La Inquisición ofrecía mas garantías juridicas que los JVM

En la base de la ideología de genero: ¿Un homosexual nace o se hace?

In Estadistica (datos estadisticos), Historia, Ideologia feminazi de genero on 7 julio, 2016 at 0:23

La mahadada ideología

de género viene a establecer que la sexualidad, el género, es algo intercambiable, pasajero, como quien se quita y se cambia de camisa, nunca establecido de antemano por la naturaleza. Veamos qué hay de cierto en todo eso


¿Existe el gen de la homosexualidad?


Freud consideraba la homosexualidad como un transtorno


Extracto del libro de FREUD “PSICOLOGIA DE LAS MASAS Y ANALISIS DEL YO”, capitulo VII “LA IDENTIFICACIÓN”:

La génesis del homosexualismo, es, con mucha frecuencia, la siguiente: el joven ha permanecido fijado a su madre, en el sentido del complejo de Edipo, durante un lapso mayor del ordinario y muy intensamente. Con la pubertad, llega luego el momento de cambiar a la madre por otro objeto sexual, y entonces se produce un súbito cambio de orientación: el joven no renuncia a la madre, sino que se identifica con ella, se transforma en ella y busca objetos susceptibles de reemplazar a su propio Yo y a los que amar y cuidar como él ha sido amado y cuidado por su madre. Es éste un proceso nada raro, que puede ser comprobado cuantas veces se quiera y que, naturalmente, no depende en absoluto de las hipótesis que puedan construirse sobre la fuerza impulsiva orgánica y los motivos de tan súbita transformación. Lo más singular de esta identificación es su amplitud. El Yo queda transformado en un orden importantísimo, en el carácter sexual, conforme al modelo de aquel otro que hasta ahora constituía su objeto, quedando entonces perdido o abandonado el objeto, sin que de momento podamos entrar a discutir si el abandono es total o permanece conservado el objeto en lo inconsciente. La sustitución del objeto abandonado o perdido, por la identificación con él, o sea la introyección de este objeto en el Yo, son hechos que ya conocemos, habiendo tenido ocasión de observarlos directamente en la vida infantil. Así, la «Internationale Zeitschrift für Psychoanalyse» ha publicado recientemente el caso de un niño, que entristecido por la muerte de un gatito, declaró, a poco, ser él ahora dicho animal y comenzó a andar en cuatro patas, negándose a comer en la mesa, etc..

No existe el gen de la homosexualidad

Estudio encontró la base genética de esta preferencia sexual.

Homosexualidad

 

Científicos proponen que el momento clave ocurre en la placenta antes de nacer.

La homosexualidad es común entre hombres y mujeres de diferentes culturas. Ante la pregunta de cual es la causa evolutiva científicos han investigado el fenómeno que carecía de una respuesta clara, hasta ahora.

Contrario a lo que muchos suponían, dado que estudios anteriores han demostrado que la homosexualidad es hereditaria, resulta que no existe un gen de la homosexualidad. La respuesta la tiene la expigenética, es decir la expresión génica de unos interruptores que se activan y desactivan, llamados epi-marcas y que su rol podría determinar la preferencia sexual antes de nacer, mientras se está en la placenta.
En el estudio actual, los investigadores del Grupo de Trabajo sobre Conflictos intragenómicos del Instituto Nacional para la Síntesis matemática y Biológica (NIMBioS) crearon un modelo matemático de desarrollo sexual y biológico que delinea el papel de la epigenética en la homosexualidad y descubrieron que las epi-marcas constituyen una capa adicional de información adjunta a los datos de nuestros genes “que regula su expresión”.

Mientras que los genes contienen las instrucciones de cómo debe caracterizarse o expresarse algo, las epi-marcas indican como esas instrucciones se llevan a cabo: cuándo, dónde y cuánto un gen se expresa durante el desarrollo.

Las epi-marcas se producen generalmente de nuevo cada generación, pero la evidencia reciente demuestra que a veces llevan más de una generación a otra y por lo tanto puede contribuir a la similitud entre los familiares, parecido al efecto de los genes compartidos.
Las epi-marcas específicas que regulan la sexualidad se desarrollan en la etapa fetal temprana, cuya principal función es proteger cada sexo de la variación sustancial de la testosterona que se produce durante el desarrollo posterior del feto. Estos marcadores, por ejemplo, impiden que los fetos femeninos se masculinicen de más regulando la cantidad de testosterona, lo mismo para los fetos varones.

Diferentes epi-marcas regulan las diferencias sexuales, como los genitales, la identidad sexual o la preferencia de pareja sexual. Sin embargo, cuando estos epi-marcas se transmiten de generación en generación de padres a hijas o madres a hijos, pueden causar efectos invertidos, como la feminización de algunos rasgos en los hijos, como la preferencia sexual, y de manera similar a la masculinización parcial de las hijas.
El estudio resuelve el enigma evolutivo de la homosexualidad, encontrando que las epi-marcas “sexualmente antagonistas” que normalmente protegen a los padres de la variación natural en los niveles de hormonas sexuales durante el desarrollo fetal, a veces hay remanentes a través de generaciones y provoca la homosexualidad en su descendencia.

El modelado matemático demuestra que los genes que codifican estas epi-marcas pueden propagarse fácilmente entre la población.

La transmisión de las epi-marcas antagónicas entre las generaciones es el mecanismo evolutivo más plausible del fenómeno de la homosexualidad humana”, dijo el co-autor Sergey Gavrilets, director asociado NIMBioS y profesor de la Universidad de Tennessee-Knoxville .

Los otros autores del artículo son William Rice, profesor de la Universidad de California, Santa Bárbara, y Friberg Urban, profesor de la Universidad de Uppsala en Suecia.

Si quieres leer el estudio original dale clic (en inglés): The Quarterly Review of Biology

http://quo.mx/noticias/2012/12/11/no-existe-el-gen-de-la-homosexualidad


¿Realmente la homosexualidad es genética?

William KremerBBC

  • Ultrasonido de bebéImage captionSegún estudios, la orientación sexual se define durante la gestación.

En las dos últimas décadas se han publicado muchos informes científicos sobre los orígenes biológicos de la homosexualidad. Se está convirtiendo ya en ortodoxia científica. Pero, ¿cómo encaja en la teoría de la evolución de Darwin?

La canción de Macklemore and Ryan Lewis “Same Love”, que hoy en día es el himno extraoficial de la campaña en favor del matrimonio gay en Estados Unidos, refleja el sentimiento de mucha gente sobre su sexualidad.

Se burla de quienes “piensan que es una decisión y que se cura con tratamiento y religión, una reconexión artificial contra una predisposición”.

Una minoría de homosexuales discrepa, al sostener que la sexualidad es una construcción social y que ellos escogieron conscientemente y con orgullo tener parejas del mismo sexo.

Pero la opinión científica es acorde con la canción. Desde principios de la década de 1990, investigadores han mostrado que la homosexualidad es más común en hermanos y parientes en la misma línea materna y que un factor genético es la causa.

También relevante -aunque no constituye una prueba- es la investigación que identifica diferencias físicas en los cerebros de adultos heterosexuales y homosexuales, y una increíble variedad de conductas homosexuales en animales.

Pero como los gays y lesbianas tienen menos hijos que los heterosexuales, se plantea un problema.

“Desde una perspectiva evolutiva es una paradoja”, le dice a la BBC Paul Vasey, de la Universidad de Lethbridge, Canadá. “¿Cómo puede una característica como la homosexualidad masculina, que tiene un componente genético, persistir en el tiempo evolutivo si los individuos que llevan los genes asociados no se reproducen?”.

Los científicos no saben la respuesta a este rompecabezas darwiniano, pero hay varias teorías.

Es posible que distintos mecanismos funcionen en distintas personas.

Las teorías suelen relacionarse con la homosexualidad masculina. Hay relativamente poco sobre la evolución del lesbianismo; puede que sea similar o completamente diferente.

 

Los genes de la homosexualidad también hacen otras cosas

 

Los alelos -grupos de genes- que a veces codifican la orientación homosexual pueden tener en ocasiones un beneficio reproductivo, que compensaría a los gays y aseguraría la continuación de la característica, ya que los heterosexuales pasarían el gen.

Hay dos formas de que ocurra. Una, que el alelo confiera una característica psicológica por la cual los hombres heterosexuales son más atractivos a las mujeres o viceversa.

“Sabemos que a las mujeres les tienden a gustar características de comportamiento y faciales más femeninas en sus hombres y eso podría asociarse a cuestiones como la capacidad de crianza de los hijos o mayor empatía”, afirma Qazi Rahman, coautor de “Born Gay; The Psychobiology of Sex Orientation”.

En consecuencia, dice la teoría, una “dosis” baja de estos alelos aumenta las probabilidades del éxito reproductivo. De vez en cuando un integrante de la familia recibe una dosis mayor que afecta su orientación sexual, pero el alelo conserva una ventaja reproductiva.

Otra forma en que un “alelo gay” podría compensar su déficit reproductivo es con el efecto contrario en el sexo opuesto. Por ejemplo, un alelo que hace que el portador sea atraído por los hombres tiene una obvia ventaja reproductiva para las mujeres. Si aparece en el código genético de un hombre, habrá atracción al mismo sexo, pero mientras sea rara, el alelo aún posee un beneficio evolucionario.

Hay alguna evidencia a favor de esta segunda teoría. Andrea Camperio-Ciani, de la Universidad de Padova, en Italia, encontró que las parientes femeninas por el lado materno de hombres homosexuales tienen más hijos que las de heterosexuales.

Esto implica que hay un mecanismo desconocido en el cromosoma X del código genético masculino que ayuda a las mujeres de la familia a tener más bebés, pero puede llevar a la homosexualidad en los hombres.

Los resultados no se han replicado en algunos grupos étnicos.

Gays: “colaboradores en el nido”

 

Algunos investigadores creen que para entender la evolución de los gays, hay que ver cómo encajan en el resto de la sociedad.

El estudio de Paul Vasey en Samoa se enfocó en una teoría llamada selección de parentesco o hipótesis del “colaborador en el nido”.

La idea es que los gays compensan su falta de hijos promoviendo la capacidad reproductiva de sus hermanos, contribuyendo con dinero o actuando como tíos. Algo de su código genético se comparte con sus sobrinos y, según la teoría, los genes siguen su marcha.

Los escépticos señalan que si en promedio la gente comparte sólo 25% de su código genético con estos parientes, necesitarían compensar por cada hijo que no tienen con dos sobrinos que de otro modo no existirían.

Vasey no ha medido cuánto una orientación homosexual impulsa la tasa de reproducción de sus hermanos, pero estableció que en Samoa los hombres gay pasan más tiempo en actividades de tíos que los heterosexuales.

El hallazgo sorprendió a Vasey pues previamente había comprobado que los hombres gay en Japón no eran más atentos ni generosos con sus sobrinos que los heterosexuales sin hijos. El mismo resultado se ha encontrado en Reino Unido, Estados Unidos y Canadá.

Vasey cree que lo de Samoa es diferente porque los hombres que él estudió son diferentes: los fa’afafine, que se identifican como un tercer género, se visten como mujeres y tienen relaciones sexuales con hombres considerados heterosexuales. Son personas transgénero a las que no les gusta que les llamen ni “gay” ni “homosexual”.

Vasey especula que en parte los fa’afafine son más atentos con sus sobrinos porque la cultura samoana los acepta mejor que las de Occidente y Japón.

Pero también cree que hay algo en el modo de vida de los fa’afafine que los predispone más a criar a sus sobrinos, y especula que encontraría resultados similares en otros grupos transgénero del mundo.

De ser cierto, la teoría del colaborador en el nido podría explicar cómo una característica genética de atracción por el mismo sexo no ha quedado fuera de selección. Por eso Vasey especula que los gay que se identifican como hombres y tienen características masculinas -como la mayoría en Occidente- descienden de hombres que tuvieron una sexualidad transgénero.

 

Gays que tienen hijos

 

En EE.UU., alrededor del 37% de lesbianas, gays, bisexuales y transsexuales tienen un hijo, de los cuales 60% son biológicos. Según el Williams Institute, las parejas gay tienen un promedio de dos hijos.

Estas cifras pueden no ser lo suficientemente altas como para sostener características genéticas específicas a este grupo, pero el biólogo evolutivo Jeremy Yoder indica que en gran parte de la historia moderna los gays no han vivido abiertamente como gays. Obligados por la sociedad a casarse y tener hijos, sus tasas de reproducción pueden haber sido más altas que ahora.

Cuántos gays tienen hijos también depende de cómo se define ser “gay”. Muchos heterosexuales que tuvieron sexo con los fa’afafine en Samoa se casan y procrean.

“La categoría de sexualidad con el mismo sexo se hace muy difusa desde una perspectiva multicultural”, dice Joan Roughgarden, bióloga evolutiva en la Universidad de Hawai. “Si vas a India y alguien te dice que es ‘gay’, inmediatamente lo identificas como occidental. Pero no significa que no haya homosexualidad allí”.

En Occidente también hay pruebas de que muchos pasan por una fase de actividad homosexual. En la década de 1940, el investigador sexual estadounidense Alfred Kinsey encontró que, mientras 4% de los hombres blancos eran exclusivamente gay después de la adolescencia, 10% tuvieron un periodo gay de tres años y 37% tuvieron sexo gay en algún momento de su vida.

Un sondeo nacional de actitudes sexuales en Reino Unido en 2013 mostró cifras menores. Un 16% de mujeres dijeron haber tenido una experiencia sexual con otra (8% tuvieron contacto genital) y 7% de hombres admitieron lo propio (5% tuvieron contacto genital).

Pero muchos científicos están interesados en un patrón continuo e interno de deseo más que en si la gente se identifica como homosexual o heterosexual o con cuánta frecuencia tienen sexo gay. “La identidad y los comportamientos sexuales no son buenas medidas de la orientación sexual”, señala Vasey. “Los sentimientos sexuales sí”.

 

No todo está en el ADN

 

Rahman afirma que los alelos que codifican la atracción por el mismo sexo únicamente explican parte de la variedad en la sexualidad humana. Otros factores biológicos naturalmente variables entran a tallar, como que uno de cada siete hombres gay deben su sexualidad al “efecto del hermano mayor”.

Esto describe la observación de que los chicos con hermanos mayores tienen significativamente más probabilidades de ser gay: por cada hermano mayor la probabilidad aumenta cerca de un tercio. Nadie sabe por qué, pero una teoría es que con cada embarazo de varón, el cuerpo de la mujer forma una reacción inmune a las proteínas que influye en el desarrollo del cerebro masculino.

Como esto sólo se ve después del nacimiento de varios hermanos, generalmente heterosexuales que a su vez tienen más hijos, este capricho prenatal no ha sido eliminado con la evolución.

La exposición a niveles inusuales de hormonas antes de nacer también puede afectar la sexualidad. Por ejemplo, los fetos femeninos expuestos a niveles altos de testosterona muestran tasas más altas de lesbianismo después. Hay estudios que muestran que las lesbianas tienen una menor diferencia de longitud entre sus dedos índices y anulares: un indicio de exposición prenatal a la testosterona.

