La Inquisición ofrecía mas garantías juridicas que los JVM

BEATRIZ GIMENO, UNA FEMINAZI LOCA DE ATAR

In Historia, Ideologia feminazi de genero, Violencia homosexual lesbo on 28 julio, 2016 at 16:58

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Esta clase de gentuza feminazi, al tiempo que van de víctimas, tiene la desfachatez y la desverguenza de justificar el genocidio que sufrieron los católicos durante la Segunda República y la guerra civil, llegando al punto de “comprender” que hubiese gente que “siente la necesidad de quemar” iglesias.

Esta, y no otra, es la clase de chusma hipócrita que luego reclama para sí un infinito respeto por el modus vivendi lesbo homosexual, siendo incapaz ella misma de respetar mínimamente las creencias y el modo de vida de los demás. Aquí tienen sus perlas de canallería. Para enmarcarlas.


 

Apología del genocidio: Conocida activista del lobby gay justifica la quema de iglesias en la Segunda República

El artículo lo publicó el diario de Ignacio Escolar el jueves, y lo firmó Beatriz Gimeno, activista de ultraizquierda y expresidenta de la Federación Estatal de Gays y Lesbianas. En línea con el anticlericalismo más casposo y después de tachar a la Iglesia Católica de “monstruo insaciable” y de atribuirle todos los males y defectos posibles, Gimeno se lanzó a un patético intento de justificar la quema de iglesias durante la Segunda República.

Gimeno comprende que haya gente que “siente la necesidad de quemarlas”

“Era una institución tan odiada por la clase trabajadora, por el campesinado, por la mayoría de los intelectuales que, en cuanto se prendió una chispa, la gente corrió a quemar iglesias”, dice Gimeno, que generaliza a todo quisque su odio personal contra los católicos, dando por hecho que toda “la gente” opina como ella (los que seguimos a Cristo y no nos dedicamos a quemar iglesias debemos estar excluidos de la categoría de “gente”, claro). Lejos de reconocerle nada bueno a la institución que más se ha entregado y se sigue entregando a los necesitados, la expresidenta de la FELGT añade: En aquellos países en donde la Iglesia (o las iglesias) forman parte normal del ámbito de las libertades, nadie siente la necesidad de quemarlas. Pero ese no es nuestro caso. El aborrecimiento profundo que muchas personas sentimos aquí por la Iglesia católica se lo ha ganado ésta a pulso.” Alucinante. Si esto no es incitar a la violencia contra los católicos, ya me dirán qué es.


BEATRIZ GIMENO EN EL SUBSUELO CAMINO DE SU SANTUARIOLa columnista del diario de Escolar se olvida de la matanza de católicos

En su perfil de Twitter Gimeno se autodefine así: “Feminista lesbiana, atea, anticapitalista y rabiosa, sobre todo rabiosa”. Desde luego, es muy triste ver a una persona tan carcomida por el odio, pero lo que ya no es triste, sino intolerable, es que apele a su odio para justificar la violencia contra la Iglesia Católica. Más aún si tenemos en cuenta que esa persecución brutal que ella encapsula en la expresión “quemar iglesias” no se limitó a la destrucción sistemática de edificios religiosos y de patrimonio histórico-artístico: esa quema incluyó también el asesinato de miles de católicos y la violación de muchas católicas. Están totalmente documentadas las torturas y asesinatos de 13 obispos, 4.184 sacerdotes, 2.365 religiosos y 283 religiosas, muchas de éstas, además, sometidas a brutales violaciones por parte los milicianos y militantes de izquierdas que después las asesinaron. A esos crímenes hay que añadir a varios miles de laicos católicos torturados y asesinados por razón de su fe. Me pregunto si Beatriz Gimeno no habla de esos crímenes porque su aborrecimiento a la Iglesia le anima a olvidarlos o incluso negarlos como ya hizo hace poco Gaspar Llamazares. Sería interesante saber qué opina de esas atrocidades.

