La Inquisición ofrecía mas garantías juridicas que los JVM

USA y EUROPA: MAZAZOS A LA DISCRIMINACIÓN “POSITIVA”

In Ideologia feminazi de genero, Legislacion on 13 mayo, 2015 at 19:10

EEUU No es una decisión sobre el ‘qué’ se discrimina, sino sobre el ‘quién’ decide qué se discrimina

Nuevo golpe del Supremo de Estados Unidos a la discriminación positiva en favor de las minorías

  • La sentencia no implica la supresión de las normas a favor de las minorías en todo el país

  • Abre la puerta a otros cambios similares que ya se están planeando en otros territorios

Estudiantes durante su ceremonia de graduación en la U. de Michigan...

Estudiantes durante su ceremonia de graduación en la U. de Michigan durante el discurso de Obama. Reuters

PABLO PARDOEspecial para EL MUNDO Washington

Actualizado: 23/04/2014 11:19 horas

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El Tribunal Supremo de EEUU ha logrado complicar un poco más el debate sobre la ‘discriminación positiva’, es decir, el concepto de que ciertas minorías tienen derecho a recibir un tratamiento más favorable por parte de las instituciones–públicas o privadas–para compensar el presunto sesgo de esas mismas instituciones o el conjunto de la sociedad en contra de esos grupos.

La clave es que el Supremo ha declarado constitucional una ley del estado de Michigan que establece que ninguna institución educativa pública de ese territorio "discriminará o dará tratamiento especial a ningún individuo o grupo basándose en su raza, sexo, color, etnia, o nacionalidad de origen". La norma fue aprobada en 2006 en referéndum y, desde entonces, llevaba un vía crucis legal, con los tribunales votando sucesivamente a favor y en contra de ella, fundamentalmente de acuerdo a criterios más políticos que jurídicos. O sea: los jueves demócratas la rechazaban, y los republicanos la apoyaban.

Hasta que hoy, el Supremo, controlado por los republicanos, sancionó la ley. Pero los jueces le dieron la vuelta al argumento. En vez de determinar si la norma es constitucional o no en sí misma, lo que hicieron los magistrados fue decir que el pueblo de Michigan es soberano a la hora de decidir cuándo se aplica la discriminación positiva. O sea, que el Supremo no decidió sobre ‘qué’ se discrimina, sino sobre ‘quién’ decide qué se discrimina. Otra cosa, evidentemente, es que los votantes de Michigan hubieran optado por discriminar (a secas, no de forma ‘positiva’) a algún grupo. En ese caso, no habría habido la menor duda acerca de la inconstitucionalidad de la ley.

Si suena complicado, es porque lo es. De hecho, ni los propios jueces del Tribunal Supremo (que es el equivalente al Constitucional español), parecen haberlo tenido demasiado claro: los seis que votaron a favor de mantener la ley emitieron tres ‘opiniones’ diferentes. Es decir: seis jueces, tres argumentos.

La tesis contraria es, evidentemente, que "si no hay controles, legislación aprobada de forma democrática puede oprimir a grupos minoritarios". Así lo formalizó la jueza Elena Sotomayor, una de las dos que votó en contra de la ley. La sentencia no implica que se vayan a eliminar automáticamente las normas que favorece a las minorías en todo el país, ya que se circunscribe al caso de Michigan. Pero abre la puerta a otros cambios similares que ya se están planeando en otros territorios.

La sentencia es consistente con la doctrina del Supremo de EEUU desde mediados de los noventa y, en particular, desde que John Roberts asumió la presidencia del Tribunal en 2005. Con Roberts, el Tribunal ha ido desarticulando progresivamente tres tipos de leyes: las que protegen a las minorías, las que defienden los derechos de los trabajadores, y las que limitan las contribuciones económicas a las campañas electorales. La mayor parte de esas decisiones han sido adoptadas con los 5 votos favorables de los jueces republicanos y la oposición de los 4 demócratas.

http://www.elmundo.es/internacional/2014/04/22/5356b1b8ca47410c128b4589.html


¿Cobrar más por ser mujer? La Justicia europea destierra la ‘discriminación positiva’

 

XAVIER GIL PECHARROMÁN

5/09/2014 – 6:00

Descarta que se pueda compensar por un accidente laboral con una cantidad mayor a las mujeres que a los hombres

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Ilustración: Getty.

