en calabozos era inocente, siguió pasando la noche ahí, algo que debería ser considerado
como detención ilegal, pero que sigue siendo maquillado por la palabra “retenido” que no
detenido.
¿Puede tener esto un límite o irá a más?, el problema es serio, por dos razones, en primer
lugar por el silencio generado, ¿a quién se pregunta si hay denuncias falsas? ¿Quién
hace esas encuestas falsas que dicen el que solo un 1 % son falsas? Pues en mi humilde
opinión, y a consecuencia de la cantidad de procedimientos llevados por toda la geografía
española de este tipo (Madrid, Coruña, Vigo, Manresa, Barcelona, Mataró, Ciudad Real,
Alicante,…….), si se pregunta a funcionarios de violencia de género, la respuesta habitual
contradice rotundamente esas encuestas.
En referencia al divorcio y desgraciadamente, este letrado está viendo cada vez más a
menudo situaciones anormales de denuncias sin base, ni pruebas que casualmente se
interponen cuando hay un interés por el cónyuge femenino de iniciar un divorcio. Como
resultado en la mayor parte de los casos se obtiene de forma inmediata, orden de
alejamiento, con lo que la salida del marido de la vivienda es automática, se inicia el
divorcio en un juzgado que no es natural y en el que el hombre es el peligro potencial, es
decir se inicia y se sigue el procedimiento de divorcio en el juzgado de violencia de género,
con un fiscal que lleva causas penales contra denunciados, que posiblemente haya
realizado con antelación un escrito de acusación contra su todavía cónyuge, se realizan
diligencias urgentes para el pago de pensiones y en general se agiliza todo, y en multitud
de ocasiones la denunciante reciben ayudas económicas mensuales por ser mujer
maltratada incluso antes de que se dicte una sentencia, en general es más rápido,
económico y se goza de una mayor protección por parte de la mujer. 
Un ejemplo de lo aquí comentado, lo encontramos en la sentencia del juzgado de lo penal
número 11 de Málaga 456/09, obtenida por este letrado, En la misma absuelve al hombre
que había sido acusado de coaccionar, insultar y amenazar de muerte a su pareja y
califica la conducta de ésta de «maniobra torticera», de «tal claridad» que el fiscal retiró la
acción penal, informando nuestro bufete a medios de comunicación, que en esta ocasión
tuvimos la suerte de que las dos menores, hijas de mi representado declararon
situaciones tan aberrantes como el que “la madre se cortaba con un cuchillo y decía que
había sido el padre, o que se daba con la cabeza en la pared y decía que había sido el
denunciado, o incluso que ella les pegaba con una vara en las piernas dejándoles
moratones y acusaba al padre de tales hechos”. Si analizamos este caso concreto, no
puedo por más que enjuiciar la actuación de fiscalía, pues con pruebas tan evidentes,
simplemente retiró la acusación, sin solicitar la deducción de testimonio y el inicio de
actuaciones penales por denuncia falsa, algo que en mi opinión debería haber sido
obligación como garante de la ley. Tuvo que ser este letrado el que suplicó en sala que se
dedujera testimonio, y así se concedió. Es necesario reflexionar, ¿realiza realmente su
labor el fiscal que teniendo un conocimiento firme sobre una denuncia falsa no solicita el
inicio de acciones? No es ni la primera, ni la segunda vez que este letrado se queda
perplejo ante la impasividad en situaciones de este tipo, en ocasiones con amenazas del
propio fiscal a la declarante con palabras textuales “ si vuelve a presentar una denuncia
falsa, me encargaré de que sea usted la que pase días en prisión”, pero una vez
pronunciadas, se archiva la causa, no hay solicitud de testimonio, y el único resultado es
la impunidad de la persona que ha cometido el delito de denuncia falsa, obteniendo
simplemente una conclusión que no es otra que, “puedo hacer esto las veces que
considere conveniente, pues como no pasa nada y es gratis”, de esta forma lo que hacen
es generar dudas sobre esta ley, más aun, perjudican seriamente a las verdaderas
víctimas mujeres que si viven sometidas bajo el maltrato de sus cónyuges o parejas. 
Para terminar no quiero dejar género de duda sobre tres puntos: este letrado y su bufete
condena enérgicamente el maltrato real y cree necesario aplicar las penas más duras a
los que cometan dicho delito, en segundo lugar no creo que las estadísticas aportadas en
referencia a la denuncia falsa en violencia de género se acerquen en lo más remoto a la
realidad, solo hay que ver cómo han sido realizadas, en base a las deducciones
solicitadas por fiscalía, valga el ejemplo de la sentencia aportada para ver que no son los
únicos que solicitan dichas deducciones y por tanto son totalmente ajenas a la realidad,
por último pienso que esta ley debe revisarse, pues quizás no obtenga jamás el objetivo
para el que se realizó, y en mi humilde opinión, ejerciendo el derecho a la libre expresión
consagrado en nuestra constitución Española, la misma puede generar en primer lugar y
en situaciones especiales criminales en potencia y en segundo lugar y en referencia a la
impunidad incitación a la denuncia. El contenido íntegro del artículo es una invitación para
pensar que falla, son opiniones que en momento alguno atacan, discriminan ni acusan
directamente, pero si invitan a reflexionar sobre dicha ley y la forma en la que se aplica. 
José Ignacio Francés Sánchez.
IFS Abogados.
DE HECHO EL  ARTICULADO DE LA LEY INCLUYE
VERDADERAS ABERRACIONES JURIDICAS COMO LA
REDACCIÓN DEL ARTÍCULO 1º
Artículo 1. Objeto de la Ley.
La  presente  Ley  tiene  por  objeto  actuar  contra  la  violencia  que,  como  manifestación  de  la  discriminación,  la
situación de desigualdad  y las relaciones de poder de los  hombres sobre  las mujeres, se ejerce sobre éstas por
parte  de  quienes  sean  o  hayan  sido  sus  cónyuges  o  de  quienes  estén  o  hayan  estado  ligados  a  ellas  por
relaciones similares de afectividad, aun sin convivencia.
COMENTARIO Como consecuencia de esta redacción tenemos que
El objeto de la ley no es la violencia contra la mujer en general sino exclusivamente la
violencia que ejercen los hombres que han sido sus cónyuges  o han estado ligados a
ellas por relaciones de afectividad aún sin convivencia.  Es decir quienes han ejercido  LA
HETEROSEXUALIDAD CON AFECTIVIDAD
Quedaría  fuera del objeto de  la ley la violencia ejercida contra la mujer si no han existido
relaciones de afectividad  y  por supuesto cualquier violencia que no haya sido cometida
por un varón ni siquiera de una mujer contra otra mujer.
Además se establece por definición que las relaciones heterosexuales se ejercen  dentro
de las relaciones de poder que los hombres ejercen sobre las mujeres con lo que
cualquier varón que ejerce la heterosexualidad podría ser objeto, como de hecho lo es, de
esta ley.
Pero es un absurdo establecer que las relaciones heterosexuales se ejercen por definición
desde el poder puesto que indicaría que la mujer se somete voluntariamente a dicho
poder.
En cualquier caso se dejaría de establecer la distinción real entre personas (en este caso
varones) que ejercen el poder y que no ejercen el poder pasando a ser todos los varones
ejercitantes del poder. Además que habría que demostrar que la persona en cuestión está
ejerciendo la relación heterosexual desde una dimensión de poder  o no para en estricto
sensu poder aplicar la ley a un individuo en concreto. Supuesto  que no se ha dado en
ninguno de los más  de un millón de varones españoles a los que se les ha aplicado la ley.
Concluyendo tendríamos que  estamos ante una ley que
1º  Criminaliza la heterosexualidad
2º  Mezcla los conceptos de violencia de género y violencia doméstica  creando confusión
terminológica y jurídica de muy graves consecuencias sociales
2º  Subvierte el lenguaje castellano en lo que respecta al concepto de género que lo hace
exclusivo de un sexo  cuando la base lingüística y estructura  de dicho concepto como la
RAE lo define  no puede ser excluyente de un  sexo.
3º  Vuelve a subvertir el lenguaje en los que respecta al concepto de poder cuyo
significado social es vaciado de contenido para ser definido como relación entre un
hombre y una mujer. Con lo que se caería en la contradicción de  afirmar que ninguna
relación heterosexual sería ejercida por parte de la mujer en un plano de igualdad o lo que
es lo mismo que toda mujer se somete cuando ejerce la sexualidad.
UNA LEY QUE  EMPIEZA MAL ……
Fue necesario desacreditar al Consejo General de Poder Judicial y al Consejo
de Estado para que la ley saliera adelante y en cualquier caso el Gobierno y
el Parlamento  ignoraron totalmente sus advertencias
EL AÑO 2004 EL CONSEJO DEL PODER JUDICIAL CRITICÓ LA LEY INTEGRAL
CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO 
Poco después el Consejo del Poder Judicial fue renovado y….
B. DE LA C. – Madrid – 24/06/2004 
El Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) aprobará hoy el informe sobre el
anteproyecto de ley orgánica integral contra la violencia ejercida sobre la mujer. Entre las
conclusiones del texto elaborado por el vocal conservador José Luis Requero figuran las
siguientes:
– Ley integral sólo para mujeres. El CGPJ critica que precisamente una Ley integral
regule sólo la violencia sobre la mujer, en lugar de todos los ámbitos en que se manifiesta
la violencia doméstica.
– Discriminación negativa. La tutela judicial de la mujer no es mayor por el hecho de que
la proteja sólo a ella, excluyendo de su ámbito a otros sujetos dominables, como menores,
ancianos o, incluso, hombres, mediante una censurable discriminación negativa.
– Intencionalidad del agresor. No es aceptable un concepto de violencia sobre la mujer,
clave para toda la aplicación de la ley, fundamentado en la intencionalidad del agresor.
– Objeción constitucional. Es objetable constitucionalmente el paso a delito de las
amenazas y coacciones leves sólo si el ofendido es mujer, igual que la creación de delitos
basándose en un agresor hombre al que se presume intencionalidad contra la mujer.
– Juzgados según sexo. Carece de justificación crear juzgados sólo para mujeres, según
una supuesta intención del agresor y el sexo de la víctima. Si los órganos judiciales no
pueden crearse por razones de raza, ideología o creencias, tampoco por razón de sexo.
– Casos civiles criminalizados. La inserción de los Juzgados de Violencia Sobre la Mujer
en el orden penal implica "criminalizar" las causas civiles, así como potenciar el riesgo de
que tales juzgados sean instrumentalizados.
– Demasiada judicialización. Una Ley que pretende definirse como integral, ante un
problema social de primera magnitud, diverso en sus causas y manifestaciones, opta por
una marcada judicialización de las soluciones.
– Derecho al juez ordinario. El derecho constitucional al juez ordinario predeterminado
por la ley queda comprometido desde el momento que queda a merced de la mujer la
elección del juez competente, en función de que acuda o no a las medidas de protección
que el texto legal le ofrece.
– Dudas sobre la eficacia legal. El CGPJ tiene dudas más que fundadas de que se vaya
a aportar más racionalidad y eficacia al sistema para erradicar el grave fenómeno de la
violencia doméstica en general, mediante la futura ley.
NUNCA EN DEMOCRACIA UNA  LEY
  HA SIDO PROMULGADA Y SENTENCIADA POR EL TRIBUNAL
CONSTITUCIONAL  CON UN CÚMULO  TAN GRANDE
IRREGULARIDADES POLÍTICAS Y JURÍDICAS
Conde-Pumpido, nombrado fiscal general del estado,  criticó al CGPJ por haberse
opuesto al texto.  
La aprobación por mayoría  en el CGPJ de rechazar el proyecto de ley no  fue  un criterio
democrático para por entonces ministro de Justicia  Sr. López Aguilar (así lo justificó ante
la prensa) ni lo ha sido desde entonces para ninguno de los gobiernos españoles hasta el
día de hoy.
El Consejo de Estado se opuso igualmente a que dicha norma contemplara una
discriminación  en la ley penal pero no fue tampoco tenido en cuenta.
MADRID AGENCIAS. EFE. Viernes, 25 de junio de 2004
El informe del Poder Judicial crítico con el texto de la ley integral contra la violencia de
Género salió adelante por diez votos frente a nueve.
Conde-Pumpido instruye a los fiscales para ayudar a las víctimas y critica el ‘sesgo
político (sic!) del CGPJ respecto de la ley contra la violencia de género
El Gobierno ha vuelto a cambiar el nombre de la norma, a la que ha incorporado
"muchas propuestas" de diversos organismos pero manteniendo "íntegramente  la
filosofía de la ley ", que incluye la discriminación positiva de la mujer.
Comentario El Gobierno ante las críticas de estos dos organismos se limitó a cambiar el
nombre de  Ley Orgánica  de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de la
Mujer  (evidentemente no iba a pasar el filtro constitucional)  por Ley Orgánica de Medidas
de Protección Integral contra la violencia de Género introduciendo un concepto contrario a
la lengua española y confuso  (para que pudiera pasar el filtro constitucional).
En la práctica ha dejado establecida una aberración legal en el ordenamiento jurídico
español de consecuencias funestas para la ciudadanía.
MADRID AGENCIAS. EFE. Viernes, 25 de Junio de 2004 (Continuación)
El ministro de Trabajo, Jesús Caldera, ha dicho que el texto mantiene los tipos penales
específicos para proteger a las mujeres, de modo que coacciones y amenazas serán
delitos en vez de faltas cuando el autor sea un hombre y la víctima una mujer que
sea su pareja o ex pareja.
Caldera ha explicado que el Gobierno está convencido de que la discriminación positiva
que se aplica en el ámbito laboral, educativo y social también es posible en el plano
penal, a pesar del informe del Consejo General del Poder Judicial.
Entre los cambios introducidos en el texto, ha destacado que se otorga a los menores
hijos de las víctimas el derecho a acceder a los servicios sociales y a los juzgados
especiales de violencia de género, y que se garantiza la equidad territorial en esas
nuevas redes de servicios sociales.
Según Caldera, el Gobierno sí ha cambiado aspectos de la ley que presentaban
"discordancias" con otras leyes en los ámbitos "procesal, penal y educativo", así como en
los terrenos "laboral y funcionarial".
Proteger los derechos de la mujer
Según la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y
saliendo al paso de algunas críticas a la norma, el objeto del texto es "proteger bienes
constitucionales" como son los principales derechos de la mujer. "Si el Gobierno tenía
que elegir entre la seguridad de las mujeres y una interpretación conservadora del
derecho a la igualdad", ha añadido Fernández de la Vega, "ha optado por lo primero".
La vicepresidenta primera ha asegurado que el Gobierno ha incorporado al texto de la ley
"muchas propuestas" realizadas por "diversos organismos", aunque ha matizado que
con un límite: la defensa a ultranza de las mujeres maltratadas".
Fernández de la Vega ha dicho que, con esta ley, el Gobierno "encabeza la rebelión
social contra los que maltratan a las mujeres" y que es consciente de que hay otros
problemas sobre los que debe actuar, en referencia a la violencia en el ámbito doméstico
sobre ancianos, niños y hombres.
COMENTARIO En España, contrariamente al resto  de países europeos, en lugar de
promover leyes CONTRA LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR  se promovieron leyes de 
GÉNERO, descuidando totalmente la lucha contra la violencia intrafamiliar.
Las leyes CONTRA LA VIOLENCIA FAMILIAR europeas tratan a todos los miembros del
grupo familiar ( niños, ancianos, mujeres y hombres con el mismo patrón de igualdad) y
las medidas que en España se aplican exclusivamente a las mujeres como son las
órdenes de alejamiento y otras se aplican a todos y cada uno de los miembros del grupo
familiar.
Por el contrario en España se quiso introducir una discriminación de sexo entre el varón y
la mujer y por ello se optó por promulgar la Ley Integral contra la Violencia de Género que
es constitucional sólo como consecuencia de las graves irregularidades que se produjeron
en el Tribunal Constitucional en el momento de su aprobación la misma.
En España se ha descuidado sistemáticamente la lucha contra la violencia intrafamiliar 
en  provecho de las leyes de género.  De hecho la Ley Integral de Violencia de Género
confunde interesadamente los conceptos de violencia de género y violencia intrafamiliar y
fuerza el concepto de género para vaciarlo de la acepción común  a los dos géneros el
masculino y el femenino.
Lo verdaderamente grave  es que las altas instituciones españolas (Gobierno, Parlamento
y Tribunal Constitucional que dicen representar la Democracia en  nuestro país) haya
aceptado el “juego de palabras” con el que se ha engañado a todos los españoles.
La razón por la que se promulgaron las leyes de violencia de género en lugar de las leyes
contra la violencia intrafamiliar fue la de poder acceder a los fondos europeos en mayor
cuantía.
MADRID AGENCIAS. EFE. Viernes, 25 de Junio de 2004 (Continuación)
El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, precisó ayer que de los cinco
informes pedidos a otros tantos órganos consultivos sobre el anteproyecto, cuatro de
ellos son "muy favorables y saludan el espíritu y la vocación de la Ley", mientras
que el del CGPJ, aprobado además por mayoría y no por unanimidad, plantea objeciones.
(sic!)
Los cuatro informes favorables al anteproyecto son el del Consejo Económico y Social,
el del Consejo Fiscal, el del Consejo Escolar.  
En su informe consultivo, de 86 folios, el Consejo de Estado destaca sobre todo que las
medidas previstas deberían proteger también a los hijos, y señala que las iniciativas
en materia penal deberían omitir las referencias directas a la mujer como víctima.
Asimismo, el dictamen afirma que una norma tan relevante hubiese merecido una
"elaboración más sosegada", que debió incluir consultas a las comunidades autónomas
y a las instituciones dedicadas a la problemática de la mujer.
El Consejo de Estado indica además que las medidas de discriminación positiva que
recoge el anteproyecto están más justificadas cuando se refieren a la protección y
asistencia de las víctimas, mientras que las represivas y sancionadoras, podrían
formularse de modo indirecto y sin suponer una discriminación por razón de sexo.
Por su parte, el pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) aprobó -pero por
tan sólo un voto de diferencia (10 a 9)- el informe en el que se duda de la
constitucionalidad de varios artículos del anteproyecto de ley y se critica que la
discriminación positiva en favor de las mujeres excluya al resto de las víctimas.
Ocho de los nueve miembros del CGPJ que votaron contra el informe elaborado por el
vocal conservador José Luis Requero suscribieron una declaración en la que
denunciaron que el dictamen aprobado "descalifique globalmente y en términos cuasi-peyorativos y tendenciosos el anteproyecto" y utilice afirmaciones de "escaso rigor
jurídico", llegando a cuestionar la necesidad de una protección especial para las mujeres.
El informe de Requero contrario a la ley  fue aprobado en su literalidad y, según recordó el
portavoz del CGPJ, Enrique López, valora la intención del legislador y entiende que la
violencia doméstica, y especialmente la de género, exige una respuesta enérgica del
Estado de Derecho, pero considera que la ley "no es mala por lo que incluye, sino
fundamentalmente por lo que excluye".
El CGPJ cuestiona la constitucionalidad de dos puntos concretos: que coacciones y
amenazas pasen de ser faltas a delitos sólo cuando el autor sea un hombre y la
víctima una mujer y que se creen juzgados especiales de violencia sobre la mujer de
los que se excluye al resto de las víctimas de la violencia doméstica.
APROBACIÓN CONSTITUCIONAL DE UNA LEY
INCONSTITUCIONAL
El Tribunal Constitucional aprueba la constitucionalidad de la Ley Integral contra la
Violencia de Género tras las   157 enmiendas  ( el mayor número de la historia de la
democracia) tras haberla dejado reposar durante más tres años en  espera del momento
oportuno para su deliberación, dada la oposición de gran parte de los miembros de dicho
tribunal  y el reducido margen de los votos para su aprobación.
Dos acontecimientos  hicieron posible la aprobación constitucional de un texto claramente
inconstitucional en el marco de un estado de derecho.
a)   La  presidencia de Emilia Casas Baamonde  en el Tribunal
Constitucional.
MADRID. EFE. 2007 La polémica por las escuchas realizadas a la presidenta del Tribunal
Constitucional, María Emilia Casas, que mantuvo una conversación telefónica con una
abogada luego detenida por la Guardia Civil acusada de encargar el asesinato de su ex
marido, ha hecho que por momentos se olvidara que en este asunto hay una víctima
fundamental: la familia de Miguel Ángel Salgado Pimentel, el hombre acribillado a balazos
en el garaje de su casa de Ciempozuelos el 14 de marzo de 2007.
Estos días están siendo muy difíciles para los allegados de Salgado, que vuelven a revivir
el terrible dolor de aquellos momentos. Pero además, la noticia adelantada por ABC de
que la presidenta del Constitucional habló con la presunta inductora del crimen para
aconsejarla sobre cómo recuperar la custodia de su hija ha hecho que al dolor se sume la
indignación.
«La actuación de Casas es inexplicable -afirmaron fuentes familiares consultadas por este
periódico-. No es lógico que nada menos que la presidenta del Tribunal Constitucional se
dedique a dar consejos a la primera persona que alguien le pide, a la primera señora que
llama».
« Sea o no sea delito lo que ha hecho entendemos que María Emilia Casas debe dejar su
cargo, dimitir de inmediato. Estamos sorprendidos e indignados».
Como ya informó ABC, las investigaciones de la Guardia Civil revelaron que la abogada
Dolores Martín había encargado a uno de sus clientes habituales, Eloy Sánchez Barba,
que matara a su ex marido, al parecer para quedarse con la custodia de la hija de ambos.
Un mes después del crimen -17 de abril de 2007- fue cuando María Emilia Casas la llamó
a instancias de una conocida suya para aconsejarla sobre ese asunto, si bien lo cierto es
que la presidenta del TC cortó la conversación en el momento en que la letrada le dijo que
era investigada como sospechosa del asesinato.
La secuencia de los hechos. El 13 de marzo de 2007, los sicarios planifican el crimen, que
cometen el 14 a primeras horas de la noche. Y el día 15 por la mañana el juzgado de
familia da cuenta a los letrados del matrimonio separado de que había concedido a Miguel
Ángel Salgado la custodia de la niña. La familia Salgado no descarta que Dolores Martín
ya conociera la decisión de los jueces.
Sin embargo Doña Emilia Casas Bahamonde, ex presidenta del Tribunal Constitucional,
pasó sin sanción alguna después de verse involucrada en la trama del asesinato de
Salgado Pimentel, cuando en las escuchas realizadas por la Policía se demostró que
aconsejó a la principal imputada por el asesinato, su ex mujer, orientándola hacia dos
abogadas de la asociación de mujeres juristas Themis, una de las más influyentes
organizaciones feministas de nuestro país, impulsora entre otras de la propia LIVG, y le
ofreció que la llamase a ella en persona en caso de que llegase a apelar hasta el Tribunal
Constitucional.
Por estos hechos Mª Emilia Casas Bahamonde desobedeció el artículo 389 de la Ley
Orgánica del Poder Judicial, que prohíbe expresamente el que un juez o magistrado dé
cualquier tipo de asesoramiento jurídico, sea o no retribuido. En caso de que un juez así
lo haga se considera como una falta muy grave, en base al artículo 417.6 de la Ley
Orgánica del Poder Judicial. Pero aquí no pidieron ninguna dimisión y pasaron por alto el
asunto, lo mismo que curiosamente hizo el propio Tribunal Constitucional que mantuvo a
María Emilia Casas Bahamonde en su puesto de presidenta al archivar el procedimiento
en el que se investigaban estos hechos bajo el pretexto de que no hubo asesoramiento. .
La citada conversación telefónica, grabada por la Guardia Civil, se produjo el 17 de abril
del pasado año, apenas un mes después de que se cometiera el crimen. Concretamente,
en torno a las nueve y media de la noche, la letrada Dolores Martín telefoneó a Casas
para cuestionarle "por un asunto familiar", en concreto, relativo a la custodia de su
hija. Teniendo en cuenta la relevancia de la persona implicada, la Benemérita optó por
ponerlo en conocimiento de la juez encargada del caso, la cual decidió aparcar el asunto
hasta que se resolviera el crimen.
b) La muerte repentina del vocal del  Tribunal Constitucional  Roberto García
Calvo
ELPAÍS 18 de mayo de 2008
Fallece Roberto García-Calvo, magistrado conservador del Tribunal Constitucional. Su
muerte supone un alteración en el equilibrio de fuerzas en el Constitucional
ELPAÍS  14 de mayo 2008
El Tribunal Constitucional (TC) avaló ayer por siete votos a favor y cinco en contra la
constitucionalidad del artículo 153.1 del Código Penal modificado por la ley de violencia
de género y que permite elevar las penas en los casos en los que el varón sea el agresor
y la mujer la víctima.
La resolución del Pleno del TC obedece a una cuestión de inconstitucionalidad planteada
por la titular del Juzgado de lo Penal número 4 de Murcia respecto al mencionado artículo.
La duda de la juez se sustentaba en la posible violación del principio de igualdad ante la
ley recogido en el artículo 14 de la Constitución. La juez entendía que el maltrato sólo
puede cometerlo un varón que agreda a quien es o fue su pareja femenina, mientras que
en el resto de supuestos -sobre todo cuando es la mujer la que daña al hombre- el delito
se corresponde con el artículo 153.2 del Código Penal, con una pena de prisión menor (de
3 meses a 1 año en vez de los 6 meses a 1 año).
