La Inquisición ofrecía mas garantías juridicas que los JVM

La macabra discriminación de los juzgados de familia españoles: ser COJO o CIEGO, impedimento para la custodia, pero no para ser un cajero [2007 – 2014]

In Casos sangrantes, Custodia Compartida, Estadistica (datos estadisticos), Hombres maltratados, Legislacion, Prevaricacion on 9 mayo, 2015 at 23:25

El colmo de los despropósitos y de la desvergüenza que reina en los Juzgados de Familia, llego de la mano de Sus Señorías, incapacitando a los progenitores (varones, por supuesto) para conseguir custodia alguna de sus hijos. Cualquier excusa es buena para impedir no ya la custodia, sino tampoco la compartida.

Las siguientes taras o desgracias serán quedarse sordo, manco o tuerto, con tal de erradicar a esos padres (varones, repetimos) e impedirles el contacto normal con sus hijos.

Lo mismo, y exactamente igual, que hacían los nazis cuando clasificaban y separaban padres e hijos en vagones distintos según cualquier excusa racial, física o religiosa.

Los métodos son más sibilinos pero el resultado es el mismo. Compruébenlo.

 

http://elpais.com/diario/2007/11/08/sociedad/1194476406_850215.html

JUEVES, 8 de noviembre de 2007

Una juez niega la custodia a un padre por ser cojo

El hombre es un nadador paralímpico con seis medallas

 

PERE RÍOS Barcelona 8 NOV 2007

Joan Carles Castañé, ayer, en Barcelona. / TEJEDERAS

Ser discapacitado es un obstáculo para ocuparse de los hijos. Eso es lo que expone una juez de Barcelona en una sentencia de divorcio en la que relata diversos motivos para negar a un padre la custodia compartida. Entre otros, que padece una ligera cojera por la poliomelitis sufrida al poco de nacer.

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La sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia número 5 de Gavà señala textualmente que "la minusvalía del padre, aun suponiéndole simplemente un problema de movilidad que no le afecta para trabajar, lo cierto es que debe sentirse en la de por sí difícil tarea de cuidar a dos niños de esas edades". Los hijos, tienen ahora cuatro y ocho años. Joan Carles Castañé, 46. Sufre esa discapacidad desde los 13 meses y nunca le impidió desempeñar una vida normal, ni para ejercer de padre.

Ni siquiera tras la ruptura matrimonial, ocurrida hace dos años, pues la pareja firmó un acuerdo privado, fechado el 1 de septiembre de 2005, en el que se comprometen a ejercer la guardia y custodia compartida por semanas alternas. Y así sucedió durante diez meses, hasta que se dictó la sentencia de divorcio.

Castañé es uno de los deportistas paralímpicos españoles más laureados. Nadador internacional desde 1980, en los Juegos Paralímpicos de 1984, 1988 y 1992 obtuvo un total de seis medallas, dos de ellas de oro, y un récord del mundo en 200 metros estilos. También fue seleccionador de natación de la delegación española que acudió a los Juegos Paralímpicos de 2000 y 2004.

Al plantear el divorcio no hubo acuerdo entre la pareja y la mujer presentó demanda reclamando la custodia de los hijos, entre otras medidas El abogado alude en esa demanda a la "penosa pero ineludible grave minusvalía física" del padre. Añade que "no se quería hacer leña del árbol caído" y que se limitaba a constatar "un hecho innegable" como era la discapacidad del hombre, "aunque éste pretenda minorar sus graves consecuencias limitativas". En otro momento se detallan esas limitaciones físicas y se afirma el padre está impedido incluso para sostener a un niño en brazos.

Certificado médico

 

Durante la tramitación del divorcio el hombre presentó un certificado médico en el que se concluye que tiene una "capacidad de superación y un espíritu de lucha que lo han hecho, y lo hacen actualmente, presentar una correcta capacidad funcional física y de vida independiente, tanto para su vida diaria como familiar y profesional".

Pero la juez dio la razón y la custodia a la madre, con los argumentos de que ella se puede ocupar mejor de los niños, que no es posible conceder la custodia compartida a padres no se llevan bien y que el interés del menor justifica la medida. También decía la juez que si el hombre está tan interesado en ocuparse de los hijos, debería haber solicitado la custodia en exclusiva. "Yo lo que quiero es que los niños sigan estando con su padre y su madre", explica Castañé. "Por eso no quiero privarla a ella de lo que me está privando a mí". Sobre el acuerdo de custodia compartida firmado en su día, la juez argumenta que era provisional y que no tenía "voluntad de permanencia" tras el divorcio.

La sentencia está fechada el 24 de julio de 2006 y en los próximos meses deberá ser confirmada o revocada por la Audiencia de Barcelona, porque el padre ha recurrido. El tribunal todavía no ha fijado la fecha para deliberación y fallo y el caso ha estado unos meses dando vueltas porque faltaba el informe de fiscalía. "Me parece intolerable y discriminatorio en un Estado de derecho que una juez argumente la discapacidad para negar la custodia a un padre que se quiere ocupar de sus hijos", explicó Castañé a EL PAÍS.

La abogada del padre argumenta en el recurso que la parte contraria actúa con "mala fe" y utiliza "argumentaciones falsas y humillantes". En este sentido, recuerda que "ni la discapacidad física del hombre, que se ha demostrado que no le incapacita para cuidarlos, ni la edad de los menores ha sido impedimento alguno para el buen funcionamiento de la guardia y custodia compartida, ni para que fuese acordado por ellos".