Los gemelos idénticos presentan una pregunta capciosa. Según investigaciones, si uno de ellos es gay, hay 20% de probabilidades de que el otro tenga la misma orientación sexual. Bastante bajo para dos personas con el mismo código genético.

William Rice, de la Universidad de California en Santa Bárbara, dice que podría ser posible explicar esto si tenemos en cuenta más bien cómo se procesa nuestro código genético.

Rice y sus colegas se refieren al emergente campo de la epigenética, que estudia las “epimarcas” que deciden qué partes de nuestro ADN se encienden o apagan. Las epimarcas se pasan a los hijos, pero sólo ocasionalmente.

Rice cree que los fetos femeninos emplean una epimarca que los hace menos sensibles a la testosterona. Usualmente no se hereda, pero a veces sí y lleva a la preferencia de los niños varones por su mismo sexo.

El doctor William Byne, editor en jefe de la revista LGBT Health, opina que la sexualidad podría ser congénita, pero sería más complicado de lo que algunos científicos creen.

Puntualiza que la capacidad de heredar la homosexualidad es similar al divorcio, pero los “investigadores de ciencias sociales no han buscado ‘genes del divorcio’. Más bien se han concentrado en personalidad y rasgos temperamentales hereditarios que podrían influir en la probabilidad de divorciarse”.

Para Rahman, los medios simplifican demasiado las teorías genéticas de la sexualidad, con sus informes del descubrimiento del “gen gay”. Él cree que la sexualidad involucra decenas o cientos de alelos que probablemente tardarán décadas para descubrirse.

Incluso si el sexo heterosexual es más ventajoso en términos evolutivos que el sexo gay, no sólo la sexualidad de los homosexuales está determinada por sus genes, concluye, sino la de los heterosexuales también.

 

http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/03/140222_mitos_medicos_realmente_homosexualidad_evolucion_jgc_finde

 


Se puede dejar de ser gay porque no se nace así, afirma experto psicoterapeuta

 

REDACCIÓN CENTRAL, 03 Feb. 12 / 12:05 am (ACI).- El psicoterapeuta estadounidense y experto en terapia para personas con atracción hacia el mismo sexo, con 23 años de experiencia en este campo, Richard Cohen, explicó que las personas no nacen así y por tanto es posible que los homosexuales dejen de serlo.

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Richard Cohen é um famoso psicólogo norte-americano que afirma que se pode corrigir a tendência homossexual.

En una amplia entrevista concedida a ACI Prensa el 1 de febrero, Cohen cuenta, entre otras cosas, su testimonio personal como exgay, lo que dice la ciencia sobre la homosexualidad y cómo ha ayudado a muchísimas personas a salir de ella.

Relata además que ahora vive felizmente casado, es padre de 3 hijos, no reprime su sexualidad y no se considera “homófobo” ni “antigay”; pues ama y tiene una especial empatía para con los homosexuales. Cuenta asimismo que ha escrito otro libro sobre este complejo tema.

El experto también responde a las críticas del lobby homosexual que lo ha atacado, especialmente en España, presionando para retirar su libro “Comprender y sanar la homosexualidad” (2004), que sin embargo generó un aumento en la demanda y que Cohen visite ese país del 7 al 10 de febrero, invitado por la editorial Libroslibres.com, que ha reeditado el texto con un tiraje de 7 mil ejemplares.

A continuación ACI Prensa presenta la entrevista completa con Richard Cohen:

ACI Prensa: ¿Cómo explica el éxito de su libro?

Cohen: no soy solo un psicoterapeuta profesional, también soy un exhomosexual y comprendo cómo se sienten las personas que experimentan la atracción hacia el mismo sexo no deseada. Mi libro no es solo teoría, es real, ¡y funciona! Si alguien quiere dejar de ser homosexual para ser heterosexual, es posible. Yo lo hice y he ayudado a miles a hacer lo mismo. Las personas pueden visitar nuestro sitio webwww.ComingOutLoved.com (Saliendo amados).

ACI Prensa: una de las cosas de las que lo acusa el lobby LGBT (gay) es que usted dice que la homosexualidad es algo que puede curarse. ¿Cómo explica esto?

Cohen: sigo a la ciencia. Sigo la verdad sin importar adonde lleve. Según la American Psychological Association, esencialmente las personas no nacen con atracción hacia el mismo sexo:

“Pese a que se ha hecho mucha investigación sobre las posibles influencias genéticas, hormonales, sociales, culturales y del desarrollo en la orientación sexual, no se ha encontrado datos que permitan a los científicos afirmar que la orientación sexual esté determinada por un factor o varios factores en particular. Muchos creen que la naturaleza y la alimentación cumplen roles complejos, muchas personas experimentan casi nada o nada del sentido de elección sobre su orientación sexual” American Psychological Association © 2008http://www.apa.org/topics/sexuality/orientation.aspx (página 4).

Más de 80 años de literatura científica ha demostrado que hay muchas razones predecibles por las cuales las personas experimentan sentimientos homosexuales. Lo sé por mi propia vida y las vidas de los cientos con los que he trabajado como terapeuta, y con los miles que he visto en nuestros seminarios de sanación y las clases por teleconferencia.

ACI Prensa: si la homosexualidad es algo que se puede curar, ¿por qué no hay suficientes médicos que se dediquen y por qué esto no es muy difundido?

Cohen: los activistas homosexuales han trabajado duro para evitar que las profesiones médicas y de la salud mental ofrezcan ayuda a quienes experimentan la atracción hacia el mismo sexo no deseada. La razón por la que lo han hecho es porque los homosexuales experimentan mucho prejuicio.

Todo lo que quieren es ser amados y aceptados. Por lo tanto, desarrollaron una teoría innata e inmutable: se nace gay y no se puede cambiar. Pero eso es científicamente impreciso.

Que yo diga que alguien puede cambiar de homosexual a heterosexual amenaza a las lesbianas, los gays, los bisexuales y los transgéneros, hombres y mujeres. Entiendo su dolor porque experimenté la discriminación y el prejuicio cuando viví como gay.

Amo tanto y tengo mucha empatía por todos los homosexuales hombres y mujeres, los que viven una vida gay, y aquellos que buscan el cambio para vivir una vida heterosexual.

Somos libres para decidir la vida que queremos vivir. Respetémonos mutuamente en el espíritu del amor y la verdad. Este es asunto de derechos humanos, autodeterminación y libre expresión.

ACI Prensa: con su pasado tiene una perspectiva más profunda de la realidad de los homosexuales. Con esto en mente, ¿contra qué cosa cree que es más difícil luchar en la terapia en cuanto al estilo de vida gay?

Cohen: en mis 23 años de consejería con personas que experimentan sentimientos homosexuales no deseados, he encontrado cuatro tipos de personas:

1) Los jóvenes que tienen una lucha interna o están confundidos por su sexualidad.

2) Los hombres y mujeres que vivieron el estilo de vida gay, tratando de encontrar al señor o a la señora “indicada” y no lo lograron.

3) Hombres y mujeres casados que aman a sus esposos pero están atraídos al mismo sexo; y

4) Los que creen que la conducta homosexual es incompatible con sus creencias espirituales/religiosas. La cuarta categoría puede relacionarse a cualquiera de las otras tres.

Ya que viví como gay y luché contra los sentimientos homosexuales no deseados por muchos años, puedo ver la relación con cualquiera de estas personas. Entiendo lo que genera sentimientos homosexuales, entiendo las causas que llevan a alguien a tener atracción hacia el mismo sexo.

Por lo tanto, tengo mucho éxito ayudando a hombres, mujeres y adolescentes a resolver sus conflictos interiores y cumplir sus sueños (heterosexuales).

ACI Prensa: algunas personas creen que usted solo reprime su homosexualidad. ¿Qué les diría?

Cohen: esta pregunta me parece muy graciosa y me la hacen frecuentemente. ¡No saben lo que se siente estar en mi pellejo! Cuando curé las causas que originaron mi atracción hacia el mismo sexo, mis sentimientos homosexuales se disiparon, verdaderamente dejaron mi fisiología y mi psicología.

Hoy en día soy un hombre heterosexual pleno, casado casi por 20 años con mi hermosa esposa con la que tengo tres hijos maravillosos. Estoy viviendo el sueño. Es fantástico y amo mi vida.

ACI Prensa: usted ha dicho que siempre hay una historia dolorosa detrás de una persona homosexual ¿A qué se debe eso?

Cohen: enfrentémoslo, todos tenemos nuestros problemas, homosexuales y heterosexuales por igual. Nadie vive sin problemas. Tendemos a mirar a los homosexuales y a señalarlos. ¡Pero cuando lo hacemos, tres o cuatro dedos se levantan hacia nosotros!

Necesitamos amar a todos los hombres y mujeres homosexuales, escuchar sus historias y convertirnos en agentes de amor verdadero para ellos. El cambio es el resultado de la sanación y el amor. El amor es la gran medicina para curar el dolor.

ACI Prensa: ¿cuál sería su mensaje personal para las personas homosexuales?

Cohen: sé como se sienten. Los amo. Viví la vida gay por muchos años. Elegí un camino diferente para buscar el cambio y ser heterosexual. Respetémonos mutuamente. Abracémonos y optemos por el amor.

ACI Prensa: ¿Qué va a hacer en España y por qué España?

Cohen: muchos editores no tienen las agallas para publicar un libro como “Comprender y Sanar la Homosexualidad”. Estoy muy agradecido a Libros Libres por llevarme a España para compartir la verdad sobre la homosexualidad: si alguien verdaderamente quiere cambiar de gay a heterosexual, de homosexual a heterosexual; puede hacerlo.

Además, no somos ni antigay ni homofóbicos. De hecho, siempre defenderé los derechos de mis hermanos y hermanas gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros.

ACI Prensa: ¿Va a algún otro país, cuáles y para qué?

Cohen: acabo de terminar un programa de capacitación en consejería en Ciudad de México. Hemos capacitado a 30 terapeutas de México, Venezuela y Colombia para ayudar a quienes experimentan la atracción hacia el mismo sexo no deseada y sus familiares. Son muchos los padres, hermanos y amigos que no saben cómo amar y ayudar a sus familiares y amigos homosexuales.

He escrito otro libro que detalla 12 principios para ayudar a los homosexuales y sus familiares que se titula Gay Children, Straight Parents (Hijos gays, padres heterosexuales).

Mi corazón desea entrenar terapeutas en todo el mundo que quieran ayudar a hombres y mujeres que experimentan la atracción hacia el mismo sexo no deseada, así como a sus familiares y amigos. Estoy muy emocionado por ir a España. La considero una cultura hermosa y excepcional. ¡Nos vemos pronto por allá!

 

https://www.aciprensa.com/noticias/se-puede-dejar-de-ser-gay-porque-no-se-nace-asi-afirma-experto-psicoterapeuta/

 


La homosexualidad está escrita en los genes

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Homosexualidad

Así concluye un estudio científico publicado recientemente y no exento de polémica, que sugiere que las preferencias sexuales de una persona tienen un origen biológico y no tanto psicológico, como sostienen los psicoanalistas. La investigación, a cargo de la Universidad de Chicago (EE.UU.), identificó en una amplia muestra de varones dos tramos del ADN vinculados a la homosexualidad, un hallazgo sin precedentes que pone en entredicho la influencia de las vivencias de la infancia ante la posible existencia de un componente genético, al tiempo que acalla las voces más detractoras de la libertad sexual.

A día de hoy no se tiene plena constancia de los factores que definen la identidad sexual de una persona, si bien es cierto que la comunidad científica se inclina hacia una explicación biológica frente a la puramente psíquica. Algunas hipótesis sostienen que la homosexualidad se gesta durante la etapa intrauterina, es decir, antes del nacimiento del bebé, y que está ligada a los cambios hormonales en el cuerpo de la madre, ya que los niveles de testosterona influyen en el desarrollo de ciertas áreas cerebrales implicadas parcialmente en la atracción sexual. Otras apuntan hacia una respuesta inmune del cuerpo de la madre hacia un feto de género masculino, que al experimentarse de forma reiterada tras varios embarazos de varones, aumenta las posibilidades de tener un benjamín homosexual. La gran mayoría parece coincidir en los condicionantes prenatales de la identidad sexual.

En este sentido, parecía descartada la existencia de un gen específico asociado a la homosexualidad, pero la nueva investigación ha reabierto el debate al sugerir que las regulaciones epigenéticas sí juegan un papel importante. El equipo de científicos analizó el ADN de más de 400 parejas de hermanos, ambos homosexuales, y encontró dos secuencias del mismo ligadas a la homosexualidad, en las que, posiblemente, estarían involucradas multitud de genes. No obstante, los autores del trabajo hablan de “predisposición genética” y no de “determinismo”, ya que la expresión de los genotipos está sujeta a los factores ambientales, con lo que las experiencias personales también perfilarían en cierta medida las inclinaciones sexuales del individuo.

Aunque no resulte posible por el momento afirmar taxativamente el origen genético de la homosexualidad, los científicos continuarán especulando en la línea de la raíz biológica,rechazando de pleno que se trate de una mera elección inconsciente y por tanto, que se pueda revertir.

Laura Martínez

http://www.muyinteresante.es/salud/articulo/la-homosexualidad-esta-escrita-en-los-genes-581404385892


¿Existe el gen de la homosexualidad?

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Por ÁNGELA BERNARDO el 28 de junio de 2013, 11:08

En los últimos años, ha habido acalorados debates sobre si la condición sexual está determinada únicamente por factores biológicos, como la genética o los niveles hormonales. ¿Qué ha respondido la ciencia a estos interrogantes?

¿Existe el gen de la homosexualidad?

Guillaume Paumier (Flickr)

Hoy en muchas ciudades del mundo se celebra el día del Orgullo LGTB, que recuerda los conocidos como disturbios de Stonewall, en Estados Unidos, que marcarían el inicio de las reivindicaciones de este colectivo. Desde un punto de vista científico, siempre ha habido acaloradas discusiones sobre si existía o no el famoso gen de la homosexualidad.

Hoy en ALT1040 os contamos qué sabemos sobre la orientación sexual desde un punto de vista científico. ¿Es un factor genético u hormonal el que determina que alguien sea gay, lesbiana o bisexual? ¿Influyen determinadas condiciones ambientales? ¿Somos libres para decidir qué sexo nos atrae?

Las cuestiones que nos planteamos son, sin duda, polémicas. Pero no tanto porque la ciencia no desee indagar en ellas, igual que en cualquier otro tema que pueda resultar de interés. Más bien, porque ante la pregunta sobre si existe el gen de la homosexualidad, deberíamos plantearnos también la contraria: ¿existe un condicionante para ser heterosexual? Quizás evitaríamos en parte la polémica inicial si simplemente tratáramos de averiguar si la orientación sexual como tal está o no condicionada de alguna manera a nivel fisiológico.

¿La orientación sexual nace o se hace?