Según informa Julio M. Lázaro, los siete votos a favor han correspondido a la presidenta
del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, al vicepresidente, Guillermo Jiménez, y a
los magistrados progresistas Elisa Pérez Vela, Eugeni Gay, Pascual Sala, Manuel Aragón
y Pablo Pérez-Tremps. Han votado en contra los magistrados conservadores Roberto
García-Calvo, Vicente Conde, Javier Delgado, Jorge Rodríguez-Zapata y Ramón
Rodríguez-Arribas.
Desde la aprobación de la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de
Género, se han presentado 180 cuestiones de inconstitucionalidad, de las que el
Constitucional ha admitido a trámite 127 en relación al artículo 153.1.
El resto de las cuestiones de inconstitucionalidad planteadas se refieren a los artículos
171.4, 172.2 y 148.4 del Código Penal, que también fueron modificados por la ley de
violencia de género, y que establecen un agravamiento de las penas por lesiones o
amenazas en caso de que el agresor sea un varón.
La norma entró en vigor el 22 de diciembre de 2005, aunque su capítulo penal y judicial
no tuvo vigencia hasta seis meses después.
El aumento de las penas en los casos en que el maltratador sea hombre resultó ser uno
de los puntos que generaron una mayor polémica durante la tramitación parlamentaria de
la ley, apoyada de forma unánime por todos los grupos políticos.
     LOS  DATOS  QUE  DA EL OBSERVATORIO DEL CONSEJO
DEL PODER JUDICIAL   ESTÁN SESGADOS Y TIENEN COMO
OBJETIVO EVITAR LA DEROGACIÓN DE LA LEY.
El observatorio contra la violencia de género del Consejo del Poder Judicial es un
observatorio creado en el marco de las políticas de género  y utiliza variables estadísticas
sin base científica 
SU CONTROL POR PARTE DE LA SOCIEDAD Y LA COMUNIDAD CIENTÍFICA ES
NULO. 
No trabajan con la variable “hombre-varón”, ocultan datos, no investigan las causas de la
violencia, mezclan conceptos que corresponden a categorías diferentes tales como
GÉNERO, MACHISMO Y/O VIOLENCIA  INTRAFAMILIAR O DOMÉSTICA lo no
proporciona ninguna validez a los resultados.
Carentes de validez científica se convierten así en un instrumento ideológico.
Las políticas de género se mantienen porque algunos  políticos creen que  les proveen de
rentabilidad electoral. Sin embargo son contraproducentes para la sociedad ya que en
lugar de reducir la violencia la incrementan
Sólo consideramos válidos los estudios realizados por la comunidad científica y éstos
precisamente no apuntan hacia la validez de las ideologías de Género 
El siguiente enlace es uno de los múltiple ejemplos  de que existen estudios serios que
ponen en juicio el enorme gasto económico que suponen las políticas de género  que no
está justificado.
Las llamadas políticas de género  son  políticas clientelistas a costa del erario público y
del bolsillo de los contribuyentes  que tienen una proyección social negativa.
http://www.escorrecto.org
    ES UN HECHO CONTRASTABLE QUE LA VERDAD DE LOS
DATOS NO ESTÁN EN LAS ESTADISTICAS OFICIALES
No es políticamente correcto decir que los hombres también son maltratados y
mueren en cuantas víctimas de la violencia doméstica. Por ello se ocultan los datos
a la opinión pública.
Aunque las razones de maltrato sean diferentes a las del maltrato de la
mujer, no  quiere decir que los hombres no sean víctimas. De momento, según la
pintoresca  legislación española actual el hombre " no tiene género".
Una de las razones por las que no se atiende al maltrato de los hombres en España es
porque la Administración del Estado se lucra  con el dinero de las políticas  llamadas de
género que dejan fuera a los hombres.  Algunos partidos políticos y algunos sindicatos se
lucran del dinero de las políticas de género. Quienes arremeten contra las asociaciones
de sólo hombres, permiten que haya más de 300 asociaciones en España de sólo
mujeres.  Entre ellas la Asociación de Juristas Themis entre cuyos miembros se
encuentran mujeres que ejercen y han ejercido la carrera política. No permiten la
presencia de hombres juristas entre sus afiliados.
En España cuando un hombre ejerce violencia sobre la mujer comete dos delitos:
el delito de violencia y el delito de violencia contra la mujer. Cuando una mujer
ejerce la violencia sobre el hombre sólo comete un delito, el de violencia. 
En la práctica judicial por el mismo tipo de delito, los hombres reciben diez veces más de
tiempo de condena que la mujer. Incluso en asesinatos convictos la pena del hombre es
tres veces mayor que la de la mujer.
LEON  30/05/2010
Tribuna | FELIPE PÉREZ DEL VALLE 
Abogado del I.C.A. de León. Consejero de Defensa de la Corte Penal Internacional 
Se cumple el quinto aniversario de la entrada en vigor de las medidas penales de la Ley
de Violencia de Género (junio 2005, junio 2010) y ya contamos con suficientes datos
estadísticos para analizar sus efectos jurídicos y lo que no se cuenta de la misma. 
Desde la perspectiva de la mujer, se ha pretendido que dicha Ley sea la panacea de
todos sus males y para ello no se han escatimado medios a su favor, promulgándose una
prolija normativa como desarrollo de la misma, sin comparación en Europa, aunque
España sea el octavo país de Europa por el número de casos de muertes de mujeres y a
pesar de que la tercera parte de las víctimas y de los imputados sean extranjeros. 
Para el hombre, en cambio, ha sido totalmente perjudicial, a pesar de que también los
hombres son víctimas de sus parejas y exparejas, en menor medida, es cierto, pero ¿
dónde se pone el límite para una ley similar a favor de los hombres?. Según los datos
nacionales sobre cifras mortales en violencia doméstica y de género, el número de
hombres asesinados y el porcentaje sobre el total de hombres-mujeres ha sido el
siguiente desde 2001 hasta 2005: 
Desde su entrada en vigor el 29 de junio de 2005 hasta el 31 de diciembre de 2009, es
decir, cuatro años y medio, se han registrado 823.580 procedimientos penales en los
Juzgados de Violencia de Género contra los hombres, lo que ha supuesto que un 4,34%
de la población varonil española mayor de 18 años ha sido objeto de un procedimiento
penal por violencia de género. 
Más de la mitad de esos 823.580 hombres han pasado por una dependencia policial como
detenidos y de esta mitad la mayor parte de ellos una noche en un calabozo horrible;
curiosamente no existen datos estadísticos a este respecto, quizás porque asustaría el
comprobar un número tan elevado. 
Además, a consecuencia de estos procedimientos penales se adoptaron en ese periodo
de tiempo 315.947 medidas cautelares de naturaleza penal contra los hombres, entre
ellas 13.671 privativas de libertad y en 168.184 casos la denominada antiguamente «pena
de destierro» (27.691 salidas de domicilio; 140.493 alejamientos). Aprovechando esos
823.580 procedimientos penales, las medidas cautelares de naturaleza civil adoptadas en
perjuicio del hombre fueron 94.416: en 28.500 supuestos se atribuyó la vivienda a la mujer;
se dictaron 15.553 suspensiones del régimen de visitas, de la patria potestad y guarda y
custodia. Lo que es perjuicio para el hombre resulta beneficio para la mujer. 
En ese dato de más de 800.000 procedimientos penales se oculta siempre en los medios
de información y en los innumerables organismos públicos que se han creado ex profeso
para luchar contra una parte de la violencia, la que afecta a la mujer, que cerca de la
tercera parte de los hombres no son condenados, y a los cuales, en materia penal, no se
les compensa, indemniza o se les pide perdón por sus padecimientos derivados de la
detención policial, estancia en un calabozo policial, sometimiento a un procedimiento
penal e incluso prisión; y en el ámbito civil, no pueden recuperar el tiempo que les
privaron de estar con sus hijos, con sus amigos, en su domicilio, y por supuesto no se
hace la misma publicidad de su absolución que de su detención, y ni siquiera se procede
a la cancelación automática de sus antecedentes policiales y de su reseña policial tras el
sobreseimiento o sentencia absolutoria. 
Así, el número de sobreseimientos y sentencias absolutorias, es decir, de hombres que a
pesar de haber sufrido un procedimiento penal no son condenados ha sido de 251.251
casos, o el 30,50%. 
Debe destacarse el número tan elevado de sobreseimientos o supuestos en los que ni
siquiera el hombre llega a juicio (167.717) y que cerca de la mitad de los hombres que
celebraron juicio en los Juzgados de lo Penal, donde se enjuician el mayor número de
casos por delitos, fueron absueltos (48.299 sobre 103.697 sentencias dictadas, es decir,
el 46,57%). De estos hombres nada se dice. 
Con los datos de sobreseimientos existentes habría que hablar de denuncias falsas y de
denuncias interesadas por los beneficios que aporta la Ley a las denunciantes, sobre las
que los medios informativos y gubernamentales se niegan a mencionarlas. Hay denuncias
falsas en materia de violencia de género, pero no sabemos su número porque no se
quiere llevar una estadística de las mismas (una parte de los sobreseimientos serían
denuncias falsas) y porque cuando existe una condena, el delito es independiente de la
materia de violencia de género, no pudiendo encuadrase entre sus numerosas
estadísticas. 
En cuanto al procedimiento judicial, con esta Ley se mantienen las prisas en el
enjuiciamiento a través el juicio rápido en una jurisdicción especial creada ex profeso (los
Juzgados de Violencia sobre la Mujer), compaginando los ámbitos civil y penal, medidas
de protección y cautelares, para ser ejecutadas con carácter de urgencia. De hecho, la
tercera parte de los asuntos penales tramitados lo han sido como diligencias urgentes de
juicio rápido, sin tiempo para una adecuada defensa, como se ha denunciado
continuamente por la Abogacía. 
Otras consecuencias negativas derivadas de la Ley de Violencia de Género para el
hombre afectan al condenado por maltrato: la suspensión de la pena privativa de libertad
está sometida a unas condiciones superiores; la sustitución de la prisión solamente puede
ser por trabajos en beneficio de la comunidad; el cumplimiento está sometido a unas
prohibiciones específicas; y a todo ello hay que sumar la realización de los llamados
programas de reeducación pues en caso de negarse irá a la cárcel. Por otra parte, el
hombre maltratador nunca se ha visto favorecido por el indulto. 
En definitiva, se discrimina al hombre antes (se le persigue solamente a él y no a la mujer),
durante (con procedimientos judiciales que aminoran las posibilidades de defensa) y
después de la sentencia (al obligarle a cumplir medidas solamente previstas para él). 
Ciertamente no se aplica para nada la Ley de Violencia de Género a favor del hombre. No
se tiene en cuenta lo dispuesto en el artículo 1-1 de la misma: «La presente Ley tiene por
objeto actuar contra la violencia que, como manifestación de la discriminación, la situación
de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, se ejerce
sobre éstas por parte de quienes sean o hayan sido -¦». Tampoco lo que se dice en su
exposición de motivos: «Se trata de una violencia que se dirige contra las mujeres por el
hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos
mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión». Y que decir tiene que ni siquiera lo
que se menciona en el Plan Nacional de Sensibilización y Prevención: «el propio sistema
judicial ejerce una función de prevención general que a partir del mandato que el artículo
9-2 de la Constitución hace a todos los poderes públicos, debe abarcar todos aquellos
ilícitos en los que se sostiene la desigualdad entre hombres y mujeres». 
Estas buenas palabras no pueden ocultar una cruda realidad: que se denuncia muy a la
ligera y se condena como si fuera violencia de género hechos que nada tienen que ver
con situaciones de desigualdad o discriminación, o relaciones de poder de los hombres
sobre las mujeres. Ahora, gracias a esa Ley, más bien es al contrario, el poder está en
manos de la mujer, siendo conocida en los medios jurídicos la expresión utilizada de «o
me das…. o te denuncio por violencia de género». 
Ha llegado el momento de derogar los efectos penales de esta Ley para evitar que, con la
misma, se siga sometiendo injustamente a procedimiento judicial y al padecimiento de
medidas cautelares restrictivas de derechos, al mayor número de hombres inocentes de
toda la historia de la codificación penal española.
BALANCE NEGATIVO DE LA LEY INTEGRAL CONTRA
LA VIOLENCIA DE GÉNERO
Han pasado más de seis años desde la entrada en vigor el 29 de junio del 2005 de los
efectos penales de la Ley de Violencia de Género. Ya puede analizarse con detalle la
eficacia práctica de la ley y comprobar las consecuencias para los hombres que en algún
momento de su vida tuvieron una relación de afectividad con una mujer.
Un primer dato que asusta es que en estos seis años de datos estadísticos se han
registrado 1.095.753 procedimientos penales en los Juzgados de Violencia de Género;
significa que un 6% de los hombres mayores de 18 años ha sido imputado.
Este elevadísimo número de acusados deriva de una ley que pasó a considerar delito
conductas realizadas por hombres contra sus parejas o exparejas que con anterioridad
eran simples faltas, y que se promulgó a pesar de que España estaba por debajo de la
media europea y mundial en muertes por violencia de género. En una noticia de 3 de
mayo del 2010, publicada en la página web del Observatorio de Violencia se decía que
«España es uno de los países del mundo donde menos mujeres son asesinadas por sus
parejas».
También se olvida que una parte considerable de los delitos que trata de prevenir se
producen en la población extranjera (víctimas y agresores), respecto de la cual las
medidas educativas no han tenido ninguna influencia, al haber venido a España en edad
no escolar.
De hecho, del total de asuntos incoados por violencia de género en el periodo 29 de junio
del 2005 a 31 de diciembre del 2009, el 69,4% de las víctimas tenía nacionalidad
española, y el 30,6% nacionalidad extranjera. Según datos del Instituto Centro Reina
Sofía «el 71,91% de los feminicidas de pareja son españoles y el 28,09% restante
extranjeros, procedentes, principalmente, de países iberoamericanos y de la UE». Se
refiere a datos del año 2000 al 2009. A partir del 2008 supera el 36%.
Otro olvido importante de la aplicación de la Ley de Violencia de Género es que más de la
mitad de ese millón noventa y cinco mil hombres han pasado por una dependencia policial
como detenidos; de esta mitad, la mayor parte de ellos una noche en un calabozo.
Curiosamente no existen datos estadísticos publicados a este respecto, quizás porque
asustaría el comprobar un número tan elevado y en buena parte desproporcionado para la
entidad del delito objeto de acusación: más del 60% de los delitos instruidos tiene su
causa en la supuesta comisión del delito de lesiones del artículo 153 del Código Penal, es
decir, causar menoscabo psíquico o lesión no constitutiva de delito, o maltrato sin lesión,
que antes de la Ley de Violencia de Género era falta.
El dato más olvidado en los medios de información y en los innumerables organismos
públicos que se han creado ex profeso para luchar contra una parte de la violencia, la que
afecta a la mujer, es que cerca de ¡la tercera parte de los hombres no son condenados!, y
a los cuales, en materia penal, no se les compensa, indemniza o se les pide perdón por
sus padecimientos derivados de la detención policial, estancia en un calabozo policial,
sometimiento a un procedimiento penal e incluso prisión; en el ámbito civil, no pueden
recuperar el tiempo que les privaron de estar con sus hijos, con sus amigos, en su
domicilio, y por supuesto no se hace la misma publicidad de su absolución que de su
detención, ni siquiera se procede a la cancelación automática de sus antecedentes
policiales y reseña policial tras el sobreseimiento o sentencia absolutoria.
Se olvida, pues, que el número de sobreseimientos y sentencias absolutorias en los 6
años comprendidos entre la entrada en vigor de la Ley de Violencia de Género y el 30 de
junio del 2011 asciende a la cifra de 359.583 casos, el 32,81% de los procedimientos.
Debe destacarse el número tan elevado de sobreseimientos o supuestos en los que ni
siquiera el hombre llega a juicio (241.834), de los cuales 4.384 en el año 2009, 5.251 en el
año 2010 y 2.781 en el primer semestre del 2011 fueron sobreseimientos libres, es decir,
no hubo delito —lo que puede equivaler a denuncias falsas—. Un olvido imperdonable
que merece destacarse es que la mitad de los hombres que celebraron juicio en los
Juzgados de lo Penal, donde se enjuician el mayor número de casos por delitos, fueron
absueltos, exactamente en estos 6 años de datos estadísticos judiciales, el 47,71% de los
hombres que sufrieron un juicio en el Juzgado de lo Penal fueron absueltos.
Se olvida finalmente que cuando se interpone una denuncia por una mujer contra su
pareja o expareja entran en funcionamiento de manera mecánica los protocolos de
actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado contra el hombre: se produce
su detención de forma inmediata, sin realizar una mínima investigación acerca de si el
hecho denunciado tuvo lugar de verdad o sobre la participación del denunciado. Se
detiene al hombre y punto, sin comprobar las justificaciones que pueda dar sobre su
inocencia. Consecuencia de ello es el elevado número de sobreseimientos judiciales.
Nunca en la historia judicial española se ha producido un número tan elevado de
procedimientos penales y, ni mucho menos, un número tan elevado de no condenados, de
inocentes que no son compensados. Ante estos datos oficiales solamente cabe la
modificación de la ley.
LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, EL PEOR DE LOS
ENFOQUES PARA ERRADICAR LA VIOLENCIA
DOMÉSTICA.
A)  EVOLUCIÓN DE LOS SUICIDOS DE HOMBRES
"Suicidios en España 1998 – 2010
2010 = Total: 3.145; Hombres: 2.456 = 78,09%;      Mujeres: 689 = 21,90%
2009 = Total: 3.429; Hombres: 2.743 = 80%;           Mujeres: 686 = 20%
2008 = Total: 3.421; Hombres: 2.648 = 77,40%;      Mujeres: 773 = 22,60%
2007 = Total: 3.263; Hombres: 2.526 = 77,40%;      Mujeres: 737 = 22,60%
2006 = Total: 2.017; Hombres: 1.480 = 73,37%;      Mujeres: 537 = 26,63%
2005 = Total: 2.227; Hombres: 1.585 = 71,17%;      Mujeres: 642 = 28,83%
2004 = Total: 2.269; Hombres: 1.665 = 73,38%;      Mujeres: 604 = 26,62%
2003 = Total: 2.205; Hombres: 1.685 = 76,41%;      Mujeres: 520 = 23,59%
2002 = Total: 2.258; Hombres: 1.680 = 74,40%;      Mujeres: 578 = 25,60%
2001 = Total: 2.212; Hombres: 1.611 = 72,83%;      Mujeres: 601 = 27,17%
2000 = Total: 2.525; Hombres: 1.842 = 72,95%;      Mujeres: 683 = 27,05%
1999 = Total: 2.446; Hombres: 1.798 = 73,50%;      Mujeres: 648 = 26,50% 
1998 = Total: 2.598; Hombres: 1.894 = 72,90%;      Mujeres: 687 = 26,44%
1.FUENTE: INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA, INE:
http://www.ine.es/jaxi/menu.do?L=0&type=pcaxis&path=%2Ft18%2Fp427&file=inebase
El incremento más significativo se produce a partir de 2006. Es decir, desde la
promulgación de la Ley Integral contra la Violencia de Género. Prácticamente 1.000 (mil)
hombres más se han suicidado en ese período entre 2007 y 2010.
3. Mientras que, según el INE, el porcentaje de fallecimientos anuales por cada 100.000
mujeres está en el 081% y el de los hombres en el 0,90%, con una pequeña diferencia de
0,09% en la cuestión de los suicidios está entre un 22% para las mujeres y un 78% para
los hombres, o lo que es lo mismo dos veces y media más o un 275%.
El mismo INE confirma que los muertos por accidentes de tráfico han ido disminuyendo
hasta en un 50% en esos mismos años. ¿Quiere ello decir que al Gobierno les preocupa
las muertes por accidente de tráfico pero no las que suceden por suicidios, sólo por el
hecho de que sean hombres?
Instituto Nacional de Estadística.
12.765 españoles se suicidaron en 2010, el 70 % estaban en periodo de
separación
En España, las tasas de suicidio según sexo son de 12,6 para los hombres y 3,9 para las
mujeres, obteniéndose una razón de tasa de 3,3 a 1.
También los hombres jóvenes presentan tasas de suicidio elevadas, especialmente entre
los 15 y 24 años y los 25 y 34 años con tasas de 6,7 y 11,5 por 100.000 habitantes
respectivamente. 
Por el contrario se mantiene relativamente estable en los colectivos femeninos más
jóvenes, entre los 20 y 24 años y los 25 y 29 años, con tasas de 2,7 y 2,3 por 100.000
habitantes respectivamente”
Muchos de ellos son hombres que decidieron decir basta tras ser denunciados falsamente
por sus mujeres o tener que aceptar sentencias injustas sobre la custodia de los hijos, en
la mayoría de casos.
En el año 1998 en Australia el Gobierno tuvo que intervenir debido a que la
diferencia de la razón de tasa entre suicidios masculinos y femeninos llegó a ser de
2,2 mucho menor que la razón de tasa Española.
El propio ministro del Interior presentó hoy los datos de siniestralidad en las
carreteras españolas en 2010, que se saldó con 1.730 muertos, 173 menos que en
2009. En ningún momento de su intervención habló del suicidio como la primera
causa de mortalidad en España. “Es un año alentador, aunque hay 1.730 razones
para seguir trabajando”, aseguró el ministro. 
Y esto es lo que dice el INE sobre el asunto: “Los fallecimientos por causas
externas (accidentes de tráfico y suicidio) fueron más frecuentes en los varones”. Y
ahí se acaba cualquier análisis.
Fuente: Alerta digital
Publicado por Afectados por la Ley Integral contra la Violencia de Género en 08:47 0
comentarios
Los estudios sobre el maltrato cuestionan las tesis de la ideología
de género
En el maltrato a menores prevalecen “la condición femenina del agresor” y “las familias
monoparentales”.
La violencia contra los ancianos no interesa a nadie, pero es mucho mayor que la que se
da contra la mujer y aumenta con la edad y grado de dependencia de la víctima, según el
INCAS
Instituciones de renombre  como el CENTRO REINA SOFIA y otros que se citan no
disponen de datos sobre muertes de hombres “ Porque las subvenciones recibidas son
para investigar las muertes de mujeres” en boca de sus directores. Como si se pudiera
hacer ciencia  y obtener la verdad científica eliminando variables a capricho del pagador.
“En general, la ruptura familiar, incluyendo las familias reconstituidas, favorecen el maltrato infantil en una
proporción de 14,6 veces mayor, si es monoparental, y 4,5 veces mayor, si es reconstituida, que la familia
básica.
Los datos se basan en informes sobre maltrato infantil en la familia (1997-1998; 2001-2005) del Centro
Reina Sofía para el estudio de la violencia.
Estos resultados, además de refutar el planteamiento de ‘violencia de género’ en el seno de la familia,
“desplazan el eje agresor-víctima, de la caracterización hombre-mujer, a otra más compleja, fuerte-débil +
estabilidad familiar”, destaca el estudio del INCAS.
Así, “de acuerdo con las fuentes utilizadas, el maltrato infantil denunciado se sitúa entre 1.000 y 1.200 casos
por millón de habitantes. La cifra real es mucho mayor. Si atendemos a la última información (noviembre
2011) de la Federación de Asociaciones para la Prevención del Maltrato Infantil que establece que sólo se
denuncian el 20% de los casos reales, la cifra se elevaría a 5.000-6.000 casos por millón”, aclara.
La anomalía española
“España, en este contexto, da lugar a una importante anomalía, porque es el único país donde crecen los
homicidios de la mujer en el seno de las relaciones familiares incluida la pareja, mientras se da una
disminución en el total de los homicidios femeninos, es decir, los que también incorporan los producidos por
personas ajenas a la relación de pareja y familia”, destaca el estudio.
Efectivamente estos resultados indican con claridad que España está utilizando un   instrumento, la ley de
violencia de género, para combatir la violencia intrafamiliar o doméstica con un aumento de la violencia
doméstica.
Pero además demuestra que esta utilización es política y económicamente interesada puesto que el
reducido número de víctimas por violencia de género si se restan las victimas por violencia doméstica
dejaría sin justificación la promulgación de la misma ley. Se trata pues de una confusión interesada y
engañosa para la sociedad con el único fin de aumentar las estadísticas por violencia de género
Las tesis de los defensores de la ideología de género sobre la violencia que se produce en el ámbito familiar,
situando el eje ‘agresor-víctima’ de los maltratos en la caracterización ‘hombre-mujer’, se estrellan cada día
que pasa con nuevos estudios que cuestionan sus afirmaciones.
Una muestra de ello eran tres recientes informes, de la Generalitat de Cataluña, del Centro Reina Sofía y
del Instituto Andaluz de la Mujer, que echaban por tierra los argumentos de que la violencia contra la mujer
es un hecho estructural inherente a la condición de hombre y a las sociedades patriarcales, al constatar que
crecen las agresiones entre las parejas adolescentes.
