La Inquisición ofrecía mas garantías juridicas que los JVM

ASI CURÓ EL LOBBY GAY EL TRANSTORNO DE LA HOMOSEXUALIDAD SIN DEBATE CIENTIFICO. CON AMENAZAS, VIOLENCIA Y METODOS GANSTERILES CONTRA LOS MEDICOS DEL APA

In Estadistica (datos estadisticos), Historia, Ideologia feminazi de genero, Legislacion, Violencia homosexual lesbo on 20 agosto, 2016 at 11:09

La homosexualidad no es lo que era

RonaldbayerEn 1973, en contra de una extendida opinión psiquiátrica, la Asociación psiquiátrica americana (APA) excluyó la homosexualidad de los trastornos psicológicos contemplados en el DSM-III. La decisión fue calurosamente aplaudida por los grupos de presión gays como la liberación de un estigma e incluso como un acto de justicia histórico. En apariencia, la psiquiatría abandonaba un error de años.

¿Cómo dejó de ser considerada la homosexualidad un trastorno psicológico?

El juicio sobre la homosexualidad ha experimentado diversas variaciones a lo largo de la Historia. En general, las culturas de la Antigüedad generalmente la juzgaron moralmente reprobable. Egipcios y mesopotámicos la contemplaron con desdén mientras que para el pueblo de Israel se hallaba incluida en el listado de una serie de conductas indignas del pueblo de Dios que se extendían del adulterio a la zoofilia pasando por el robo o la idolatría (Levítico 18, 22). No en vano, el Antiguo Testamento incluía entre los relatos más cargados de dramatismo el de la destrucción de Sodoma y Gomorra (Génesis 13, 14, 18 y 19), cuyos habitantes habían sido castigados por Dios por practicar la homosexualidad. Durante el período clásico, la visión fue menos uniforme. En Grecia, por ejemplo, alguna formas de conducta homosexual —masculina y sin penetración— era tolerable mientras que en Roma fue duramente fustigada por autores como Tácito o Suetonio como un signo de degeneración moral e incluso de decadencia cívica. El cristianismo —que, a fin de cuentas, había nacido del judaísmo— también condenó expresamente la práctica de la homosexualidad. No sólo Jesús legitimó lo enseñado por la ley de Moisés sin hacer excepción con los actos homosexuales (Mateo 5, 17-20) sino que el Nuevo Testamento en general condenó la práctica de la homosexualidad considerándola contraria a la ley de Dios y a la Naturaleza (Romanos 1, 26-27) y afirmando que quienes incurrieran en ella, al igual que los que practicaran otro tipo de pecados, no entrarían en el Reino de los cielos (I Corintios 6, 9). 

La condena de la práctica homosexual fue común en los Padres de la iglesia y en los documentos más antiguos de disciplina eclesial aparece como uno de los pecados que se penan con la excomunión. Partiendo de esta base no resulta extraño que el mundo medieval —tanto judeo y cristiano como musulmán— condenara las prácticas homosexuales e incluso las penara legalmente aunque luego en la vida cotidiana fuera tan tolerante —o tan intolerante— con esta conducta como con otras consideradas pecado. Esta actitud fue aplastantemente mayoritaria en occidente —y en buena parte del resto del globo— durante los siglos siguientes. Esencialmente, la visión negativa de la homosexualidad estaba relacionada con patrones religiosos y morales y no con una calificación médica o psiquiátrica. El homosexual podía cometer actos censurables —no más por otra parte que otros condenados por la ley de Dios— que incluso se calificaban de contrarios a la Naturaleza y de perversión. No obstante, no se identificaba su conducta con un trastorno mental o con un desarreglo físico. En realidad, para llegar a ese juicio habría que esperar a la consolidación de la psiquiatría como ciencia. 



Partiendo de una visión que consideraba como natural el comportamiento heterosexual —que meramente en términos estadísticos es de una incidencia muy superior— la psiquiatría incluiría desde el principio la inclinación homosexual —y no sólo los actos como sucedía con los juicios teológicos— entre las enfermedades que podían y debían ser tratadas. Richard von Kraft-Ebing, uno de los padres de la moderna psiquiatría del que Freud se reconocía tributario, la consideró incluso como una enfermedad degenerativa en su Psychopatia Sexualis. De manera no tan difícil de comprender, ni siquiera la llegada del psicoanálisis variaría ese juicio. Es cierto que Freud escribiría en 1935 una compasiva carta a la madre norteamericana de un homosexual en la que le aseguraba que “la homosexualidad con seguridad no es una ventaja, pero tampoco es algo de lo que avergonzarse, ni un vicio, ni una degradación, ni puede ser clasificado como una enfermedad”. Sin embargo, sus trabajos científicos resultan menos halagüeños no sólo para las prácticas sino incluso para la mera condición de homosexual. Por ejemplo, en sus Tres ensayos sobre la teoría de la sexualidad, Freud incluyó la homosexualidad entre las “perversiones” o “aberraciones sexuales”, por usar sus términos, de la misma manera que el fetichismo del cabello y el pie o las prácticas sádicas o masoquistas. A juicio de Freud, la homosexualidad era una manifestación de falta de desarrollo sexual y psicológico que se traducía en fijar a la persona en un comportamiento previo a la madurez heterosexual. 

En un sentido similar, e incluso con matices de mayor dureza, se pronunciaron también los otros grandes popes del psicoanálisis, Adler y Jung. Los psicoanalistas posteriores no sólo no modificaron estos juicios sino que incluso los acentuaron a la vez que aplicaban tratamientos considerados curativos contra la inclinación homosexual. En los años cuarenta del siglo XX, por ejemplo, Sandor Rado sostuvo que la homosexualidad era un trastorno fóbico hacia las personas del sexo contrario, lo que la convertía en susceptible de ser tratada como otras fobias. Bieber y otros psiquiatras, ya en los años sesenta, partiendo del análisis derivado de trabajar con un considerable número de pacientes homosexuales, afirmaron que la homosexualidad era un trastorno psicológico derivado de relaciones familiares patológicas durante el período edípico. Charles Socarides en esa misma década y en la siguiente —de hecho hasta el día de hoy— defendía, por el contrario, la tesis de que la homosexualidad se originaba en una época pre-edípica y que por lo tanto resultaba mucho más patológica de lo que se había pensado hasta entonces. Socarides es una especie de bestia negra del movimiento gay hasta el día de hoy pero resulta difícil pensar en alguien que en el campo de la psiquiatría haya estudiado más minuciosa y exhaustivamente la cuestión homosexual. Curiosamente, la relativización de esos juicios médicos procedió no del campo de la psiquiatría sino de personajes procedentes de ciencias como la zoología (Alfred C. Kinsey) cuyas tesis fueron frontalmente negadas por la ciencia psiquiátrica. 

De manera comprensible y partiendo de estos antecedentes, el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders) incluía la homosexualidad en el listado de desórdenes mentales. Sin embargo, en 1973 la homosexualidad fue extraída del DSM en medio de lo que el congresista norteamericano W. Dannemeyer denominaría “una de las narraciones más deprimentes en los anales de la medicina moderna”. El episodio ha sido relatado ampliamente por uno de sus protagonistas, Ronald Bayer, conocido simpatizante de la causa gay, y ciertamente constituye un ejemplo notable de cómo la militancia política puede interferir en el discurso científico modelándolo y alterándolo. Según el testimonio de Bayer, dado que la convención de la Asociación psiquiátrica americana (APA) de 1970 iba a celebrarse en San Francisco, distintos dirigentes homosexuales acordaron realizar un ataque concertado contra esta entidad. Se iba a llevar así a cabo “el primer esfuerzo sistemático para trastornar las reuniones anuales de la APA”. Cuando Irving Bieber, una famosa autoridad en transexualismo y homosexualidad, estaba realizando un seminario sobre el tema, un grupo de activistas gays irrumpió en el recinto para oponerse a su exposición. Mientras se reían de sus palabras y se burlaban de su exposición, uno de los militantes gays le gritó: “He leído tu libro, Dr. Bieber, y si ese libro hablara de los negros de la manera que habla de los homosexuales, te arrastrarían y te machacarían y te lo merecerías”. Igualar el racismo con el diagnóstico médico era pura demagogia y no resulta por ello extraño que los presentes manifestaran su desagrado ante aquella manifestación de fuerza. 

Sin embargo, el obstruccionismo gay a las exposiciones de los psiquiatras tan sólo acababa de empezar. Cuando el psiquiatra australiano Nathaniel McConaghy se refería al uso de “técnicas condicionantes aversivas” para tratar la homosexualidad, los activistas gays comenzaron a lanzar gritos llamándole “sádico” y calificando semejante acción de “tortura”. Incluso uno se levantó y le dijo: “¿Dónde resides, en Auchswitz?”. A continuación los manifestantes indicaron su deseo de intervenir diciendo que habían esperado cinco mil años mientras uno de ellos comenzaba a leer una lista de “demandas gays”. Mientras los militantes acusaban a los psiquiatras de que su profesión era “un instrumento de opresión y tortura”, la mayoría de los médicos abandonaron indignados la sala. Sin embargo, no todos pensaban así. De hecho, algunos psiquiatras encontraron en las presiones gays alicientes inesperados. El Dr. Kent Robinson, por ejemplo, se entrevistó con Larry Littlejohn, uno de los dirigentes gays, y le confesó que creía que ese tipo de tácticas eran necesarias, ya que la APA se negaba sistemáticamente a dejar que los militantes gays aparecieran en el programa oficial. A continuación se dirigió a John Ewing, presidente del comité de programación, y le dijo que sería conveniente ceder a las pretensiones de los gays porque de lo contrario “no iban solamente a acabar con una parte” de la reunión anual de la APA. Según el testimonio de Bayer, “notando los términos coercitivos de la petición, Ewing aceptó rápidamente estipulando sólo que, de acuerdo con las reglas de la convención de la APA, un psiquiatra tenía que presidir la sesión propuesta”. Que la APA se sospechaba con quien se enfrentaba se desprende del hecho de que contratara a unos expertos en seguridad para que evitaran más manifestaciones de violencia gay. No sirvió de nada. 

El 3 de mayo de 1971, un grupo de activistas gays irrumpió en la reunión de psiquiatras del año y su dirigente, tras apoderarse del micrófono, les espetó que no tenían ningún derecho a discutir el tema de la homosexualidad y añadió: “podéis tomar esto como una declaración de guerra contra vosotros”. Según refiere Bayer, los gays se sirvieron a continuación de credenciales falsas para anegar el recinto y amenazaron a los que estaban a cargo de la exposición sobre tratamientos de la homosexualidad con destruir todo el material si no procedían a retirarlo inmediatamente. A continuación se inició un panel desarrollado por cinco militantes gays en el que defendieron la homosexualidad como un estilo de vida y atacaron a la psiquiatría como “el enemigo más peligroso de los homosexuales en la sociedad contemporánea”. Dado que la inmensa mayoría de los psiquiatras podía ser más o menos competente, pero desde luego ni estaba acostumbrada a que sus pacientes les dijeran lo que debían hacer ni se caracterizaba por el dominio de las tácticas de presión violenta de grupos organizados, la victoria del lobby gay fue clamorosa. De hecho, para 1972, había logrado imponerse como una presencia obligada en la reunión anual de la APA. El año siguiente fue el de la gran ofensiva encaminada a que la APA borrara del DSM la mención de la homosexualidad. Las ponencias de psiquiatras especializados en el tema como Spitzer, Socarides, Bieber o McDevitt fueron ahogadas reduciendo su tiempo de exposición a un ridículo cuarto de hora mientras los dirigentes gays y algún psiquiatra políticamente correcto realizaban declaraciones ante la prensa en las que se anunciaba que “los médicos deciden que los homosexuales no son anormales”. 

Finalmente, la alianza de Kent Robinson, el lobby gay y Judd Marmor, que ambicionaba ser elegido presidente de la APA, sometió a discusión un documento cuya finalidad era eliminar la mención de la homosexualidad del DSM. Su aprobación, a pesar de la propaganda y de las presiones, no obtuvo más que el 58 por ciento de los votos. Se trataba, sin duda, de una mayoría cualificada para una decisión política pero un tanto sobrecogedora para un análisis científico de un problema médico. No obstante, buena parte de los miembros de la APA no estaban dispuestos a rendirse ante lo que consideraban una intromisión intolerable y violenta de la militancia gay. En 1980, el DSM incluyó entre los trastornos mentales una nueva dolencia de carácter homosexual conocida como ego-distónico. Con el término se había referencia a aquella homosexualidad que, a la vez, causaba un pesar persistente al que la padecía. En realidad, se trataba de una solución de compromiso para apaciguar a los psiquiatras —en su mayoría psicoanalistas— que seguían considerando la homosexualidad una dolencia psíquica y que consideraban una obligación médica y moral ofrecer tratamiento adecuado a los que la padecían. Se trató de un triunfo meramente temporal frente a la influencia gay. En 1986, los activistas gays lograban expulsar aquella dolencia del nuevo DSM e incluso obtendrían un nuevo triunfo al lograr que también se excluyera la paidofilia de la lista de los trastornos psicológicos. En Estados Unidos, al menos estatutariamente, la homosexualidad —y la paidofilia— había dejado de ser una dolencia susceptible de tratamiento psiquiátrico. 

Cuestión aparte es que millares de psiquiatras aceptaran aquel paso porque la realidad es que hasta la fecha han seguido insistiendo en que la ideología política —en este caso la del movimiento gay— no puede marcar sus decisiones a la ciencia y en que, al haber consentido en ello la APA, tal comportamiento sólo ha servido para privar a los enfermos del tratamiento que necesitaban. Se piense lo que se piense al respecto —y la falta de unanimidad médica debería ser una buena razón para optar por la prudencia en cuanto a las opiniones tajantes— la verdad era que la decisión final que afirmaba que la homosexualidad no era un trastorno psicológico había estado más basada en la acción política —y no de la mejor especie— que en una consideración científica de la evidencia. Por ello, ética y científicamente no se diferenciaba mucho, por lo tanto, de aberraciones históricas como el proceso de Galileo o las purgas realizadas por Lysenko. 

ENIGMAS DE LA HISTORIA 2002-11-15

http://www.libertaddigital.com/opinion/ideas/la-homosexualidad-no-es-lo-que-era-1275323365.html

 



Homosexualidad segun Freud

 

FREUD “PSICOLOGIA DE LAS MASAS Y ANALICIS DEL YO” en el capitulo VII “LA IDENTIFICACIÓN”, se encuentra la explicacion freudiana a la homosexualidad

 

La génesis del homosexualismo, es, con mucha frecuencia, la siguiente: el joven ha permanecido fijado a su madre, en el sentido del complejo de Edipo, durante un lapso mayor del ordinario y muy intensamente. Con la pubertad, llega luego el momento de cambiar a la madre por otro objeto sexual, y entonces se produce un súbito cambio de orientación: el joven no renuncia a la madre, sino que se identifica con ella, se transforma en ella y busca objetos susceptibles de reemplazar a su propio Yo y a los que amar y cuidar como él ha sido amado y cuidado por su madre. Es éste un proceso nada raro, que puede ser comprobado cuantas veces se quiera y que, naturalmente, no depende en absoluto de las hipótesis que puedan construirse sobre la fuerza impulsiva orgánica y los motivos de tan súbita transformación. Lo más singular de esta identificación es su amplitud. El Yo queda transformado en un orden importantísimo, en el carácter sexual, conforme al modelo de aquel otro que hasta ahora constituía su objeto, quedando entonces perdido o abandonado el objeto, sin que de momento podamos entrar a discutir si el abandono es total o permanece conservado el objeto en lo inconsciente. La sustitución del objeto abandonado o perdido, por la identificación con él, o sea la introyección de este objeto en el Yo, son hechos que ya conocemos, habiendo tenido ocasión de observarlos directamente en la vida infantil. Así, la «Internationale Zeitschrift für Psychoanalyse» ha publicado recientemente el caso de un niño, que entristecido por la muerte de un gatito, declaró, a poco, ser él ahora dicho animal y comenzó a andar en cuatro patas, negándose a comer en la mesa, etc..

 

http://www.taringa.net/posts/info/1197220/Homosexualidad-segun-Freud.html

 




1973: cuando la homosexualidad dejó de ser una enfermedad mental 1 Dic 2004 Volumen 1 Número 17

1973: cuando la homosexualidad dejó de ser una enfermedad mental

    La mayoría de los homosexuales recuerdan 27 de de junio de, 1969 como la fecha de la Rebelión de Stonewall. Sin embargo muy pocos recuerdan la importancia histórica de 15 de diciembre de 1973. En esa fecha, la Junta Directiva de la Asociación Psiquiátrica Americana recomienda la eliminación de la homosexualidad de diagnóstico de la APA y el Manual Estadístico de los Trastornos Mentales lista ‘(DSM) de los trastornos psiquiátricos.

Hasta 1973 la homosexualidad había sido tratado en la sociedad americana como  un crimen y, posteriormente, una enfermedad. Los homosexuales, que no acaban en la cárcel, a menudo terminaban en los hospitales mentales sometidos a varios “curas” brutales como la terapia de aversión y la terapia de electroshock. Durante la mayor parte del siglo 20, los homosexuales estaban siendo clasificadas como enfermos mentales que les impidió entrar en profesiones tales como la educación, el gobierno, la policía, e irónicamente la psiquiatría. Después de que los activistas Rebelión de Stonewall Gay exigieron que todo esto parada mediante la eliminación de la homosexualidad de la lista de las enfermedades mentales de la APA.

 

El Dr. Alfred Kinsey

Un comité de la APA instituida por primera vez la construcción de la homosexualidad como una patología en 1952 con la primera edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Conocido como el “psiquiatra Biblia”, el DSM clasifica la homosexualidad como “uno de los trastornos de la personalidad sociópata”. En otras palabras homosexuales eran una locura;esto a pesar de las conclusiones del Dr. Alfred Kinsey que el 37 por ciento de los hombres estadounidenses había llegado al orgasmo con otro macho.

 

Dr. Evelyn Hooker

En UCLA profesor de Psicología de la década de 1950 Evelyn Hooker fue el primero en desafiaron la teoría de que la homosexualidad era una enfermedad mental.En su estudio rompiendo suelo 1957 “El ajuste de la masculina homosexual acto hostil”, que mostró que no había ninguna psicopatología específica en relación con la homosexualidad.

Sin embargo después el Dr. Irving Bieber publicó un estudio que declararon homosexuales fueron el producto de una familia disfuncional que contiene una madre dominante y un padre pasivo. Esta teoría fue ampliamente aceptada por los estadounidenses, incluso hoy en día.  En 1973, Bieber dijo a un entrevistador que “un homosexual es una persona cuya función heterosexuales se ve mermada, como las patas  de una  poliomielitis  víctima.

Gay Liberatists y la APA colisionaron en 1970 cuando los activistas irrumpieron en la Conferencia Nacional celebrada en APA San Francisco, Donde el Dr. Irving Bieber fue el orador principal. objetivo principal de los Libbers Gay fue la de “des-legitimar la autoridad” de la APA y para “hablar de nuevo a ellos. tanto Activistas vestidos con trajes extraños, interrumpieron a partir de la audiencia, llamada Bieber un” hijo de puta “, mientras que los asistentes APA atacaron verbalmente espalda, incluso llamando a una lesbiana un “tonto paranoico y perra estúpida”.

En la Conferencia Nacional 1971 de la APA, Gay liberacionistas se rompió  a través de una puerta de la sala de conferencias y salió a través de la audiencia denunciando la posición de la APA sobre la homosexualidad y exigiendo la eliminación del estigma de la enfermedad mental. Al año siguiente, activista lesbiana Barbara Gittings preguntó John Fryer, un psicólogo Gay cuya carrera fue arruinada por el solo hecho de ser sospechoso de ser Gay, para hablar en la Conferencia Nacional 1972. En la Convención de Dallas, la freidora se puso una máscara grande Richard Nixon y se dirigió a sus colegas como el Dr. Anónimos, que detalla la situación de Gay psiquiatras. Recibió una ovación de pie.

 

Ron oro

Mientras que Gay Liberacionistas martilleaban en la APA desde el exterior,  un grupo de psiquiatras Gay closeted trabajó para poner psiquiatras liberales en los niveles políticos de la APA. El otoño de 1973 Ronald Oro, un liberacionista Gay y miembro fundador de la Gay and Lesbian Task Force Nacional se reunieron con el Dr. Robert L. Spitzer, que estaba en el comité de la APA, que decidió qué y qué no era una enfermedad. Spitzer acordaron tener oro hablar en la Conferencia de 1973 en APAHonolulu.  Hay oro dio un discurso titulado, “Stop! Me estás poniendo enfermo.”Después de la conferencia el Dr. Spitzer fue invitado por el Oro para asistir a una reunión de psiquiatras Gay en un “bar Gay Campy” en
Honoluluy se sorprendió al ver a tantos colegas respetados allí. El Dr. Spitzer y oro salió del bar y se fueron y redactó un cambio en el DSM, la supresión de toda referencia a la homosexualidad de ser patológica.  Más tarde, el 15 de diciembre, 1973 Junta de la APA votó para eliminar la homosexualidad del diagnóstico revisado y Manual Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM II) después de un intenso debate. La Junta declaró que la homosexualidad “no constituye necesariamente un trastorno psiquiátrico.” Los miembros de la APA que se especializó en el tratamiento de los homosexuales, en particular, el Dr. Bieber protestaron la decisión de la junta. Sin embargo fue una carta en nombre de la junta, instando a los miembros de la APA no para revertir la decisión de la junta que fue confirmada por la asamblea general de la APA al año siguiente, el 9 de abril por una aprobación de 58 por ciento.

