La Inquisición ofrecía mas garantías juridicas que los JVM

Pedofilia, pederastia y homosexualidad, estrechamente vinculados. Lo que el lobby LGTB OCULTA

In Estadistica (datos estadisticos), Ideologia feminazi de genero, Maltrato infantil, Violencia homosexual lesbo on 27 mayo, 2015 at 18:05

El activismo pedofilo homosexual comienza en Holanda en 1940 y en 1970 en Holanda el grupo OCC declaro públicamente que el homosexual solo seria libre cuando el niño y el pedofilo lo fueran , desde entonces han tenido una clara y directa marcha había rebajar tanto como les sea posible la edad de consentimiento sexual , en Inglaterra intentaron lograr que la edad de consentimiento sexual fuera a los 4 años (cuatro años) Pero les fue negado. El movimiento homosexual solo el año pasado registro a lo menos tres altos lideres que llegaron con sus simpatizantes a la cárcel por cargos de pedo filia y relacionados a ellos , mientras la iglesia esta limpiando su casa y sacando la basura pedo fila , las organizaciones homosexuales no hacen nada parecido en este sentido. Que porcentaje de homosexuales son pedo filos eso ya depende de los trabajos que quieran tomar como margen referencial , mientras por ejemplo el Doctor Pla dice que el numero de homosexuales alcanza un 40% la fundación Epasi dice que el numero es mucho mayor


La pedofilia y la homosexualidad: La relación políticamente incorrecta

04.07.13,

El caso de la pareja homosexual integrada por Mark J. Newton, de 42 años, y Peter Truong, de 36, quienes adoptaron a un niño ruso, al que luego violaron, hicieron partícipe en videos pornográficos que subieron a internet, puso de nuevo la relación entre homosexualidad y pedofilia “fuera del closet”.

Es una relación polémica, controversial, políticamente incorrecta de mencionar. Pero real.

Basta recordar que la Asociación Internacional de Lesbianas, Gay, Bisexuales, Trans e Intersexuales (ILGA, por sus siglas en inglés) avaló durante cerca de 10 años una política a favor de la pedofilia, incluyendo entre sus miembros a organizaciones promotoras de la pedofilia, como Martijn y la Asociación Norteamericana por el Amor entre Hombres y Niños (NAMBLA).

En toda discusión a este respecto, nadie termina de dar una explicación seria a por qué un colectivo gay aceptó formalmente a organizaciones que promovían la pedofilia. NAMBLA incluso tuvo un papel protagónico en la dirección del ILGA.

Pero bueno, cada vez que este tema surge, inevitablemente quienes intentan tapar el sol con un dedo -lo he visto en las redes sociales- atacan el problema de los abusos sexuales en la Iglesia.

Bien, lamento descorazonarlos, pero los abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia también están relacionados mayoritariamente con la homosexualidad.

Un estudio realizado y hecho público por la Iglesia reveló que de los casos de pedofilia y efebofilia de sacerdotes, el 60 por ciento está relacionado a individuos del mismo sexo y el 30 por ciento es de carácter heterosexual.

En Estados Unidos, un estudio realizado por el John Jay College of Criminal Justice, a pedido de lo Obispos de ese país, reveló que el 81 por ciento de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero involucraron niños y adolescentes varones.

Nuevamente, las cifras son abrumadoras.

¿Eso quiere decir que todas las personas homosexuales son potenciales abusadores? No. Pero sí indica que hay una mayor incidencia estadística de abusos en personas homosexuales que en heterosexuales.

Datos interesantes también los provistos por el estudio realizado por el Dr. George Rekers, en 2004.

Ahí, sustentándose en una investigación realizada en el 2000 por Zebulon Silverthorne y Vernon Quinsey, Rekers señala que los “hombres adultos homosexuales son más propensos a ver a un hombre adolescente como una pareja sexual deseada, más que un hombre heterosexual adulto vería a una mujer adolescente como una compañera sexual deseada”.

Todo esto, sumado a los importantes hallazgos del Dr. Mark Regnerus sobre los negativos efectos que tiene en la vida de las personas haber sido criados por parejas gay, termina de pintar de lleno por qué la adopción homosexual no debe ser legalmente aprobada.

Recordemos siempre que la adopción no es el “derecho” a tener un hijo, como si se tratara de comprar una mascota en la tienda, escogiendo su raza, color, sexo. No. La adopción es el derecho de un niño a tener una familia, conformada -no por un asunto de credo sino por naturaleza, por biología- por un padre y una madre.

https://www.aciprensa.com/blog/la-pedofilia-y-la-homosexualidad-la-relacion-politicamente-incorrecta/#.VWYG-o7tmko




PEDOFILIA Y HOMOSEXUALIDAD

Un psiquiatra especializado da la razón al cardenal Bertone con datos concluyentes

Las declaraciones del secretario de Estado vaticano despertaron la indignación del lobby gay, pero tienen un sólido apoyo científico incluso según los informes de los equipos que han investigado específicamente los casos de abusos cometidos por el clero. Las cifras del doctor Richard Fitzgibbons son contundentes en los porcentajes.


Actualizado 17 abril 2010

Un psiquiatra especializado da la razón al cardenal Bertone con datos concluyentes

Richard Fitzgibbons

El lunes, en el Seminario Pontificio de Santiago de Chile, el cardenal Tarcisio Bertone afirmó que, «según numerosos psicólogos y psiquiatras», no existe una relación entre la pederastia y el celibato de los clérigos y religiosos, y sí con la homosexualidad.
El director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Federico Lombardi, aclaró después que las afirmaciones del secretario de Estado no se referían a la población homosexual en general, sino «al problema de abusos por parte de sacerdotes». Eso no aplacó al lobby gay, ni a Pedro Zerolo (quien, ignorando las palabras de Lombardi, dijo este sábado que la Iglesia se equivoca al «vincular una orientación sexual con la comisión de un delito»)… ni tampoco al ministro francés de Asuntos Exteriores, uno de los nombramientos más polémicos de Nicolas Sarkozy por tratarse de una reconocida personalidad de izquierdas que llegaba a un gobierno de derechas tras las elecciones de 2007. Según Bernard Kouchner, su colega Bertone había hecho una «amalgama inaceptable».
Pero no tan inaceptable, según el psiquiatra Richard Fitzgibbons, uno de los principales expertos mundiales en el asunto y consultor de la Congregación del Clero. Fitzgibbons está especializado en la atención médica a los sacerdotes pederastas, y no es precisamente complaciente con ellos, al destacar que «niegan el pecado en sus vidas» y «se resisten a examinar sus conciencias», buscando incluso justificación en directores espirituales alejados de la doctrina moral de la Iglesia.
En declaraciones a Catholic News Agency, sin embargo, Fitzgibbons ha dado la razón al cardenal Bertone, al recordar los datos contundentes del informe del despacho de abogados John Jay, a quien la conferencia episcopal norteamericana encargó en 2002 una investigación a fondo sobre el problema que entonces sacudía a la Iglesia en Estados Unidos. En ese informe se recogía que el 81% de los sacerdotes pedófilos habían abusado de menores de su mismo sexo, según el siguiente rango de edades: 6% por debajo de 7 años, 16% entre 8 y 10 años, 51% entre 11 y 14 años y 27% entre 15 y 17 años.
Fitzgibbons va aún más lejos al describir su propia y amplia experiencia personal: «Todos los sacerdotes a los que he tratado que habían tenido alguna relación sexual con niños habían tenido relaciones homosexuales adultas.»

 

http://www.religionenlibertad.com/un-psiquiatra-especializado-da-la-razon-al-cardenal-bertone-con-datos-8251.htm

 




 

Lo que el movimiento gay no ha dicho acerca de los homosexuales

 

Cuestiones que el lobby gay ha ocultado sobre la homosexualidad para lograr su difusión y aceptación
Por: Arbil | Fuente: arbil.org

Lo que el movimiento gay  no ha dicho acerca de los homosexuales

* Que según diversos estudios (1), existe una relación significativa entre homosexualidad y pederastia: entre el 22% y el 60% de los homosexuales son o han sido pederastas.

* Que los movimientos gay de varios países están intentando reducir la edad de consentimiento sexual entre personas del mismo sexo hasta los 10 años (en Holanda ya está en 12 años), así como legalizar el incesto .

* Que, según estadísticas del gobierno de EEUU en 1992, entre el 17% y el 24% de chicos menores de 18 años son víctimas de abusos homosexuales, comparado con el 0.09% de chicas víctimas de abusos por heterosexuales (Judith A. Reisman, American University).

* Que algunos psicólogos quieren que la pedofilia sea considerada un comportamiento normal (Dr.M.Wertheimer).

* Que el diario METRO publicaba el 14/01/2005 que Niños de la calle en Barcelona ofrecen servicios sexuales a los gays en las zonas de "cruising”: “…son chavales, la mayoría inmigrantes de familias desestructuradas…” (ver guía http://www.gayinspain.com : “en la plaza Sant Miquel “suele haber algunos chavales”. Al aire libre está la Plaza Catalunya, donde “hay chicos que buscan protección”).

* Que, según el Journal of the American Medical Association, el 50% de los hombres enfermos de SIDA han tenido relaciones sexuales con un hombre adulto antes de los 16 años, y el 20% antes de cumplir los 10.

* Que según un estudio longitudinal publicado en 1997 en el Journal of Orthopsychiatry (Golombok y Tasker), a la edad adulta, los hijos criados por lesbianas tienen un 24% más de incidencia en relaciones homosexuales que los hijos de madres heterosexuales.

* Que la práctica homosexual reduce en 20 años la esperanza de vida, aumenta 5 a 10 veces el riesgo de SIDA, y que entre el 70% y el 78% de los gays aseguran haber tenido una enfermedad de transmisión sexual.

* Que las personas (adultos y jóvenes) con prácticas homosexuales son más propensas a padecer enfermedades mentales (depresión, ansiedad, trastornos de conducta), al abuso de drogas y a experimentar tendencias suicidas.

* Que la violencia entre parejas homosexuales es de 2 a 3 veces más frecuente que entre las heterosexuales, y que las uniones homosexuales, son significativamente más propensas a romperse que las heterosexuales.

* Que la duración media de las relaciones homosexuales es de dos a tres años y que, según la Federación Estatal de Gays y Lesbianas, los homosexuales tienen una media de 39 relaciones con distintas personas a lo largo de su vida.

* Que el estudio de la Universidad de Sevilla tiene serios defectos metodológicos (sesgo de selección, pérdida de 50% de la muestra, etc.)

* Que los movimientos gay no practican la tolerancia que predican y reclaman, pues persiguen judicial y mediáticamente a todo el que discrepa de sus ideas y reivindicaciones y niegan a los demás la libertad de expresión y de acción.

* Que el Colegio Americano de Pediatras considera inapropiado, demasiado arriesgado y peligrosamente irresponsable para los niños, cambiar la tradicional prohibición sobre la paternidad de los homosexuales, ya sea mediante adopción, tutela o reproducción artificial. Esta posición está basada en los mejores datos científicos disponibles. ¿Son estos los padres idóneos para adoptar a un niño? … tal vez, en el futuro, el tuyo?

(1) Journal of Sex & Marital Therapy, K. Reund et al., 1984 (36%); Eastern Psychological Assoc. Convention, N.Y., Dr. Raymond A. Knight, 1991 (33%); Journal of the American Medical Association, J. Wassermann et al., 1984, 1986 (22%); Journal of Interpersonal Violence, W.L. Marshall et al., 1991 (42%); Psychiatric Journal, University of Ottawa, J.W. Bradford et al., 1988 (60%).

 

http://www.es.catholic.net/op/articulos/20264/cat/316/lo-que-el-movimiento-gay-no-ha-dicho-acerca-de-los-homosexuales.html

 

 



Homosexualidad y pederastia

La relación que existe entre la homosexualidad y la pederastia es un aspecto esencial dentro de ambos fenómenos y uno de los temas que algunos activistas gay desean negar o ignorar, mientras que otros lo admiten sin reparos.

La Dra. Judith A. Reisman, ex profesora de investigación de la American University y testigo en calidad de experta ante la comisión sobre la pornografía del fiscal general de Estados Unidos, confirma que solamente el 9% de la población heterosexual, es pederasta. En cambio la población homosexual pederasta alcanza el 60%.[1] En otras palabras, el 87% de la población pederasta es homosexual, mientras que el 13% restante es heterosexual. Sin embargo, la Asociación Americana de Psiquiatría, compuesta mayormente por activistas gay, niega que exista esta relación.

Por otra parte, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, los pederastas adultos son varones en más de un 90% de los casos. El informe publicado en 2004 por el John Jay College, considerado como el más completo sobre el tema en EE.UU., constata que además, el 81% de las víctimas eran también varones. En otras palabras, ya sea que el agresor se declare homosexual o no, la pederastia implica un acto homosexual en la gran mayoría de los casos, donde tanto el adulto como el niño son varones[2].

Contenido

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Efectos de la educación

El Dr. Alfred C. Kinsey, cuya ideología sexual ha sido objeto del estudio de Reisman, fue uno de los principales responsables de la difusión de un relativismo sexual que incluye la aceptación solapada del homosexualismo y de la pedofilia, relativismo que ha influido mucho en la educación sexual durante las últimas tres décadas.

Contrariamente a la postura difundida por activistas a favor del homosexualismo, la Dra. Reisman dice que los estudios realizados en torno al tema demuestran que los que practican una conducta homosexual son más propensos a maltratar sexualmente a los niños. Un número significativo de hombres que practica el homosexualismo recluta varones menores de edad, práctica que se ha facilitado debido a la "educación" sexual hedonista que se imparte en muchas escuelas públicas de Estados Unidos y a programas "educativos" eufemísticamente llamados "programas de diversidad", que les enseñan a los escolares a considerar el homosexualismo como algo normal y aceptable, dice Reisman.