EN EUROPA SE  DIFERENCIA CON CLARIDAD ENTRE
LA VIOLENCIA  INTRAFAMILIAR  Y LA VIOLENCIA DE
GÉNERO  Y SE TRABAJA CONTRA LA VIOLENCIA
INTRAFAMILIAR O DOMÉSTICA EN UN PLANO DE
IGUALDAD ENTRE HOMBRES Y MUJERES
Amsterdam 10.02.2009     Holanda inauguró hoy 40 centros de asistencia para
hombres víctimas de violencia doméstica, que no solo atenderán casos de abusos
físicos o psíquicos por parte de la pareja, sino también a víctimas de venganzas de
honor o de tráfico de seres humanos.
El Ministerio de Sanidad holandés explicó en un comunicado que "la idea es cuantificar
este año la necesidad de este servicio y qué tipo de ayuda necesitan los hombres".
Será ante todo un refugio para padres de familia golpeados por su esposa, jóvenes
agredidos en su vecindario, homosexuales rechazados y musulmanes extranjeros
desertores de su religión y desafiantes de tradiciones como la prohibición de los
matrimonios con personas de otra cultura.
"Hace 40 años, el maltrato a la mujer era un tabú; hoy presenciamos un fenómeno similar
en relación con el hombre, quien por honor ha guardado silencio durante mucho tiempo",
le dice a BBC Mundo, Cecilia Pérez Yánez, Coordinadora del Centro de Ayuda a Víctimas
del Honor, una unidad de trabajo de la organización Blijf Groep.
"Pero finalmente las cosas están cambiando y el gobierno holandés ha decidido hacer
frente a un problema que hasta ahora no había sido reconocido pese a estar presente
todos los días en nuestra sociedad", explica.
Hasta ahora, las ciudades de Rotterdam y Utrecht eran las únicas que contaban con
centros de este tipo, que fueron abiertos el año pasado y que funcionaban en calidad de
proyectos piloto.
En entrevista con BBC Mundo, el sociólogo y autor de diversos estudios en la materia, Jos
Kuppens, afirma que estas cifras muestran que la mujer puede ser tan violenta como el
hombre y por la desventaja física, en la mayoría de las agresiones se utilizan armas,
como cuchillos y otros utensilios de cocina
Esta noticia ha sido publicada en un periódico digital argentino.  En España no se informa
de estas políticas igualitarias  que podría dar a entender que existe un desenfoque total
en las políticas de género que impide combatir adecuadamente la violencia doméstica.
Basta ver la memoria del Observatorio de violencia de género y violencia doméstica del
Consejo de Poder Judicial   para observar  la confusión conceptual en torno a la
problemática de la violencia intrafamiliar
FALTA DE GARANTÍAS PROCESALES
Los artículos  153 y  157.2  del nuevo CÓDIGO PENAL ESPAÑOL  han introducido el
derecho penal de autor agravando los delitos cuando el infractor es el hombre. Esta
situación está llevando a una caza de brujas de la cual es exponente el siguiente relato.
A través del Art 1  de la Ley de Violencia de Genero se
Un padre cumple condena al acusarle falsamente su hija de abusos que había cometido
la pareja de su ex mujer 
Jordi es un caso excepcional pues se ha demostrado su inocencia. Hay muchas personas
inocentes en las cárceles a causa de la falta de garantías procesales principalmente en
los tribunales de violencia contra la mujer que aunque se llaman tribunales especializados
en la práctica son " tribunales especiales"  propios de un sistema totalitario
Acusado, enjuiciado y encarcelado por abusar sexualmente de su hija de seis años
cuando en realidad era inocente. Parece el argumento de una película pero es una
historia real que sucedió hace 13 años y que marcó para siempre a una familia. Después
de seis meses de investigación, el programa El món a Rac1 ha reunido en el estudio a
tres de los protagonistas de un suceso que se remonta entre los años 1997 y 1998
cuando Silvia, una niña de apenas seis años, le explicó a su madre que su padre abusaba
de ella. La pequeña, cuyos padres estaban separados, efectivamente había sufrido
abusos, pero el agresor había sido la entonces pareja de su madre. Explica que fue
manipulada por el verdadero agresor y la falta de comunicación entre los padres (Jordi y
Rosa María) derivó en años de sufrimiento.
El “calvario” empezó para Jordi cuando recibió la denuncia por presuntos abusos sexuales
a su propia hija. Inmediatamente se le impidió mantener ningún contacto con la pequeña y
tres años y medio más tarde la Audiencia Provincial de Barcelona juzgó los hechos.
Aunque a Jordi se le hicieron dos perfiles psiquiátricos que evidenciaban que no cumplía
con los parámetros de agresor sexual, fue condenado. Apeló la sentencia y volvió a perder.
Es entonces cuando decidió ingresar voluntariamente en la cárcel. Can Brians se convirtió
en su casa. Y asegura que siempre creyó que había sido su ex mujer la que había
“maquinado” la historia.
La verdad, según han explicado, es que madre e hija fueron manipuladas por la pareja de
la primera. Silvia, que ahora tiene 18 años, ha contado que su presunto verdadero agresor
la “obligó” a decir que era su padre el que abusaba de ella y que solo se atrevió a contarle
a su madre la verdad cuando ésta y su supuesto abusador se separaron. Pero la madre
no le creyó: interpretó que la niña acusaba a aquel hombre para apoyarla ya que la
separación había sido difícil.
Reencuentro a través de facebook
Años después Jordi intentó contactar a través de facebook con su hija y a raíz de ese
mensaje Silvia le volvió a explicar a su madre quién fue realmente el abusador. Tras el
sobresalto de la madre al conocer la historia real, padre, madre e hija pactaron una cita
que fue “tensa” pero que sirvió para el “perdón mutuo” porque “los tres somos víctimas”,
ha recordado la madre.
Jordi ha presentado una querella contra “el culpable que me quitó a mi hija, siete años y
casi mi vida”. También pide una compensación económica por una sentencia que lo
señaló injustamente.
Una jueza denuncia que ya hay españoles en la cárcel sólo por decir a
sus mujeres: “Vete a la mierda”
http://www.alertadigital.com/2011/10/18
REDACCION
Ya existen españoles con penas de seis meses de cárcel sólo por decir a sus mujeres
“vete a la mierda”. Así lo revela la magistrada María Sanahuja, ex decana de los jueces de
Barcelona. Sanahuja emplaza a los escépticos a que acudan a los juzgados de lo penal a
comprobar ese dato y denuncia que en España se vulnera la presunción de inocencia de
los varones.
Como viene siendo habitual cada vez que Sanahuja ofrece datos demoledores que ponen
en entredicho las bondades de la ideología de género, las feministas han vuelto a
arremeter contra ella y contra la generalidad de jueces que han recurrido algunos de los
artículos de la polémica Ley de Igualdad y de Violencia de Género.
Pajín ha respondido a la ex decana de los jueces barceloneses afirmando que las
mujeres parten de una situación de desigualdad y que, por ese motivo, “no es igual el
maltrato a un hombre que a una mujer”. Debe ser que la ministra encuadra a los varones
españoles en una especie aún sin catalogar o simplemente que no se haya leído el
artículo 14 de la Constitución Española, capítulo segundo – derechos y libertades, que
señala: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación
alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra conciliación
o circunstancia personal o social”.
Este principio constitucional colisiona sin embargo con los articulados de la Ley de
Violencia de Género y el código penal. Estos son algunos de los casos: 
Art: 153.1:”El que por cualquier medio o procedimiento causare a otro menoscabo
psíquico o una lesión no definidos como delito en este Código, o golpeare o maltratare de
obra a otro sin causarle lesión cuando la ofendida sea o haya sido esposa, o mujer que
esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia,
o persona especialmente vulnerable que conviva con el autor, será castigado con la pena
de prisión de seis meses a un año o de trabajos en beneficios de la comunidad de treinta
y uno a ochenta días y, en todo caso, privación del derecho a la tenencia y porte de armas
de un año y un día a tres años, así como, cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al
interés del menor o incapaz, inhabilitación para el ejercicio de patria potestad, tutela,
curatela, guarda o acogimiento hasta cinco años”.
Art: 57.2: “Cuando un Juez que esté conociendo de un procedimiento civil tuviese la
noticia de la posible comisión de un acto de violencia de género, que no haya dado lugar
a la iniciación de un proceso penal, ni a dictar una orden de protección, tras verificar que
concurren los requisitos del párrafo tercero del artículo 87 de la Ley Orgánica del Poder
Judicial, deberá inmediatamente citar a las partes a una comparecencia con el Ministerio
Fiscal que se celebrará en las siguientes 24 horas a fin de que éste tome conocimiento de
cuantos datos sean relevantes sobre los hechos acaecidos. Tras ella, el Fiscal, de manera
inmediata, habrá de decidir si procede, en las 24 horas siguientes, a denunciar los actos
de violencia de género o a solicitar orden de protección ante el Juzgado de Violencia
sobre la Mujer que resulte competente”.
Art: 171.4: “El que DE MODO LEVE amenace a quien sea o haya sido su esposa, o mujer
que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin
convivencia, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o de trabajo en
beneficio de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y privación del derecho a la
tenencia y porte de armas de un año y un día a tres años, así como, cuando el Juez o
Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz, inhabilitación especial para el
ejercicio de la patria potestad, tutela, curantela, guarda o acogimiento hasta cinco años”.
Art: 172.2: “El que DE MODO LEVE coaccione a quien sea o haya sido su esposa, o
mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad, aun sin
convivencia, será castigado con la pena de prisión de seis meses a un año o de trabajos
en beneficio de la comunidad de treinta y uno a ochenta días y, en todo caso, privación
del derecho a la tenencia y porte de armas de un año y un día a tres año, así como,
cuando el Juez o Tribunal lo estime adecuado al interés del menor o incapaz,
inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad, tutela, curatela, guarda o
acogimiento hasta cinco años”.
LOS FISCALES NO PERSIGUEN LAS FALSAS
DENUNCIAS NI EL RESTO DE
IRREGULARIDADES QUE SE PRODUCEN EN  LAS
DETENCIONES, PROCESAMIENTOS Y JUICIOS
CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO Y EN
ESPECIAL EN LOS TRIBUNALES DE VIOLENCIA
CONTRA LA MUJER
Ley 50/1981, de 30 de diciembre, por la que se regula el Estatuto Orgánico del
Ministerio  Fiscal.
CAPÍTULO I. DEL MINISTERIO FISCAL. Artículo 1.  El Ministerio Fiscal  tiene por misión promover la
acción de la justicia en defensa de la legalidad, de los derechos de los ciudadanos y del interés
público tutelado por la Ley, de oficio o a petición de los interesados, así como velar por la
independencia de los Tribunales, y procurar ante éstos la satisfacción del interés social.
CAPÍTULO II. DE LAS FUNCIONES DEL MINISTERIO FISCAL. Artículo 3. Para el cumplimiento de las
misiones establecidas en el artículo 1, corresponde al Ministerio Fiscal:  1. Velar por que la función
jurisdiccional se ejerza eficazmente conforme a las leyes y en los plazos y términos en ellas
señalados, ejercitando, en su caso, las acciones, recursos y actuaciones pertinentes. 2  Ejercer
cuantas funciones le atribuya la ley en defensa de la independencia de los jueces y tribunales. 3
Velar por el respeto de las instituciones constitucionales y de los derechos fundamentales y
libertades públicas con cuantas actuaciones exija su defensa. 4 Ejercitar las acciones penales y
civiles dimanantes de delitos y faltas u oponerse a las ejercitadas por otros, cuando proceda.
IRREGULARIDADES (DOCUMENTADAS)
A) PERMITIR EL TRATO  DISCRIMINATORIO  POR RAZÓN DE SEXO.  
B)  TOLERAR Y  NO  PERSEGUIR DE OFICIO  LA DENUNCIA FALSA.
C) PEMITIR INCUMPLIMIENTOS DE SENTENCIAS EN RELACIÓN AL RÉGIMEN DE
VISITAS.
D) PERMITIR QUE SE UTILICEN  LOS ATESTADOS POLICIALES SIN
INVESTIGACIÓN ALGUNA COMO PRUEBAS DOCUMENTALES.
E) PERMITIR CAMBIOS EN LA EJECUCIÓN DE LA PENA  SIN NUEVO JUICIO.
F) PERMITIR CAMBIOS EN LA TIPIFICACIÓN DEL DELITO CUANDO EL
PROCEDIMIENTO SE PASA DEL TRIBUNAL ORDINARIO AL LOS  JUZGADOS
DE LA MUJER.
G) PERMITIR QUE  APAREZCA EL CONCEPTO  RELATIVO A LA CONDENA EN 
DOCUMENTOS DE LA ADMINISTRACIÓN ANTES DEL JUICIO.
H) PERMITIR  QUE ,CUANDO EL ACUSADO HA SIDO ABSUELTO,  NO SE
LEVANTEN LAS MEDIDAS DE PROTECCION , QUE SE SIGAN APLICANDO LAS
MEDIDAS DE DISCRIMINACIÓN POSITIVA  Y NO SE OBLIGUE A LA DEVOLUCIÓN
DEL DINERO PÚBLICO RECIBIDO.  
I) NO INVESTIGAR LAS DENUNCIAS INDUCIDAS POR LOS SERVICIOS JURÍDICOS
Y  ANEXOS AL INSTITUTO DE LA MUJER.
J) NO PERSEGUIR LA ELABORACIÓN DE PRUEBAS FALSAS CONFECCIONADAS
EN DESPACHOS DE JURISTAS PARA  CONSEGUIR LA CONDENA DE MALTRATO.
K) PERMITIR QUE SE PRESIONE PARA QUE SE ACEPTEN SENTENCIAS DE
CONFORMIDAD CON AUTOINCULPACIÓN  Y SIN PRUEBAS CONTRASTADAS.
L) PERMITIR SENTENCIAS DE LA AUDIENCIA EN EL QUE LAS CONTRADICCIONES
INDICAN QUE NO SE HAN TENIDO EN CUENTA (LEIDO, VISIONADO, ETC) LAS
DECLARACIONES DEL PRIMER JUICIO.
M) PERMITIR QUE LOS SECRETARIOS JUDICIALES SE EXTRALIMITEN EN SUS
FUNCIONES AFECTANDO AL PROCEDIMIENTOS Y A LA SENTENCIA.
N)  PERMITIR IRREGULARIDADES EN LA ASIGNACIÓN DE FISCALES Y JUECES EN
LOS PROCEDIMIENTOS QUE SE TRAMITAN EN  JUZGADOS DE VIOLENCIA
CONTRA LA MUJER.
Ñ) PERMITIR QUE LOS GABINETES PSICOSOCIALES DE LOS JUZGADOS 
ELABOREN INFORMES SIN LAS CORRESPONDIENTES GARANTIAS PROCESALES
O) PERMITIR SENTENCIAS  BASADAS EN ARGUMENTOS  INCULPATORIOS DE
LOS GABINETES PSICOSOCIALES (  EXTRALIMITACIÓN DE FUNCIONES DE LOS
PSICÓLOGOS)
P)  PERMITIR LA APLICACIÓN GENERALIZADA DEL PROTOCOLO DE DETENCIÓN 
CON   PELIGROSIDAD  SIN QUE EXISTA TAL  Y PERMITIR QUE SE REALICE UN
JUICIO CUANDO HA HABIDO UNA DETENCIÓN ILEGAL.
Q) PERMITIR QUE  UNA MUJER DENUNCIE  SIN SER INVESTIGADA CUANDO  HA
DENUNCIADO VARIAS VECES Y  LOS SUJETOS DE SUS DENUNCIAS HAN SIDO
ABSUELTOS.
R) PERMITIR LA CONCLUSIÓN DE JUICIOS SIN QUE SE LE HAYA PERMITIDO
HABLAR AL ACUSADO
S) PERMITIR   QUE LA ADMINISTRACIÓN PROPORCIONE MEDIDAS DE
DISCRIMINACIÓN POSITIVA ANTES DE LAS SENTENCIAS (SUELDO MENSUAL,
VIVIENDA DE P.O., LISTA PRIORITARIA EN EL PARO, ETC)  LO QUE SUPONE UNA
CONDENA DE FACTO AL DENUNCIADO
T) PERMITIR LOS DESPLAZAMIENTOS UNILATERALES DE UNO DE LOS
CÓNYUGES, LO QUE MODIFICA EN LA PRÁCTICA LAS SENTENCIAS EN LO
RELATIVO AL RÉGIMEN DE VISITAS Y A LOS CONTACTOS  CON EL OTRO
PROGENITOR
IRREGULARIDADES RELACIONADAS CON LOS PUNTOS DE
ENCUENTRO
A ) PERMITIR  QUE LOS HIJOS DE PRESUNTOS ACUSADOS  DE MALTRATO SON
ENVIADOS A PUNTOS DE ENCUENTRO FAMILIAR  ANTES DE LA CONDENA  O SIN
MOTIVO AJUSTADO A DERECHO.
B) PERMITIR QUE NIÑOS Y NIÑAS PERMANEZCAN EN PUNTOS DE ENCUENTRO
POR ENCIMA DE LO SEÑALADO EN SENTENCIA O  CUANDO LOS ACUSADOS HAN
SIDO ABSUELTOS
C) PERMITIR SENTENCIAS EN QUE SE  DEJA EN MANOS DE LOS
PROFESIONALES DEL PUNTO DE ENCUENTRO LA CONCRECIÓN DE LA PENA
IMPUESTA  EN MATERIA DE RÉGIMEN DE VISITAS.
D) PERMITIR QUE EN LOS PUNTOS DE ENCUENTRO SE CONTROLE LA
CONDUCTA DE NIÑOS Y PROGENITORES SIN AJUSTARSE A DERECHO.
E) NO LLEVAR ADELANTE LAS DENUNCIAS DE MALTRATO INFANTIL QUE SE
CURSAN CONTRA LOS PUNTOS DE ENCUENTRO.
MANIPULACIÓN DE LAS ESTADISTICAS  Y  FALTA DE RIGOR CIENTÍFICO AL
SERVICIO DE LAS POLÍTICAS DE GÉNERO
Ana León Mejía
Instituto de Estudios Sociales Avanzados, (IESA-CSIC), Córdoba, España
aleon@iesa.csic.es
En este trabajo se examina una nueva corriente de pensamiento surgida dentro del
movimiento feminista norteamericano, que disiente de algunos de los principales
presupuestos epistemológicos del feminismo, y que denuncia sus efectos, tanto en la
población americana, en especial dentro de la comunidad académica, como en la agenda
pública. Las autoras que han emprendido la crítica de la denominada “ideología del
género” cuentan por un lado con el apoyo de una gran parte del público americano. Por
otra parte, han suscitado la ira del feminismo académico que les atribuye ser parte de un
backlash (un contraataque) frente a los logros conseguidos por el feminismo. Son
acusadas, entre otras cosas, de conservadurismo, traición a la causa feminista o acoso
institucional
antifeminista. El grado de crispación se ha elevado con la crisis de “las violaciones en las
citas” que se ha convertido en la nueva causa feminista, junto con las actuales políticas
contra la pornografía y el acoso sexual. A todo esto, se añade el surgimiento de voces
disidentes en Canadá, Francia y España, que confirman una grave fractura dentro de uno
de los movimientos sociales más importantes de las últimas décadas.
The aim of this paper is to examine the dissident thought within the feminist movement.
This new approach dissents from some main epistemological assumptions of the feminism,
and claims against its effects, both in the academy and the public agenda. On the one
hand, the authors that have leaded the critique against the so-called “gender ideology”,
have the support of most of the American public. On the other hand, they are experiencing
the wrath of the academic feminist and the accusation of being part of a backlash. The
charges are conservatism, betrayal, and anti-feminism harassment. The social tension has
increase with the date rape crisis, the new feminism cause, besides the current politics
against pornography and sexual harassment. Furthermore
dissident voices in Canada, France and Spain prove a serious break up in one of the most
important social movements in the last decades.
Revista Internacional de Sociología (RIS)
Vol.67, nº 3, Septiembre-Diciembre, 559-588, 2009
ISSN: 0034-9712 eISSN: 1988-429X DOI:10.3989/ris.2007.02.15
560 • ANA LEÓN MEJÍA
RIS, VOL. 67, Nº 3, SEPTIEMBRE-DICIEMBRE, 559-588, 2009. ISSN: 0034-9712
INTRODUCCIÓN
El feminismo norteamericano se debate con un nuevo adversario en su lucha contra la
sociedad patriarcal. Se trata del trabajo de un grupo de feministas académicas
norteamericanas,
que acusan al movimiento por la liberación de las mujeres de falsear la realidad, y
de haberse convertido en la práctica en un movimiento de victimización. Señalan también,
que gran parte de la investigación feminista carece de rigor científico y está imbuida,
y
demasiado contaminada, por la ideología feminista. Afirman que estas deficiencias de
calidad se trasladan a los estudios de mujer de las universidades, cuyos contenidos
son
limitados por la censura de la corrección política feminista que opera en ellos (Patai, 2003).
Culpan al feminismo de haber creado un estado de alerta y crispación con la extensión
de la definición de los conceptos de acoso y agresión sexual más allá del sentido común
(Paglia, 1992 y 2001; Patai, 2003; Sommers, 1994).
Esta situación tan extrema comienza a ser achacada a la denominada “ideología
del género”. Las feministas de la disidencia han roto un silencio contenido con críticas
que arremeten contra conceptos transversales del feminismo: la sociedad patriarcal,
la dominación masculina, la violencia de género, etc. No tienen miedo de encararse
con muchas de las teóricas más ilustradas y conocidas del panorama feminista no sólo
nacional sino también mundial: Naomy Wolf, Susan Faludi, Gloria Steinem, Catherine
MacKinnon, Andrea Dworkin, Marilyn French, Shulamith Firestone, y una larga lista de
mujeres que son de obligada referencia en cualquier curso feminista o de estudios de
género. Están preocupadas sobre todo por la pérdida de legitimidad de un movimiento
que se encuentra sumido en una grave crisis de percepción por parte de la población
femenina, que no se considera feminista ni quiere identificarse con las feministas, aunque
sí haya interiorizado los valores del feminismo y disfrute de los logros conseguidos por
este movimiento (Aronson, 2003).
DATOS Y COMENTARIOS A LAS ESTADÍSTICAS DE
MUERTES DE MUJERES Y HOMBRES POR
VIOLENCIA DOMÉSTICA EN ESPAÑA
  MINISTERIO DEL INTERIOR    OBSERVATORIO    MINISTERIO    CE
              PODER JUDICIAL    IGUALDAD    Reina
  MUJERE  HOMBRE    PAREJAS  PAREJAS    MUJER  HOMBRES  PAREJAS  PAREJAS    MUJER  HOMBRE    MUJE
        MUJER  HOMBRE        MUJER  HOMBRE          
AÑO
1997
52  40  
35  
AÑO
1998
50  44  
10  
AÑO
1999
56  37  
10  
AÑO
2000
67  44  
6  
AÑO
2001
68  38  
42  3  
54  23  
CAMBIO DE VARIABLE———————————————————————–CAMBIO DE VARIABLE———————————————————————–CAMBIO DE V
AÑO
2002
77  49  
52  16  
52  17  
AÑO
2003
84  49  
65  13  
81  22  65  
71  ND  
AÑO
2004
79  31  
61  9  
84  31  69  16  
72  ND  
AÑO
2005
71  56  
53  15  
67  23  52  6  
57  ND  
AÑO2006  78  37  
54  12  
77  14  62  
69  ND  
CAMBIO DE VARIABLE—————————————————————-CAMBIO DE VARIABLE ————————————————————————–CAMBIO DE VA
AÑO
2007
74  ND  ND  2  
71  ND  
AÑO
2008              75  ND  ND  6    76  ND  
AÑO
2009
55  ND  ND  10  
55  ND  
AÑO
2010
Fuente oficial: anuarios estadísticos Ministerio Interior, CGPJ, MI y Centro Reina Sofía
ND: No hay datos                          
(*) Se amplía el concepto de cónyuge : separado/divorciado/compañero sentimental/novio/exnovio
(**) Apagón estadístico del Ministerio Interior. Cambio de variables en el Observatorio del CPJ
COMENTARIOS 
Las estadísticas oficiales de mujeres y hombres en España que son las que básicamente
están  sirviendo  de  base  para  las  actuales  políticas  de  género  son  estadísticamente
incongruentes Y  POR  TANTO FALSAS,  lo  que  queda  justificado  con  los  siguientes
argumentos:
A)  En  primer  lugar definen la violencia de género como violencia exclusivamente
femenina  en  contra  de  los  criterios  de  la  Real  Academia  Española  que  define  el
género como aquello común a hombres y mujeres frente a sexo ya que esto último
es lo que los diferencia.
Una  vez  forzado  el  concepto  de  género  se  llegan  a  falacias  tales  como  decir  que
una  mujer no  puede  ejercer violencia  de  género  y  justificar,  por  el  contrario,  toda
una  serie  de  políticas  discriminatorias  contra  los  hombres,  los  homosexuales y
también otras mujeres que no entran dentro de esta categoría. 