ENLACES RELACIONADOS

Consulte la sentencia



Es discriminatoria la aplicación de un factor actuarial que permite a las mujeres cobrar una prestación social por un accidente de trabajo más alta que los hombres, en función de su mayor esperanza de vida, puesto que se trata de una discriminación en razón del sexo y, por tanto, la normativa que así lo regula no cumple lo establecido por la legislación comunitaria.

De esta forma se establece en una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (Tjue), de 3 de septiembre de 2014, en la que se estima que las disposiciones del régimen de seguro de accidente de trabajo en estas situaciones conllevan una desigualdad de trato, que constituye una discriminación contraria al artículo 4.1 de la Directiva 79/7.19, relativa a la aplicación progresiva del principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres.

La ponente, la magistrada española Silva de Lapuerta, señala que el cálculo de la indemnización no puede efectuarse sobre la base de una generalización relativa a la esperanza de vida media de hombres y de mujeres, porque esa generalización puede dar lugar a una discriminación de los asegurados frente a las aseguradas. Además, no se sabe a ciencia cierta que una asegurada vaya a tener siempre una esperanza de vida superior a la de un asegurado de la misma edad que se halle en una situación comparable.

En la Directiva no se contempla considerar un factor basado en la esperanza de vida restante, ni de ella se desprende que los Estados tengan facultad de prever otras razones para establecer excepciones al principio de igualdad de trato.

En consecuencia, el Tribunal de Justicia considera que la diferencia de trato establecida, en este caso en el régimen finlandés, no puede justificarse. El Gobierno finlandés negaba en sus alegaciones que existiese una discriminación entre hombres y mujeres. Precisaba que la diferenciación en función del sexo es necesaria para evitar que las mujeres resulten desfavorecidas frente a los hombres, ya que supone una discriminación positiva.

Defendía que estadísticamente, las mujeres tienen una mayor esperanza de vida, la indemnización, cuya finalidad es reparar el perjuicio sufrido a lo largo del período de vida restante de la persona lesionada, debe ser más elevada para mujeres que para hombres.

Por el contrario, la Justicia comunitaria considera que esta argumentación no permite negar la existencia de una desigualdad de trato, a la que da lugar la aplicación de las disposiciones del Derecho finlandés, puesto que, en circunstancias idénticas, dan como resultado indemnizaciones diferentes.

http://www.eleconomista.es/contencioso-administrativo/noticias/6055527/09/14/La-Justicia-europea-destierra-la-discriminacion-positiva.html


La discriminación positiva en el mundo

Fecha: octubre 2006


Autor: Thomas SowellISBN: 84-934658-8-7

Con frecuencia, las polémicas sobre la discriminación positiva son meramente teóricas. Esta obra, sin embargo, ofrece un estudio empírico, pues se centra en el análisis de los logros reales de su aplicación en diversos países. Thomas Sowell, toda una autoridad en este campo, presenta una visión nueva sobre la discriminación positiva en la que analiza sus consecuencias reales en Estados Unidos y otros países en los que se ha aplicado.

Tras valorar los datos empíricos, el autor llega a la conclusión de que este tipo de programas no han cumplido con las expectativas y que, con frecuencia, han tenido resultados opuestos a las intenciones originales.