El periodista Eulogio López, creador del portal Hispanidad.com[3] se refirió a la educación y la homosexualidad de la siguiente manera:


La homosexualidad no es la causa de la actual crisis moral sino su consecuencia lógica. Hace 25 años, cuando un adolescente mostraba las inclinaciones dudosas propias de la edad, se le animaba a cambiar y lo hacía en un 99% de los casos. Hoy se le explica al niño lo de la libre opción sexual. Se lo suelen explicar homosexuales del orgullo gay, pagados por el Estado[4].

Investigación científica

La agencia noticiosa electrónica WorldNetDaily informó sobre la investigación de la Dra. Reisman[5][6] en el número de octubre del 2001 de su revista.

Estudios realizados por Reisman

La Dra. Reisman llevó a cabo dos estudios científicos: Crafting Gay Children: An Inquiry into the Abuse of Vulnerable Youth Via Establishment Media and the School Room ("Niños homosexuales producto del artificio : Una investigación del maltrato de la juventud vulnerable a través del establishment de los medios de comunicación y del aula escolar", traducción libre) y Partner Solicitation Language as a Reflection of Male Sexual Orientation ("El lenguaje seductor como reflejo de la orientación sexual masculina", traducción libre). Ambos estudios constituyen un seguimiento a la labor de investigación que Reisman comenzó con su estudio Kinsey: Crimes and Consequences ("Kinsey: crímenes y consecuencias").

La investigación de Reisman, que se ha basado en estadísticas del gobierno obtenidas en 1992, señala que el 9% de entre 86 y 88 millones de hombres heterosexuales maltrató sexualmente a 8 millones de chicas menores de 18 años, lo cual constituye el 25% de todas las chicas de esa edad. Un porcentaje no determinado de hombres que practican el homosexualismo maltrató de 6 a 8 millones de chicos menores de 18 años, lo cual constituye del 17 al 24% de todos los chicos de esa edad. Ello implica que de 3 a 4 chicos son víctimas del maltrato homosexual por cada hombre que practica el homosexualismo. Sólo 0.09 chicas son víctimas de maltrato sexual por parte de un hombre heterosexual, lo que significa que el promedio de dicho maltrato es que 1 de cada 11 hombres heterosexuales maltrata sexualmente a una chica menor de 18 años.

La Journal of the American Medical Association, la revista de la Asociación Médica de Estados Unidos, publicó los siguientes datos que vienen a corroborar los hallazgos de Reisman: el 50% de las víctimas masculinas del SIDA informaron que, cuando había cumplido los 16 años, ya había tenido relaciones sexuales con un hombre adulto y el 20% de las mismas informó que, cuando había cumplido los 10, también ya había tenido este tipo de relaciones con un hombre adulto.

Estudios realizados por otros profesionales

Hay otros estudios que también corroboran las afirmaciones de Reisman en cuanto a que existe una relación entre homosexualidad y pederastia. A continuación sintetizamos los resultados en cuanto al porcentaje de personas que practican el homosexualismo que sonpederastas:

  • 36% (Journal of Sex & Marital Therapy, K. Reund et al., 1984).
  • 33% (Eastern Psychological Assoc. Convention, Nueva York, Dr. Raymond A. Knight, 1991).
  • 22% (Journal of the American Medical Association, J. Wassermann, et al., 1984, 1986).
  • 42% (Journal of Interpersonal Violence, W. L. Marshall et al., 1991).
  • 60% (Psychiatric Journal, University of Ottawa, J. W. Bradford et al., 1988).

Además, la mayoría de los estudios concluyen que los homosexuales representan un 2 o 3% de la población total[7].

Reducción de la edad de consentimiento en el mundo

Uno de los aspectos que ocupan al movimiento político gay es el esfuerzo por reducir la edad legal o de consentimiento para las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. No pocos grupos de homosexuales quieren lograr que sea permitida la actividad sexual entre adultos y niños. Un estudio reciente del Family Research Council analiza los intentos para reducir la edad del consentimiento en diversas partes del mundo.[8]

En Sudáfrica, Kevin Bishop está fomentando la abolición de las leyes que imponen límites de edad para las relaciones sexuales[9]. Bishop incluso es favorable al incesto y cita los trabajos de dos psicólogas de Estados Unidos quienes se decantan por la opinión de que la introducción a la vida sexual es mejor cuando tiene lugar dentro de la misma familia. En Gran Bretaña la presión para descender la edad de consentimiento tiene mucha fuerza. Una organización de homosexuales está promoviendo su reducción a los 14 años y otro grupo lanzó una querella ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, afirmando que es injusto mantener un nivel de edad superior para los homosexuales comparado con el de los heterosexuales. Los argumentos de ese grupo encontraron acogida en el gobierno de Blair y en 1998 los laboristas intentaron dos veces obtener la aprobación del parlamento para rebajar la edad de consentimiento de los homosexuales de 18 a 16 años. En las dos ocasiones la cámara de los Lores rechazó la iniciativa. Hace cuatro años el límite de edad para los homosexuales fue reducido de 21 a 18 años.

Los homosexuales han tenido mayor éxito en los Países Bajos donde la edad de consentimiento está en los 12 años, a no ser que el joven presente una queja ante las autoridades. Allí una asociación de homosexuales obtuvo un triunfo en la abolición de una ley de 1971 que prohibía las relaciones sexuales entre los mayores de 21 años y los menores de 21 años. Hoy en día se permite el contacto sexual entre adultos y niños, aunque sólo si los padres del niño lo permiten.[9]

En Canadá, el estado de Ontario ya disminuyó la edad de consentimiento para los homosexuales a 14 años, y en 1995 la Corte Suprema de Canadá declaró que los homosexuales podían cualificarse para la protección como minoría. En mayo de este año la Corte Suprema continuó con su apoyo a los homosexuales indicando a Ontario que debe redefinir el término de esposos para incluir a las parejas homosexuales.

En Estados Unidos la campaña por la promoción de las relaciones sexuales con menores de edad no ha tenido tanto éxito. Sin embargo, diversos grupos de homosexuales se mantienen activos en el reclutamiento de jóvenes para sus filas. Y aunque los tribunales no han imitado el ejemplo de Canadá se debe recordar que la juez de la Corte Suprema, Ruth Bader Ginsburg, mientras fue abogada del grupo de derechos civiles (American Civil Liberties Union) firmó un informe que recomendaba bajar la edad de consentimiento a los 12 años. A pesar de que el contacto sexual entre adultos y menores de edad no es legal en Estados Unidos diversos estudios revelan que un porcentaje elevado de los abusos cometidos contra niños procede de los homosexuales. Así como los homosexuales suman cerca del 2% de la población, constituyen alrededor de la tercera parte de los que agreden a los niños.

La mayor revista pro homosexual en EE.UU., The Advocate, publicó un artículo de un tristemente conocido líder homosexual que opina que "la pederastia no es un desorden parafílico, sino algo que lo libera". Este líder homosexual fue presidente de la ‘Alianza de Activistas Homosexuales de Nueva York’ (New York Gay Activists Alliance), fundó la ‘Coalición para los Derechos Lésbicos y Homosexuales’ (Coalition for Lesbian and Gay Rights), la ‘Asociación del Amor entre Hombres y Niños de Norteamérica’ o NAMBLA (North American Man-Boy Love Association), una organización de pederastas, y escribió un libro sobre la primera etapa del movimiento activista pro homosexual. Por otro lado, un investigador analizó el contenido de la revista homosexual The Advocate entre los años 1972 y 1991, y encontró que entre el 10% y el 20% de sus anuncios explícitamente promovían la pederastia.

El boletín de la corriente principal del sector homosexual de la población, Gay Community News ("Noticias de la Comunidad Homosexual"), con un tono cínico y ofensivo, publicó lo siguiente:

Les practicaremos la sodomía a sus hijos, emblemas de su débil masculinidad, de sus superficiales sueños y mentiras vulgares. Los seduciremos en sus escuelas, en sus dormitorios, en sus gimnasios…

Michael Swift, Gay Community News, 15 de febrero de 1987.

Por su parte, la revista homosexual de noticias, San Francisco Sentinel ("El Centinela de San Francisco"), publicó:

El amor entre hombres y niños es fundamental para la homosexualidad. Para la comunidad homosexual decir que el amor a los niños no es homosexual es ridículo.[10]

San Francisco Sentinel

A pesar de esto, parte de las estrategias políticas del movimiento gay consiste en negar todo vínculo entre homosexualidad y pederastia.

Luis Fernández Cuervo, doctor en medicina, opinó lo siguiente en relación a la homosexualidad y la estrategia de los activistas pedófilos para cambiar la legislación vigente.


La homosexualidad, ya sin el aliciente de lo prohibido, también pide dar un paso más en su "progreso". Surge así y se va extendiendo mundialmente la corrupción sexual de menores de edad. Este abuso en algunos casos es heterosexual, pero en la mayoría no es sino un nuevo aliciente de la homosexualidad. Todavía se persigue con la ley y las redadas policiales. Pero los pedófilos están siguiendo la misma táctica que siguieron los antiguos homosexuales. Se agrupan, se organizan, crean sus medios económicos, políticos y publicitarios e intentan, con perseverancia, cambiar las leyes y que se declaren permitidas las relaciones sexuales entre adultos y menores de edad, "siempre que esos menores den su libre consentimiento". Cuando esto alcance su aprobación legal y social ¿cuál será el siguiente paso en este asesinato de la dignidad humana?[11]

Relación entre homosexualidad y pedofilia en la Iglesia Católica

Artículo principal: Casos de abuso sexual cometidos por miembros de la Iglesia católica

El 12 de abril de 2010, el cardenal Tarcisio Bertone fue consultado por la prensa acerca de la incidencia del celibato en la aparición de casos de pederastia en la Iglesia Católica. El número dos del Vaticano respondió que de acuerdo con los expertos, las causas de la pedofilia hay que buscarlas en el homosexualismo, no en el celibato.


Han demostrado muchos psicólogos, muchos psiquiatras, que no hay relación entre celibato y pedofilia, pero muchos otros han demostrado, y me han dicho recientemente, que hay relación entre homosexualidad y pedofilia… Esto es verdad,éste es el problema[12].

Estas palabras han desatado la ira de colectivos homosexuales y la protesta formal de algunos países[13].

En las estadísticas facilitadas recientemente por monseñor Charles J. Scicluna sobre los casos remitidos a la Congregación para la Doctrina de la Fe entre los años 2001-2010, resulta que solo un 10 por ciento de los casos eran de pederastia en sentido estricto, mientras que el 90 por ciento tenían que ver con adolescentes: el 60% hacen referencia a actos sexuales con personas del mismo sexo y el 30% de carácter heterosexual. Es decir, en la gran mayoría de los casos se trata de varones que abusan de menores del mismo sexo.

Los datos confirman que entre el clero católico no se dan más casos de abusos a menores que en otros ámbitos. Ciertamente, nadie ha dicho (tampoco Bertone) que cualquier homosexual sea un pederasta ni que cualquier sacerdote con tendencia homosexual abuse de menores. Pero igualmente habría que reconocer que en la Iglesia el problema de los abusos a menores no proviene de los sacerdotes que viven el celibato, sino de los que no lo viven y que, según se ha visto, en su gran mayoría se sienten atraídos por adolescentes varones.

Lo que molesta es que las palabras de Bertone hayan suscitado un tema que hoy es tabú, como si cualquier dato que vaya en desmedro de la conducta homosexual debiera silenciarse. Como ha declarado el profesor Massimo Introvigne, los que se rasgan las vestiduras "buscan prohibir la cita de aquellos datos estadísticos que consideran como políticamente incorrectos. Es una forma de censura inaceptable, en ocasiones disfrazada de científica". Pero los datos estadísticos son números y "estos números, en cuanto tales, no deberían ofender a nadie y no se les puede hacer decir más –ni menos– de lo que dicen"[2].

Referencias

  1. Judith A. Reisman, Crafting Gay Children. Psychiatric Journal, University of Ottawa, J. W. Bradford et al., 1988
  2. Dr. Cameron, Paul. "Links Between Homosexuality and Pedophilia". Nueva York, 6 de octubre del 2001. "Child Molestation and Homosexuality". Family Research Institute.

http://es.metapedia.org/wiki/Homosexualidad_y_pederastia

 



 Revista de Psiquiatría y Salud Mental

Vol. 02. Núm. 04. Octubre – Diciembre 2009
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doi: 10.1016/S1888-9891(09)73237-9

http://www.elsevier.es/es-revista-revista-psiquiatria-salud-mental-286-pdf-13145914-S300

Etiología de la pedofilia desde el neurodesarrollo: marcadores y alteraciones cerebrales

 

Etiology of pedophilia from a neurodevelopmental perspective: markers and brain alterations

Juan Antonio Becerra García a
a Departamento de Psicología, Universidad de Jaén, Jaén, España

Palabras Clave

Neuropsiquiatría; Pedofilia; Etiología; Neurodesarrollo; Neuroimagen

Keywords

Neuropsychiatry; Pedophilia; Etiology; Neurodevelopment; Neuroimaging

Resumen

Desarrollo: Diferentes señales se han asociado a una amplia serie de trastornos del neurodesarrollo, señales indicadoras de problemas en el desarrollo neural que se observan también en pedófilos. Actualmente, siguiendo esta línea de investigación, diferentes estudios de neuroimagen han hallado alteraciones neurales en este trastorno. Conclusiones: La pedofilia se ha relacionado con diferentes indicadores de alteraciones del neurodesarrollo, como un bajo cociente intelectual, una mayor preferencia manual izquierda y menor talla física, entre otros. Además, los pedófilos muestran diferentes alteraciones neurales y presentan un patrón de activación cerebral predominantemente subcortical ante estímulos sexuales. Los resultados de estos estudios parecen mostrar que el origen de la pedofilia se puede encontrar, en parte, en alteraciones cerebrales debidas a problemas durante el neurodesarrollo, aunque estas alteraciones no libran a estas personas de ser responsables de sus actos.