0
20
40
60
80
100
MUERTES DE MUJERES Y HOMBRES POR VIOLENCIA DOMÉSTICA
B)  En  segundo  lugar  se  mezclan  intencionadamente  los  conceptos  de
VIOLENCIA DE GÉNERO Y VIOLENCIA DOMÉSTICA
Violencia de género: la que se ejerce por el hecho de que la persona pertenezca a
un  sexo  determinado   o   género  (!).  En  España  se  ha  identificado  unilateralmente
con la violencia contra la mujer.
            Violencia doméstica: la que se ejerce en el ámbito familiar.
La primera, la violencia de género, es unidireccional por definición: la que se ejerce sobre
la  mujer  por  el  hecho  de  ser  mujer  (Exposición  de  motivos  de  la  Ley  de  Violencia  de
Género: Se trata de una violencia que se dirige a las mujeres por el hecho mismo de
serlo,  por  ser  consideradas  por  sus  agresores,  carentes  de  los derechos  mínimos
de  libertad,  respeto y  capacidad  de  decisión). Violencia ejercida por debajo de un 1%
de  la  población  (Robert  Hare  1973),  según  datos  psiquiátricos,  por  ser  una  violencia
propia de personas con una psicopatía (misma proporción que ataques a negros, judíos,
etc.).  En  cualquier  caso  se  podría  definir  la  variable  violencia  de  género  femenina  para
que los resultados de las estadísticas fueran congruentes. En cualquier caso en este tipo
de violencia se no se observan diferencias significativas entre sexos.
Nota.-  Es  importante  notar  que  la  violencia  de  género  se  considera  violencia  contra  la
mujer  por  definición  excluyente,  es  decir,  por  dogma.  Es  la  piedra  angular  de  todo  un
edificio  que  se  pretende  social,  pero  no  lo  es.  Se  trata  de  una  construcción  a  partir  de
premisas  no  probadas,  ni  siquiera  definidas  de  manera  correcta,  y  que  para  crearlas  ha
sido necesario forzar el lenguaje.
El segundo tipo de violencia, la violencia doméstica, es bidireccional y multidireccional.
La violencia intrafamiliar se ha dado en proporciones semejantes entre hombres y mujeres
hasta  la  implantación  de  las  llamadas  políticas  de  género  en  que  parece  abrirse  una
brecha (es difícil e probar con los datos que se intencionadamente se proporcionan) entre
muertes de mujeres y hombres, como muestra el gráfico que aportamos.
En este tipo de violencia hay otras variables como son la violencia que se ejerce sobre los
niños y las personas mayores, padre, madre, abuelos. El propio Ministerio de Justicia cifró
en 2005, justificando la reforma del código civil en materia de divorcio,  que el 73% de la
violencia  ejercida   en  el  ámbito  familiar  era  debida  a  los  conflictivos  procesos  de
separación  y  divorcio  que  tenían  lugar  en  España.  Es  una  consecuencia   de  haber
eliminado  la  mediación  y  dificultado  la  custodia  compartida  aumentando la  litigiosidad
en los procesos de divorcio.
Sin embargo la Ley Integral sobre la Violencia de Género mezcla intencionadamente
ambos conceptos basta leer el artículo primero de la ley-:La presente Ley tiene por
objeto  actuar  contra  la  violencia  que,  como  manifestación  de  la  discriminación,  la
situación  de  desigualdad  y  las  relaciones  de  poder  de  los  hombres  sobre  las
mujeres,  se  ejerce  sobre  éstas  por  parte  de  quienes  sean  o  hayan  sido  sus
cónyuges  o  de  quienes  estén  o  hayan  estado  ligados  a  ellas  por  relaciones
similares de afectividad, aun sin convivencia
La  razón  de  esta  mezcla  es  totalmente  interesada  ya  que  con  las  estadísticas  de  la
primera definición de violencia de género no se podría haber llegado a unos resultados de
violencia  de  género  que  justificaran   las  políticas  clientelistas  de  género de los  últimos
diez años.
C)  En tercer lugar algunos organismos como la Red de Institutos de la Mujer o el Centro
Reina Sofía  ocultan o incluso borran o no contemplan la variable hombre y se utilizan de
manera poco rigurosas   las variables niños y personas mayores tanto en las estadísticas
de violencia de género como en las de violencia doméstica, lo que da como resultado una
serie de estadísticas falsas; ya que no se puede definir matemáticamente una variable al
margen del resto de las variables de la población.
Es  por  ello  que  en  el  cuadro  que  se  adjunta  varíen  los  resultados  de  muertes  tanto  de
hombres  como  de  mujeres  de  manera  significativa  dependiendo  de  qué  organismo  haya
recopilado  y  expuesto  los  datos.  Esto  es  especialmente  claro  cuando  se  ofrecen  datos
sobre muertes de hombres  con una variabilidad que no puede sostenerse en estadística.
D)  En  cuarto  lugar  existen  cambios  de  variables  respondiendo  a  acontecimientos
políticos
1. En el año 2001 se amplía la variable agresor de ex-cónyuge a separado, divorciado,
compañero sentimental, novio y exnovio. Lógicamente las estadísticas de muertes
aumentan.  Se  trata  de  los  años  previos  a  la  entrada  en  vigor  de  la  Ley  Integral
sobre la violencia de género. Por otro lado sigue siendo imposible diferencia si las
muertes  son  debidas  a  violencia  doméstica  o  de  género.  De  hecho  se  produce
también un incremento en las estadísticas de hombres muertos
2. En  ese  mismo  año  el  Observatorio  del  Consejo  del  Poder  Judicial  empieza  a
recabar  datos  sobre  las  muertes  de  mujeres  pero no  coinciden  con  los  datos  del
Ministerio del Interior
3. En  el  año  2007  se  produce  un  apagón  estadístico  del  Ministerio  del  Interior,  pues
los datos del Ministerio no coincidían con los del Observatorio del CPJ. El Ministerio
deja de ofrecer datos de muertes de mujeres y hombres por violencia doméstica y
prevalecen  los  datos  del  Observatorio  del  Consejo  del  Poder  Judicial  (  Formado
exclusivamente  por  juristas  mujeres).  Hay  que  tener  en  cuenta  que,  a  pesar  de  la
promulgación de la Ley Integral de Violencia de Género, las muertes de mujeres y
también de hombres según el criterio definido en 2001 aumentaba año tras año, lo
que dejaba claro la ineficacia de dicha ley. ( En dicho año más de 200.000 hombres
han  pasado  por  los  calabozos  y  han  sido  citados  a  los  tribunales  especiales  de
violencia  sobre  la  mujer  con  resultados  contraproducentes)  Desde  el  año   2005
al 2010 el número de hombres detenidos es de 980.000 y 97.000 procesos civiles
se  han  convertido  en  procesos  penales  por  una  simple  denuncia  de  una  mujer
demandante.
4.  Se cambian de nuevo las variables (desconocemos los nuevos criterios) A partir de
ese  momento  en  las  memorias  del  Observatorio  del  CGPJ  además  de  la  falta  de
discernimiento  entre  violencia  de  género  y  violencia  doméstica,  aparecen también
de  forma  confusa  los  conceptos  de  muertes  de  mujeres  y  hombres  en  general   y
mujeres  y  hombres  muertos  a  manos  de  sus  parejas.  En las   estadísticas  del
Ministerio  del  Interior  estos  datos  estaban  claros  desde  que  se  hizo  dicha
diferenciación.  Hay  pues  un  baile  de  cifras  incoherentes  que  responden  a
diferentes criterios. Es por tanto imposible sacar un gráfico a partir del año 2007.
E) En  quinto  lugar, cuando se definen las variables arbitrariamente, sin tener en cuenta
la población global, no se hace ciencia. Excepto el Ministerio del Interior todos las demás
instituciones  no  establecen  la  misma  definición  conceptual  para  ambas  variables.  La
variable “muerte de mujer” está arbitrariamente definida. Se ha definido sin tener en
cuenta  el  total  de  la  población  que  en  este  caso  consta  de  dos  variables:  mujeres  y
hombres. Si definimos de este modo las variables independientemente del conjunto de la
población  la  definición  será  arbitraria  por principio  (se  podría definir  de  manera  diferente
para el hombre y para la mujer). Es lo que está ocurriendo.
Así  pues  la  estadística  de  muertes  de  hombres  y  mujeres  que  se  manejan  para  las
políticas de género, además de mezclar los conceptos, lo cual da un tipo de falsedad
matemática, tampoco es fiable  a causa de la definición unilateral de las variables. Es
llamativo  el  caso  del  año  2009  que  resultó  uno  de  los  años  con  más  muertes  de
mujeres  y  sin  embargo  las  estadísticas  oficiales  reflejan  una  caída  significativa  de
dichas  muertes.  Lo  cierto  es  que  este  incremento  por  un  lado  justificaba  el
mantenimiento de las políticas de género, pero por otro era una prueba inequívoca de
la ineficacia de la ley integral de violencia de género.
F) Además se ha permitido la creación en el seno del Consejo del Poder Judicial de un
OBSERVATORIO  DE  VIOLENCIA    cuya  constitución  no  es  paritaria  en  cuanto  a  los
dos sexos, que no ha sometido sus datos a la verificación de la comunidad científica a
pesar  de  la  importancia  de  las  importantes  decisiones  políticas  y  sociales  que  se
apoyan en los mismos y que se arroga objetivos ajenos a la igualdad e  imparcialidad
con  que  la  justicia  debe  tratar  a  todos  los  ciudadanos:  promociona  la  ideología  de
género,  promociona  políticas  de  género,  otorga  premios  a  veces  incluso  a
magistrados basados en la discriminación sexual, etc.
Nota.-   Esta situación  de manipulación de las  por parte de determinado feminismo
radical  con fines espurios no es nueva . En EEUU, en el año 1986 se ocultaron los datos
de las muertes de hombres por violencia doméstica con el objetivo de recibir una ayuda
de 10 millones de dólares para un programa de violencia contra la mujer de dos años. En
1999, trece años más tarde, las profesoras Marilyn I. Know y Kim Bartholomew de Simón
Frazer University y University of British Colummbia descubrieron el fraude
LAS ESCANDALOSAS VERDADES SOBRE LA
VIOLENCIA DE GÉNERO
Trabajo elaborado por D. José Luis Sariego (abogado y mediador familiar) y ex asesor del
Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Tesis ante la Comisión Europea en 2010
(reproducido aquí con autorización del autor).
Datos del estudio del Observatorio de la Violencia de Género del CJPJ
2005 – 2010 (ver origen de datos):
• Denuncias 2007 a 2010 470.706
• Sentencias 2007 a 2010 78.423
• Sentencias por delito 2007 a 2010 40.081
• Sentencias por falta 2007 a 2010 29.341
• Sentencias conformidad 2007 a 2010 58.880
• Sentencias absolutorias 2007 a 2010 14.359
• Sentencia condenatorias 5.184 (1,10%)
Recursos apelaciones estimadas con absolución del hombre:
• Condenas 4.002
• Recursos estimados 1.512
• Hombres realmente condenados 2.489
• Hombres inocentes con sentencias
(Primera y segunda instancia) 24.061
Porcentaje de condenas sobre total (4T 2010):
• Ciudadanos denunciados 25.574 (100,00%)
• Ciudadanos condenados 2.489 (9,73%)
• Ciudadanos absueltos 23.085 (90,20%)
Condenas ‘trampa’ (conformidad):
• Sentencias sin conformidad 1.525 (61,29%)
• Sentencias con conformidad 963 (38,71%)
"Éxito" actual LVG (4T 2010) según CGPJ:
• Hombres denunciados. 25.574
• Hombres condenados con el
100% de las garantías legales. 1.525 (5,96 %)
(Cada condena ha costado unos € 423.000)
Vulneración derechos fundamentales de la LVG 2004:
• Presunción de inocencia.
• Inviolabilidad del domicilio.
• Derecho a asistencia jurídica real.
• Juicio sin dilaciones. 
• Derecho a tutela efectiva.
• Derecho a asistencia médica.
• Derecho a ser informado de acusación.
• Derecho a Habeas Corpus.
El negocio del siglo
Un tercio de las muertes por violencia doméstica en España son
hombres
Dos tercios de las muertes por violencia doméstica en España son
mujeres
Nota.-  Datos contrastados según estadísticas del Ministerio del Interior / Observatorio de
Violencia de Género del Consejo del Poder Judicial/ Asociaciones de Mujeres y
Asociaciones de hombres.
                                                                Las mujeres en azul. Los hombres en rojo
FINANCIACIÓN Y REPARTO DE LAS POLÍTICAS DE GÉNERO
Presupuesto del Estado, Comunidades Autónomas, Diputaciones /
Ayuntamientos de 2004 a 2012  a las políticas de violencia contra la mujer:
33.325.000.000 de euros
Desglose:
MUJERES  HOMBRES
AÑO 1997 52 40
AÑO 1998 50 44
AÑO 1999 56 37
AÑO 2000 64 44
AÑO 2001 68 38
AÑO 2002 77 49
AÑO 2003 84 56
AÑO 2004 79 49
AÑO 2005 71 56
AÑO2006 77 37
AÑO 2007 99 19
AÑO 2008 90 31
AÑO 2009 50 30
AÑO 2010 78 38
AÑO 2011 66 30
AÑO 1012 61 30
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
100
MUERTES DE MUJERES Y HOMBRES POR VIOLENCIA DOMÉSTICA
Muertes HOMBRES/MUJERES
• El Estado ha destinado desde 2004 un total de 12.125.000.000 euros (*).
• Las CC.AA., Diputaciones y Ayuntamientos 21.200.000.000 euros (**).
(*) Fuente: Leyes presupuestos 2004 a 2010.
(**) Fuente: Ministerio de Igualdad.
A lo que hay que añadir
650.000 denuncias desde la entrada en vigor de la ley en 2004 a 3.200 euros
la denuncia = 2.080.000.000 euros de la UE
Fuente: datos globales sobre fondos CGPJ:
Presupuesto del Estado, Comunidades Autónomas, Diputaciones /
Ayuntamientos de 2004 a 2012  a las políticas de violencia contra el
hombre: 0 euros  
Proporción de los fondos obtenidos directa o indirectamente por los
partidos políticos por la Ley Integral de Violencia de Género
PSOE…………………………………………   42%       
PP……………………………………………..   28%
ERC y PNV………………………………….   7%
IU…………………………………………………  6%
OTROS (CC, BNG, ETC)…………….   3%
UGT Y CCOO………………………………. 9%
Víctimas……………………….   5%
Fuente: CIS comparativos Ley de Presupuesto de 2009
¡PROXIMO  ESCÁNDALO! ….….FINANCIACIÓN DE PARTIDOS Y SINDICATOS CON
LAS POLÍTICAS DE GÉNERO
Orden SSI/1839/2012, de 2 de agosto, por la que se aprueban las bases reguladoras para la concesión de
las subvenciones públicas destinadas a proyectos de atención y ayudas sociales a mujeres víctimas de trata
de seres humanos con fines de explotación sexual y se efectúa la convocatoria correspondiente a 2012
Resolución de 24 de septiembre de 2012, de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, por
la que se convocan subvenciones en las áreas de servicios sociales, familias e infancia, correspondientes al
año 2012.
Resolución  de  22  de  junio  de  2012,  del  Instituto  de  la  Mujer,  por  la  que  se  convoca  la  concesión  de
subvenciones sometidas al Régimen General, durante el año 2012.
Orden SPI/661/2011, de 16 de marzo, por la que, en estimación de recurso, se concede el distintivo
«Igualdad en la Empresa
Resolución de  28 de enero 2011 B.O.P.V.n43/2011 Emakunde instituto vasco de la mujer por la que se
regulan las subvenciones, durante el ejercicio  2011, para el asociacionismo y participación de las mujeres
en el ámbito de la comunidad vasca  (por 17 autonomías con sus correspondientes resoluciones) 
ALGUNAS SUBVENCIONES A ASOCIACIONES DE MUJERES (sexistas e
inconstitucionales, se excluye al  varón)
ASOCIACIÓN DE MUJERES JURISTAS THEMIS  517.862,00 € /ASOCIACIÓN DE MUJERES PROGRESISTAS "VICTORIA
KENT"                             232.444,39 €/ASOCIACIÓN MUJERES OPAÑEL 421.932,00 €/ASOCIACIÓN PARA LA PREVENCIÓN
REINSERCIÓN Y ATENCIÓN A LA MUJER PROSTITUIDA  992.449,11 € /CONFEDERACIÓN NACIONAL DE MUJERES EN
IGUALDAD                                  514.790,00 €/FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES DE MUJERES ARENA Y LAURISILVA 
259.348,00 € /FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES DE MUJERES RURALES  357.790,00 €/FEDERACIÓN DE MUJERES
PROGRESISTAS                                            1.557.227,10 €/ FEDERACIÓN MUJERES PROGRESISTAS DE ANDALUCÍA
198.089,00 € /FEDERACIÓN ESTATAL DE LESBIANAS, GAYS, TRANSEXUALES Y BISEXUALES 547.490,00
€/FEDERACIÓN MUJER RURAL 263.250,00 €/FEDERACIÓN NACIONAL DE ASOCIACIONES DE MUJERES SEPARADAS Y
DIVORCIADAS 808.750,00 €/FUNDACIÓN MUJERES 1.177.340,00 €/RED ACTIVAS 420.000,00 €/TOTAL    8.268.761,60 €
DESGLOSE:
ASOCIACIÓN DE MUJERES JURISTAS THEMIS: SEMINARIOS DE PRÁCTICA JURÍDICA DESDE LA PERSPECTIVA DE
GÉNERO Y CURSOS MONOGRÁFICOS RELATIVOS A LA DEFENSA DE LOS DERECHOS DE LA MUJER  37.036,00 €/
DEMOCRACIA PARITARIA. MANTENIMIENTO Y DESARROLLO DE LA PAGINA WEB,  8.970,00 €/REVISTA JURÍDICA DE
IGUALDAD DE GENERO. 15.956,00 €/SERVICIOS DE ASISTENCIA JURÍDICO-PROCESAL PARA MUJERES SEPARADAS
O DIVORCIADAS O MADRES SOLTERAS QUE SUFREN VIOLENCIA ECONÓMICA-PATRIMONIAL Y NO COBRAN LAS
PENSIONES ESTABLECIDAS EN RESOLUCIÓN JUDICIAL  169.975,00 €/ASISTENCIA JURÍDICA PARA MUJERES
VÍCTIMAS DE MALOS TRATOS POR PARTE DE MARIDOS O COMPAÑEROS 173.975,00 €/ASISTENCIA JURÍDICO-PROCESAL PARA MUJERES Y NIÑAS VÍCTIMAS DE TRÁFICO CON FINES DE EXPLOTACIÓN SEXUAL Y DELITOS
CONTRA LA LIBERTAD SEXUAL 63.975,00 €/ VIOLENCIA FAMILIAR: ASISTENCIA JURÍCICO-PROCESAL PARA LA
DEFENSA DE MUJERES SEPARADAS, DIVORCIADAS O MADRES SOLTERAS CUYOS PADRES NO CUMPLEN LAS
OBLIGACIONES NO ECONÓMICAS FIJADAS EN SENTENCIA  47.975,00 €/ TOTAL 517.862,00 €
ASOCIACIÓN DE MUJERES PROGRESISTAS "VICTORIA KENT" Programa de atención integral a víctimas de
trata.  41.129,39 €/PROGRAMA DE ACTUACIÓN INTEGRAL PARA LAS MUJERES QUE EJERCEN LA
PROSTITUCIÓN  8.865,00 €/PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA ENTRE IGUALES Y SENSIBILIZACIÓN PARA UNA
CONVIVENCIA EN IGUALDAD 45.000,00 €/INTERCULTURALIDAD Y EDUCACIÓN EN VALORES 45.000,00 €/ACTUACIÓN
INTEGRAL ANTE SITUACIONES DE VIOLENCIA DIRIGIDO A LAS MUJERES QUE EJERCEN LA PROSTITUCIÓN 43.725,00
€/PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE VIOLENCIA DE GÉNERO EN MUJERES EXTRANJERAS VULNERABLES  38.725,00
€ /FOMENTO DEL VOLUNTARIADO PARA ATENCIÓN A VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO O EN SITUACIÓN DE
EXCLUSIÓN SOCIAL 10.000,00 €/TOTAL  232.444,39 €
ASOCIACIÓN MUJERES OPAÑEL: EMPRENDEDORAS EN RED 42.290,00 €/FORMACIÓN BÁSICA PRELIMINAR DE
MUJERES PARA LA INSERCIÓN SOCIAL 79.450,00 €/SERVICIO INTEGRAL DE ASESORÍA A LA INSERCIÓN LABORAL DE
MUJERES  85.450,00 €/ BARDORÍ: FORMACIÓN INTEGRAL PARA LA PROMOCIÓN SOCIOLABORAL DE LA MUJER
GINTANA 38.742,00 €/SUBVENCIONES COFINANCIADAS POR EL FONDO EUROPEO PARA LA INTEGRACIÓN 
160.000,00 €/16.000,00 €/ TOTAL  421.932,00 €
ASOCIACIÓN PARA LA PREVENCIÓN REINSERCIÓN Y ATENCIÓN A LA MUJER PROSTITUIDA:/ Atención integral a
mujeres víctimas de trata  63.309,11 €/Una clave para la inserción sociolaboral: formación específica a víctimas de
trata  30.000,00 €/Unidad Móvil65.000,00 €/ALTERNATIVAS DE PREVENCIÓN Y DIAGNOSTICO PARA MUJERES
INMIGRANTES EN SITUACIÓN DE EXCLUSIÓN SOCIAL 28.000,00 €/ROMPIENDO REDES DE TRATA: PREVENIR Y
SENSIBILIZARF PARA ERRADICAR LA TRATA DE MUJERES CON FINES DE EXPLOTACIÓN SEXUAL14.108,00
€/ESCUELA ITINERANTE DE AGENTES SOCIALES: FORMACIÓN PARA LA MEDIACIÓN SOCIAL Y LINGÜÍSTICA 
25.076,00 €/«CENTRO INTEGRAL EN DENIA»  16.606,00 €/ESTRATEGIAS PARA LA DETECCIÓN, IDENTIFICACIÓN Y
ATENCIÓN A MENORES EXPLOTADOS/AS SEXUALMENTE 40.000,00 €/PISO DE ESTANCIAS BREVES 90.350,00
€/UNIDAD MÓVIL 45.000,00 €/CENTROS DE ACOGIDA 355.000,00 €/PISO DE ATENCIÓN A MUJERES VÍCTIMAS DE
TRÁFICO Y EXPLOTACIÓN SEXUAl 145.000,00 €/OTRAS AYUDAS DE CARÁCTER SOCIAL COFINANCIADAS POR EL
FONDO SOCIAL EUROPEO  75.000,00 €  TOTAL   992.449,11 €
CONFEDERACIÓN NACIONAL DE MUJERES EN IGUALDAD: IMPLANTACIÓN MOVIMIENTO ASOCIATIVO. 45.560,00
€/MANUAL DE PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA DE GENERO Y BUENAS PRACTICAS-LAS JÓVENES COMO NUEVAS
VICTIMAS 11.005,00 €/FORMACIÓN EN TIC A MUJERES PARA LA CAPACITACIÓN LABORAL TÉCNICA 10.225,00 €/CASAS
DE ACOGIDA PARA MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO 388.000,00 €/CURSOS DE FORMACIÓN EN EL
ÁMBITO RURAL 30.000,00 €/CURSOS DE FORMACIÓN EN NUEVAS TECNOLOGÍAS  30.000,00 €/   TOTAL 514.790,00 €
FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES DE MUJERES ARENA Y LAURISILVA: PISOS TUTELADOS PARA MUJERES
VÍCTIMAS DE MALOS TRATOS 146.000,00 €/ CENTRO DE INFORMACIÓN Y ASESORAMIENTO A LA MUJER  39.558,00
€/CENTRO DE ASESORAMIENTO, APOYO Y SEGUIMIENTO PARA LAS MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE GÉNERO
56.000,00 €/TOTAL  259.348,00 €
FEDERACIÓN DE ASOCIACIONES DE MUJERES RURALES: APOYO AL MANTENIMIENTO Y FUNCIONAMIENTO DEL
MOVIMIENTO ASOCIATIVO DE LAS MUJERES RURALES QUE TRABAJAN A FAVOR DE LA IGUALDAD DE
OPORTUNIDADES ENTRE MUJERES Y HOMBRES  62.790,00 €/COOPERATIVAS RURALES DE SERVICIOS DE
PROXIMIDAD 2009-2010 /255.000,00 €/SIRURAL 40.000,00 €  TOTAL  357.790,00 €
FEDERACIÓN DE MUJERES PROGRESISTAS  Segunda fase consolidación organizativa de las mujeres para la toma de
decisiones políticas, económicas, procesos de desarrollo local comunitario y promoción de la lucha contra la violencia de
género de 10 grupos de mujeres rurales del departamento de San-HONDURAS.  54.600,00 €/Asistencia coordinada y
protección integral a mujeres y niñas víctimas de trata 44.144,10 €/INTEGRAR ONLINE 6.936,00 €/TIC, GÉNERO Y
VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES.21.175,00 €/PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN LOS CENTROS
EDUCATIVOS.12.750,00 €/FOMENTO DEL MOVIMIENTO ASOCIATIVO.62.791,00 €/PROMOCIÓN DE LA LEY DE
IGUALDAD EN LAS EMPRESAS. 16.473,00 €/EDUCACIÓN PARA LA SALUD EN JÓVENES: LAS RELACIONES
IGUALITARIAS Y LA PREVENCIÓN DE EMBARAZOS NO DESEADOS 30.000,00 €/EN-CL@VE DE MUJERES 50.463,00
€/INTEGRACIÓN LABORAL DE LAS MUJERES 198.463,00 €/E-IGUÁLATE:PLATAFORMA DE ORIENTACIÓN
SOCIOLABORAL CON PERSPECTIVA DE GÉNERO 49.462,00 €/PREVENCIÓN Y ERRADICACIÓN DE LA VIOLENCIA DE
GÉNERO 417.763,00 €/SERVICIO DE ACOGIDA DE MUJERES INMIGRADAS Y SUS FAMILIAS  100.268,00
€/VOLUNTARIADO DE GÉNERO  59.149,00 €/ Mº DE TRABAJO E INMIGRACIÓN 40.000,00 €/Mº DE TRABAJO E
INMIGRACIÓN 150.000,00 €/Mº DE TRABAJO E INMIGRACIÓN  235.000,00 €/Mº DE TRABAJO E INMIGRACIÓN 7.790,00
€/ TOTAL  1.557.227,10 €
FEDERACIÓN MUJERES PROGRESISTAS DE ANDALUCÍA: ATENCIÓN Y APOYO A MUJERES QUE EJERCEN LA
PROSTITUCIÓN  103.089,00 €/Mº DE TRABAJO E INMIGRACIÓN 35.000,00 €/SUBVENCIONES 4º TRIM. 2010  60.000,00
€/ TOTAL  198.089,00 €
FEDERACIÓN ESTATAL DE LESBIANAS, GAYS, TRANSEXUALES Y BISEXUALES: Programa de promoción de la prueba
de VIH en la comunidad LGTB  25.000,00 €/Programa de formación sobre la infección por VIH/Sida 12.000,00 €/Programa de
prevención de VIH e ITS’s en mujeres transexuales que ejercen la prostitución y sus clientes Preventrans  48.000,00
€/Programa de prevención de VIH e ITS’s en varones que ejercen prostitución y sus clientes. VEP’s 40.000,00 €/Programa de
prevención de la infección por VIH/Sida e ITS en población LGTB. Preventia 150.000,00 €/PROGRAMA DE PROMOCIÓN DE
LA VISIBILIDAD DE LAS MUJERES LBT (LESBIANAS, BISEXUALES Y TRANSEXUALES) A TRAVÉS DE LA FORMACIÓN Y
EL USO DE LAS TIC 30.790,00 €/ORIENTACIÓN Y APOYO A FAMILIAS LGTB (LESBIANA, GAY, TRANSEXUAL Y BISEXUAL)
52.000,00 €/CONVIVENCIA JUVENIL 30.000,00 €/RED EDUCACIÓN PARA EL FOMENTO DE LA DIVERSIDAD, LA
IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, LA PAZ, LA CONVIVENCIA 60.000,00 €/ORIENTACIÓN Y APOYO PARA JÓVENES LGTB
(LESBIANA, GAY, TRANSEXUAL Y BISEXUAL)  39.700,00 €/ATENCIÓN Y APOYO A MUJERES QUE EJERCEN LA
PROSTITUCIÓN 103.089,00 €/SENSIBILIZACIÓN, APOYO Y FORMACIÓN DEL VOLUNTARIADO 60.000,00 €/ TOTAL
650.579,00 €
FEDERACIÓN MUJER RURAL: Mujeres en primer plano-PARAGUAY. 47.900,00 €/MANTENIMIENTO Y FUNCIONAMIENTO
DEL MOVIMIENTO ASOCIATIVO DE FEMUR EN FAVOR DE LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES. 25.000,00 €/TALLER
DIRIGIDO A PROMOVER LA CONCILIACIÓN Y LA CORRESPONSABILIDAD EN EL MUNDO RURAL 10.000,00 €/FERIA
INTERNACIONEAL DE LA MUJER RURAL: "PRONATURA" 150.350,00 €/SENSIBILIZACIÓN Y CAPACITACIÓN DEL
VOLUNTARIO PARA ASUMIR COMPROMISOS EN ZONAS RURALES  30.000,00 € TOTAL     263.250,00 €
FEDERACIÓN NACIONAL DE ASOCIACIONES DE MUJERES SEPARADAS Y DIVORCIADAS: PREVENCIÓN DE LA
VIOLENCIA Y ATENCIÓN INTEGRAL A MUJERES MALTRATADAS. 70.000,00 €/APOYO A LA FUNCIÓN ASOCIATIVA DEL
COLECTIVO DE MUJERES SEPARADAS Y DIVORCIADAS. 35.500,00 €/MANTENIMIENTO DEL CENTRO DE ATENCIÓN,
RECUPERACIÓN Y REINSERCIÓN DE MUJERES MALTRATADAS 644.250,00 €/SERVICIO DE ASESORÍA, INFORMACIÓN
Y ATENCIÓN INTEGRAL A MUJERES MALTRATADAS  59.000,00 €/ TOTAL 808.750,00 €
FUNDACIÓN MUJERES:  Fortalecimiento de las organizaciones para la participación política y empoderamiento de las
mujeres ecuatorianas-ECUADOR 54.500,00 €/Empoderamiento, Salud Sexual y Reproductiva a jóvenes y mujeres
empobrecidas en la Villa de San Francisco, FM, Honduras 54.600,00 €/ BANCO DE BUENAS PRÁCTICAS Y DIRECTORIO DE
RECURSOS EDUCATIVOS EN MATERIA DE INTERVENCIÓN Y PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA CONTRA LAS
MUJERES :52.790,00 €/Mujeres jóvenes, empoderamiento y desarrollo en África Subsahariana  395.450,00 €/ ACTÍVATE
BUSCANDO EMPLEO 120.000,00 €/ACTÍVATE CREANDO EMPRESAS 220.000,00 €/ SERVICIO DE APOYO INTEGRAL A
PERSONAS CUIDADORAS SAIC  280.000,00 € / TOTAL  1.177.340,00 €
RED ACTIVAS:/ FORTALECIMIENTO DE LA SOCIEDAD CIVIL PARA LA PROMOCION Y DEFENSA DE LA IGUALDAD DE
GÉNERO Y LA GOBERNABILIDAD DEMOCRÁTICA EN AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE.150.000,00 €/PROMOCIÓN DE LOS
DERECHOS Y LA SALUD DE LAS MUJERES EN AFRICA OCCIDENTAL.270.000,00 €/ TOTAL 420.000,00 €
Etc., etc., etc., etc………..