La ultraizquierda, incapaz para aceptar las normas de convivencia

Por otra parte, me pregunto qué diría Ignacio Escolar, director de ese diario digital, si en un medio de la competencia se justificase la quema de sedes de IU apelando a los crímenes del comunismo -100 millones de muertos-, por ejemplo. No me cuesta imaginar el escándalo que montaría -con razón- y las exigencias de censura que leeríamos, porque ya hemos visto cosas parecidas por mucho menos. Me pregunto, también, si fuesen obra de católicos monstruos como ETA, los GRAPO, el FRAP, Terra Lliure, Resistencia Galega y otros grupos terroristas de extrema izquierda, ¿qué es lo que estaría diciendo Beatriz Gimeno contra la Iglesia? Creo que esa ultraizquierda, tan presta con frecuencia a justificar la violencia contra sus enemigos políticos, ideológicos, sociales y filosóficos -una característica común con el fascismo, dicho sea de paso-, tiene que empezar a entender que su odio hacia los que no opinamos como ella no le da patente de corso para saltarse los principios de convivencia propios de una democracia. Y si no acaba de entenderlo, la democracia tendrá que defenderse de esa ultraizquierda como de cualquier otra amenaza violenta contra las libertades.

Fuente: El Espía digital

https://paginatransversal.wordpress.com/2013/11/16/apologia-del-genocidio-en-el-diario-es-conocida-activista-del-lobby-gay-justifica-la-quema-de-iglesias-en-la-segunda-republica/



POLÉMICA ACTIVISTA FEMINISTA

‘La heterosexualidad provoca daños en la mujer’

No se pierda las delirantes reflexiones de Beatriz Gimeno, número 4 en la lista de Podemos en la Comunidad de Madrid.

Guillermo Moreno

Lunes, 15. Junio 2015 – 13:52

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Beatriz Gimeno, número 4 en la lista de Podemos para la Comunidad de Madrid y por tanto nueva diputada autonómica, es unamilitante radical lesbiana que centra su vida en el activismo social feminista por la diversidad sexual.

Fue presidenta de la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) cuando Zapatero aprobó el matrimonio homosexual y la ley de identidad de género.

Estudiante de filología bíblica, sostiene que se mide con la Iglesia Católica “en su propio terreno”, aunque se reconoce atea y militante del laicismo. Cuando no ejerce de activista feminista, escribe y colabora en medios de izquierda como Diario.es o Público.es.

Su filosofía feminista y lesbiana se puede desglosar con las siguientes perlas en las que queda patente un discurso homófobo por sus críticas continuas hacia el género masculino, al que no duda en llamar opresor, violento, promiscuo y para que el que pide, con visos a lograr una igualdad total entre ambos sexos, la penetración anal por parte de mujeres.

-  “La heterosexualidad obligatoria es una herramienta delpatriarcado para poner a las mujeres en una posición subordinada respecto a los hombres”

– “La heterosexualidad no es la manera natural de vivir la sexualidad, sino que es una herramienta política y social con una función muy concreta que las feministas denunciaron hace décadas: subordinar las mujeres a los hombres;

-  “Olvidar que en la mayor parte de los periodos históricos lasmujeres, si hubieran podido elegir, hubieran escogido no mantener relaciones sexuales con los hombres, no vivir con ellos, no relacionarse con ellos, es olvidar algo fundamental en la historia de las mujeres (y de los hombres)”

– “Es la heterosexualidad la que, verdaderamente, se clava en las vidas y en los cuerpos de las mujeres. Situarse en el espacio físico del lesbianismo puede resultar liberador en tanto que se asume una posición de outsider respecto de la heterosexualidad, en tanto que el cuerpo se siente más libre y respira, en tanto que una puede observar(se) desde fuera, y hacerse más consciente de los mecanismos de opresión que operan sobre nosotras.”

– “La heterosexualidad no sólo se enseña, sino que además, se hacen ímprobos esfuerzos para que la mayoría de las mujeres sientan que no tienen otra opción; la heterosexualidad está fuertemente inducida, y de ahí los múltiples mecanismos destinados a sustentarla, a enseñarla, a favorecerla, a castigar la disidencia, a presionar a las mujeres para que se hagan heterosexuales en definitiva: mecanismos psicológicos, sociales, económicos, políticos.