Uno de los debates más encendidos en torno a la orientación sexual se basa en si la orientación sexual nace o se hace. ¿Estamos condicionados, o por contra tenemos la libertad de elegir quién nos atrae? Lo resume bien Pere Estupinyà en su libro “S=EX2, la ciencia del sexo”, en el que dice:

Investigar el origen de la homosexualidad tiene un punto intrascendente a nivel práctico, […], pero nos ofrece un muy buen ejemplo sobre el eterno debate filosófico y científico entre el peso de los determinantes biológicos y la socialización en el desarrollo del comportamiento humano

Partiendo de esta premisa, podríamos pensar que el eterno debate de nature vs. nurture no es más que una cuestión para marear la perdiz, como se suele decir. En otras palabras, es posible asumir que los condicionantes biológicos no son excluyentes del entorno, y que en cada caso, unos factores u otros tendrán más o menos peso.

La visión más biologicista de la orientación sexual asume que, debido a la selección natural, ‘tendemos a buscar’ una pareja con la que reproducirnos, y que esaatracción sexual vendría mediada por una serie de piezas biológicas, entre las que encontraríamos algunos genes u hormonas. Sin embargo, el propio Estupinyà cuenta en su libro que se han observado comportamientos homosexuales y/o bisexuales en más de mil quinientas especies. ¿Qué es entonces lo que no es natural? ¿La homosexualidad o la homofobia?

Aunque la orientación sexual no puede ser comparada al 100% entre especies animales y los seres humanos, sí que es cierto que en la naturaleza existe una gran diversidad de contactos sexuales. Una vez dicho esto, y analizando la orientación sexual desde un punto de vista puramente biologicista, ¿existe el gen de la homosexualidad? ¿Son las hormonas las que condicionan nuestra atracción? ¿O ninguna de estas preguntas es cierta?

La genética de la orientación sexual

Algunos estudios publicados durante la década de los noventa afirmaban que existía una cierta predisposición genética en torno a la homosexualidad masculina. En particular, se sugirió que polimorfismos en el gen Xq28 podian relacionarse con la homosexualidad en varones.

Sin embargo, la evidencia científica posterior sugirió que esta hipótesis no era cierta. No existía un gen de la homosexualidad, como confirmaron análisis publicados en la prestigiosa revista Science. Y es que de haberlo habido, la discusión y el debate hubieran sido más complejos.

¿Podría ser patentada su secuencia genética? Incluso entre comunidades radicales, recordando las famosas prácticas aberrantes de la eugenesia, se podría haber valorado la opción de ‘disminuir’ el número de personas portadoras del gen de la homosexualidad. Naturalmente, el debate estaba totalmente latente. Y la existencia de un gen candidato a condicionar la predisposición sexual, podría acarrear problemas en cuanto al ejercicio de nuestros derechos y libertades más fundamentales como personas.

Hoy sabemos que no existe, o al menos se desconoce, que haya un gen que nos haga ser heterosexuales u homosexuales, presentar atracción por ambos sexos o no tener deseo sexual. ¿Pero qué ocurre con el epigenoma? Aunque a día de hoy no hay estudios suficientemente fuertes y contrastados como para hablar de que la orientación sexual viene mediada por el epigenoma, lo cierto es que existen hipótesis que apuntan, desde una perspectiva puramente biologicista, que deberíamos indagar en esa dirección.

El año pasado, de hecho, se publicó un trabajo en la revista The Quarterly Review of Biology, en el que se hablaba de que más que fijarnos en los polimorfismos genéticos, la orientación sexual podría venir determinada por las marcas epigenéticas. Para entender qué es el epigenoma, podemos desviarnos un poco de nuestro post de hoy, y escuchar este monólogo del concurso FameLab, en el que se explica muy bien qué entendemos por epigenética:

¿Tienen relación las hormonas en nuestra orientación sexual?

Otra de las hipótesis científicas que existen acerca de qué condiciona nuestra atracción sexual es la que propone el papel central de las hormonas. Si seguimos con la argumentación de Estupinyà, hasta la sexta semana el óvulo fecundado no empieza a desarrollarse con un sexo definido. En otras palabras, durante las seis semanas previas, el óvulo fecundado se divide sin un sexo determinado como tal.

En el caso de que el feto tenga cromosoma Y, a partir de ese período se desarrollarán los testículos, que comenzarán a generar testosterona, que alcanza su concentración máxima entre la duodécima y la decimocuarta semana. Será en ese tiempo cuando también se desarrolle el cerebro que, dependiendo de los niveles de esta hormona sexual, se masculinizará más o menos.

En esta revisión publicada en la revista Endocrinology en 2011, sí se habla de que existen regiones del cerebro diferentes dependiendo de si analizamos a un hombre o una mujer. A pesar de ello, no se ha demostrado aún la influencia directa de las hormonas sobre la masculinización y/o feminización de esas partes cerebrales.

A pesar de la complejidad del tema que tratamos hoy, Estupinyà en su libro recoge una curiosidad bastante particular. El ratio 2D:4D, es decir, aquel que mide la diferencia entre el dedo índice y el anular, disminuye conforme aumenta la exposición a testosterona durante el embarazo. Aunque el divulgador hace hincapié en que existe una diversidad de estudios sobre esta anécdota, uno de los últimos metaanálisis publicados sugiere que sí existen diferencias entre mujeres homosexuales y heterosexuales. La relación de este ratio, la exposición a testosterona y la homosexualidad masculina no está tan clara.

Pero como hemos ido comentando a lo largo de este post, la orientación sexual, igual que otros rasgos de nuestro comportamiento y conducta, es demasiado compleja como para ser analizada únicamente desde una perspectiva biologicista.

En ese sentido, el artículo de Endocrinology que comentábamos antes hace hincapié en lo difícil que resulta asumir únicamente la teoría hormonal como factor crítico en la determinación de nuestra orientación sexual. Tan complicado es que, hasta el momento, solo contamos con estudios observacionales que hablan de diferencias estructuras entre personas homosexuales y heterosexuales, en regiones como el área INAH3 del cerebro. Sin embargo, esta zona no aparece vinculada con el nivel hormonal en la época adulta, por lo que no podemos establecer una relación directa causa – efecto.

Como conclusión, hasta el momento podemos decir que los estudios científicos existentes hasta el momento apuntan a que existen algunos determinantes biológicos que influyen en nuestra orientación sexual. Esto no significa, por una parte, que exista un gen de la homosexualidad o que las hormonas sean las responsables únicas de nuestra condición sexual.

No debemos entender solo la orientación sexual como una faceta compleja de nuestro comportamiento, sino también como un tema muy influenciado por nuestra cultura y el ambiente en el que desarrollamos nuestra vida. Valga recordar laescala de Kinsey, en la que se apunta que no existen poblaciones homogéneas de heterosexuales y homosexuales, sino más bien una gran variedad de matices en cuanto a nuestro comportamiento sexual.

No existirían, por tanto, blancos y negros en cuanto a nuestra orientación, sino más bien una diferente gama de grises, difíciles de estudiar desde la biología, que además se ven influenciados por parámetros sociales y culturales. Sea como sea, lo cierto es que nuestra orientación sexual, esté marcada o no por factores biológicos, es un rasgo más de nuestra personalidad y como tal ha de ser respetado y defendido en cuanto a su diversidad.

MÁS DE: GENÉTICA, HOMOSEXUALIDAD, ORIENTACIÓN SEXUAL

https://hipertextual.com/2013/06/gen-de-la-homosexualidad



Aspectos médicos de la homosexualidad

Antonio Pardo
Departamento de Bioética, Universidad de Navarra
Artículo publicado en la revista Nuestro Tiempo, Julio-Agosto de 1995, pp. 82-89

Centro de Documentación de Bioética
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Indice
La “homosexualidad” animal
La conducta sexual humana
“El gen de la homosexualidad”
El papel del médico

Recientemente, la homosexualidad ha sido objeto de varios artículos científicos que la prensa ha difundido con titulares sensacionalistas que no reflejaban adecuadamente la naturaleza de los hallazgos. En este artículo intentaré clarificar lo que la Medicina conoce e ignora acerca de la homosexualidad. Para explicar esta cuestión hay que reunir conocimientos de neurofisiología, genética, educación, psicología y ética.

La “homosexualidad” animal

Aunque quizá sea una simplificación, podríamos decir que es homosexual la persona que, en su tendencia y comportamiento sexual, muestra inclinación hacia personas del mismo sexo1. Esta definición nos permite aclarar de entrada algunas cuestiones.

La primera es que, propiamente hablando, no existe homosexualidad en los animales. Pero esto no implica que su conducta sea exclusivamente heterosexual. De hecho, se ha observado que la conducta sexual animal, al menos en los mamíferos más evolucionados, es muy abigarrada: además del complejo control fisiológico de la reproducción (especialmente hormonal)2 , en la conducta sexual animal intervienen factores conductuales distintos a los meramente reproductivos. Concretamente, puede intervenir el juego durante la edad juvenil (primates), o las conductas de sometimiento a los machos dominantes durante la edad adulta (cánidos, etc.). Además, la vida en cautividad, al suprimir muchos estímulos de la vida silvestre, propicia una mayor frecuencia de conductas sexuales entre individuos del mismo sexo, como bien saben los ganaderos3. Existe, por tanto, una interacción de varios impulsos instintivos y circunstancias ambientales que terminan configurando el comportamiento sexual animal.

Por razones de supervivencia, el instinto reproductor de los animales siempre se dirige hacia individuos del sexo opuesto. Por tanto, el animal nunca puede ser propiamente homosexual. Sin embargo, la interacción con otros instintos (especialmente el de dominio) puede producir conductas que se manifiestan como homosexuales. Tales conductas no equivalen a una homosexualidad animal: significan que la conducta sexual animal incluye, además la reproductora, otras dimensiones.

La conducta sexual humana

La conducta sexual humana es más compleja que la animal; aunque ésta nos puede instruir acerca de algunos aspectos presentes en el hombre, en éste hay elementos propios, inexistentes en los animales. Mencionaremos los tres más relevantes.

El principal es que la conducta sexual humana (al igual que cualquier otra conducta humana) puede ser objeto de decisión, puede ponerse o no por obra. Una decisión así no está dentro de las capacidades del animal: éste obra llevado por sus pulsiones instintivas y las circunstancias ambientales4. Por esta razón, la conducta humana está en una permanente tensión entre las tendencias y las decisiones. La educación humana no es, como en los animales, domesticación (creación de condicionamientos que se apoyan sobre los instintos), sino cultivo de la inteligencia y de la afectividad que permite al hombre decidir libremente, de modo que pueda resistir sus inclinaciones cuando le dificulten obrar bien, o fomentarlas cuando le ayuden (piénsese en el control de la ira para permitir la convivencia social o en el fomento del afecto maternal para permitir la educación de los hijos).

El segundo elemento es la relativa independencia del hombre con respecto al medio en que vive. Mientras que el animal depende de su dotación íntegra física e instintiva para sobrevivir, el hombre puede tolerar graves carencias físicas y tendenciales, pues cuenta con su inteligencia para resolver los problemas que la vida plantea. Así, mientras que cada animal se encuentra adaptado a un medio concreto, y no puede sobrevivir fuera de él, el hombre se encuentra por todo el planeta5. Por esta razón, los genes del hombre relacionados con la conducta no se encuentran, como los de los animales, exquisitamente controlados por las circunstancias externas. En el caso del hombre, las tendencias innatas, ligadas a la dotación genética, pueden descabalarse hasta cierto punto, sin que esto ponga a la especie en peligro de extinción: la inteligencia suple. Así, en el terreno de la sexualidad, mientras que un animal con un error instintivo en su conducta sexual no se reproduce, el hombre con una inclinación innata no dirigida hacia el otro sexo sí puede hacerlo, con lo que puede transmitir su dotación natural alterada. Debido a este segundo factor (herencia no gobernada exclusivamente por el ambiente) en el hombre puede haber verdadera homosexualidad innata, que sería imposible en un animal.

Y, en tercer lugar, el desarrollo psicológico humano no consiste en la simple interacción de inclinaciones innatas y decisiones libres: interviene también la educación. En el terreno de la sexualidad, dentro de la influencia educativa, debemos contar el desarrollo psicoafectivo, en el que influye decisivamente el ambiente familiar. De hecho, se ha postulado como una de las posibles causas de la homosexualidad (psicológica en este caso) la existencia de psicopatología familiar (madre hiperprotectora y padre indiferente, etc.)6

Esta visión de la conducta humana como un conjunto integrado de aspectos intelectuales, físicos y psicoafectivos no ha sido apreciada debidamente a lo largo de la historia. De la homosexualidad se han dado versiones excluyentes: espiritualistas (esa conducta es sólo fruto de una decisión personal), biologistas (es sólo fruto de una dotación genética o neuroanatómica peculiar), o culturales (es sólo fruto de la educación o de los condicionantes psicoafectivos). Cada una de estas tres interpretaciones valora al homosexual de modo distinto. En el primer caso, el homosexual es sólo culpable. En el segundo, es un títere inocente de sus tendencias alteradas. En el tercero, ha sufrido, a su pesar, una influencia externa negativa.

Sin embargo, cualquiera de estas interpretaciones resulta simplista. La conducta del hombre no es resultado sólo de decisiones, ni sólo de pulsiones innatas, ni sólo de hábitos inculcados, sino que es resultado de una interacción compleja de estos factores: pulsiones determinadas genéticamente y decisiones, ambas moduladas por la educación recibida (incluyendo bajo este término tanto los aspectos psicológicos como éticos). Ninguna consideración de la homosexualidad que deje fuera alguna de estas facetas está en condiciones de enfrentarse adecuadamente a los hechos: los malinterpretará y dará a los homosexuales falsas soluciones a sus problemas.

“El gen de la homosexualidad”

Hasta hace poco, la interpretación intelectualista (la homosexualidad es sólo fruto de una decisión) fue la más difundida. Quizá como reacción, en tiempos recientes el acento se ha desplazado hacia lo puramente biologista, y se ha comenzado la búsqueda científica de diferencias genéticas o estructurales entre las personas homosexuales y las heterosexuales. Ésta es una investigación plagada de dificultades, ya que ha de tener siempre en cuenta el origen multifactorial de la conducta humana7.

Los hallazgos recientes y, sobre todo, los que más han cautivado a la opinión pública, son los que asocian la conducta homosexual con alteraciones de la estructura cerebral o de los genes.

El primero de estos estudios que se hizo famoso fue el de LeVay8. Su trabajo analizó el desarrollo de los llamados núcleos intersticiales, cuatro grupos de neuronas de la zona anterior del hipotálamo. Descubrió que, de los cuatro núcleos, el número 3 era menor en los varones homosexuales que en los heterosexuales (ya era sabido que es menor en mujeres que en varones). Sin embargo, este estudio no es definitivo: el número de cerebros estudiado era pequeño, y casi todos provenían de enfermos de SIDA. Queda por establecer si esa alteración morfológica es un rasgo constitucional y no un efecto de la infección. Además, aunque se demostrara lo primero, seguiríamos sumidos en la ignorancia por lo que respecta a su significado: habrá que aclarar qué tipo de conexión puede haber entre esa diferencia anatómica y la tendencia sexual. De hecho, un trabajo reciente se ha cuestionado, con bastante fundamento, si los núcleos intersticiales tienen que ver con la inclinación sexual y si no sería más razonable investigar sobre otras zonas cerebrales9.