 

 

Efectivamente, esta decisión fue la aceptación oficial de la homosexualidad como una orientación sexual viable y actuó como un catalizador para un aumento de la liberación gay en todo el mundo occidental. “Gay Libbers triunfaron sobre su mayor enemigo, los psicoanalistas”, forzando la APA para examinar sus propias posiciones y retirar la homosexualidad de su lista oficial de enfermedades mentales.

 

http://benwilliamswritings.blogspot.com.es/2013/07/1973-when-homosexuality-stopped-being.html

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1973: WHEN HOMOSEXUALITY STOPPED BEING A MENTAL ILLNESS 1 Dec 2004 Volume 1 Issue 17

1973: WHEN HOMOSEXUALITY STOPPED BEING A MENTAL ILLNESS

    Most Gays remember June 27, 1969 as the date of the Stonewall Rebellion. However very few remember the historical significance of December 15, 1973. On that date the American Psychiatric Association’s Board of Trustees recommended the removal of homosexuality from the APA’s Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders’ (DSM) list of psychiatric disorders.

Until 1973 homosexuality had been treated in American society as a crime and then later a disease. Homosexuals, who did not regularly end up in jail, often ended up in mental hospitals subjected to various brutal “cures,” such as aversion therapy and electroshock therapy. For most of the 20th Century, homosexuals were being classified as mentally ill which prevented them from entering such professions as education, government, law enforcement, and ironically psychiatry. After the Stonewall Rebellion Gay activists demanded that all this stop by removing homosexuality from the APA’s list of mental diseases.

Dr. Alfred Kinsey

An APA Committee first instituted the construct of homosexuality as a pathology in 1952 with the first edition of the Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. Known as the “Psychiatrist Bible”, the DSM classified homosexuality as being “among the sociopathic personality disturbances”. In other words homosexuals were insane; this despite of the findings of Dr. Alfred Kinsey that 37 percent of American males had reached orgasm with another male.

Dr. Evelyn Hooker

In the 1950’s UCLA Psychology professor Evelyn Hooker was the first to challenged the theory that homosexuality was a mental illness. In her 1957 ground breaking study “The Adjustment of the male Overt Homosexual,” she showed that there was no specific psychopathology linked to homosexuality.

However later Dr. Irving Bieber published a study that declared homosexuals were the product of a dysfunctional family containing a domineering mother and a passive father. This theory became widely accepted by Americans, even today. In 1973, Bieber told an interviewer that “a homosexual is a person whose heterosexual function is crippled, like the legs of a polio victim.

Gay Liberatists and the APA collided in 1970 when activists barged into the APA National Conference held in San Francisco, where Dr. Irving Bieber was a keynote speaker. The Gay Libbers’ main goal was to “de-legitimize the authority” of the APA and to “talk back to them. Activists thus dressed in outlandish costumes, heckled from the audience, called Bieber a “motherfucker”, while APA attendees verbally attacked back, even calling a Lesbian a “paranoid fool and stupid bitch”.

At the 1971 APA  National Conference, Gay Liberationists broke through a conference room door and stormed through the audience denouncing the APA’s position on homosexuality and demanding the removal of the stigma of mental illness. The following year, Lesbian activist Barbara Gittings asked John Fryer, a Gay Psychologist whose career was ruined for merely being suspected of being Gay, to speak at the 1972 National Conference. At the Dallas Convention, Fryer donned a large Richard Nixon mask and addressed his peers as Dr. Anonymous, detailing the plight of Gay Psychiatrists. He received a standing ovation.

Ron Gold

While Gay Liberationists were hammering at the APA from the outside, a group of closeted Gay psychiatrists worked to put liberal psychiatrists in the political echelons of the APA. The fall of 1973 Ronald Gold, a Gay Liberationist and a founding member of the Gay and Lesbian National Task Force met with Dr. Robert L. Spitzer,who was on the APA Committee which decided what and what was not a disease. Spitzer agreed to have Gold speak at the 1973 APA Conference in Honolulu.
There Gold gave a speech entitled, “Stop! You Are Making Me Sick.” After the conference Dr. Spitzer was invited by Gold to attend a meeting of Gay psychiatrists in a “campy Gay bar” inHonolulu and was surprised to see so many well-respected colleagues there. Dr. Spitzer and Gold left the bar and went and drafted a change in the DSM, deleting any reference to homosexuality being pathological.
Later, on December 15, 1973 the APA’s Board voted to remove homosexuality from the revised Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM II) after intense debate. The board stated that homosexuality “does not necessarily constitute a psychiatric disorder.” Members of the APA who specialized in treating homosexuals, in particular Dr. Bieber protested the board’s decision.  However a letter went out in the name of the board, urging APA members not to reverse the board’s decision which was upheld by the general APA membership the following year on April 9th by a 58 percent approval.

Effectively, this decision was the official acceptance of homosexuality as a viable sexual orientation and acted as a catalyst for an increase in Gay Liberation throughout the Western world. “Gay Libbers triumphed over their greatest enemy, the psychoanalysts”, by forcing the APA to examine its own positions and remove homosexuality from its official list of mental diseases.

http://benwilliamswritings.blogspot.com.es/2013/07/1973-when-homosexuality-stopped-being.html

 




mascaranixon

 

La Nixon-enmascarado hombre que ayudó a terminar la homosexualidad como una enfermedad

En 1972, arriesgando su carrera, un hombre enmascarado se puso de pie ante la Asociación Americana de Psiquiatría y anunció que era homosexual. Un año más tarde, la homosexualidad ya no se clasifica un trastorno mental.

BRANDON AMBROSINO
26/12/15 06:03 AM ET

“Soy un homosexual. Soy un psiquiatra “.

Con esas palabras, el Dr. Anonymous comenzó su famoso discurso a la Convención de 1972 de la Asociación Americana de Psiquiatría. Nadie en la sala reconoció el homosexual delante de ellos, porque se disfraza en un smoking de gran tamaño, una máscara de Nixon distorsionada, y una peluca.Su novio en ese momento era un drama importante y le ayudó a inventar el get-up, que resultó difícil porque él era un hombre bastante grande. Pero el traje fue un éxito. Nadie lo reconoció, recordó más tarde. El traje era “limpia”.

El hombre detrás de la máscara era John Fryer, un psiquiatra y profesor. Él nació en Kentucky, educado en Transilvania College y la Universidad de Vanderbilt, y ha mantenido un puesto de docente en la Universidad Temple.De acuerdo con la  Sociedad Histórica de Pensilvania , la freidora a los pacientes tratados en el templo, Amigos del Hospital, y su propia práctica privada en Germantown. Su trabajo profesional se centró en la dependencia de drogas y alcohol, así como la muerte y el duelo.

Como freidora habló en un micrófono que deformó su voz, el Dr. Anónimo dijo a la audiencia que no se preocupe acerca de su verdadera identidad-“Podría ser cualquiera de los más de 200 psiquiatras registrados en esta convención”, y para darle un juicio justo. Lo que tenía que decirles que era una cuestión de vida o muerte.

El Dr. Anónimos y otros psiquiatras homosexuales como él, estaban sufriendo, dijo, de lo que él denomina “síndrome de Nigger”, si querían lograr el éxito en su campo, tuvieron que “conocer su lugar.”

Al igual que el hombre negro de piel clara, que decide vivir como un hombre blanco, que no puede ser visto con nuestros verdaderos amigos, nuestra familia homosexual reales, para que no se conoce nuestro secreto, y nuestros condena sellados.

Anonymous fue tristemente familiarizados con este destino. En el momento en que pronunció su discurso de 1972, que más tarde recordó, “me habían echado de una residencia, ya que era gay; Había perdido un trabajo porque yo era gay “.

Ser gay en la mayoría de los campos de la carrera era arriesgado, pero esto era especialmente cierto en psiquiatría, el campo médico responsable de definir la homosexualidad como una enfermedad. La conclusión de que la homosexualidad era un trastorno mental fue tan ampliamente aceptada de que estaba escrito en la biblia de la APA, el Manual Diagnóstico y Estadístico [DSM], la primera edición de la que se publicó en 1952. Según el DSM-I (PDF ), la homosexualidad era un trastorno de la personalidad sociópata. La segunda edición del DSM, lanzado en 1968, clasifica la homosexualidad como una desviación sexual.

La publicación del DSM-II coincidió con el movimiento por los derechos gay, un punto alto de lo que fue el 1969 Stonewall Riots. Fue este impulso que llevó al discurso del Dr. Anónimo. “Tener éxito desafió a la policía y los intentos del gobierno de cerrar lugares públicos donde las personas homosexuales se reunieron, los activistas homosexuales pronto desafiar a la autoridad psiquiátrica, así,” toma nota de la Asociación de Gays y Lesbianas Los psiquiatras .

En 1970, la APA celebró su conferencia anual en San Francisco, entonces, como ahora, una ciudad muy gay-friendly. Al igual que el Frente de Liberación Gay interrumpe reunión de la American Medical Association en 1968, activistas de la Sociedad para los Derechos individuales e Hijas de Bilitis “tardaron más de una sesión de la Asociación Americana de Psiquiatría en el sexo”, de acuerdo con un 1970 cuento de mayo en The Washington Post. (El artículo se llama “fabulosamente Gays y muñecas Batalla de encogimiento.”)

En una entrevista con Spiegel Alix para un episodio de 2002  This American Life , Gary Allender, uno de los manifestantes ese día, explicó sus objetivos de la protesta: “No fuimos educados. No estábamos tranquila. No estábamos pidiendo favores. Estábamos tratando de deslegitimar su autoridad y nos sentimos que nos oprimían y aquí fue finalmente la oportunidad de hablar de nuevo a ellos. ”

Los manifestantes luego, no eran educados. Como algunos de ellos tomaron por asalto una sesión de terapia de aversión, otros se fueron por todo el edificio en busca de Irving Bieber, en ese momento una de las autoridades más respetadas en la homosexualidad, por su estudio de la señal 1962, La homosexualidad: un estudio psicoanalítico de los hombres homosexuales .Puesto que el trabajo de Bieber confirmó la teoría de que la homosexualidad era una patología, los manifestantes se concentraron su ira sobre él.

“Hijo de puta!” Le gritaron. “Si el libro hablaba de la gente negra de la forma en que se habló de los homosexuales,”  dijo otro , “que estaría descuartizado y que le merece!”

A pesar de las emociones aumentadas del evento, el mensaje de los manifestantes a la APA era simple,  dijo Barbara Gittings , un prominente activista lesbiana: “dejar de hablar de nosotros y comenzar a hablar con nosotros.”

Freidora dijo a Spiegel que recordaba sentirse incómodo con las protestas.”Yo, la verdad, al principio, recuerdo la sensación de que me daba vergüenza por ella y que me hubiera gustado que se callara”.

 

La homosexualidad era un trastorno. Ese fue el consenso médico. La mayoría de los psiquiatras de la APA, la freidora a Spiegel, de acuerdo con la evaluación. “95, 98, 99 [por ciento estuvo de acuerdo]. Incluso los de nosotros que eran homosexuales “.

La incomodidad de freidora llegó a un punto en noviembre de 1971, cuando Gittings en contacto con él en la casa de su amante en New Hampshire.activistas de los derechos de los homosexuales han estado haciendo grandes progresos. A principios de la primavera, algunos habían sido invitados a participar en una conferencia de la APA celebrada en Washington DC Franklin Kameny, un pionero de los derechos homosexuales temprano y un astrónomo educado en Harvard, fue el encargado de moderar un panel llamado Cuando “Estilos de vida de los homosexuales no paciente.” El panel fue interrumpida por una protesta planeada, Kameny gritó a su audiencia: “la psiquiatría es la encarnación del enemigo. La psiquiatría ha librado una guerra sin cuartel contra nosotros. Usted puede tomar esto como una declaración de guerra contra ti! ”

Tal vez la guerra no era necesario. Tal vez lo que se necesitaba era un mediador, alguien que pudiera estar en la brecha entre homosexuales y la APA.

“John, necesitamos que se encuentre en un panel,” dijo Gittings freidora por teléfono. “Va a ser un panel sobre la homosexualidad, y necesitamos un psiquiatra gay”.

“Tan … ?!” fue la respuesta de la freidora.

No se sentía “muy seguro” profesionalmente. Su designación como profesora en el templo era a tiempo parcial, y él no tiene la tenencia, sin mencionar que ya se habían despedido por ser gay.

“Pero lo pensé y me di cuenta que era algo que había que hacer”, dijo. Y así de mala gana aceptó la solicitud de Gittings, con la estipulación de la indumentaria y la voz cambiador.

El discurso de freidora fue breve. Empezó por el reconocimiento de la existencia de muchos homosexuales encerrado psiquiatras-GAY-PA que descaradamente llama a sí mismos, y argumentó que la postura de la Academia sobre la homosexualidad gravemente afectada ellas. “A medida que los psiquiatras que son homosexuales”, dijo, “hay que prestar atención a la potencia que está en nuestras manos para definir la salud de las personas que nos rodean.” Debido a que el mundo ve a los homosexuales como disfuncionales, argumentó, era importante que los psiquiatras homosexuales “tienen claramente en nuestra mente nuestra propia comprensión particular de lo que es ser homosexual sano.”

psiquiatras Gay, anotó el Dr. Anónimo, estaban en un dilema: su comunidad profesional denigraba a los homosexuales, y sus amigos homosexuales devolvió el favor. “Hay mucho sentimiento negativo en la comunidad homosexual hacia los psiquiatras. Y aquellos de nosotros que son visibles son los blancos más fáciles en la que pueden descargar su ira “.

psiquiatras homosexuales, al igual que el hombre enmascarado delante de ellos, tuvieron la oportunidad única de influir positivamente en ambos lados de la batalla. En particular, sugirió, su audiencia debe mostrar un poco de “ingenio creativo” en las discusiones con los colegas mirando hacia abajo sobre la homosexualidad. “Asegúrese de informarle a sus asociados saben que tienen algunos problemas que tienen que pensar a través de nuevo.” Y cuando los compañeros homosexuales vienen a usted para el tratamiento, advirtió, “no deje que sus propios problemas en su camino, pero desarrollar formas creativas para dejar que los pacientes saben que están bien “.

En conclusión, la freidora se declaró con sus colegas para encontrar formas en que podrían participar en las movimientos que tratan de cambiar las mentes de las personas homosexuales y heterosexuales por igual sobre la homosexualidad. Todos deben trabajar juntos, dijo, porque todo el mundo tiene algo que perder, algo mucho más importante que un ascenso en el trabajo o un puesto de docente. Algo que atraviesa el corazón de cada uno de nosotros: nuestra humanidad completa, “con todas las lecciones que tiene para enseñar a todos los demás seres humanos a nuestro alrededor.”

Esta es la mayor pérdida, nuestra humanidad honesta, y que la pérdida conduce todos aquellos otros que nos rodean a perder ese poco de su humanidad también. Porque, si fueran realmente cómodo con su propia homosexualidad, entonces podrían sentirse cómodos con la nuestra.Debemos, por lo tanto, utilizar nuestras habilidades y sabiduría para ayudar a ellos y nosotros crecer para ser cómodo con ese pequeño pedazo de la humanidad llamada homosexualidad.

Freidora dice que consiguió una ovación de pie.

Un año más tarde, la homosexualidad fue desclasificado como un trastorno mental. Hubo mucha gente que era integral en la realización de este momento, pero como dramaturgo Ain Gordon, que está componiendo una obra de teatro en la freidora, notas, “las ruedas comenzaron a girar casi inmediatamente” después del Dr. Anónimo abrió la boca.

Freidora mantuvo el Dr. Anónimo en secreto durante dos décadas, hasta que la convención de la APA de 1994 en Filadelfia. En reconocimiento de la importancia de su intervención, el AGLP honrado freidora con el Premio al Servicio Distinguido en 2002. La asociación también ha nombrado un premio anual después de la freidora, que se da a las personas “cuyo trabajo ha contribuido a la salud mental de las minorías sexuales. ”

Gordon dice que está impresionado por la valentía del médico, y se le hace decir que la freidora nunca buscó la gloria pública para su discurso, incluso más tarde cuando era abiertamente homosexual en el templo. Para Gordon, hay algo digno de mención acerca de la dicotomía entre el momento heroico, más grande que la vida de una freidora enmascarado tomó esa etapa, y el Hombre- ordinario “al igual que el resto de nosotros” -Fryer estaba en su vida diaria.

Hay una pregunta Gordon piensa Dr. Anonymous pone a nosotros: “Si llegamos al momento precipicio y se les pidió ponerse de pie, tendríamos que cada uno tiene las agallas?”

Por desgracia, el valor tiene un costo. Un año después de la freidora se dirigió en secreto la APA, mientras que en el personal de Amigos del Hospital, problemas atrapados a él. De acuerdo con  el relato de la freidora , una estudiante de medicina “percibido” freidora estaba demasiado cerca de él y se quejó a la administración. Freidora se terminó posteriormente.

“Si fueras gay y no extravagante que le impida”, un administrador le dijo. “Si fueras gay extravagante y no nos mantendremos. Pero ya que usted es gay y extravagante, no podemos mantenerle “.

Eso administrador, freidora observa, en realidad estaba en la primera fila de un año antes como Dr. Anónimo pronunció su famoso discurso.

“Nunca supo que era yo”

 

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FORGOTTEN HISTORY

The Nixon-Masked Man Who Helped End Homosexuality as a Disease

In 1972, risking his career, a masked man stood up before the American Psychiatric Association and announced he was gay. One year later, homosexuality was no longer classified a mental disorder.


BRANDON AMBROSINO

12.26.15 6:03 AM ET

“I am a homosexual. I am a psychiatrist.”

With those words, Dr. Anonymous began his famous address to the 1972 convention of the American Psychiatric Association. No one in the room recognized the homosexual before them because he was disguised in an oversized tuxedo, a distorted Nixon mask, and a wig. His boyfriend at the time was a drama major and helped him concoct the get-up, which proved difficult because he was a rather large man. But the costume was successful. No one recognized him, he later recalled. The costume was “clean.”

The man behind the mask was John Fryer, a psychiatrist and professor. He was born in Kentucky, educated at Transylvania College and Vanderbilt University, and held a faculty appointment at Temple University. According to the Historical Society of Pennsylvania, Fryer treated patients at Temple, Friends Hospital, and his own private practice in Germantown. His professional work focused on drug and alcohol dependence as well as death and bereavement.

As Fryer spoke into a microphone that warped his voice, Dr. Anonymous told the audience not to worry about his real identity—“I could be any one of more than 200 psychiatrists registered at this convention”—and to give him a fair hearing. What he had to tell them was an issue of life or death.

Dr. Anonymous, and other gay psychiatrists like him, were suffering, he said, from what he termed “Nigger Syndrome”—if they wanted to achieve success in their field, they had to “know their place.”

Much like the black man with light skin, who chooses to live as a white man, we cannot be seen with our real friends, our real homosexual family, lest our secret be known, and our dooms sealed.

Anonymous was sadly familiar with this doom. By the time he delivered his 1972 speech, he later recalled, “I had been thrown out of a residency because I was gay; I had lost a job because I was gay.”

Being gay in most career fields was risky, but this was especially so in psychiatry, the medical field responsible for defining homosexuality as a sickness. The conclusion that homosexuality was a mental disorder was so widely accepted that it was written into the APA’s bible, the Diagnostic and Statistical Manual [DSM], the first edition of which was published in 1952. According to the DSM-I (PDF), homosexuality was a sociopathic personality disturbance. The second edition of the DSM, released in 1968, classified homosexuality as a sexual deviation.

The publication of DSM-II coincided with the gay rights movement, a high point of which was the 1969 Stonewall Riots. It was this momentum that led to Dr. Anonymous’s speech. “Having successfully challenged the police and government attempts to shut down public places where gay people gathered, gay activists would soon challenge psychiatric authority as well,” notes theAssociation of Gay and Lesbian Psychiatrists.

In 1970, the APA held its annual conference in San Francisco—then, as now, a very gay-friendly city. Just as the Gay Liberation Front disrupted the American Medical Association’s meeting in 1968, activists from the Society for Individual Rights and Daughters of Bilitis “took over an American Psychiatric Association session on sex,” according to a May 1970 story in The Washington Post. (The article was fabulously called “Gays and Dolls Battle Shrinks.”)

In an interview with Alix Spiegel for a 2002 episode of This American Life, Gary Allender, one of the protesters that day, explained their goals for the protest: “We were not polite. We were not quiet. We were not asking for favors. We were just trying to delegitimize their authority and we felt they were oppressing us and here was finally a chance to talk back to them.”

The protesters certainly weren’t polite. As some of them stormed a session on aversion therapy, others went throughout the building searching for Irving Bieber, at that time one of the most respected authorities on homosexuality, due to his 1962 landmark study, Homosexuality: A Psychoanalytic Study of Male Homosexuals. Since Bieber’s work confirmed the theory that homosexuality was a pathology, protesters focused their rage on him.

“Motherfucker!” they shouted at him. “If your book talked about black people the way it talked about homosexuals,” said another, “you’d be drawn and quartered and you’d deserve it!”