– “El feminismo lucha con denuedo para limitar los daños que la heterosexualidad provoca en las mujeres

– “Se sabe que cualquier mujer puede ser lesbiana”

-  “De ahí que dicha frase se pueda proferir como amenaza: voy a hacer que te sientas una mujer de verdad, es decir, voy a violarte

– “Son muchas las lesbianas que afirman haber escogido serlo o bien por razones políticas o, si bien no conciencian esa elección, dicen haber llegado a la conclusión de que como lesbianas son más felices, ya que encuentran que las relaciones entre mujeres están dotadas de cualidades que no encuentran en los hombres”

– “Muchas otras sienten que elegir una vida lesbiana es elegir una vida que se aleje de la que han llevado sus madres”

-  “Muchas mujeres tendrían mucho que ganar si existiera una ecuación que pusiera en pie de igualdad homo y heterosexualidad o que incluso fomentara la no heterosexualidad.

– “La violencia machista sólo la ejercen los hombres contra las mujeres porque los hombres son los únicos que en esta sociedad se pueden encontrar en la posición masculina […] Sólo un hombre puede sentir que tiene la legitimidad simbólica, cultural, histórica que le da el patriarcado para matar a su mujer. […] Cuando un hombre mata a una mujer por machismo, es un asesinato por odio a las mujeres,que es lo que es el machismo simplificando mucho".

– “El poder rosa es un mito homófobo. Ojala fuera real. Todos los grupos tienen derecho a tener un grupo de presión. Por lo que vemos, nuestra capacidad de presión no es muy grande. Espero que el poder rosa sea cada vez más poder”.

– “Cualquier grupo discriminado puede beneficiarse de la discriminación”

– "El mundo gay tiene sus propios códigos de comportamiento como por ejemplo la aceptación universal de la promiscuidad aunque se tenga pareja. La fidelidad no es un valor en la comunidad gay".

– “Me gustaría contribuir a problematizar la siguiente cuestión: dado el profundo simbolismo asociado al poder y a la masculinidad que tiene en la cultura patriarcal la penetración (a las mujeres), ¿qué podría cambiar, que importancia cultural tendría una redistribución igualitaria de todas las prácticas, de todos los placeres, de todos los roles sexuales, incluida la penetración anal de mujeres a hombres?

Redundando en la anotomía masculina, Beatriz Gimeno  se muestra “muy interesada por el culo masculino como lugar de vergüenza y como espacio altamente simbólico donde se concentra la pasividad entendida como feminización (degradante) y como lugar de placer inasumible para los hombres heterosexuales. La penetración anal o vaginal tiene importantes significados simbólicos en torno a los cuales se concentra una parte importantísima del discurso sexual patriarcalespecialmente en lo que hace referencia a la feminidad/pasividad (impotencia) y masculinidad/actividad (agencia, potencia). Y sin embargo, el ano es una de las principales zonas erógenas para hombres y mujeres. Especialmente para hombres. Para que se produzca un verdadero cambio cultural tienen que cambiar también las prácticas sexuales hegemónicas y hetero normativas y que sin ese cambio, que afecta a lo simbólico y a la construcción de las subjetividades, no se producirá un verdadero cambio social que iguale a hombres y mujeres”.

 

LA LOCA QUE HABLA DE PERSEGUIR A LAS MADRES QUE AMAMANTEN A SUS HIJOS

 

La polémica militante de Podemos se muestra también contraria a la lactancia materna y lo razona a su manera: “la presión a favor de la lactancia se encuadra en la cada vez mayor naturalización de las mujeres. Ser madre lactante no es una obligación, sino una opción: se puede ser buena madre y dar el biberón; que además permita compartir la crianza a partes iguales con el otro progenitor o progenitora. Se somete una presión brutal a las madres para que den de mamar, sí o sí. No veo la persecución a la lactancia por ningún sitio”.

 

http://gaceta.es/noticias/heterosexualidad-herramienta-politica-15062015-1352

 



PERLAS DE LA FEMINAZI DE PODEMOS BEATRIZ GIMENO

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“Un mundo lésbico es la solución”

Aquí unas cuantas perlas de su escrito Una aproximación política al lesbianismo:

“La heterosexualidad obligatoria es una herramienta del patriarcado para poner a las mujeres en una posición subordinada respecto a los hombres”

“La heterosexualidad no es la manera natural de vivir la sexualidad, sino que es una herramienta política y social con una función muy concreta que las feministas denunciaron hace décadas: subordinar las mujeres a los hombres; un régimen regulador de la sexualidad que tiene como finalidad contribuir a distribuir el poder de manera desigual entre mujeres y hombres construyendo así una categoría de opresores, los hombres, y una de oprimidas, las mujeres”

