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El análisis de Roberto Centeno: ¿Por qué nadie puede confiar en Rajoy?

In Economia on 14 mayo, 2015 at 19:18

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El ministro de Hacienda recibe el aplauso del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

El ministro de Hacienda recibe el aplauso del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Por Roberto Centeno.- Rajoy es un presidente, además del más inculto de Occidente (1), al que importan un pimiento los ciudadanos y la nación. No es un líder político, sino un mero jefe de aparato de poder estatal a quien solo le interesa conservar el mando, y cuyos pilares son el mantenimiento de una gigantesca red clientelar y el favor de los oligarcas. A Rajoy le cayó del cielo –no por mérito propio, sino por el desastre de su predecesor y la nefasta Ley d´Hont, que con solo un 5,2% más de votos le dio casi un 20% más de escaños– la mayor cuota de poder autonómico, local y estatal de la que jamás ha gozado un presidente de Gobierno desde la Transición. Todo estaba en su mano: la regeneración política y moral, la reducción drástica del despilfarro y la corrupción, la creación de empleo (el de verdad, no los empleos basura de 600 euros) o la recuperación de competencias como la educación y la sanidad, que nunca debieron perderse.

No solo no ha hecho lo debido cuando todo, absolutamente todo, estaba a su alcance, sino que ha hecho justo lo contrario. Durante los más de tres años de legislatura ha echado la culpa de su desastrosa gestión a la herencia de Zapatero y a lo que se encontraron al llegar, que “no sabían que existía”. De todas sus mentiras –Rajoy no ha dicho una sola verdad desde que tomó la primera comunión– esta es la mayor con una gran diferencia. En septiembre de 2011, en el programa de Carlos Cuesta La vuelta al mundo, coincidí con Cristóbal Montoro, que siempre me recuerda los tiempos en que le enseñaba Estructura Económica. Me hizo un análisis claro de la situación, y lo que es más importante, las medidas que iban a tomar para darle la vuelta –que eran las adecuadas–.

Sabían que el déficit era mucho mayor que el que decía Zapatero, y concretamente del 9,4%; que el gasto autonómico y local estaba fuera de control; que había que cerrar la mitad de las empresas públicas, algo que Rajoy prometió también falsamente durante la campaña; que de los 3 millones de empleados públicos solo 700.000 lo eran a través de unas oposiciones limpias y transparentes, etc etc. Lo sabían todo; no hubo, como falsamente afirmaron después, sorpresa alguna. Y Montoro sabía lo que había que hacer. Bajar los impuestos sería lo primero para incrementar la renta disponible de las familias y dinamizar el consumo. Acabar con el despilfarro y la corrupción sería lo segundo. “Enviaré a los hombres de negro –me dijo Montoro– a todas aquellas CC.AA. que no cumplan el déficit”.

Un absentista sin principios ni valores

El ministro de Economía, Luis de Guindos, en el Senado

El ministro de Economía, Luis de Guindos, en el Senado

Sin embargo, Rajoy demostró lo que muchos temíamos: que no es un líder político, sino un absentista autócrata y pusilánime, que huye como de la peste de cualquier problema o situación conflictiva. Un cacique de provincias sin principios y sin valores convertido por el dedo de Aznar en jefe de un gran aparato de poder. Un jefe del apparátchik en el término soviético más despectivo de la palabra, es decir, unos burócratas a los que se asignan áreas de responsabilidad en función directa de su adulación al líder e inversa a su competencia (Cospedal, Arenas, Bonilla, Floriano, Nadal, Santamaría). Su objetivo no era regenerar España, sino mantener las redes de poder clientelar que se habían hecho enormes por la victoria del PP en las elecciones autonómicas y locales. 4.000 alcaldes, 11 autonomías y cientos de miles de enchufados.

Eso era lo único importante para Rajoy, alimentar a esta gigantesca hidra de despilfarro y corrupción y a la oligarquía financiera y monopolista que la sostiene. Y si para mantener este sistema podrido y corrupto hasta la médula es preciso ignorar y expoliar a la sociedad civil, se hace y en paz. Rajoy ha llevado a España al borde del abismo político, económico y social, lo que será su fin, pero el daño que ha hecho durará generaciones. En particular el endeudamiento tan brutal, que es ya imposible de devolver; la deuda externa, la mayor del mundo desarrollado en términos de PIB; la degradación del mercado laboral hacia el tercermundismo, con 5,7 millones de personas ganando 645 euros mensuales de media según la Agencia Tributaria, y el reparto de la renta y la riqueza de Europa, lo que ha llevado a la Comisión a expresar recientemente su preocupación por el fuerte crecimiento de la desigualdad y la exclusión social en nuestro país.