Biografía

Thomas Sowell

Thomas Sowell (1930) es un destacado estudioso estadounidense de la economía y la política. Ha impartido clases en las universidades de Cornell, Amherst y Los Ángeles y hoy ocupa una cátedra en la de Stanford. Ha recibido diversos galardones por su actividad intelectual, recogida en libros, ensayos y artículos de orientación conservadora-liberal. Actualmente dedica su atención a la economía clásica, a las relaciones entre política y justicia, a los derechos humanos, a la enseñanza.

http://www.fundacionfaes.org/es/publicaciones/5732/la_discriminacion_positiva_en_el_mundo


 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE THOMAS SOWELL

Alberto Recarte destaca que quienes apoyan la discriminación positiva "no creen en las personas"

Durante la presentación del libro de Thomas Sowell La discriminación positiva en el mundo, editado por Gota a Gota, el presidente de Libertad Digital, Alberto Recarte, afirmó que "la igualdad ante la ley y la política de igualdad de oportunidades son las alternativas a las políticas de discriminación positiva". Recarte destacó que estas políticas son apoyadas por intelectuales, políticos y moralistas que, en definitiva, "no creen en las personas" ni en su capacidad para salir adelante por su cuenta si no se le ponen trabas legales.

TEMAS

 

Alberto Recarte durante la presentación del libro

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2006-11-21

(Libertad Digital) La editorial de la Fundación FAES, Gota a Gota ha contado para la presentación del libro La discriminación positiva en el mundo, de Thomas Sowell, con las intervenciones de José María Marco, escritor y profesor de Literatura en la Universidad Pontificia de Comillas, Rafael Rubio, profesor titular de Derecho Constitucional, y Alberto Recarte, economista del Estado y patrono de FAES; todos ellos colaboradores habituales de Libertad Digital.

José María Marco ha destacado la trayectoria vital de Thomas Sowell y ha subrayado cómo el autor "es una figura muy importante en el pensamiento liberal-conservador en Estados Unidos, que ha tenido gran repercusión en el debate sobre la discriminación positiva en su país". En este sentido, ha indicado que "Sowell explica perfectamente cómo se pervierte el sentido de los derechos civiles mediante la aplicación de la discriminación positiva".

José María Marco presentando el libro de SowellMarco ha explicado que Sowell pertenece a un grupo de afroamericanos liberal-conservadores –entre los que se encuentran el político Alan Keyes, el activista Ward Connerly y el juez Clarence Thomas– a los que se califica de traidores dentro de los lobbys de los derechos civiles de los negros norteamericanos por haberse alejado de las tesis de éstos y haber apoyado la idea de que sólo pueden avanzar posiciones si se alejan del victimismo y se olvidan de las políticas de discriminación positiva. Recordó que el pensador estadounidense nació en el Sur en 1930 completamente aislado de la comunidad blanca, estudió en Nueva York hasta que tuvo que abandonarlo por falta de dinero y que a pesar de todo ello logró salir adelante sin ayuda de discriminación de ningún tipo.

El profesor Rafael Rubio ha destacado la importancia de la obra en el momento actual que se vive en España. En su opinión de jurista, los dos aspectos más gravemente afectados por la aplicación de la discriminación positiva son "la igualdad y la representación política". Del primero ha afirmado que "la creación del derecho colectivo trae consigo un igualitarismo progre del que beben muchos de los movimientos nacionalistas en nuestro país". En cuanto a la representación, Rafael Rubio ha puesto como ejemplo las cuotas de representación femenina que se están aplicando en España y denunció que " no se va a las raíces que generan las desigualdades, como promover un mayor apoyo a la maternidad o la flexibilización de los horarios laborales".

La discriminación positiva en España

Por su parte, Alberto Recarte ha recordado que, aunque lo más frecuente es que la discriminación positiva se emplee para apoyar a minorías, "una de las tendencias actuales consiste en aplicarla a mayorías que se consideran atacadas por las minorías, así ocurre en Cataluña con la política lingüística". Recarte se ha mostrado de acuerdo con el análisis de Sowell de considerar que estas medidas muestran unos "malos resultados" debido principalmente a  que se reducen los incentivos de la mayoría al considerar que no tendrán éxito debido a los impedimentos legales, los beneficiados piensan que tienen todo hecho gracias a la ley y fracasan porque creen que el esfuerzo no sirve de nada, se produce resentimiento entre beneficiados y perjudicados y resulta en muchos casos complicado definir un grupo al que aplicar estas políticas y que no se beneficie de ellas personas que no lo necesitan.