“La condición masculina significa la pertenencia al género que detenta todo el poder”

“La heterosexualidad es la herramienta principal del patriarcado”

“Olvidar que en la mayor parte de los periodos históricos las mujeres, si hubieran podido elegir, hubieran escogido no mantener relaciones sexuales con los hombres , no vivir con ellos, no relacionarse con ellos, es olvidar algo fundamental en la historia de las mujeres (y de los hombres)”

“Es la heterosexualidad la que, verdaderamente, se clava en las vidas y en los cuerpos de las mujeres. Situarse en el espacio físico del lesbianismo puede resultar liberador en tanto que se asume una posición de outsider respecto de la heterosexualidad, en tanto que el cuerpo se siente más libre y respira, en tanto que una puede observar(se) desde fuera, y hacerse más consciente de los mecanismos de opresión que operan sobre nosotras.”

“La heterosexualidad no sólo se enseña, sino que además, se hacen ímprobos esfuerzos para que la mayoría de las mujeres sientan que no tienen otra opción; la heterosexualidad está fuertemente inducida, y de ahí los múltiples mecanismos destinados a sustentarla, a enseñarla, a favorecerla, a castigar la disidencia, a presionar a las mujeres para que se hagan heterosexuales en definitiva: mecanismos psicológicos, sociales, económicos, políticos. Si la heterosexualidad fuese natural, o siquiera beneficiosa para las mujeres, no necesitaría de los enormemente complejos mecanismos que se emplean para mantenerlas dentro de ella.”

“El feminismo lucha con denuedo para limitar los daños que la heterosexualidad provoca en las mujeres”

“Se sabe que cualquier mujer puede ser lesbiana”

“No hay una construcción ideológica rígida de la feminidad; no es necesaria, el único requisito de la feminidad es que ésta este supeditada en cada momento histórico a los deseos masculinos”

“De ahí que dicha frase se pueda proferir como amenaza: voy a hacer que te sientas una mujer de verdad, es decir, voy a violarte”

“Son muchas las lesbianas que afirman haber escogido serlo o bien por razones políticas o, si bien no conciencian esa elección, dicen haber llegado a la conclusión de que como lesbianas son más felices, ya que encuentran que las relaciones entre mujeres están dotadas de cualidades que no encuentran en los hombres”

“Muchas otras sienten que elegir una vida lesbiana es elegir una vida que se aleje de la que han llevado sus madres”

“El feminismo combate para que las mujeres no pierdan sus energías intelectuales y/o afectivas con los hombres”

“Muchas mujeres tendrían mucho que ganar si existiera una ecuación que pusiera en pie de igualdad homo y heterosexualidad o que incluso fomentara la no heterosexualidad. Se nos enseña como limitar los problemas de salud física y mental, económicos, políticos y personales, pero nada se nos dice de que estos problemas también podrían ser combatidos viviendo un estilo de vida lesbiano”

“La violencia machista sólo la ejercen los hombres contra las mujeres porque los hombres son los únicos que en esta sociedad se pueden encontrar en la posición masculina […] Sólo un hombre puede sentir que tiene la legitimidad simbólica, cultural, histórica que le da el patriarcado para matar a su mujer. […] Cuando un hombre mata a una mujer por machismo, es un asesinato por odio a las mujeres, que es lo que es el machismo simplificando mucho. Al revés es un asesinato pero no existe el “odio a los hombres” como tipo penal aunque ahora los neomachistas quieran crear este tipo o borrar el que reconoce el odio misógino. No lo van a conseguir, ninguna legislación en el mundo reconoce tal cosa y, al contrario, muchas ya reconocen el odio misógino como un tipo específico de violencia. La violencia de género es una violencia agravada por el delito de odio misógino.”

PROPAGANDO LA GUERRA DE SEXOS A TOPE!!!

Beatriz Gimeno defiende a las marionetas NWO de las Femen…

Femen, ¿por qué nadie está con ellas? | pikara magazine

Igualmente La señora Gimeno está a favor de “visibilizar”…lo que le interesa.