El otro estudio fue el realizado por Hamer10 , que analizó la relación entre la orientación sexual de los varones y un marcador genético del cromosoma X. Este autor, junto con su equipo, investigó el árbol genealógico de 114 familias con algún miembro homosexual, e intentó establecer una regla de parentesco entre los miembros de tendencia homosexual. Al parecer, puede existir un factor genético ligado al cromosoma X (del que los varones poseemos uno y las mujeres dos). Para comprobar esta hipótesis, realizó, en 40 familias, un estudio genético con un marcador de ADN específico para esa región del cromosoma X, y encontró que existía relación entre la presencia de ese marcador en el cromosoma X y el comportamiento homosexual.

Este estudio no significa, sin embargo, que se ha identificado el gen de la homosexualidad: como hemos mencionado antes, dada la complejidad de la conducta sexual, es muy improbable que la orientación sexual masculina dependa de un solo gen. Este hallazgo es sólo una prueba inicial de que existe un factor o factores genéticos ligados a la homosexualidad masculina. Pero sigue sin saberse de qué gen o genes se trata, o cómo influyen en la conducta. Y, como es evidente, el conocimiento de este dato no nos pone en condiciones de tratar la inclinación sexual alterada.

Por desgracia, estos datos no son suficientes para aclarar el problema biológico que subyace a la homosexualidad. La cuestión es todavía oscura, todas estas investigaciones están solamente en sus comienzos, y no sabemos adónde podrán llegar. Como vimos anteriormente, la conducta sexual es, desde el punto de vista biológico, resultado de una interacción compleja de varias tendencias; por esto, el hallazgo de un solo factor nos da muy pocas luces acerca de qué trastornos genéticos (con las consiguientes modificaciones neurológicas, hormonales, etc.) son causa de la tendencia homosexual, aunque es un camino para saberlo. Sería necesario conocer además otros genes que orientan la conducta juvenil de juego, la conducta de relación, etc.

Para colmo, en el hombre, estos estudios biológicos están dificultados por su capacidad de decisión: por poner un ejemplo de otro tipo, no toda alteración genética que determina una mayor agresividad del varón (la trisomía XYY) produce conducta agresiva, porque el hombre puede sobreponerse a sus inclinaciones. Se trata, en suma, de estudios extraordinariamente difíciles, que no parecen tener respuesta clara a corto plazo. De hecho, la sola existencia de distintos tipos psicológicos de homosexuales, con predominio de la tendencia femenina de sometimiento, o de la tendencia social de dominancia11 , muestra la complejidad del problema: la homosexualidad no se puede atribuir, sin más, a una sola causa, y menos a una sola causa biológica.

El papel del médico

A la hora de la atención médica, la homosexualidad plantea, fundamentalmente, dos problemas, de los cuales uno tiene actualmente enorme preponderancia: el SIDA, cuyas enormes repercusiones desbordan las posibilidades de este artículo. El otro consiste en tratar las alteraciones psicológicas de este tipo de personas12. Sin embargo, el médico no se enfrenta, ante estos pacientes, con un mero problema psicológico (de ansiedad, etc.), no relacionado con la conducta homosexual. Y esto merece una breve explicación.

La Medicina no persigue la felicidad del hombre. Ésa es una cuestión de la que, tradicionalmente, se han ocupado la ética y la religión: saber cuál es la conducta, libremente decidida, que lleva al hombre a su plenitud humana. El médico se ocupa sólo de los aspectos médicos de la vida humana: la salud y la enfermedad. El médico no es un consejero moral.

Sin embargo, el médico, cuando intenta tratar a sus pacientes, no puede hacer caso omiso de que son hombres, con capacidad de decisión y, por tanto, con cuestiones morales en su vida, que, sobre todo en los pacientes que acuden al psiquiatra, pueden tener una gran relación con los trastornos psicológicos. Hay tendencias en psiquiatría, actualmente bastante difundidas, que consideran éticamente irrelevante la conducta del paciente en materia sexual. Consecuentemente, queriendo hacer desaparecer el factor ético, han suprimido la inclinación homosexual de los prontuarios de enfermedades psiquiátricas13 mientras que, paradójicamente, han dejado otras desviaciones de la tendencia sexual (paidofilia, voyeurismo, etc.).

Parece más coherente el siguiente modo de actuar: el médico, cuando su paciente presenta un problema de homosexualidad, tiene obligación de atenderle. No debe discriminarle en razón de su tendencia o inclinación sexual: el médico se debe a todos sus pacientes por igual. Ahora bien, esa igualdad de trato no significa indiferencia hacia el estilo de vida que lleve el paciente. Porque el médico sabe que ese estilo de vida puede tener relación muy directa con los problemas psicológicos que aqueja el paciente. Reducir el problema a su dimensión puramente psicológica es incompetencia médica.

La escuela psiquiátrica de Victor Frankl ha dado nombre al enfoque que tiene en cuenta ese aspecto humano del paciente: la logoterapia14. Su idea de fondo consiste en afirmar que la libre decisión de la voluntad puede tener una influencia muy importante en la psicopatología. Consecuentemente, no desdeña plantear al paciente un horizonte de exigencia si ve que un enfoque humanamente inadecuado de la vida personal es la raíz de sus problemas psicológicos. No es falta de realismo que el médico plantee a su paciente el control de sí mismo y de su tendencia hacia personas del mismo sexo. Del mismo modo que cabe el control de la tendencia hacia el sexo opuesto en quienes no sufren una perturbación de la tendencia heterosexual, debe abrirse la posibilidad a este tipo de consejo en el caso de la homosexualidad. Plantear la sexualidad como algo de ejercicio completamente irrefrenable resulta un enfoque humanamente equivocado y poco realista. De hecho, lo normal es que el hombre sea dueño de sus actos; ¿por qué excluir la sexualidad del homosexual de esta ley general?

A veces, los problemas psicológicos que presentan este tipo de pacientes se derivan de su falta de autocontrol. Indudablemente, la vivencia de la tendencia hacia personas del mismo sexo ya resulta de por sí bastante turbadora. Pero si a este factor se suma una práctica desaforada de la sexualidad, la sensación de culpabilidad se acrecienta, y es difícil mantener una estabilidad psicológica: se impone acudir al médico. Por tanto, dentro de la atención médica correcta a estos pacientes, debe figurar un intento de restablecer la confianza en sí mismos, intento que pasa por proponer al paciente, de modo adecuado a sus circunstancias, el control de su peculiar inclinación15.

Notas

(1) Gelder la define como “pensamientos y deseos eróticos hacia una persona del mismo sexo y cualquier conducta sexual asociada”. Gelder M, Gath D, Mayou R. Psiquiatría. 2ª de. México, Interamericana, 1993, p. 547.

(2) Ponz F.Comportamiento animal y funciones superiores del cerebro. Lenguaje. En: Balasch J et al. Fundamentos de Fisiología animal. Eunsa, 1979, p. 196.

(3) Goodman RE.Homosexuality. BMJ 1988; 297: 738.

(4) Ponz F. op. cit., p. 197.

(5) Polo L. Sobre el origen del hombre: Hominización y humanización. Rev Med Univ Navarra 1994; 39: 41-47.

(6) Levine SB. Sexual Life. A clinician’s guide. New York, Plenum Press, 1992, p. 163 y ss.

(7) Bancroft J.Homosexual Orientation. The search for a biological basis (editorial). British Journal of Psychiatry 1994; 164: 437-40.

(8) LeVay S. A Difference in Hypothalamic Structure Between Heterosexual and Homosexual Men. Science 1991; 253: 1034-7.

(9) Gorman MR. Male homosexual desire: neurological investigations and scientific bias. Perspe c tives in Biology and Medicine 1994; 38 (1): 61-81.

(10) Hamer DH, Hu S, Magnuson VL, Hu N, Pattatucci AML. A Linkage Between DNA Markers on the X Chromosome and Male Sexual Orientation. Science 1993; 261: 321-7.

(11) Guasch Andreu O.Los tipos homófilos: una aproximación a los códigos de reconocimiento e interclasificación homosexuales. Jano 1987; 32: 1919-28.

(12) Cfr. Gelder, op. cit., p. 551.

(13) La homosexualidad, aunque sigue siendo objeto de un capítulo en los libros de psiquiatría, no aparece en la última edición del DSM ni en el CIE. DSM-IV ( Diagnostic and Statistical Manual of Me n tal Disorders. Fourth Edition ). American Psychiatric Association. Washington DC, 1994, 886 pp. CIE10 (Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico). OMS, Madrid, 1992, 424 pp.

(14) Frankl VE. The Doctor and the Soul. From Psychotherapy to Logotherapy. New York: Vintage, 1986; 318.

(15) Lister J.Homosexuality and Prostitution. NEJM 1956; 254: 381-2.


Producción propiaDocumentos Antonio Pardo

http://www.unav.es/cdb/dhbaphomosexualidad.html



El mito del gen homosexual: ¿se nace gay o es un comportamiento adquirido?

Una de las cuestiones que genera dudas sobre el comportamiento gay es en sí misma una pregunta: ¿qué es la homosexualidad? La res…

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por ForumLibertas.com FORUMLIBERTAS.COM en HOMOSEXUALISMO POLÍTICO

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17 JUNIO, 2013 5 COMENTARIOS5 LIKES

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Una de las cuestiones que genera dudas sobre el comportamiento gay es en sí misma una pregunta: ¿qué es la homosexualidad? La respuesta no está nada clara. Lo que sí se sabe y es motivo de debate son las consecuencias, es decir la atracción de ciertas personas por aquéllas del mismo sexo. Pero se analiza poco el por qué, el origen.

En ese sentido, es cierto también que se da una paradoja: estamos destruyendo instituciones que son previas al Estado y comunes a toda la humanidad, como es el matrimonio, con el argumento de una consecuencia que tiene un origen que no conocemos bien. Y esto es irracional.

Por su parte, uno de los principales argumentos esgrimidos por el homosexualismo político es que la homosexualidad es una condición genética, aunque no todos los grupos homosexuales lo afirman taxativamente, ya que esta afirmación tampoco tiene una significación especial. Y no la tiene porque la predeterminación genética no es un equivalente de bondad.

En todo caso, esa predeterminación justificaría una cierta irreversibilidad. Pero hay que insistir: que una condición sea provocada por una alteración genética no quiere decir que el resultado tenga que ser contemplado como un hecho positivo. Y, por supuesto, no es una referencia a la persona sino al resultado, al hecho en sí.

La cuestión es que, si fuera condición genética, si uno nace homosexual muere homosexual, a excepción de que se identificara el factor genético que lo provoca y se admitiera un tratamiento por parte de la persona en cuestión.

“Nadie nace gay”

Sin embargo, dos estudios de expertos científicos en la materia vienen a coincidir en que la condición homosexual no es genética sino que se trata de un comportamiento adquirido. Su afirmación se basa en el estudio de gemelos idénticos, univitelinos, que comparten el mismo código genético. Es decir, que si unoaltde ellos fuera gay el otro también lo sería.

El primero de los estudios, elaborado por el doctor Neil Whitehead, un científico que trabaja para el Gobierno de Nueva Zelanda ante las Naciones Unidas y el Organismo Internacional de la Energía Atómica, se plantea precisamente esta cuestión: si la homosexualidad es causada por factores genéticos y dos de ellos se crían en idénticas condiciones, si uno es gay el otro también debería serlo.

Pero, los resultados de su estudio revelan que “si uno de los dos gemelos muestra atracción por personas del mismo sexo, la posibilidad de que el otro gemelo lo haga son solo del 11% para los hombres y del 14% para las mujeres”.

Así, dado que los gemelos univitelinos siempre son genéticamente idénticos, la homosexualidad no puede ser debida a factores genéticos, dice el informe de Whitehead. “Nadie nace gay“, asegura el científico.

Lo que genera el comportamiento gay, por lo tanto, debe ser debido a factores posteriores al nacimiento, como las diferentes reacciones personales a eventos o circunstancias que tengan un impacto diferente en los gemelos, añade.

Cabe recordar que el primer estudio en profundidad sobre gemelos idénticos se llevó a cabo en Australia en 1991, seguido de otro elaborado en los Estados Unidos en 1997.

“Los ex gays superan en número a los gays”

Posteriormente, en octubre de 2001, Peter S. Bearman, del Institute for Social and Economic Research and Policy de la Universidad de Columbia, y Hannah Brückner, delDepartment of Sociology de la Universidad de Yale, elaboraron otro amplio estudio que se publicó en 2002 y que llevaba por título Gemelos de distinta tendencia sexualalty atracción del adolescente hacia el mismo sexo.

El estudio se realizó sobre 5.552 pares de gemelos en Estados Unidos y venía a demostrar que la atracción hacia personas del mismo sexo era común entre ellos solo para el 7,7% en el caso de los hombres y para el 5,3% en el de las mujeres (ver documento adjunto sobre el estudio).

Otro aspecto muy importante que señala este informe y que tiene que ver con el componente genético y con la supuesta irreversibilidad, o no, de la condición homosexual, es precisamente que viene a constatar la reversibilidad.

Es decir, sí se dan cambios en la orientación sexual en este sentido. Los dos autores subrayan que la mayoría de estos cambios, de manera no terapéutica, ocurrieron de forma natural en la vida de muchas personas. Así, hasta un 3% de la población heterosexual afirma haber sido en el pasado bisexual o gay.

Aunque a priori se trata de un porcentaje pequeño, es sin embargo muy significativo si tenemos en cuenta que la población homosexual se mueve, según diferentes fuentes y estudios, entre un 1,5% y un 4%, viniendo a coincidir muchos de ellos alrededor del 2,5%.

Esto equivale a decir, como afirman los autores del estudio, que hay más heterosexuales que en el pasado fueron gays o bisexuales que homosexuales en la actualidad. Como señala el informe de Bearman y Brückner, “los ex gays superan en número a los gays actuales“.

Así las cosas, ¿cuál es el origen de la homosexualidad? Según estos estudios puede ser claramente un comportamiento adquirido, y la única cuestión que se plantearía es si además debe haber un factor de naturaleza biológica o genética que por sí solo no es determinante pero que si es activado por el contexto da como resultado un comportamiento gay.

Parece evidente que el entorno puede activar esa predisposición, como sucede en otros comportamientos de la vida. Y si ese factor externo no existe, la homosexualidad no aparece. Normalmente, la mayoría de comportamientos humanos tienden a darse por esta lógica, ni cien por cien genéticos ni cien por cien de conducta adquirida.

Un testimonio, criado por dos lesbianas

Por otra parte, el testimonio de alguien criado por dos lesbianas y publicado porThe Witherspoon Institute viene a constatar los problemas que pueden llegar a derivarse de este alttipo de situaciones.

Se trata de Robert Oscar López, profesor de la Universidad del Estado de California. López fue criado por su madre y su pareja lesbiana y estas son algunas de las cuestiones que plantea:

1. La ausencia de la figura masculina le ha creado dificultades para relacionarse de forma estable con las mujeres.

2. Cuando fue a la universidad, a pesar de estar en un entorno gay, se sentía más bien incómodo con la situación. No se sentía homosexual a pesar de estar dentro de la comunidad gay.