Abstract

Development: Distinct signs have been associated with a wide range of neurodevelopmental disorders and warning signs of neural developmental problems have also been observed in pedophiles. Continuing this line of research, several neuroimaging studies have found neural alterations in this disorder. Conclusions: Pedophilia has been related to distinct indicators of neurodevelopmental alterations such as low intelligence quotient, left-handedness and smaller stature, among others. In addition, pedophiles show several neural alterations and a predominantly subcortical pattern of cerebral activation to sexual stimuli. The results of these studies suggest that the origin of pedophilia may partly lie in brain alterations due to problems during neural development, although these alterations do not absolve these persons of responsibility for their actions.

Artículo

Introducción

Las noticias relacionadas con el abuso sexual a menores son cada vez más frecuentes y generan una gran alarma social. La pederastia (abuso sexual cometido con niños) y la pedofilia o paidofilia (atracción erótica o sexual que una persona adulta siente hacia niños o adolescentes) son términos que están relacionados. Aunque su significado es distinto, clínicamente sólo se utiliza el término pedofilia1. Los criterios diagnósticos para la pedofilia, según el DSM-IV-TR, se encuentran recogidos en la tabla 1.

Tabla 1 Criterios DSM-IV-TR para el diagnóstico de pedofilia

En cuanto a la elección de niños como objeto sexual, se ha hecho una distinción entre pedófilos y hebéfilos, en función de la edad de los niños. Así el término pedófilo haría referencia a adultos que escogen como objeto sexual a niños/as de 12 años o menos y el de hebéfilo se utilizaría para designar a adultos que van a escoger como objeto sexual a adolescentes de más de 12 años2. En relación con la gama de actos sexuales que estas personas pueden cometer con los niños, se encuentran actividades que van desde el exhibicionismo o el voyeurismo a otras como caricias, frotar sus genitales contra el niño, masturbación en presencia de éstos, sexo oral y penetración anal o vaginal3. Debido al gran interés social que suscita este tema, se han realizado trabajos que han intentado hacer una aproximación a las condiciones, situaciones, factores, etc., que llevan a la persona a desarrollar una atracción sexual hacia los niños.

En el estudio de la causas de la pedofilia, los factores medioambientales pueden predisponer a las personas a convertirse en pedófilos, ya que éstos a menudo informan de que el estrés medioambiental es un factor que incrementa sus impulsos y la urgencia de atacar a niños1. La principal hipótesis etiológica, y uno de los ejemplos más obvios de que los factores medioambientales aumentan el riesgo de que una persona se convierta en pedófilo o abusador infantil, es que ésta haya sido objeto de abusos sexuales cuando era un niño; esta relación se conoce como "ciclo víctima-abusador" o "fenómeno del abusador abusado"4,5. La ocurrencia de este fenómeno varía ampliamente en función del criterio de selección del estudio y la población estudiada, pero se ha informado de que los pedófilos sufrieron abusos cuando eran niños en una proporción que va del 28 al 93%, frente a un 15%, aproximadamente, en sujetos controles, y muestran preferencia por niños de edad similar a la que el pedófilo tenía cuando sufrió el abuso2,6.

El desarrollo del sistema nervioso central es un proceso crucial para el desarrollo de la conducta sexual. Este proceso está determinado genéticamente y modulado por factores neuroquímicos, nutricionales y ambientales7. La alteración de este proceso da lugar a los denominados trastornos del neurodesarrollo, que pueden definirse como lesiones cerebrales que se expresan como trastornos neuropsiquiátricos, cuyo origen estaría relacionado con los períodos de desarrollo intrauterino y sensitivo tras el parto8. Hay diferentes señales o marcadores de desarrollo anómalo que se asocian a una amplia gama de trastornos del neurodesarrollo, algunas de las principales son: a) un bajo cociente intelectual (CI), ya que se ha observado un deterioro intelectual significativo en el daño neurológico adquirido durante la niñez temprana en personas expuestas a sustancias teratogénicas y en trastornos genéticos con marcados efectos neurobiológicos (síndrome X frágil, síndrome de Down, etc.)9,10; b) la preferencia manual izquierda (o el uso sustancial de ambas manos para tareas comunes, en especial para escribir), que es significativamente más frecuente en poblaciones con cualquier trastorno neurológico, y en individuos expuestos a neurotóxicos en etapas prenatales o que han sufrido estrés en el nacimiento (peso extremadamente bajo al nacer, nacimiento de gemelos y partos prematuros)9,10, y c) la estatura o talla, que se ve afectada por las condiciones adversas presentes durante el desarrollo prenatal (nutrición inadecuada, exposición a patógenos) y posnatal (condiciones económicas subóptimas)11,12, lo que da lugar a un descenso en las proporciones promedio de crecimiento y al aumento del riesgo de varios problemas de salud durante la edad adulta13-18.

Una línea de investigación, centrada en la comparación de las diferencias neuropsiquiátricas entre pedófilos y diferentes grupos (población general, población reclusa y otro tipo de delincuentes sexuales), apunta a la presencia de eventos adversos durante el neurodesarrollo como un posible factor etiológico de la pedofilia, con lo que, como consecuencia de estas alteraciones del neurodesarrollo, se pueden encontrar las señales anteriormente descritas y diferentes alteraciones neurales en esta patología. Teniendo en cuenta la relevancia del tema de la pedofilia y su etiología, el objetivo del presente trabajo es revisar: a) los estudios publicados sobre los anteriores indicadores de alteraciones del neurodesarrollo y la pedofilia, y b) los estudios actuales sobre las alteraciones neurales, estructurales y funcionales, de la pedofilia.

Marcadores de neurodesarrollo anómalo en pedofilia: cociente intelectual, preferencia manual y estatura

Una búsqueda bibliográfica en MEDLINE, con la combinación de palabras clave "pedophilia", "IQ" y "handedness", identificó 10 artículos. Para la inclusión se seleccionaron los artículos que hacían referencia a pacientes pedófilos, y se descartaron trabajos de caso único, estudios de personas normales con fantasías pedófilas y los referentes a técnicas de neuroimagen. Siguiendo estos criterios, se seleccionaron 5 artículos. Mediante la combinación de palabras clave "pedophilia" y "physical height", se identificó 3 artículos que fueron incluidos.

En relación con el CI, el grupo de Cantor19 encuentra en uno de sus trabajos, realizado con un grupo heterogéneo de delincuentes sexuales, que un CI más bajo se relaciona con un mayor número de víctimas niños y con mayores respuestas peneanas a estímulos sexuales que representaban a menores. Además, a menor CI, menor es la edad del niño en el que se está interesado sexualmente. Un metaanálisis posterior sobre el CI en todo tipo de delincuentes sexuales, con una muestra total de 19.711 delincuentes, de los que 3.187 habían cometido delitos sexuales contra niños, apoyan los resultados anteriores20.

La relación entre la preferencia manual y la pedofilia también se ha examinado en diferentes estudios publicados, en el primero de ellos se encuentra una proporción más alta de preferencia manual izquierda en delincuentes sexuales que atacaban a niños menores de 12 años, al compararlos con un grupo control21. Un estudio más completo para evaluar la preferencia manual en pedofilia y hebefilia muestra una correlación negativa de la preferencia manual derecha con las respuestas peneanas mostradas ante estímulos que representaban a niños prepúberes, y positiva con estímulos que representaban a adultos22. Trabajos posteriores confirman estos resultados tras incluir covariables como edad y CI19, aunque ambos trabajos difieren en el número de víctimas. Para explorar esta diferencia, el último estudio combinó la muestra de sus pacientes22 con los del estudio previo19. Se encontró que los varones que tenían como grupo de interés sexual a niños prepúberes utilizaban la mano izquierda en una proporción 2 veces mayor que los que preferían sexualmente a las personas adultas.

Para estudiar si la asociación observada entre la pedofilia, un bajo CI y la preferencia manual podría ser un artefacto debido a la heterogeneidad de la procedencia de las muestras usadas, un trabajo actual forma grupos homogéneos de pedófilos según su situación legal (si estaban en evaluación por ser remitidos por sus abogados, en libertad provisional o en libertad vigilada). Se muestra que las relaciones entre la pedofilia, un CI más bajo, menor educación y aumento de la proporción de preferencia manual izquierda, en los diferentes grupos, eran iguales que cuando los participantes estaban todos incluidos en un grupo heterogéneo con distintas fuentes de procedencia. Lo que apoya una relación entre la pedofilia y el funcionamiento cognitivo genuina y no como un artefacto23.

En relación con la talla, diferentes estudios han comparado la estatura de varones pedófilos y no pedófilos. Los primeros estudios muestran una menor talla en los pedófilos que en sujetos sanos24,25, aunque las diferencias no son estadísticamente significativas, debido posiblemente al insuficiente poder asociado a la muestra usada en ambos estudios. El problema en relación con el tamaño muestral es solucionado por un reciente estudio, en éste se forman diferentes grupos según la edad de las víctimas (delincuentes pedófilos y hebéfilos y delincuentes sexuales contra adultos), más un grupo de controles no delincuentes. Obtienen que los delincuentes sexuales pedófilos-hebéfilos son significativamente más bajos que los sujetos controles, la talla de los delincuentes sexuales que actúan contra adultos se encontraba en un valor intermedio entre los grupos anteriores26. Se evidencia que, al aumentar el tamaño muestral, las diferencias de estatura se hacen significativas.

Además de las señales descritas en los estudios anteriores, algunos trabajos encuentran una relación entre la pedofilia, el orden de nacimiento tardío27,28 y mayor edad de la madre29; una proporción aumentada de pedofilia y niveles más bajos de educación e inteligencia en personas que han sufrido traumatismos con pérdida de conciencia antes de la edad de 6 años30, y la presencia en esta parafilia de una alta comorbilidad con trastornos del control de impulsos (por ejemplo, trastorno de personalidad explosivo, cleptomanía, piromanía, juego patológico), de un 30-55%31. Estos datos pueden interpretarse, en la línea de los estudios anteriores, como posibles factores indicadores de alteraciones del neurodesarrollo en pedofilia30,32, aunque han recibido menos atención empírica que los indicadores anteriormente comentados.

Alteraciones neurales en pedofilia: hallazgos recientes

Estudios neuropsicológicos previos han dividido las teorías neuroanatómicas predominantes sobre pedofilia en tres grandes categorías. Por un lado, las teorías frontales-disejecutivas asocian la pedofilia con una disfunción en la corteza prefrontal y con la desinhibición conductual33,34. Por otro, las teorías temporolímbicas implican a ambas regiones en la desinhibición conductual35 y a estructuras profundas del lóbulo temporal en la regulación de la conducta sexual36-38. Por último, las teorías de la disfunción dual defienden que los pedófilos sufrirían de disfunción en ambas regiones, disfunción en las regiones temporales que causaría la perturbación de los impulsos sexuales y alteración en las regiones frontales que causaría la desinhibición conductual39. Estas teorías van a predecir que las alteraciones neurales, en la pedofilia, se encuentran en el volumen de la sustancia gris de las distintas estructuras que cada una defiende. Pero diferentes trabajos muestran un escaso apoyo a estas teorías36, ya que encuentran resultados contradictorios si se explora únicamente la anatomía indicada por estas teorías y no se tiene en cuenta otras regiones40-42. Además, otros trabajos indican que la evidencia pretendida por estas teorías puede ser un artefacto metodológico, asociado al mayor tamaño muestral (mayor poder estadístico) de los estudios que muestran diferencias frente a los que no las muestran43.

Para conocer los hallazgos aportados por las modernas técnicas de neuroimagen, se realizó una búsqueda bibliográfica en MEDLINE, con la combinación de palabras clave "pedophilia" y "brain", limitada a artículos publicados en los últimos 5 años. Ésta identificó un total de 13 artículos. Se seleccionaron, para la inclusión, los artículos en que se estudiaba la estructura y la actividad funcional cerebral de la pedofilia, específicamente mediante técnicas de resonancia magnética (RM). Siguiendo estos criterios, se seleccionaron 6 artículos, en los que se evidencian diferentes líneas en el estudio de las alteraciones neurales de la pedofilia, que van desde el estudio de la morfología cerebral, basado tanto en las teorías neuroanatómicas anteriores como en el estudio del cerebro en su totalidad, al estudio del funcionamiento neural durante la excitación emocional y sexual.

El primer estudio de la pedofilia mediante RM emplea la morfometría basada en vóxels para estudiar diferencias de sustancia gris cortical en regiones de interés, y pone a prueba la teoría frontal-disejecutiva. Los resultados muestran que los pedófilos tenían un menor volumen de sustancia gris en los circuitos frontoestriatales y en el estriado ventral, que se extendía en el núcleo accumbens y en la corteza orbitofrontal32. Por lo que, según estos hallazgos, los pedófilos sufren la misma dificultad para inhibir conductas repetitivas como las personas con trastorno obsesivo-compulsivo32. En la misma línea, otro estudio, con técnicas similares, también busca diferencias en áreas específicas. En este caso, en áreas del sistema límbico, como la amígdala, y en la sustancia gris de estructuras relacionadas con el desarrollo del comportamiento sexual, como el hipotálamo. Se encontró en los pedófilos una disminución significativa del volumen amigdalar derecho y una reducción bilateral de la sustancia gris del hipotálamo, regiones septales, sustancia innominada y base del núcleo de la estría terminal44. Estos deterioros estructurales, en regiones críticas para el desarrollo sexual, pueden estar implicados en la patogenia de la pedofilia44.

Una desventaja de limitar el análisis a las regiones predichas por las teorías neuroanatómicas es que posibles diferencias en otras regiones se pasarían por alto, mientras que la desventaja de analizar el cerebro entero es la necesidad de muestras más numerosas para compensar el bajo poder del que dispone cada comparación43. Además, otra posible desventaja que puede influir en los resultados es que, en los estudios anteriores, se compara a delincuentes pedófilos con personas no delincuentes, con lo que las alteraciones estructurales halladas pueden ser debidas a otros factores, como la delincuencia en general, el estrés crónico del encarcelamiento, etc., y no a la pedofilia en sí.