Despite the heightened emotions of the event, the protesters’ message to the APA was simple, said Barbara Gittings, a prominent lesbian activist: “Stop talking about us and starting talking with us.”

Fryer told Spiegel he remembered feeling uncomfortable with the protests. “I, frankly, at the beginning, remember the sense that I was embarrassed by it and that I wished they’d shut up.”

 

Homosexuality was a disorder. That was the medical consensus. Most psychiatrists in the APA, Fryer told Spiegel, agreed with the assessment. “95, 98, 99 [percent agreed]. Even the ones of us who were gay.”

Fryer’s discomfort came to a head in November 1971 when Gittings contacted him at his lover’s house in New Hampshire. Gay rights activists had been making great strides. Earlier that spring, some had been invited to participate in an APA conference held in D.C. Franklin Kameny, an early gay rights pioneer and a Harvard-educated astronomer, was asked to moderate a panel called “Lifestyles of Non-Patient Homosexuals.” When the panel was disrupted by a planned protest, Kameny shouted at his audience: “Psychiatry is the enemy incarnate. Psychiatry has waged a relentless war against us. You may take this as a declaration of war against you!”

Perhaps war wasn’t necessary. Maybe what was needed was a mediator, someone who could stand in the gap between homosexuals and the APA.

“John, we need you to be on a panel,” Gittings told Fryer over the phone. “It’s going to be a panel about homosexuality, and we need a gay psychiatrist.”

“Sooo…?!” was Fryer’s response.

He wasn’t feeling “very secure” professionally. His faculty appointment at Temple was part-time, and he didn’t have tenure—not to mention he’d already been fired for being gay.

“But I thought about it and realized it was something that had to be done,” he said. And so he reluctantly accepted Gittings’s request, with the stipulation of the costume and voice changer.

Fryer’s speech was brief. He began by acknowledging the existence of many closeted gay psychiatrists—the GAY-PA they cheekily called themselves—and argued that the Academy’s stance on homosexuality gravely affected them. “As psychiatrists who are homosexuals,” he said, “we must look carefully at the power which lies in our hands to define the health of others around us.” Because the world sees gays and lesbians as dysfunctional, he argued, it was important that homosexual psychiatrists “have clearly in our minds our own particular understanding of what it is to be a healthy homosexual.”

Gay psychiatrists, noted Dr. Anonymous, were in a double bind: their professional community denigrated homosexuals, and their gay friends returned the favor. “There is much negative feeling in the homosexual community toward psychiatrists. And those of us who are visible are the easiest targets on which they can vent their anger.”

Gay psychiatrists, like the masked man before them, had the unique opportunity to positively influence both sides of the battle. In particular, he suggested, his audience should show some “creative ingenuity” in discussions with colleagues looking down on homosexuality. “Make sure you let your associates know that they have a few issues that they have to think through again.” And when fellow gays come to you for treatment, he warned, “don’t let your own problems get in your way, but develop creative ways to let the patients know that they’re all right.”

In conclusion, Fryer pleaded with his colleagues to find ways they might become involved with movements seeking to change the minds of gay and straight people alike on homosexuality. Everyone must work together, he said, because everyone has something to lose—something much more crucial than a job promotion or a faculty appointment. Something that cuts through the heart of each of us: our full humanity, “with all of the lessons it has to teach all the other humans around us.”

This is the greatest loss, our honest humanity, and that loss leads all those others around us to lose that little bit of their humanity as well. For, if they were truly comfortable with their own homosexuality, then they could be comfortable with ours. We must, therefore, use our skills and wisdom to help them and us grow to be comfortable with that little piece of humanity called homosexuality.

Fryer says he got a standing ovation.

One year later, homosexuality was declassified as a mental disorder. There were many people who were integral in bringing about this moment, but as playwright Ain Gordon, who is composing a play on Fryer, notes, “the wheels began turning almost immediately” after Dr. Anonymous opened his mouth.

Fryer kept Dr. Anonymous a secret for two decades, until the 1994 APA convention in Philadelphia. In recognition of the importance of his speech, the AGLP honored Fryer with its Distinguished Service Award in 2002. The association has also named an annual award after Fryer, which is given to individuals “whose work has contributed to the mental health of sexual minorities.”

Gordon says he’s struck by the doctor’s bravery, and finds it telling that Fryer never sought public glory for his speech, even later when he was openly gay at Temple. For Gordon, there’s something noteworthy about the dichotomy between the heroic, larger-than-life moment a masked Fryer took that stage, and the ordinary man—“much like the rest of us”—Fryer was in his daily life.

There’s a question Gordon thinks Dr. Anonymous puts to us: “If we reached the precipice moment and were asked to stand up, would we each have the guts?”

Alas, courage comes at a cost. One year after Fryer secretly addressed the APA, while on staff at Friends Hospital, trouble caught up to him. According to Fryer’s account, one medical student “perceived” Fryer was getting too close to him and complained to the administration. Fryer was subsequently terminated.

“If you were gay and not flamboyant we would keep you,” one administrator told him. “If you were flamboyant and not gay we would keep you. But since you are both gay and flamboyant, we cannot keep you.”

That administrator, Fryer notes, was actually in the front row one year earlier as Dr. Anonymous delivered his famous speech.

“He never knew I was I.”

http://www.thedailybeast.com/articles/2015/12/26/the-nixon-masked-man-who-helped-end-homosexuality-as-a-disease.html

 


 


ryansorba

Thursday, January 12, 2012

Homosexuality and Mental Health

Nunca fue una decisión médica [la eliminacion de la homosexualidad como enfermedad mental] y es por eso que creo que la acción se produjo tan rápido … Fue un movimiento político … Eso es lo lejos que hemos llegado en diez años. Ahora tenemos incluso la Asociación Americana de Psiquiatría corriendo asustado.
-Barbara Gittings, Activista

Para ver “Sombras de vídeo de Gays Admitiendo haber abusado de menores de edad muchachos” , haga clic aquí .

Empezando

La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) actualmente considera la atracción del mismo sexo un trastorno mental diagnosticable y tratable -si uno está marcado por la angustia persistente sobre su “orientación sexual”. El trastorno aparece en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales IV-TR (TR DMS-IV) como una parafilia, eufemísticamente titulado, “la orientación sexual no especificado de otra manera.”

Los psiquiatras comenzaron a utilizar esta frase torpe para referirse a la homosexualidad en 1987, después de poner en peligro a los activistas radicales desde hace más de una década sobre lo que constituye verborrea políticamente correcta. Las negociaciones se han centrado principalmente en la forma de equilibrar las demandas de los activistas políticos radicales con el derecho de cada paciente a la autodeterminación, lo que requiere que la psiquiatría dejar las puertas abiertas para el tratamiento e implica que la homosexualidad es en realidad un trastorno mental. Basta pensar, sería la APA tratar a un hombre blanco que deseaba ser negro animándolo a creer que es negro a pesar de que no lo es? ¿O sería la APA tratar de ayudar al hombre a reducir la ansiedad acerca de ser blanco? Cada decisión acerca de cómo etiquetar la enfermedad mental ha sido impulsado principalmente por la política, no la ciencia. En Homosexualidad y Psiquiatría Americana autor a favor de la sodomía Ronald Bayer señala que en el original de la APA DSM-publiqué en 1951,

… La homosexualidad y otras desviaciones sexuales fueron incluidos entre los trastornos de la personalidad sociópata. Estos trastornos se caracterizan por la ausencia de angustia o la ansiedad experimentada subjetivamente a pesar de la presencia de patología profunda.

En 1968, la APA publicó el DSM-II. En el nuevo homosexualidad manual fue retirado de la categoría de trastornos de la personalidad sociópatas y se coloca en la categoría general de las desviaciones sexuales junto con trastorno de identidad sexual, sadismo, masoquismo, voyeurismo, exhibicionismo, fetichismo, el incesto, el travestismo, la necrofilia, violación, pedofilia, zoofilia, y más. En 1973, la APA votó para rebajar la homosexualidad a una nueva entrada El texto es el siguiente “Perturbación orientación sexual.”:

302,0 Orientación Sexual perturbación [La homosexualidad]

Esto es para las personas cuyos intereses sexuales se dirigen principalmente hacia las personas del mismo sexo y que están ya sea perturbado por, en conflicto con, o desea cambiar su orientación sexual. Esta categoría diagnóstica se distingue de la homosexualidad, que por sí misma no constituye un trastorno psiquiátrico. La homosexualidad per se es una forma de comportamiento sexual, y con otras formas de comportamiento sexual que no son en sí mismos trastornos psiquiátricos, no se mencionan en esta nomenclatura.

Por lo tanto, se convirtió en “desordenada” para que uno desearía que la forma en que uno expresa sus instintos estar de acuerdo con los órganos físicos que la expresan, como si un pez que piensa en sí mismo un ave debe ser considerado enfermo por la esperanza de un día para ser feliz en el agua. En palabras de Ronald Bayer:

A nivel conceptual oponente de la decisión de la Junta estimó que era absolutamente asombroso que “malestar subjetivo” podría proporcionar un estándar por el cual se determina la presencia o ausencia de psicopatología. De hecho, fue la ausencia de tal malestar que reveló las profundidades de la patología.

El ejemplo sociópata llevó a profundos desacuerdos dentro de la APA sobre la angustia subjetiva como la base para lo que constituye la patología. Si un sociópata no experimenta ninguna dificultad puede él ser considerado patológico? Un compromiso político puro, esta categoría peculiar duraría sólo unos pocos años, antes de ser renegociado por un equipo de liderazgo más sobria APA en 1976. Antes de discutir el 1976 renegociación y todos los siguientes, vamos a echar un vistazo más profundo en el contexto en el que el voto 1973 para eliminar la homosexualidad per se llevó a cabo, desde la votación de 1973 fue un punto de inflexión para el movimiento homosexual. Esta votación fue impulsado por la política, no la ciencia.

Evelyn Hooker

Una vida larga y dura-izquierda activista político, el psicólogo y profesor de la UCLA Evelyn Hooker es más que nadie el mérito de haber proporcionado la justificación pseudocientífica para la vista que afirma que la homosexualidad no es un trastorno psicológico. En el libro Una historia natural de la homosexualidad, autor Francisco Marcos Mondimore registra que,

… Después de recibir su doctorado en psicología, Hooker se unió a la facultad de la Universidad de California en Los Angeles y enseñó algunos cursos. Entre sus alumnos era un [hombre que había desarrollado del mismo sexo Trastorno de atracción], a la que se hizo amigo, y con el tiempo se introdujo en su círculo de amigos, la mayoría de otros [hombres que habían desarrollado del mismo sexo Trastorno de atracción].

estudiantes de Hooker “eran muy conscientes de lo que estaba siendo escrito sobre ellos en los libros de psicología, y como la relación entre el Dr. Hooker y estos hombres se acercó más, algunos de ellos sugirieron que los estudian como sujetos de investigación” no objetiva, pero con la único propósito de desafiar a la categorización de la homosexualidad de la APA como un trastorno psiquiátrico. “Después de algunas dudas, Hooker estuvo de acuerdo; de hecho, ella solicitó y recibió una subvención de los Institutos Nacionales de Salud Mental para hacerlo. “El estudio de Hooker,” el ajuste del Hombre Manifiesta homosexual “, publicado en Prueba proyectiva en 1957 fue uno de los dos, junto con Kinsey Comportamiento sexual del varón humano sobre el que en 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría decidió eliminar la homosexualidad de su Manuel diagnóstico y estadístico de los Trastornos mentales II (DSM II).

A pesar de ser desacreditada en abril de 1993 por la revista oficial de la American Psychological Association, American Psychologist, Hooker es el único estudio discutido en breve 2003 amicus de la APA en Lawrence v. Texas, el caso del Tribunal Supremo de Estados Estado que suspende el poder de los estados para hacer cumplir las leyes contra la sodomía. Incluso hoy en día, más de cincuenta años después de su publicación, y quince años después de su ser expuesto como artificial, su estudio es el único periódico que se hace referencia en detalle en la página web principal de la American Psychological Association en su discusión de “gay” y “lesbiana” problemas, ya que los intentos para hacer el caso de que no hay evidencia de una asociación entre personas del mismo sexo Trastorno de atracción (SSAD), adulto del mismo sexo las relaciones sexuales (ASSI), y la psicopatología.

Los reclamos polémicos de Hooker le valió el reconocimiento casi inmediato en los círculos homosexualistas, y como consecuencia de los disturbios de Stonewall en 1969, como la política comenzaron a ciencia triunfo, activistas militantes cada vez más confiado en el estudio de la puta para apoyar sus demandas de que la APA eliminar la homosexualidad de la DSM.

Ocho años después del estudio ahora repudiado-de Hooker, en 1965, Judd Marmor, un influyente psiquiatra USC / UCLA (y la “nueva izquierda” activista político, que había sido previamente involucrado en cuestiones tanto anti-guerra y pro-aborto) recogidos a mano Evelyn Hooker para silla de la American Psychiatric Association ‘s recién creado Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) Grupo de Trabajo sobre la homosexualidad. Los únicos otros representantes de “salud mental” que figuran como miembro de la Junta del Grupo de Tareas NIMH durante este tiempo eran colegas cercanos de Alfred Kinsey y compañeros de pedófilos closeted Paul Gebhard, entonces director del Instituto para la Investigación Sexual en la Universidad de Indiana y John Money de Johns Hopkins. Tanto los hombres defendieron abiertamente la legitimación social de las relaciones sexuales entre adultos, niños e incluso bebés, y participan en actividades despreciables, viles y criminales con el fin de obtener la evidencia de pseudo-científica que necesitaban para apoyar y promulgar sus ideas sobre la sodomía y la pederastia ( para más información, véase más adelante).

La exitosa creación del Grupo de Tareas sobre la homosexualidad NIMH marcó el inicio de un cambio de poder dentro de la Asociación Americana de Psiquiatría. Entre 1965 y 1969 como NIMH deliberaciones se llevaron a cabo, varios médicos los cuales habían trabajado durante años con las personas que luchan con los individuos SSAD y quería participar en las deliberaciones se dejaron deliberadamente fuera de las discusiones por razones ideológicas. Además, un miembro del comité objetivo, un juez de Washington DC, el Honorable David M. Bazelon, renunció durante las deliberaciones del Grupo de Trabajo en la que conozca la dirección claramente no científica de que los miembros del consejo elegidos a dedo Judd Marmors ‘se establecieron en la consideración de la NIMH.

En octubre de 1969, el descaradamente sesgada NIMH publicó un informe sobre “La homosexualidad.” Como era de esperar, el informe se afirma, repitiendo pedofilia Alfred Kinsey, casi palabra por palabra, que la sexualidad es un continuo que va desde la homosexualidad exclusiva a la heterosexualidad exclusiva, y th1at cierto grado de la bisexualidad es la norma humana. (Se evitó mencionar sin embargo que, en vista de Kinsey gusto sexual humana es casi infinitamente maleable y que es consecuencia lógica de este punto de vista que ningún comportamiento sexual puede ser considerado anormal.) Sin ninguna evidencia, el informe indica que cualquier sufrimiento por los hombres que se dedican a la sodomía es causada por el prejuicio social. Por lo tanto, de acuerdo con el grupo de trabajo, no hay nada problemática con la homosexualidad per se. Este informe, junto con el Informe Kinsey y estudio Hooker, dio homosexualists la justificación pseudocientífica que tenían que empezar a desafiar la posición oficial de la APA sobre la homosexualidad.

1970

En pocos años la nueva izquierda psicólogo de UCLA y pedofilia encerrado Judd Marmor, el mismo hombre que había elegido a dedo Evelyn Hooker para silla de la Fuerza de Tarea NIMH varios años antes se convirtió en el vicepresidente de la totalidad de la Asociación Americana de Psiquiatría. Con Hooker y Marmor en papeles prominentes, agitadores fuera de la profesión podían contar con su colaboración en la organización de protestas dirigidas a la eliminación de la homosexualidad del DSM y la radicalización de la APA.

Autor Ronald Bayer, que sirvió como miembro del Instituto Hastings en Nueva York durante el tiempo toma nota de esto en su libro, La homosexualidad y América Psiquiatría cuando escribe que en 1970 el liderazgo de una facción de los psiquiatras pro-sodomía dentro de la APA planeado un “esfuerzo sistemático para interrumpir las reuniones anuales de la Asociación Americana de Psiquiatría.” a pesar de las protestas de motivación política dirigidos a los psiquiatras habían tenido lugar antes, se puede ver el comienzo de un esfuerzo coordinado para politizar el APA en su reunión anual de 1970 en San Francisco. Aquí psiquiatras en discusiones sobre diversas cuestiones relativas al tema de la patología de la homosexualidad se vieron sorprendidos por activistas que habían sido llevados secretamente en la reunión de gritar hacia abajo. Los militantes Gay, un libro acerca de este tiempo, cuenta la historia:

El 14 de mayo de 1970 psiquiatras se convirtieron en presa. Una invasión de la coalición de los liberacionistas de los homosexuales y de la mujer interrumpió la Convención Nacional de la Asociación Psiquiátrica Americana en San Francisco para protestar por la lectura de un documento por un psiquiatra australiano sobre el tema de la “terapia de aversión”, un sistema de tratamiento que trata de cambiar Orientación Gay tecleando sensaciones desagradables (como descargas eléctricas) a los estímulos homosexuales. En el momento de la reunión había terminado, las feministas y sus cohortes estaban a cargo de los homosexuales … y los médicos fueron los acosos de la audiencia.

Los activistas pro-sodomía tomaron el podio y micrófonos. Entonces, Konstantin Berlandt, del capítulo Berkeley del Frente de Liberación Gay, “desfilar por el pasillo con un vestido de color rojo brillante. Aviones de papel navegaban por el balcón. Con dos trabajos aún por descifrar, el presidente anunció que se levante. “A medida que la sesión se suspende varios argumentos estallaron entre los psiquiatras que estaban molestos por la interrupción sorpresa. Un activista gritó a un psiquiatra, “No agite su fu ** ing dedo a mí”, al que respondió el psiquiatra, “Voy a sacudir lo que me plazca.” En otro argumento psiquiatra Dr. Irving Bieber declaró que creía las personas que experimentan atracción del mismo sexo (SSAD) fueron los temas de “ajuste sexual fuera de lugar,” a la que un activista a favor de la sodomía chilló y le llamó “Madre Fu ** er!”

Alentados por la falta de castigo por haber pisoteado los fondos y las libertades de reunión y de expresión de la comunidad médica, activistas interrumpieron una nueva reunión de la Asociación Americana de Psiquiatría, el 23 de junio de 1970. Esta vez en Chicago, que en repetidas ocasiones a gritos el discurso del orador principal. Luego, en octubre, durante una reunión en la Universidad del Sur de California, los activistas pro-sodomía atacaron de nuevo, gritando por otro altavoz y hacerse cargo de la etapa y el micrófono. En noviembre de 1970, el Abogado, una revista pro-gay, informó sobre esas y otras interrupciones, bajo el título “Los psicólogos GET GAY LIB terapia”.

A medida que el aire de otoño heló la nación en 1970 los anarquistas sexuales se volvieron cada vez más amarga. El Dr. Jeffry Satinover señala en su libro, La homosexualidad y la política de la verdad que los activistas comenzaron incluso amenazando ataques físicos y amenazas terroristas, por teléfono ya través de cartas anónimas a los psiquiatras que fueron lo suficientemente valiente como para seguir hablando de sus hallazgos científicos.

1971

A principios de 1971, la APA del presidente nacional de programa de la convención Dr. John Ewing fue advertido por el Dr. Kent Robinson, que actuó como una especie de intermediario ad-hoc entre los activistas pro-sodomía y la APA en el momento, que si un panel-no simplemente acerca de la homosexualidad, pero uno formado por anarquistas sexuales activistas-fue que no se apruebe, activistas arruinaría toda la convención. Adherirse a una intensa presión, Ewing aceptó patrocinar un panel especial para los activistas en la convención anual puede 1971 en Washington DC, bajo una sola condición, de que un psiquiatra Presidente del panel, como es requerido por las normas de la APA. Desde que el Dr. Kent Robinson sabía de nadie más que dispuestos a regañadientes accedió a hacerlo él mismo.

Por lo tanto, en lugar de responder adecuadamente a las amenazas por parte de activistas externos, a través de un aumento de la fuerza de seguridad de forma visible, planificador de convenciones John Ewing cedió a las demandas de los radicales. No sólo Ewing dió a los agresores, fue un paso más allá. Ordenó a su equipo de seguridad a llevar vestidos de civil, que, según el historiador pro-sodomía, Ronald Bayer, en su libro de 1981 La homosexualidad y American Psychiatry, “implicaba una voluntad de montar a cabo en lugar de impedir las manifestaciones.” Para aquellos activistas que tenían “desafiado la autoridad profesional de la psiquiatría estaba claro que sólo la amenaza de desorden e incluso la violencia había sido capaz de crear las condiciones …” de la que se produciría el cambio. “Esa lección no sería olvidado.”