Y TODO ESTE GASTO PARA UN PROBLEMA CREADO
POR INTERESES POLÍTICOS Y ECONÓMICOS QUE NO
RESPONDE A LA REALIDAD
LA LUZ BAJO EL CELEMÍN: 58 ESTUDIOS SOBRE VIOLENCIA EN LA PAREJA
PUBLICADOS EN 2009
CON CONTRASTACIÓN CIENTÍFICA
Javier Álvarez-Deca
El título del presente trabajo -por lo demás carente de cualquier connotación religiosa- se hace
eco de las siguientes palabras de Jesús: « ¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo del
celemín o debajo del lecho? ¿No es para ponerla sobre el candelero? Pues nada hay oculto si no
es para que sea manifestado; nada ha sucedido en secreto, sino para que venga a ser
descubierto. Quien tenga oídos para oír, que oiga.» (Marcos 4, 21-23). Difícilmente podría
encontrarse un título que resuma mejor la situación actual de los estudios científicos sobre
violencia de pareja.
La primera gran encuesta sobre violencia doméstica, llevada a cabo por Straus, Gelles y
Steinmetz en 1975 en los Estados Unidos, ya arrojó unos resultados inesperados y totalmente
contradictorios con las tesis de la ideología triunfante, y demostró que hombres y mujeres ejercían
la violencia en la pareja en proporciones similares. Desde entonces, cientos de estudios científicos,
basados en muestras mixtas de hombres y mujeres, representativas de la población general, han
corroborado esa conclusión de forma irrebatible.
Es más, cada vez hay más estudios que indagan sobre el carácter ofensivo o defensivo de la
violencia en la pareja. En contra del arraigado mito de la naturaleza meramente defensiva de la
violencia femenina, la conclusión casi unánime de esos estudios es que la mujer es la principal
iniciadora de las agresiones físicas en la pareja.1
Sin embargo, ¿quién conoce tales estudios? ¿En qué grandes medios de comunicación o ámbitos
de expresión política hallan eco? Sin duda, han requerido esfuerzo, conocimientos, recursos; y se
han realizado, con resultados coincidentes, en numerosos países. En conjunto, representan el
verdadero mapamundi de la violencia doméstica. Pero su reconocimiento social y político no está,
ni de lejos, a la altura de su mérito y su utilidad potencial. Su difusión se limita prácticamente a los
círculos especializados y rara vez traspasa la barrera, al parecer infranqueable, de lo
políticamente correcto y lo electoralmente rentable. Esos estudios objetivos e imparciales son la
luz que debería estar en el candelabro y servir de referencia para la formulación de políticas y la
adopción de leyes sobre violencia doméstica. Sin embargo, durante decenios han sido relegados
al último plano, ninguneados, olvidados. Son la lámpara que, absurda o interesadamente, se
coloca bajo el celemín.
1 En el libro "La violencia en la pareja: bidireccional y simétrica" (J. Alvarez-Deca, Ed. AEMA, 2009) se
sistematizan los resultados de 250 estudios sobre violencia en la pareja. En 51 estudios de esa
recopilación se aborda la cuestión de la iniciación de las agresiones físicas, y sus conclusiones son las
siguientes: 39 estudios registran mayores niveles de perpetración de violencia física no recíproca o
iniciación de las agresiones físicas por las mujeres; 5 estudios, tres de ellos basados en sendas
muestras de parejas en terapia conyugal, registran mayores niveles de perpetración de violencia física
no recíproca o iniciación de las agresiones físicas por los hombres; y los 7 estudios restantes registran
niveles similares para ambos sexos.
2. En las páginas siguientes se presentan los resultados de 58 estudios sobre violencia de pareja
publicados en 2009. A pesar de circunscribirse a un marco cronológico tan limitado, la recopilación
no pretende ser exhaustiva. Una búsqueda más a fondo en las principales bases de datos
utilizadas2 o en otras fuentes permitirían, casi con toda seguridad, hallar bastantes estudios más
publicados ese mismo año y de resultados similares. Los estudios se han seleccionado sobre la
base de un único criterio: que tengan en cuenta los comportamientos de ambos miembros de la
pareja, hombre y mujer.
En la presente recopilación, las tasas similares de violencia para ambos miembros de la pareja
son el resultado predominante (32 estudios); el segundo resultado más frecuente son las mayores
tasas de perpetración femenina (22 estudios); y sólo cinco estudios se apartan de esas pautas y
arrojan mayores niveles de perpetración masculina: el número 40 (basado en una muestra de
parejas en terapia relacional por disfunciones psíquicas del varón), el número 48 (aplicado a una
muestra iraní) y los números 26, 56 y 57 (que evalúan la violencia perpetrada o sufrida a lo largo
de toda la vida de los encuestados). Estos tres últimos estudios reproducen el patrón de casi
todos los estudios que abarcan largos períodos de tiempo o la vida entera de los participantes. En
tales casos, los niveles de victimización declarados por las mujeres suelen ser mayores que los
declarados por los hombres, en contradicción con los estudios mejor acotados en el tiempo y
relativos a períodos más cortos y fáciles de recordar. Como ambas cosas no pueden ser ciertas,
es lógico deducir que los resultados de los estudios de período largo estén más condicionados por
la ideología predominante y el clima social.
Por otra parte, en nueve estudios (los números 3, 5, 13, 17, 23, 24, 40, 48 y 50) se examinan los
aspectos de unilateralidad e iniciación de las agresiones. En ellos, el resultado más frecuente son
los niveles similares de agresiones no recíprocas o unilaterales en hombres y mujeres (cuatro
estudios); el segundo resultado más frecuente son los mayores niveles de unilateralidad femenina
(tres estudios); y, por último, la violencia unilateral masculina predomina en los dos estudios ya
mencionados de la muestra de hombres con disfunciones psíquicas (número 40) y la muestra iraní
(número 48).
Las conclusiones generales obtenidas tras la consulta de los 58 estudios que se presentan a
continuación no difieren de las expuestas en el mencionado trabajo "La violencia en la pareja:
bidireccional y simétrica", en el que se sistematizan los resultados de 230 estudios publicados con
anterioridad a 2009. A ese trabajo, pues, remito al lector.
(05/01/2010)
2 Las principales bases de datos o editoriales consultadas en línea han sido British Library, APA Databases,
Sage
Journals, ScienceDirect, Blackwell Publishing, Citeulike, Wiley Interscience, Cat.Inist, PubMed y Scielo..
ANEXO
Estudios sobre la violencia en la pareja (2009)
1. Agreement on Reporting of Physical, Psychological, and Sexual Violence Among White, Black,
and Hispanic Couples in the United States (Raul Caetano, Craig Field, Suhasini Ramisetty-Mikler y
Sherry Lipsky) (Journal of Interpersonal Violence, 2009; vol. 24; nº 8; pág. 1318-1337) – Estudio
basado en las entrevistas realizadas por separado a los miembros de 1.025 parejas adultas de 48
estados de los Estados Unidos. Los datos, analizados en varios estudios anteriores, se presentan
aquí desglosados por grupos étnicos (negros, blancos e hispanos). Los resultados de perpetración
de violencia son similares para hombres y mujeres en los tres grupos étnicos. El promedio de las
tasas de perpetración es del 13% para hombres y mujeres en el caso de la violencia física leve; y
del 3,8% para las mujeres y del 3% para los hombres, en el caso de la violencia física grave
(cuadro 1). (Estados Unidos, 2009)
2. Family Violence in Canada: A Statistical Profile 2009 (Statistics Canada, Canadian Centre For
Justice Statistics, octubre de 2009) – Informe anual del departamento de estadística del Canadá
sobre la violencia familiar, basado en las denuncias presentadas en los puestos de policía en
2007 y precedido de un estudio sobre la situación de los albergues para maltratadas. Según el
informe, "la abrumadora mayoría de las víctimas de violencia de pareja siguen siendo las mujeres,
que, en 2007, interpusieron más de 8 de cada 10 denuncias ante la policía, en comparación con el
17% correspondiente a los hombres". Sin embargo, al pormenorizar los tipos de violencia
denunciada, las víctimas de violencia grave (con resultado de lesiones y heridas) fueron hombres
en el 23% de los casos y mujeres en el 13% de los casos, debido, según el estudio, a la más
frecuente utilización de armas por las mujeres. En el caso de la violencia leve (empujones,
bofetadas, puñetazos e insultos), las mujeres representaron el 63% de las víctimas y los hombres
el 61%. (Canadá, 2009)
3. Examining Symmetry in Intimate Partner Violence Among Young Adults Using Socio-
Demographic Characteristics (Lynette M. Renner y Stephen D. Whitney) (Journal of Family
Violence, 2009, DOI 10.1007/s10896-009-9273-0) – Estudio basado en una submuestra de la
National Longitudinal Study of Adolescent Health (NLSAH) integrada por 4.895 individuos (2.196
varones y 2.699 mujeres), de edades comprendidas entre los 18 y los 27 años (promedio: 22
años), que habían declarado experiencias de violencia en la pareja en la NLSAH. Se evaluaron los
niveles de perpetración/victimización y unilateralidad/reciprocidad de la violencia de pareja. En
cuanto a la violencia física recíproca, el 58,4% de las mujeres y el 59,8% de los hombres sufrieron
agresiones; y el 28,2% de las mujeres y el 28,5% de los hombres sufrieron lesiones. En cuanto a
la violencia física no recíproca, el 42,2% de las mujeres y el 45,2% de los hombres sufrieron
agresiones, con sendos porcentajes del 10% de lesiones para hombres y mujeres. Y en cuanto a
la violencia sexual (definida mediante la pregunta "¿Con qué frecuencia has insistido u obligado a
tu pareja a tener relaciones sexuales cuando él/ella no quería?"), el 32,3% de las mujeres y el
31,8% de los hombres fueron víctimas de agresiones recíprocas; y el 27% de las mujeres y el 25%
de los hombres fueron víctimas de agresiones no recíprocas. (Estados Unidos, 2009)
4. Prevalência e fatores associados à violência entre parceiros íntimos: um estudo de base
populacional em Lages, Santa Catarina, Brasil, 2007 (Adriana Jaqueline Anacleto, Kathie Njaine,
Giana Zarbato Longo, Antonio Fernando Boing y Karen Glazer Peres (Cadernos de Saúde Pública,
Rio de Janeiro, 25(4):800-808, abril 2009) – Se entrevistó a 1.042 mujeres de edades
comprendidas entre los 20 y los 59 años, que declararon sobre la violencia perpetrada por ellas y
sus parejas masculinas durante los últimos 12 meses. Según sus declaraciones, los porcentajes
perpetración de violencia verbal fueron del 76,8% para las mujeres y del 71,5% para los hombres;
los porcentajes de perpetración de violencia física leve fueron del 13’7% para las mujeres y del 9,8%
para los hombres; y los porcentajes de perpetración de violencia física grave fueron del 6,8% para
las mujeres y del 5,6% para los hombres. (Brasil, 2009)
5. Violence between parents reported by male and female university students: prevalence,severity,
chronicity and mutuality (Murray A Straus) (Journal of Aggression, Conflict and Peace Research,
Vol. 1, Nº 1, abril 2009) – Estudio realizado sobre una muestra de 1.313 alumnos de la Universidad
de New Hampshire (EE.UU.), de los que el 72% eran mujeres (en correspondencia con la
composición por sexos de los cursos de Psicología) y que declararon sobre la violencia
interparental presenciada en el hogar. En conjunto, las madres resultaron perpetradoras del 14,1%
de la violencia global y del 6,9% de la violencia grave; y los padres resultaron perpetradores del 13%
de la violencia global y del 7,5% de la violencia grave. En cuanto a la reciprocidad de la violencia,
aunque la pauta más común fue la bidireccionalidad, la violencia unidireccional fue perpetrada en
mayor medida por la madre. (Estados Unidos, 2009)
6. Nonviolent Aspects of Interparental Conflict and Dating Violence Among Adolescents (Jeanne M.
Tschann, Lauri A. Pasch, Elena Flores, Barbara VanOss Marin, E. Marco Baisch and Charles J.
Wibbelsman) (Journal of Family Issues, 2009, Vol. 30, Nº 3, págs. 295-319) – Estudio basado en
las declaraciones de 223 jóvenes de 16 a 20 años, en el contexto de un estudio familiar con
participación de padres y madres y seguimiento en varias etapas. En entrevistas celebradas a los
12 meses del estudio familiar inicial, los jóvenes que habían tenido pareja (n = 150, 52% mujeres)
declararon sobre la violencia perpetrada y sufrida en los 6 meses anteriores, con el resultado
siguiente: el 27% de las mujeres y el 24% de los hombres se declararon perpetradores de
violencia física contra sus parejas; y el 22% de las mujeres y el 33% de los hombres se declararon
víctimas de la violencia física ejercida por sus parejas. (Estados Unidos, 2009)
7. La prevención de la violencia en la relación amorosa entre adolescentes a través del taller «La
Máscara del Amor» (Vicente Garrido Genovés y Mar Casas Tello) (Revista de Educación, 349.
Mayo-agosto 2009, pp. 335-360) – Este estudio forma parte de un programa cuya idea directriz es
"prevenir la violencia contra la mujer en las relaciones afectivas […] sin que los alumnos varones
se sientan estigmatizados". La muestra se compuso de 564 alumnos de 4º de ESO del municipio
de Telde (Gran Canaria), de una edad media de 15,5 años y en la que el 57’9% fueron chicas. El
programa fue aplicado por monitoras de la Concejalía de la Mujer del Ayuntamiento de Telde. Las
chicas se declararon víctimas de abuso psicológico (insultos, humillaciones) en mayor proporción
que los chicos. En cambio, los chicos sufrieron niveles notablemente superiores de agresiones
físicas (bofetones y patadas). Los autores concluyen que "los chicos presentan un mayor abuso
físico, probablemente porque en la cultura juvenil está muy mal visto ejercer la violencia física con
las chicas, mientras que éstas hallan en la bofetada una conducta socialmente más apropiada.
Como ya sabemos, en la edad adulta las tornas se cambian, y la violencia física más grave la
pasan a ejercer los varones (Garrido, 2001)." [La fuente de autoridad a la que se refieren es la
publicación: GARRIDO, Vicente: Amores que matan: Acoso y violencia contra las
mujeres]. (España, 2009)
8. Self-reported juvenile delinquency in Finland 1995–2008 (National Research Institute of Legal
Policy, Research Report No. 246, Helsinki 2009) – En el estudio se valoran, entre otros aspectos,
las experiencias de violencia de pareja en adolescentes, sobre una muestra de 5.836 individuos.
En conjunto, los chicos declaran niveles de victimización muy superiores a las chicas. El 9% de los
chicos y el 2% de las chicas declaran haber sido golpeados con el puño o el pie, o con objetos
duros, por sus parejas. El 22% de los chicos y el 6% de las chicas declaran haber sido
abofeteados por sus parejas. (Finlandia, 2009)
9. A Cluster Analytic Investigation of School Violence Victimization Among Diverse Students (Erika
D. Felix, Michael J. Furlong y Greg Austin) (Journal of Interpersonal Violence 2009; vol. 24; nº 10;
pp. 1673-1695) – Estudio basado en los datos de la California Healthy Kids Survey, instrumento de
vigilancia administrado a una muestra de 70.600 alumnos de enseñanza media del estado de
California. A la pregunta "Durante los últimos 12 meses, ¿te ha agredido físicamente tu
novio/novia?" respondieron afirmativamente el 5% de los chicos y el 4,3% de las chicas. (Estados
Unidos, 2009)
10. Physical Dating Violence Norms and Behavior Among Sixth-Grade Students From Four U.S.
Sites
(Thomas R. Simon, Shari Miller, Deborah Gorman-Smith, Pamela Orpinas y Terri Sullivan)
(Journal of Early Adolescence, 2009, doi: 10.1177/0272431609333301) – Estudio basado en una
muestra de 5.404 adolescentes de sexto grado. Dentro del grupo que había tenido una relación
sentimental durante los tres meses anteriores, el 31,4% de las chicas y el 26,4% de los chicos
declararon haber perpetrado violencia física contra su pareja, mientras que el 53,7% de los chicos
y el 27,4% de las chicas declararon haber sido víctimas de agresiones físicas perpetradas por sus
parejas. En las preguntas se les pidió expresamente que excluyeran de sus declaraciones la
violencia ejercida en defensa propia. (Estados Unidos, 2009)
11. Mental Health Correlates of Intimate Partner Violence in Marital Relationships in a Nationally
Representative Sample of Males and Females (T.O. Afifi, H. MacMillan, B.J. Cox, G. Asmundson,
M.B. Stein y J. Sareen) (Journal of Interpersonal Violence, 2009, Vol. 24, Nº 8, págs. 1398-1417) –
Datos procedentes de la National Comorbidity Survey de los Estados Unidos, obtenidos a partir de
una muestra de 5.692 individuos representativa de la población estadounidense. El 15,2% de las
mujeres y el 20,3% de los hombres se declararon víctimas de la violencia perpetrada por su pareja
actual. (Estados Unidos, 2009)
12. Violence against Children and Adolescents in Finland (Noora Ellonen, Juha Kääriäinen, Venla
Salmi y Heikki Sariola) (National Research Institute of Legal Policy, 2009) – Resumen en inglés de
la encuesta aplicada a una muestra nacionalmente representativa de alumnos de secundaria que,
entre otros aspectos, declaran sobre la violencia presenciada en el hogar. Textualmente, las
conclusiones son las siguientes: "Los hijos presencian violencia de la madre contra el padre o del
padre contra la madre en igual medida. Estos resultados están en desacuerdo con el concepto de
violencia de pareja predominante en Finlandia. En general, las medidas preventivas se han
basado en el supuesto de que el perpetrador de la violencia es el hombre, y de que las mujeres y
los niños son las víctimas… Los resultados de este estudio demuestran que la realidad no es tan
simple. No sólo no existe diferencia significativa en cuanto a la violencia infligida a los hijos por el
padre y la madre, sino que la violencia de pareja presenciada por los hijos se distribuye por igual
entre ambos sexos." (Finlandia, 2009)
13. Prevalence and demographic correlates of intimate partner violence in Asian Americans (Doris
F. Chang, Biing-Jiun Shen y David T. Takeuchi) (International Journal of Law and Psychiatry 32
(2009) 167–175) – Datos obtenidos a partir de una muestra de 1470 estadounideses adultos de
origen asiático (707 hombres y 763 mujeres), casados o en convivencia con una pareja
heterosexual. Una vez cruzados los porcentajes de perpetración y victimización declarados, la
violencia global sufrida por las mujeres (12,4%) es inferior a la sufrida por los hombres (15,5%), y
la violencia grave sufrida por las mujeres (1,6) es también inferior a la sufrida por los hombres
(2,5). En cuanto a la iniciación de los conflictos, la mayoría de los encuestados consideraron que
no estaba claro quién era el iniciador; el resto de los encuestados declaró proporciones similares
de iniciación de las agresiones para ambos sexos (el 19,9% de los hombres y el 21,8% de las
mujeres admitieron que solían ser los iniciadores de las agresiones; y el 15% de los hombres y el
24% de las mujeres indicaron que los iniciadores eran los cónyuges.) (Estados Unidos, 2009)
14. Prevalence and Correlates of Adolescent Dating Violence in Bangkok, Thailand (Penchan
Pradubmook-Sherer ) (Journal of Sociology and Social Welfare, 2009, vol. 36, no1, pp. 9-37) –
Estudio aplicado a una muestra de 1.296 jóvenes de edades comprendidas entre los 14 y los 19
años. Los niveles de violencia física sufrida a manos de la pareja fueron similares para los chicos
(41,9%) y para las chicas (41,2%). Los niveles de violencia verbal y emocional sufrida fueron
ligeramente más altos para los chicos (49,2%) que para las chicas (46,7%). (Tailandia, 2009)
15. Official Incidents of Domestic Violence: Types, Injury, and Associations With Nonofficial Couple
Aggression (Capaldi, Deborah M.; Shortt, Joann Wu; Kim, Hyoun K.; Wilson, Jane; Crosby, Lynn;
Tucci, Shivan (Violence and Victims, 2009, Vol. 24, Nº 4, pp. 502-519) – Estudio longitudinal
basado en una muestra inicial de 206 hombres procedentes de entornos con alta incidencia
delictiva y sus parejas, con cuatro seguimientos en un intervalo de doce años (1991-2002). Sobre
la base de esa muestra y ese marco temporal, se detectan 47 incidentes de violencia de pareja
con intervención de la policía. En el 85% de los casos, el arrestado fue el varón, en el 6% la mujer,
y en el 9% ambos. Aunque según los registros policiales, los hombres ejercían oficialmente más
violencia que las mujeres, los datos extraoficiales obtenidos mediante el seguimiento particular de
la encuesta demostraron que la violencia perpetrada por los hombres no era más frecuente ni más
grave que la perpetrada por sus parejas femeninas. En cuanto a la totalidad de la muestra (es
decir, con inclusión de los individuos no afectados por arrestos policiales), las mujeres mostraron
mayores niveles de agresión hacia sus parejas que los hombres, aunque los niveles de gravedad
de las agresiones fueron similares. Por consiguiente, concluyen los autores, "la idea de que las
parejas involucradas en incidentes oficiales de violencia de pareja se caracterizan
predominantemente por la violencia unilateral del hombre a la mujer no se ajusta a los resultados
del estudio". (Estados Unidos, 2009).