Una investigación reciente, que tiene en cuenta estos problemas, estudia las posibles alteraciones estructurales de la pedofilia mediante un análisis del cerebro en su totalidad. Además, compara a un grupo de pedófilos delincuentes sexuales con un grupo similar de delincuentes con historial de delitos no sexuales. Se encuentran asociaciones negativas entre la pedofilia y los volúmenes de la sustancia blanca bilateral de los lóbulos parietales y temporales. Las regiones con el volumen más bajo de sustancia blanca eran contiguas a dos grupos mayores de fibras, como el fascículo frontooccipital superior y el fascículo arcuato derecho. No se encontró ninguna diferencia en sustancia gris ni en volumen de líquido cefalorraquídeo45. Así, vemos que, al aumentar la muestra, controlar posibles factores de confusión y hacer comparaciones del cerebro en su totalidad, no se encuentran diferencias en la sustancia gris de las regiones predichas por las teorías neuroanatómicas, sino que estas diferencias aparecen en la sustancia blanca, en fascículos que conectan regiones corticales que responden a señales sexuales.

Los resultados anteriores hacen pensar en cómo estas diferencias estructurales pueden afectar al funcionamiento cerebral ante señales sexuales, por lo que se realizan estudios de neuroimagen funcional. Así, se investigó la actividad neural, mediante RM funcional, durante la estimulación visual emocional y erótica, con imágenes del International Affective Picture System, en un grupo de pedófilos y un grupo control. Se encontró que los pedófilos respondían menos a la estimulación visual erótica en tres regiones: corteza prefrontal dorsolateral, hipotálamo y sustancia gris periacueductal. Mientras que en el procesamiento emocional no erótico, mostraban una menor respuesta funcional de estructuras como la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal dorsomedial46. La activación reducida de estas regiones en los pedófilos indica una alteración que puede contribuir a la modificación del interés sexual hacia los adultos.

Aunque, para determinar si las mismas estructuras responden de igual manera en los cerebros de pedófilos y no pedófilos, se necesitaría emplear diseños en los que cada tipo de sujeto sea expuesto al estímulo que le es sexualmente excitante, niños y adultos, respectivamente. Así, dos investigaciones posteriores del grupo de Boris Schiffer, con RM funcional, comparan los patrones de activación en pedófilos heterosexuales y homosexuales cuando se les presentan estímulos sexualmente interesantes para ellos.

En el primero de estos trabajos, se encontró que la respuesta cerebral de los pedófilos heterosexuales a estímulos visuales heteropedófilos es comparable con la respuesta cerebral de varones heterosexuales a estímulos heterosexuales. Esta respuesta comprende la activación de diferentes estructuras límbicas (amígdala, giro cingulado e hipocampo), sustancia negra, núcleo caudado, corteza del cíngulo anterior, diferentes núcleos talámicos y corteza asociativa. Sin embargo, en varones heterosexuales del grupo control, se encontró respuesta cerebral en la corteza orbitofrontal durante la estimulación sexual visual; esta respuesta frontal no se halló en los pedófilos, que además mostraron una actividad anormalmente reducida en la corteza prefrontal dorsolateral47. En el segundo, estudian el patrón de activación cerebral en pedófilos homosexuales y controles homosexuales, durante estimulación sexual visual, usando para ello fotografías sexualmente estimulantes para ambos y emocionalmente neutras. En ambos grupos, las imágenes sexualmente excitantes activaban áreas cerebrales involucradas en el procesamiento visual de estímulos emocionales (cortezas occipitotemporal y prefrontal), pero durante la presentación de estas imágenes se encontró una activación significativa de áreas como el tálamo, el globo pálido y el estriado únicamente en el grupo de pedófilos48.

Así, en cuanto al funcionamiento cerebral de sujetos controles y pedófilos, los resultados de estos últimos estudios parecen mostrar que, ante los estímulos sexualmente relevantes para cada grupo, el procesamiento central de éstos es comparable en ambos, mientras que el patrón de activación cerebral mostrado es diferente. Los hallazgos más destacados de los anteriores estudios se encuentran resumidos en la tabla 2.

Tabla 2 Estudios sobre las alteraciones neurales halladas en los pedófilos mediante estudios de neuroimagen

Conclusiones

Los estudios consultados muestran que la pedofilia se relaciona con diferentes indicadores de alteraciones del neurodesarrollo, como un bajo CI, mayor preferencia manual izquierda y menor talla física. Cuando se compara a pedófilos con diferentes grupos, éstos muestran sistemáticamente un menor CI, que es menor cuanto menor es la víctima, una mayor proporción de preferencia manual izquierda y una menor talla física o estatura. Además de otros factores, descritos en diferentes trabajos, que también parecen indicar la posible presencia de alteraciones en el neurodesarrollo en la pedofilia.

En cuanto a los hallazgos neurales, el estudio de morfometría con mayor potencia estadística encuentra en pedófilos un menor volumen en la sustancia blanca que conecta regiones corticales que responden a señales sexuales. La presencia de este tipo de alteración estructural apunta también en la dirección de problemas durante el desarrollo neural y son la evidencia más sólida a favor de dicha hipótesis. Los hallazgos funcionales, complemento de los estructurales, muestran en los pedófilos un procesamiento central de estímulos sexuales visuales similar al de los controles, pero con un patrón de activación cerebral diferente, consistente en una mayor activación de regiones subcorticales frente a una menor activación de regiones corticales prefrontales. Los trabajos de neuroimagen muestran la pedofilia como un trastorno caracterizado por una desconexión parcial dentro de una red de reconocimiento de estímulos sexuales relevantes y por una activación cerebral disfuncional ante estos estímulos.

Los indicadores anteriormente citados no causan la pedofilia, sino que predicen una correlación entre ambos, ya que las alteraciones del neurodesarrollo predisponen a desarrollar tanto la pedofilia como los indicadores (es decir, un bajo CI, preferencia manual izquierda, menor talla física, menor volumen de sustancia blanca, etc.). Hay que suponer que los problemas en el neurodesarrollo no sean las únicas causas de la pedofilia, sino que únicamente pueden contribuir al riesgo de desarrollar este trastorno. Así, se puede decir que no hay una explicación determinante sobre las razones que llevan a una persona a la pedofilia, pero los resultados de estos trabajos hacen pensar que el origen se pueda encontrar, en parte, en las disfunciones cerebrales debidas a eventos adversos durante el neurodesarrollo. Aunque estas alteraciones son problemas que no libran a estas personas de ser responsables de sus actos.

En relación con los diferentes estudios revisados, algunos no incluyen una comparación con un grupo control de sujetos sanos, por lo que las alteraciones podrían relacionarse con variables distintas de la preferencia por los menores. Sería conveniente incluir, en diferentes trabajos citados19,20,22,23,45, un grupo de sujetos sanos y barajar la posibilidad de que las alteraciones estuvieran relacionadas con la agresividad o con el tipo de delito sexual cometido (violación, tocamientos, etc.), independientemente de si se realiza con menores o adultos. Por otro lado, lo obtenido por los trabajos con mayor potencia estadística hacen pensar que investigaciones con mayor tamaño muestral serían eficaces para descubrir otras posibles diferencias. Según los hallazgos estructurales, las futuras investigaciones sobre neuropatología en pedofilia deberían centrarse en el estudio de la sustancia blanca, usando técnicas más específicas, como la toma de imágenes con tensor de difusión, que se ha empezado a aplicar al estudio de alteraciones neuropsiquiátricas.

Como conclusión, los resultados de este tipo de estudios abren la puerta a una nueva perspectiva sobre la pedofilia, y pueden proporcionar las bases para el desarrollo de herramientas de diagnóstico más sofisticadas y de nuevas aproximaciones terapéuticas al tratamiento de este trastorno.

Declaración de conflicto de intereses
El autor declara no tener ningún conflicto de intereses.


Correo electrónico: jbecerra@ujaen.es

Recibido el 22 de junio de 2009; aceptado el 28 de octubre de 2009

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http://www.elsevier.es/es-revista-revista-psiquiatria-salud-mental-286-articulo-etiologia-pedofilia-desde-el-neurodesarrollo-13145914




HOMOSEXUAL ADMITE: PEDOFILIA ES LA FORMA PRINCIPALDE LA HOMOSEXUALIDAD

Por MYLP Presidenta CCEDFA

La Senadora Mari Tere González López, encubre o desconce las metas tras bastidores de la agenda gayola; cuando criticó a la representante novoprogresista Lcda. María Milagros Charbonier, “quien catalogó la pedofilia como "una orientación sexual", comparándola así con la heterosexualidad y la homosexualidad.

Acusó a Charbonier de no saber distinguir entre el consentimiento que ocurre dentro de una pareja consensual de adultos, versus la falta de capacidad para consentir de un niño. La invitó a que separe el fundamentalismo religioso de su gestión legislativa y que haga un ejercicio de conciencia apoyado con profesionales para que se retracte de esas desafortunadas declaraciones contra el Derecho y el respeto a la dignidad humana", Mari Tere ignora o pretende no darse por enterada que no son los fundamentalistas los que ven tales conductas como la misma cosa. Son los ideólogos gayolas que asi lo tienen bien planificado en su visión de lo que es ORIENTACION SEXIUAL.

Mari Tere , ilústrese : la “pedofilia es la forma principal de la homosexualidad que se ha desarrollado a través del transcurso de la civilización de occidente desde Grecia y el resanimiento,” dicho por el Profesor David Thorstad. Semana Cultural Lesbica-Gay, Mexico. 1998. Thorstad uno de los autores intelectuales del gayolismo y co fundador de NAMBLA. ( asociacion de boy/lovers ) promueve que la pedofilia sea reconocida como un derecho civil; y que se prohiba el discrimen generacional o “ageismo”. Vea que esto no lo dijo Charbonier, ni un pastor en un culto, ni un cura en misa sino un lider homosexual en una convención gayola.
Los deconstructionistas lograron que la homosexuailidad fuera sacada del DSM (manual de desórdenes mentales) argumentando filosoficamente que “género” son roles asignados arbitrariamente por la sociedad y la politica. Esos mismos argumentos son levantados en favor de de la pedoflia. Postulan que la distinción generacional para tener sexo, es arbitraria e impuesta por la sociedad y la política, criminalizando la relacion niño/hombre. On the Pedophilia Issue: What the APA Should Have Known April 11, 2009 – By Joseph Nicolosi, Ph.D. and Dale O’Leary

El Dr John Money autor de la teoría de género tambien postulaba como parte de las mismas investigaciones "profesionales" – que hoy tanto defiende la Senadora MariTere, – que la pedofilia, el incesto y la homosexualidad deben ser descriminalizados, por ser orientaciones naturales de la sexualidad humana. (Judith Reisman, Kinsey Crimes and Consequences ). Kinsey zoólogo , padre de la sexología humana en EU, y precursor de la ideología de orientación sexual, propuso lo mismo. Estableció que los niños tienen derecho a su sexualidad y que el problema son los padres, maestros, y policias, histéricos que atemorizan a los menores y les inculcan a que no se dejen tocar. Negándoles asi el disfrute de su orientación sexual natural.
Kinsey es el creador de la teoria de que sexo es un continuo entre la heterosexualidad,bisexualidad, homosexualidad. Haciendo experimentos sexuales Kinsey orquestó un abuso sexual en miles de niños (como conejillos de india) manipulados por pedofilos que el reclutó para sus supuestos estudios. Y su mentor espiritual fue un satanista. No es de extrañar que en PR recientemente en un programa de radio gayola, estaban llamando a que se activaran los brujos y se vistieran de rojo.

No es el fundamentalismo de la Lcda. Charbonier lo que le hace decir lo que correctamente ha dicho. Ella solo resumió lo que los profesionales homosexuales dicen:
“ La libertad es indivisible. LA LIBERACION SEXUAL DE LOS NIñOS, mujeres, boy/lovers (pedófilos) y homosexuales en general , solo puede ocurrir como facetas complementaria de un mismo sueño. Pedofilia es la forma principal de la homosexualidad que se ha desarrollado a traves del transcurso de la civilizacion de occidente desde Grecia y el resanimiento, David Thorstad. Semanan Cultural Lesbica-Gay, Mexico. Como es indivisible, la orientación sexual los cubre a todos por igual.

La APA, American Psychological Association’s Psychological Bulletin , controlados por gayolas han dicho que en sus estudios han encontrado que no toda pedofilia es dañina, ni pervertida, cuando el menor consiente. En un articulo de la APA “A Meta-analytic Examination of Assumed Properties of Child Sexual Abuse Using College Samples.” :Hay un movimiento creciente para legalizar la relacion sexual entre niños varones entre l as edades de 10 to 16 con varones adultos; Su estrategia es promover la “objetividad” del estudio LIBRE DE CONSIDERACIONES MORALES. O fundamentalistas como lo llama la legisladora Mari Tere, criticando a Charbonier.

Ya los deconstruccionistas, destruyeron la diferencia entre los”géneros” por ser arbitrario y meramente politico y ahora están haciendo el mismo avance con la diferencia por generaciones ( edades). Y como dijo Bathia, no podemos discriminar a la gente por el hecho de con quien se acueste. ?Por qué discriminar por edad, si los científicos gayolas dicen que es normal y deben respetar la dignidad pedófila?