Después de esta capitulación rápida activistas decidieron hacer más demandas. En lugar de la convención de mayo en Washington DC, en un esfuerzo para planificar no sólo más, sino peores interrupciones, un grupo secreto de los psiquiatras a favor de la sodomía y agitadores externos buscó los servicios de radical de izquierda y pro-bestialidad y el núcleo pro-dura activista de la pornografía Franklyn Kameny, que había dirigido el capítulo de Washington DC de la Sociedad Mattachine durante la década de 1960. En palabras de pro-sodomía historiador Ronald Bayer:

“Consciente de la debilidad organizativa de su propia Sociedad Mattachine … Frank Kameny volvió a un colectivo Frente de Liberación Gay en Washington para planificar las manifestaciones de mayo de 1971. Junto con el colectivo, Kameny desarrolló una estrategia detallada de interrupción, prestando atención a los detalles más intrincados logísticos, incluyendo el plan de piso del hotel en el que la convención debía ser alojado. “Kameny declara su objetivo claramente:” Siento que la todo movimiento homófilo … va a estar de pie o caerá sobre la cuestión de si o no la homosexualidad es una enfermedad, y sobre nuestra tomar una posición firme en él … “

A pesar de estar de acuerdo no protestar a cambio de un panel especial, se desató el caos en 1971 la convención nacional del APA en el Omni Shoreham Hotel en grupo de anti-Vietnam manifestantes Guerra, que acaba de terminar una demostración masiva de su propia de Washington DC Kameny, junto con miembros del Frente de Liberación Gay, que había forjado credenciales, proporcionada por los aliados en el interior (algunos en la parte superior), se rompió en una reunión premio al servicio especial de tiempo de vida muy concurrida titulado la “Convocatoria de becarios.” Se tomó el micrófono y Kameny declaró la psiquiatría el “enemigo encarnado.” Un número de agosto de 1971, del Newsweek explica:

Pero aún más que el gobierno, son los psiquiatras que han experimentado la rabia completa de los activistas homosexuales.Durante los últimos dos años, [1970-71] organizaciones gay-lib han interrumpido en varias ocasiones reuniones médicas, y hace tres meses en demostración más agresiva del movimiento hasta el momento, un grupo de 30 militantes irrumpieron en una reunión de la Asociación Americana de Psiquiatría en Washington, donde se convirtieron en los procedimientos serios cerca de caos durante veinte minutos.

Estamos aquí para denunciar su autoridad para llamar enfermos o con trastornos mentales “, gritó el líder del grupo, el Dr. Franklin Kameny, mientras que los 2.000 psiquiatras sorprendidos miraban con incredulidad. “Para nosotros, como los homosexuales, su profesión es la encarnación del enemigo. Exigimos que los psiquiatras nos tratan como seres humanos, no como pacientes para ser curados! La psiquiatría ha llevado a cabo una implacable guerra de exterminio contra nosotros … que todos estamos rechazando como nuestros propietarios. Usted puede tomar esto como nuestra declaración de guerra!

Independientemente de la interrupción, unas horas más tarde, el panel prometido discusión presentada por el mismo grupo de manifestantes-procedió sin objeciones por la APA, “Además de Kameny el panel incluyó Larry Littlejohn, de la Sociedad para los Derechos individuales en San Francisco , del Martin, uno de los fundadores de los pro-sodomía Hijas grupo activista de Bilitis, Lilli Vicenz, una activista lesbiana, y Jack Baker “del alumnado presidente electo de la Universidad de Minnesota.” Irónicamente, en el mismo momento, en 1971, mientras que los activistas mencionados estaban haciendo el caso que la sodomía es saludable, seguro y natural, un virus mortal estaba pasando silenciosamente a través de comunidades de hombres en todo el país. Sólo una década más tarde, miles de hombres estarían muertos o muriendo de SIDA.

Según Ronald Bayer, “hacia el final de la convención Kameny y Littlejohn informados Kent Robinson que querían presentar sus demandas para la eliminación de la homosexualidad de la nosología oficial de la APA, DSM II, a los miembros del Comité de Asociaciones de nomenclatura.” Una vez más , bajo una intensa presión, se organizó una reunión y, aunque no pasó nada, el proceso “, de transformar la indignación general, en una demanda política específica había sido puesto en marcha.”

Poco después de la convención de mayo, el 7 de junio de 1971, Franklin Kameny escribió una carta a Psiquiátrica Noticias amenazando la APA no sólo más, pero peores interrupciones. En esta carta se afirma:

“Nuestra presencia allí era sólo el comienzo de una campaña cada vez más intensa por los homosexuales para cambiar el enfoque de la psiquiatría hacia la homosexualidad o, en su defecto, para desacreditar la psiquiatría”.

Las protestas continuaron a lo largo de los próximos años. Kay Tobin Lahausen, co-autor de The Gay cruzados describe una variedad de activismo:

Hicimos todo tipo de protestas … Cuando el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas salió de alguna reunión y se metió en su gran limusina negro, recuerdo que iba loco, mecedoras y golpes en la limusina … Nunca había sido sitiada por un grupo de homosexuales antes de. Pero él había dicho algo que nos puso en marcha.

amante de Lahausen Barbara Gittings era un conocido activista durante este tiempo también. Aunque Gittings no era un bibliotecario, que fue el primer jefe de la Asociación Americana de Bibliotecas “Grupo de Trabajo Gay.” Su objetivo era llevar los libros que defienden la sodomía a la atención de los bibliotecarios, con la esperanza de haberlas incluido en sus bibliotecas.En una reunión de la Asociación Americana de Bibliotecas Gittings estableció un mismo género cabina que se besa para atraer la atención sobre su causa. Gittings habla de su activismo en contra de la APA:

Además de la ALA, que estaba también muy involucrado, junto con muchas otras personas, en los esfuerzos para conseguir la Asociación Americana de Psiquiatría … dejar caer su cotización de la homosexualidad como una enfermedad mental. Los psiquiatras fueron uno de los tres grupos principales que tenían sus manos sobre nosotros. Tenían un tipo de control sobre nuestro destino, a los ojos de la opinión pública, por un largo tiempo. La religión y la ley eran los otros dos grupos que tenían sus manos sobre nosotros. Así, además de estar enfermo, estábamos pecaminosos y criminales. Pero la etiqueta de enfermedad infecta todo lo que hemos dicho y hecho que sea difícil para nosotros para ganar credibilidad para cualquier cosa que dijimos a nosotros mismos. La cuestión enfermedad era de suma importancia.

1972

Barbara Gittings trabajó con Franklyn Kameny juntar un grupo especial en la convención anual de la APA 1972 en Dallas. Los activistas entienden que al continuar el anfitrión de paneles de discusión sobre el tema de la eliminación de la homosexualidad del DSM, que podrían hacer que parezca como si los psiquiatras fueron divididas al menos en el tema. Activistas Marshall Kirk y Hunter Madsen explican este punto en un libro posterior titulado Después del baile cuando afirman que “habla constantemente construye la impresión de que la opinión pública está dividida al menos en el tema …” El Dr. Kent Robinson de nuevo “jugó un papel central , esta vez haciendo arreglos para una presencia plenamente institucionalizado “y” una subvención de la Fundación Falk cubrió los gastos de viaje de varios activistas, así como el coste de un stand de exposición en la era científica “.

El panel incluyó nuevamente Franklyn Kameny, Barbara Gittings, y la nueva izquierda psiquiatra y luego vicepresidente de UCLA de la APA, Judd Marmor, como moderador. El panel también incluye un período de seis pies cuatro, trescientos psiquiatra libra de una facción pro-sodomía secreta dentro de la APA llamado “Gay-PA,” que llevaba un disfraz que consistía en una máscara de goma, una peluca enorme, y un smoking holgada . Este psiquiatra encubierta también habló a través de un micrófono que distorsionaba su voz, y se identificó en la reunión sólo como “Dr. H. Anónimo. “Este psiquiatra más tarde llegado a ser conocido como el Dr. John Fryer, quien en ese momento era un profesor sin plaza fija en la Universidad de Temple en Filadelfia.

Durante el panel, en medio de una multitud de más de 200 psiquiatras, “Dr. Anónimo “anunció la existencia de la” Gay-PA “, que se reunió socialmente, admitió a frecuentar casas de baño, y ofreció una cena secreta cada año durante la convención anual de la APA. Además, anunció que más de 100 miembros “Gay-PA” estuvieron presentes en la convención. Para los activistas pro-sodomía esta mesa redonda negrita fue un gran éxito. Su sola presencia en la convención impulsó la publicación pro-sodomía Abogado de informar que “Psiquiatría y la comunidad gay, finalmente pudieron haber llegado a un punto de inflexión”.

Además de panel, autor Edward Alwood señala en su libro Noticias recta que Kameny también, “reconocido que al participar en la convención que tenía una rara oportunidad de integrar el evento. Incluso asistió el baile de los psiquiatras anuales.Cuando la banda empezó a tocar la música, Kameny agarró Phil Johnson, un local de Dallas [activista en favor de la sodomía] y “los dos hombres waltzed a la pista de baile. Los psiquiatras aturdidos y sus cónyuges observaban sin habla, la mayoría de ellos pretendiendo que no estaban viendo la misma.

Siguiendo el panel en la convención de 1972, un debate interno fabricado generada por unos activistas dentro de la APA surgió cuando el activista pro-sodomía Richard Green, entonces director del Sexo Programa de Tratamiento de Identidad Investigación y en la Escuela de Medicina de la UCLA publicó un ensayo titulado “La homosexualidad como una enfermedad mental “en el International Journal of Psychiatry. Ronald Bayer señala en su libro La homosexualidad y América Psiquiatría que,

El ensayo de verde fue seguido por al menos seis respuestas invitadas formalmente, al menos cuatro de los cuales se calcularon para agudizar la conciencia de los profundos desacuerdos que habían empezado a caracterizar opinión sobre la homosexualidad. En lugar de expresiones de duda e incertidumbre, que eran inequívocamente declaraciones partidistas.

Judd Marmor y Martin Hoffman expresaron su apoyo claro e inequívoco para el puesto que la clasificación de la homosexualidad como una enfermedad mental representa nada más que el encubrimiento de los juicios morales en el lenguaje de la ciencia. Charles Socarides y Lawrence Hatterer defendieron la perspectiva psiquiátrica tradicional. Especialmente para Socarides, no había ninguna razón para reabrir la cuestión de la condición patológica de la homosexualidad. De hecho, él percibió Verdes postura pseudo-agnóstico como un rechazo de los resultados de la ciencia-un rechazo encubiertos bajo la apariencia de la postura científica “.

Por activistas pro-sodomía mediados de 1972 se había creado la ilusión de que muchos psiquiatras estaban rompiendo filas con las opiniones tradicionales sobre la inclusión de la homosexualidad dentro del DSM. Como resultado, muchos psiquiatras que pueden haber sentido los sentimientos de los derechos civiles relacionadas con el movimiento, sin embargo, no estudió la sexualidad humana en longitud y en gran parte ignorante de muchas de las teorías más importantes relacionados con la materia, comenzaron a romper filas y saltar sobre la nuevamente percibida banda vagón en apoyo de la eliminación de la homosexualidad como una categoría dentro del DSM.

El 8 de octubre de 1972, después de la convención anual de la APA, “activistas llevaron a cabo lo que vendría a ser vista como una de sus más importantes” manifestaciones zap “cuando se dirigen a una reunión de la Asociación para el Avance de la Terapia de Conducta en Nueva York. Durante la reunión, más de un centenar de miembros de la Alianza de Activistas Gay ‘(GAA) “protestaron y se distribuyeron un volante fuera del hotel titulado” Cualquiera tortura? “-en Referencia al tratamiento de choque asociada con la terapia de aversión. Mientras tanto, en el interior, varios activistas fueron capaces de penetrar la seguridad y de infiltrarse en una sesión de terapia de aversión. “Esto es!”, Gritó Ronald Oro, director de medios de GAA.“Estamos tomando más!” El oro requisado el micrófono y exigió que la etiqueta de la enfermedad unida a la homosexualidad ser removido de manual de diagnóstico oficial de los psiquiatras. “La historia” fue un lugar destacado en el New York Times de la mañana siguiente “.

1973

Durante este tiempo, “un cambio dramático en los eventos se perfila detrás de las escenas en el APA.” Mientras que los militantes se zapping psiquiatras en las convenciones que también estaban trabajando entre bastidores para elegir a los psiquiatras que simpatizan con su agenda a la Junta de la APA. El tiempo era perfecto ya que la APA fue muy dividido en el momento sobre la guerra de Vietnam. Homosexualists combinar sus esfuerzos con los sentimientos anti-Vietnam y formó un nuevo Comité, que se hace llamar el “Comité de Concerned psiquiatras” y comenzaron una campaña para elegir a los activistas y homosexualists anti-Vietnam de la Junta de la APA. De acuerdo con Medscape Medical News:

Desde el final de la Segunda Guerra Mundial para hasta entrada la década de 1970 la APA había sido dirigido por una camarilla; el comité de nominaciones sería presentar una lista con candidatos únicos para cada oficina que automáticamente sería elegido. Era conocido como un antiguo club de niños y había un gran resentimiento. Ese grupo resistió el cambio o la reforma en lo que respecta a la guerra de Vietnam, o con la sexualidad, o para una serie de otros temas del día.

“El Comité de Concerned psiquiatras” reclutó Dr. Alfred Freedman a presidente contra el establecimiento. Él aceptó su nominación y después de una campaña polémica, él ganó la elección “, con un margen de 3 votos de un total de 20.000.”

Medscape Medical News señala que tan pronto como el Dr. Freedman asumió que apoyaba el movimiento para eliminar la homosexualidad del DSM:

Para entonces, la Junta APA tenía muchos miembros recién elegidos que estaban comprometidos con la reforma y de apoyo de la resolución del Dr. Spitzer. “Así que en 1973 la elección fue muy importante porque la junta del año anterior nunca habría apoyado la desclasificación de la homosexualidad”, señaló el Dr. Freedman.

Freedman relata además:

En las elecciones de la APA de 1972 y 1973 su preocupación por los problemas sociales derivados de un número de individuos como miembros de la Junta Directiva que estaban comprometidos con el cambio, incluyendo la eliminación de la homosexualidad per se de la nomenclatura oficial de la APA.

Ronal Bayer se compromete a:

… Psiquiatras comprometidas con el activismo social habían montado recientemente una impugnación de la vieja guardia de la Asociación, y los que fueron amenazados por la orientación de la nueva dirección se podía contar para reaccionar casi visceral en la oposición.

Durante este tiempo:

… Un cambio dramático en los eventos se perfila detrás de las escenas en el APA. Durante el zap de los psiquiatras en el mayo [1972] convención anual, un miembro de la audiencia había reconocido Oro de haber asistido a la universidad con él y le presentó a Robert Spitzer, un miembro del Comité de Nomenclatura de la APA, que establece las clasificaciones oficiales de enfermedades. Como ex reportero del diario el comercio de entretenimiento Variety, Oro al instante reconoció el valor de su nuevo contacto y comenzó a ejercer presión para una reunión del Comité de Nomenclatura y representantes de la GAA.

El comité de la APA sobre Nomenclatura y Estadística era responsable de publicar el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Vagamente coordinada con la clasificación internacional de enfermedades médicas, el DSM enorme influencia había definido la homosexualidad punto de vista médico, a la par con muchas otras desviaciones sexuales porque las personas que habían desarrollado del mismo sexo Trastorno de atracción (SSAD) no tenía una persona adulta del sexo opuesto como su principal objeto de interés sexual. Robert Spitzer, que con el tiempo se convertirá en el experto preeminente en la clasificación de los trastornos mentales sobre una base estadística y el director general del sistema de clasificación oficial de la psiquiatría, a continuación, fue consultor del Comité de Nomenclatura. Spitzer simpatizaba con los activistas por motivos de derechos civiles.

[Spitzer] … finalmente acordó la constitución de la reunión, siempre que se mantuvo secreto. Después de aceptar la estipulación de oro fue detrás de la espalda de Spitzer y notificó a la prensa. El 9 de febrero, 1973 Boyce Rosenberger, un escritor de ciencia en el New York Times escribió un artículo sobre el tema. El titular decía: SIQUIATRAS REVISIÓN DE SOPORTE DE LOS HOMOSEXUALES.

Aunque el artículo enfureció a la APA, que aseguró a los activistas que se les daría una audiencia. Oro observa que:

El artículo no sólo llamó la atención lo largo y ancho vez fue en los tiempos pero les dejó constancia … A pesar de que el Comité de Nomenclatura no llegó a aprobar el cambio, Spitzer, que era el jefe del comité invitó Oro para presentar su caso ante el la totalidad de miembros de la asociación en su convención anual 1973 en Hawai el mes de mayo siguiente.

“En el momento de la convención de la APA de mayo de 1973 en Honolulu, vistas de Spitzer se habían movido bastante lejos.” El contacto con los activistas pro-sodomía que insistían en que estaban totalmente satisfechos con sus vidas y que utilizaron los estudios de Kinsey y Hooker a tierra sus reivindicaciones persuadió Spitzer a reconsiderar sus puntos de vista. Sin embargo, con el fin de justificar reconsiderar sus puntos de vista; Spitzer también se vio obligado a reconsiderar todo su concepto de lo que constituye un trastorno psiquiátrico.

Con El Tiempo, en Lugar de Reconocer Que la homosexualidad constituye de Hecho de la ONU trastorno psiquiátrico en Virtud de 1973 Definición de la ONU trastorno de la APA, Como “lo que inhibé EL FUNCIONAMIENTO naturales del propio diseño Físico,” Spitzer opto por change La definition de Lo Que el término desorden “” en Realidad SIGNIFICA por completo.Nueva Definición de “trastorno mental» de Spitzer se convirtio Así: “. Lo Que Provoca regularmente malestar subjetivo o se Asocia habitualmente con ALGÚN Deterioro generalizado de la Efectividad O FUNCIONAMIENTO social” Durante El Tiempo Que Spitzer ESTABA Cambiando hacer s s posición y La FORMULACION de desmesuradamente Su Propia Nueva Definición de la la frase “trastorno mental” , Un verdadero Caso de Poner el carro Delante del caballo, El también ESTABA Planeando la mesa redonda Que habia Prometido Activistas se llevaria ONU cabo en la edición de mayo 1973 de la Convención anual de La APA en Honolulu. Como Spitzer altera su Punto de Vista SE Hizo Cada Vez Más Dispuestos a apilar el panel de de Discusión de la ONU a favor de los Activistas. El RESULTADO FUE definitiva de la Inclusión de Solo dos Psiquiatras Contra la supresión de la homosexualidad, Charles Socarides e Irving Bieber, y Cuatro Psiquiatras en favorecer de la Eliminación; . Judd Marmor, entonces vicepresidente de la APA y La Nueva Activista Político de Izquierda, Robert Stoller, Richard Green, y Ronald Oro en El Día de la Convención del oro se Situo en el atril ante Una multitud de 5.000 Psiquiatras y Los insto ONU “Parada, Llamando a la homosexualidad una enfermedad. ‘ “” Esa Misma tarde la Prensa Asociada Lleva Una historia de las Naciones Unidas sobre el de la Sesión, Lo Que provocó La Cobertura En Los Periódicos de todo el pais.MÉDICOS DEBEN Ninguna Llamar la homosexualidad Una enfermedad, FUE EL titular en la Historia corta AP en el New York Times el 10 de mayo “Interpretación de la revista Newsweek del evento FUE El Más Caballero,” Los Indicios parecen Ser Que la [Nomenclatura] Comité decidirá Deje caer la homosexualidad de su Lista de aberraciones mentales. despues de la Convención Ronald oro Trajo Robert Spitzer (Que Nunca habia Conocido una unidad ONU psiquiatra Que Trabaja Que abiertamente admitido una Participar en la sodomía) con el a una función f f secreta del “Gay PENSILVANIA.” A Pesar De Que los Miembros de la “Gay PA” les molestaba inicialmente Que El Oro les habia Expuesto ONU extraño ONU, Que Finalmente se asentaron en la circunstancia de Como Una Oportunidad para ofrecer la ONU Argumentos EMOCIONALES Spitzer en su propio favor. De Hecho, en El libro de pro-sodomía autor Ronald Bayer homosexualidad y América Psiquiatría, senala Que la Reunión de Spitzer con los Miembros “Gay PA”: … Una sacudida emocional proporciona Que le llevo ONU PreparAR, Dentro de mes de las Naciones Unidas, Una propuesta para la Eliminación de la homosexualidad de la nomenclatura. Spitzer llevo rapidamente el asunto f f Una La atención del Dr. Henry Brill, era Que El presidente del Grupo de Trabajo Sobre nomenclatura y Estadística para La APA en El Momento. Continuación Brill, SE ASIGNA Spitzer para PreparAR una nota resolución Y “científicamente Sólida” y “persuasiva” que se presentará al Consejo de la APA Sobre Investigación y Desarrollo, a la Comisión de Referencia, ya la Junta de síndicos. el Dr. Spitzer redactó rapidamente una resolución de Tres Páginas y solicito el Dr. Charles Wardell Pomeroy Silverstein y para ayudarle ONU PRESENTAR La Mayoría de los Casos de la ONU a favor de la sodomía ante el Consejo de la APA en el Comité de Referencia de Investigación y Desarrollo y.