La fiscalía no estuvo presente en el juicio del divorcio, pero ahora ha solicitado que se confirme aquella sentencia porque la considera la más apropiada para los niños. En poco menos de un folio, el fiscal se refiere al interés del menor y a que resulta "más estable para ellos" que estén con la madre. Pero no alude para nada a la discapacidad del padre, que trabaja de administrativo en el Consejo Catalán del Deporte. Ella también trabaja de administrativa en un ayuntamiento. Ambos siguen residiendo en la localidad de Castelldefels y tienen ingresos y horarios laborales muy parecidos.



http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/02/26/madrid/1393405267_021808.html

Una juez deniega la custodia compartida a un padre por ser ciego

 

La magistrada concede al hombre un amplio régimen de estancias con sus tres hijos

ANDREA NOGUEIRA CALVAR Madrid 26 FEB 2014 – 10:01 CET

Raúl Fernández se mueve con naturalidad por su barrio, Valdezarza, al norte de Madrid. Aunque tiene una ayuda: Roy, su perro guía. Este hombre ciego —solo tiene un 5% de visión en un ojo— lleva tres años luchando para conseguir la custodia compartida de sus hijos. Una sentencia judicial se la deniega por considerar que “adolece de una deficiencia visual que le dificulta para hacerse cargo de tres niños”. En caso de haberla obtenido, en vez de tener a sus hijos 12 días al mes, los habría tenido 15.

Raúl Fernández, junto a su perro guía en las inmediaciones de su casa / LUIS SEVILLANO

Fernández, de 41 años, tiene los mismos miedos que cualquier padre cuando está con sus hijos, pero ninguno relacionado con su discapacidad visual. Los tres menores —de seis, cuatro y tres años— pasan con él todos los martes y jueves y dos fines de semana al mes alternos (12 días al mes), además de la mitad de las vacaciones. El amplio régimen de visitas le fue concedido por la misma juez que le deniega la custodia compartida (15 días cada mes) por ser invidente, lo cual deja atónito a Fernández, que se pregunta cómo puede ser apto para cuidar de sus hijos unos días sí y otros no.

La sentencia aclara que, por la corta edad de los niños, la situación más beneficiosa para ellos es la de permanecer con su madre. Además, añade que Fernández reconoce no poder hacerse cargo adecuadamente del más pequeño. “Nunca dije eso, necesito la misma ayuda que cualquier otra persona que debe atender a tres críos”, afirma indignado. Añade que puede atenderlos bien: “Si cuidé de mis otras dos niñas, ¿cómo no podría con este?”.

Ha adaptado su vida a la de sus hijos, hasta las cosas más pequeñas: “Tengo las jeringuillas de cada medicamento que toman marcadas de forma que con el tacto puedo saber qué cantidad les doy”. Quiere hacer todo lo posible para ofrecerles la seguridad que necesitan, por eso solicitó al Ayuntamiento una persona que lo apoyara algunas horas en casa: “Mientras yo los baño, ella haría la cena”. Fernández no necesita a nadie para salir a pasear con los tres pequeños, llevarlos al parque o asistir al cine. “La semana pasada fuimos por primera vez a ver una peli y les encantó. Ellos también son conscientes de lo que pasa y, sin yo decirles nada, me dicen: ‘Cuidado, vamos a cruzar”.

El hombre ha recurrido la sentencia, pero sin éxito. Está obligado a pasar a su exmujer una manutención para los niños de 750 euros. Con su trabajo en la ONCE como vendedor de cupones gana, dice, 1.100 euros (la sentencia señala que 1.600 euros en 14 pagas) y debe pagar 600 de alquiler, así que su familia lo ayuda desde su Asturias natal. No puede mudarse a otro piso más económico porque necesita espacio para cuando está con sus hijos. Reconoce también la gran dificultad que le supondría residir en un barrio desconocido. “He memorizado cada calle, cada farola y aquí estoy más cerca de mis hijos”, explica. Si Fernández trasladara su casa, tendría que volver a empezar, a recordar las esquinas, dónde comprar el pan y aprender a moverse en el transporte público.

Después de tres años de pelea judicial, los ánimos del asturiano empiezan a resentirse. Reclama los derechos que le corresponden como padre, ya que no hay ninguna ley que por su discapacidad le impida conseguir la custodia. Ha solicitado que la juez lo reciba hasta en cinco ocasiones, pero no lo ha conseguido; acudió a diferentes asociaciones de padres y madres en busca de ayuda; pero ya no le quedan recursos. “Los abogados se llevaron todos los ahorros que tenía”, se lamenta.

El fallo recoge el informe que los psicólogos emitieron sobre la relación de los pequeños con la figura paterna. “Se sienten muy unidos a él”, recita Fernández de memoria y con orgullo. El amor de padre es lo que le mantiene en lucha: “En Madrid estoy solo, si sigo aquí es porque mi felicidad son mis hijos. Si no me dejan estar con ellos, ¿qué me queda?”.

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ONCE: "Sentencia justa"

Una de las organizaciones a las que Raúl Fernández acudió en busca de ayuda fue a la ONCE. La asociación califica de “demoledora” cualquier decisión que niegue los derechos de una persona por su discapacidad, pero reconoce como justa la sentencia que deniega la custodia compartida a Fernández. “Ha habido más casos similares, pero en este es difícil hablar de discriminación”, explica un portavoz de la ONCE. Cuando conocieron la situación de Fernández, acudieron al Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) para estudiar su caso. “Es un acuerdo amplio y beneficioso para ambas partes y en el que no existe una discriminación clara”, aseguran desde la entidad. Explica que el fallo es el habitual cuando los niños son de tan corta edad.

“La única solución que le queda al padre es pedir una modificación de medidas”, añade el portavoz. En aquel momento, el menor de los niños tenía un año, ahora va a cumplir cuatro, por lo que “podrían concederle la custodia compartida”. El problema para Fernández es la falta de recursos: “Si termino cada mes en menos de 600 euros, ¿cómo voy a pagar un abogado?”.

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