En el Journal of Homosexuality, Harris Mirkin dice que la clase sexual privilegiada ha impuesto una gran desventaja social sobre la pedofilia a través de la politica, de la misma manera que la politica ponía en desventaja a los negros, por parte de los blancos antes del movimiento de derechos civiles. El Dr. Theo Sandfort, co-director del Departmento de Estudios Gay and Lesbians de la University of Utrecht, Netherlands, dijo que sus estudios “ cientificos” arrojaron que la relación sexual con un adulto era positiva para el niño. ( Nicolosi)

Vea que estos mismos científicos son los que le han lavado el cerebro a los políticos que no leen, de que la homosexualidad es una orientación sexual, igual a la relación hombre y mujer. No hay que saber leer ni escribir, para saber que la humanidad es el producto de la unión de ambos sexos. La conducta sexual desorientada no produce humanos. Si le queda duda sobre la igualdad entre la homosexualidad y la pedofilia, lease HOMOSEXUAL MANIFESTO de Michael Swift. No es un texto biblico, es un plan e intención escrito por homosexuales. Entre otras metas dice: "Se aprobaran leyes fomentando el amor entre dos varones" y los que se opongan seran ciminalizados (Lo que Bathia quiere hacer ahora. “Sodomizaremos a sus hijos y ellos nos adorarán”…. Lo que viene despues. Charbonier tiene razón.

https://www.facebook.com/maritsenadora/posts/291253387674362



 

Manifiesto Revolucionario Gay, Michael Swift 1987: ¿real o broma?

Rafapal.com:
Tengo muy poco que añadir salvo remitiros al original, en inglés y comentaros que la versión “oficial” dice que sólo fue una broma de una revista gay. Juzgad, a partir del contenido y el tono, si esto es una broma.


Este es el “manifiesto” completo:

“Nosotros sodomizaremos a vuestros hijos, emblemas de vuestra débil masculinidad, de vuestros bajos sueños y vulgares mentiras.
Ojo!!!, con lo que traman las Élites (NWO)
contra ti.

Nosotros los seduciremos en sus escuelas, en sus dormitorios, en sus gimnasios, en sus vestuarios, en sus zonas deportivas, en sus seminarios, en sus grupos de jóvenes, en los cuartos de baño de los teatros y cines, en los dormitorios de sus ejércitos, en sus paradas de carreteras, en todos sus clubes de hombres, en los congresos, en cualquier sitio donde hombres estén junto a hombres. Vuestros hijos se harán nuestros siervos y lucharán por nosotros. Vuestros hijos serán reconstruidos, según nuestra imagen. Vendrán, para desearnos, y adorarnos.


Mujer, tú gritas por la libertad. Tú dices que no estas ni lo estarás nunca satisfecha con hombres. Ellos no te hacen infeliz. Nosotros, conocedores del rostro masculino, de la psique masculina, te llevaremos por encima de él. Mujer, tú dices que deseas vivir con cualquier otro excepto con el hombre. Hazlo. Nosotros daremos a tu hombre placeres que nunca ha conocido, porque nosotros somos hombres también, y solo un hombre sabe cómo de verdad dar placer a otro hombre. Solo un hombre puede entender la profundidad y sentimiento, la mente y cuerpo, de otro hombre.


Todas las leyes que prohíben la actividad homosexual serán revocadas. En cambio, se creará legislación que engendre amor entre los hombres. Todos los homosexuales deben estar de pie juntos como hermanos; debemos estar unidos artísticamente, filosóficamente, socialmente, políticamente y económicamente. Triunfaremos solo cuando presentemos una cara común al vicioso enemigo heterosexual. Si tú, heterosexual, desafías y gritas contra la unión de los gays, contra el encanto especial de nosotros, te apuñalaremos en tu cobarde corazón, profanaremos tu endeble y muerto cuerpo.


Escribiremos poemas de amor entre hombres; organizaremos juegos en los cuales el hombre abiertamente acaricia al hombre; haremos películas sobre el amor entre los hombres heroicos que sustituirán el barato, superficial, sentimental, insípido, juvenil, encaprichamiento heterosexual que domina en este momento las pantallas de sus cines. Esculpiremos las estatuas de jóvenes hermosos, de los atletas valientes que serán colocados en sus parques, sus plazas. Los museos del mundo estarán llenos sólo con las pinturas de chavales llenos de gracia, desnudos.


Nuestros escritores y artistas harán el amor con hombres de moda y famosos, tendremos éxito porque somos expertos en crear modas. Eliminaremos elementos heterosexuales por el uso de los dispositivos de engaño y burla, dispositivos de los que somos expertos en el empleo. Desenmascararemos a los homosexuales poderosos que hacen la mascarada como heterosexuales. Usted se asombrará y asustará cuando se encuentre que sus presidentes y sus hijos, sus industriales, sus senadores, sus alcaldes, sus generales, sus atletas, sus estrellas de cine, sus personalidades de televisión, sus líderes cívicos, sus sacerdotes no son el fortín de la familia, burguesa, heterosexual que usted asumió. Estamos por todas partes; nos hemos infiltrado sus filas. Tenga cuidado cuando usted habla de homosexuales porque estamos entre ustedes; podemos sentarnos junto a su mesa; podemos dormir en la misma cama.
No habrá compromisos. No somos ninguna débil clase media. Somos altamente inteligentes, somos la aristocracia natural de la raza humana y aristócratas de mente acerada como el sable, nunca se conforman con poco. Aquellos que se opongan serán exiliados.

Levantaremos ejércitos enormes privados, como Mishima hizo, para derrotaros. Conquistaremos el mundo porque tendremos guerreros inspirados en el amor homosexual como eran los antiguos griegos. La familia, el lugar donde nace la mentira, la traición, la mediocridad, la hipocresía y la violencia será suprimida. El grupo familiar, que sólo enfanga la imaginación y contiene el libre albedrío, debe ser eliminado. Muchachos perfectos serán concebidos y cultivados en el laboratorio genético. Ellos serán vinculados juntos en la educación comunal, en el control y la instrucción homosexual.

Todas las iglesias que nos condenan serán eliminadas. Nuestros únicos dioses son hermosos jóvenes. Nos adherimos a un culto de belleza, moralidad y estético. Todo lo que es feo y vulgar y banal será aniquilado.

Estaremos libres de las convenciones de la clase media heterosexual, somos libres de vivir nuestras vidas según los dictados de la imaginación pura. Para nosotros, demasiado no es bastante.

La sociedad exquisita que surgirá será gobernada por una élite comprendida de poetas alegres. Una de las exigencias principales para una posición de poder en la nueva sociedad de homoerotismo será la indulgencia en la pasión griega. Cualquier hombre contaminado con la lujuria heterosexual automáticamente será excluido de una posición de influencia. Todos los machos que insistan tontamente en lo heterosexual serán llevados ante la justicia homosexual y se harán hombres invisibles.

Volveremos a escribir la historia, la historia completa y rebajada de su mentira heterosexual. Retrataremos la homosexualidad de los grandes líderes y los pensadores que han formado el mundo. Demostraremos que la homosexualidad es inteligencia y la imaginación están inexplicablemente unidas, y la homosexualidad es una exigencia para la nobleza verdadera, la belleza verdadera en un hombre.

Saldremos victoriosos porque estamos abastecidos de combustible con la amargura feroz del oprimido que ha sido forzado a jugar aparentemente papeles secundarios en un mundo heterosexual a lo largo de los años. También somos capaces de encender armas y acudir a las barricadas de la revolución última. Tiembla hetero-cerdo, cuando aparezcamos antes de que ustedes, sin nuestras máscaras.”




Manifiesto Revolucionario Gay Michael Swift 1987

 

http://www.misionvida.org/tag/manifiesto-revolucionario-gay-michael-swift-1987/

Embestida Contra la Civilización Occidental

 

19 noviembre, 2014 Inicio

Ante el atropello del MIDES al comenzar a distribuir entre el cuerpo docente de la ROU una “Guía Didáctica de Educación y Diversidad Sexual”, sin conocimiento ni autorización previa del organismo rector de la enseñanza, el “CODICEN”, en donde para su elaboración, el organismo de desarrollo social seleccionó mediante una alegada licitación, al colectivo “Ovejas Negras” (no se conoce que algún otro grupo haya sido convocado a licitar).

Denunciamos que los derechos abrogados por ciertos movimientos autoproclamados de “diversidad sexual”, en los hechos desintegran y desdibujan el contenido de la patria potestad, (que entre muchas cosas incluye el deber y derecho de los padres de elegir libremente el tipo de educación que consideren mejor para sus hijos).

Con estas acciones de facto se violentan también las libertades de conciencia y de expresión, la libertad religiosa, y se transforma al mundo heterosexual en homófobo, digno de desprecio, y aún de cárcel, considerándolo retrógrado y discriminatorio. Cabe traer a colación y compartir el manifiesto gay publicado por Michael Swift (febrero de 1987) en el Gay Community News de Boston, titulado originalmente “Gay Revolutionary”. En dicho documento se deja ver el odio, la discriminación, el rechazo y la falta de tolerancia que caracteriza a ciertos grupos homosexuales: http://misionvida.org/Manifiesto Revolucionario Gay.pdf

Sucesos como estos muestran cómo en miras de alcanzar libertades se termina imponiendo por la fuerza una ideología, no para lograr derechos que favorezcan a ciertas minorías, sino para destruir la concepción heterosexual en todo el mundo occidental. Cabe cuestionar por qué estas cosas no se orquestan en el mundo islámico y otras culturas muy denigrantes a los derechos humanos.
Algunos pensadores tiempo atrás alertaban de que buscando libertades, la libertad en sí misma se podría destruir. El hecho es que, desde fines de la década de los ochenta, esto viene desarrollándose, no sólo en Uruguay sino en muchos países donde padres que se han opuesto a enviar a sus hijos a las clases de esta “ideología” de género, han llegado incluso a ser detenidos por la fuerza pública. Cumplen así, al pié de la letra, lo que proclamaron en el mencionado manifiesto gay.

No podemos ignorar ni callar ante la destrucción de los DDHH consagrados en nuestra Carta Magna, que da garantía a nuestro Estado de Derecho y que es fundamento de la sociedad y del respeto debido hacia todos los padres y madres uruguayos.

Iglesia Misión Vida para las Naciones

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La  homosexualidad,  una  neurosis  sexllal

TEMA  DE  ESTUDIO:

HOMOSEXUALIDAD Y BIOETICA

LA  HOMOSEXUALIDAD,  UNA

NEUROSIS SEXUAL

(Y cómo se  impone al mundo
occidental una ideología
trastornada)
Prof.Dr.Gerard J.M. van den Aardweg
Psiquiatra,  Doctor en Filosofía,  Holanda.
Por  homosexualidad  entendemos  deseo
erótico o sexual hacia las personas del mismo
sexo;  sin embargo,  la  conducta  homosexual  no
siempre se encuentra  arraigada en este inte-rés  emocional  e  interno  (sirvan  como  ejem-plos  la  conducta  homosexual  de ciertas  cul-turas  no occidentales  y  los  contactos  homo-sexuales en la pubertad). El interés sexual del
homosexual  por  el  sexo  opuesto  es  siempre
inferior al  nivel normal o,  incluso, inexisten-te.  Los  intereses  homosexuales  durante  la
pubertad y la adolescencia pueden ser transi-torios, por lo que no procede, y podría resul-tar peligroso, tratar los sentimientos homose-xuales de los jóvenes de esa edad como prue-ba  de  que  ‘son’  homosexuales  (en  algunos,
dichos  sentimientos  proseguirán,  mientras
que en otros no).  Asimismo,  muchos homo-sexuales  adultos poseen,  hasta cierto punto,
intereses heterosexuales: entre el  30  y  el 50%
pueden ser considerados ‘bisexuales’, y estos
Cuademos de  Bioética  1997/4"
intereses  heterosexuales  son  superiores  aun
en las mujeres lesbianas.
Los  sentimientos  homosexuales  pueden
dirigirse hacia niños/niñas que no han alcan-zado  la  pubertad:  la  pedo filia  homosexual
(diferenciada  de  la  pedofilia  heterosexual).
Según  diversos  estudios,  la  proporción  de
pedófilos  homosexuales  con  relación  a  los
demás homosexuales se halla  entre el 5  y  el
10%.  A la gran mayoría de los homosexuales
varones no les  interesan los niños.  De modo
análogo,  a  la  mayor  parte  de  los  pedófilos
homosexuales no les atraen los adultos (jóve-nes); sin embargo, en una minoría de homo-sexuales  varones  pueden  observarse  intere-ses pedófilos ocasionales, en una cifra  cerca-na,  tal  vez,  al 15%.  Otros pueden ser excita-dos  eróticamente  por  muchachos  púberes
que  no  presentan  todavía  las  características
físicas completas de los jóvenes: los efebófilos.
Otros, aún, buscan principal o exclusivamen-te hombres de mediana edad. Por tanto, pese
al hecho de que casi todos los homosexuales
varones se interesan por los adultos jóvenes,
deben distinguirse categorías específicas con
arreglo  a  la  edad  o  a  las  características  de
edad de la pareja preferida.
En  general,  y  a  despecho  de  algún  sola-pamiento,  el  pedófilo  homosexual  se  siente
tan  distinto  del  homosexual  con  intereses
hacia  los  adultos  (jóvenes)  como  éste  del
1309
Gerard J.  M.  vaJl  dell  Aardwcg
heterosexual.  Por consiguiente, parece acon-sejable  pluralizar:  homosex1lalidades.  Existen,
asimismo, grandes diferencias entre los trall-sexllal~s (quienes creen tener un alma femeni-na  atrapada  en  un  cuerpo  de  varón  -por  lo
que  respecta  a  las  mujeres,  a  la  inversa- y
desean  cambiar  su  sexo  biológico  mediante
la  cirugía)  y  los  restantes homosexuales.  Un
grupo  aparte  lo  constituyen  los  travestidos
homosexuales.  Además,  algunos  homose-xuales sólo se sienten excitados sexualmente
a  condición  de  que  su pareja  se  vista  de  un
modo específico -por ejemplo,  como  un sol-dado o como un cowboy-,  o  cuando su pareja
les  trata  de  un  modo  específico  o  ellos  mis-mos  pueden  tratar  a  su  pareja  de  un  modo
específico  (caso  del sadismo y  del masoquis-mo homosexual). Unos son muy afeminados
en su comportamiento, y  otros, supermascu-linos. y  así sucesivamente.
Es  dudoso  si  muchos  autores  que  anali-zan  la  homosexualidad  desde  un  punto  de
vista sociológico, político o moral se percatan
que no existe una variante humana tal como
‘la’ persona homosexual, diferenciada de ‘la’
persona heterosexual. No hay motivo alguno
para  que  lo  afirmado con  respecto  a  ‘la  per-sona homosexual’ no sea de igual modo apli-cable a los pedófilos homosexuales, los gero7l-táfilos  homosexuales  (aquéllos  pocos  intere-sados en los ancianos), los transexuales o  los
travestidos  homosexuales.  Si,  por  ejemplo,
en  vista  de  los  homosexuales  que  prefieren
parejas  adultas  (jóvenes),  se  sostiene  que
están en  su  derecho  de establecer uniones  o
‘matrimonios’  reconocidos  socialmente,  por
cuanto su  inclinación  sexual  no  es  sino  una
variante  de  la  sexualidad  humana,  no  hay
entonces  motivos  para  denegar  idéntico
1310
derecho  a  los  pedófilos  o  a  los  transexuales
(en  la  práctica,  estos  ‘derechos’  han  sido  ya
concedidos  a  los  transexuales:  se  les  opera
para ‘cambiar de sexo’  -como sucede en una
clínica  de la  Universidad Libre Calvinista de
Amsterdam- y,  más  tarde,  pueden  registrar
oficialmente su ‘cambio’  de sexo).  No existi-ría,  además,  ningún  argumento  lógico  con-vincente  para  denegar  el  mismo  reconoci-miento  social  a  los  pedófilos  heterosexuales
(siempre que la vinculación -se arguye- estri-be en el  mutuo consentimiento). Y luego a las
relaciones  incestuosas:  la  petición  del  deno-minado  «contacto  sexual  intergeneracional»
(pedofilia  e  incesto)  fue  realizada,  de hecho,
hace ya más de 15  años por eminentes sexó-logos  y  psiquiatras  (verbigracia,  Pomeroy,
1977;  Nelson,  1989).  Dentro  de  esta  misma
línea,  podrían solicitarse  -y  así ha  sido- más
oportunidades para la  aceptación de las  res-tantes aberraciones sexuales.
Todo  ello  ha  comenzado  con  la  acepta-ción  de  la  noción  del  homosexual  ordinario
(con  intereses  adultos)  como  una  categoría
especial  de persona.  Hasta  el  nuevo  catecis-mo de la  Iglesia  Católica  presenta  una  equí-voca  formulación  sobre  este  punto  (núm.
2.359):  al  apercibir contra la  injusta  discrimi-nación de ‘la persona homosexual’ insinúa la
existencia  de  esta  variante  de  persona  y  no
parece  darse  cuenta  de  que,  en  tal  caso,  las
personas  especiales  de  esta  índole  serían
muchísimas  más  .  El,  indudablemente,  bie-nintencionado texto sonaría algo  raro si aña-diésemos  a  ‘la  persona  homosexual’  lo  que,
en buena lógica, debería añadirse: la persona
homosexual  pedófila,  la  persona  heterose-xual  pedófila,  la  persona  exhibicionista,  la
persona transexual, la persona incestuosa, la
Cuadernos  de  Bioética  1997/4"
persona masoquista, etc (¿por qué no ‘la per-sona cancerosa’ para quien padezca cáncer?).
No  existe,  sin  embargo,  ninguna  persona
lzomosexual  (pedófila,  incestuosa,  transexual,
etc).  En  principio,  la  persona  humana  es
heterosexual y  si no puede sentirse así existe
un  problema,  un  trastorno  funcional,  una
disfunción,  alguna  clase  de  enfermedad  -la
clase  ha  de  examinarse-,  una  aberración.  La
existencia  de  un  tipo  homosexual  de  ser
humano que difiere  del  heterosexual  consti-tuye precisamente el mito de ‘la persona gay’,
promovido por el  movimiento de liberación
homosexual:  "tu calidad de gay es un atribu-to inalterable y esencial de tu naturaleza nor-mal; cuando uno es gay,  lo es para siempre".
En  realidad,  el  hombre/la  mujer  de  senti-mientos homosexuales que adopta esta ima-gen de sí mismo se  identifica con una visión
distorsionada de su persona, con un falso yo.
La  homosexualidad corresponde a la catego-ría clínica de las neurosis (sexuales).
Anormalidad de la homosexualidad
Si  la  variante  más  común  de  la  homose-xualidad  -los  sentimientos  hacia  adultos  o
adultos jóvenes- se declara  ‘normal’, ‘sana’ o
‘natural’,  también  la  pedofilia  sería  normal,
sana y  na tural, así como la transexualidad, el
exhibicionismo, el  sadismo sexual y  el  inces-to, al tratarse todas de ‘variantes’ de la sexua-lidad.  Es  ésta,  efectivamente,  la  filosofía
expuesta  por  el  prestigioso  Alfred  Kinsey
desde  los  años  cincuenta;  por sus  colabora-dores y discípulos del Instituto Kinsey,  y por
una  hueste  de  importantes  sexólogos  y  psi-quiatras  (Kinsey  c.s.,  1948,  1953).  Por  ejem-plo,  Masters  y  Johnson  (1979)  afirman  que
toda  preferencia  y  toda  conducta  sexual  se
Cuadernos  de  Bioética  1997/411
La  homoscxualidad, una  nCl/rosis  sex1lal
aprende,  incluida  la  heterosexualidad.  Ello
abre nuevos horizontes, vaya que sí.  Los par-tidarios de esta idea pansexual, cuyo eje cen-tral  es  la  aceptación de la  normalidad  de las
inclinaciones  homosexuales,  se  afanan  por
cambiar de modo profundo lo que, en su opi-nión,  son sólo nuestras actitudes’ culturales’
para  con  las  aberraciones sexuales  y  la  con-ducta desviada. El gran proyecto de Kinsey fue
reeducar  progresivamente  a  las  masas  hacia
la idea de que toda y  cada forma  de sexuali-dad -a  cualquier edad; inclusive edades muy
tempranas- resulta natural y,  desde el  punto
de vista social  y  psico-higiénico,  deseable (el
propio Kinsey era bisexual y,  probablemente,
pedófilo).  El  primer  paso  lo  constituía  estu-diar  el  tema  de  la  sexualidad  de  un  modo
científico,  sociológico  y  estadístico;  de  esa
manera,  podrían  cambiarse  la  ideas  de  la
gente  en  torno  a  la  ‘normalidad’  sexual.  El
segundo paso sería educar a las nuevas gene-raciones  conforme  a  actitudes  y  prácticas
sexuales científicas, moralmente neutras.
Las  obras  de Kinsey  y  la  forma  errónea,
incluso  fraudulenta,  de  manejar  y  presentar
sus  estadísticas  pretendían  visiblemente
fomentar  el  concepto-normalidad  de  la
homosexualidad  (Reisman  y  Eichel,  1990).
Ha  sido  sobre  todo  la  escuela  de  Kinsey
quien  popularizó  la  idea  incorrecta  y  sin
demostrar de que la vergüenza y  la  aversión
hacia la  sexualidad aberrante -también hacia
el contacto sexual con niños- se hallaban con-dicionadas  por la  cultura  occidental  (judeo-cristiana)  tradicional,  que  frustraba  el  desa-rrollo  psicológico  natural  de  los  niños.  En
resumen, Kinsey c.s.  tuvo mucho que ver con
la  revolución sexual.  El  Instituto Kinsey,  con
sede  en  Bloomington,  Indiana,  ha  contado
1311
Gerard  J.  M. van dCIl  Aardweg
con el fuerte respaldo de otras dos poderosas
organizaciones  internacionales  de  análoga
ideología  sexual:  la  Intemational  Plamzed
Parentlzood  Organization  y  el  Population
Movement  (Poplllation  Council, New York).  Esta
última, miembro de una  red  de instituciones
como la  Fundación Rockefeller, la Fundación
Ford,  el  Banco  Mundial  y  el  Fondo
Monetario  Internacional,  contemplaba  la
normalización  de  la  homosexualidad  como
uno de los  medios de conseguir subvertir el
ideal tradicional del matrimonio y la  familia.
Podría  así  adelantarse  la  reducción  de  la
población  mundial  (Simon,  1981,  tabla  23-1,
p. 342).  Es  ésta, en realidad, la fuente del gay
power  en el  mundo occidental.  No cabe bus-carla  entre  las  propias  organizaciones  -de
hecho pequeñas- de los homosexuales eman-cipadores, ni entre el masivo apoyo popular;
entre el también masivo apoyo de la comuni-dad científica, ni entre la mayoría de psiquia-tras y  psicólogos.
Una  élite  política  e  ideológica  impuso
estas ideas  a  la  colectividad.  Con el  tiempo,
los  adeptos  de esta  nueva  perspectiva  de  la
homosexualidad  tomaron  posiciones  claves
en universidades,  partidos políticos,  medios
de  comunicación  y  organizaciones  de  salud
profesional  y  mental.  Esta  revolución  provi-no de la cúpula de la sociedad, no de su base.
Se  trató de un silencioso COllp  d’ état  perpetra-do por una poderosa élite social y financiera,
con un trasfondo agresivamente antifamiliar.
Por ejemplo,  en 1973  la  antigua clasificación
de la  homosexualidad en el  manual de diag-nóstico de la  American  Psychiatric  Association
(APA)  como «trastorno» fue  transformada en
«condición».  Un influyente lobby  que colabo-raba  estrechamente  con  la  más  importante
1312
organización  homosexual  de  los  Estados
Unidos  impuso  su  voluntad,  pese  al  hecho
de que la  mayoría  de los psiquiatras nortea-mericanos continuaba considerando la
homosexualidad como  un trastorno emocio-nal (Bayer, 1981). En el  ínterin, los viejos pla-nes de Kinsey se aproximan a  su realización:
en  1994,  el  mismo  manual  de  diagnóstico
describía  ex  cáthedra  todas  las  desviaciones
sexuales -incluyendo la pedofilia- como nor-males…  ¡salvo  que  el  interesado  resultase
afligido  por  ellas!  (El  lector  comprenderá  la
importancia de estas modificaciones en apa-riencia formalistas, pues el criterio de EE  UU
hace auténtica mella en muchos otros países
y,  desde luego, en los diversos organismos de
las Naciones Unidas).
Es  conveniente  señalar  los  apreciados
argumentos  y  técnicas  del  movimiento  de
liberación  homosexual  y  de  sus  poderosos
padrinos. Al proclamar la  naturalidad  de los
deseos  homosexuales,  tienen  un  interés  per-sonal en divulgar resultados  de investigacio-nes que podrían interpretarse como respaldo
de la existencia de causas biológicas (norma-les).  El  descubrimiento,  por  parte  de  LeVay
(1991), de núcleos más pequeños en el hipotá-lamo anterior de homosexuales fallecidos por
complicaciones  del  SIDA  y  el  informe  de
Hamer  c.s.  (1993)  indicando  la  posible  exis-tencia  de cromosomas sexuales peculiares en
un subgrupo de homosexuales fueron saluda-dos  como  pasos  decisivos  en  aquella  direc-ción.  Pero  una  detenida  lectura  de los  infor-mes  podía  haber  revelado  que,  en  realidad,