3. No encontró auxilio en el entorno gay en el que estaba para abordar las dificultades que tenía para reconocerse como gay, porque estaban mal vistos quienes cuestionaban su homosexualidad. Los padres o madres homosexuales suelen mostrar un rechazo hacia los heterosexuales, y ese rechazo es más acentuado si uno de los miembros procede de una separación en una relación heterosexual.

4. La comunidad gay dentro de la cual pasó 40 años de su vida a menudo le transmite odio y recriminación por haberse hecho heterosexual.

 

http://www.forumlibertas.com/el-mito-del-gen-homosexual-se-nace-gay-o-es-un-comportamiento-adquirido/




 

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«THE NEW ATLANTIS PUBLICA» UNA REVISIÓN DE 200 ARTÍCULOS CIENTÍFICOS

Nuevo estudio en Sexualidad y Género contrarresta la política global LGBTI

La revista The New Atlantis ha publicado una revisión de más de 200 artículos científicos sobre la salud de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales. En síntesis, no encuentra apoyo científico a la noción generalizada de que las personas que experimentan atracción por el mismo sexo y disforia de género simplemente «nacen así», afirmación que se utiliza en la promoción global de la agenda LGBTI.

31/08/16 11:12 AM | Imprimir | Enviar

(TheNewAtlantis / C-Fam) Una revisión de más de 200 artículos científicos sobre la salud de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) socava supuestos comunes que se utilizan en el esfuerzo por crear leyes y políticas internacionales LGBT.

El informe especial sale a la luz en un momento en que los defensores LGBT están haciendo incursiones en las Naciones Unidas. Publicado en la revista The New Atlantis, no encuentra ningún apoyo científico a la noción generalizada de que las personas que experimentan atracción por el mismo sexo y la disforia de género simplemente «nacen así».

«Algunas de las posturas más ampliamente sostenidas acerca de la orientación sexual, tales como la hipótesis de que ‘nacen de esa manera’, simplemente no son admitidas por la ciencia», escriben los autores del informe Lawrence S. Mayer y Paul R. McHugh de la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins. McHugh fue durante veinticinco años, el jefe de psiquiatría en dicho hospital.

El informe también echa por tierra la creencia popular de que la identidad de género es una «propiedad innata, fija de los seres humanos, que es independiente del sexo biológico». Esa suposición se encuentra en el corazón de los intentos de establecer la orientación sexual y la identidad de género como categorías de no discriminación en la ley internacional.

Recientemente, con un margen estrecho y muchas divisiones, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptó una resolución para comenzar a incluir las nociones de orientación sexual e identidad de género como cuestiones de derechos humanos en el sistema de la ONU.

En los últimos tres años la Secretaría y organismos de la ONU han abrazado la opinión popular en los países desarrollados que los individuos «nacen de esa manera», y que estas características tienen una base biológica, innata y fija en los seres humanos, con un enfoque especial en los niños.

El Fondo para la Infancia de la ONU, UNICEF, entre otros, ha recomendado la reducción de la edad de consentimiento de los menores a los actos homosexuales y la eliminación de las sanciones penales a tales actos, y la Organización Mundial de la Salud está ahora tratando de cambiar «trans género» como un estado psicológico conocido como «disforia de género», y que requiere atención psicológica, a una médica, que requiere cirugía y tratamiento hormonal en su lugar.

El informe de Mayer y McHugh cuestiona recomendaciones de organismos de la ONU

Las personas afectadas por la atracción del mismo sexo y la disforia de género «muestran mayores tasas de depresión, ansiedad, abuso de sustancias y el suicidio en comparación con la población general», según el informe. El estrés social y el estigma asociado a la homosexualidad y la transexualidad no son capacer por sí mismos de dar razón de tanta disparidad según los autores. Los autores llegan a la conclusión de que es necesario seguir investigando.

Si bien no se puede encontrar una relación de causalidad entre el abuso sexual y la no heterosexualidad, los autores destacan cómo los documentos de publicaciones científicas documentan que «las personas no heterosexuales son de dos a tres veces más probables de haber sido objeto de abuso sexual en la infancia».

Los autores concluyen que a la luz de los resultados negativos de salud relacionados con la atracción hacia el mismo sexo y la disforia de género y su origen incierto, «podemos tener algunas razones para dudar de la suposición común de que con el fin de vivir una vida feliz y floreciente de alguna manera hay que descubrir este hecho innato acerca de nosotros mismos –que llamamos sexualidad u orientación sexual– , e invariablemente se debe expresar a través de determinados patrones de comportamiento sexual o una trayectoria particular de la vida».

Sugieren que los profesionales de la salud y la sociedad en general «consideren qué tipo de comportamientos, ya sea en el ámbito sexual o en cualquier otro, tienden a ser propicios para la salud y el florecimiento, y qué tipos de comportamientos tienden a debilitar una vida sana y floreciente».


La orientación sexual no se hereda, se adquiere

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Dos mujeres lesbianas se besan durante el Orgullo Gay de París / EFE

El catedrático de Genética analiza el importante estudio de ‘The New Atlantis’ y desde el punto de vista científico afirma que “la respuesta a la pregunta sobre si existe una tendencia innata, genéticamente condicionada, de la orientación sexual, es que no”.

 

Pero hay una contradicción entre el hecho de enorgullecerse de una determinada forma de ser o estar en la vida, elegida libremente, como una “opción” y tratar de sostener al mismo tiempo que la tendencia elegida no es algo sobre lo que se decide o se opta, sino que está determinada genéticamente. No pueden ser las dos cosas a la vez. O se hereda o se adquiere.

El psiquiatra americano más importante de mitad del siglo pasado, Paul R. McHugh, y el médico psiquiatra y epidemiólogo, Lawrence S. Mayer, acaban de publicar un extenso informe titulado “Sexualidad y género. Conclusiones de la Biología, la Psicología y las Ciencias Sociales en el último número de la revista de tecnología y sociedad The New Atlantis [1].

Se trata del estudio más completo sobre el asunto en el que se analizan todos los datos de las ciencias biológicas, psicológicas, y sociales. Este informe demuestra que algunas de las afirmaciones más frecuentemente oídas sobre sexualidad y género carecen por completo de evidencia científica. En el mismo señalan que la orientación sexual y la identidad de género se resisten a cualquier explicación teórica simplista.

El informe revela índices más altos de problemas de salud mental entre las muestras de poblaciones de LGBT

El informe revela índices más altos de problemas de salud mental entre las muestras de poblaciones de LGBT, y se pregunta sobre la base científica de tendencias en el tratamiento de los niños que no se identifican con su sexo biológico. Se dedica un gran esfuerzo para proveer a esta gente la comprensión, cuidado y apoyo necesario para el desarrollo de sus vidas de forma sana y próspera.

Cada una de las conclusiones está basada en cuanta evidencia existe sobre los distintos campos de investigación de estas cuestiones, que evidentemente son pluridisciplinares, con enfoques desde la epidemiología, la genética, la endocrinología, la psiquiatría, la neurociencia, la embriología, la pediatría, la psicología o la sociología.

Yo me voy a referir siquiera brevemente al aspecto genético, ya tratado in extenso en otro lugar [2] por ser el que mayor interés suscita a quien trabaja en este campo y porque pienso que tiene una especial importancia para las personas que pertenecen a estos colectivos. De haber una causa genética, nadie debería objetar sobre la orientación sexual, como no se objeta sobre una hemofilia, el daltonismo o el color de los ojos. De haber una causa genética la reversibilidad sería mucho más difícil.

Una primera afirmación recogida en el informe es la de que las pruebas científicas no respaldan la visión de que la orientación sexual es una propiedad innata y biológicamente determinada del ser humano,-la idea de que los individuos “nacen así”-. Si bien hay pruebas de que los factores biológicos, como los genes y las hormonas, están asociados a la conducta y a la atracción sexual,no existen explicaciones convincentes de que la orientación sexual en los seres humanos esté determinada genéticamente.

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Para el doctor Jouve, la orientación sexual no se hereda, se adquiere

Aunque los científicos han detectado ciertas diferencias menores en la estructura y actividad cerebral entre homosexuales y heterosexuales, las diferencias neurobiológicas no aclaran si son innatas o fruto de factores ambientales y psicológicos y, más importante aún, no aclaran si son causa o efecto de las conductas humanas.

A parecidas conclusiones se llega respecto a la identidad de género. En el mismo informe se señala que los estudios científicos no corroboran la hipótesis de que la identidad de género sea una propiedad innata y fija del ser humano e independiente del sexo biológico, es decir, que una persona sea “un hombre atrapado en un cuerpo de mujer” o “una mujer atrapada en un cuerpo de hombre,” como si hubiera un error en su cuerpo y sus órganos genitales.

Un método de investigación determinante para evaluar si los rasgos biológicos o psicológicos tienen base genética es el estudio de gemelos idénticos

Un método de investigación determinante para evaluar si los rasgos biológicos o psicológicos tienen base genética es el estudio de gemelos idénticos. La certeza de que existe base genética para un carácter de conducta, mediante la utilización de los gemelos vendría dada por el hecho de que los gemelos monocigóticos compartiesen más a menudo el carácter bajo estudio que los dicigóticos.

Estos son genotípicamente diferentes y no tienen por qué parecerse entre sí más que dos hermanos no gemelos, con la única salvedad de la posible influencia fisiológica al compartir un claustro materno común durante el embarazo. Lo que se ha hecho hasta el momento en relación con la homosexualidad es tratar de averiguar en qué medida comparten esta tendencia los gemelos genéticamente idénticos, con respecto a los dicigóticos o a los hermanos no gemelos. En este tipo de análisis se suele utilizar un parámetro denominado “heredabilidad” para determinar el peso que tiene en la expresión del carácter el genotipo frente al ambiente.

Los numerosos estudios llevados a cabo por diversos autores han dado resultados dispares e incluso opuestos, probablemente debido a la arbitrariedad de la escala utilizada para clasificar el carácter, como la de Kinsey u otras, y también por el hecho, que señalan los autores del informe, de defectos de muestreo, por su escasez o la selección de sujetos “a conveniencia” de lo que se desea demostrar. Si bien las estimaciones de concordancia parecen un tanto elevadas en algunos de los estudios, los intervalos de confianza son tan amplios que resulta difícil juzgar la fiabilidad, y la heredabilidad de las estimaciones, e incluso su replicabilidad. De modo que por aquí no hay evidencia válida y convincente.

Otra forma de abordar el problema de la base genética de la orientación sexual es la  búsqueda directa de genes, o secuencias de ADN que diferencien a los grupos de individuos homosexuales frente a los heterosexuales. En la etapa de la genómica, el problema se ciñe a la búsqueda de los llamados “marcadores moleculares”.

Se trata de diferencias en las secuencias del ADN en un gen o una región concreta del genoma. Tras la culminación del Proyecto Genoma Humano en Abril de 2003, se ha abierto todo un mundo de posibilidades para este tipo de análisis, que ofrecen una gran objetividad y valor diagnóstico, aplicado ya para muchos caracteres humanos.

En 1993, el Dr. Dean Hamer y sus colaboradores del Instituto Nacional del Cáncer de Bethesda (Maryland) se plantearon hacer una búsqueda de marcadores moleculares específicos de varones homosexuales localizados en el cromosoma X [3]. Hamer y su equipo desarrollaron un análisis de ligamiento para determinar si había algún marcador del cromosoma X que se heredaba con una proporción superior al azar en asociación con la tendencia homosexual.

dean-hamerThe New York Times publicó la existencia de un “gen gay” basándose en un estudio de Dean Hamer

En su trabajo señalaron que había cinco marcadores pertenecientes a la región Xq28 (región próxima al extremo del brazo largo del cromosoma X) que segregaban conjuntamente con la orientación homosexual en 33 de los 40 pares de hermanos analizados. A raíz de este descubrimiento, en diciembre de 1994 The New York Times divulgaba en primera plana el descubrimiento del “gen gay”. Sin embargo, la existencia de 7 pares de hermanos homosexuales en los que no se daba el ligamiento entre los marcadores de la región Xq28 y la homosexualidad ponía en entredicho las conclusiones.

Desde el primer momento empezaron a llover las críticas. El Dr. George Risch, un investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, pionero del método de los marcadores moleculares utilizado por Hamer, declaró que: “ninguno de sus resultados son estadísticamente relevantes”.

De ser cierta la existencia de una región del genoma implicada en la orientación sexual, dada la objetividad de los marcadores moleculares, se hubiera corroborado por otros autores en estudios posteriores. No ha sido así, los intentos de replicar ese influyente estudio han dado resultados dispares. El Dr. George Rice y sus colaboradores, profesores de neurología de la Universidad de Ontario, registraron familias con más de un miembro homosexual, referidas a más de 400 genealogías y concluyeron que no existe ningún soporte experimental que demuestre la idea de que la homosexualidad masculina se encuentre asociada a marcadores de la región Xq28 del cromosoma X [4].

La respuesta a la pregunta sobre si existe una tendencia innata, genéticamente condicionada, de la orientación sexual, es que no

Más recientemente, en 2015, Alan R. Sanders y sus colegas lograron llegar a los mismos resultados originales de Hamer pero, dado que el efecto era escaso, el marcador genético no mostró ser un buen predictor de la orientación sexual [5].

Para terminar y dejando por tratar muchos otros aspectos incluidos en el excelente informe de los Dres. McHug y Mayer, la respuesta a la pregunta sobre si existe una tendencia innata, genéticamente condicionada, de la orientación sexual, es que no.Serán otras las explicaciones. De acuerdo con la psiquiatría, los motivos hay que buscarlos en razones psico-biográficas: inadecuada educación por parte de los padres, carencia del rol educador del padre o de la madre, soledad, tristeza, falta de autoestima y auto-aceptación personal, rechazo de los compañeros de escuela, desconfianza, miedo, maltrato sexual en la infancia y en la adolescencia, narcisismo, fobia social, falta de identificación con el propio sexo, etc.

Personalmente creo que el que no existan evidencias de carácter genético en este tipo de rasgos del comportamiento humano no es una mala noticia. Quienes se sientan orgullosos de ser como son siempre podrán seguir en ello, pero para otros, para muchos homosexuales que no se sienten orgullosos de serlo, o incluso confiesan que es un tormento para ellos, queda abierta la esperanza de cambiar. Pero en cualquier caso, no pueden ser las dos cosas… La orientación sexual no se hereda, se adquiere.

[1] Mayer, L.S., McHugh, P.R. (2016). “Sexualidad y género. Conclusiones de la Biología, la Psicología y las Ciencias Sociales”. The New Atlantis, 50 (Otoño 2016)

[2] Jouve, N. (2015). “Nuestros genes. Mitos y certezas sobre la herencia genética en el hombre”. Editorial Digital Reasons. Madrid.

[3] Hamer, D., Hu, S, Magnuson, V.L., Hu, N., Pattatucci, A.M.L. (1993). “A linkage between DNA markers on the X chromosome and male sexual orientation”. Science 261:320-326

[4] George Rice y col. (1999). “Male Homosexuality: Absence of Linkage to Microsatellite Markers at Xq28”. Science 284, no. 5414: 665–667

[5] Alan R. Sanders et al., (2015): “Genome-wide scan demonstrates significant linkage for male sexual orientation”. Psychological Medicine 45, no. 07 1379–1388.