Fundamentalmente:

Dado Que ninguno de los Miembros del era del Comité de la ONU experto en la homosexualidad, Hubo ONU considerables Interés En Los Datos Que se habian Presentado, gran parte del cual sea FUE nuevo párrafo Los Que tendria Que evaluar v Las Cuestiones planteadas por la convocatoria De Una nomenclatura Revisada. en raras Ocasiones, TIENE UNA decisión tan Importancia fundamental, Que afecta la ONU Muchos, ha Hecho para la APA, por Pocos bronceado, Que Sabia muy poco sobre el tema de las Naciones Unidas, y Es Tan Mala s s posición de Juzgar la Calidad Científica de la Representación Que Se ofertas. Pedófila Charles Silverstein abrió su Presentación ante el Comité con el estudio ilegítimo de Hooker y también presento algunos adj adj de los Trabajos Ahora repudiado de Kinsey. Hizo Hincapié en las Reivindicaciones de Kinsey Sobre la Frecuencia de la sodomía, Pero ha Pasado por Alto El Hecho de que Kinsey también Fue Un pederasta Que considera Que la sexualidad es Una preferencia cambiante. “El comité ESTABA impresionado”, ESCRIBE Ronald Bayer, “por la Manera sobria y profesional” en el Que Charles Silverstein, Ph.D. , (Que Más Tarde autor La Alegría del Sexo Gay y La Nueva Alegría del Sexo Gay) presento la pro -sodomy Caso. Fellow de pedofilia Wardell Pomeroy, co-autor del volumen de imprimación y Kinsey (al Igual Que Todos SUS Colegas Masculinos) Uno de los amantes de Kinsey, también argumento ante el comité. “clínica” Pomeroy argumento Que los Datos de Kinsey Encontró Que la homosexualidad no se asocio con la psicopatología Y Que Todos Los Demás Estudios de homosexualidad hijo intrínsecamente Viciados Porque se basa en Muestras de en Lugar de las Muestras de la Población, Como Si Esto no le Fuera que es Una comparativa cuantitativa periódica patografía requeriría? Aún Así, eS Ambas Declaraciones Mentiras ERAN planas, especialmente indignantes Porque los Datos de Kinsey en Si, Parr El que Pomeroy Fue en parte del gran responsable-FUE fraudulenta sesgadas por evidentes sesgos de muestreo de la Población, y La acosa e INCLUSO EL soborno de Sus Sujetos encarcelados y de otra Manera institucionalizadas, Que Eran no se informa de Como tal. Pomeroy Más tarde admitió las DEFICIENCIAS del Informe Kinsey en su libro el doctor. Kinsey y el Instituto para la Investigación Publicada sexual poco los Antes de esta Reunión Misma -QUE Aún Así, Los Que no mencionó. Despues de Silverstein y Pomeroy presentados al Comité de Referencia, Robert Spitzer presento la “s s posición oficial” de la llevo Evelyn Hooker “Fuerza de Tarea NIMH Sobre la homosexualidad” a la Junta directiva de la APA. de Acuerdo con Psiquiátrica Noticias, que se era “. Esencialmente es la lógica de la Presentación del Dr. Spitzer Que la Junta tomo su decisión” en resumen el cambio por el Cambio , Spitzer ALEGO Que: 1. . “La homosexualidad exclusiva” era Una parte normal de la Condición Humana de de, La UNA DEMANDA Basada en los Datos de Kinsey Ahora desacreditado 2. La homosexualidad no hay aire cumplia Los Requisitos de trastorno psiquiátrico de la ONU, ya qué “sin causa del Tanto regulares de la angustia Subjetiva o se Asocia habitualmente con ALGÚN Deterioro generalizado en la Efectividad O FUNCIONAMIENTO sociales [sic]”, Una Afirmación Que Cambió la Definición del término “desorden” psiquiatría PARA TODOS Y TODOS LOS trastornos. 3. Spitzer argumento, BASADO en Marcell T. Saghir y Eli Robin de “La homosexualidad masculina y femenina” que la homosexualidad era normal. (Fue duramente Sorprendentemente mala calidad-FUE criticado por Sus Colegas de Como El Tiempo de Su, Que con la Investigación, Pero ninguna Crítica FUE abordada por el presentador o el comité.) AUNQUE Spitzer no Lo Dijo entonces, en Correspondencia dESPUÉS ha DICHO Que Otro Componente Importante de El caso FUE Obra de Evelyn Hooker. El Comite de la APA sin embargo de ninguna Hizo Una referencia Estudios Críticos cuentos de Como Saghir y Los Estudios de suicidio de Robin, Lo Que Indica Que la homosexualidad pecado causar “malestar subjetivo” Y Que su estudio Encontró: Diferencias en los patrones de Comportamiento y La psicología de los homosexuales en comparacion con Todos . Hombres Los Demas Como Eran fraudulentas Como resultado m m de la puta, diferencias Estas sí de Han complicado percibidos AÚN SUS RESULTADOS. :: No obstante, el 15 de diciembre de 1973, Siguiendo el Consejo de Los Nuevos Asesores de la APA, pedófilos El Dos , el Dr. Charles Silverstein y Wardell Pomeroy, dos tercios de la Junta de la APA de síndicos (Apenas quórum des) Capitulo ante las Demandas de los Radicales y aprobo la Resolución de Spitzer votando una rebajar la homosexualidad de la Situacion de una Enfermedad una La categoría Más leve de una “perturbación orientacion sexual”, con Solo dos abstenciones. Tanto por lo, la séptima impresión del DSM en 1974 coLoCo Una nota especial Que Anuncio Que la APA ha VOTADO para ELIMINAR la “homosexualidad” per se como trastorno de la ONU de metales y sustituirla por Una Nueva categoría titulada “Orientación perturbación sexual”. La Nueva entrada se sotavento de la siguiente Manera: 302,0 Orientación perturbación sexuales [la homosexualidad] Esto Es Para Las Personas: Cuyos Intereses sexuales en sí dirigen Principalmente Hacia las Personas del Mismo Sexo y que estan ya perturbado por mar, en Conflicto con, interruptor o DESEA hacer orientacion sexual. Esta categoría diagnóstica se distingué de la homosexualidad, que por Si Misma no constituye unidad ONU psiquiátrico trastorno. La homosexualidad per se es Una forma de Comportamiento sexual, y con Otras Formas de Comportamiento Que sexual sin Sean ELLOS MISMOS Los trastornos PSIQUÍATRICOS, no se mencionan en Esta nomenclatura. Como se ha mencionado, se convirtio en “desordenada” Que uno para desearia Que la forma en que uno Expresa su o Su instinto estar de Acuerdo con Los Órganos Físicos Que la expresan, de nuevo, de Como SI ONU pez Que Piensa en Si Mismo ONU ave Dębe Ser considerado enfermo por La Esperanza de Un día para ser feliz en el Agua. en Palabras de Ronald Bayer : . en oponants ONU conceptuales Nivel de la decisión de la Junta estimo que se era Absolutamente Asombroso Que “malestar subjetivo” podria proporcionar la unidad ONU Estándar por el Cual se Determina la Presencia o ausencia de psicopatología de Hecho, FUE La ausencia de tal malestar Que Revelo las Profundidades de la patología. un Compromiso Político Puro, esta categoría peculiar duraría años Sólo UNOS POCOS, los Antes de Ser renegociado por un Equipo de Liderazgo Más sobria APA. en un Comunicado de prensa posterior a la decisión del presidente de la APA Alfred Freedman, … subrayaron EL SIGNIFICADO Científico Limitado de los votos para ELIMINAR La homosexualidad del DSM-II, social. al Tiempo Que subraya su Enorme Importancia Dr. correcto es Freedman. Esto no Fue Una decisión Científica Fue Un movimiento poitical. Como se Muestra, la Junta de la APA se apilan en las Elecciones de 1973, DEBIDO a Los sentimientos Sobre la Guerra de Vietnam, el movimiento negro por los Derechos Civiles, y la simpatía de los homosexuales DEBIDO un Su estado estigmatizado en la sociedad. El hombre Que Fue Elegido presidente de la APA Durante Este Tiempo, era El presidente electo John Spiegel AÚN ONU homosexual El Mismo, por Supuesto, Que todavía ESTABA encerrado en el Momento de su elección realizada Realizada. Con Una Junta apilados por simpatizantes homosexuales, los Activistas se les Dio la autoridad f f tácita para aterrorizar a los Psiquiatras opuestas. artículo ONU aparecido en Psiquiatría Noticias acerca de este Tiempo, Recuerda Que los Activistas pro-sodomía comenzaban inflexibles ONU Hablar de Psiquiatras de Como “criminales de guerra”, implicaciones Estafadores obvias. Posiblemente ante el Temor por Su Seguridad, y ciertamente cansado por el acoso constante, dos Miembros de la Junta simplemente se abstuvieron de Votar. El Hecho de Que La Junta FUE Influenciado e intimidó es ningún secreto. Periodista pro-sodomía Andrew Sullivan ha escrito Que en diciembre de 1973, la APA, “… la política de presión intensa Bajo Una … elimino la homosexualidad de su Lista oficial de los trastornos PSIQUÍATRICOS …” El Abogado, habla de,… Lo Que Pasó en 1973 en … Referencia a la extendida Las Protestas de la Comunidad homosexual Que condujo a la homosexualidad Caída de la APA del DSM. Activista ESCRIBE Mark Thompson, Justo Antes del Primer Dia del Año, la Junta directiva de la Asociación Psiquiátrica Americana declararon Que ya no estabamos Enfermos.

1974

Despues de 15 de diciembre de 1973 APA voto para ELIMINAR La homosexualidad Como un trastorno mental, del DSM, el Muchos Miembros se convirtieron indignado por la forma politizada su profesión se habia Convertido. Consideraron Que la psiquiatría (Que Se Supone Que Es Una ciencia) SE HABIA Cambiado unicamente Como resultado m de la Presión Política.por Primera Vez en La “Historia del Cuidado de la Salud … un Diagnóstico o La Falta de Diagnóstico se decidio por el Voto Popular y no en Evidencia Científica” Los Disidentes y temen Que la ciencia Seria indefenso contra el pecado una ola de fin de Protestas: ? Ahora Parece que Si los Grupos de Personas marchan y Elevan lo Suficiente demonios pueden cambiar nada en el Tiempo … Will esquizofrenia Ser el siguiente en respuesta a la decisión de política Que se habia Hecho Con El pretexto de la Ciencia de la ONU Grupo de Psiquiatras de Oposición Dirigido por el Dr. Charles Socarides presento la uNA PETICIÓN Para una referéndum Parr revertir la Acción de la Junta Al Día siguiente. Llamaron a una Votación completa pOR 17.905 Miembros de la APA. a Pesar de la PETICIÓN de una Votación de totalidad Tenia el potencial de politizar AÚN MAS lA APA, Que ESTOS Miembros se oponían a, consideraron Que la Credibilidad Científica de su disciplina Pendía de la unidad ONU hilo y era Que esta la Unica Manera de revertir el Daño no Realizada Científica una profesión hacer. la mayoria de homosexualists Artemia Una Votación de totalidad. Sin embargo, la “Fuerza de Tarea Nacional Gay” (GNFC) se preparó. Alguien en el interior, lo mas probable Judd Marmor Que ESTABA Realizando Una Campaña para presidente en ESE Momento, les proporcionó Toda La Lista de Direcciones de los Miembros de la APA. Con salida Identificarse a si Misma Como una Organización del NGTLF Envió una carta a todos los Miembros de Cada archivo instando a Votar para ELIMINAR la homosexualidad del DSM. la carta Que. Ser parecia de la Junta de Síndicos de la APA y sen Tenia Nada que ver con la Credibilidad Científica del movimiento para ELIMINAR La homosexualidad Como un trastorno mental, En Cambio, la carta decia lo siguiente: . Seria Un paso tumbas y potencialmente embarazoso para Nuestra pROFESION a Votar en Contra de una decisión Que Fue Tomada Despues de una consideración seria y extendida por Los Órganos Dentro de Nuestra Organización Designados para examinar · · AEE Cuestiones el 9 de abril de 1974, se Dieron ONU conocer Los Resultados de la Votación. Sólo 10,555 de los 17.905 Miembros de la APA votaron en la elección realizada Realizada.

Los resultados fueron los siguientes:

Total de Miembros de la APA con derecho a voto: 17905 , Número de Miembros de la APA Que Realmente voto: 10.555Número de Miembros Que “Abstención”: 367 Número de votos “no” -votes para mantener la homosexualidad del DSM Como trastorno mental, de la unidad ONU: 3.810 Útiles-califican Número de “si “para ELIMINAR La homosexualidad del DSM Como trastorno de la ONU mentales: 5,854 Bruce Voeller, el jefe de la NGTLF admite, Por lo Tanto, una carta” Nuestra carta costoso Tal Vez ha de Hecho La Diferencia “. de Importancia Crítica ostensiblemente de Sus firmantes Época En Realidad de Activistas homosexuales Radicales. A la luz de los Hechos lo serio PUEDE tomarse el Voto declarar la homosexualidad no solitario trastorno de la ONU mental? El voto pecado FUE EL RESULTADO DE CUALQUIER Avance Científico. Fue . el m resultado m de Una Campaña Política Erudito católico Enrique Rueda Está de Acuerdo: . Votación este pecado FUE EL RESULTADO DE UN Análisis Científico Despues de años de minuciosa Investigación . TAMPOCO FUE Una elección realizada Realizada Puramente objetivo m m Tras la Acumulación de Datos incontrovertibles El Mismo Hecho De que el Voto FUE Tomada REVELA la Naturaleza del Proceso en cuestión f f, ya Que la existencia f f de Una ortodoxia en Si Mismo, en contradicción con la esencia de la Ciencia. Cuando Los Activistas afirman publicamente Que El era del voto Una decisión Científica se esconden años de Intimidación, engaño,. Grupos de Presión interna y la elección realizada Realizada y Toma de posesión del comité en Los Círculos pro-sodomía Sin embargo, los Activistas hijo muy franco Sobre La Realidad de los votos.Pro-sodomía autor Ronald Bayer senala Que la APA: … HABIA Sido Víctima de la enfermedad de Época Una tumultuosa, Cuando Los Conflictos perturbadores amenazados de politizar Todos Los Aspectos de la Vida Estadounidense. ONU igualitarismo furiosa … Tenia ONU Psiquiatras Obligado Negociar La Situacion patológica de la homosexualidad con Los Mismos homosexuales. el resultado m m pecado FUE Una conclusión Basada en Una aproximación de la Verdad Científica SEGÚN lo dictado por La Razón, era Sino Que Una Acción demandada por El Carácter ideológico de los Tiempos. Amantes homosexuales Kay Lahusen y Barbara Gittings Saben Lo Que Realmente Sucedió. en la Historia de . fabricación de libros Que Son Bastante Abierta Sobre La Realidad Kay: “Esto Policy decision siempre FUE Más Una Que Una decisión Médica.”Barbara: “. Nunca Fue Un Médico toma de Y por eso creo Que la Acción se produjó Rápido bronceado despues de uN TODO, época en solitario Tres años de el Momento en que las feministas y los homosexuales primera zapping de la APA en una Sesión de Terapia de Comportamiento a la Vez Que el Consejo de Administración voto en 1973 para aprobar la Eliminación de la homosexualidad de la Lista de trastornos mentales. Fue Político movimiento de las Naciones Unidas. ” . La APA se dejo intimidar a Fondo En 1974, Despues de la Votación de la APA, Gittings FUE Entrevistado por el movimiento pro-sodomía historiador Jonathan Ned Katz. Gittings se jacta: “. Eso Es Lo Lejos Que hemos llegado en Diez Años Ahora TENEMOS INCLUIDO La Asociación Americana de Psiquiatría corriendo asustado “.

1975

En 1975, la Asociación Americana de Psicología, Que es más grande Directivos Tres Veces Que la American Psychiatric Association- también recibio El Mensaje de Intimidación CUANDO cedieron a Las Demandas de los Radicales y La Presión de los Psiquiatras Más Autorizadas. En el libro, El largo Camino hacia la libertad Explica el autor, Enero … La Asociación Americana de Psicología y la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia se hicieron eco de la Asociación Americana de Psiquiatría en Nombrar La homosexualidad no Es Una Enfermedad. La Asociación Americana para el Avance de la Ciencia publica la (AAAS) . La Revista Científica Ciencia La Intimidación POR instancia de parte homosexualists hABIA TERMINADO Parr ELLOS también: . “Bajo la Presión de los Grupos Científicos de los homosexuales, la revista Ciencia prohibió el sesgo anti-gay en su contratación de Personales y La Publicidad” en 1977, la Asociación Nacional de Trabajadores Sociales voto a Mismo Hacer que aqui, ya no lo harian Reconocer la homosexualidad Como un trastorno mental. a Pesar de las capitulaciones, el pecado TODO ESTABA busque parrafo homosexualists Dentro de la Asociación Americana de Psiquiatría en 1975.