nada  verdaderamente  consistente  se  había
demostrado, y  años después las pretensiones
tanto de LeVay como de Hamer se desmoro-naron  (verbigracia,  Byne,  1994).  Aparte  del
Cuadernos  de  Bioética  1997/4"
hecho de que, aun demostrándose la existen-cia  de  algún  factor  biológico,  no  se  probaría
lógicamente  la  causalidad  biológica  -y  no
digamos ya la normalidad o  naturalidad bio-lógica-, hasta la fecha  no existe el menor indi-cio  claro  relativo  a  un  factor  semejante.  Al
contrario:  debido  a  las  actuales  investigacio-nes en el campo de las hormonas o los cromo-somas  dobles,  no  resulta  nada  probable  que
exista  un factor biológico causativo, mientras
que el grueso de los indicios apuntan hacia la
causalidad  psicológica  (van  den  Aardweg,
1997). A menudo se mantiene la  teoría de que,
aunque la causa fundamental o causas funda-mentales de la  homosexualidad sean psicoló-gicas  o  socio-psicológicas,  han  de  haber  asi-mismo  factores  de  predisposición  biológica.
Yo  lo  considero muy improbable. La  observa-ción  de  muchos  homosexuales  me  enseñó  -como  a  otros- que esos  rasgos emocionales y
conductistas  asociados  con  frecuencia  a  la
homosexualidad  masculina  o  al  lesbianismo
pueden  explicarse  mejor  sobre  la  base  de  la
educación  y  el  desarrollo  psicológico  de  la
persona.  Además,  los  presuntos  factores  de
predisposición  biológica  nunca  se  explicita-ron y continúan siendo puramente especulati-vos. Yo  contemplo esa hipótesis como un ves-tigio de un tipo más antiguo de psiquiatría o
de psicología anómala (cfr.  el caso de la delin-cuencia:  el  ‘delincuente  nato’).  Es  el  enfoque
exclusivamente  psicológico  quien  parece
tener todos los triunfos para el futuro.
Varios  métodos  psicológicos  (observa-ción,  comprobación  y  estudios  biográficos)
evidencian  que  la  homosexualidad  procede
de un desarrollo psicológico-emocional anor-mal,  es  decir,  de  relaciones  intrafamiliares
anómalas e  inadaptación en el  grupo parita-Cuadernos  de  Bioética  1997/4"
La  homosexualidad,  una  neurosis  sexllal
rio  (véase más abajo).  El  homosexual padece
un tipo específico de desequilibrio emocional
o  neurosis  que no está  causada  por la  discri-minación social, sino propulsada por fuerzas
que se hallan en la  propia personalidad (van
den Aardweg, 1986). Uno de los síntomas de
que  la  homosexualidad  es  una  sexualidad
neurótica  lo  constituye  su  compulsividad  e
insaciabilidad: es ansia neurótica, no disfrute
dentro de  una  relación  estable.  Por ejemplo,
BeU  y Weinberg (1978)  averiguaron que cerca
del  40%  de  los  homosexuales  varones  com-prendidos entre  los  20  y  los  45  años  habían
tenido  relaciones  sexuales  con  al  menos 500
parejas distintas, y  casi el 30%, con al  menos
1.000,  así  corno  que,  en  su  mayoría,  dichas
parejas  eran  completos  desconocidos.  En
otro estudio, sólo el 4%  de los homosexuales
varones  que  mantenían  algún  tipo  de  rela-ción  permanente  (‘matrimonio’)  afirmó  no
haber sido promiscuo durante los 5 años pre-vios  a  la  entrevista,  lo  que  extrapolado  al
conjunto de la población homosexual signifi-caría  un 0,25%  (McWhirter y  Mattison, 1984;
van den Aardweg, 1994).  Las mujeres lesbia-nas  mantienen  uniones  más  perdurables,
pero  su  promiscuidad  e  inestabilidad  de
pareja  es  también considerablemente  mayor
que  la  de  las  mujeres  heterosexuales
(Gundlach  y  Riess,  1968).  Estos  datos  no
deberían  desestimarlos  quienes  propugnan
la legitimación de los ‘matrimonios’ homose-xuales y la adopción de niños por parejas for-madas por homosexuales.
La  insaciabilidad  de  los  homosexuales
sexualmente  activos  es  equiparable  a  la  del
adicto  al  alcohol.  Un modisto  alemán  homo-sexual  lo  expresaba  certeramente:  "Ésta  es
una especie de conducta adictiva y,  al  mismo
1313
Gerard J.  M.  van  del/  Aardweg
tiempo,  un  tipo  de frigidez.  No estás  satisfe-cho,  por  lo  que  aumentas  la  dosis …  con  el
resultado  de  que  multiplicas  tu  frustración"
(citado  por  Vonholdt,  1996).  Este  ansia  com-pulsiva es  un fenómeno  familiar en todos  los
pervertidos  sexuales:  en  el  fetichista,  en  el
voycllr,  en  el  exhibicionista.  Los  pedófilos
homosexuales  siguen  la  misma  pauta.
Algunos estudios mencionan un promedio de
80  a  150  víctimas  por  pedófilo  convicto
(Cameron, 1993). Es  la  cárcel y no el riesgo de
contraer el  SIDA  lo  que inhibe en gran medi-da las prácticas sexuales de estos desdichados.
Existen numerosos estudios que demues-tran  esta  tendencia  masoquista  o  autodes-tructiva  de  los  homosexuales  activos.  Tras
prolongados programas preventivos,  la  con-ducta  de  alto  riesgo  (la  penetración anal)  en
una  importante  muestra  de  homosexuales
varones  fue  incluso  más  franca  que en años
anteriores  (Doll  c.s.,  1991).  Varios  homose-xuales  me  refirieron  que,  deliberadamente,
llegaron a buscar contactos en círculos donde
abundaban los seropositivos, subrayando así
su  mentalidad  desesperada  y  proclive  a  la
tragedia.  Efectivamente,  la  prevención  del
SIDA  entre  los  homosexuales  activos  es  tan
frustrante  como  el  trabajo  con  los  alcohóli-cos.  Estimaciones  recientes  ponen  de  mani-fiesto  que  el  homosexual  medio  de  20  años
tiene,  en  EE  UU,  una  probabilidad  del  30%
de padecer el  virus de la  immunodeficiencia
humana  a  los  30  años …  o  de  no  cumplirlos
jamás (Goldman, 1994).
Por supuesto,  no se precisan  todos  estos
hechos y averiguaciones para llegar a la con-clusión  de  que  la  homosexualidad  es  anor-mal,  pero  pueden  hacer  tanto  más  visible
dicha conclusión.  Que la homosexualidad es
1314
anormal y no natural debe inferirse ante todo
de  la  anatomía  y  la  fisiología  humanas.  La
totalidad  de  las  complejísimas  funciones
sexuales  biológicas  y  las  estructuras  ana tó-micas  tanto  del  hombre  como  de  la  mujer
carecerían de sentido si su aparente finalidad
-la  procreación- no  se  lograra  por  falta  de
impulso  emocional.  Biológicamente,  los
homosexuales son completamente normales,
al  menos hasta  donde nuestro conocimiento
alcanza. Es evidente, por tanto, que algo falló
en un instinto sexual incapaz de cumplir con
dichas  funciones.  Es  éste  un  argumento  tan
sencillo y  tan obvio que todo el mundo lo ha
entendido siempre así; solamente una mente
ofuscada por las modernas ideologías sexua-les puede eludirlo.
Nuevas percepciones psicológicas
Resulta  paradójico  que,  justamente  en
nuestro siglo,  cuando la  homosexualidad  se
encuentra cada vez más legalizada y  norma-lizada,  la  revelación  de  sus  causas  haya
aumentado de modo considerable, y con ello
las  posibilidades  de  cambio  y  prevención.
Nos  recuerda  un  fenómeno  paralelo  en  el
ámbito  de  la  embriología:  fue  precisamente
durante  las  décadas  en que  nuevas  técnicas
hacían  posible  grandes  progresos  en  los
conocimientos  y  el  tratamiento  prenatal
cuando  se  legalizó  y,  de  modo  masivo,  se
puso en práctica la  eliminación de los  nona-tos  (según  observa  Nathanson,  1996).  Sin
embargo, tocante a la homosexualidad, estos
conocimientos han sido eficazmente reprimi-dos del  alcance público y,  en buena medida,
hasta  del  profesional.  La  vieja  idea  de  la
homosexualidad como  una  ‘variante’  innata
de la sexualidad humana se divulga en libros
Cuadernos  de  Bioética  1997/4"
de texto sobre educación sexual y  también en
libros  de  texto  de  medicina  y  psicología,
como si se tratara de un hecho científicamen-te demostrado.
Este  mito  se  halla  tan  extendido  que
incluso algunas versiones del catecismo de la
Iglesia  Católica  -como  la  alemana  y  la  espa-ñola- se han  inclinado ante él  (el  texto origi-nal  francés  únicamente  habla,  en  el  núm.
2.358,  de  tendences  llOmoscxucllcs  fonciercs  en
‘un número de hombres y  mujeres no desde-ñable’.  La  versión alemana traduce tendences
homosexllcllcs  foncieres  por  homoscxllcll  vcran-lagt,  lo  cual  significa  que  los  referidos  hom-bres  y  mujeres  tienen  una naturaleza homo-sexual  o  que  han  nacido  así.  De  un  modo
parecido, la  versión española lo  convierte en
tcndcncias  homosexuales  instintivas.  El  concep-to ‘instinto’ connota, asimismo, la  calidad de
lo  innato. Afortunadamente, el original fran-cés  no  efectúa  esta  sugerencia  errónea:  su
expresión  de  tendcncias  inveteradas  -como
reza  la  correcta  traducción  al  inglés- apunta
sólo hacia la intensidad de dichas tendencias.
Nada  más.  Y  a  justo  título,  puesto  que
muchas tendencias,  compulsiones y  adiccio-nes neuróticas son fuertes y  persistentes sin,
por  ello,  ser  innatas;  considérese,  por  ejem-plo, la  anorexia nerviosa). Así que la mayoría
de  la  gente  piensa  que  algo  de  cierto  debe
haber en la  idea  de una causa biológica,  sea
ésta hereditaria, prenatal o  perinatal. Incluso
quienes se  muestran  receptivos  a  la  causali-dad  psicológica  suponen  muchas  veces  que
no faltarán casos concretos en los  que exista
una causa física.  Pero si se les pide que espe-cifiquen tales casos, admiten desconocerlos o
señalan  homosexuales  varones  muy  afemi-nados o  lesbianas supermasculinas. De igual
Cuadenws de  Bioética  1997/4"
La  homosexualidad,  l/Ila  Ilellrosis  sexual
manera, a veces se lleva a cabo una distinción
entre los denominados homosexuales ‘nucle-ares’ (homosexuales básicos; en alemán, Kcm-Homosexuellc)  y  el  resto.  Cuestión  ésta  sin
trascendencia  práctica:  es  cierto  que  los
homosexuales difieren en cuanto a  la intensi-dad de sus sentimientos eróticos, pero por lo
demás no existe ninguna justificación cientí-fica  para  la  distinción  arriba  mencionada.
Curiosamente,  algunos  homosexuales  que
han superado  por completo  sus  tendencias,
siendo restituidos a  la  heterosexualidad nor-mal, habían sido en otro tiempo diagnostica-dos  como  ‘nucleares’;  tal  es  el  caso  de  un
conocido  ex  homosexual  holandés.
Evidentemente,  el  psiquiatra  que  efectuó
aquel  diagnóstico  deseaba,  con  dicho  térmi-no,  expresar  su  convencimiento  de  que  el
hombre era irreversiblemente homosexual…
La  noción  de  la  homosexualidad  como
dolencia  psicológica  no  está  en  absoluto  -como  se  afirma  en  ocasiones- anticuada.
Quienquiera que estudie la historia de las teo-rías homosexuales puede informarse que más
bien es al contrario. Por ejemplo, la teoría hor-monal  ha  sido  enormemente  popular  hasta
hace muy poco, mientras que sólo lenta y gra-dualmente la explicación psicológica ha gana-do reconocimiento. La  contribución de Freud
a  este  reconocimiento  ha  sido  muy  valiosa,
aunque  admitiera  en  su  famoso  libro  «Tres
ensayos  sobre  teoría  sexual»  (1905)  que  sus
percepciones psicológicas (psicoanalíticas)  dis-taban aún mucho de ser perfectas.  No exclu-yó  la  participación  de  un  factor  biológico,
pero  con  sus  consideraciones  sobre  las  rela-ciones  paterno-filiales  durante  la  infancia  de
los homosexuales, verbigracia, sobre la auscn-cia  de  una  fuerte  figura  paterna,  se  situó  clara-1315
Gerard J.  M.  van  den  Aardweg
mente al  frente  de la psiquiatría media de su
época,  orientada hacia  la  biología,  y  preparó
el terreno a los primeros teóricos convencidos
de  que  los  orígenes  puramente  psicológicos
de la homosexualidad residían en la infancia:
Wilhelm Stekel  (1923)  y  Alfred  Adler  (1930),
vieneses  y  pupilos  ambos  de  Freud  -y  más
tarde  sus  disidentes-,  y  Schultz-Hencke
(1932).  Apoyándose  en  su  gran  experiencia
con  personas  que  presentaban  patologías
sexuales,  Stekel  declara  la  homosexualidad
un trastorno psicológico y añade la importan-te observación de que "todos los homosexua-les  muestran  rasgos  neuróticos  (<<parapáti-cos»)", enfatizando su infantilismo psicológi-co.  También  Adler  vincula  la  homosexuali-dad  a  la  neurosis -al  denominado  «tempera-mento nervioso»- y  precisa  que en  todos sus
casos  el  homosexual  poseía  "una  conspicua
inseguridad  con  respecto  a  su rol  sexual.  Sí,
esta inseguridad infantil me parece incluso la
condición  principal  de  la  primera  fase  del
homosexual".  Por  desgracia,  su  sabiduría
tardó en ser comprendida  por la  comunidad
psicológica  y  psicoterapeútica,  en parte por-que  su  enfoque  psicológico  resultaba  dema-siado  progresista  para  aquel  entonces,  y  en
parte  porque  los  dogmas  psicoanalíticos  de
Freud conservaron su ventaja y eclipsaron las
sólidas observaciones del  menos prominente
Adler.  El  ‘neo-psicoanalista’  Schultz-Hencke
defendía  en  Berlín  "una  explicación  psicoló-gica (de la homosexualidad) que no deje resi-duo alguno sin aclarar". Muchos factores psi-cológicos  e  intrafamiliares  de  la  niñez  y  la
adolescencia  que  yo  -entre  otros- descubrí
relacionados  con  un  desarrollo  homosexual
fueron ya estipulados por él, pero la segunda
guerra mundial impidió a su escuela influen-1316
ciar la psicología y la psiquiatría en este área.
Después  de  la  guerra,  el  psiquiatra  austro-americano  Edmund  Bergler  (1957)  propuso
una teoría  enteramente psicológica  basándo-se en observaciones muy semejantes a las del
psiquiatra holandés Johan Arndt (1961).
Todos estos teóricos utilizaron conceptos
diferentes, pero, examinadas cuidadosamen-te,  sus  percepciones  convergían  en  buena