Para empezar, se rodeó de una corte de aduladores, con Arriola a la cabeza, cuya mayor habilidad es explicar por qué no suceden las cosas que él dijo que sucederían, y dentro de ello el hito esencial sería quitarle la mitad del poder a Montoro para dárselo a un inútil probado, Luis de Guindos –el hombre de Lehman Brothers en España que arruinó a miles de inversores vendiéndoles basura estructurada–, pero que era su niño bonito. La unidad de acción en la economía quedó rota, justo lo que necesitábamos. “Yo coordinaré la economía”, dijo ante el asombro y las críticas de esta disparatada decisión. Jamás hizo tal cosa: les dejó apuñalarse mientras se fumaba un puro. Pero de todas las mentiras la mayor fue afirmar que había tenido que subir los impuestos porque “no había otro remedio”.

O sea, que de un presupuesto de gasto de 450.000 millones, de los cuales 100.000 son puro despilfarro, no había ningún sitio, ni uno solo, de donde recortar 10.000 millones. Pero lo peor vendría tres meses después. Montoro mantuvo públicamente, en febrero de 2012, su amenaza de intervenir todas aquellas CC.AA. incumplidoras. Nada más lejos de la mente del jefe del aparato de poder. “Eso ni se toca”, dijo cuando meses después se le sugirió la idea de reducir gasto político en lugar de recortar sin piedad en educación, sanidad, dependencia y paro. En la reunión mantenida en marzo de 2012 con los presidentes autonómicos, se pasó de “enviaré a los hombres de negro a todas las CC.AA. que no cumplan” de Montoro a “no dejaré quebrar ni una sola comunidad autónoma ni entidad local” de Rajoy. Desde entonces han recibido más de 100.000 millones de euros sin intereses y sin devolver nada.

Endeudarse en ocho para crecer uno

Las mentiras de los apparátchik de Rajoy sobre el déficit, la recuperación y el empleo mientras endeuda España a niveles que arruinarán la vida de las próximas generaciones y lleva el país al tercermundismo laboral es algo que debería indignarnos a todos. La última fue el pasado viernes: el déficit de las AA.PP. en 2014 se ha reducido al 5,7% desde el 6,6% en 2013. Vamos a ver, señora vicepresidenta económica y de todo lo demás: si el déficit fue de 60.000 millones, ¿por qué voacé, que sirve igual para un roto que para un descosido, no se digna a explicar a sus súbditos las razones por las que la deuda pública ha crecido en 67.777 millones?

¿O cómo es posible, ínclita señora, que el déficit de la Seguridad Social sea del 1,01% cuando han tenido que sacar 15.300 millones de la caja de las pensiones para cubrir el déficit y poder pagarlas? ¿Nos toma por imbéciles? Y Eurostat, ¿qué rayos va a hacer Eurostat ante estas mentiras flagrantes? ¿Hacer como que se lo cree, como hizo con las cuentas de Grecia que preparaba Draghi? No tienen vergüenza. Que pueda haber desfases entre el gasto y su contabilización es posible, pero lo pinten como lo pinten el agujero real de las AA.PP. ha sido en 2014 de 83.177 millones y no de 60.000, es decir, un déficit del 7,8% del PIB frente al 6,6% en 2013.

El déficit de las AA.PP. está fuera de control. No les ha temblado el pulso en recortar en 5.000 millones las prestaciones por desempleo, dejando a cientos de miles de personas tiradas en la cuneta, pero al mismo tiempo han permitido que las CC.AA. más despilfarradoras y corruptas con el dinero que les da Rajoy sin control a través del FLA mantengan un déficit más de dos veces superior –el 66% de media– al comprometido, por encima del de 2013. Y ahora Susana Díaz ha dicho que se acabó la “austeridad” y que va a doblar el número de embajadas, de organismos públicos y de lo que sea menester. Paga Rajoy. Un disparate total al que Montoro califica de “la política presupuestaria que España necesita”.