1977

En 1977 parte de la Presión Política habia disminuído En torno al tema de la homosexualidad y Las opiniones comenzo un switch to Una Vez Más, Esta Vez En Una Dirección Más sobria. Un estudio Llevado a cabo during this Tiempo por la revista Aspectos Médicos de la sexualidad Humana Encontró Que El 69 por Ciento de los Psiquiatras sin Estuvo de Acuerdo con los votos para ELIMINAR La homosexualidad de la Lista de los Trastornos Mentales de la DSM. Estós Nuevos Hallazgos sugieren Que la Dirección de la APA ya no repre La Opinión de la Mayoría. El Análisis de Los Primeros 2.500 respuestas A una Encuesta de 10.000 Psiquiatras Encontró Que El 69 POR Ciento Cree Que la homosexualidad Suele representar Uña adaptación patológica. Sólo EL 18 pOR Ciento pecado Estuvo de Acuerdo Con de este proposición. El Sesenta por Ciento de los encuestados Afirmo Que Los Hombres homosexuales Eran Menos Capaces de “maduras amorosas, Relaciones” que SUS Contrapartes heterosexuales. Finalmente el 70 por Ciento Apoyo La Opinión de Que Los Problemas con Experimentados Por los homosexuales Eran mas a el MENUDO EL RESULTADO dE “Conflictos Personales” Que de estigmatización. de Este Modo, en 1977, Solo Cuatro años Después de la membresía de APA habian VOTADO para ELIMINAR la homosexualidad del DSM-II de la ONU de Como trastorno mentales Uña abrumadora mayoría de los Psiquiatras transmitió a Los Inspectores Que todavía consideran la homosexualidad Como trastorno de la ONU mentales. podria Haber Sido Manipulado el Voto 1973?podria Haber estado involucrado fraude? Teniendo en Cuenta la voluntad de la homosexualista para Hacer casi CUALQUIER Cosa párrafo CONSEGUIR Lo Que Quieren, no es algo que Puede Ser Totalmente descartada. Harold Leif, el editor de los Aspectos Médicos de la sexualidad humana, Que Realizo El Estudio Postula Que la Votación anterior PUEDE Haber Sido Afectada por Consideraciones socio-Políticas de Más Que Las teorías psiquiátricas. El Estudio FUE confuso Parr El Público y embarazoso para la Dirección de la APA. Poco Despues de Do Liberación de la revista Time Público el titular: ” Una Vez Más enferma” Este Estudio proporciona EL ConTexto ES El que los debates en torno a la homosexualidad se llevarían a cabo para el DSM-III, listo para Ser Publicado en 1977. la Encuesta Puso de aliviar El Hecho de Que los presentados Argumentos Por el Dr.. Charles Satinover y el Dr. Irving Bieber en El Debate de 1.973 resultaron Haber Sido de lejos Más convincente para la Mayoría de los Psiquiatras. El propio Robert Spitzer Finalmente reconoció las Debilidades de Sus Propios Argumentos.Insatisfecho con SUS Propios Argumentos Que justifican la sustitución de la homosexualidad con la categoría Políticamente correcto de “perturbación orientacion sexual” en 1973, empezo ONU Formular Nuevos Motivos de su decisión. Tanto Por lo, en Lugar de corregirse a sí Mismo y la sustitución de la categoría de la homosexualidad Como una Enfermedad mental, en el DSM, simplemente Intercambia ONU Conjunto de Argumentos debiles para su Extracción parrafo Otro. SE de Como HA señalado, las Debilidades eN 1973 La Definición de Spitzer provenían Del Hecho de Que “angustia Subjetiva” y La Definición Específica y muy Limitado de “sociales Deterioro generalizada del FUNCIONAMIENTO social “pecado Eran adecuados para la inclusión de Muchos Otros trastornos mentales muy evidentes. párr Hacerlo obligaría a los Psiquiatras para impedir sociópatas desde el DSM III, por Ejemplo, Que por Su Propia Definición no experimentan” malestar subjetivo “, por ningún sexuales Hablar de Todas Las Otras Desviaciones, Que la Mayoría de los Psiquiatras acordados Deben Ser Incluidos en el DSM III. Tanto Por lo, Spitzer ALTERO su Propia definición, la definición Sobre la mar sea cual sea la decisión de 1973 se habia BASADO, parrafo Incluir La Frase “desventaja de Tanto inherentes”, era Que Sólo una forma elegante de Decir Que la homosexualidad no Dębe Ser considerada la unidad ONU trastorno psiquiátrico de por si porqué “no excluía La posibilidad f F dE Una relación afectiva Entre Los Socios Humanos Adultos. ” sexuales Otras Desviaciones , Como el fetichismo, voyeurismo, etc. reclamado Spitzer, fueron “desventajosa. ” por lo Tanto Spitzer InterCambio ONU argumento falso parrafo Otro, miembro En un Esfuerzo por mantener la homosexualidad fuera del DSM III. querian AUNQUE Spitzer SABIAN Que la Mayoría de los Psiquiatras La homosexualidad de Nuevo en la edición de 1977 de la DSMI III, Spitzer Una Cabo ONU considerable Poder Dentro de la APA y utilizan ESE Poder Parr Buscar un Compromiso para defenderse de reinserción completa. Se ofrecio para reemplazar la ONU su clasificación mal Definido de “perturbación orientacion sexual homodysphilia “por” “. ESTABA Tratando de aplacar a la Voluntad de la mayoría con la semántica, simplemente Cambiando la Terminología involucrada -UN mero Juego de Manos. Spitzer sí sorprendio de ENCONTRAR Sin embargo homosexualists época Que de Los Que reaccionaron negativamente a su nueva Clasificación. una Diferencia de ” perturbación orientacion sexual “, era vaga Que acerca del trastorno Que ESTABA Destinado Una Clasificar, homodysphilia FUE Demasiado obvio Asociado con la homosexualidad. Por lo Tanto,”. Spitzer FUE amenazado con otra ‘PERIODO DE militancia’ si persistía en su curso “Spitzer respondio en defensa de su posición, localidad Localidad Que Ahora se llama “dyshomophilia”: el Concepto de dyshomophilia toma una s s posición intermedia RESPECTO a la Situación patológica de la homosexualidad … Creo Que Nuestro estado actual de la ignorancia ONU de la estafa RESPECTO This Es Una s s posición defendible científicamente. Creo que si quitamos dyshomophylia … que con Razón Podria ser acusado de dar Respuesta a la Presión Política. A Pesar de los pedófilos de Respuesta de Spitzer Richard Green, Paul Gephard, y “Dr. H Anónimo” -Juan dinero eran CAPACES de una organizadora con Éxito una Resistencia Efectiva al término “dyshomophilia. ” Spitzer por lo del del tanto se adhirió a una Nueva Y:: Aún más torpe término “trastorno de Conflicto homosexual. ” a Pesar de los homosexualists Esteban en un Conflicto por el término Preciso para introducir Ninguna de las contradictorio Queria la Lucha para salir a bolsa. contradictorio Ambas reconocieron Que la Conciencia Pública Sobre la lucha interna podria Llevar la APA Ahora Mucho Más Una sobria revertir su decisión de 1973 en su totalidad y reclasificar la homosexualidad per se como trastorno de la ONU mentales en el DSM. IIIHomosexualists Michael Mavroidis Que Servia Como enlace Entre los Psiquiatras y Activistas “gays” en el Momento escribio Una Carta a Franklyn Kameny y La Sociedad de Mattachine Con El fin de instarlos UN No Convertirse en MILITANTES DE NUEVO POR Razones: Tácticas . Personalmente, creo Que Seria destructiva, del del tanto para el movimiento de Derechos de los homosexuales y de la psiquiatría Para Que Este asunto f f se debatirá publicamente y votada En Este Momento de Creo Que El Público ve la oficial general, la psiquiatría, Despues de Haber Decidido Que la homosexualidad per se no es una Enfermedad mental, y podria los Riesgos de perder Lo Que la Prensa describir Como un debate con RESPECTO a la homosexualidad Dębe impedir a nadie de este Llevar Más allá del debate del Grupo de Trabajo para la Asamblea … o los Miembros generales de la APA. despues de Más comprometer sobre La Terminología de los Activistas y Spitzer Acordado el término “” La homosexualidad egodistónica “Así Y Lo definió: Un deseo de Adquirir o aumentar ¿¿La excitación heterosexual para Que Las Relaciones heterosexuales se pueden Iniciar o mantener y Patrón de la unidad ONU sostenido de la excitación homosexual Manifiesta Que El Individuo se queja de Manera Explicita no Es Deseado Como una fuente de angustia.AUNQUE Spitzer FUE Capaz de Adquirir Apoyo Una Nueva este Terminología y Definición de homosexualists Muchos permanecieron firmemente Opuesto a ella. Argumentaron correctamente Que Si no hay trastorno mental, de las naciones unidas para Correspondiente Aquellos Preocupados por inclinaciones heterosexuales Sus continuación, la homosexualidad seguia desordenada implícitamente Como corolario de la unidad ONU -COMO lo es hoy (2012). ONU psiquiatra se nego ONU Incluir explícitamente el corolario afirmando Que, “Rechazo la elaboró IGUALMENTE EL heterodysphilia, señalando Que Los Únicos heterosexuales Que habia Conocido Que Estaban estresados por Sus Orientaciones sexuales Eran esquizofrénicos Intento de Negar Toda la sexualidad.” votaron Spitzer y Los Que por Este Curiosa Nueva Definición de la unidad ONU trastorno simplemente ignoro el corolario lógico obvia. Los homosexualists creyeron que se era Una forma de Spitzer podria Preservar la Prioridad de la heterosexualidad de Como PREFERIBLE. Spitzer se ha Comprometido ONU Dar ONU Los Hombres con indeseada Atracción del Mismo Sexo Que buscaron ayuda tratamiento. Se cree de ,:: Además, Que a Pesar de este Nuevas definiciones corolario obvio Que, sin embargo, podria Pasar Como un Compromiso y Ayudar a Evitar la unidad ONU Reemplazo completo de la homosexualidad en el DSM-III. de este Modo, en 1977, Cuatro años Después de la homosexualidad se habian Retirado de por si, la Mayoría de los Psiquiatras Dentro de la APA todavía AIERCh Que la homosexualidad es Un desorden mental. en 1980, Cuando Se publico el DSM-III atracción era del sexo del Mismo todavía clasificarse en “la homosexualidad egodistónica” y se Ánimo ONU cualquier Persona que solicito ayuda a someterse una de tratamiento.

1986

Casi INMEDIATAMENTE Despues de la 1977-1978 Conflicto Que Dio Lugar a Una tregua Que Rodea la “homosexualidad egodistónica” en el DSM-III, homosexualists comenzaron a empujar el Sobre de nuevo. Los Activistas querian Toda Referencia a la palabra “homosexualidad” en el DSM ido. en Palabras de Ronaled Bayer La Etapa Institucional para tal Confrontación Sobre el Estado de la homosexualidad en la Nosologia de la psiquiatría FUE fijado en de mayo de 1983 con la DESIGNACION del Grupo de Trabajo de Revisión del DSM-III, presidido por Robert Spitzer … El Mandato Para La Grupo de Trabajo FUE Revisar los Criterios para los trastornos Que ya estan en el manual de de Y:.: Añadir Nuevos síndromes Clínicos basados en los Datos acumulados desde la publicación del DSM-III Se establecieron Más de Veinte y Cinco comités de Asesoramiento para Ayudar al Grupo de Trabajo, Entre Ellos UNO Sobre las disfunciones sexuales. AUNQUE el Grupo de Trabajo se inicio en 1983 la Cuestión de si es o no alejar la categoría de “homosexualidad egodistónica” ninguna Hasta Surgió Como un Problema 1985, Cuando El presidente de la Comisión de Preocupaciones Lesbianas y gays de la Asociación Americana de Psicología, Alan K. Malyon escribio una Carta a Robert Spitzer abogando por la Eliminación de la homosexualidad egodistónica del DSM-III. Maylon ver correctamente la categoría Como una lealtad duradera una la Opinión de Que la homosexualidad es un desorden mental. despues de letras de Otros Maylon siguieron el juego, Mas El argumento de Que la categorización de la APA todavía contribuyó a la estigmatización social contra la homosexualidad. en Concreto, el psiquiatra homosexualista Robert Cabaj, Presidente de la Asociación de Gays, Lesbianas Los Psiquiatras FUE muy Específico para delinear las Formas en que la negativa a borrar la homosexualidad egodistónica contribuiría a la estigmatización social.No es Necesario Decir con la crisis Del ASDI y la Creciente Los Intentos de las Empresas Militares y de Seguros una excluir a Las Personas homosexuales, el Diagnóstico Tiene un potencial muy alarmante para el Abuso. … Continuará …

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VERSION ORIGINAL EN INGLES

Ryan+1[1]It was never a medical decision—and that’s why I think the action came so fast…It was a political move…That’s how far we’ve come in ten years. Now we even have the American Psychiatric Association running scared.
-Barbara Gittings, Activist

To see “Undercover Video of Gays Admitting to Abusing Underage Boys” click here.

Getting Started

The American Psychiatric Association (APA) currently considers same-sex attraction a diagnosable and treatable mental disorder –if one is marked by persistent distress about their “sexual orientation.” The disorder is listed in the Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders-IV TR (DMS-IV TR) as a paraphilia, euphemistically entitled, “Sexual Orientation Not Otherwise Specified.”

Psychiatrists began to use this clunky phrase to refer to homosexuality in 1987, after compromising with radical activists for more than a decade about what constitutes politically-correct verbiage. Negotiations have centered primarily on how to balance the demands of radical political activists with the right of the individual patient to self-determination, which requires that psychiatry leave the doors open to treatment and implies that homosexuality is in fact a mental disorder. Just think, would the APA treat a white man who wished he were black by encouraging him to believe that he is black even though he is not? Or would the APA seek to help the man reduce anxiety about being white? Each decision about how to label the mental illness has been driven primarily by politics, not science. In Homosexuality and American Psychiatry pro-sodomy author Ronald Bayer notes that in the APA’s original DSM-I published in 1951,

…homosexuality and other sexual deviations were included among the sociopathic personality disturbances. These disorders were characterized by the absence of subjectively experienced distress or anxiety despite the presence of profound pathology.

In 1968 the APA published DSM-II. In the new manual homosexuality was removed from the category of sociopathic personality disturbances and placed under the general category of sexual deviations alongside gender identity disorder, sadism, masochism, voyeurism, exhibitionism, fetishism, incest, transvestitism, necrophilia, rape, pedophilia, zoophilia, and more. In 1973 the APA voted to downgrade homosexuality to a “Sexual Orientation Disturbance.” The new entry read as follows:

302.0 Sexual Orientation Disturbance [Homosexuality]

This is for individuals whose sexual interests are directed primarily toward people of the same-sex and who are either disturbed by, in conflict with, or wish to change their sexual orientation. This diagnostic category is distinguished from homosexuality, which by itself does not constitute a psychiatric disorder. Homosexuality per se is one form of sexual behavior, and with other forms of sexual behavior which are not in themselves psychiatric disorders, are not listed in this nomenclature.

Thus, it became “disordered” for one to wish that the way one expresses his or her instincts be in accord with the physical organs that do the expressing, as though a fish who thinks itself a bird should be thought ill for hoping one day to be happy in the water. In the words of Ronald Bayer:

On a conceptual level opponent’s of the Board’s decision found it utterly astounding that “subjective distress” could provide a standard by which to determine the presence or absence of psychopathology. Indeed it was the absence of such discomfort that revealed the depths of pathology.

The sociopath example led to profound disagreements within the APA about subjective distress as the basis for what constitutes pathology. If a sociopath experiences no distress can he be considered pathological? A pure political compromise, this peculiar category would last but a few years, before being renegotiated by a more sober APA leadership team in 1976. Prior to discussing the 1976 renegotiation and those that came after, let’s take a deeper look into the context in which the 1973 vote to remove homosexuality per se took place, since the 1973 vote was a turning point for the homosexual movement. This vote was driven by politics, not science.

Evelyn Hooker

A life long hard-left political activist, the psychologist and UCLA professor Evelyn Hooker is more than anyone else credited with having provided the pseudo-scientific rationale for the view which asserts that homosexuality is not a psychological disorder. In the book A Natural History of Homosexuality, author Francis Mark Mondimore records that,

…after receiving her PhD in psychology, Hooker joined the faculty at the University of California at Los Angeles and taught some courses. Among her students was a [man who had developed Same-Sex Attraction Disorder], whom she befriended, and in time was introduced to his circle of friends, mostly other [men who had developed Same-Sex Attraction Disorder].

Hooker’s students “were acutely aware of what was being written about them in the psychology books, and as the relationship between Dr. Hooker and these men grew closer, some of them suggested that she study them as research subjects” not objectively, but with the sole purpose of challenging the APA’s categorization of homosexuality as a psychiatric disorder. “After some hesitation, Hooker agreed; in fact, she applied for and received a grant from the National Institutes of Mental Health to do so.” Hooker’s study, “The Adjustment of the Male Overt Homosexual,” published in Projective Testing in 1957 was one of only two, along with Kinsey’s Sexual Behavior of the Human Male upon which in 1973 the American Psychiatric Association decided to remove homosexuality from its Diagnostic and Statistical Manuel of Mental Disorders II (DSM II).

Despite being discredited in April of 1993 by the official journal of the American Psychological Association, American Psychologist, Hooker’s is the only study discussed in the APA’s 2003 amicus brief in Lawrence v. Texas, the United State Supreme court case which suspended the power of states to enforce anti-sodomy laws. Even today, more than fifty years after its publication, and fifteen years after its being exposed as contrived, her study is the only paper referenced in detail on the main website of the American Psychological Association in its discussion of “Gay” and “Lesbian” issues, as it attempts to make the case that there is no evidence for an association between Same-Sex Attraction Disorder (SSAD), Adult Same-Sex Intercourse (ASSI), and psychopathology.

The controversial claims of Hooker garnered her almost instant recognition within homosexualist circles, and in the wake of the Stonewall riots in 1969, as politics began to trump science, militant activists increasingly relied on Hooker’s study to support their demands that the APA remove homosexuality from the DSM.

Eight years after Hooker’s now-repudiated study, in 1965, Judd Marmor, an influential USC /UCLA psychiatrist (and “new left” political activist, who had been previously involved with both anti-war and pro-abortion issues) hand-picked Evelyn Hooker to chair the American Psychiatric Association ‘s newly established National Institute of Mental Health (NIMH) Task Force on Homosexuality. The only other “mental health” representatives listed as serving on the Board of the NIMH Task Force during this time were Alfred Kinsey’s close colleagues and fellow closeted pedophiles Paul Gebhard, then Director of the Institute for Sex Research at Indiana University and John Money from Johns Hopkins. Both men openly advocated the social legitimization of sex between adults, children, and even infants, and engaged in despicable, vile, and criminal activities in order to gain the pseudo-scientific evidence they needed to support and promulgate their ideas about sodomy and pedophilia (For more see below).

The successful creation of the NIMH Task Force on Homosexuality marked the beginning of a power shift within the American Psychiatric Association. Between 1965 and 1969 as NIMH deliberations were carried out, several clinicians whom had worked for years with persons struggling with SSAD individuals and wanted to be involved in deliberations were intentionally left out of discussions for ideological reasons. In addition, one objective committeeman, a judge from Washington D.C., the Honorable David M. Bazelon, resigned during the Task Force deliberations after becoming aware of the distinctly unscientific direction that Judd Marmors’ hand-picked board members were set on taking the NIMH.

In October of 1969, the blatantly biased NIMH issued a report on “Homosexuality.” Unsurprisingly, the report claimed, parroting pedophile Alfred Kinsey almost word-for-word, that sexuality is a continuum from exclusive homosexuality to exclusive heterosexuality, and th1at some degree of bisexuality is the human norm. (It avoided mentioning however that in Kinsey’s view human sexual taste is almost infinitely malleable and that it logically follows from this view that no sexual behavior can be considered abnormal.) Without any evidence, the report stated that any suffering by men who engage in sodomy is caused by societal prejudice. Thus, according to the Task Force, there is nothing problematic with homosexuality per se. This report, along with the Kinsey Report and Hooker study, gave homosexualists the pseudo-scientific rationale that they needed to begin to challenge the APA’s official position on homosexuality.

1970

Within a few years new left UCLA psychologist and closeted pedophile Judd Marmor, the same man who had handpicked Evelyn Hooker to chair the NIMH Task Force several years prior became Vice President of the entire American Psychiatric Association. With Hooker and Marmor in prominent roles, agitators outside the profession could count on their collaboration in organizing protests aimed at the removal of homosexuality from the DSM and radicalizing the APA.

Author Ronald Bayer, who served as a Fellow at the Hastings Institute in New York during the time takes note of this in his book, Homosexuality and American Psychiatry when he writes that in 1970 the leadership of a faction of pro-sodomy psychiatrists within the APA planned a “systematic effort to disrupt annual meetings of the American Psychiatric Association.” Although politically motivated protests directed at psychiatrists had taken place prior, one can see the beginnings of a coordinated effort to politicize the APA at its 1970 annual meeting in San Francisco. Here psychiatrists discussing various issues surrounding the subject of the pathology of homosexuality were surprised by activists who had been secretly brought into the meeting to shout them down. The Gay Militants, a book about this time, tells the story:

On May 14, 1970 psychiatrists became the hunted. An invasion by the coalition of gay and women’s liberationists interrupted the national convention of the American Psychiatric Association in San Francisco to protest the reading of a paper by an Australian psychiatrist on the subject of “aversion therapy,” a system of treatment which attempts to change gay orientation by keying unpleasant sensations (such as electric shocks) to homosexual stimuli. By the time the meeting was over, the feminists and their gay cohorts were in charge…and the doctors were heckling from the audience.

Pro-sodomy activists took over the podium and microphones. Then, Konstantin Berlandt, of the Berkeley chapter of the Gay Liberation Front, “paraded through the hall in a bright red dress. Paper airplanes sailed down from the balcony. With two papers still unread, the chairman announced adjournment.” As the meeting adjourned several arguments broke out between the psychiatrists who were angry about the surprise disruption. One activist shouted to a psychiatrist, “Don’t shake your fu**ing finger at me,” to which the psychiatrist replied, “I’ll shake whatever I please.” In another argument Psychiatrist Dr. Irving Bieber stated that he believed persons experiencing Same-Sex Attraction (SSAD) were the subjects of “misplaced sexual adjustment,” to which a pro-sodomy activist shrieked and called him a “Mother Fu**er!”

Emboldened by a lack of punishment for having trampled over the medical community’s monies and freedoms of assembly and speech, activists disrupted another meeting of the American Psychiatric Association on June 23, 1970. This time in Chicago, they repeatedly shouted down the main speaker’s discourse. Then, in October, during a meeting at the University of Southern California, pro-sodomy activists struck again, by shouting down yet another speaker and taking over the stage and microphone. In November of 1970, The Advocate, a pro-gay magazine, reported on these and other disruptions under the headline, “PSYCHOLOGISTS GET GAY LIB THERAPY.”

As the autumn air chilled the nation in 1970 the sexual anarchists became increasingly bitter. Dr. Jeffry Satinover notes in his book, Homosexuality and the Politics of Truth that activists even began threatening physical attacks and making terrorist threats, over the telephone and through anonymous letters to those psychiatrists who were courageous enough to continue to speak of their scientific findings.

1971

Early in 1971, the APA’s national convention program chairman Dr. John Ewing was warned by Dr. Kent Robinson, who acted as a kind of ad hoc intermediary between pro-sodomy activists and the APA at the time, that if a panel—not simply about Homosexuality, but one consisting of sexual anarchist activists—was not approved, activists would ruin the entire convention. Acceding to intense pressure, Ewing agreed to sponsor a special panel for activists at the May 1971 annual convention in Washington D.C. under only one condition, that a psychiatrist Chair the panel, as required by APA rules. Since Dr. Kent Robinson knew of no one else willing he somewhat reluctantly agreed to do so himself.

Thus, rather than respond appropriately to threats by outside activists, through a visibly increased security force, convention planner John Ewing caved to the demands of the radicals. Not only did Ewing yield to bullies, he went a step further. He ordered his security team to wear plain clothes, which, according to pro-sodomy historian, Ronald Bayer, in his 1981 book Homosexuality and American Psychiatry, “entailed a willingness to ride out rather than to prevent demonstrations.” To those activists who had “challenged the professional authority of psychiatry it was clear that only the threat of disorder and even violence had been able to create the conditions…” out of which change would occur. “That lesson would not be forgotten.”

After this quick capitulation activists decided to make more demands. In lieu of the May convention in Washington D.C., in an effort to plan not only more but worse disruptions, a secret group of pro-sodomy psychiatrists and outside agitators sought the services of left-wing radical and pro-beastiality and pro-hard core pornography activist Franklyn Kameny, who had led the Washington D.C. chapter of the Mattachine Society during the 1960’s. In the words of pro-sodomy historian Ronald Bayer:

“Aware of the organizational weakness of his own Mattachine Society…Frank Kameny turned to a Gay Liberation Front collective in Washington to plan the May 1971 demonstrations. Together with the collective, Kameny developed a detailed strategy of disruption, paying attention to the most intricate logistical details, including the floor plan of the hotel in which the convention was to be housed.” Kameny states his objective clearly, “I feel that the entire homophile movement…is going to stand or fall upon the question of whether or not homosexuality is a sickness, and upon our taking a firm stand on it…”

Despite agreeing not to protest in return for a special panel, all hell broke loose at the APA’s 1971 national convention at the Omni Shoreham Hotel in Washington D.C. Kameny’s cadre of anti-Vietnam War protestors, who just finished a massive demonstration of their own, along with members of the Gay Liberation Front, who had forged credentials, provided by allies on the inside (some at the very top), broke into a widely attended special lifetime service award meeting entitled the, “Convocation of Fellows.” They grabbed the microphone and Kameny declared psychiatry the “enemy incarnate.” An August 1971 edition of Newsweek explains:

But even more than the government, it is the psychiatrists who have experienced the full rage of the homosexual activists. Over the past two years, [1970-71] gay-lib organizations have repeatedly disrupted medical meetings, and three months ago—in the movement’s most aggressive demonstration so far—a group of 30 militants broke into a meeting of the American Psychiatric Association in Washington, where they turned the staid proceedings into near chaos for twenty minutes.