medida.  En jerga  moderna,  todos  ellos  con-templaron  la  homosexualidad  como  una
neurosis, y  el  aspecto sexual de dicha neuro-sis  como  una  sobrecompensación  por  las
frustraciones  infantiles  relativas  a  la  identi-dad sexual de la persona. En Francia, el neu-rólogo y psiquiatra Marcel Eck  (1966)  llegó a
conclusiones  análogas.  A  este  respecto,
hemos  de  darnos  cuenta  que  los  citados
investigadores -y muchos otros- acumularon
un vasto cuerpo de observaciones psicológi-cas  a  lo  largo  de  muchos  años  de  trabajo
intensivo  con  millares  de  clientes  homose-xuales.  Nunca  con  anterioridad  se  habían
efectuado tantos análisis de la infancia y ado-lescencia  de  tantos  homosexuales,  ni  tantos
análisis de su personalidad y motivación.
Estas exploraciones prosiguieron durante
las tres o cuatro últimas décadas, secundadas
cada vez  más por una investigación estadís-tica  sistemática,  a  cargo  de  psicólogos  teóri-cos, sobre los factores  y  los rasgos de perso-nalidad de la infancia.  Lo fascinante  fue  que
estos  nuevos  métodos  de  investigación  psi-cológica confirmaron la imagen global surgi-da, medio siglo antes, con las investigaciones
clínicas  (la  primera  iniciativa  estadística  de
envergadura fue  llevada a  cabo por Bieber y
colaboradores,  Nueva  York,  1962).  Los
hallazgos pueden resumirse de este modo:
Cuadernos  de  Bioética  1997/4"
* La  homosexualidad no es un fenómeno
aislado, sino parte de un trastorno emocional
generalizado  o  neurosis.  Los  homosexuales
padecen sentimientos de inferioridad neuró-ticos,  ansiedades neuróticas, preocupaciones
neuróticas, depresiones neuróticas, dolencias
psicosomáticas, masoquismo y otras conduc-tas neuróticas y compulsivas.
*  Una  mayoría  abrumadora  de  homose-xuales  tuvo  una  relación  deficiente  con  el
progenitor  de  su  mismo  sexo,  que socavó  o
incluso frustró su identificación sexual.
* Muchísimos tuvieron, además, una rela-ción problemática o de excesiva dependencia
con el progenitor del sexo opuesto.
*  Muchos  otros  factores  neurotizantes
pueden  haber actuado  durante la  infancia  y
la  adolescencia:  rivalidad  de  hermanos,
sobreprotección, mimos, falta  de afecto, edu-cación  propia  del  otro  sexo,  un  episodio  de
enfermedad física  o discapacitación, etcétera.
*  Más  estrechamente  asociadas  con  un
desarrollo  homosexual  que  las  relaciones
paterno-filiales  problemáticas  se  hallan  aun
las  relaciones  paritarias  del  mismo sexo.  De
modo  característico,  los  hombres  pre-homo-sexuales  no  participan  -de  muchachos- en
juegos  competitivos  (fútbol,  béisbol),  peleas
físicas,  etc.  Evitan identificarse con activida-des masculinas y  varoniles por sentimientos
de inferioridad y  miedo.
* Existe amplio  consenso  entre los  actuales
estudiosos  de  la  psicogénesis  de  la  homose-xualidad  en  que  es  inherente  al  desarrollo
homosexual  una  auto-actitud  de  masculini-dad/feminidad  frustrada,  o,  dicho  de  otra
forma, un complejo de inferioridad en cuanto
a  la  propia  masculinidad/feminidad,  o,  en
una  terminología  algo  moderna,  una  identi-Cuadernos  de  Bioética  1997/4"
La  homosexualidad,  una  neurosis  sexual
dad  sexual  deficiente  (por  ejemplo,  Bieber,
1979;  Socarides,  1978;  Friedman,  1988;  Nico-losi,  1991; van  den Aardweg, 1986,  1997).  En
segundo lugar, existe amplio consenso en que
el impulso homosexual se originó como com-pensación ante esta escasa identificación mas-culina/femenina. Entendemos por ello que la
inclinación homosexual es fundamentalmen-te  un  ansia  de  afecto  y  reconocimiento  por
parte de aquellas personas del  mismo sexo a
quienes se admira; de hecho, a quienes se ido-latra.  De  ahí que  los  hombres  homosexuales
busquen ante todo modelos de masculinidad
y  que,  en  sus  contactos,  deseen  obtener  el
amor  varonil  que  echaron  a  faltar  (de  su
padre, de compañeros de la infancia o adoles-cencia). Esta búsqueda es insaciable, ya que la
impulsan unos sentimientos de inferioridad y
una autocompasión  infantil neuróticos. En con-secuencia,  el  homosexual  sigue siendo  emo-cionalmente  un  niño  (un  adolescente),  al
menos en parte, y exhibe las características de
la  inmadurez psicológica: egocentrismo acre-centado,  infantilismo  en  toda  una  gama  de
comportamientos  y  formas  de  pensar  y  de
sentir,  actitudes  pueriles  y  ataduras  con  res-pecto a sus padres. En su personalidad sobre-sale  una  auto-actitud  inveterada  de  resultar
patético, de ser una persona trágica o de auto-dramatizar;  interiormente,  los  homosexuales
son muchas veces quejicosos crónicos.
El aludido amplio consenso respecto a los
orígenes  psicológicos  más  importantes  y
algunas  dinámicas  centrales  de  la  homose-xualidad suele pasarse por alto.  Verbigracia,
el catecismo de la Iglesia Católica tiene a bien
afirmar  que  "su psicogénesis  permanece,  en
su  mayor  parte,  sin  aclarar"  (núm.  2.357);
pero la literatura psicológica y  psicoanalítica
1317
Gerard J.  M.  van  den  Aardweg
de  los  últimos 50-60  años  deja  bien  sentado
que  el  texto  sería  menos  erróneo  de  decir
algo como "la comprensión de su psicogéne-sis  ha  aumentado  considerablemente,  y
muchos  investigadores  se  muestran  de
acuerdo en ciertos aspectos esenciales de sus
orígenes y  estructura".
Cambio y  prevención
Según  la  ideología  de  lo  políticamente
correcto,  los  intereses  homosexuales  -al  for-mar parte de la  ‘naturaleza’ de una persona-no  deberían  alterarse,  por  lo  que ni  intentar
una terapia sería ético.  Constituye, en efecto,
una  práctica  extendida  recomendar  al
paciente o  cliente aquejado de homosexuali-dad  que  acepte  su  ‘condición’ …  lo  que  con
frecuencia  significa  que  es  preferible  que
él/ ella supere posibles resistencias internas y
continúe  activamente como  homosexual.  En
vista  de la  intensidad de los instintos homo-sexuales,  la  mayoría  da  por bueno este con-sejo. Pero muchos se lo piensan mejor: dentro
del  homosexual  comprometido queda  siem-pre,  a  decir  verdad,  cierta  conciencia  -por
anublada que esté- de que su estilo de vida es
inadecuado, o la sensación de ser un fracasa-do, o cierto descontento consigo mismo, o un
sentimiento  de  culpa.  A  la  inversa,  una
minoría  no  desea  vivir  de  manera  homose-xual por razones morales, religiosas o de sen-tido común.  Asimismo, los homosexuales se
hallan con  frecuencia  interiormente  escindi-dos,  ya  que  el  deseo  de  cambiar  puede  ser
más débil que la voluntad; pero por lo gene-ral poseen motivación para esforzarse.
Es  verdaderamente  posible  un  cambio
radical,  incluso  en  aquellos  casos  en  que  la
persona  no  sintiese,  en  principio,  intereses
1318
eróticos  por  el  sexo  opuesto.  Un  cambio
semejante depende, más que del grado de su
neurosis,  de la  sinceridad,  de la  persistencia
y  de  la  paciencia  de  la  persona  consigo
misma. Cuesta de varios a  muchos años, por
término medio, liberarse realmente de la pro-pia  homosexualidad  interna  (mejorías  se
experimentan  por  regla  general).  Puede
haber  un  período  más  largo  en  que  dicha
persona se sienta ya más masculina/femeni-na,  menos  deprimida,  menos  neurótica,
menos propensa a  dramatizar, menos pueril,
menos egocéntrica, etc, y  mucho más atraída
por el sexo opuesto, y,  sin embargo, de cuan-do  en cuando  pueden  resurgir  los  intereses
homosexuales. Esta fase  transitoria se desva-nece  paulatinamente  (Constituye  ésta  una
descripción general del proceso de cambio, si
bien en algunos casos -más excepcionales- su
curso  es  más  rápido)  (véase  van  den
Aardweg,  1986;  también  para  estadísticas
sobre resultados terapeúticos).
Si el cambio es verdadero y radical, se tra-tará de una  transformación total, es  decir,  se
pasará  de  ser  emocionalmente  un  niño  (un
adolescente)  a  ser más maduro, más estable,
más el yo  de uno mismo y  no el falso,  imagi-nado y  pueril yo  homosexual,  así como a  sen-tirse  interiormente  más  alegre.  Tras  algunos
años, surgirá quizá una relación amorosa con
alguien  del sexo  opuesto,  que  quizá  desem-boque  en  matrimonio  (en  el  caso  de  los
homosexuales  más  jóvenes).  Mientras  escri-bo  este  artículo,  he  recibido  el  anuncio  de
boda de un cliente de 30  años  que combatió
de firme su homosexualidad y sus emociones
neuróticas durante los pasados ocho años. En
los  dos  últimos,  sus  sentimientos  hacia  una
joven  -que  se  convertiría  finalmente  en  su
Cuadernos  de  Bioética  1997/4/1
prometida- se  hicieron  más  profundos,  y
debe ahora ser considerado normal, también
en el  plano sexual.  Sus instintos horno-eróti-cos  son,  desde  hace  ya  dos  años,  práctica-mente nulos y,  lo  que es más  importante, ha
llegado  a  la  virilidad  en  diversos  aspectos:
más madurez, más responsabilidad y  menos
egocentrismo  en  sus  costumbres  laborales  y
en su vida  social.  Sus emociones  globales se
han  convertido  en  más  positivas  y  mucho
menos autocompasivas y cuasi-histéricas. En
su  relación emocional  y  conductista con sus
padres,  ha  dejado  a  la  espalda  los  vínculos
infantiles  (había  estado  demasiado  apegado
a  una  madre  dominante  e  histérica,  y  se
había  sentido  rechazado  por  un  padre poco
cariñoso, exigente y,  a su criterio, ‘primitivo’,
cuya  fría  masculinidad  había,  de  hecho,
rechazado él desde la niñez).
Este joven me hace pensar, asimismo, que
"las mejores posibilidades de cambio se deri-van de una  síntesis  de métodos psicológicos
y  cristianos"  (van den Aardweg, 1997),  pues
se  trata  de un profundo creyente, un protes-tante abierto a  todo cuanto en el cristianismo
reconoce  como  auténtico,  que  se  ha  visto
siempre  enormemente  ayudado  por su  per-sonal y disciplinada relación con Cristo a tra-vés  de  la  oración.  Sin  ningún  género  de
dudas,  su  prognosis  es  buena.  Sabrá  desen-volverse  en su vida  de  casado,  porque  para
quien está acostumbrado a esforzarse regular
y  pacientemente,  y  prosigue  dentro  de  esa
línea  -con  el  tipo  idóneo  de motivación psi-cológica y  religiosa-, el  matrimonio intensifi-cará  de  modo  progresivo  los  grandes  cam-bios  ya  logrados  y  hará  que despliegue  una
virilidad  responsable  y  madura  en  su  con-ducta, así como en sus sentimientos internos.
Cuadernos  de  Bioética  1997/4"
La  homosexualidad,  una  neurosis sexual
Al margen de los círculos psicoanalíticos
y  algunos  otros  que  han  perseverado  en  la
exploración  y  el  tratamiento  de  la  homose-xualidad,  la  psicología  y  la  psiquiatría  aca-démicas  ignoran  aún  en gran parte  la  cues-tión  o  alaban  -sin  auténtica  convicción- la
imperante  ideología  de  la  normalidad.  La
mayoría  de  los  psicólogos  y  los  psicotera-peutas han brindado una parva ayuda  a  los
homosexuales;  no  es  de  sorprender,  por
tanto, que a  lo largo de las dos últimas déca-das hayan aparecido muchos grupos y  orga-nizaciones  de  auto-ayuda,  constituidos  de
modo  impreciso  en  el  denominado  «movi-miento  ex  gay».  Estos  grupos  operan  en
todos  los  países  del  noroeste  europeo  y  en
los Estados Unidos (una organización católi-ca  norteamericana es «Courage»; véase Har-vey,  1987).  Conozco  a  muchos  de  estos  ‘ex
gays’  que han cambiado profundamente y,  a
su  vez,  divulgan  sus  experiencias  a  los
demás. Dichos grupos son boicoteados por el
poderoso movimiento gay  ‘oficial’, cuya ide-ología  amenazan,  pero  crecen  rápidamente
en  número  e  influencia  porque  llenan  un
vacío:  existe una gran necesidad de ayuda y
de respaldo realistas.  El  movimiento’ ex gay’
demuestra también que, pese a todas las difi-cultades,  el  tema  de  la  homosexualidad  no
debiera  contemplarse de modo tan fatalista.
A  los lectores interesados en las experiencias
personales  y  el  consejo  de  ex  gays,  les  reco-miendo los dos mejores libros disponibles en
este campo: Jeanette Howard (1991)  y  Mario
Bergner  (1995).  Y en cuanto a  discernimien-tos firmes y consejos prácticos para padres y
amigos  de  homosexuales  que  deseen  pres-tarles  ayuda,  sobre todo cuando este  miem-bro homosexual de la familia ha contraído el
1319
Gerard J.  M.  van  den  Aardweg
SIDA, debería estudiarse la  reciente obra de
Worthen y  Davies (1996).
Sobre la prevención, muchos años de expe-riencia  me  han  conducido  a  una  sencilla
regla:  educa,  trata  y,  en  especial,  respeta  y
aprecia a  tu hijo como a  un verdadero  hombre,
y  a  tu  hija,  como  a  una  verdadera  chica.  En
estas circunstancias, las posibilidades de que
un niño desarrolle este complejo de inferiori-dad neurótico disminuyen de modo especta-cular. Ello significa a veces que un padre / una
madre ha de reconsiderar su propio papel y
sus  propias  actitudes  como  hombre/mujer,
tanto dentro de la relación matrimonial como
de la familiar, y con frecuencia implica que el
progenitor  del  mismo  sexo  debe  procurar
mantener  una  relación  más  personal  y  de
mayor confianza con su hijo/hija.
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  1. […] dirían si demostráramos que históricamente han estado ligados políticamente los homosexuales, pederastas y […]

  2. […] Origen: Pedofilia, pederastia y homosexualidad, estrechamente vinculados. Lo que el lobby LGTB OCULTA […]

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