La Inquisición ofrecía mas garantías juridicas que los JVM

El TS absuelve a un condenado por una denuncia falsa de abuso de su hija menor de edad. 29/04/2014

In Casos sangrantes, Denuncias falsas, Hombres maltratados, Legislacion, Prevaricacion on 29 abril, 2014 at 21:43
  • Estima que la Audiencia de Almería no tuvo en cuenta testimonios clave

  • Según uno de ellos, la menor reconoció que la denuncia contra su padre era falsa

  • El alto tribunal no considera probados los hechos imputados

Fue condenado a cumplir siete años de cárcel

MIGUEL CABRERAAlmería

Actualizado: 29/04/2014 08:34 horas

El Tribunal Supremo (TS) ha absuelto a un hombre de 44 años quehabía sido condenado a siete años de prisión en 2013 por la Audiencia Provincial de Almería por abusos sexuales a su hija de 12 años en Antas en 2009, al entender que dicha condena vulneraba elderecho a la presunción de inocencia y al no considerar probados los hechos imputados, "más allá de tener por tales que la menor denunciante convivía con su padre el tiempo en que la denuncia fija los hechos imputados".

La Sala de lo Penal del TS ha estimado el recurso de casación interpuesto por la defensa del imputado con un fallo que supone un duro varapalo para el tribunal de instancia, la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Almería, pues considera que en su sentencia condenatoria omitió testimonios claves ofrecidos durante el juicio oral que ofrecen serias y claras dudas razonables sobre lacredibilidad el testimonio de su hija, que a la postre era la única base sobre la que se asentaba el fallo.

Los magistrados del Supremo pudieron comprobar, de esta forma, revisando el vídeo de la vista oral, que la sentencia condenatoria no hacía referencia a la declaración de un hermano, que entonces tenía 16 años, de la supuesta víctima, quien declaró, no solo que cuando sucedieron los presuntos hechos denunciados dormía en la misma habitación que su hermana -lo que hacía inverosímil la denuncia-, sino que ésta le había reconocido en 2012, un año antes del juicio,que la denuncia era falsa y que la había mantenido por presiones de su madre, que estaba separada de su padre.

De la misma forma, la sentencia tampoco tuvo en cuenta, como debió hacer, a juicio del TS, la declaración de la nueva pareja del acusado, quien aseguró que en la temporada en que la menor había convivido con ellos en Antas el hombre nunca se había separado de ella en las pocas noches en que había dormido en casa, puesto que el imputado es camionero.

Antecedentes de denuncias falsas

Igualmente, el nuevo fallo del Supremo, que anula el anterior, destaca que la Audiencia Provincial de Almería tampoco tuvo en consideración algo a su entender básico para aumentar las dudas del testimonio de la menor: que en anteriores ocasiones había denunciado a su madre y a su nueva pareja, que vivían en Sant Adriá de Besós (Barcelona), por maltrato y que posteriormente se había retractado de ello. Asimismo, el fallo relata que según constata el informe psicológico, la menor tenía una mala predisposición contra su padre.

Todo este cúmulo de circunstancias llevaron a la defensa del imputado a basar su recurso en el hecho de que la condena no satisface las exigencias de la garantía constitucional de presunción de inocencia, algo con lo que el Supremo se muestra de acuerdo.

"De esa recopilación de resultados probatorios, omitidos en la sentencia recurrida, debemos concluir la entidad de las objeciones formuladas contra la certeza en que se situó el tribunal de instancia, que no puede ser compartida por la generalidad, privándose así de la objetividad que la presunción de inocencia exige… Por ello hemos de concluir, no solamente con que existen dudas razonables subjetivas en el tribunal de casación, sino que el tribunal de instancia debió objetivamente dudar de la veracidad del testimonio de la menor aparente víctima y, por ello, de la imputación. Lo que implica falta de certeza suficiente para enervar la presunción de inocencia", dice la sentencia del TS.

La Audiencia Provincial de Almería consideró probado que "en octubre de 2009, la menor, de 12 años de edad, que habitualmente vivía en compañía de su madre en Sant Adriá de Besós (Barcelona), se hallaba pasando una temporada en Antas con su padre, el procesado, y con su hermano mayor. Entre las 2 y las 3 horas de un día no determinado a finales de dicho mes de octubre, el procesado, hallándose bajo la influencia de la previa ingesta de bebidas alcohólicas que limitaba levemente su capacidad de autocontrol, entró en el dormitorio de la menor, y aprovechando que dormía, le introdujo una mano debajo de la ropa acariciándole los pechos, mientras le introducía un dedo de la otra mano en la vagina. La adolescente se despertó y, al percatarse de lo que hacía su padre, se lo recriminó, ante lo cual el procesado se marchó de la habitación. A consecuencia de ello, sufrió trastorno pos estrés post traumático de carácter leve, tardando en sanar 120 días".

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