We are here to denounce your authority to call us sick or mentally disordered,” shouted the group’s leader, Dr. Franklin Kameny, while the 2,000 shocked psychiatrists looked on in disbelief. ‘For us, as homosexuals, your profession is the enemy incarnate. We demand that psychiatrists treat us as human beings, not as patients to be cured! Psychiatry has waged a relentless war of extermination against us…We’re rejecting you all as our owners. You may take this as our declaration of war!

Regardless of the disruption, a few hours later, the promised panel discussion—presented by the same group of protestors—proceeded without objection by the APA, “In addition to Kameny the panel included Larry Littlejohn, of the Society for Individual Rights in San Francisco, Del Martin, a founder of the female pro-sodomy activist group Daughters of Bilitis, Lilli Vicenz, a lesbian activist, and Jack Baker” the student body president-elect at the University of Minnesota.” Ironically, at the very moment, in 1971, while the aforementioned activists were making the case that sodomy is healthy, safe, and natural, a deadly virus was silently passing through communities of men all over the nation. Only a decade later, thousands of men would be dead or dying of AIDS.

According to Ronald Bayer, “toward the end of the convention Kameny and Littlejohn informed Kent Robinson that they wanted to present their demands for the deletion of homosexuality from the APA’s official nosology, DSM II, to members of the Associations Committee on Nomenclature.” Again, under intense pressure, a meeting was arranged and although nothing came of it, the process, “of transforming general outrage into a specific political demand had been set in motion.”

Shortly after the May convention, on June 7, 1971, Franklin Kameny wrote a letter to Psychiatric News threatening the APA with not only more, but worse disruptions. In this letter he states:

“Our presence there was only the beginning of an increasingly intensive campaign by homosexuals to change the approach of psychiatry toward homosexuality or, failing that, to discredit psychiatry.”

Protests continued over the course of the next several years. Kay Tobin Lahausen, co-author of The Gay Crusaders describes a variety of activism:

We did all sorts of protests…When the U.S. Ambassador to the United Nations came out of some meeting and got in his big black limousine, I remember going crazy, rocking and beating on the limousine…He had never been besieged by a bunch of homosexuals before. But he had said something that got us going.

Lahausen’s lover Barbara Gittings was a well known activist during this time as well. Although Gittings was not a librarian, she was the first head of the American Library Association’s “Gay Task Force.” Her objective was to bring books advocating sodomy to the attention of librarians, in hopes of having them included in their libraries. At one American Library Association meeting Gittings set up a same-gender kissing booth to attract attention to her cause. Gittings tells about her activism against the APA:

Besides the ALA, I was also very involved, along with many other people, in efforts to get the American Psychiatric Association… to drop its listing of homosexuality as a mental illness. Psychiatrists were one of the three major groups that had their hands on us. They had a kind of control over our fate, in the eyes of the public, for a long time. Religion and law were the other two groups that had their hands on us. So, besides being sick, we were sinful and criminal. But the sickness label infected everything that we said and made it difficult for us to gain any credibility for anything we said ourselves. The sickness issue was paramount.

1972

Barbara Gittings worked with Franklyn Kameny to put together a panel at the 1972 APA annual convention in Dallas. The activists understood that by continuing to host panel discussions on the subject of the removal of Homosexuality from the DSM, they could make it appear as though psychiatrists were at least divided on the issue. Activists Marshall Kirk and Hunter Madsen explain this point in a later book entitled After the Ball when they assert that, “Constant talk builds the impression that public opinion is at least divided on the subject…” Dr. Kent Robinson again “played a central role, this time making arrangements for a fully institutionalized presence” and “a grant from the Falk Foundation covered the travel expenses of several activists as well as the cost of a booth in the scientific exhibition era.”

The panel again included Franklyn Kameny, Barbara Gittings, and new-left UCLA psychiatrist and then vice president of the APA, Judd Marmor, as moderator. The panel also included a six foot four, three hundred pound psychiatrist from a secret pro-sodomy faction within the APA called the “Gay-PA,” who wore a disguise which consisted of a rubber mask, a huge wig, and a baggy tuxedo. This disguised psychiatrist also spoke through a microphone which distorted his voice, and was identified at the meeting only as “Dr. H. Anonymous.” This psychiatrist would later come to be known as Dr. John Fryer, who at the time was an untenured professor at Temple University in Philadelphia.

During the panel, amidst a crowd of over 200 psychiatrists, “Dr. Anonymous” announced the existence of the “Gay-PA,” which met socially, admitted to frequenting bath-houses, and hosted a secret dinner each year during APA annual conventions. He also announced that over 100 “Gay-PA” members were present at the convention. For pro-sodomy activists this bold panel discussion was a huge success. Its very presence at the convention prompted the pro-sodomy publication the Advocate to report that “Psychiatry and the gay community may finally have reached a turning point.”

In addition to the panel, author Edward Alwood notes in his book Straight News that Kameny also, “recognized that by participating in the convention he had a rare opportunity to integrate the event. He even attended the annual psychiatrists’ ball. When the band struck up the music, Kameny grabbed Phil Johnson, a local Dallas [pro-sodomy activist] and “the two men waltzed out onto the dance floor. The stunned psychiatrists and their spouses watched speechlessly, most of them pretending they were not seeing it.

Following the panel at the 1972 convention a manufactured internal debate generated by a few activists within the APA emerged when pro-sodomy activist Richard Green, then Director of the Gender Identity Research and Treatment Program at the UCLA Medical School published an essay entitled “Homosexuality as a Mental Illness” in the International Journal of Psychiatry. Ronald Bayer notes in his book Homosexuality and American Psychiatry that,

Green’s essay was followed by at least six formally invited responses, at least four of which were calculated to sharpen awareness of the profound disagreements that had begun to characterize opinion on homosexuality. Rather than expressions of doubt and uncertainty, they were unmistakably partisan declarations.

Judd Marmor and Martin Hoffman expressed clear and unambiguous support for the position that the classification of homosexuality as a mental illness represented nothing more than the cloaking of moral judgments in the language of science. Charles Socarides and Lawrence Hatterer defended the traditional psychiatric perspective. Especially for Socarides, there was no reason to reopen the issue of the pathologic status of homosexuality. Indeed, he perceived Greens pseudo-agnostic stance as a rejection of the findings of science—a rejection cloaked in the guise of scientific posture.”

By mid-1972 pro-sodomy activists had created the illusion that many psychiatrists were breaking ranks with traditional views about the inclusion of homosexuality within the DSM. As a result, many psychiatrists who may have felt civil rights sentiments related to the movement, yet did not study human sexuality at length and were largely ignorant of many of the most important theories related to the matter, began to break ranks and jump on the newly perceived band-wagon in support of the removal of Homosexuality as a category within the DSM.

On October 8, 1972, after the APA’s annual convention, “activists staged what would come to be seen as one of their most important “zap” demonstrations when they targeted a meeting of the Association for the Advancement of Behavior Therapy in New York. During the meeting, more than one hundred members of the Gay Activists’ Alliance (GAA)” protested and distributed a flier outside the hotel entitled “Torture Anyone?” –referring to the shock treatment associated with aversion therapy. Meanwhile, inside, several activists were able to penetrate security and infiltrate a session on aversion therapy. “This is it!” shouted Ronald Gold, GAA’s media director. “We’re taking over!” Gold commandeered the microphone and demanded that the sickness label attached to homosexuality be removed from the psychiatrists’ official diagnostic manual.” The story “was prominently featured in the next morning’s New York Times.”

1973

During this time “a dramatic shift in events was shaping up behind the scenes at the APA.” While militants were zapping psychiatrists at conventions they were also working behind the scenes to elect psychiatrists sympathetic to their agenda to the APA Board. The timing was perfect since the APA was extremely divided at the time over the Vietnam War. Homosexualists combined their efforts with the anti-Vietnam sentiments and formed a new Committee, calling itself the “Committee of Concerned Psychiatrists” and began a campaign to elect anti-Vietnam activists and homosexualists to the Board of the APA. According to Medscape Medical News:

From the end of World War II to until into the 1970’s the APA had been run by a clique; the nominating committee would present a slate with single candidates for each office who would automatically be elected. It was known as an old boys club and there was great resentment. That group resisted change or reform in regards to the Vietnam War, or to sexuality, or to a number of other issues of the day.

“The Committee of Concerned Psychiatrists” recruited Dr. Alfred Freedman to run for president against the establishment. He accepted their nomination and after a contentious campaign, he won the election, “with a margin of 3 votes out of 20,000.”

Medscape Medical News notes that as soon as Dr. Freedman took office he supported the move to remove homosexuality from the DSM:

By then, the APA Board had many newly elected members who were committed to reform and supportive of Dr. Spitzer’s resolution. “So in 1973 the election was very important because the board of the previous year would never have supported the declassification of homosexuality,” Dr. Freedman noted.

Freedman recounts further:

In the APA elections of 1972 and 1973 concern over social issues brought in a number of individuals as members of the Board of Trustees who were committed to change, including removal of homosexuality per se from the official APA nomenclature.

Ronal Bayer agrees:

…psychiatrists committed to social activism had recently mounted a successful challenge to the Association’s old guard, and those who were threatened by the orientation of the new leadership could be counted upon to react almost viscerally in opposition.

During this time:

…a dramatic shift in events was shaping up behind the scenes at the APA. During the zap of the psychiatrists at the May [1972] annual convention, one member of the audience had recognized Gold from having attended college with him and introduced him to Robert Spitzer, a member of the APA’s Nomenclature Committee, which set the official classifications for illnesses. As a former reporter for the entertainment trade newspaper Variety, Gold instantly recognized the value of his new contact and began to lobby for a meeting of the Nomenclature Committee and representatives of GAA.

The APA’s committee on Nomenclature and Statistics was responsible for publishing the Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. Loosely coordinated with the international classification of medical diseases, the enormously influential DSM had defined homosexuality medically, on par with many other sexual deviations because persons who had developed Same-Sex Attraction Disorder (SSAD) did not have an adult person of the opposite sex as their primary object of sexual interest. Robert Spitzer, who would eventually become the pre-eminent expert in the classification of mental disorders on a statistical basis and the overall director of psychiatry’s official classification system, was then a consultant to the Nomenclature Committee. Spitzer sympathized with the activists on civil rights grounds.

[Spitzer]…eventually agreed to set up the meeting, provided it was kept hush-hush. After agreeing to the stipulation Gold went behind Spitzer’s back and notified the press. On February 9, 1973 Boyce Rosenberger, a science writer at the New York Times wrote a story on the issue. The headline read: PSYCHIATRISTS REVIEW STAND ON HOMOSEXUALS.

Although the article infuriated the APA, it assured the activists that they would be given a hearing. Gold notes that:

The article not only got attention far and wide once it was in the times but it put them on record…Although the Nomenclature Committee stopped short of approving the change, Spitzer, who was the head of the committee invited Gold to make his case before the association’s entire membership at its 1973 annual convention in Hawaii the following May.

“By the time of the May 1973 APA convention in Honolulu, Spitzer’s views had moved quite far.” Contact with pro-sodomy activists who insisted that they were fully satisfied with their lives and who used the Kinsey and Hooker studies to ground their claims persuaded Spitzer to reconsider his views. However, in order justify reconsidering his views; Spitzer was also forced to reconsider his entire concept of what constitutes a psychiatric disorder.

Eventually, rather than acknowledge that homosexuality did in fact constitute a psychiatric disorder under the APA’s 1973 definition of a disorder, as “that which inhibits the natural functioning of one’s physical design,” Spitzer opted to change the definition of a what the term “disorder” actually means altogether. Spitzer’s new definition of “mental disorder” thus became:

“that which regularly causes subjective distress or is regularly associated with some generalized impairment of social effectiveness or functioning.”

During the time Spitzer was shifting his position and hubristically formulating his own new definition of the phrase “mental disorder,” a true case of putting the cart before the horse, he was also planning the panel discussion that he had promised activists would take place at the May 1973 APA annual convention in Honolulu. As Spitzer altered his views he became increasingly willing to stack the panel discussion in favor of the activists. The end result was the inclusion of only two psychiatrists against the removal of homosexuality, Charles Socarides and Irving Bieber, and four psychiatrists in favor of the removal; Judd Marmor, then vice president of the APA and new left political activist, Robert Stoller, Richard Green, and Ronald Gold.

On the day of the convention Gold stood at the lectern before a crowd of 5000 psychiatrists and urged them to, ‘Stop, calling Homosexuality a sickness.’” “Later that afternoon the associated press carried a story about the session, prompting coverage in newspapers across the nation. DOCTORS URGED NOT TO CALL HOMOSEXUALITY A SICKNESS was the headline on the short AP story in the New York Times on May 10.” Newsweek’s interpretation of the event was more cavalier, “The indications seem to be that the [Nomenclature] Committee will decide to drop homosexuality from its list of mental aberrations.

After the convention Ronald Gold brought Robert Spitzer (who had never met a working psychiatrist who openly admitted to engaging in sodomy) with him to a secret function of the “Gay PA.” Although members of the “Gay PA” were initially angry that Gold had exposed them to an outsider, they eventually settled on the circumstance as an opportunity to offer emotional arguments to Spitzer in their own favor. Indeed, in pro-sodomy author Ronald Bayer’s book Homosexuality and American Psychiatry he notes that Spitzer’s meeting with the “Gay PA” members:

…provided an emotional jolt that moved him to prepare, within a month, a proposal for the deletion of homosexuality from the nomenclature.

Spitzer quickly brought the issue to the attention of Dr. Henry Brill, who was the chair of the Task Force on Nomenclature and Statistics for the APA at the time. Brill then assigned Spitzer to prepare a “scientifically sound” and “persuasive” memo and resolution to be presented to the APA’s Council on Research and Development, to the Reference Committee, and to the Board of Trustees. Dr. Spitzer quickly drafted a three page resolution and solicited Dr. Charles Silverstein and Wardell Pomeroy to help him present the majority of the pro-sodomy case before the APA’s Council on Research and Development and Reference Committee. Crucially:

Since none of the Committee members was an expert on homosexuality, there was considerable interest in the data that had been presented, much of which was new to those who would have to evaluate the issues raised by the call for a revised nomenclature.

Rarely, has such a crucially important decision, affecting many, been made for the APA, by so few, who knew so little about a subject, and in so poor a position to judge the scientific quality of the representation being offered them.

Pedophile Charles Silverstein led off his presentation before the Committee with Hooker’s illegitimate study and also introduced some of Kinsey’s now repudiated work. He emphasized Kinsey’s claims about the frequency of sodomy, but passed over in silence the fact that Kinsey was also a pedophile who considered sexuality to be a changeable preference. “The committee was impressed,” writes Ronald Bayer, “by the sober and professional manner” in which Charles Silverstein, Ph.D., (who would later author The Joy of Gay Sex and The New Joy of Gay Sex) presented the pro-sodomy case.

Fellow pedophile Wardell Pomeroy, co-author of the first Kinsey volume and (like all his male colleagues) one of Kinsey’s lovers, also argued before the committee. Pomeroy argued that the Kinsey data found that Homosexuality was not associated with psychopathology and that all other studies of Homosexuality were intrinsically flawed because they were based on “clinical” samples rather than samples from the regular population—as though this were not what a quantitative comparative pathography would require? Even so, both statements were flat falsehoods, especially outrageous in that the Kinsey data itself—for which Pomeroy was largely responsible—was fraudulently skewed by blatant population sampling biases, and the badgering and even bribing of its imprisoned and otherwise institutionalized subjects, which were not reported as such. Pomeroy later admitted the shortcomings of the Kinsey Report in his book Dr. Kinsey and the Institute for Sex Research published shortly before this very meeting—which even so, he neglected to mention.

After Silverstein and Pomeroy presented to the Reference Committee, Robert Spitzer presented the “official position” of the Evelyn Hooker led, “NIMH Task Force on Homosexuality” to the APA’s Board of Trustees. According to Psychiatric News, it was “essentially upon the rationale of Dr. Spitzer’s presentation that the Board made its decision.” In short, Spitzer argued that:

1. “Exclusive Homosexuality” was a normal part of the human condition, a claim based on the now debunked Kinsey data.

2. Homosexuality did not meet the requirements of a psychiatric disorder since it “does not either regularly cause subjective distress or is regularly associated with some generalized impairment in social effectiveness or functioning [sic],” a claim which changed the definition of the term “disorder” for all psychiatry and all disorders.

3. Spitzer argued, based on Marcell T. Saghir and Eli Robin’s “Male and Female Homosexuality” that homosexuality was normal. (Their research—which was astoundingly shoddy—was roundly criticized by colleagues as the time, but no critique was addressed by the presenter or the committee.)

Although Spitzer did not say so then, in later correspondence he has said that another important component of the case was the work of Evelyn Hooker. The APA committee however failed to reference critical studies such as Saghir and Robin’s suicide studies, which indicated that homosexuality does cause “subjective distress” and that their study had found differences in the behavioral patterns and psychology of homosexuals as compared with all other men. As fraudulent as Hooker’s finding were, these differences would have complicated even her perceived findings.

Nonetheless, on December 15, 1973, following the advice of the APA’s new advisors, two pedophiles, Dr. Charles Silverstein and Wardell Pomeroy, two-thirds of the APA’s Board of Trustees (barely a quorum) capitulated to the demands of the radicals and adopted Spitzer’s resolution by voting to downgrade homosexuality from the status of an illness to the milder category of a “Sexual Orientation Disturbance,” with only two abstentions.

Thus, the seventh printing of the DSM in 1974 placed a special note that announced that the APA had voted to eliminate “Homosexuality” per se as a metal disorder and to substitute it with a new category entitled, “Sexual Orientation Disturbance.” The new entry reads as follows:

302.0 Sexual Orientation Disturbance [Homosexuality]

This is for individuals whose sexual interests are directed primarily toward people of the same-sex and who are either disturbed by, in conflict with, or wish to change their sexual orientation. This diagnostic category is distinguished from homosexuality, which by itself does not constitute a psychiatric disorder. Homosexuality per se is one form of sexual behavior, and with other forms of sexual behavior which are not be themselves psychiatric disorders, are not listed in this nomenclature.

As mentioned, it became “disordered” for one to wish that the way one expresses his or her instincts be in accord with the physical organs that do the expressing, again, as though a fish who thinks itself a bird should be thought ill for hoping one day to be happy in the water. In the words of Ronald Bayer:

On a conceptual level oponants of the Board’s decision found it utterly astounding that “subjective distress” could provide a standard by which to determine the presence or absence of psychopathology. Indeed it was the absence of such discomfort that revealed the depths of pathology.

A pure political compromise, this peculiar category would last but a few years, before being renegotiated by a more sober APA leadership team. In a press release following the decision APA President Alfred Freedman,

…underscored the limited scientific meaning of the vote to delete homosexuality from DSM-II, while emphasizing its enormous social significance.

Dr. Freedman is right. This wasn’t a scientific decision it was a poitical move. As shown, the APA Board was stacked in the 1973 election due to sentiments about the Vietnam War, the black civil rights movement, and sympathy for homosexuals due to their stigmatized status in society. The man who was elected president of the APA during this time, President-elect John Spiegel was even a homosexual him self, of course he was still closeted at the time of his election. With a Board stacked by homosexual sympathizers, activists were given the tacit authority to terrorize opposing psychiatrists. An article appearing in Psychiatric News about this time recalls that pro-sodomy activists were beginning to speak of unyielding psychiatrists as “war criminals,” with obvious implications. Possibly in fear for their safety, and certainly wearied by constant harassment, two members of the Board simply abstained from voting.

The fact that the Board was influenced and intimidated is no secret. Pro-sodomy journalist Andrew Sullivan has written that in December of 1973 the APA, “…under intense political pressure…removed homosexuality from its official list of psychiatric disorders…” The Advocate, talks of,

…what happened in 1973…referring to the widespread protests by the gay and lesbian community that led to the APA’s dropping homosexuality from the DSM.

Activist Mark Thompson writes,

Just before the first of the year, the American Psychiatric Association’s Board of Trustees declared we were no longer sick.

1974

After the December 15, 1973 APA vote to remove homosexuality as a mental disorder from the DSM, many members became outraged at how politicized their profession had become. They felt that psychiatry (which was supposed to be a science) had been changed solely as a result of political pressure. For the first time in the “history of health care…a diagnosis or lack of diagnosis was decided by popular vote rather than scientific evidence” and the dissenters feared that science would be defenseless against an endless wave of protests:

It now seems that if groups of people march and raise enough hell they can change anything in time…Will schizophrenia be next?

In response to the political decision that had been made under the guise of science a group of opposing psychiatrists led by Dr. Charles Socarides filed a petition for a referendum to reverse the action of the Board the very next day. They called for a full vote by the APA’s 17,905 members. Although the call for a full vote had the potential to further politicize the APA, which these members were opposed to, they felt that the scientific credibility of their discipline hung in the balance and that this was the only way to reverse the unscientific damage done to their profession.