16. Gender Variations in Dating Violence and Positive Conflict Resolution Among Mexican
Adolescents (Antônio, Tiago; Hokoda, Audrey) (Violence and Victims, Vol. 24, Nº 4, pp. 533-545)
– Estudio aplicado a una muestra de 285 adolescentes, alumnos de enseñanza media, residentes
en un contexto urbano de clase media del norte de México. Como promedio, el 5,23% de las
chicas y el 3,23% de los chicos declararon que habían ejercido violencia física (arrojar objetos, dar
patadas, golpear, dar puñetazos, dar bofetadas, empujar o ahogar) contra sus parejas, al menos
una vez durante el último año. Además, el 3,5% de las chicas y el 2,6% de los chicos declaró
haber repetido el maltrato físico de tres a cinco veces, y el 1% de los chicos y de las chicas
declaró haberlo repetido más de seis veces durante el último año. (México, 2009)
17. At-Risk and Maltreated Children Exposed to Intimate Partner Aggression/Violence: What the
Conflict Looks Like and Its Relationship to Child Outcomes (D.J. English, J.C. Graham, R.R.
Newton, T.L. Lewis, R. Thompson, J.B. Kotch y C. Weisbart) (Child Maltreatment, 2009, Vol. 14, Nº
2, págs. 157-171) – Datos procedentes del programa Longitudinal Studies of Child Abuse and
Neglect (LONGSCAN), en cuyo marco se aplican entrevistas cada dos años a una muestra de
hogares con riesgo de maltrato infantil distribuidos en cinco regiones de los Estados Unidos. El
presente estudio se basa en las declaraciones de las mujeres sobre la violencia perpetrada en
554 hogares. Entre otros aspectos, se miden los niveles de perpetración y de unilateralidad y
reciprocidad de la violencia en la pareja. "Las mujeres declararon una prevalencia de perpetración
de violencia grave dos veces superior a la de sus parejas masculinas (15,3% vs.
7,7%) y una probabilidad de entablar agresiones graves cuatro veces superior a sus parejas
masculinas (12,8% vs. 3,3%)". Se perpetró violencia unilateral masculina en 24 parejas y violencia
unilateral femenina en 77 parejas. (Estados Unidos, 2009)
18. Gender Differences in Violence Exposure among University Students Attending Campus
Health Clinics in the United States and Canada (Elizabeth M. Saewyc, David Brown, MaryBeth
Plane, Marlon P. Mundt, Larissa Zakletskaia, Jennifer Wiegel y Michael F. Fleming) (Journal of
Adolescent Health, doi:10.1016/j.jadohealth.2009.03.024 (mayo 2009). Encuesta aplicada a
2.091 alumnos universitarios con ocasión de exploraciones médicas rutinarias, en la que se les
preguntó por la violencia sufrida durante los últimos seis meses. En lo que respecta a la violencia
de pareja, la proporción de mujeres que se declaran víctimas de maltrato emocional (45,5%) o
físico (23,7%) es similar a la proporción de hombres que se declaran víctimas de maltrato
emocional (50%) o físico (20,9%). Los autores concluyen: "la mayor parte de las directrices que
recomiendan investigar la violencia de pareja se centran exclusivamente en las mujeres; sin
embargo, los resultados de nuestro estudio indican que los hombres están igualmente expuestos
a sufrir violencia a manos de sus parejas" (pág. 7) (Estados Unidos y Canadá, 2009)
19. Problem Drinking, Unemployment, and Intimate Partner Violence among a Sample of
Construction Industry Workers and their Partners (Carol B. Cunradi , Michael Todd, Michael
Duke y Genevieve Ames) (Journal of Family Violence, Vol. 24, Nº 2) – Encuesta aplicada a 848
trabajadores de las construcción y sus parejas. Aproximadamente, el 20% de las parejas
declararon violencia del hombre contra la mujer; y el 24% de las parejas declaró violencia de la
mujer contra el hombre. En el artículo Agreement on Intimate Partner Violence Among a Sample of
Blue-Collar Couples (Carol B. Cunradi, Melina Bersamin y Genevieve Ames) (Journal of
Interpersonal Violence, vol. 24, nº 4, 551-568), publicado también en 2009, se analizan los
resultados del mismo estudio desde el punto de vista de la coincidencia o discrepancia de los
datos aportados por las parejas entrevistadas. Ambos miembros de la pareja declaran violencia
del hombre contra la mujer en el 6,7% de los casos, y de la mujer contra el hombre en el 7,2% de
los casos. (Estados Unidos, 2009)
20. Dating violence among school students in Tanzania and South Africa: Prevalence and
sociodemographic variations (Annegreet G. Wubs, Leif E. Aarø, Alan J. Flisher, Sheri Bastien,
Hans E. Onya, Sylvia Kaaya y Catherine Mathews) (Scandinavian Journal of Public Health, 2009;
37(Suppl 2): 75–86) – Los datos de este estudio se reunieron a lo largo de un período de 14 meses
en centros de enseñanza media de Ciudad del Cabo y Mankweng (Sudáfrica) y Dar es Salaam
(Tanzanía) mediante la aplicación de cuestionarios semestrales a una muestra final de 6.979
individuos. Los chicos presentaron niveles significativamente mayores de perpetración y
victimización respecto de casi todo tipo de comportamientos, por lo que, según los autores, "los
resultados son ambiguos y difíciles de interpretar". Si se cruzan los porcentajes declarados por
ambos sexos para los distintos comportamientos (cuadro 1) y se hace el promedio, el 8,7% de los
chicos y el 10,3% de las chicas fueron víctimas de agresiones. En cuanto a la pregunta general
"¿Te ha pegado alguna vez tu pareja?", respondieron afirmativamente el 15,5 de los chicos y el
14,5 de las chicas. (Sudáfrica y Tanzanía, 2009)
21. Violence in Juvenile Dating Relationships Self-Reported Prevalence and Attitudes in a
Portuguese Sample (Carla Machado, Sónia Caridade y Carla Martins) (Journal of Family Violence,
DOI 10.1007/s10896-009-9268-x, julio de 2009) – Estudio de la violencia de pareja realizado sobre
una muestra nacional de 4.667 participantes de edades comprendidas entre los 13 y los
29 años. Los datos se reunieron en ocho universidades, 12 institutos de enseñanza media y 16
escuelas profesionales. En lo que respecta a la violencia física total, los porcentajes cruzados de
perpetración y victimización arrojan tasas de perpetración de violencia más altas en las mujeres
(55,2%) que en los hombres (44,8%), si bien los porcentajes de perpetración de violencia física
grave son más altos en los hombres (53,2%) que en las mujeres (46,8%). Las autoras concluyen:
"Más mujeres que hombres declaran maltrato (general, emocional y físico) sobre sus parejas, y el
género (femenino) se presenta como un predictor significativo de perpetración de violencia".
(Portugal, 2009)
22. Persistence and Desistance of the Perpetration of Physical Aggression Across Relationships –
Findings From a National Study of Adolescents (Daniel J. Whitaker, Brenda Le y Phyllis Holditch
Niolon) (Journal of Interpersonal Violence, 2009, doi:10.1177/0886260509334402) – Estudio
basado en el National Longitudinal Study on Adolescent Health, con datos procedentes de una
muestra de 6.446 jóvenes de edades comprendidas entre los 18 y los 26 años que informaron
sobre sus dos últimas relaciones sentimentales. Las mujeres fueron perpetradoras de más
violencia que los hombres, tanto en la primera relación (24,5% vs. 11,1%) como en la segunda
(21, 3% vs. 9, 8%). (Estados Unidos, 2009)
23. Partner Violence and Sexual Jealousy in China: A Population-Based Survey (Tianfu Wang,
William L. Parish, Edward O. Laumann y Ye Luo) (Violence against Women 2009; vol. 15; nº 7;
págs. 774- 798) – Encuesta nacional aplicada a una muestra de 3.806 individuos, representativa
de la población china de 20 a 64 años. En conjunto de la muestra total, el 5% de las mujeres y el 4%
de los hombres sufrieron agresiones físicas no recíprocas a manos de sus parejas, y otro 2%
participó en agresiones recíprocas. A la edad de 30 años, el 7,7% de las mujeres y el 6,8% de los
hombres sufrieron agresiones físicas no recíprocas, y el 4,4% experimentó agresiones recíprocas.
(China, 2009)
24. Perpetration of Intimate Partner Aggression by Men and Women in the Philippines: Prevalence
and Associated Factors (Donna L. Ansara y Michelle J. Hindin) (Journal of Interpersonal Violence,
2009, vol. 24, nº 9, págs. 1579-1590) – Estudio basado en los datos de la encuesta longitudinal
2002 Cebu Longitudinal Health and Nutrition Survey. La muestra utilizada para el presente estudio
está compuesta por 1.861 mujeres casadas o emparejadas, en su mayoría de edades próximas a
los 45 años. El 26% de las mujeres declararon que, durante el último año, ellas o sus parejas
habían perpetrado, como mínimo, un acto de agresión física, siendo las mujeres perpetradoras de
mayores niveles de violencia unilateral (9,9%) que los hombres (5,9%). En cambio, dentro del
grupo que declaró algún tipo de violencia, el 3,4% de las mujeres causó a su pareja lesiones que
necesitaron atención médica, mientras que 7,3% de las mujeres sufrió lesiones que requirieron
atención médica. (Filipinas, 2009)
25. Gender Symmetry, Sexism, and Intimate Partner Violence (Christopher T. Allen, Suzanne C.
Swan y Chitra Raghavan) (Journal of Interpersonal Violence 2009; vol. 24; nº 11; pág. 1816-1834)
-Estudio basado en una muestra de 92 hombres y 140 mujeres, todos ellos alumnos universitarios
de 18 y 19 años de edad. El 55% de las mujeres y el 41% de los hombres declararon haber
perpetrado violencia contra sus parejas; y el 47% de las mujeres y el 37% de los hombres
declararon haber sido víctimas de violencia a manos de sus parejas. (Estados Unidos, 2009)
26. Physical and sexual intimate partner violence and reported serious psychological distress in
the 2007 BRFSS (Valerie J. Edwards, Michele C. Black, Satvinder Dhingra, Lela McKnight-Eily y
Geraldine S. Perry) (International Journal of Public Health, 54 (2009), S37–S42, DOI
10.1007/s00038-009-0005-2) – En este estudio se muestran los resultados de la encuesta oficial
del Behavioral Risk Factor Surveillance System (BRFSS) 2007 correspondientes a tres estados
(Hawaii, Nebraska, y Virginia) de los Estados Unidos. La muestra conjunta, representativa de la
población adulta, está integrada por de 5.985 hombres y 9.335 mujeres. En la evaluación de la
violencia física se incluyen las amenazas y conatos de agresión, y el período abarcado es toda la
vida de los encuestados. Globalmente, el porcentaje de víctimas femeninas (19,9%) es casi el
doble que el de víctimas masculinas (10,9%). En cambio, si se considera únicamente la violencia
física, el porcentaje de víctimas femeninas (9,4%) es sólo ligeramente superior al de víctimas
masculinas (7,8%). (Estados Unidos, 2009)
27. Intimate Partner Violence and Contribution of Drinking and Sociodemographics: The Brazilian
National Alcohol Survey (Marcos Zaleski, Ilana Pinsky, Ronaldo Laranjeira, Suhasini Ramisetty-
Mikler y Raul Caetano) (Journal of Interpersonal Violence, 2009, anticipo editorial en línea, doi:
10.1177/0886260509334396) – Se entrevistó a una muestra de 1.445 hombres y mujeres casados
o en cohabitación para estimar la prevalencia de la violencia de pareja. Los niveles de
perpetración de violencia de hombres contra mujeres fueron del 10,7%, y los niveles de
perpetración de violencia de mujeres contra hombres fueron del 14,6%. (Brasil, 2009)
28. Like Parent, Like Child: Intergenerational Transmission of Partner Violence in Cebu, the
Philippines (Jessica A. Fehringer, Michelle J. Hindin) (Journal of Adolescent Health, 2009 (Vol. 44,
Nº 4, 363-371) – Según los datos procedentes del estudio "Cebu Longitudinal Health and
Nutrition Survey in Cebu, the Philippines", obtenidos en 1994, 2002 y 2005 mediante el
seguimiento longitudinal de una muestra de 472 jóvenes casados o en cohabitación, la
prevalencia de la perpetración de violencia de pareja fue del 55,8% para las mujeres y del 25,1%
para los hombres, mientras que la prevalencia de la victimización fue del 27,7% para las mujeres y
del 30,5% para los hombres. (Filipinas, 2009)
29. Alcohol Use and Perceived Social and Emotional Consequences Among Perpetrators of
General and Sexual Aggression (Cynthia A. Stappenbeck y Kim Fromme) (Journal of Interpersonal
Violence, 2009, doi: 10.1177/0886260509334399) – Estudio realizado sobre una muestra de
2.941 universitarios (59% de ellos, mujeres), para determinar la relación entre consumo de alcohol
y violencia de pareja perpetrada durante los 3 meses anteriores. El 61% de los perpetradores de
agresiones verbales y físicas y el 52% de de los perpetradores de agresiones sexuales fueron
mujeres. La violencia de los hombres estuvo más asociada al consumo de alcohol que la de las
mujeres. (Estados Unidos, 2009)
30. British Crime Survey 2007/2008. En el informe general de esta prestigiosa encuesta, publicado
en julio de 2008, se indica que los datos más fiables sobre violencia doméstica son los obtenidos
mediante cuestionario autocompletado en ordenador, en lugar de las entrevistas personales
utilizadas para el resto de la encuesta, y se anuncia el análisis de esos datos en un futuro informe
(pág. 67). Utilizamos, por lo tanto, los datos de ese segundo informe, publicado a comienzos de
2009. En el cuadro 3.02 se resumen los datos relativos a la violencia de pareja, según los cuales,
los porcentajes de violencia física total sufrida durante los doce meses anteriores fueron del 2,2%
para las mujeres y del 2% para los hombres, al tiempo que los porcentajes de violencia física
grave sufrida en ese período fueron del 1,5% para las mujeres y del 1,4% para los hombres.
(Reino Unido, 2009)
31. A Cluster Analytic Investigation of School Violence Victimization Among Diverse Students
(Erika D. Felix, Michael J. Furlong y Greg Austin) (Journal of Interpersonal Violence, 2009, anticipo
editoria en línea, doi:10.1177/0886260509331507) – Muestra de 70.600 alumnos de enseñanza
secundaria del estado de California. "Casi el 5% de los alumnos declaró haber sido víctima de
violencia física a manos de su pareja […] Chicos y chicas declararon niveles similares de violencia
de pareja" (pág. 9). "Al igual que en estudios anteriores (Gray&Fosey), pero contrariamente a las
expectativas sociales, el estudio demostró que chicos y chicas habían experimentado niveles
similares de violencia de pareja" (pág. 16). (Estados Unidos, 2009)
32. Dating Violence Among High School Students in Southeastern North Carolina (Yeoun Soo Kim-
Godwin, Carrie Clements, Ashley M. McCuiston y Jane A. Fox) (Journal of School Nursing, 2009,
vol. 25 Nº 2, págs. 141-151) – Estudio basado en los datos de la Youth Risk Behavior Survey
(YRBS) de 2005 y 2007 relativos a sendas muestras de 375 y 372 alumnos de secundaria de 13 a
18 años. Entre otros aspectos, se estudió la violencia de pareja sufrida durante los doce meses
anteriores. En 2005, el 15% de los chicos y el 8% de las chicas declararon haber sido agredidos
físicamente por sus parejas. En cambio, en 2007, el 9,7% de los chicos y el 15,6% de las chicas
declararon haber sido agredidos físicamente por sus parejas. Los niveles de violencia sexual
(definida como "haber sido forzado físicamente a tener relaciones sexuales cuando no quería")
fueron similares para ambos sexos (en torno al 10%) en las dos evaluaciones. (Estados Unidos,
2009)
33. Intimate Partner Violence Among Hispanic Men and Women: The Role of Drinking,
Neighborhood Disorder, and Acculturation-Related Factors (Cunradi, Carol B.) (Violence and
Victims, Volume 24, Number 1, 2009 , pp. 83-97(15)) – En una submuestra de 1.148 hombres y
1.399 mujeres hispanos participantes en la 2000 National Household Survey on Drug Abuse, los
niveles de perpetración de violencia de pareja declarados por los hombres (6,1%) fueron algo
inferiores a los declarados por las mujeres (6,5%), mientras que los niveles de victimización
declarados por los hombres (8,8%) fueron superiores a los declarados por las mujeres (7,8%).
(Estados Unidos, 2009)
34. Is Psychological Aggression as Detrimental as Physical Aggression? The Independent Effects
of Psychological Aggression on Depression and Anxiety Symptoms (Lawrence, Erika; Yoon,
Jeungeun; Langer, Amie; Ro, Eunyoe) (Violence and Victims, Volume 24, Number 1, 2009 , pp. 20-35(16)) – Muestra de 103 parejas de recién casados a los que se evaluó cuatro veces durante los
tres primeros años de matrimonio. Como promedio, maridos y esposas declararon niveles
moderados de violencia psíquica, y no se constataron diferencias en función del sexo respecto de
las tasas de prevalencia o los niveles de victimización. En cuanto a la violencia física, el 44% de
los maridos y el 52% de las esposas emprendieron agresiones contra sus parejas. (Estados
Unidos, 2009)
35. No One Type of Intimate Partner Abuse: Exploring Physical and Non-Physical Abuse Among
Intimate Partners (Maureen Outlaw) – (Journal of Family Violence, 2009, anticipo editorial en línea,
DOI 0.1007/s10896-009-9228-5) – Utilizando los datos de la encuesta sistematizada por Tjaden y
Thoennes (1998), este estudio examina la prevalencia de diferentes tipos de maltrato no físico.
Según esos datos, el maltrato no físico de pareja es más frecuente que el físico y no muestra
diferencias significativas en función del sexo, como suele creerse. Hay datos concluyentes que
demuestran que algunos tipos de maltrato no físico constituyen claros factores de riesgo de
maltrato físico y violencia más frecuente contra quienes son ya víctimas de maltrato, pero tampoco
estos datos son diferentes en función del sexo. (Estados Unidos, 2009)
36. Mutual Partner Violence Mental Health Symptoms Among Female and Male Victims in Four
Racial/Ethnic Groups (Moisés Próspero y Miseong Kim) (Journal of Interpersonal Violence, 2009,
anticipo editorial en línea, doi: 10.1177/0886260508327705) – Estudio aplicado a una muestra de
676 universitarios. En contradicción con los detractores de las CTS como instrumento que no
permitiría discernir los porcentajes de violencia defensiva femenina, este estudio permitió
constatar que hombres y mujeres utilizaban conductas de coacción y comportamientos de
violencia física y sexual hacia sus parejas, por lo que es posible que tanto hombres como mujeres
utilicen la violencia para controlar a sus parejas (pág. 14). Según sus conclusiones, los
comportamientos de coacción o violencia en las relaciones de pareja no son únicamente
unidireccionales ni en ellos los hombres ejercen de perpetradores y las mujeres de víctimas, sino
que "la mayor parte de las relaciones violentas se explican por una violencia mutua" (pág. 16).
(Estados Unidos, 2009)
37. The Longitudinal Association of Adolescent Dating Violence With Psychiatric Disorders and
Functioning (Adrienne Brown, Elizabeth Cosgrave, Eóin Killackey, Rosemary Purcell, Joe Buckby y
Alison R. Yung) (Journal of Interpersonal Violence, anticipo editorial en línea, doi: 10.1177
/0886260508327700) – Se evaluó la violencia de pareja en una muestra final de 98 jóvenes de 15
a 24 años (54% mujeres) a los que se realizó un seguimiento longitudinal durante seis meses. A la
pregunta "Durante los doce últimos meses, tu pareja te golpeó, abofeteó o agredió físicamente
adrede", respondieron afirmativamente el 11,3% de las mujeres y el 15,6% de los hombres.
(Australia, 2009)
38. Psychosocial Correlates of Physical Dating Violence Victimization Among Latino Early
Adolescents (Fang A. Yan, Donna E. Howard, Kenneth H. Beck, Teresa Shattuck y Melissa
Hallmark-Kerr) (Journal of Interpersonal Violence, 2009, anticipo editorial en línea, doi:
10.1177/0886260509336958) – Encuesta anónima aplicada a una muestra de conveniencia
integrada por 322 adolescentes latinos de 11 a 13 años. En conjunto, el 13,5% de los encuestados
se declararon víctimas de violencia física de pareja durante el año anterior. La prevalencia fue el
14,4% para las chicas y del 12,9% para los chicos. (Estados Unidos, 2009)
39. Sex-Symmetric Effects of Coercive Behaviors on Mental Health?: Not Exactly (Moisés
Próspero)
(Journal of Interpersonal Violence, 2009, Vol. 24, Nº 1, págs. 128-146) – Estudio basado en una
muestra de 573 universitarios (edad media: 21,4 años) a los que se preguntó por la violencia de
pareja sufrida durante el año inmediatamente anterior. Se declararon víctimas de violencia física el
46,4% de las mujeres y el 41,9% de los hombres. Asimismo, los hombres y las mujeres se
declararon víctimas de violencia verbal y sexual y de comportamientos de coacción (coacción
económica, amenazas, intimidación, coacción emocional y aislamiento) en proporciones muy
similares. (Estados Unidos, 2009)
40. Violence Between Therapy-Seeking Veterans and Their Partners: Prevalence and
Characteristics of Nonviolent, Mutually Violent, and One-Sided Violent Couples (Andra L. Teten,
Michelle D. Sherman y Xiaotong Han) (Journal of Interpersonal Violence 2009; vol. 24; nº 1; págs.