Lo que no le interesa aboga por “invisibilizarlo”. ¡¡Coherencia total!!:

¿Tenemos que ser las activistas lesbianas las que visibilicemos la violencia que se pueda dar –esporádicamente- en las parejas formadas por mujeres? Yo creo que no y, por eso, que no cuenten conmigo para dar pábulo a estas cuestiones.

Cada cierto tiempo el asunto de la violencia en las parejas de lesbianas se discute o bien en los medios generalistas o bien también –y especialmente- en el ámbito del propio activismo lesbiano. Tengo que reconocer que a veces ese tipo de estudios o de discusiones me sacan de quicio hasta el punto de que yo misma tengo que preguntarme por qué me gusta tan poco que se discuta de eso o se dé visibilidad a la violencia que existe en algunas parejas de lesbianas. Creo que hay dos razones de que el tema me guste tan poco. La primera y más importante tiene que ver con el uso que el neomachismo pretende hacer de cualquier tipo de violencia intrafamiliar para deslegitimar y desdibujar la lucha contra la violencia de género como un tipo de violencia sistémica particular y anclada en el patriarcado. Si todo es violencia y, sobre todo, si todo es el mismo tipo de violencia, entonces no hay razones para establecer medidas concretas de lucha contra la violencia machista. Naturalmente que esa es la manera tradicional de negar e invisibilizar que la violencia machista es diferente a cualquier otra porque se produce en un contexto de desigualdad de poder estructural (desigualdad real y simbólica) en el que los hombres creen tener derechos de propiedad sobre “sus” mujeres”.

Violencia que no es de género | Beatriz Gimeno

Observen que esta señora EN EL MISMO PÁRRAFO critica una “invisibilización” (la de la “violencia de género) y confiesa que le saca de quicio que se “visibilize” la violencia intra lésbica

La Sra. Gimeno deseando que exista un Poder Rosa y “discriminación positiva” (o sea, DISCRIMINACIÓN) pro “Gay”:

“15. EL poder rosa es más real de lo que pensamos?

Si fuera tan real como la gente piensa ya habríamos conseguido lo que queremos. El poder rosa es un mito homófobo. Ojala fuera real. Todos los grupos tienen derecho a tener un grupo de presión. Por lo que vemos, nuestra capacidad de presión no es muy grande. Espero que el poder rosa sea cada vez más poder.

16. ¿Practican los gays la discriminación positiva?

Espero que sí. Estoy por cualquier medida que ayude a los grupos discriminados a sacudirse esa discriminación. Los discapacitados ya tienen leyes de discriminación positiva en todo el mundo occidental y nadie ha dicho nada. Las mujeres están empezando a tenerlo, cualquier grupo discriminado puede beneficiarse de la discriminación positiva“.

elmundo.es | encuentro digital con Beatriz Gimeno

Observen que los “LGTBI” no están en contra de la “discriminación” si esta les favorece.

Relean por favor esta frase autocontradictoria porque es para enmarcar:

“cualquier grupo discriminado puede beneficiarse de la discriminación”

Por cierto, según la señora Gimeno la PROMISCUIDAD forma parte de la “identidad Gay”:

18. ¿Por qué esa necesidad de los homosexuales de reproducir los patrones de comportamiento heterosexuales (tener hijos, rol en la pareja)? ¿No debería ser la homosexualidad una forma de sexualidad completamente distinta con sus propios códigos?

Pues en parte lo es. En todo caso hay de todo. Pero sí que tiene sus propios códigos de comportamiento como por ejemplo la aceptación universal de la promiscuidad aunque se tenga pareja. La fidelidad no es un valor en la comunidad gay.

A mí me asombra como esta señora se da a sí misma el derecho para hablar representando a millones de personas homosexuales que ella no conoce y a decir que para ellos “la fidelidad no es un valor”.

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Comprad vaselina chicos, las feminazis van muy en serio

ENTRE SUS OBJETIVOS FEMINAZIS ESTÁ EN DAR POR EL CULO LITERALMENTE A LOS HOMBRES!!!

Me gustaría contribuir a problematizar la siguiente cuestión: dado el profundo simbolismo asociado al poder y a la masculinidad que tiene en la cultura patriarcal la penetración (a las mujeres), ¿qué podría cambiar, que importancia cultural tendría una redistribución igualitaria de todas las prácticas, de todos los placeres, de todos los roles sexuales, incluida la penetración anal de mujeres a hombres?