Como alternativa a estos resultados, el presidente de Libertad Digital ha apoyado "la igualdad ante la ley y la política de igualdad de oportunidades", que son políticas "que han tenido éxito". Considera que quienes prefieren utilizar la discriminación positiva son aquellos que se creen capaces de crear un "hombre nuevo" a través del Estado y que, en último término, "no creen en las personas" ni en su capacidad de salir adelante por sí mismas.

Por último, Alberto Recarte ha destacado varios ejemplos de aplicación de políticas que, si bien en muchos casos no se han calificado de discriminación positiva, resultan equivalentes tanto en sus intenciones, como en las medidas tomadas y sus resultados. Está el caso de los ciegos, que ha devenido en cierta corrupción dentro de la ONCE y dependencia del Estado; los mineros, cuyo mantenimiento nos cuesta unos 1.200 millones de euros anuales; los agricultores andaluces y extremeños que cobran el PER y que no han prosperado en todos los años que llevan beneficiándose de él; los mayores sin recursos que cobran pensiones no contributivas; la imposición del catalán y, en menor medida, del vascuence; las mujeres, asunto que con la Ley de Igualdad cobra gran relevancia; los cupos reservados en la administración a funcionarios y otorgados por antigüedad y no por capacidad; y, casi el mayor fracaso, la política europea de apoyo a regiones atrasadas.

 

http://www.libertaddigital.com/sociedad/alberto-recarte-destaca-que-quienes-apoyan-la-discriminacion-positiva-no-creen-en-las-personas-1276293211/


jueves, 01 de marzo de 2007
Thomas Sowell: “La discriminación positiva en el mundo” (Gota a Gota, 2006)
Autor: ojosdepapel  Lecturas[4748] Comentarios[0]
El autor pone en duda que las políticas de “discriminación positiva” puedan corregir las desigualdades sociales o compensar agravios, sean históricos o actuales.

www.ojosdepapel.com

Título: La discriminación positiva en el mundo
Autor: Thomas Sowell
Traducción: Abel Derbito y Mercè Diago
Editorial: Gota a Gota
Lugar y fecha: Madrid, 2006
Páginas: 296
Precio: 22 €

Con frecuencia, las polémicas sobre la discriminación positiva son meramente teóricas. Esta obra, sin embargo, ofrece un estudio empírico, pues se centra en el análisis de los logros reales de su aplicación en diversos países. Thomas Sowell, toda una autoridad en este campo, presenta una visión nueva sobre la discriminación positiva en la que analiza sus consecuencias reales en Estados Unidos y otros países en los que se ha aplicado. Tras valorar los datos empíricos, el autor llega a la conclusión de que este tipo de programas no han cumplido con las expectativas y que, con frecuencia, han tenido resultados opuestos a las intenciones originales.

Thomas Sowell (1930) es un destacado estudioso estadounidense de la economía y la política. Ha impartido clases en las universidades de Cornell, Amherst y Los Ángeles y hoy ocupa una cátedra en la de Stanford. Ha recibido diversos galardones por su actividad intelectual, recogida en libros, ensayos y artículos de orientación conservadora-liberal. Actualmente dedica su atención a la economía clásica, a las relaciones entre política y justicia, a los derechos humanos y a la enseñanza.