111-127) – Estudio basado en una muestra de 184 parejas sometidas a terapia relacional. En
todas ellas, el varón era veterano del ejército al que se le había diagnosticado trastorno de estrés
postraumático. En lo que respecta a la prevalencia de la violencia de pareja, las parejas se
clasificaron en tres grupos: sin violencia (44%), con violencia recíproca (26%) y con violencia
unidireccional (30%). En las parejas con violencia unidireccional, los niveles de perpetración
fueron del 56% para los hombres y del 44% para las mujeres. (Estados Unidos, 2009)
41. Parenting and Violence Toward Self, Partners, and Others Among Inner-City Young Adults
(Lydia O’Donnell, Ann Stueve y Athi Myint-U) (American Journal of Public Health, 2009, Vol. 99, Nº
12, págs. 2255-2260) – Estudio longitudinal basado en las declaraciones realizadas en 2005-2007
por una muestra de 990 jóvenes adultos constituida en 1995, cuando los entrevistados cursaban
enseñanza secundaria, en el marco del Reach for Health Study de Nueva York. La edad media de
los entrevistados fue de 23,5 años. El 19,2% de los hombres se declararon perpetradores de
violencia física contra sus parejas, en comparación con el 17.1% de las mujeres. (Estados Unidos,
2009)
42. Comparisons of Intimate Partner Violence Among Partners in Same-Sex and Opposite-Sex
Relationships in the United States (John R. Blosnich y Robert M. Bossarte) (American Journal of
Public Health, 2009, vol. 99, Nº 12, págs. 2182-2184) – Los datos analizados proceden de la
encuesta del Behavioral Risk Factor Surveillance System (ediciones de 2005, 2006 y 2007) y
corresponden a los 7.998 participantes que se declararon víctimas de violencia de pareja en esa
encuesta. Dentro de ese grupo, que se desglosa por parejas heterosexuales y homosexuales,
88,8% de las mujeres se declararon víctimas de agresiones físicas perpetradas por sus parejas
masculinas, y el 97,2% de los hombres se declararon víctimas de agresiones físicas perpetradas
por sus parejas femeninas. (Estados Unidos, 2009)
43. Early exposure to violence, domestic violence, attachment representations, and marital
adjustment (Natacha Godbout, Donald G. Dutton, Yvan Lussier y Stéphane Sabourin) (Personal
Relationships, 16 (2009), 365–384) – Estudio basado en una muestra de 315 hombres y 329
mujeres en relaciones estables de pareja durante los últimos siete años, como promedio. La
muestra se constituyó mediante marcado telefónico aleatorio en la provincia canadiense de
Quebec. El 31% de las mujeres y el 23% de los hombres se declararon perpetradores de violencia
física contra sus parejas durante el año anterior. Los porcentajes de perpetración de violencia
psicológica fueron del 86% para las mujeres y del 80% para los hombres. (Canadá,
2009)
44. Violent attitudes and mental health symptoms among mutually violent Ghanaian couples
(Moisés Próspero, Peter Dwumah y Kwadwo Ofori-Dua) (Journal of Aggression, Conflict and
Peace Research, 2009, vol. 1, nº 2, págs. 16-23) – Estudio basado en una muestra de 358
universitarios de Ghana (edad media, 27 años; 51% de mujeres) que durante el último año habían
mantenido relaciones de pareja. Los hombres declaran mayores niveles de perpetración de
violencia, pero no se aprecian diferencias significativas entre hombres y mujeres en las
declaraciones sobre la violencia sufrida a manos de sus parejas (victimización) o sobre la
utilización de comportamientos de control. (Ghana, 2009)
45. Drug Use and Intimate Partner Violence Among College Students: An In-Depth Exploration
(Erin L. Nabors) (Journal of Interpersonal Violence, 2009, doi:10.1177/0886260509340543) –
Estudio sobre la relación entre el consumo de drogas y las violencia de pareja, basado en los
datos del Relationship Characteristics Study aplicado a una muestra de 1.938 universitarios de
Florida en 2001. Tanto los niveles de consumo de drogas como de perpetración de violencia de
pareja fueron similares para ambos sexos; más concretamente, el 31,6% de las alumnas y el el
27,8% de los alumnos habían agredido físicament a sus parejas durante los doce meses
anteriores a la aplicación de la encuesta. (Estados Unidos, 2009)
46. Intimate Partner Violence Perpetration Among College Students: The Role of Gender Role and
Gendered Violence Attitudes (Erin L. Nabors y Jana L. Jasinski) (Feminist Criminology, 2009; vol. 4;
nº 1;   págs. 57-82) – Los datos utilizados en este proyecto proceden del Longitudinal Study of
Violence Against Women: Victimization and Perpetration Among College Students in a State-
Supported University in the United States, 1990-1995, aplicado a una muestra de 1.580 mujeres y
851 hombres, con cinco mediciones realizadas a lo largo de cuatro años. Se formularon dos
preguntas sobre violencia leve (arrojar objetos, agarrar y empujar) y otras dos sobre violencia más
grave (golpear y golpear con objetos). El 30% de las mujeres y el 18% de los hombres se
declararon perpetradores de violencia contra sus parejas. Las autoras consideran que este mayor
predominio de violencia femenina se debe a que sólo se midieron actos de violencia de poca
gravedad. (Estados Unidos, 2009)
47. Effects of Physical and Verbal Aggression, Depression, and Anxiety on Drinking Behavior of
Married Partners: A Prospective and Retrospective Longitudinal Examination (Margaret K. Keiley,
Peggy S. Keller, y Mona El-Sheikh) (Aggressive Behavior, Vol. 35, págs. 296–312 (2009)) – Los
datos de este trabajo proceden de un estudio longitudinal aplicado a 195 parejas, casadas desde
hacía 16 años, como promedio. Entre las dos fases del estudio transcurrió un intervalo de dos
años y medio, y en ambas fases se aplicó el mismo cuestionario sobre consumo de alcohol,
conflictos familiares y bienestar de los hijos. En lo que respecta a los conflictos familiares, se
preguntó a ambos miembros de la pareja sobre la violencia de pareja perpetrada por ellos y por
sus cónyuges durante el año inmediatamente anterior a la aplicación de la encuesta. Según los
resultados globales cruzados, el 26% de las mujeres y el 14% de los hombres habían perpetrado
violencia física contra sus parejas durante ese año. (Estados Unidos, 2009)
48. Exposure to Domestic Violence Between Parents: A Perspective From Tehran, Iran (Meroe
Vameghi, Ali Feizzadeh, Arash Mirabzadeh y Golnaz Feizzadeh) (Journal of Interpersonal 
Violence, 2009, doi:10.1177/ 0886260509340532) – Estudio aplicado a 1.495 alumnos de
enseñanza secundaria (curso escolar de 2005-2006, 47’2% de chicas, edad media: 16,1 años)
para determinar la v iolencia interparental presenciada a lo largo de su vida. Casi el doble de
chicas que de chicos declararon haber presenciado violencia entre sus padres. En el 54,3% de los
casos, el padre fue el único perpetrador; en el 37,5% de los casos, la violencia entre los padres
fue recíproca; y en el 3,4% de los casos, la madre fue la única perpetradora. (Irán, 2009)
49. Commission Versus Receipt of Violence During Pregnancy: Associations With Substance
Abuse Variables (Golfo K. Tzilos, Emily R. Grekin, Jessica R. Beatty, Sara K. Chase y Steven J.
Ondersma) (Journal of Interpersonal Violence, 2009, doi:10.1177/0886260509354507) – Estudio
basado en una muestra inicial de 78 mujeres embarazadas, pacientes de una unidad de cuidados
prenatales. De ellas, 5 declararon niveles similares de perpetración y recepción de violencia y
fueron descartadas del estudio para análisis ulteriores. De las 73 restantes, el 47% declaró
mayores niveles de perpetración que de recepción de violencia, y el 14% declaró mayores niveles
de recepción que de perpetración de violencia. En general los actos de violencia física fueron
leves (empujar o agarrar) y sólo el 8% de los casos fueron graves (pegar o usar armas).
(Estados Unidos, 2009)
50. Gender Differences in Partner Violence in Context: Deconstructing Johnson’s (2001) Control-
Based Typology of Violent Couples (Jody M. Ross y Julia C. Babcock) (Journal of Aggression,
Maltreatment & Trauma, 2009, vol. 18, págs. 604–622) – Estudio basado en una muestra de 281
parejas casadas o en situación equiparable al matrimonio que, en sesiones de unas tres horas por
pareja, rellenaron por separado una serie de cuestionarios y participaron después en un debate en
común. En la preselección de la muestra, relacionada con otro estudio de mayor amplitud, se
aplicó el criterio de que la mujer hubiera declarado previamente insatisfacción o victimización en la
pareja, lo que, según los autores, "pudo limitar el número de parejas en las que la mujer fuese
perpetradora en exclusiva o de violencia grave". En conjunto, las mujeres perpetraron más actos
violentos y un número similar de actos de control que sus parejas masculinas, y mostraron más
hostilidad que los hombres durante el debate en común. Aunque la selección de la muestra se
basó en la insatisfacción o victimización de la mujer, el 12% de las mujeres se declararon
perpetradoras únicas en la pareja, mientras que el 16,5% declararon que el hombre era el único
agresor. En cambio, el 11% de los hombres declararon que la mujer era la única agresora en la
pareja, mientras que el 9% declararon que el hombre era el único agresor.
Por último, el 2,5% de las mujeres sufrieron lesiones, en comparación con el 2,2% de los hombres
(respuestas cruzadas, cuadro 2). (Estados Unidos, 2009)
51. The Nature and Correlates of Dating Violence among Jewish and Arab Youths in Israel (Moshe
Sherer) (Journal of Family Violence (2009) 24:11–26) – Estudio basado en una muestra de 1.357
jóvenes (640 judíos y 717 árabes) que arrojó los siguientes resultados sobre violencia de pareja: el
42,3% de los hombres y el 26,4% de las mujeres recibieron amenazas; el 35,3% de los hombres y
el 13,3% de las mujeres sufrieron abusos de relación (malediciencia, rumores negativos, etc.); el
41,4% de los hombres y el 32,8% de las mujeres sufrieron violencia física; el 46,4% de los
hombres y el 21,7% de las mujeres sufrieron abusos sexuales; y el 88,9% de los hombres y el
86,7% de las mujeres sufrieron abusos verbales. (Israel, 2009)
52. Bidirectional Partner Violence Among Homeless Young Adults: Risk Factors and Outcomes
(Kimberly A. Tyler, Lisa A. Melander y HarmoniJoie Noel) (Journal of Interpersonal Violence, 2009,
vol. 24, nº 6, págs. 1014-1035) – Datos procedentes del Homeless Young Adult Project
(HYAP), aplicado en tres ciudades (Des Moines (IA), Omaha y Lincoln (NE)) de los Estados
Unidos, correspondientes a 166 jóvenes adultos (19-26 años, 40% de mujeres) con antecedentes
de vagabundeo y vida sin hogar. Si se cruzan las declaraciones de ambos sexos, las tasas de
perpetración de violencia de pareja son más altas en las mujeres (72%) que en los hombres
(64%), con niveles similares de agresiones graves en mujeres (17%) y hombres (18,5%). (Estados
Unidos, 2009)
53. Sex Differences in Intimate Partner Violence and the Use of Coercive Control as a Motivational
Factor for Intimate Partner Violence (Marieh Tanha, Connie J. A. Beck, Aurelio José Figueredo y
Chitra Raghavan) (Journal of Interpersonal Violence, 2009, DOI: 10.1177/0886260509354501) –
Estudio basado en las declaraciones de 762 parejas participantes en un programa de mediación
en el marco de sus procesos judiciales de divorcio. Aunque los autores insisten en que los
hombres perpetraron más violencia, los datos no difieren sustancialmente en función del sexo.
Durante los 12 meses anteriores a la aplicación del cuestionario, las mujeres sufrieron el 20,8%
del maltrato psíquico y el 2,9% del maltrato físico, mientras que en el caso de los hombres, los
porcentajes relativos a ambos tipos de maltrato fueron del 17,2% y del 2,8%, respectivamente.
(Estados Unidos, 2009)
54. Patterns of Intimate Partner Violence Victimization from Adolescence to Young Adulthood in a
Nationally Representative Sample (Carolyn Tucker Halpern, Aubrey L. Spriggs, Sandra L. Martin y
Lawrence L. Kupper) (Journal of Adolescent Health 45 (2009) 508–516) – Estudio basado en los
datos del National Longitudinal Study of Adolescent Health, instrumento longitudinal aplicado a
4.134 individuos de edades comprendidas entre los 13 y los 23 años en tres fases que abarcaron
un intervalo de seis años (1995-2001). En cada una de esas fases, los porcentajes de violencia
global sufrida a manos de sus parejas fueron ligeramente superiores para las mujeres (9,1%,
27,4% y 7,8%) que para los hombres (7,3%, 21,8% y 6,6%). Esos porcentajes abarcan tanto la
violencia física como determinados tipos de violencia psíquica, incluida la insistencia en mantener
relaciones sexuales. (Estados Unidos, 2009)
55. Exposure to Family Violence in Childhood and Intimate Partner Perpetration or Victimization in
Adulthood: Exploring Intergenerational Transmission in Urban Thailand (Kent R. Kerley, Xiaohe
Xu, Bangon Sirisunyaluck y Joseph M. Alley) (Journal of Family Violence, 2009, DOI
10.1007/s10896-009-9295-7) – Estudio basado en una muestra de 816 mujeres (de una edad
media de 39 años) para determinar la influencia de los antecedentes familiares en los actuales
niveles de violencia perpetrada y sufrida en la pareja. El período abarcado fueron los doce meses
inmediatamente anteriores a la aplicación de la encuesta. Las mujeres entrevistadas se declararon
perpetradoras en porcentajes del 66,33% para la violencia psicológica y del 39,60% para la
violencia física; y víctimas en porcentajes del 62,67% para la violencia psicológica y del 34,80%
para la violencia física. (Tailandia, 2009)
56. Physical and sexual intimate partner violence and reported serious psychological distress in
the 2007 BRFSS (Valerie J. Edwards, Michele C. Black, Satvinder Dhingra, Lela McKnight-Eily,
Geraldine S. Perry) (International Journal of Public Health, vol. 54 (2009) S37–S42) – Estudio
basado en los datos del 2007 Behavioral Risk Factor Surveillance System (BRFSS),
correspondientes a tres estados de los EE.UU. y una muestra global de 5.985 hombres y 9.335
mujeres. Las preguntas sobre violencia en la pareja se refieren a toda la vida, y arrojan
porcentajes mucho más elevados de victimización total en las mujeres (19,9%) que en los
hombres (10,9%). En cambio, si se excluyen los abusos sexuales, los porcentajes de victimización
por violencia exclusivamente física son similares en las mujeres (9,4%) y los hombres (7,8%).
(Estados Unidos, 2009)
57. Gender Variation in Partner Abuse: Findings From a Conservative Christian Denomination
(René D. Drumm, Marciana Popescu and Matt L. Riggs) (Affilia 2009; 24; 56) – Estudio basado en
una muestra de 1.431 fieles de una confesión cristiana conservadora, correspondientes a 48
centros parroquiales del noroeste de los Estados Unidos. El estudio fue supervisado por
especialistas de la Universidad de Andrews. Se encuestó a personas de todas las edades, con
participación mayoritariamente femenina (61%) y se evaluaron los porcentajes de violencia de
pareja sufrida lo largo de toda la vida. Las mujeres declararon porcentajes globales de
victimización por violencia física del 33,8%; y los hombres, del 20,1%. (Estados Unidos, 2009)
58. Partner exploitation and violence in teenage intimate relationships (Christine Barter, Melanie
McCarry, David Berridge y Kathy Evans) (Universidad de Bristol y NSPCC) – Estudio basado en
una muestra de 1.353 jóvenes (680 chicas y 669 chicos), que declararon niveles similares de
perpetración y victimización por violencia de pareja. El 25% de las chicas y el 18% de los chicos
declararon haber sufrido algún tipo de violencia física a manos de su pareja; el 11% de las chicas
y el 4% de los chicos declararon que esa violencia fue grave. En cambio, el 25% de las chicas y el
8% de los chicos se declararon perpetradores de violencia física contra sus parejas; el 5% de las
chicas y el 2% de los chicos declararon que esa violencia fue grave. (Reino Unido, 2009)
Análisis comparativo de una recopilación de estudios Internacionales sobre
la violencia en la pareja
Javier Alvarez Deca  2012
La recopilación original y sus actualizaciones periódicas pueden consultarse en el sitio web
“Políticamente incorrecto, estadísticamente correcto” (http://www.escorrecto.org),desde el que también
es posible contactar con el autor.
Resumen
En el presente trabajo se muestran los resultados de una recopilación de estudios sobre la
violencia en la pareja, seleccionados con arreglo a un único criterio de inclusión y, a la vez,
condición indispensable: que tengan en cuenta la violencia ejercida (perpetración) o sufrida
(victimización) por ambos miembros de la pareja heterosexual.
Los estudios se sistematizan en los dos anexos siguientes:
A. Anexo 1: Recopilación de 400 estudios sobre violencia en la pareja, con indicación de las
tasas de victimización por agresiones físicas para ambos sexos, cuyos resultados globales
son los siguientes: o los hombres sufren mayores niveles de victimización por violencia física
total o leve en 209 estudios y por violencia física grave en 89 estudios;  o las mujeres sufren
mayores niveles de victimización por violencia física total o leve en 78 estudios y por violencia
física grave en 34 estudios; y o se registran tasas similares para ambos sexos por violencia
física total o leve en 108 estudios y por violencia física grave en 34 estudios.
B. Anexo 2: Recopilación de 84 estudios con indicación de las conclusiones sobre la
iniciación y reciprocidad de las agresiones físicas por sexos, cuyos resultados globales son
los siguientes: o 60 estudios registran mayores niveles de perpetración de violencia física no
reciproca o iniciación de las agresiones físicas por las mujeres; o 13 estudios registran
mayores niveles de perpetración de violencia física no reciproca o iniciación de las agresiones
físicas por los hombres; y  11 estudios registran niveles similares de violencia física no
reciproca o iniciación de las agresiones físicas para ambos sexos.
Expresados gráficamente, los resultados del Anexo 1 ofrecerían el siguiente aspecto:
Nota: la suma total no es igual a 400 debido a que no todos los estudios contienen datos sobre ambos tipos
de violencia (total/leve y grave).
Por su parte, los resultados del Anexo 2 podrían representarse así:
400 estudios sobre violencia en la pareja: victimización por sexos
84 estudios sobre violencia en la pareja: iniciación  y unilateralidad de las agresiones
físicas
Numero de estudios
Contexto
Hace más de cinco años, empecé a preparar una pequeña tabla con los resultados de
algunos estudios sobre la violencia en la pareja. Mi intención era incluir en esa tabla los datos
de una treintena de estudios de los que, por entonces, tenía conocimiento directo. Pero las
bibliografías, como los racimos de cerezas, vienen enganchadas unas con otras. Así que,
tirando, tirando, y prestando mucha atención a los nuevos estudios que han ido apareciendo
de modo ininterrumpido en las principales publicaciones especializadas, la tabla ha seguido
creciendo a lo largo de los anos hasta alcanzar la actual cifra de 400 estudios. Todos ellos
cumplen una condición indispensable: evaluar los comportamientos violentos de ambos
miembros de la pareja heterosexual.
En general, las políticas oficiales han prejuzgado que el hombre es el perpetrador exclusivo
de violencia en la pareja, y que la mujer es la receptora pasiva de esa violencia. Sobre la base
de ese prejuicio se ha levantado un complejo andamiaje legal, judicial y mediático que,
durante decenios, ha sido el marco de respuesta al fenómeno de la violencia doméstica,
rebautizada, para refuerzo de dicho prejuicio, como “violencia de género” o “violencia contra
las mujeres”.
En el caso particular de España, el principal soporte “estadístico” de las medidas y leyes
adoptadas para combatir esa violencia ha sido la Macroencuesta sobre la
violencia contra las mujeres, que, como su nombre indica, es un instrumento
basado en el prejuicio ideológico de que solo las mujeres sufren violencia en la pareja. Todas
las medidas legislativas (en particular la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de
Protección Integral contra la Violencia de Género) y todos los informes
relativos a la aplicación de esas medidas (por ejemplo, los publicados por el Consejo General
del Poder Judicial o por el Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer) adolecen de ese
vicio de origen: son fruto de un prejuicio sexista que da por sentado, al margen de cualquier
comprobación empírica, que la violencia en la pareja es unidireccional.
Sin embargo, no menos de 400 estudios científicos basados en los comportamientos de
ambos miembros de la pareja han demostrado de forma inapelable que la violencia es
ejercida en proporciones similares por hombres y mujeres, y lo que es más importante, que la
violencia perpetrada por la mujer no es meramente defensiva. Al contrario, la inmensa
mayoría de estudios que tienen en cuenta el factor de unilateralidad e iniciación de las
agresiones físicas llegan a la conclusión opuesta: la mujer es, estadísticamente, la principal
iniciadora de las agresiones físicas en la pareja.
En noviembre de 2010, las autoridades penitenciarias españolas señalaron que la violencia
de género era la tercera causa de ingreso en prisión de hombres en España y que, en los dos
años anteriores, el número de personas recluidas por violencia “machista” había aumentado
en un 43 por ciento.
Por otro lado, el informe del CGPJ sobre los cinco primeros años de aplicación de la Ley
Orgánica 1/2004 arrojo una cifra total de 145.166 condenados en los órganos jurisdiccionales
especializados en violencia sobre la mujer.
Considerada, por una parte, esa realidad penal y, por otra, la realidad social certificada por los
cientos de estudios científicos aquí aportados, es inevitable la siguiente reflexión: si los
niveles de perpetración son  estadísticamente similares para ambos sexos, los efectos
judiciales deberían serlo también. No habiendo esa correspondencia entre ambas realidades,
solo caben dos explicaciones: o bien que, en su mayoría, esos miles de hombres han sido
condenados  injustamente; o bien que un volumen similar de violencia femenina ha pasado
desapercibido para el sistema judicial y no ha sido objeto de persecución penal. En cualquiera
de ambas hipótesis, la balanza de la justicia sufre un profundo desequilibrio contrario a sus
fines.
Pero el problema no se limita a España. Aunque aquí haya arraigado con fuerza especial, el
prejuicio de la violencia “de género” es internacional y ha proliferado en todas las instituciones,
desde las más conspicuas organizaciones mundiales de derechos humanos hasta las más
humildes concejalías rurales. Esta unanimidad en la aceptación de una falacia encierra un
profundo misterio. .Como es posible que, habiendo tal cantidad de estudios científicos sobre
la violencia en la pareja, el mundo funcione como si no existieran? .Que gigantesca
conjunción de tabúes sociales, dogmas ideológicos e intereses creados ha hecho posible que
la inmensa mayoría de las instituciones (internacionales, nacionales, regionales y locales), y
la práctica totalidad de la clase política y de los medios de comunicación desempeñen su
actividad dentro de una especie de burbuja ideológica “de género”, sin contacto con esa
realidad avalada por la ciencia?
En el caso de la violencia de pareja, la llamada “sociedad de la información” ha demostrado
ser mucho más eficaz para airear valores ideológicos y certezas dadas que para difundir
información objetiva y veraz. El prejuicio de que el hombre ejerce (como perpetrador exclusivo)
violencia contra la mujer “por el hecho de serlo”, sembrado a los cuatro vientos como
componente esencial de una ideología sin ningún fundamento empírico ni base científica, ha
sido una “certeza dada” de carácter universal durante más de treinta años. Sin embargo, casi
desde el mismo instante en que ese prejuicio ideológico inicio su expansión por el mundo en
los años 70, empezaron a llevarse a cabo los primeros estudios científicos que le daban un
desmentido rotundo3; actualmente, los estudios que cuantifican la violencia de ambos
1 "El maltrato tercera causa de ingreso de hombres en prisión en España", La Razón, 30 de noviembre de
2010.
2 Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género (Consejo General del Poder Judicial): Datos
estadísticos judiciales en aplicación de la L. O. 1/2004: resumen de los 5 años (datos desde julio 2005 a
junio 2010), pág. 33.
3 La primera gran encuesta nacional sobre violencia doméstica, llevada a cabo en 1975 en los Estados
Unidos (1975 National Famiy Violence Survey), ya arrojó resultados similares de victimización para ambos
sexos (Straus, M.A., Gelles, R.J. y Steinmetz, S.K.: Behind Closed Doors: Violence in the American Family,
Anchor Books, N.Y., 1981)
Miembros de la pareja se cuentan ya por cientos y constituyen una refutación incuestionable
de lo que, durante decenios, ha sido dogma oficial en materia de violencia doméstica. En
España, la percepción social del fenómeno de la violencia domestica tal como acabamos de
describirlo ha estado empanada por una espesa cortina de niebla emocional: la consternación
causada por los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, que han sido objeto de una
atención mediática y una valoración política e institucional muy superiores a las concedidas a
los restantes homicidios. Bajo los efectos de ese pathos colectivo, el Parlamento español
adopto por unanimidad la Ley Orgánica 1/2004, sin parangón en Europa por su radicalidad, a
pesar de que nuestro país “ocupa uno de los lugares más bajos en el ranking internacional
sobre violencia en general y sobre violencia contra la mujer en particular”.4 Podríamos decir
que, en contraste con los homicidios comunes, los llamados feminicidios han cobrado
relevancia de delitos políticos u homicidios con valor político añadido que
deben reprimirse con especial ejemplaridad, y se han utilizado para justificar una legislación
contraria a los principios constitucionales de igualdad ante la ley y presunción de inocencia.