¿Es la homosexualidad algo innato o adquirido?

Hoy en día la cuestión de las causas, o tal vez mejor, factores de la homosexualidad es un debate que sigue abierto y con muchos puntos oscuros, si bien va ganando terreno la hipótesis de que la orientación sexual se establece en edades muy tempranas y que la homosexualidad es un trastorno emocional que se origina en la niñez.

10/07/14 11:28 AM |

Pedro Trevijano Etcheverria

Aunque siempre, en todos los tiempos, culturas y civilizaciones la tendencia heterosexual ha sido con mucho la predominante, la homosexualidad ha afectado en todas las épocas de la historia a una minoría más o menos considerable de la humanidad. Actualmente las cifras que se dan de personas homosexuales oscila entre el uno y el cuatro por ciento. De estas estadísticas hay que excluir a niños y adolescentes, puesto que su desarrollo sexual aún no está completo. Pero hay ciertamente una minoría de adultos para la cual la atracción sexual hacia personas del mismo sexo es un factor de su vida sexual. Todos conocemos a personas de las que no sospechamos en modo alguno su homosexualidad.

El primer gran problema con el que nos enfrentamos es: ¿la inclinación homosexual queda fijada desde el nacimiento o es el resultado de acontecimientos biográficos, en otras palabras es algo innato o adquirido?

Los defensores de que la homosexualidad es algo innato creen que sus causas pueden ser: a) hipótesis genética,basada en que los estudios hechos con gemelos hijos de padre homosexual apoyan la conclusión que los factores hereditarios juegan un papel en la homosexualidad masculina. En efecto la probabilidad que los gemelos idénticos de un hombre homosexual también sean homosexuales es de cerca del 20 por ciento (comparado con el 2 a 4 por ciento de la población en general), lo que indica que la orientación sexual se ve genéticamente influenciada, pero no predeterminada. Es decir: influye, pero no determina, y no es un factor totalmente decisivo; b) hipótesis biológica, pero investigaciones recientes afirman que no hay motivo para admitir la existencia de una homosexualidad transmitida hereditariamente, pues no se ha demostrado científicamente.

En cambio los defensores de que se trata de algo adquirido ven más bien como causas: c) hipótesis psicodinámica, con fijación en la madre y pérdida de la figura paterna y en las mujeres el no abandono de la fijación en la madre; d) hipótesis ambiental, muy relacionada con la anterior, cargando el acento en la baja estima propia debida especialmente a experiencias infantiles en el seno de la familia nuclear, conductas de rechazo por los compañeros, no conformidad con el propio sexo en la niñez y las preferencias homosexuales en la adolescencia; dándose más fácilmente en familias conflictivas. Por ello muchos psiquiatras tienden a ver la homosexualidad como una interrupción o bloqueo en el desarrollo psicosexual del individuo.

Para los autores que defienden que la homosexualidad no es algo innato, como R. Cohen, J. Nicolosi, G.J.M. Van der Aardweg y A. Polaino, nadie nace con una orientación homosexual, ni existen datos científicos que indiquen una base genética para las atracciones hacia personas del mismo sexo, sino que esta atracción es el resultado de traumas sin resolver que conducen a una confusión de género. La orientación sexual es el resultado de un proceso histórico y no de un hecho que se impone desde el nacimiento. Con frecuencia, es un problema inherente al desarrollo, a menudo consecuencia de las primeras incomprensiones entre padre e hijo. El desarrollo heterosexual requiere el sostén y la colaboración de ambos padres, especialmente en el momento en que el chico vive la separación de la madre y el sucesivo proceso de identificación con el padre. Del fracaso de la relación entre padre e hijo puede surgir la incapacidad de interiorizar la propia identidad sexual masculina, lo que también tiene consecuencias durante la infancia y la adolescencia en sus relaciones con los coetáneos de su sexo.

Estos autores piensan por tanto que la homosexualidad se aprende, es decir ven su origen en el clima familiar y social. Parece ser que los factores educativos, afectivos y ambientales, y no sólo los biológicos, influyen en la orientación sexual. Con ello uno se hace homosexual, sucediendo algo parecido, cambiando lo que hay que cambiar, en la homosexualidad femenina, es decir la condición homosexual generalmente indica un insano apego o desapego emocional extremo con uno o con ambos padres. En cambio si un hombre logra superar los traumas que le bloquean, se siente naturalmente atraído hacia la mujer. Es decir, todo homosexual es de forma latente un heterosexual que simplemente se ha estancado en una fase temprana de su desarrollo psicosexual.

El asunto tiene su trascendencia moral y práctica, porque si la causa de la homosexualidad es biológica y hereditaria, la consecuencia es que el homosexual es así y por tanto el cambio es prácticamente imposible. No nos extrañe por ello que sean las personas con tendencias homosexuales que quieren continuar siéndolo, los defensores más encarnizados de la base biológica, es decir de haber nacido así. Por el contrario si es una causa adquirida, se puede ayudar a madurar emocionalmente a los homosexuales, incluso saliendo de ella. Los autores de esta línea piensan por su experiencia clínica que es posible salir de la homosexualidad y llegar a la heterosexualidad y no hay que olvidar lo que decía la Filosofía medieval: «contra el hecho no valen argumentos».

Hoy en día la cuestión de las causas, o tal vez mejor, factores de la homosexualidad es un debate que sigue abierto y con muchos puntos oscuros, si bien va ganando terreno la hipótesis de que la orientación sexual se establece en edades muy tempranas y que la homosexualidad es un trastorno emocional que se origina en la niñez, pues es difícil negar la importancia de las dinámicas familiares en períodos precoces del desarrollo personal, aunque sólo se consolide tras la adolescencia. La orientación sexual no la da solamente la biología, sino también la historia individual, familiar y social de cada uno, siendo la homosexualidad síntoma de un desarrollo afectivosexual inacabado y no de una evolución equivalente a la de la heterosexualidad.

 

P.Pedro Trevijano

 

http://infocatolica.com/?t=opinion&cod=21352




 

…A raíz de un artículo sobre la sanación de la homosexualidad, con retirada y pedida de disculpas express, hay algo que me sorprende sobremanera…

 

La ideología de género está empeñada en que la sexualidad es una opción. Podría haber escogido cualquier palabra, pero porfía hablando de opción. Por tanto, a diferencia de lo que creen los demás, no se hace apologia de la tendencia insalvable que hay que misericordear, sino de aquello de que el cuerpo es mío y hago con él lo que quiero.

Es por esto por lo que es incongruente que los lobbys gays y de lo políticamente correcto se rasguen las vestiduras por un paso de la homosexualidad a la heterosexualidad. Si la sexualidad es una camisa que te cambias sin problemas ¿por qué señalar vías de no retorno? ¿por qué no, si quieres pasar de ese punto a otro con ayuda, no lo vas a hacer?

Es como aquello de la tolerancia: que hay que ser tolerante con la ideología de género pero sus prosélitos no lo deben ser con nosotros. Aquello de: “¡qué intolerante eres que no me das la razón!”.

Cada vez tengo más claro que las premisas ideológicas de las que parte esta sociedad no es que estén equivocadas; es que son un cuento chino que usan según les convenga.

Pues eso es lo que opino. Espero con satisfacción reproches de los adalides de la tolerancia.  2015

 

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Homosexual y homosexualismo aunque son términos homófonos (suenan parecido) y conceptos relacionados con un mismo asunto sin embargo implican contenidos contrapuestos en sus intereses, que se quieren confundir, sin importar perjudicar a personas para beneficiar ideologías y cambiar cosmovisiones.

 

– Es diferente el homosexual y el homosexualista

*El homosexual es la persona que tiene o siente tendencias homosexuales.

*El homosexualista es la persona u organización que quiere difundir la corrupción antropológica de la homosexualidad y todas su derivaciones antisociales.

 

– A veces el homosexual es homosexualista

En ocasiones los homosexuales en vez de procurar solucionar su problema, por cobardía o por soberbia, se autoconvencen o son convencidos de que la homosexualid no es una tendencia contranatura y se dedican a difundir y procurar imponer en la sociedad los comportamientos y la interpretación homosexualista de la vida.

 

– En otras ocasiones el homosexual no es homosexualista

En otros casos la persona que sufre la homosexualidad, es consciente de su problema y procura sobrellevarlo y curarlo y lucha contra la ideología homosexualista que es su enemiga pues pretende controlarle y usarle para otros propósitos ajenos a sus intereses

 

– En muchos casos el homosexualista no es homosexual

La mayor parte de los ideólogos, promotores políticos y sotenedores económicos del homosexualismo no son homosexuales.

A todos nos vienen a la cabeza el nombre de alcaldes, presidentes, primeros ministros, especuladores financieros, empresarios informáticos, etc… que no son homosexuales, y sin embargo financian, legislan, etc… para promover la homosexualidad.

No lo hacen por interes personal, para autojustificarse, sino para con la reingenieria social, tranformar el paradigma antropológico acorde con la naturaleza del hombre

 

– Los activistas homosexualistas son enemigos de las personas homosexuales

Las actividades homosexualistas no benefician a los que sufren la homosexualidad porque no les ayudan a resolver su problema sino a consolidarlo

 

– En todos los casos los homosexuales son víctimas del homosexualismo

Igual que el tuberculoso es víctima de la tuberculosis, sea inocente o responsable por su comportamiento, de sufrir la misma. El homosexual sea consciente o no, responsable o no de su homosexualidad, siempre es victima de algo que va contra la naturaleza.

 

– El lobby homosexualista no está creado para solucionar los problemas de las personas homosexuales

El lobby gay, no está creado y organizado para solucionar los problemas de las personas que sufren ese trastorno o para facilitarles la vida, sino para usar a los homosexuales y otras víctimas en sus propósitos de control social

 

– Tras el movimiento homosexualista se encuentra un proyecto de cambio de paradigma antropológico desvirtuando la naturaleza de la persona

 

– El lobby homosexualista es “trasversal” y está infiltrado en todo tipo de organizaciones y usa para defender sus posiciones el apoyo que dan a esas organizaciones personas contrarias al homosexualismo

Así, por ejemplo la mayor parte de los votantes del partido progre de derechas no es partidario, sino contrario a que se manipule la naturaleza humana, se legalice y apoyen los homomonios en perjuicio del matrimonio, etc… y sin embargo con sus votos el PP llega al poder y desde los gobiernos y parlamentos, usando los recursos de todos los españoles, favorece la homosexualidad, con dinero, con leyes, con actos administrativos, etc..

http://infocatolica.com/blog/delapsis.php/1506290113-recuerdos-del-primer-gaymonio#more28733

2015.06.29 San Pedro

 

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… llevamos décadas con la idea de que cualquiera puede ser católico, crea lo que crea y enseñe lo que enseñe. Lo que es lo mismo a decir que ser católico y ser la nada es la misma cosa.

Palabras de Benedicto XVI en la exhortación apostólica Sacramentum Caritatis (por tanto, magisterio pontificio que obliga a los fieles):

  1. Es importante notar lo que los Padres sinodales han denominado coherencia eucarística, a la cual está llamada objetivamente nuestra vida. En efecto, el culto agradable a Dios nunca es un acto meramente privado, sin consecuencias en nuestras relaciones sociales: al contrario, exige el testimonio público de la propia fe. Obviamente, esto vale para todos los bautizados, pero tiene una importancia particular para quienes, por la posición social o política que ocupan, han de tomar decisiones sobre valores fundamentales, como el respeto y la defensa de la vida humana, desde su concepción hasta su fin natural, la familia fundada en el matrimonio entre hombre y mujer, la libertad de educación de los hijos y la promoción del bien común en todas sus formas. Estos valores no son negociables. Así pues, los políticos y los legisladores católicos, conscientes de su grave responsabilidad social, deben sentirse particularmente interpelados por su conciencia, rectamente formada, para presentar y apoyar leyes inspiradas en los valores fundados en la naturaleza humana. Esto tiene además una relación objetiva con la Eucaristía (cf. 1 Co 11,27-29). Los Obispos han de llamar constantemente la atención sobre estos valores. Ello es parte de su responsabilidad para con la grey que se les ha confiado.[232]

 

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Disney, el liberalismo, la homosexualidad, y la familia

Respuestas católicas a una polémica reciente.

 

Escuchando un debate en El Gato al Agua sobre la polémica con Disney Channel y el capítulo de la pareja de lesbianas… una liberal despachando a gusto diciendo que eso era natural y que la familia es un artificio, mientras, la parte católica de la mesa, en la que se encontraban José Javier Esparza y Ramón Pi, expresaba su opinión de manera acomplejada, con la boca pequeña, y dejando claro todo el rato que no hablaban de moral. Entre tanto, Román Cendoya, diciendo que la cadena es privada y que cada uno es libre de poner a sus hijos ese programa o no. La situación, la de siempre, los tres grados de liberalismo condenados por el Papa León XIII: La liberal de primer grado (atea) lanzando las barbaridades relativistas, el liberal de segundo grado (agnóstico) poniéndose muy digno entre el bien y el mal sentenciando que cada uno puede hacer lo que quiera, y los liberales de tercer grado (católicos liberales) no estando de acuerdo, terminando por ceder ante el mal… ¡Pero oiga, vamos a ver!

 

  1. Por supuesto que hablamos de moral, pues la moral es guía para el bien del hombre.

 

  1. Por supuesto que una cadena de televisión no tiene el derecho a contaminar las mentes de los niños, por mucho que los padres en un ejercicio de irresponsabilidad lo permitan.

 

  1. ¡La familia no es un artificio, es natural al hombre, y precisamente esta manía con destruirla está detrás de la terrible crisis demográfica y del desastre educativo de las nuevas generaciones de pervertidos y delincuentes!

 

Veamos algunos errores sacados a la palestra:

 

– Argumento progre: Las familias de parejas homosexuales son normales; hay una especie de patos en la que la hembra se reproduce con el varón, luego le abandona y se va con otra hembra a cuidar de la nueva prole.

– Respuesta que se le debe dar: Muy bien, ¿pero no se da cuenta de que los patos son patos y las personas son personas? Al pato le es natural y bueno hacer eso, pero al hombre no. ¿A que no se revuelca por el barro como los cerdos? ¿Qué pensaría de una persona que hace eso, que está loca como un cencerro o que está cumpliendo elevadamente con su dignidad? ¿No es capaz de darse cuenta de que la dignidad del hombre y la del pato son distintas? Hay ciertos animales que después de la cópula matan al macho; ¿siguiendo su absurdo argumento me justificaría el asesinato de los hombres? ¿Es tan ciega que no es capaz de ver que esos son comportamientos de animales y que nosotros no somos animales sino personas?

 

– Argumento progre: Hay culturas en las que la familia está compuesta de un varón y varias mujeres, tribus que son familias enteras… La familia es un artificio y como es un artificio, ¿por qué no entonces familias de parejas de homosexuales?