Por el culo, políticas anales | Beatriz Gimeno

100% MALTHUSIANA!!!:

Construyendo un discurso antimaternal

El feminismo tiende a ignorar la naturaleza compulsiva de la maternidad, a quitar importancia a su papel en la comprensión de la discriminación estructural e ideológica de las mujeres y a mantener como tabú cualquier discurso contrario.

El otro día, en la penumbra de una reunión nocturna, hablando de esas cosas que no suelen mencionarse a plena luz del día, varias amigas terminamos hablando con franqueza absoluta de la maternidad. Y tras la charla, fuimos varias también las que acabamos coincidiendo en que al feminismo le queda mucho por decir acerca de la maternidad, aun cuando se pudiera pensar que ya lo ha dicho todo; al fin y al cabo, la maternidad es uno de sus temas de siempre. Pudimos constatar que, a pesar de que la maternidad ha sido estudiada, analizada y cuestionada, y que la reivindicación de los derechos reproductivos es una constante dentro del feminismo, no hay propiamente dentro de éste un discurso claramente antimaternal.

Aunque la maternidad aparentemente haya cambiado mucho de aspecto, tenemos derecho a preguntarnos si este cambio ha sido algo más que un simple modernizarse para seguir siendo, en el fondo, un discurso prescriptivo que pretende seguir manteniendo plenamente operativo el eterno binomio mujer-madre, aunque ahora se trate de una mujer moderna y una madre también moderna. El feminismo, en mi opinión, tiende a ignorar la naturaleza compulsiva de la maternidad y a quitar importancia a su papel en la comprensión de la discriminación estructural e ideológica de las mujeres. El tabú que se cierne sobre cualquier discurso antimaternal dentro del feminismo no hace sino evidenciar el carácter conflictivo de una cuestión que no sólo afecta a la configuración de la identidad de las mujeres sino al mantenimiento mismo del orden social en su conjunto.

No puede ser que de una experiencia humana con esa capacidad tan poderosa para cambiar la vida de cualquier mujer no existan apenas discursos negativos, aunque sólo sea por pluralidad
Durante la mayor parte de su historia moderna, el principal objetivo del feminismo ha sido por una parte defender una condición maternal compatible con la vida (en el sentido más literal), o bien, en los países ricos, defender una organización maternal que permita ser madre sin dejar de ser igual. Y siendo estas dos preocupaciones lógicas y justas, eso no quiere decir que se deban sofocar otras posibilidades de pensar la maternidad. En general, salvo excepciones, son pocas las voces que han formulado discursos contrarios a una cuestión que, simplemente, se asume como lo normal, natural, inevitable, incuestionable, etc. Casi todas las posiciones feministas acerca de la maternidad parten, en todo caso, de la posición que da por hecho y no cuestiona, ni política ni vitalmente, que la mayoría de las mujeres del planeta quieren ser madres y que, en todo caso, ser madre es algo bueno.

No se trata aquí de opinar si la maternidad es buena o mala, sino simplemente de llamar la atención sobre el hecho de que estamos ante una institución tan inscrita en nuestra organización social y en nuestra subjetividad que no admite ni un sólo discurso contrario, aun cuando fuera minoritario. No puede ser que de una experiencia humana con esa capacidad tan poderosa para cambiar la vida de cualquier mujer no existan apenas discursos negativos, aunque sólo sea porque la pluralidad de puntos de vista es lo esperable siempre ante cualquier asunto complejo. Y sin embargo, aquí no hay diferentes puntos de vista o los puntos de vista negativos no se hacen visibles. Lo cierto es que no existe ninguna otra institución social que goce de ese mismo índice de aceptación y ausencia de crítica; y esto tiene que dar que pensar. Es cierto que cuando hablamos del derecho al aborto o de los derechos reproductivos, estamos asumiendo que esto incluye el derecho a no tener ningún hijo, pero se trata de algo que queda implícito, que se supone, pero no es un derecho que se explicite y mucho menos que se visibilice culturalmente no sólo en pie de igualdad, sino siquiera con algún rasgo positivo, como discurso alternativo a los discursos maternales hegemónicos.