Pero realzar el valor político de las víctimas en función de su sexo o adoptar leyes y normas
que hagan extensiva la presunción de culpabilidad y un trato penal más riguroso a toda la
población masculina no es moralmente lícito ni penalmente eficaz. Cualquier legislación
discriminatoria es una fuente potencial de conflictos y violencia. Por ejemplo, en el caso
concreto de los Estados Unidos, las tasas de homicidio por violencia de pareja han
aumentado en el 60%, como promedio, en los estados en los que, a partir del decenio de
1990, se han aplicado leyes que establecen la detención obligatoria de todos los acusados de
violencia doméstica.5
En un estudio reciente, del que es coautor Murray A. Straus, pionero y autoridad mundial en el
estudio de la violencia familiar, se llega a la conclusión de que las actuales normas sociales,
que condenan rigurosamente la violencia masculina, pero consideran secundaria o inexistente
la femenina, constituyen un factor de riesgo para las propias mujeres, ya que muchas de ellas,
amparadas en la benevolencia social que trivializa la violencia ejercida por la mujer, tal vez se
4 Sanmartín Esplugues, J. et al.: "III Informe internacional – Violencia contra la mujer en las relaciones de
pareja”, Instituto Centro Reina Sofía, 2010. A nivel mundial, “España, con 5,15 mujeres asesinadas por
millón, ocupa el lugar 36 de los 44 países de los que tenemos datos”, dice el informe.
5 En su estudio Does the Certainty of Arrest Reduce Domestic Violence? Evidence from Mandatory and
Recommended Arrest Laws (NBER Working Paper No. W13186, junio de 2007), Radha Iyengar,
investigadora de la Universidad de Harvard, analiza los datos sobre homicidios perpetrados por la pareja en
los Estados Unidos entre 1976 y 2003 y constata que, en los estados en los que, a partir del decenio de
1990, se han aplicado leyes que establecen la detención obligatoria de todos los denunciados por violencia
doméstica, las tasas de homicidio por violencia de pareja han aumentado en el 60%, como promedio. La
autora apunta, como mera hipótesis no contrastada empíricamente, la posibilidad de que la certeza de la
detención actúe como factor disuasorio y haga a las víctimas más renuentes a interponer denuncias. (Esa
hipótesis no se sustenta en el caso de España, donde el aumento exponencial de las denuncias ha
coincidido con un aumento del número de víctimas mortales, por lo que parece más razonable pensar que
son las propias políticas de género y su parcialidad legal y judicial las inductoras del incremento de esas
tasas de homicidio).
Retienen menos en el ejercicio de una violencia que creen impune o socialmente justificada.
Por desgracia, aunque en la mayoría de los casos esas reglas sociales y la norma de
caballerosidad sean eficaces para inhibir la violencia masculina, no siempre es así, y la
violencia de respuesta masculina puede aumentar de escala. En tales condiciones, concluyen
los autores, la violencia de las mujeres contra sus parejas es un factor de riesgo de
victimización para las propias mujeres.6
A la luz de esas reflexiones, parece lógico concluir que el reconocimiento de la naturaleza
bidireccional de la violencia en la pareja y la consiguiente adopción de medidas equitativas de
prevención de esa violencia no solo evitaran el actual desequilibrio penal contra los hombres,
sino que constituirán un factor de protección para las propias mujeres. Las normas arbitrarias,
basadas supuestos falsos, llevan en su interior el germen del descontento y del conflicto, y
sus efectos son contraproducentes. En el caso de la violencia doméstica, todo nuestro
andamiaje legal se basa en un prejuicio equivocado, sin correspondencia con la realidad, a
saber, que el hombre es siempre perpetrador y la mujer es siempre víctima. Durante más de
treinta años, ese prejuicio y los intereses creados a su sombra han sido más poderosos que la
razón, y su herencia ha sido la administración parcial y sesgada de la justicia y, como reacción
previsible, el recrudecimiento de la violencia, incluso en sus formas más extremas. Por ello es
tan necesario desmontar ese gran tinglado legal basado en un prejuicio ideológico y
reconstruir en su lugar una obra nueva, sólidamente asentada en la ciencia y sus razones.
6 Winstok, Zeev y Straus, Murray A. (2011): Gender Differences in Intended Escalatory Tendencies Among
Marital Partners (Journal of Interpersonal Violence, mayo de 2011, DOI: 10.1177/0886260511403750)
Conclusiones básicas
Para reunir esta recopilación de 400 estudios ha sido necesario consultar también y descartar
otros muchos (quizás en número similar) que no cumplían la condición esencial de examinar
los comportamientos de ambos miembros de la pareja, no ofrecían datos comparables para
ambos sexos o no tenían cabida en la recopilación por algún otro motivo. Sin duda, la
consulta de un volumen tan abultado de investigaciones y datos permite sacar algunas
conclusiones generales.
Las que se exponen a continuación se refieren tanto a los métodos utilizados como a los
resultados obtenidos en los diferentes estudios, ya que ambos aspectos están estrechamente
relacionados.
A) CONCLUSIONES RELATIVAS A LOS METODOS
Modelo bidireccional
El aspecto más básico de los estudios sobre violencia de pareja es el universo abarcado.
Desde hace más de tres decenios, numerosas instituciones nacionales e internacionales han
dedicado inmensos recursos y cuantiosos fondos públicos al estudio unidireccional de la
"violencia contra las mujeres". Es decir, la mitad masculina de la población ha quedado
excluida de esos estudios, basados en la premisa de que solo el hombre puede ser
perpetrador de violencia.7 Mientras tanto, no ha dejado de crecer el número de estudios
independientes que analizan los niveles de violencia perpetrada por ambos miembros de la
pareja. En la presente recopilación solo se ha dado cabida a las encuestas del modelo
bidireccional, es decir, que miden tanto la violencia ejercida por los hombres contra las
mujeres como la ejercida por estas contra aquellos en el seno de la pareja. En contra de las
tesis oficiales amparadas en el modelo unidireccional,
7 Incurren esos estudios en el llamado “sofisma de petición de principio”, método de razonamiento que toma
como premisa lo mismo que dice la conclusión, es decir, que empieza afirmando lo que se pretende
demostrar. En el caso de la violencia de pareja, las más prestigiosas institucionales internacionales han
basado una obra gigantesca, a la que han dedicado inmensos recursos, en una versión sociológica de ese
sofisma lógico. Han tomado como punto de partida la premisa ideológica de que la mujer es la única víctima
y el hombre el único perpetrador de la violencia en la pareja y, para que la sociedad no tenga ninguna duda
de ello, han multiplicado los estudios diseñados para "demostrar" y cuantificar la prevalencia de esa "lacra".
Las conclusiones de esos estudios bidireccionales arrojan niveles similares de conflictividad
para ambos sexos o incluso ligeramente superiores en el caso de las mujeres.
Estudios longitudinales
En términos de calidad, los estudios longitudinales (identificados, en el Anexo 1, con el
símbolo L*), con sus mediciones repetidas de las variables de un mismo grupo a lo largo del
tiempo, son los instrumentos más fiables de evaluación de la violencia de pareja. En general,
estos estudios son los que registran de modo más sistemático y constante tasas de
victimización masculina comparativamente mayores.
Estudios transversales
Los resultados de los estudios transversales, que miden la prevalencia de la violencia de la
pareja en un momento dado, dependen en gran medida de dos aspectos: la muestra utilizada
y el periodo abarcado. Como veremos más adelante, los estudios que más se alejan de las
constantes de bidireccionalidad y simetría en la violencia de pareja adolecen de uno de estos
dos defectos, o de ambos: o bien abarcan periodos de tiempo excesivamente largos (en los
que es más difícil cuantificar los comportamientos y más fácil ceder a la sensibilización
ideológica predominante), o bien utilizan muestras de conveniencia (archivos policiales o
judiciales, población de albergues para maltratadas, grupos clínicos, grupos de maltratadores
sujetos a rehabilitación, etc.)
Encuestas oficiales
Las grandes encuestas nacionales de prevención del delito (crime surveys) aplicadas
regularmente por instituciones oficiales en países como los Estados Unidos, el Canadá o el
Reino Unido, suelen arrojar resultados de mayor victimización de la mujer. Sin embargo, estas
encuestas no están concebidas para medir específicamente la violencia de pareja ni utilizan
una metodología optimizada para estudiar ese tipo de violencia, sino también otros muchos
aspectos. En ellas, los encuestados responden a una enorme batería de preguntas sobre todo
tipo de comportamientos delictivos experimentados en su entorno (desde robos con
allanamiento hasta expresiones de racismo), incluidos los actos de violencia domestica
percibidos como delitos.8 En relación con la fiabilidad de esas encuestas, Murray A.
Straus ha demostrado que los niveles de maltrato declarados en las encuestas sobre violencia
familiar son 16 veces superiores a los declarados en las crime surveys.9 Una vez más,
las encuestas que arrojan mayores niveles de victimización femenina son, metodológicamente,
las menos fiables.
Metaanálisis
El gran metaanálisis de estudios sobre la violencia de pareja es el publicado en 2000 por el
profesor John Archer10, de la Universidad de Lancashire Central (Reino Unido), que el
especialista Donald G. Dutton ha valorado asi: "Dada la metodología utilizada por Archer, su
trabajo ha de considerarse como el ‘patron-oro’ (gold standard) de los estudios sobre la
violencia de género".11 En el metaanálisis de Archer se examinan los resultados combinados
de 82 estudios independientes, cuya muestra conjunta alcanza la cifra de 64.487 individuos.
De acuerdo con los datos combinados de esos estudios, las mujeres son más propensas que
los hombres a ejercer el maltrato físico contra su pareja, aunque tienen una probabilidad
ligeramente mayor de sufrir lesiones.
Marco cronológico
Las encuestas transversales relativas a periodos largos o alejados en el tiempo arrojan,
invariablemente, resultados más asimétricos y de mayor victimización de la mujer que las
8 A ese respecto, el investigador canadiense Denis Laroche (Prévalence et conséquences de la violence
conjugale envers les hommes et les femmes, Institut de la statistique du Québec, 2005) nos recuerda una
curiosa experiencia ocurrida en el contexto del Dunedin Multidisciplinary Health and Development Study,
importante estudio longitudinal llevado a cabo en Nueva Zelandia. Cuando a la edad de 21 años se
entrevistó a los componentes de la muestra acerca de la violencia surgida como respuesta a conflictos de
familia (family conflict study) [Magdol et al, 1997], los hombres notificaron tasas de victimización global más
elevadas que las mujeres (34,1% vs. 27,1%); en cambio, los mismos participantes, preguntados ese mismo
día por su experiencia de la violencia de pareja percibida como delito (crime survey) [Langley et al., 1997]
declararon tasas de victimización muy inferiores para los hombres (2,7% vs. 11,3%).
9 Murray A. Straus: The controversy over domestic violence by women: a methodological, theoretical, and
sociology of science analysis (citado por Donald G. Dutton y Tonia L. Nicholls en The gender paradigm in
domestic violence research and theory: Part I – The conflict of theory and data, Aggression and Violent
Behaviour, 10 (2005), 680-714.
10 Archer, J. (2000): Sex differences in aggression between heterosexual partners: A meta-analytic review
(Psychological Bulletin, vol. 126(5), 651-680)
11 Dutton, Donald G.: Rethinking Domestic Violence, University of British Columbia Press, 2007, p. 142.
encuestas con un horizonte temporal más inmediato (doce últimos meses). Cuando las
preguntas de una encuesta se refieren a actos de violencia conceptualmente bien delimitados
(golpear con el puno, empujar, dar patadas, etc.) y fáciles de ubicar en el marco temporal (por
ejemplo, durante el ultimo ano), los resultados son generalmente simétricos para ambos
sexos. En cambio, cuando ese marco temporal se amplía (por ejemplo, a los últimos cinco
años o a toda la vida adulta) o las preguntas son más vagas, las tasas de victimización de la
mujer aumentan, lo cual solo parece atribuible a motivos psicológicos (por ejemplo, la
diferente percepción de las relaciones anteriores por hombres y mujeres) o ideológicos (la
generalizada percepción social de la mujer como víctima potencial del varón).
Muestras
La fiabilidad de cualquier estudio depende en gran medida de la muestra utilizada para
realizarlo. Si se trata de una muestra de selección (por ejemplo, mujeres refugiadas en
albergues para maltratadas o grupos de maltratadores sujetos a programas de rehabilitación)
o autoselección (es decir, voluntarios que responden a anuncios públicos formulados en
determinado contexto), sus resultados no serán, en rigor, extrapolables a la población general,
y cabe pensar que algunos estudios que utilizan esa metodología están buscando un
resultado preestablecido.
En particular, los estudios feministas tienden a basarse más frecuentemente en muestras de
conveniencia (archivos policiales o judiciales, población de albergues para maltratadas,
grupos clínicos, grupos de maltratadores sujetos a rehabilitación, etc.), a todas luces menos
representativas de la población general que las muestras aleatorias utilizadas en los estudios
independientes, y tratan de extrapolar a la población general los resultados obtenidos
mediante esas muestras predisenadas.12 En cambio, los estudios más fiables utilizan
muestras no selectivas, elegidas aleatoriamente o con criterios de representatividad entre la
población general.
12 Uno de los estudios de enfoque feminista más frecuentemente citados en las bibliografías
especializadas es el de Dobash, R.P. y Dobash, R.E. (2004), que, como puede comprobarse en el
Anexo 1, ofrece niveles significativamente más altos de victimización femenina. El problema es
que se basa en una muestra de 95 parejas ¡en las que el marido ha sido condenado por los
tribunales como maltratador!
Resumen de lo anterior
Los estudios más fiables -es decir, los estudios longitudinales con sus mediciones reiteradas
en el tiempo, y los estudios transversales realizados sobre muestras de la población general,
diseñados específicamente para medir la violencia de pareja y centrados en periodos
recientes y fáciles de recordar por los encuestados- son los que suelen arrojar mayores
niveles de victimización masculina.
En cambio, los estudios basados en muestras estadísticas sin representatividad general,
diseñados primordialmente para obtener otro tipo de información o relativos a periodos de
tiempo  excesivamente largos (es decir, más difusos en el recuerdo y más supeditados al
clima social predominante) son los que registran mayores niveles de victimización femenina.
CONCLUSIONES RELATIVAS A LOS RESULTADOS
Prevalencia
Según se desprende del resumen cuantitativo expuesto más arriba, el número de estudios
que registran mayores porcentajes de violencia femenina en las relaciones de pareja es casi
el triple del número de estudios que llegan a la conclusión contraria. Otros estudios (algo más
de la cuarta parte de los incluidos en la tabla comparativa) registran proporciones similares de
violencia total para ambos sexos.
Obviamente, ello no significa que las mujeres ejerzan el triple de violencia que los hombres.
En realidad, los porcentajes de violencia registrados para ambos sexos son bastante similares
en la mayoría de los estudios de la recopilación. En concreto, y sin reinterpretar en ningún
caso los resultados ofrecidos por los autores, se ha considerado que un estudio registra
mayores tasas de victimización para uno u otro sexo cuando la diferencia entre ambas
medidas es superior al 10% de la mayor de ellas. Con arreglo a ese criterio, una abrumadora
mayoría de estudios certifica que las mujeres ejercen la violencia de pareja en mayor
proporción que los hombres, es decir, en una proporción superior al 10%, como mínimo.
Iniciación y unilateralidad de las agresiones
Por otra parte, en clara contradicción con los postulados de género, que justifican la violencia
femenina como violencia de respuesta o defensiva, casi todos los estudios de la presente
recopilación que examinan las condiciones de reciprocidad de la violencia coinciden en
atribuir mayores niveles de violencia unilateral e iniciación de las agresiones físicas a las
mujeres. Esos resultados y esa realidad son también incompatibles con las tesis feministas
sobre la violencia de control13 y con el valor probatorio per se, a efectos judiciales, de la
palabra de la mujer, estadísticamente iniciadora de la mayor parte de las agresiones físicas.
Libre elección
En algunos de los estudios longitudinales presentados en la tabla comparativa del Anexo 1 se
hace un seguimiento de las parejas antes y después del matrimonio.14 En casi todos ellos, los
mayores niveles de violencia se registran en las fases iniciales del noviazgo o antes del
casamiento. Esta violencia temprana seguida de matrimonio o consolidación de la relación
parece incompatible con la teoría feminista del apresamiento económico de la mujer como
explicación de su permanencia en el seno de relaciones violentas.
No-violencia de género
Mientras que, a nivel general, los hombres cometen actos de violencia en una proporción
mayor que las mujeres, a nivel de pareja esa tendencia se invierte. Exactamente lo contrario
ocurre con las mujeres, que cometen una violencia proporcionalmente mayor en el seno de la
pareja que fuera de ella. Es decir, el hombre es más propenso a ejercer la violencia contra
otros hombres que contra sus parejas femeninas o contra las demás mujeres; y las mujeres
son más  propensas a ejercer la violencia contra sus parejas masculinas que contra las
demás mujeres o  la población en general. Por consiguiente, de existir algo que pudiera
llamarse "violencia de género", la expresión se ajustaría más a la violencia ejercida por la
mujer contra el hombre que viceversa.15 Además, estos resultados desvirtúan la tesis
feminista de que el hogar es el lugar donde más agresiones sufren las mujeres, ya que es
también el lugar donde más agresiones sufren los hombres.
13En el caso español, recordemos que la Ley de Medidas de Protección Integral contra la
Violencia de Género empieza con estas palabras: "La violencia de género no es un problema que
afecte al ámbito privado. Al contrario, se manifiesta como el símbolo más brutal de la desigualdad
existente en nuestra sociedad. Se trata de una violencia que se dirige sobre las mujeres por el
hecho mismo de serlo, por ser consideradas, por sus agresores, carentes de los derechos
mínimos de libertad, respeto y capacidad de decisión."
14 Véase Lawrence, E. y Bradbury, T.N. (2007); Capaldi, D.M., Kim, H.K. y Shortt, J.W. (2007);
Schumacher, J.A. y Leonard, K.E. (2005); Brown, S.L. y Bulanda, J.R. (2005); O´Leary K.D.,
Barling J., Arias I., Rosenbaum A., Malone J. y Tyree A. (1989).
Violencia en parejas homosexuales
En detrimento del postulado básico feminista, según el cual la violencia en la pareja es
perpetrada mayoritariamente por el hombre como medio de asegurar su dominio sobre la
mujer, son muchos los estudios que demuestran que los mayores porcentajes de violencia se
producen en las parejas homosexuales.16 De acuerdo con un reciente artículo en el que se
analizan los resultados de 75 estudios empíricos realizados sobre colectivos homosexuales a
lo largo de los últimos decenios (con una muestra global de 139.635 individuos), la violencia
ejercida en las parejas de lesbianas puede llegar a ser hasta ocho veces mayor que la
ejercida contra la mujer en las parejas heterosexuales.17
Es decir, la tesis que sirve de preámbulo y fundamento a la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas
de Protección Integral contra la Violencia de Genero, según la cual la "violencia de género" es
"una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo" es, simplemente,
la formulación de un prejuicio ideológico.
15 Son muy numerosos los estudios que establecen esa diferencia entre los niveles de violencia masculina
según se dirija contra otros hombres o se ejerza contra sus parejas. Véanse, por ejemplo, Cogan, R. y
Ballinger, B.C. (2006); Cogan, R. y Fennell, T. (2007); Josephson, W.L. y Proulx, J.B. (2008); McCloskey, L.A.
y Lichter, E.L. (2003); Forke, C.M., Myers, R.K., Catallozzi, M. y Schwarz, D.F. (2008); Lento, J. (2006);
Harwell, T.S., Moore, K.R. y Spence, M.R. (2003); Straus, M.A. y Ramírez, I.L. (1999); o Chermack, S.T.,
Walton, M.A., Fuller, B.E. y Blow, F.C. (2001).
16 A título de ejemplo, cabe citar las conclusiones de dos encuestas oficiales, en modo alguno sospechosas
de parcialidad antifeminista. En la Encuesta Social General 2004 del Canadá (Laroche, D., 2007) se afirma
que "la tasa de violencia conyugal entre homosexuales fue el doble que la declarada por los heterosexuales
(15% vs. 7%)". De modo análogo, en la National Violence against Women Survey 1995/1996 (Tjaden, P. y
Thoennes, N., 2000) se registran niveles de violencia de pareja significativamente mayores en las parejas
del mismo sexo. En el caso de las mujeres, los niveles de victimización en parejas homosexuales fueron del
39,2% (en comparación con el 21,7% en
as mujeres heterosexuales); en el caso de los hombres, las cifras comparables fueron del 23,1 por ciento
(homosexuales) y del 7,4 por ciento (heterosexuales). Para las mujeres, las tasas de violación en parejas
lesbianas (11,4%) fueron también muy superiores a las tasas de violación en parejas heterosexuales (4,4%).
17 Rothman, E. F., Exner, D. y Baughman, A. L.: The prevalence of sexual assault against people who
identify as gay, lesbian, or bisexual in the United States: A systemic review (Trauma, Violence, & Abuse,
2011, vol. 12, nº 2, 55-66).
Lesiones y atención médica
En conjunto, las mujeres sufren más lesiones que los hombres por efecto de la violencia de
pareja, aunque los porcentajes no son tan abrumadoramente mayoritarios como
generalmente se cree. Si hacemos un cómputo global de todos los porcentajes del Anexo 1
relativos a lesiones (registrados en 45 estudios), es decir, una suma "en bruto" de todos los
datos precedidos del símbolo ◊, la cifra global resultante de lesiones causadas por las
mujeres (790) equivale al 76% de la cifra global de lesiones causadas por los hombres
(1037).18
En cuanto a los niveles de atención medica requerida como resultado de las lesiones, solo 22
estudios de la recopilación ofrecen datos de ese tipo, por lo que cualquier conclusión al
respecto debe considerarse como muy provisional. De hecho, esos niveles de atención
medica eran similares para ambos sexos cuando la recopilación alcanzo 230 estudios y se
hizo un primer ejercicio de comparacion19, pero cambiaron sustancialmente con la posterior
introducción de cuatro nuevos estudios (Gavray, 2010; Kar y O’Leary, 2010; ONDRP, 2011; y
Oliveira et al., 2009), de forma que los niveles de atención medica requerida por los hombres
pasaron a representar el 63% de los niveles de atención medica requerida por las mujeres
(calculados mediante el mismo procedimiento de suma “en bruto” de todos los datos
precedidos del símbolo ♦).
Mucha más fiabilidad debe prestarse al citado metaanálisis de J. Archer, que llega a la
siguiente conclusión: “Cuando se miden las consecuencias físicas de la agresión (lesiones
apreciables o lesiones que requieran atención medica), las probabilidades de causar lesiones
a sus parejas son mayores en los hombres que en las mujeres, pero, nuevamente, los
tamaños del efecto son relativamente pequeños.”
18 Puesto que la masa corporal de la mujer equivale, como promedio, al 75% de la masa corporal del
hombre, tal vez esa correlación de porcentajes sea suficiente para explicar la incidencia algo mayor de
lesiones causadas por el hombre.
19 En el libro “La violencia en la pareja: bidireccional y simétrica”, Ed. AEMA, 2009 (agotado).
Conclusión final
Como ponen de manifiesto los estudios recopilados en los Anexos 1 y 2, las políticas sobre
violencia domestica basadas en el modelo unidireccional (hombre perpetrador/mujer víctima)
desconocen la mitad del problema y son resultado de ideas preconcebidas incompatibles con
los datos objetivos que aportan las investigaciones científicas. Es inevitable que esas políticas,
basadas en hipótesis falsas, tengan efectos contraproducentes.
La conclusión esencial del presente trabajo es que existen cientos de estudios empíricos
sobre la violencia perpetrada o sufrida dentro de la pareja heterosexual cuyos resultados no
pueden pasarse por alto, como viene siendo habitual, a la hora de formular las políticas y
normas de prevención de esa violencia.
O dicho de otro modo: no están justificadas las políticas y normas de prevención de la
violencia en la pareja basadas en meros postulados ideológicos y en certezas preestablecidas,
o en sus equivalentes encuestas diseñadas con sesgo ideológico y excluyente, sino que es
preciso tener presentes los resultados de los cientos de estudios empíricos que analizan el
fenómeno de la violencia con criterio imparcial y omnicomprensivo, es decir, teniendo en
cuenta los comportamientos de hombres y mujeres.
1) Distribución geográfica
Los estudios del Anexo 1 abarcan más de 40 países, con arreglo a la siguiente distribución:
Estados Unidos (240); Canadá (18); Reino Unido (17); Nueva Zelanda (12); España (12);
Australia (8); Brasil, Hong Kong, China (6); Portugal, Sudáfrica (5); Alemania (4); Chile, China,
Corea del Sur, Filipinas, Israel, Italia, México (3); Finlandia, Perú, Rusia, Tailandia (2);
Barbados/Jamaica/Trinidad y Tabago, Bélgica, Botswana, Canadá/Italia, Cuba, Dinamarca,
EE.UU./Canadá, EE.UU./Hong Kong, EE.UU./México, Francia, Ghana, Irán, Irlanda, Japón,
Nigeria, Países Bajos, Pakistán, Polonia, Rumania, Sudáfrica/Tanzania, Suiza, Ucrania,
Uganda, Vietnam (1); y múltiples países (13).
FEDERGEN   DOSIER DE PRENSA  2013

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  1. […] Balance de las discriminatorias leyes sexistas en España (2004-2010) FEDERGEN. […]

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