– Respuesta que se le debe dar: Ya, y también hay culturas donde se hacían sacrificios humanos, como así constataron los españoles en América, y también donde el robo era lícito como así vieron los romanos en ciertas poblaciones bárbaras. ¿Pero a que usted considera estos comportamientos como de brutos incivilizados? Pues igualmente ocurre con estas tribus y familias polígamas, así como también las de parejas de homosexuales son comportamientos de brutos y animales. ¿O acaso siguiendo su argumento me justificaría que se legislase el sacrificio de humanos y la licitud del robo? Lo que sea normal en una sociedad no es sinónimo de natural ni de bueno, pero como usted no admite el derecho natural, su ideología liberal está detrás de los peores genocidios y barbaries contra la humanidad. Es incapaz de reconocer la obra de civilización del cristianismo, y si no fuera por ella, tal vez usted además de una progre pervertida, en otrora época estaría abocada a ser una explotada sexual de algún patricio, aparte de una esclava, como ocurría, con toda normalidad, en la Roma pagana.

Lo adecuado al hombre es una familia con papá y con mamá, que además de las muchas razones que existen para afirmar esto por la sola razón natural, vino Dios a señalarlo para que nuestro entendimiento, siempre débil y falible, no se equivocara. De hecho hasta consagró en sacramento el santo matrimonio. Pero bueno, para usted como son todas las religiones iguales, le parece lo mismo la de Dios hecho carne y crucificado para el perdón de los pecados, entre otros también los suyos, que la de los deicidas y usureros, la de los machistas y los terroristas, o incluso que las de los que adoran abiertamente al demonio y hacen misas negras, las que sacrifican humanos, o las creen que la lluvia es un castigo divino y el enamoramiento es una flecha de Cupido, hijo de la diosa Venus.

Con su ideología que no entiende del bien ni del mal sino de una libertad desnortada y abusiva es usted promotora del barbarismo y la degradación del hombre, como manifiestamente muestra junto a un aliñado peligroso de tolerancia y relativismo.

 

– Argumento progre: Prefiero una pareja de homosexuales que cuide bien de un hijo que una pareja de heterosexuales que cuide mal del mismo.

– Respuesta que se le debe dar: Y yo prefiero una pareja de heterosexuales que cuiden bien de su hijo. Además, con esa afirmación parece decir, y se equivoca, que las parejas homosexuales son modélicas frente a las heterosexuales que suelen ser un fracaso, cuando ocurren precisamente dos cosas que nunca se dicen: 1. Que las homosexuales están detrás de más de un tercio del abuso sexual infantil (esto es consecuencia lógica de tener una sexualidad poderosamente desordenada), y 2. Que los fracasos de los matrimonios heterosexuales ocurren precisamente también cuando no se deberían haber celebrado, pues los contrayentes no habían madurado lo suficiente la idea y habían llevado un noviazgo egoísta, promiscuo, e inestable.

  1. 2014-02-09

 

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¿Es la homosexualidad algo innato o adquirido?

 

Hoy en día la cuestión de las causas, o tal vez mejor, factores de la homosexualidad es un debate que sigue abierto y con muchos puntos oscuros, si bien va ganando terreno la hipótesis de que la orientación sexual se establece en edades muy tempranas y que la homosexualidad es un trastorno emocional que se origina en la niñez.

 

Aunque siempre, en todos los tiempos, culturas y civilizaciones la tendencia heterosexual ha sido con mucho la predominante, la homosexualidad ha afectado en todas las épocas de la historia a una minoría más o menos considerable de la humanidad. Actualmente las cifras que se dan de personas homosexuales oscila entre el uno y el cuatro por ciento. De estas estadísticas hay que excluir a niños y adolescentes, puesto que su desarrollo sexual aún no está completo. Pero hay ciertamente una minoría de adultos para la cual la atracción sexual hacia personas del mismo sexo es un factor de su vida sexual. Todos conocemos a personas de las que no sospechamos en modo alguno su homosexualidad.

 

El primer gran problema con el que nos enfrentamos es: ¿la inclinación homosexual queda fijada desde el nacimiento o es el resultado de acontecimientos biográficos, en otras palabras es algo innato o adquirido?

 

Los defensores de que la homosexualidad es algo innato creen que sus causas pueden ser: a) hipótesis genética, basada en que los estudios hechos con gemelos hijos de padre homosexual apoyan la conclusión que los factores hereditarios juegan un papel en la homosexualidad masculina. En efecto la probabilidad que los gemelos idénticos de un hombre homosexual también sean homosexuales es de cerca del 20 por ciento (comparado con el 2 a 4 por ciento de la población en general), lo que indica que la orientación sexual se ve genéticamente influenciada, pero no predeterminada. Es decir: influye, pero no determina, y no es un factor totalmente decisivo; b) hipótesis biológica, pero investigaciones recientes afirman que no hay motivo para admitir la existencia de una homosexualidad transmitida hereditariamente, pues no se ha demostrado científicamente.

 

En cambio los defensores de que se trata de algo adquirido ven más bien como causas: c) hipótesis psicodinámica, con fijación en la madre y pérdida de la figura paterna y en las mujeres el no abandono de la fijación en la madre; d) hipótesis ambiental, muy relacionada con la anterior, cargando el acento en la baja estima propia debida especialmente a experiencias infantiles en el seno de la familia nuclear, conductas de rechazo por los compañeros, no conformidad con el propio sexo en la niñez y las preferencias homosexuales en la adolescencia; dándose más fácilmente en familias conflictivas. Por ello muchos psiquiatras tienden a ver la homosexualidad como una interrupción o bloqueo en el desarrollo psicosexual del individuo.

 

Para los autores que defienden que la homosexualidad no es algo innato, como R. Cohen, J. Nicolosi, G.J.M. Van der Aardweg y A. Polaino, nadie nace con una orientación homosexual, ni existen datos científicos que indiquen una base genética para las atracciones hacia personas del mismo sexo, sino que esta atracción es el resultado de traumas sin resolver que conducen a una confusión de género. La orientación sexual es el resultado de un proceso histórico y no de un hecho que se impone desde el nacimiento. Con frecuencia, es un problema inherente al desarrollo, a menudo consecuencia de las primeras incomprensiones entre padre e hijo. El desarrollo heterosexual requiere el sostén y la colaboración de ambos padres, especialmente en el momento en que el chico vive la separación de la madre y el sucesivo proceso de identificación con el padre. Del fracaso de la relación entre padre e hijo puede surgir la incapacidad de interiorizar la propia identidad sexual masculina, lo que también tiene consecuencias durante la infancia y la adolescencia en sus relaciones con los coetáneos de su sexo.

 

Estos autores piensan por tanto que la homosexualidad se aprende, es decir ven su origen en el clima familiar y social. Parece ser que los factores educativos, afectivos y ambientales, y no sólo los biológicos, influyen en la orientación sexual. Con ello uno se hace homosexual, sucediendo algo parecido, cambiando lo que hay que cambiar, en la homosexualidad femenina, es decir la condición homosexual generalmente indica un insano apego o desapego emocional extremo con uno o con ambos padres. En cambio si un hombre logra superar los traumas que le bloquean, se siente naturalmente atraído hacia la mujer. Es decir, todo homosexual es de forma latente un heterosexual que simplemente se ha estancado en una fase temprana de su desarrollo psicosexual.

 

El asunto tiene su trascendencia moral y práctica, porque si la causa de la homosexualidad es biológica y hereditaria, la consecuencia es que el homosexual es así y por tanto el cambio es prácticamente imposible. No nos extrañe por ello que sean las personas con tendencias homosexuales que quieren continuar siéndolo, los defensores más encarnizados de la base biológica, es decir de haber nacido así. Por el contrario si es una causa adquirida, se puede ayudar a madurar emocionalmente a los homosexuales, incluso saliendo de ella. Los autores de esta línea piensan por su experiencia clínica que es posible salir de la homosexualidad y llegar a la heterosexualidad y no hay que olvidar lo que decía la Filosofía medieval: «contra el hecho no valen argumentos».

 

Hoy en día la cuestión de las causas, o tal vez mejor, factores de la homosexualidad es un debate que sigue abierto y con muchos puntos oscuros, si bien va ganando terreno la hipótesis de que la orientación sexual se establece en edades muy tempranas y que la homosexualidad es un trastorno emocional que se origina en la niñez, pues es difícil negar la importancia de las dinámicas familiares en períodos precoces del desarrollo personal, aunque sólo se consolide tras la adolescencia. La orientación sexual no la da solamente la biología, sino también la historia individual, familiar y social de cada uno, siendo la homosexualidad síntoma de un desarrollo afectivosexual inacabado y no de una evolución equivalente a la de la heterosexualidad.

 

2014-07-10 Pedro Trevijano Etcheverria

http://www.infocatolica.com/?t=opinion&cod=21352

 

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Hemos visto algunos argumentos, en realidad sofismas, con que se justifica la política homosexualista.

 

Hemos visto algunos argumentos, en realidad sofismas, con que se justifica la política homosexualista. Les guste o no, ni todas las formas de sexualidad son equivalentes, ni la diversidad es un derecho sin límites, ni el victimismo es una buena política.  Pero importa insistir en otro argumento también muy empleado y en apariencia convincente:  “Si dos adultos del mismo sexo consienten madura y libremente en relacionarse sexualmente,  ¿quién podría oponerse, desde un punto de vista democrático?” Obviamente, nadie puede estar oponerse, y aunque lo hiciera se vería  impotente para impedirlo en la gran mayoría de los casos, porque al ser una relación íntima, no tendría testigos.  Pero se trata, nuevamente, de un sofisma, parecido al empleado por los farsantes de la memoria histórica cuando preguntan cómo puede alguien estar en contra de que las familias desentierren a sus deudos mal enterrados en la guerra civil. Naturalmente, nadie está en contra. De lo que sí estamos en contra muchos es de que se presente a esos deudos como demócratas asesinados por la barbarie fascista y similares, de que con un argumento sentimental se pretenda falsear radicalmente la historia y recobrar odios antiguos.

 

Aquí ocurre lo mismo: la homosexualidad, como cualquier otra forma de sexualidad, es un hecho natural, ya que se da en la naturaleza. Pero implica unas limitaciones (“el amor estéril”, para empezar). El consentimiento de dos o más adultos no hace ninguna de esas formas equivalentes a la sexualidad normal entre hombre y mujer. Por supuesto, hay  parejas homosexuales más fieles, responsables y amorosas que muchas heterosexuales (eso tampoco es hoy muy difícil),  y la literatura y el cine justificativos nos presentan a menudo la imagen de un “gay” muy respetable y buena persona acosado injustamente por despreciables heterosexuales. Eso se da, claro, pero es más bien la excepción que la regla. El homosexual más típico es el que se exhibe agresiva y obscenamente en los días del “orgullo” o provocando e insultando a personalidades que no piensan como ellos, o tratando de que sus sofismas se impongan legalmente e impidan expresiones distintas (aquí ya no quieren “diversidad”, ni les vale la democracia) so pretexto de “homofobia”. Es este un palabro-policía como el de “antisoviético” en la antigua URSS; un concepto que quieren convertir en fundamento de la ley. Y lo están consiguiendo, gracias a que la mayoría de los políticos –a menudo corruptos e ignorantes– son tan demócratas como ellos. El propio carácter estéril del amor homosexual favorece todo eso.

 

La obsesión por equiparar la relación homosexual a la normal les lleva a imponerla como “matrimonio”. Esto puede decidirse por ley –por ley se han decidido muchas barbaridades— pero nunca podrá ser igual en la realidad, por mucho que se empeñen los leguleyos. Y para redondear la broma, exigen adoptar niños, porque es “su derecho”. Y claro, si por ley son un matrimonio, por qué no van a tener “hijos” como los demás. Lo justifican con la argucia de que lo que necesita un niño es cariño, y ellos pueden darle tanto o más que cualquier matrimonio real.  Pero un homosexual que ame a los niños nunca pretenderá privarles de su derecho más elemental a tener un padre y una madre reales, no un simulacro de ellos, como es un simulacro el reparto de papeles masculino y femenino en la pareja gay. Ninguna ley podrá cambiar el hecho natural de que el padre y la madre tienen papeles y representaciones distintos, necesarios para la maduración de los niños. No puede cambiar el hecho, pero puede imponer una auténtica tiranía sobre las personas. Algunos homosexualistas confiesan abiertamente que su objetivo es destruir la familia, otros lo ocultan, y otros no lo creen ni lo quieren; pero, de forma deliberada o no, el homosexualismo va en esa dirección. Como ha dicho Putin recientemente “No se persigue a los homosexuales, pero a los niños hay que dejarlos en paz”. Y no en otras cosas, pero en  eso, al menos, tiene razón, como en su oposición a que Usa y la UE apoyen a los fanáticos islamistas en Siria o vuelvan a cometer el crimen de Libia.

 

Otro punto aludido por mí es la concomitancia entre homosexualismo y abortismo. Dicen algunos que es un sinsentido arbitrario por mi parte, También hablaremos de ello.

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Salud/enfermedad social (VII) El fracaso familiar

 

En estos pequeños apuntes quiero llamar la atención sobre unos fenómenos de degradación social semiocultos a la opinión pública, a la cual se procura orientar hacia una concepción de la vida (de la “calidad de vida”) en la que el dinero lo es todo o casi todo. Precisamente el fracaso matrimonial que mencionaba en otro artículo debe mucho a esa concepción feminista, heredada en gran medida del marxismo, que considera el matrimonio una relación fundamentalmente económica y de dominio, con objeto hedonista. Lo que puede salir de ahí lo vemos a cada paso. Evidentemente fracasos matrimoniales los ha habido y habrá siempre, pero la masividad con que hoy se presentan solo puede obedecer a una concepción y tendencia social determinables.

 

El masivo fracaso matrimonial, inducido por ideologías impulsadas al máximo desde los medios y desde el poder, es al mismo tiempo familiar, sobre todo cuando hay hijos pequeños por medio, puesto que no se cumple la misión educativa de la prole que se supone asociada al matrimonio. Desde luego, cuando una pareja se hunde en el odio o la indiferencia, la ruptura puede ser un mal menor para los hijos, pero siempre un mal. Aparte de esta obviedad, el incremento de las rupturas extiende otros muchos daños de todo tipo, emocionales y psicológicos, incluso económicos, cuya manifestación más escandalosa, pero no la principal, es la violencia doméstica. 

 

Dado el feminismo imperante, el problema se enfoca casi exclusivamente sobre las mujeres maltratadas (que atribuyen a “machismo”, cuando suena más razonable achacarla al efecto demoledor del feminismo sobre la familia). Pero la violencia familiar es mucho más amplia y se ejerce también sobre los hombres (menos de forma física pero no menos emocional), y sobre los niños. No dispongo de estadísticas de niños maltratados o asesinados en los últimos años, pero tengo la impresión de que van en aumento y tratan de ocultarse, ligadas tanto al deterioro familiar como al hecho de que cada vez más niños se crían con algún padre que no es el suyo, debido a los divorcios y separaciones. Hace algún tiempo la prensa habló –brevísimamente— de un importante aumento de la violencia de hijas adolescentes y jóvenes contra sus madres, y creo que también abundan las de hijos contra los padres, expresión de una frustración educativa profunda, al haberse sentido abandonados desde la infancia.La concepción feminista-hedonista impulsa a los padres, y especialmente las madres, a desentenderse de la educación de los hijos, encomendada de hecho a una televisión nefasta, mientras se exalta la concepción profesional-económica de la vida.