En la reseña escrita por Miquel Porta Perales, titulada Crítica de la acción afirmativa (ABCD las Artes y las Letras, 11-11-2006), se da cuenta de las principales conclusiones a que llega el autor y la novedad de los métodos empleados:

El infierno está empedrado de buenas intenciones políticas. Con frecuencia, los intentos de redimir al género humano han tenido unas consecuencias funestas. Y ello, porque el propósito de cambiar radicalmente el presente por decreto, esto es, de sacrificarlo en favor de un supermundo diseñado por los constructores de futuros felices, no oculta sino una concepción mítico-mágica del mundo que no tiene en cuenta la complejidad de lo real. Lo dicho vale para la utopía que siempre acaba generando monstruos, para los llamados discursos emancipatorios que alumbran los despotismos más sangrientos del XX, para el pacifismo de nuestros días –Alianza de Civilizaciones incluida– que es lo más parecido a la ética del esclavo que confunde la defensa de la vida digna con la salvaguarda de la mera vida, para el multiculturalismo que pone en crisis los valores de nuestra civilización bajo el manto del relativismo. El infierno –afirmaba– está empedrado de buenas intenciones –venga, supongamos que las intenciones son buenas– que generan consecuencias perversas.

Y el caso es que no aprendemos, que tropezamos una y otra vez con la misma, o parecida, piedra –fiebre– redentora. La discriminación positiva, por ejemplo. Ya saben: las razas, etnias, credos, sexos, tendencias, pueblos, naciones o culturas oprimidas, o supuestamente oprimidas, tienen derecho a beneficiarse por ley de una serie de cupos y preferencias con el objeto de anular la exclusión y marginación que padecen por el hecho de ser –así, sin matices individuales– un colectivo postergado. ¿Objetivo? Instaurar por decreto una vida digna, justa y feliz. ¿Y si ello no fuera cierto? ¿Y si la discriminación positiva produjera lo contrario de lo que dice buscar? Thomas Sowell –un liberal norteamericano de prestigio poco conocido en Europa– lo afirma con rotundidad: la discriminación positiva, lejos de resolver la exclusión y la marginación, la fomenta. Y no sólo lo afirma, sino que, con datos en la mano, lo prueba.

De un politólogo y economista se espera que, además de teoría, ofrezca hechos. Datos, según decía. Es justamente lo que hace Thomas Sowell, quien –después de estudiar detenidamente los casos de la India, Malasia, Sri Lanka, Nigeria y Estados Unidos– concluye que la discriminación positiva ofrece más perjuicios que beneficios. ¿Qué balance? Resulta que los miembros de grupos no preferentes –incluso los propios grupos no preferentes– se redesignan o recalifican arbitrariamente como miembros de grupos preferentes para conseguir ventajas, que los miembros de grupos no preferentes utilizan individuos que sí lo son para obtener contratos preferentes, que empeora la situación de grupos preferentes cuando se beneficia la de otros grupos también preferentes, que los sectores acomodados de los grupos preferentes obtienen beneficios en detrimento de los desfavorecidos del grupo, que los desfavorecidos de grupos no preferentes salen perjudicados, que los desfavorecidos privilegiados son minusvalorados por sus colegas al considerarlos faltos de méritos, que desaparece el incentivo y la cultura del esfuerzo al tiempo que aparece la cultura de la beneficencia, que emergen resentimientos intergrupales que en algunos lugares conducen al éxodo y la violencia.

(…)

¿Qué nativa hay para disminuir la desigualdad, la marginación y los conflictos? Nada nuevo bajo el Sol: igualdad de oportunidades, trabajo y esfuerzo. Si –pregunta el autor– los negros, chinos y japoneses estadounidenses de las primeras décadas del siglo XX consiguieron llegar a la Universidad y al mercado laboral sin el auxilio de la acción afirmativa, si malayos y nigerianos padecieron menos violencia intergrupal antes de las políticas de discriminación positiva impulsadas en dichos países, siendo ello así, ¿por qué no olvidar la acción afirmativa en beneficio de la igualdad de oportunidades, el trabajo y el esfuerzo?

___________________________________________________________________
NOTA: Este blog es una suerte de Escaparate dedicado a los libros y revistas, pero no a la crítica, sino a dar noticia de ellos a través de la información que proporcionan las editoriales, la prensa y las revistas y suplementos culturales.

 

http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?blog=372

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