Most homosexualists feared a full vote. The “National Gay Task Force” (NGTF) was prepared however. Someone on the inside, most likely Judd Marmor who was running a campaign for president at the time, provided them with the entire list of APA member addresses. With-out identifying itself as an organization the NGTLF sent a letter to every member on file urging each to vote to remove homosexuality from the DSM. The letter appeared to be from the APA Board of Trustees and had nothing to do with the scientific credibility of the move to remove homosexuality as a mental disorder. Instead, the letter stated the following:

It would be a serious and potentially embarrassing step for our profession to vote down a decision which was taken after serious and extended consideration by the bodies within our organization designated to consider such matters.

On April 9, 1974, the results of the vote were announced. Only 10,555 of the 17,905 APA members voted in the election. The results were as follows:

Total APA members eligible to vote: 17,905

Number of APA members that actually voted: 10,555

Number of members that “Abstained”: 367

Number of “No” votes -votes to keep Homosexuality in the DSM as a mental disorder: 3,810

Number of “Yes” votes-votes to remove Homosexuality from the DSM as a mental disorder: 5,854

Bruce Voeller, the head of the NGTLF admits, “Our costly letter has perhaps made the difference.” Thus, a critically important letter ostensibly from its signers was actually from radical homosexual activists. In light of the facts how serious can the vote declaring homosexuality no loner a mental disorder be taken? The vote was not the result of any scientific breakthrough. It was the result of a political campaign. Catholic scholar Enrique Rueda agrees:

This vote was not the result of scientific analysis after years of painstaking research. Neither was it a purely objective choice following the accumulation of incontrovertible data. The very fact that the vote was taken reveals the nature of the process involved, since the existence of an orthodoxy in itself, contradicts the essence of science.

When activists publicly claim that the vote was a scientific decision they hide years of intimidation, deceit, internal lobbying and election and committee take-over’s. In pro-sodomy circles however, activists are remarkably candid about the reality of the vote. Pro-sodomy author Ronald Bayer remarks that the APA:

…had fallen victim to the disorder of a tumultuous era, when disruptive conflicts threatened to politicize every aspect of American life. A furious egalitarianism…had compelled psychiatrists to negotiate the pathological status of homosexuality with homosexuals themselves. The result was not a conclusion based upon an approximation of the scientific truth as dictated by reason, but was instead an action demanded by the ideological temper of the times.

Homosexual lovers Kay Lahusen and Barbara Gittings know what really happened. In the book Making History they are quite open about the reality.

Kay: “This was always more of a political decision than a medical decision.”

Barbara: “It never was a medical decision—and that’s why I think the action came so fast. After all, it was only three years from the time that feminists and gays first zapped the APA at a behavior therapy session to the time that the Board of Trustees voted in 1973 to approve removing homosexuality from the list of mental disorders. It was a political move.”

The APA was thoroughly intimidated. In 1974, after the APA’s vote, Gittings was interviewed by pro-sodomy movement historian Jonathan Ned Katz. Gittings brags, “That’s how far we’ve come in ten years. Now we even have the American Psychiatric Association running scared.”

1975

In 1975 The American Psychological Association—which is three times larger than the American Psychiatric Association— also got the message of intimidation when they caved to the demands of the radicals and pressure from the more authoritative Psychiatrists. In the book, The Long Road to Freedom the author explains,

January…The American Psychological Association and American Association for the Advancement of Science echoed the American Psychiatric Association in deeming homosexuality not an illness.

The American Association for the Advancement of Science (AAAS) publishes the scientific journal Science. Intimidation by homosexualists was over for them too:

“Under pressure from gay scientific groups, Science magazine banned anti-gay bias in its staff hiring and advertisement.”

In 1977, the National Association of Social Workers voted to follow suit, no longer would they recognize homosexuality as a mental disorder. Despite the capitulations, all was not well for homosexualists within the American Psychiatric Association in 1975.

1977

By 1977 some of the political pressure had subsided surrounding the issue of homosexuality and opinions began to shift once again, this time in a more sober direction. A survey conducted during this time by the journal Medical Aspects of Human Sexuality found that 69 percent of psychiatrists disagreed with the votes to remove homosexuality from the DSM’s list of Mental Disorders.

These new findings suggested that the APA leadership no longer represented the majority opinion. Analysis of the first 2,500 responses to a poll of 10,000 psychiatrists found that 69 percent believed that homosexuality usually represented a pathological adaptation. Only 18 percent disagreed with this proposition. Sixty percent of the respondents asserted that homosexual men were less capable of “mature, loving, relationships” than their heterosexual counterparts. Finally 70 percent supported the view that the problems experienced by homosexuals were more often the result of “personal conflicts” than of stigmatization.

Thus, in 1977, a mere four years after the APA membership had voted to remove homosexuality from the DSM-II as a mental disorder an overwhelming majority of Psychiatrists conveyed to surveyors that they still considered homosexuality a mental disorder. Could the 1973 vote have been rigged? Could fraud have been involved? Given the homosexualist’s willingness to do almost anything to get their way, it is not something that can be totally ruled out. Harold Leif, the editor of Medical Aspects of Human Sexuality, which conducted the study postulated that the earlier vote may have been affected by socio-political considerations rather than psychiatric theories.

The study was confusing for the public and embarrassing for the APA leadership. Shortly after its release Time magazine carried the headline: “Sick Again?” This survey provided the context in which the debates surrounding homosexuality would take place for DSM-III, set to be published in 1977.

The survey highlighted the fact that the arguments made by Dr. Charles Satinover and Dr. Irving Bieber in the 1973 debate turned out to have been far and away more persuasive for most psychiatrists. Robert Spitzer himself finally acknowledged the weaknesses of his own arguments. Dissatisfied with his own arguments justifying replacing homosexuality with the politically-correct category of “sexual orientation disturbance” in 1973, he began to formulate new reasons for his decision. Thus, instead of correcting himself and replacing the category of homosexuality as a mental illness within the DSM, he simply exchanged one set of weak arguments for its removal for another.

As noted, the weaknesses in Spitzer’s 1973 definition stemmed from the fact that “subjective distress” and the specific and very limited definition of “generalized social impairment of social functioning” were not adequate for including many other very obvious mental disorders. To do so would force psychiatrists to preclude sociopaths from the DSM III for example, who by their very definition don’t experience “subjective distress,” not to mention all the other sexual deviations, which most psychiatrists agreed ought to be included in the DSM III. Thus, Spitzer altered his own definition, the definition upon which the 1973 decision had been based, to include the phrase “inherent disadvantage” which was just a fancy way of saying that homosexuality should not be considered a psychiatric disorder per se because, “it did not preclude the possibility of an affectionate relationship between adult human partners.” Other sexual deviations, such as fetishism, voyeurism, etc. claimed Spitzer, were “disadvantageous.” Thus Spitzer exchanged one bogus argument for another, in an effort to keep homosexuality out of DSM III.

Although Spitzer knew that most psychiatrists wanted homosexuality back in the 1977 edition of the DSMI III, Spitzer held considerable power within the APA and used that power to seek a compromise to fend off full reintegration. He offered to replace his badly defined classification of “sexual orientation disturbance” with “homodysphilia.” He was attempting to placate the will of the majority with semantics, by merely shifting the terminology involved –a mere sleight of hand. Spitzer was surprised however to find that it was the homosexualists who reacted negatively to his new classification. Unlike “sexual orientation disturbance” which was vague about the disorder it was meant to classify, homodysphilia was too obviously associated with homosexuality. Thus, “Spitzer was threatened with another ‘period of militancy’ if he persisted in his course.” Spitzer responded in defense of his position, now called “dyshomophilia”:

The concept of dyshomophilia takes a middle position regarding the pathological status of homosexuality… I believe our current state of ignorance regarding this is a scientifically defensible position. I believe if we remove dyshomophylia… we could justifiably be accused of responding to political pressure.

Despite Spitzer’s response pedophiles Richard Green, Paul Gephard, and “Dr. H Anonymous” –John Money were able to successfully organize effective resistance to the term “dyshomophilia.” Spitzer thus acceded to a new and even more clunky term, “homosexual conflict disorder.”

Although the homosexualists were in a conflict over the precise term to introduce neither side wanted the fight to go public. Both sides recognized that public awareness about the infighting might lead the now much more sober APA to reverse its 1973 decision entirely and reclassify homosexuality per se as a mental disorder in the DSM III. Homosexualists Michael Mavroidis who was serving as a liaison between psychiatrists and “gay” activists at the time wrote a letter to Franklyn Kameny and the Mattachine society in order to urge them not to become militant again for tactical reasons:

I personally feel that it would be destructive both to the gay rights movement and to psychiatry for this issue to be publicly debated and voted on at this time. I think that the general public views official psychiatry as having decided that homosexuality per se is not a mental illness, and the risks of losing what the press would describe as a debate regarding homosexuality should forestall anyone from carrying this debate beyond the Task Force to the Assembly…or the APA general membership.

After more compromising about terminology the activists and Spitzer agreed the term ““ego-dystonic homosexuality” and defined it thusly:

A desire to acquire or increase heterosexual arousal so that heterosexual relations can be initiated or maintained and a sustained pattern of overt homosexual arousal that the individual explicitly complains is unwanted as a source of distress.

Although Spitzer was able to acquire support for this new terminology and definition from homosexualists many remained adamantly opposed to it. They argued correctly that if there is no corresponding mental disorder for those distressed about their heterosexual inclinations then homosexuality was still implicitly disordered as a corollary –as it is today (2012). One psychiatrist explicitly refused to include the corollary stating that, “he rejected the proposal for heterodysphilia, noting that the only heterosexuals he had met who were distressed by their sexual orientations were schizophrenics attempting to deny all sexuality.” Spitzer and those who voted for this curious new definition of a disorder just ignored the obvious logical corollary. The homosexualists believed it was a way Spitzer could preserve the priority of heterosexuality as preferable. Spitzer was committed to giving men with unwanted same-sex attraction who sought treatment help. He further believed that despite this new definitions obvious corollary that it could nevertheless pass off as a compromise and help to avoid a full replacement of homosexuality in the DSM-III. Thus in 1977, four years after homosexuality had been removed per se, the majority of psychiatrists within the APA still believed homosexuality is a mental disorder. In 1980 when DSM-III was published same-sex attraction was still classifiable under “ego-dystonic homosexuality” and anyone who sought help was encouraged to undergo treatment.

1986

Almost immediately after the 1977-78 conflict which resulted in a truce surrounding “ego-dystonic homosexuality” in the DSM-III, homosexualists began to push the envelope again. Activists wanted every reference to the word “homosexuality” within the DSM gone. In the words of Ronaled Bayer

The institutional stage for such a confrontation over the status of homosexuality in the nosology of psychiatry was set in May 1983 with the appointment of the Work Group to Revise DSM-III, chaired by Robert Spitzer…The mandate for the Work Group was to revise the criteria for disorders already on the manual and to add new clinical syndromes based on data accumulated since the publication of DSM-III. More than twenty-five advisory committees were established to assist the Work Group, including one on sexual dysfunctions.

Although the Work Group got started in 1983 the issue of whether or not to retain the category of “ego-dystonic homosexuality” did not emerge as an issue until 1985, when the chair of the Committee on Lesbian and Gay Concerns of the American Psychological Association, Alan K. Malyon wrote a letter to Robert Spitzer advocating for the removal of ego-dystonic homosexuality from the DSM-III. Maylon correctly viewed the category as a lasting allegiance to the view that homosexuality is a mental disorder. After Maylon’s letter others followed suit, most arguing that the APA’s categorization still contributed to societal stigmatization against homosexuality. Most notably, homosexualist psychiatrist Robert Cabaj, president of the Association of Gay, Lesbian Psychiatrists was very specific in outlining the ways in which the refusal to delete ego-dystonic homosexuality would contribute to societal stigmatization.

Needless to say with the AIDS crisis and the growing attempts by the military and insurance companies to screen out gay people, the diagnosis has very frightening potential for abuse.

http://ryansorba.blogspot.com.es/2012/01/homosexuality-and-mental-health.html


 

La homosexualidad: La enfermedad mental que se fueron

POR PHIL HICKEY EL 8 DE OCTUBRE 2011

Mensaje editado y actualizado hace 2 enero de 2013, para reflejar aclaraciones, como resultado de las interacciones con las muchas personas que han dejado comentarios. Les doy las gracias por sus aportaciones.

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De acuerdo con la Asociación Americana de Psiquiatría, hasta 1974 la homosexualidad era una enfermedad mental. Freud había aludido a la homosexualidad en numerosas ocasiones en sus escritos, y había llegado a la conclusión de que la paranoia y la homosexualidad eran inseparables. Otros psiquiatras escribió copiosamente sobre el tema, y la homosexualidad se “tratan” sobre una base amplia. Hubo poca o ninguna sugerencia en la comunidad psiquiátrica que la homosexualidad puede ser conceptualizado como algo más que una enfermedad mental que necesita ser tratado. Y, por supuesto, la homosexualidad fue catalogado como una enfermedad mental en el DSM-II. (El DSM – Manual Diagnóstico y Estadístico – es la clasificación estándar de la APA de sus llamados trastornos mentales, y es utilizado por muchos trabajadores de la salud mental en los EE.UU. y otros países).

Luego, en 1970 los activistas homosexuales protestaron en contra de la convención de la APA en San Francisco. Estas escenas se repitieron en 1971, y como personas salieron del “armario” y sintieron fortalecidos política y socialmente, la Dirección de la APA se hicieron cada vez más incómodo con su postura. En 1973 la nomenclatura grupo de trabajo de la APA recomienda que la homosexualidad se declarará normal.Los fideicomisarios no estaban preparados para ir tan lejos, pero lo hicieron votar para eliminar la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por un voto de 13 a 0, con 2 abstenciones. Esta decisión fue confirmada por una votación de los miembros de la APA, y la homosexualidad ya no se aparece en la séptima edición del DSM-II, que se publicó en 1974.

Lo que es digno de mención acerca de esto es que la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales no fue provocada por algún descubrimiento científico. No había ningún nuevo hecho o conjunto de hechos que estimularon este importante cambio. Más bien, era la simple realidad de que las personas homosexuales comenzaron a levantar un alboroto. Obtuvieron una voz y comenzaron a hacerse oír. Y la APA reaccionó con la velocidad realmente sorprendente. Y con buena razón. Se dieron cuenta intuitivamente que una prolongada batalla hubiera atraído la atención hacia la naturaleza espuria de la totalidad de su taxonomía. Así que rápidamente “libres” de la comunidad gay y previnieron cualquier escrutinio radical del sistema DSM general.

La APA afirmó que habían hecho el cambio, ya que la nueva investigación mostró que la mayoría de las personas homosexuales estaban satisfechos con su orientación sexual, y que, como grupo, que parecía ser tan bien adaptados como las personas heterosexuales. Sugiero, sin embargo, que estos resultados de la investigación fueron simplemente protector de cara de la APA. Durante siglos, tal vez milenios, las personas homosexuales se habían aferrado a su orientación sexual a pesar de la más severa persecución y difamación, incluyendo el encarcelamiento y la muerte. No sería esto sugiere que ellos estaban satisfechos con su orientación?¿Necesitamos investigación para confirmar esto? Y si lo hacemos, ¿no deberíamos también necesita investigación para confirmar que las personas heterosexuales están contentos con su orientación? Y si mal ajuste es crucial para un diagnóstico de enfermedad mental, donde estaba la evidencia de esto que justifica hacer la homosexualidad una enfermedad mental en el primer lugar?

También es destacable el hecho de que la votación de los miembros era de ninguna manera unánime. Sólo alrededor del 55% de los miembros que votaron favorecieron el cambio.

Por supuesto, la APA puso el mejor giro que pudieran sobre estos eventos. El hecho es que alteraron su taxonomía debido a la intensa presión de la comunidad gay, pero afirmaron que el cambio fue impulsado por los resultados de investigación.

Así que todas las personas que tenían esta “enfermedad” terrible fueron “curados” noche a la mañana – por un voto! Recuerdo que cuando era niño leyendo la decisión de la Organización Mundial de la Salud de las Naciones Unidas para erradicar la viruela. Esto fue en 1967, y en 1977, después de una cantidad verdaderamente asombrosa de trabajo, la enfermedad era una cosa del pasado. ¿Por qué no acaba de tomar un voto? Ya que la enfermedad es una enfermedad real. Los problemas humanos que se enumeran en el DSM no lo son. Es así de simple. Se puede decir que los gansos son cisnes – pero en realidad está siendo gansos.

El punto general siendo que la taxonomía de la APA no es más que una tontería auto-servicio. enfermedades reales, no sean excluidos por votación o por decreto, sino por la ciencia válida y el trabajo duro. No hay enfermedades mentales. Por el contrario, hay personas. Tenemos problemas; tenemos orientaciones; tenemos hábitos; tenemos perspectivas. A veces lo hacemos bien, otras veces nos hacen un lío de cosas. Estamos complicada. Nuestros sentimientos fluctúan con nuestras circunstancias, de las profundidades del desaliento a las cumbres de la felicidad. Y tal vez, más que nada, somos individuos. intento simplista e interesada de DSM de medicalizar los problemas humanos es un insulto a la dignidad humana institucionalizada. La comunidad homosexual ha logrado liberarse de la opresión psiquiátrica. Pero hay millones de personas en el mundo que todavía están siendo dañados, estigmatizados, y sin poder por este sistema pernicioso para el día de hoy.

 

https://translate.google.com/translate?hl=es&sl=en&u=http://behaviorismandmentalhealth.com/2011/10/08/homosexuality-the-mental-illness-that-went-away/&prev=search


Homosexuality: The Mental Illness That Went Away

by PHIL HICKEY on OCTOBER 8, 2011

Post edited and updated January 2, 2013, to reflect clarifications as a result of interactions with the many people who have left comments.  I thank them for their input.

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According to the American Psychiatric Association, until 1974 homosexuality was a mental illness.  Freud had alluded to homosexuality numerous times in his writings, and had concluded that paranoia and homosexuality were inseparable.  Other psychiatrists wrote copiously on the subject, and homosexuality was “treated” on a wide basis.  There was little or no suggestion within the psychiatric community that homosexuality might be conceptualized as anything other than a mental illness that needed to be treated.  And, of course, homosexuality was listed as a mental illness in DSM-II.  (The DSM – Diagnostic and Statistical Manual – is the APA’s standard classification of their so-called mental disorders, and is used by many mental health workers in the USA and other countries.)

Then in 1970 gay activists protested against the APA convention in San Francisco.  These scenes were repeated in 1971, and as people came out of the “closet” and felt empowered politically and socially, the APA directorate became increasingly uncomfortable with their stance.  In 1973 the APA’s nomenclature task force recommended that homosexuality be declared normal.  The trustees were not prepared to go that far, but they did vote to remove homosexuality from the list of mental illnesses by a vote of 13 to 0, with 2 abstentions.  This decision was confirmed by a vote of the APA membership, and homosexuality was no longer listed in the seventh edition of DSM-II, which was issued in 1974.

What’s noteworthy about this is that the removal of homosexuality from the list of mental illnesses was not triggered by some scientific breakthrough.  There was no new fact or set of facts that stimulated this major change.  Rather, it was the simple reality that gay people started to kick up a fuss.  They gained a voice and began to make themselves heard.  And the APA reacted with truly astonishing speed.  And with good reason. They realized intuitively that a protracted battle would have drawn increasing attention to the spurious nature of their entire taxonomy.  So they quickly “cut loose” the gay community and forestalled any radical scrutiny of the DSM system generally.

The APA claimed that they made the change because new research showed that most homosexual people were content with their sexual orientation, and that as a group, they appeared to be as well-adjusted as heterosexual people.  I suggest, however, that these research findings were simply the APA’s face-saver.  For centuries, perhaps millennia, homosexual people had clung to their sexual orientation despite the most severe persecution and vilification, including imprisonment and death.  Wouldn’t this suggest that they were happy with their orientation?  Do we need research to confirm this?  And if we do, shouldn’t we also need research to confirm that heterosexual people are happy with their orientation?  And if poor adjustment is critical to a diagnosis of mental illness, where was the evidence of this that justified making homosexuality a mental illness in the first place?

Also noteworthy is the fact that the vote of the membership was by no means unanimous.  Only about 55% of the members who voted favored the change.

Of course, the APA put the best spin they could on these events.  The fact is that they altered their taxonomy because of intense pressure from the gay community, but they claimed that the change was prompted by research findings.

So all the people who had this terrible “illness” were “cured” overnight – by a vote!  I remember as a boy reading of the United Nations World Health Organization’s decision to eradicate smallpox.  This was in 1967, and by 1977, after a truly staggering amount of work, the disease was a thing of the past.  Why didn’t they just take a vote?  Because smallpox is a real illness.  The human problems listed in DSM are not.  It’s that simple.  You can say that geese are swans – but in reality they’re still geese.

The overall point being that the APA’s taxonomy is nothing more than self-serving nonsense.  Real illnesses are not banished by voting or by fiat, but by valid science and hard work.  There are no mental illnesses.  Rather, there are people.  We have problems; we have orientations; we have habits; we have perspectives.  Sometimes we do well, other times we make a mess of things.  We are complicated.  Our feelings fluctuate with our circumstances, from the depths of despondency to the pinnacles of bliss.  And perhaps, most of all, we are individuals.  DSM’s facile and self-serving attempt to medicalize human problems is an institutionalized insult to human dignity.  The homosexual community has managed to liberate themselves from psychiatric oppression.  But there are millions of people worldwide who are still being damaged, stigmatized, and disempowered by this pernicious system to this day.

Homosexuality: The Mental Illness That Went Away

 

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