 

Evidentemente, la ideología dominante (a derecha e izquierda), no desea estos fenómenos de enfermedad social. Lo que desea y fomenta, como suele ocurrir, son los factores que llevan a ella. 

(En LD, 18-11-2011) – PÍO MOA

http://www.gaceta.es/pio-moa/sofismas-homosexualistas-pp-sodomiza-madrid-ii-08072014-1033#sthash.NjIvg7qa.dpuf

 

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Miseria del homosexualismo (I)

 

Hace cuatro años sostuve una polémica  con César Vidal (con este la cosa fue algo grotesca), Jiménez Losantos, José María Marco  y otros sobre homosexualidad y homosexualismo. Como la confusión al respecto es gigantesca, definí el homosexualismo separándolo de la homosexualidad. Esta es un asunto particular  que cada cual resuelve mejor o peor; el homosexualismo, en cambio, es  la ideología sobre la sexualidad, que se extiende a otros terrenos, partiendo de la idea según la cual la homosexualidad  es una opción tan “correcta” como la sexualidad normal entre hombre y mujer. La homosexualidad es un hecho,  inevitable para muchos, y que debe aceptarse, pero de ningún modo puede ser ensalzada como modelo de nada. Procuro evitar el término “heterosexual” porque ya es una concesión al homosexualismo (habría muchas formas de sexualidad equivalentes). Digo “normal” no solo porque sea muy mayoritaria, que también, sino sobre todo porque es la que corresponde a la diferencia y complementaridad de los órganos sexuales, los temperamentos e inclinaciones, entre varón y mujer, y porque está ligada a la procreación, es decir, al mantenimiento de la especie humana. Estos simples datos marcan una diferencia esencial, no solo cuantitativa, sino también cualitativa, con la homosexualidad,  “el amor estéril”. Se trata de algo tan obvio, tan evidente, que ningún sofisma o rebuscamiento argumental puede negarlo o desdibujarlo. De hecho, la diferenciación de sexos es tan fuerte que las parejas homosexuales suelen reproducirla dividiéndose los papeles en un inútil remedo. Por ello tampoco el gaymonio pasará nunca de ser una parodia de matrimonio, por mucho que lo legalicen unos políticos más o menos corruptos y demagogos.

 

El homosexualismo aduce que en la realidad  existen muchas formas de satisfacción sexual, por lo que todas ellas serían “normales”.  Por supuesto, ello es cierto si reducimos la sexualidad a la  obtención de momentos de placer. Y en tal caso la pederastia, el bestialismo, la coprofilia, la necrofilia, etc.,  serían todas ellas perfectamente normales o naturales. Y lo son desde ese punto de vista, el de una concepción del sexo que Julián Marías denunciaba como “zoológica” (el mono bonobo se ha convertido en un referente y modelo de la “ciencia” homosexualista).  Pero la sexualidad humana está muy relacionada con la psique y el conjunto de la personalidad, que es más que animal. Así, muchas formas de sexualidad están relacionadas, al menos estadísticamente, con deficiencias o perturbaciones psíquicas. Según diversos estudios, los medios homosexuales  presentan  mayores tendencias al suicidio, a la depresión, al uso de drogas, a la pederastia,  etc. Una argucia pretende que ello se debe a la represión que sufren, pero ese victimismo es falso, y basta contemplar la esperpéntica pornocarnavalada del “orgullo” para percibir el trastorno psíquico de muchos de los “orgullosos”. Trastorno  manifiesto en su extrema y agresiva chabacanería. No todos los homosexuales se portan así, por supuesto, y hasta cabe pensar que los chabacanos son una minoría, pero casi ninguno protesta por tales miserias: estas parecen connaturales al movimiento. Cierto también que muchos homosexuales no se sienten representados por el movimiento homosexualista, y tienen razón. Los homosexualistas usurpan  e intentan secuestrar  la voluntad y los intereses de un grupo social, pero no lo representan, como tampoco los marxistas a los obreros o los feministas a las mujeres, por poner dos casos clásicos. Y tampoco es casual que homosexualismo, abortismo y  feminismo vayan juntos.

 

Una argucia muy empleada en la agitación homosexualista consiste en afirmar que la relación consentida entre dos hombres o dos mujeres solo les compete a ellos, no hace daño a nadie y nadie tiene derecho a juzgar. Eso, en general, es obvio (no tanto si ese consentimiento perjudica a terceros, por ejemplo); pero el homosexualismo no tiene nada que ver con ello, sino que pretende elevar una desdichada peculiaridad personal a lo social y políticamente normal, y no pensar así supondría discriminación. Como si mantener la evidencia de que la cojera es un defecto supusiera alguna clase de discriminación contra los cojos.  Se trata del “pensamiento histérico”,  hoy difundidísimo y sobre el que pienso escribir un ensayo.

 

Los homosexualistas tratan de imponerse con enorme agresividad, intolerancia y falta de respeto. Expuse en tuíter esta opinión: “Nadie en su sano juicio siente orgullo de ser homosexual o de tener un hijo homosexual. Otra cosa es el respeto”. Fueron interesantes las  reacciones, que oscilaban entre el insulto, la obscenidad y la amenaza por “homófobo”. Amenaza,  pues es sabido que intentan hacer de lo que llaman “homofobia” un  delito penado, por “incitación al odio” o similares. Es decir, podrían meterte en la cárcel –eso persiguen–  no ya por la expresión de una idea, sino de un sentimiento.  Los homosexualistas rezuman odio a la Iglesia, por ejemplo, pero según ellos  ese odio debe ser autorizado, protegido y hasta promovido por la ley. Y perseguida, en cambio, cualquier discrepancia  son sus gansadas que ellos interpreten como “incitación al odio”. 

 

Toda la marea de injurias, deseos de muerte y amenazas que despertó mi comentario venía trufada de exigencias de “respeto” y “tolerancia”.  Pero ocurre que los “orgullosos” son cualquier cosa menos tolerantes y respetuosos: insultan, atacan y se mofan de la Iglesia, de la familia, de la sexualidad normal,  con una saña que revela la escasa consistencia real de su orgullo, su inseguridad inevitable.

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Miseria del homosexualismo (II)

 

El secuestro de la democracia

Naturalmente, el homosexualismo tiene derecho a existir como una de tantas corrientes más o menos sensatas que se dan en la sociedad. Como existen corrientes contrarias, entre las cuales cabe destacar a la Iglesia católica. Precisamente por ello, un objetivo homosexualista y abortista, es reducir a la Iglesia a la nada., para lo cual emplean todo un arsenal de insultos, burlas y descalificaciones repletas de una violencia implícita; y a veces explícita como en los asaltos a templos y capillas, etc. Estuvo también muy en su punto que unos políticos y sindicalistas, jefes de partidos profundamente corruptos, presidieran el “acto”.

 

Aun más adecuada fue la presencia de un comunista de pandereta, muy estrechamente relacionado con regímenes donde son asesinados los homosexuales simplemente por serlo, o perseguidos de diversos modos. ¿Cómo se explica esa incoherencia? Porque de lo que se trata es de atacar a España, las bases mismas de la cultura española, sea mediante un homosexualismo desbocado, sea apoyando a regímenes como los de Irán o Cuba.

 

Bien, que un movimiento político o ideológico ataque a quienes considera contrarios, es natural, siempre que no caiga directamente en la delincuencia. Pero aquí ha ocurrido algo muy distinto: las autoridades políticas, supuestamente representantes de todos los españoles, han optado por identificarse oficialmente con un movimiento particular, subvencionando con el dinero de todos  la pornocarnavalada, y dándole la máxima proyección pública y en los medios de masas. Peor todavía,  colocando la bandera del “orgullo” en los edificios públicos, al lado de las insignias oficiales. Lo han hecho tanto los de la ultraizquierda (en España aún falta una izquierda moderada y democrática) como el PP (Cifuentes-Ciudadanos). Ha resultado muy adecuado que la ultraizquierda haya rechazado al PP, que quería participar en el festejo: una especie de justicia poética, porque el gran introductor y alimentador del “orgullo” en  Madrid ha sido precisamente el PP.

 

Todo ello es un insulto a los españoles que  piensan de otro modo, y sobre todo un secuestro de la democracia. Cosa que tampoco puede extrañar en unos gobiernos que también han recompensado los asesinatos de la ETA con legalidad, dinero público, proyección mediática e internacional, etc.  Se trata obviamente de políticos delincuentes, pero que mandan con mil demagogias, testimoniando hasta qué punto se ha degradado el estado de derecho y la democracia en España.

 

En fin, no hace falta ser creyente para constatar la evidencia de que el catolicismo es la raíz cultural más fuerte y profunda de la cultura española y de una gran parte de la europea: basta, simplemente, prestar atención al inmenso legado artístico, de pensamiento y de ciencia  que ha producido a lo largo de los siglos, y que, incluso en momentos de crisis como los actuales, sigue produciendo. El homosexualismo, que junto con otros movimientos pretende cortar esa raíz, no puede en modo alguno sustituirla, pues solo es capaz de “crear” lo que vemos a diario: una masa de obscenidades y  de sofismas, argucias  y seudoargumentos fácilmente identificables;  sin olvidar los trastornos y enfermedades a que hace propensos  a sus seguidores. La mera comparación entre la Iglesia y el movimiento homosexualista explica la profunda degradación de la cultura y la política españolas. Nuestra desgraciada  casta política ha optado por la miseria moral y cultural. Es una auténtica kakistocracia, o dominio de los peores. Millones de personas están absolutamente hartas de esa chusma, pero por desgracia no acaba de aparecer una alternativa a ella.  

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Miseria del homosexualismo (III)

Miseria (III) El amor y el respeto.

 

La declaración del Tribunal Supremo useño permitiendo los “matrimonios” homosexuales”  expone este argumento:  “Estos hombres y mujeres respetan el matrimonio de modo tan profundo que han  decidido alcanzarlo para sí. Su esperanza reside en escapar a la condena que es vivir en soledad  y excluidos de una de las instituciones más antiguas de la humanidad  Piden igualdad  en su dignidad a los ojos de la ley. La Constitución les concede ese derecho”.

 

Es difícil disparatar o mentir más y con más cursilería en menos espacio. La ausencia de matrimonio no obliga a nadie a vivir en soledad,  ni siquiera a lossolterones. Y de hecho la inmensa mayoría de los homosexuales han vivido en parejas, generalmente poco estables, a lo largo de los siglos. Y lo mismo ocurre, cada vez más, con parejas normales que deciden no casarse. No existe la más mínima discriminación  por no vivir en matrimonio.

 

Y si la Constitución permite el gaymonio (¿en qué artículo?), ¿cómo es que ni siquiera se había planteado tal cosa en los más de dos  siglos de vigencia de la Constitución useña, ni en ninguna otra constitución o forma legal a lo largo de la historia humana?  Porque se daba por supuesto, desde siempre, que el matrimonio es la unión estable de un varón y una mujer con el objetivo de formar familia y asegurar la continuidad de la especie. Nunca se ha pensado de otra manera. Pero el gaymonio no resulta de nada de ello: aparte de ser por lo común mucho menos estable que los matrimonios, incluso simples emparejamientos normales, es un “amor estéril” de por sí, incapaz de formar una familia real. Algunos homosexualistas, haciéndose los ingeniosos, dicen que entonces debería impedirse el matrimonio a parejas que no pudieran tener hijos. Pero la esterilidad entre parejas normales es accidental e infrecuente, mientras que  en parejas homosexuales es forzosa.

 

Así que, ¿por qué, desde hace unos años, pretenden los  homosexualistas una igualdad matrimonial tan imposible como la pretensión de que los ciegos sirvan en primera línea en los ejércitos y que de otro modo se les discriminaría? La respuesta está  en el socavamiento  que la institución matrimonial viene sufriendo desde hace décadas, según muestran las estadísticas. La base esencial de tal socavamiento consiste en el entendimiento de la sexualidad como un simple juego de placer, obtenible de cualquier manera. Y parte de esa erosión del matrimonio consiste en el capricho que de pronto les ha dado  a los homosexualistas –que no a la inmensa mayoría de los homosexuales—por  casarse.  ¿Hay ahí algún respeto por la institución? Al contrario, se trata precisamente de contribuir a desvalorizar  “una de las instituciones más antiguas de la humanidad”. Por cierto, que aunque el “matrimonio” homosexual no se haya contemplado más que por ciertos emperadores romanos y como burla más que otra cosa, ha habido en la historia y hay en la actualidad, diversas formas de matrimonio, como  la poligamia, mucho más raramente la poliandria, el matrimonio pederasta como en el islam,  etc.  ¿Concede la Constitución useña el derecho a esa variedad de matrimonios? ¿Debe reformarse para  concederlo?

 

Porque ocurre que el matrimonio monogámico es más bien el cristiano, que ha fundamentado la civilización occidental, y que, entre sus muchas ventajas, permite una mejor atención y educación de la prole y una mayor valoración del individuo y, por supuesto, de la mujer (“compañera y no sierva”). ¿Vamos ahora a declarar todas las formas matrimoniales iguales y equivalentes, además de añadirle la nunca vista del gaymonio? ¿Diremos que, de otro modo, estaremos atentando contra la igualdad y discriminando a quienes rechacen el matrimonio de origen cristiano y occidental? ¿O debemos dar plena garantía legal a los yijadistas, pongamos por caso, ya que son personas como los demás, con iguales derechos en su concepción particular de la religión y la vida humana? No hablemos aquí de violencia, porque todos los estados habidos y por haber se apoyan en una violencia que pretende ser monopolio. Todas las instituciones pueden así ser socavadas. 

 

Y dado que un objetivo básico del matrimonio es la procreación, los homosexualistas tienen que ir más allá: puesto que no pueden tener  prole, exigen el derecho a adoptarlos “como los demás matrimonios”. Argumentan que lo que los niños necesitan en primer lugar, es “amor”, y por lo visto los “matrimonios homosexuales lo ofrecen en grandes cantidades.  Pero el amor a los niños empieza por reconocer su derecho a tener un padre y una madre, y no a una parodia de ambos. De vez en cuando leemos de algún personaje público hablando de su “marido” ¿Es que él hace el papel de mujer? Lo cierto es que los niños nacen de padre y madre, y este es un hecho no solo natural, sino psicológico y social de máximo alcance. Privar a los niños de ese derecho absolutamente elemental  significa entenderlos como poco más que mascotas. A las que, por cierto, también suele tributárseles mucho cariño.

 

En suma, el respeto al matrimonio exige no degradarlo ni emplear argucias al respecto, y el amor a los niños empieza por reconocer su derecho más elemental.

http://www.gaceta.es/pio-moa/miseria-hoosexualismo-iii-respeto-amor-10072015-2039

http://www.conocereisdeverdad.org/website/index.php?id=6757

 

 

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