Y en 2015 el déficit será mayor que en 2014 porque el déficit de la Seguridad Social seguirá creciendo. Porque, a pesar del empleo basura de Rajoy, los gastos seguirán creciendo el doble que los ingresos, y las CC.AA., en lugar de reducir el déficit, lo han subido más del doble en más de la mitad de los casos y las necesidades de financiación han subido un 40%. ¿Y qué hace Rajoy? Este 2015, con las elecciones en marcha y Rajoy repartiendo el dinero del QE como si fuera escombro, la situación se hará insostenible, por mucho que suban el IBI, el impuesto municipal de plusvalías y todo lo que se les pase por la mente. Que es lo que van a hacer.

Y ahora, la gran estafa: el crecimiento. El Banco de España (BdE) acaba de estimar un crecimiento del PIB a precios constantes para 2015 del 2,8%. Se basa fundamentalmente en que ese PIB, también a precios constantes, creció el 0,8% en el cuarto trimestre de 2014. Si hacemos como que nos lo creemos, como hacen en Bruselas, las cifras del BdE y las de Contabilidad Nacional –que están gravemente falseadas desde principios 2008, cuando modificaron al alza el PIB del cuarto trimestre de 2007 para ayudar a Zapatero a ganar las elecciones–, el PIB a precios de mercado ha sido de 0,8% menos el deflactor, que fue del -0,6%. O sea, que la creación de riqueza real ha sido de un escuálido 0,2%, 2.000 millones de euros. Esto, elevado a tasa anual, representaría una creación de riqueza en 2015 del 0,8% y no del 2,8%.

¿Por qué, señores del BdE y del INE –que confirmará la cifra en unos días–, no explican claramente a los españoles, que somos quienes pagamos sus sueldos de superlujo, la verdadera riqueza que se está creando en España y que apenas superará los 8.000 millones de euros en 2015? La prevaricación y el enriquecimiento ilícito, factores esenciales de gobierno desde la Transición, no serían tan dañinos si no estuvieran acompañados por la mendacidad sistemática del gobernador de BdE y del INE, que ponen en circulación algo peor y más dañino que la moneda falsa.

La falsificación de las grandes cifras por el BdE y la Contabilidad Nacional, la más falaz de Europa después de Grecia, es una burla inaceptable para los españoles.

Luis María Linde, gobernador del Banco de España.

Luis María Linde, gobernador del Banco de España.

Pero es que no solo está mintiendo llamando recuperación a una creación de riqueza irrisoria, es que es infinitamente peor. Porque el BdE no explica a los españoles que para conseguir un incremento de riqueza de 8.000 millones el Gobierno de Rajoy va a endeudar a España en 80.000 millones, y que esta dinámica no conduce a la recuperación, sino al desastre. Y al igual que MAFO y Solbes, que hicieron en 2007 un llamamiento a los ciudadanos de que “cuanto más se endeuden para comprar pisos más ricos serán, porque los pisos nunca pueden bajar de precio” –algo por lo que habrían sido procesados en cualquier otro país–, ahora está incitando a consumir y a invertir un dinero que no tenemos, pensando en que el país es cada vez más rico cuando en realidad es cada vez más pobre. ¿A qué esperan FUNCAS, el Servicio de Estudios del BBVA y demás analistas para decir la verdad a los españoles? Crecer 1 y endeudarse 8 es un camino inequívoco de perdición.

El BdE concluye que “el coste del crudo y la depreciación del euro permiten mejorar las previsiones”. Parece una afirmación lógica, pero es falsa. Las exportaciones en enero cayeron un -2,9% frente a un incremento del 4,3% en el cuarto trimestre de 2014. El valor de las importaciones también cayó debido al hundimiento del precio del petróleo, pero la aportación del saldo comercial al PIB vuelve a ser negativo en 2.596 millones de euros. El otro dato conocido la pasada semana ha sido el del coste laboral en el cuarto trimestre 2014, que, como viene siendo habitual, ha caído en -0,3%. Desde que gobierna Rajoy, el poder adquisitivo de los salarios ha descendido un 7%, mientras que las remuneraciones de los oligarcas del IBEX han subido un 30%. En definitiva, ¿puede acaso alguien confiar en Rajoy?

(1) “Ese (Rajoy) no ha leído un libro en su vida, ¿alguna vez lo has visto en un acto cultural? ¿En un estreno teatral? ¿En la ópera?”. Arturo Pérez Reverte en su última novela, Hombres buenos

http://www.alertadigital.com/2015/03/30/el-analisis-de-roberto-centeno-por-que-nadie-puede-confiar-en-rajoy/

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