Porque la cuestión es: ¿Se puede verdaderamente elegir algo cuando una de las dos opciones es prácticamente un tabú social, científico, político, etc.? Lo cierto es que las mujeres hacen sus elecciones acerca de la maternidad en un contexto coercitivo acerca no sólo de no tener hijos sino especialmente de tener acceso a las ventajas o a la felicidad que puede proporcionar no tenerlos, así como a la ignorancia de los problemas, las desventajas o la infelicidad que puede proporcionar tenerlos. Cualquier posición, política o personal, contraria al discurso maternalista recibe una sanción social, económica o psicológica brutal. Es en este sentido de falta de alternativas en el que el discurso promaternal es totalitario.

No ser madre es una elección personal al alcance de muy pocas mujeres en el mundo y se sigue llevando con discreción y sanciones sociales. Hay otra cuestión aún más prohibida: la de ser madre y arrepentirse
El único discurso negativo sobre la maternidad que se permite es el de la mala madre, la madre perversa, la que no quiere a sus hijos/as, la que los maltrata. Y el discurso sobre la mala madre no sirve sino para potenciar y prescribir un tipo de maternidad, precisamente la contraria, la que ejerce la buena madre. Porque la mala madre es la peor imagen que cualquier cultura reserva para algunas mujeres, las peores; nadie quiere ocupar ese lugar. Una puede asumir desde el feminismo, e incluso defender transgresoramente, que es una mala esposa, mala compañera, mala hija, mala amante, mala trabajadora, mala mujer, mala en general (Las mujeres buenas van al cielo, pero las malas van a todas partes), pero… ¿mala madre? Que la idea nos resulte tan personalmente devastadora es síntoma de lo absolutamente férreo que es el control sobre la maternidad y, por ende, sobre las mujeres. Ser mala madre es casi lo peor que una mujer puede ser.

No ser madre es una elección personal al alcance de muy pocas mujeres en el mundo y se sigue llevando con discreción, casi en soledad, y sobre la que siguen recayendo sanciones sociales. La no-madre se pasará la vida contestando a preguntas que dan por hecho que lo normal es elegir ser madre. Pero aun cuando ese margen de elección sea muy estrecho, hay otra cuestión aún más prohibida: la de ser madre y arrepentirse. Existen múltiples barreras psicológicas y sociales para poder expresar algo como eso, para poder expresárselo incluso a una misma. La madre que lo es y se arrepiente de esa elección jamás lo confesará. Reconocerse arrepentida de la maternidad es lo mismo que reconocer que no se quiere a los hijos, o que no se les quiere lo bastante y ahí, de nuevo se entra en la categoría de mala madre. Y sin embargo, la maternidad es una experiencia tan determinante en la vida de cualquier mujer que, por supuesto, cabe la posibilidad de arrepentirse o de pensar que de haber conocido lo que verdaderamente significaba ser madre, se hubiera escogido no serlo. Y esto puede pensarse aún incluso queriendo a los propios hijos, o queriéndoles mucho, no es contradictorio.

El amor maternal se supone siempre y en todo caso incondicional; el amor paternal ni existe como categoría
Porque, además, ¿es obligatorio querer a los hijos? ¿Hay una medida de amor mínimo obligatorio? La maternidad exige que se les quiera siempre por encima de todo: por encima de una misma sobre todo; el amor maternal se supone siempre y en todo caso incondicional, esa es una de sus principales características. En realidad, eso es lo que define la maternidad. Sin embargo, el amor del padre se supone mucho menos incondicional; de hecho, no existe el amor paternal como categoría. Los padres suelen querer a sus hijos, sí, pero sin que este amor esté categorizado como absoluto, como extremadamente generoso o incondicional. Más bien parece que cada padre quiere a sus hijos/as como puede o como quiere. El amor maternal, en cambio, no admite matices.

Y podemos incluso ir más allá: puede no quererse a los propios hijos y no ser un monstruo. Los hijos se tienen en la completa ignorancia; nadie sabe cómo será cuando lleguen e invadan la vida para siempre, aun cuando todo esté lleno de imágenes positivas, casi celestiales, del estado maternal. Y aun así, la desilusión, o el encontrarse con sentimientos que no son los esperados no es tan infrecuente como se podría suponer: las depresiones que sufren las madres en mayor medida que otras mujeres y que los hombres pueden entenderse como un síntoma de algo inexpresado e inexpresable. Es conocido que, en contra de lo que el mito de la maternidad expande, hay muchas madres que necesitan tiempo para querer a sus bebés y para adecuarse a una nueva vida para la que nadie nos ha preparado. Por otras razones es perfectamente posible que una se separe emocionalmente de sus hijos/as cuando estos se hacen adultos. A los hijos no se les quiere por instinto, tal cosa no existe. A los hijos se les suele querer, sí, pero a veces no tan rápido como nos dicen; a veces no tanto como se nos supone; a veces también el amor cambia y se debilita con el tiempo y, finalmente, a veces, aun queriéndoles mucho, es posible pensar en que la vida hubiera sido mejor si hubiéramos tomado la decisión de no tenerlos; si alguien nos hubiera explicado de verdad lo que significan, si hubiésemos tenido acceso a una pluralidad de discursos y no a uno sólo. Y todos estos sentimientos, perfectamente humanos y tan normales como los opuestos, no convierten a estas mujeres en malas personas, ni en subhumanas. Pero no encontraremos ningún discurso, ningún personaje, ninguna historia, que ofrezca no ya imágenes positivas, sino siquiera neutras de ninguna mujer así.

Por el contrario, ya sabemos que existen múltiples discursos y condicionamientos que conducen a ensalzar la maternidad y sabemos que esos discursos promaternales se dan desde todos los espacios ideológicos, no sólo desde los espacios conservadores. Además de los discursos promaternales propios del sexismo, lo cierto es que periódicamente y desde espacios ideológicos feministas aparecen discursos promaternales que ofrecen, supuestamente, nuevas visiones de la maternidad que terminan siendo la de siempre: visiones místicas y voluntaristas en las que se pretende despojar a la maternidad de sus antiguos significados simplemente porque se desea. De hecho, es posible que el discurso mayoritario en este momento dentro del feminismo sea el de una neomaternidad romantizada que en realidad no ha existido nunca antes, pero que se presenta como una recuperación de lo antiguo y de lo más natural. Muchas feministas descubren ahora el placer de la maternidad y lo hacen como si fuese algo novedoso, como si no lleváramos cientos de miles de años siendo madres. Todo se vende con el frescor y el aroma de lo nuevo: el parto natural, la lactancia y los placeres de la maternidad intensiva reaparecen en todos los ambientes y lo hacen con la fuerza de la conversión. Además, se presentan nuevas situaciones como las maternidades lesbianas o las maternidades mediante técnicas de inseminación como actos de rebelión contra el patriarcado, dejando a un lado lo que tienen de empeño consumista de adscripción capitalista, además de confirmar más que disentir, del rol maternal tradicional.

Cualquier discurso oculto tiene algo que merece la pena llevar a la luz; en este caso entender por qué no se (re)presenta la no maternidad como una alternativa igual de enriquecedora que la otra. Por eso creo que debemos reflexionar más sobre una institución maternal inscrita ahora en el consumo de masas y en el esencialismo naturalista; debemos reclamar, como poco, un espacio de reflexión sobre la antimaternidad. Y más aún porque nos encontramos en un momento en el que el discurso dominante se está reforzando al redefinir la maternidad a través de discursos que parecen menos patriarcales pero que no ponen en cuestión lo fundamental: que el hecho de que la mujer pueda tener hijos no explica ni justifica que quiera tenerlos; ni tampoco que tenerlos sea bueno, mejor o siquiera apetecible“.

Anímate, repudia a tus hijos (esta vez ya nacidos) y sé una malísima madre, está de moda!!! Las malas madres se reivindican | El País Semanal | EL PAÍS/ Las malas madres alzan la voz | S Moda EL PAÍS

Dios mío, cuando creía que ya no se podían decir más barbaridades aparece esta feminazi de la secta de Pablito Iglesias amenazando con darnos por detrás. Está claro que estos iluminados salvarán España, hay que reconocerlo, estos troskos se han superado. Si por algún casual salen elegidos vamos a tener más circo que con Mariano Rajoy.

Fuente: http://danipirata80.wordpress.com/2014/05/01/perlas-de-la-feminazi-de-podemos-beatriz-gimeno/

https://cazadebunkers.wordpress.com/2014/05/11/perlas-de-la-feminazi-de-podemos-beatriz-gimeno/

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